viernes, 6 de julio de 2007

Nueva crítica a Hilos, de Chantal Maillard

Esta es la nueva crítica, en mayor profundidad, del libro de Chantal Maillard "Hilos" que muchos de vosotros nos habíais pedido. Publica Tusquets.

El libro se divide en dos partes generales: Hilos y Cual.

Hilos a su vez se divide en varias subpartes. La primera y más larga se titula Poemas-Husos, como una referencia a su libro de ensayo, aunque lo cierto es que esta parte se mueve fundamentalmente sobre un único huso en cuanto a metáfora sobre el estado de ánimo. Y el resto de partes parecen sobre todo un lento intento por terminar de salir del cuarto que le sirve de refugio, una salida casi cronológica pero imposible. El cansancio.

Comienza el poemario por el poema "Uno", que contiene buena parte de las figuras retóricas que Chantal utilizará a lo largo del libro. Una de ellas es la anadiplosis, en este ejemplo continuada, por "fuera" y "no":

"Partir es dar pasos fuera.
Fuera de la habitación.
De la mente, no:
no hay. Hay hilo."

En los dos ejemplos anteriores podemos observar también que la autora usa el anantapódoton, que además suele aclararse justo en el verso siguiente. Es otra figura abundante en el poemario.

En general, la retórica que utiliza la poeta, mucho más abundante de lo que se viene diciendo sobre su poesía, está sobre todo enfocada en este libro al desmembramiento del poema, su deconstrucción y su fragmentación. Abundan las frases cortadas, punteadas, terminadas en una frase siguiente. La poeta podría decir: "Partir es dar pasos fuera de la habitación", pero en general no quiere hablar sólo de ella. Por eso primero da una primera definición general, "Partir es dar pasos fuera", y a continuación lo lleva a su universo personal, la habitación de una casa grande, para decir: "Fuera de la habitación".

El poema termina con una nueva anadiplosis con anantapódoton, en donde al final se introduce una figura retórica que llega a ser irritante, probablemente con toda la intencionalidad de la poeta. Hasta el final del libro (Impropio. - ¿Impropio? - / Borrar impropio) Chantal no aclara que esa pregunta se la hace así misma y por tanto nos saca por un momento del poema para dejarnos entrar en su metapoema. La figura, obviamente, es la apóstrofe, y nos habla de una poeta absolutamente insegura de las palabras, casi del mismo título de su poema.

"La palabra silencio dentro.
Dentro de uno - ¿uno?".

Ante el inmenso dolor que siente, Chantal se refugia en su poesía, pero es humana, y lo hace con cierta venganza. Quiere verle las tripas al animal vivo. Necesita desmembrarlo como parte de su terapia de entendimiento. Pero todo es tan confuso en el dolor que no está segura de nada, y de ahí la abundancia de la figura de la apóstrofe.

En el segundo poema, Hilos, la palabra explica de manera sencilla el significado que tiene para ella el sustantivo en plural hilos. Los hilos son las imágenes de la memoria, muchas veces las imágenes del mal que le ha ocurrido y que quisiera cortar. Como ella había comentado antes, partir es dar pasos fuera de la habitación, que es lo que ella psicológicamente podría necesitar, pero

"Partir es dar pasos
fuera de la habitación
con el hilo. El mismo hilo".

Casi tienen algo de prolepsis estos dos primeros poemas del libro, de los mejores del poemario.

El siguiente poema, "Sin", es una muestra clara de esencialismo, de elipsis y anantapódoton combinados.

En "Pánico" la poeta habla del pánico que siente en su interior, y que debe llegar a ocuparlo todo: "En un principio fue el pánico". Chantal usa por primera vez en este poemario neologismos compuestos de dos palabras y guión, casa-huesos en este caso, que se repetirán también en otros poemas. En ocasiones parece que el poema se alarga demasiado en subpensamientos del pensamiento general.

En "El cansancio", la poeta, por el agotamiento ante el dolor, observa el cielo o la nube como escapatoria. Encontramos una metáfora, una figura no abundante en el libro (más adelante hará una renuncia expresa de ellas), pero no somos fieles, ni a nuestras propias renuncias: "Hasta pensar el estar bien y convertirlo / en nube".

El siguiente poema se titula "El punto". Es el punto la herramienta con la que la poeta rompe y corta el verso sin compasión. Versos de una sola palabra de comienzo. Y el cansancio que sigue. Infinitivos como tiempo verbal preferido de la poeta. Infinitivos que muchas veces suenan a imperativos de la poesía a su yo.

"Aún" es el llanto que no cesa. La poeta comienza un abuso temporal del pronombre mí, característico de otros escritos suyos aunque más tarde anunciará su renuncia y lo cambiará por el "yo". La angustia como nada que surge, oxímoron, en "El círculo". Constante repetición de palabras en este poema, también característica especial del poemario, a veces abusada también, como en "Más de uno", donde el poema se queda enganchado en su propio juego de palabras: "...Para hacer el mundo con el / hay. Percibiendo el hay. Mejor / percibiendo lo que hay, sin el hay". La necesidad de "desbrozar de recuerdos la memoria antigua". Pero también la certeza de que con la nueva memoria vendrá la nueva tristeza.

"El tema" es un poema de cuatro partes no continuas. La primera parte comienza a la hora del despertar. Surge la conciencia. "¿Sobrevivir?". El tema es "algo en lo que anclarse". Pero "Hay demasiado Áun para perderse del todo". El siguiente poema da ejemplos de posibles anclajes, como escribir o limpiar la arena al gato. En la segunda parte del tema la poeta nos recuerda el "no-lugar", el uso, en su discurso que reconoce que se desvía. Porque sigue sin encontrar "tema". La escritura es inservible en estos momentos "para sobrevivir". En "Estrategias" de nuevo la autoayuda: "evitar las imágenes-dolor". Y una maravillosa metáfora: "cuidar el gesto bajo el hielo". Como siempre en este libro, el infinitivo como generalización autoimpuesta del imperativo. En la tercera parte de "El tema", la necesidad de disolver el yo. La escritura enredada en juegos de palabras que en vez de ayudar lo hacen penetrar más en el laberinto. Lo irremediable de escribir en el siguiente poema, convertido en un nuevo juego de palabras. La poesía como juego y como entretenimiento. Al lector nos llega a aburrir pero comprendemos su necesidad de abandonar su mente en ejercicios que la distraigan.

En la última parte de El Tema, Chantal intenta estrategias de desprendimiento del yo, pero no puede. Y termina: "Decir yo. Cumplirse en la escritura". En el segundo poema Irremediable, el gesto en el que debía implicarse se encuentra sólo en las manos, y lo irremediable convoca a la tristeza se quiera o no.

En los siguientes dos poemas la poeta necesita saber lo que debe hacer. Sin respuesta, perdida de nuevo entre juegos de palabras e imperativos que dicen al vacío.

En el poema "El pez" Chantal decide dirigirse al lector en una especie de ejercicio de psicología. En realidad creemos que se lo lee a ella misma, buscando eso precisamente, "hacer el tiempo brevemente". En "Y también" la poeta casi se reconoce muerta. "Cf" anticipa el poema "Damasco" y, aprovechando una reflexión metapoética, termina con una cierta esperanza:

"No insistir en las imágenes: se
deforman. La nostalgia se evapora.
Con ella, algo se destruye".

Y termina esta larga parte con el poema "Damasco" como nueva descripción metapoética de su proceso de escritura, que por fin se aleja de los "muertos que llevamos dentro" para hablarnos de la arenisca amarilla de Damasco.

"La calma" es la siguiente parte, para nosotros una de las menos afortunadas. El primer poema se retuerce en exceso sobre sí mismo y cansa. Las manos como artífices de la escritura. "Para eso la escritura. Para saber que vuelta a comenzar". Chantal nos cuenta de nuevo su proceso de reflexión, casi un diario de lo que escribe o no, pero lo alarga demasiado. Falso punto de reunión la calma. Insistimos que sólo vemos un huso.

"Irse" se compone de un sólo poema. La necesidad de salir de la habitación, de abandonar cosas como la escritura. "Sí: irse". Mucho más breve y más poética esta parte, a la que luego volverá.

Más larga en la siguiente, "De pie". Aluvión de infinitivos para comenzar. Y entendemos que el río, su agua, es de memoria. Y por eso la necesidad de estar de pie. Reflexión metapoética a continuación sobre el pasado. Incluye uno de los puntos escatológicos repartidos a largo del poemario. Y luego "el adentro / asfixia". "De pie. Para abreviar". La frase cortada intencionalmente para ganar significados. Reflexión ante un espejo, a continuación, que de nuevo se alarga en exceso. Termina con un poema donde se acentúa la parte escatológica, que finaliza con este verso: "Las heces: lo más cálido de mí". Ecos de Leopoldo María.

De nuevo un capítulo titulado "Irse". Se construye en dos poemas en prosa, que en realidad nos hablan de una persona encerrada. El primero fragmentado casi al máximo. En el segundo, acercándonos a su ventana.

El antepenúltimo capítulo se titula "El cuarto". Comienza con una poema reflexivo, que incluye un peculiar sentido del humor "nunca los otros tres / coinciden con el cuarto" y un hipérbaton también curioso: "Esperando no". De nuevo el despertar en el siguiente poema, fase de la vida casi inabordable para personas con ese dolor. "La maraña de hilos / que la memoria ensambla..." como clave del poemario. Ella sabe que "mejor olvidar" y "acariciar el gato". ¿Pero por cuanto tiempo?. Excelente el poema sobre el ahogo, normal en una persona que pasa por una situación tan complicada. No actuar para no añadir, nos dirá en el siguiente, resumen de casi toda la filosofía oriental. Querer menos, nos dirá un poco más adelante. Excesiva abundancia de autopreguntas en esta parte. Termina con un objetivo claro a estas alturas: "Oír sellarse las compuertas. / Querer sobrevivir / ha de ser la costumbre". ¿Imperativos infinitivos?.

El penúltimo capítulo es "Visitas o sueños. Visitaciones". Se sienta con los muertos en "La visita", arrastra una caja pesada por toda la casa en "La caja". En el "Mar" nos habla en pretérito, del que antes había dicho "ha de usarse tan solo en el umbral / del sueño", pretérito que continua, en un lenguaje mucho menos fragmentado y más común, en su siguiente poema: "El vértigo".

Y termina "Hilos" con "La luz, el aire, el pájaro". Comienza con una mala metáfora (luz de hoy / abotonada al forro entumecido / del cielo) en una reflexión de cierta metapoesía, contra las comparaciones y la retórica, como si este libro no tuviera una parte muy importante de retórica en su arquitectura constructiva. Autoengaño. Las cigarras, el gato, el aire, los goznes de las ventanas, comienzan a ser claves salvíficas. Reflexiones metapoéticas como la que comienza con "Podríamos jugar a hacer metáforas" o cuando más adelante dice:

"¿Qué haremos del poema sin metáfora,
del verso despojado de su naturaleza,
de su afición al desvarío y su grandilocuencia?."

No se va a acabar, amiga Chantal, porque tu misma las usas y de buena manera. Aunque quizás tienes razón cuando afirmas "es tiempo de relevar /a las Parcas". Y el hilo.

En el último poema Chantal nos dice que "ya no tiene palabras de ese género", y ese género son palabras que consuelen y que nos libren de la angustia. Cualquiera que te haya pedido eso, querida amiga, te ha confundido con un dios y merece el castigo del silencio. Aceptamos tu silencio, por tanto, aunque sabemos que volverá a interrumpirse. Y te dejamos por un momento tranquila, contemplando el vuelo de la ropa tendida en las ventanas, agitada por tu querido viento, que no necesita pájaros.


La segunda y última parte del libro se titula "Cual". Desde un punto de vista poético, la consideramos inferior a la primera, a la vez que somos consciente que la repetición de una palabra, repetición tan común en oriente, agota pronto nuestras occidentalizadas neuronas.

En el primer poema notamos que "Cual" es una continuación real a "Hilos" aunque cambie el sujeto poético. Referencias a las cigarras (ya suenen o se metan en la garganta de los viejos), al estío, a la luz, a la ropa de algodón. Y contradicción voluntaria respecto a lo que expresó en relación a las comparaciones, que abundan en esta parte del libro, y también a las metáforas. Los poemas nos hablan, de una manera ahora más escueta, de la memoria, de sus pequeños pasos, de la vejez ("la vejez es un tono más oscuro, / tan sólo, que en el rostro / se extiende y lo conquista") en una excelente metáfora o el descanso bajo la sombra de un pino ("Aprende a menguar con ella" en otra excelente metáfora).

Hay una segunda parte marcada por un dibujo. Piensa en la retirada. Habla de "temblor de metáforas" justo después de escribir una muy poco acertada. Después, el sol, "el tiempo que se acorta de tanto repetirse", "ser pájaro" versus su propio "No hay causa para el pájaro", pero el animal termina siendo su salvación mientras huye el paisaje. Fragmentos de pensamientos convertidos en fragmentos de poesía que nadie nos ha pedido ordenar. El cual, no estamos de acuerdo con la autora, no querría decir quién soy yo, porque hay esperanza de respuesta para esa pregunta.

Termina esta parte con una referencia culturalista y una final especialmente elegido por su escatología. Ni siquiera se puede beber la orina de los héroes.

En conclusión, un libro en donde el dolor interior de la poeta es descrito tanto en el fondo como en la forma del poemario. La fragmentación del verso, su reducción hasta casi la unidad, el recortado sintáctico de la frase a través de la elipsis, la puntuación y el anantapódoton, las repeticiones numerosas tanto en anadiplosis como en epanodiplosis ayudando a crear un ambiente difícilmente soportable, la metapoesía, la reflexión, todo se mezcla en un poemario original en su planteamiento estético, de una arquitectura casi cubista, que tiene sus mayores virtudes tanto en la habilidad técnica de la poeta como en la enorme capacidad de comunicación lírica de algunos poemas. Por el lado negativo encontramos un abuso, en determinados momentos, de muchas de las figuras retóricas ya comentadas, una excesiva repetición de conceptos y reflexiones, algunas ramificaciones que nos alejan y se pierden y un exceso de versos en varios poemas sin cuya presencia el poemario no perdería nada y ganaría en agilidad y capacidad de reelectura.

Valoración del poemario Hilos: 7 / 10


Contracrítica a la crítica de Ainhoa Sáenz de Zaitegui (este texto se ha mantenido en la parte en que no había variado la opinión de nuestros críticos):

Recibimos hace poco un comentario de un lector sobre la crítica que Ainhoa Sáenz de Zaitegui realizó sobre el libro de Chantal Maillard "Hilos". La crítica de Ainhoa se encuentra en la siguiente url:

http://www.elcultural.es/HTML/20070517/Letras/LETRAS20523.asp

Hemos copiado y pegado además el comentario de ese amable lector para que el resto de lectores pueda entender de lo que hablamos. Básicamente la persona que nos mandó el comentario estaba muy en contra de la crítica de Ainhoa y nos decía que pensaba que Ainhoa debía tener algo personal en contra de Chantal.

Antes que nada, como principio, que un crítico critique de verdad a un autor a pesar de su premio nacional, de su éxito mediático, de publicar en la intocable Tusquets y a pesar de las listas de ventas, nos parece digno de elogio. Estamos tan poco acostumbrados a que eso ocurra, estamos tan acostumbrados al compadreo, al amiguismo, al favor por favor, que cuando un crítico CRITICA nos llevamos las manos a la cabeza y pensamos que le tiene manía al autor. Pues no, creemos que Ainhoa fue muy valiente, dijo lo que pensaba, su verdad, y eso es muy digno.

Los errores que menciona el lector, no sabemos si son culpa de Ainhoa o de quién pasa las críticas a la redacción final. Pero son errores de bulto.

En el grueso de la crítica, que se haya en el segundo párrafo, Ainhoa habla de poesía amanerada, simple, vacua y muerta. Más que simple, es una poesía apoyada sobre una arquitectura compleja, que si bien no es original en su reflexión, no es precisamente simple en su forma de presentación. Tampoco nos parece vacua, sino que más bien su elevado peso atómico la lleva a un exceso de ramificaciones de muy diversos temas. Y respecto a ser una poesía muerta, es verdad que es un estilo personal y difícilmente repetible, pero lo singular no es sinónimo de moribundo.

Tampoco estamos de acuerdo con Ainhoa en la homogeneidad de su criterio estético-crítico. Resulta chocante, por ejemplo, su alabanza la pasada semana de estos versos de Vicente Nuñez en edición de Visor: "el delicado ramo de sus besos", "la inmensa pradera de mi vida" o "la noche como un preludio en nuestros labios". ¿Por qué la poesía de Chantal es amanerada y ésta no?.

Y en la misma semana dice en la sección breves sobre otro libro publicado por Visor: “El que escribe es consciente del milagro / continuado del don de la paloma. Dos versos como éstos justificarían la concesión del V Premio Emilio Alarcos a Federico Gallego Ripoll." Estamos de nuevo en lo mismo. Versos gastados y amanerados según nuestro criterio estético.

¿Por qué esa falta de homogeneidad en el criterio crítico?. ¿Por qué la poesía de Chantal es amanerada, que no lo es en absoluto, y la poesía de los otros dos señores, que sí que es realmente amanerada en los casos mencionados, no lo es para la crítica?.

Desde entonces Ainhoa ha pasado al lado contrario, a la comodidad del todo vale y a la exaltación hiperbólica de cualquier tipo de libro. Vuestras votaciones de este año han puesto todo en su sitio.

32 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTE ES EL COMENTARIO QUE SE RECIBIÓ Y QUE HEMOS COPIADO Y PEGADO TAL CUAL:


Hola!

¿por qué no comentan, aunque sea brevemente, esta crítica a "Hilos", de El Cultural?:

http://213.4.113.188/HTML/20070517/LETRAS/LETRAS20523.asp

Es de las cosas más duras que he leído, y parece escrita desde la animadversión personal. Además, los textos que cita del libro contienen erratas de bulto. A ver si os animáis a hacer una contracrítica de esto. Salud

Anónimo dijo...

A mi se me ocurre una razón por la cual el rasero de medir es distinto para Chantal que para los otros dos poetas. Los otros dos poetas los edita Visor, que como se demuestra semana tras semana, es la "editorial amiga" de El Cultural. No creo que haya un sólo crítico en El Cultural objetivo respecto a esta editorial, independientemente de que hayan o no recibido el famoso Ciudad de Melilla. La conexión creo que viene "de las alturas" y es demasiado fuerte.

Saludos.

PD.-Aunque no sea poesía, me gusta Chantal Maillard.

hacker dijo...

Hola de nuevo!

Primero, gracias por esta contracrítica, que sí está argumentada y no como la de Ainhoa, que al leerla parece que tiene parte de berrinche. Resulta especialmente duro esto: "Pero permítasenos, al menos, calificarla de poesía frívola. Porque no hay peor superficialidad que la profundidad fingida". Creo que se puede decir que Hilos no gusta, no es poesía o no entra en nuestro criterio de lo que es arte (esto es muy relativo y no hay criterios unívocos), pero atribuir frivolidad y profundidad fingida a Chantal es un tanto despectivo y no se corresponde con la realidad de sus libros ni de su escritura. Creo que la labor de un crítico no es despachar así, sumariamente, un libro, sino argumentar con seriedad y no hacer "enmiendas a la totalidad". Decir, por otro lado, "Chantal es un fenómeno paranormal" y es "vacua, amanerada", etc, es un poco un argumentum ad hominem, y no un argumento válido, por lo tanto carece de valor exegético real. Es valiente criticar a un premio nacional, valiente y necesario, pero entiendo que desde la coherencia, la objetividad y sin pretender erosionar a la persona, como es el caso.

Me apunto a lo que dice anónimo: puede que Chantal no haya escrito jamás un poema, ni un ensayo, ni que sus diarios no sean diarios, en definitiva, a mí también me gusta.

Saludos

malcolmX dijo...

en mi opini�n Matar a Plat�n e Hilos son los primeros poemarios posmodernos de la literatura espa�ola, se pongan los de la experiencia como se pongan. ojal� otros poetas comprendan la brecha que ha abierto esta mujer y contin�en su camino. es normal que sus escritos no gusten a muchos, son arriesgados, innovadores. pero es bueno disentir, si todos pens�ramos igual ser�a muy triste. poes�a carente de "imagen, met�fora y ritmo", no es una poes�a de la imagen y la met�fora, es conceptual, la autora es doctora en filosof�a pura y especialista en est�tica comparada y filosof�as orientales (una persona muy seria, nada fr�vola ni amanerada como apunta la cr�tico, basta ir a sus conferencias de filosof�a para ver esto). ritmo s� tiene, pero no el convencional, es un ritmo propio que hay que saber ver. si es o no poes�a importa poco: es gran escritura. recuerdo haber le�do que la propia autora aseguraba no ser poeta. �son poes�a los poemas de Michaux? qui�n sabe, pero son gran literatura aunque escapen a g�neros.

sigo a la cr�tico ainoha y coincido en que le falta coherencia y a veces instrumentos s�lidos de an�lsis. s�lo de vez en cuando da en la tecla, y que nadie se moleste, en s�lo mi opini�n. la cr�tica a hilos me parece valiente de fondo, pobre en la forma, y muy agresiva. no s� por qu� dice al principio que tusquets ha creido qeu el nombre de maillard vende libros. el caso es que los vende, sin ser bestseller, claro, pero eso no va re�ido con la calidad. tampoco entiendo que haya que desprestigiar a un poeta porque gane un premio, gamoneda y chantal eran autores interesantes antes de los premios, yo los le�a con inter�s antes y seguir� haciendolo ahora. un premio no debe cegar a los lectores y hacernos pensar que quien lo recibe est� al servicio de los poderes, las editoriales, o que se ha vendido, etc, no tiene por qu� ser as�.estos dos autores han sido bastante independientes, y sus premios me parecen muy justos.

felicidades, muy linda la p�gina. y muy sano que dej�is la oportunidad de que hagamos cr�tica de la contracr�tica, es constructivo y positivo. no creo que esta entrada genere pol�mica, s� un debate provechoso.

salutaciones

Malcomx dijo...

Hemos corregido la entrada de MalcomX porque debía estar escrita en un teclado no español o con Mac y todos los acentos estaban cambiados por interrogantes. Para evitar sospechas de los de siempre, dejamos la crítica anterior de Malcomx intacta, en vez borrarla y que aparezca "comment erased" o lo que diablos diga blogger.


en mi opinión Matar a Platón e Hilos son los primeros poemarios posmodernos de la literatura española, se pongan los de la experiencia como se pongan. ojalá otros poetas comprendan la brecha que ha abierto esta mujer y continúen su camino. es normal que sus escritos no gusten a muchos, son arriesgados, innovadores. pero es bueno disentir, si todos pensáramos igual sería muy triste. poesía carente de "imagen, metáfora y ritmo", no es una poesía de la imagen y la metáfora, es conceptual, la autora es doctora en filosofía pura y especialista en estética comparada y filosofías orientales (una persona muy seria, nada frívola ni amanerada como apunta la crítico, basta ir a sus conferencias de filosofía para ver esto). ritmo sí tiene, pero no el convencional, es un ritmo propio que hay que saber ver. si es o no poesía importa poco: es gran escritura. recuerdo haber leído que la propia autora aseguraba no ser poeta. ¿son poesía los poemas de Michaux? quién sabe, pero son gran literatura aunque escapen a géneros.

sigo a la crítico ainoha y coincido en que le falta coherencia y a veces instrumentos sólidos de análsis. sólo de vez en cuando da en la tecla, y que nadie se moleste, en sólo mi opinión. la crítica a hilos me parece valiente de fondo, pobre en la forma, y muy agresiva. no sé por qué dice al principio que tusquets ha creido que el nombre de maillard vende libros. el caso es que los vende, sin ser bestseller, claro, pero eso no va reñido con la calidad. tampoco entiendo que haya que desprestigiar a un poeta porque gane un premio, gamoneda y chantal eran autores interesantes antes de los premios, yo los leía con interés antes y seguiré haciendolo ahora. un premio no debe cegar a los lectores y hacernos pensar que quien lo recibe está al servicio de los poderes, las editoriales, o que se ha vendido, etc, no tiene por qué ser así.estos dos autores han sido bastante independientes, y sus premios me parecen muy justos.

felicidades, muy linda la página. y muy sano que dejéis la oportunidad de que hagamos crítica de la contracrítica, es constructivo y positivo. no creo que esta entrada genere polémica, es un debate provechoso.

mónica dijo...

"Escribo para que el agua envenenada pueda beberse" (de "Escribir" en Matar a Platón). A mí me conmueve y emociona esto, y Neruda, no.

havel dijo...

Hola, Addison de Wit!
Escribo esto desde el más absoluto respeto; si hay algo que "desentona" házmelo saber y lo modificaré:

Parafraseando a la crítico, Si lo que hace Chantal no es poesía, convengamos en que lo que hace Ainhona no es crítica, o al menos crítica "frívola" (al menos no lo que respecta Hilos).

La prueba de que Tusquets no es inviolable es que he leído otra crítica negativa a Hilos en una revista literaria. Pero eso sí, allí el crítico ha intentado comprender el libro, la teoría que lo sustenta, ha trazado un paralelismo con el libro Husos y ha sacado lo bueno y lo malo, que ambas cosas hay.

En cambio lo de El Cultural no es crítica: es una embestida: letra muerta, vacua, amanerada, frívola, simple de simpleza, fenómeno paranormal. Sinceramente, no veo los argumentos por ninguna parte.

Soy periodista y críticas he hecho y leído bastantes; la errata detectada, que altera radicalmente el contenido del texto, no se puede imputar a la redacción: allí se hace un mero cortar/pegar y una lectura ortotipográfica. El error aquí es de la crítico, y demuestra apresuramiento; ha leído el libro de prisa y no lo ha entendido, no se ha molestado en entenderlo y ha ido a lo fácil, a desmontarlo con algunos ejemplos descontextualizados ignorando la urdimbre filosófica del texto.

A Addisson de Wit, cuya labor en este blog aprecio de verdad: no hablemos ya de poesía, hablemos de la obra de Maillard; ¿es posible que no tenga ninguna virtud? En la otra entrada aduces falta de originalidad, falso abstraccionismo, carencia de ritmo interno, etc. En serio, aunque no guste, ¿ninguna virtud se ve, absolutametne ninguna? ¿Michaux tampoco tendría ninguna virtud?

En el siguiente texto, extraído al azar de Filosofía en los días críticos, veo la semilla de Hilos. Lo transcribo por si alguien tiene interés:

"Arriba, tras la frente, ahí donde la mente engarza pensamientos, ahí donde tan a menudo construimos nuestra cassa, arriba las ideas brotan,incesantes.
Más abajo, en los poros, el mundo. El canto de un pájaro, el silencio cuyo cuerpo es un rayo de sol. Allí, bajo el flujo de lospensamientos, la vida.
Bajo el proceso, lo simultáneo; bajo la línea, la materia; bajo el texto, la totalidad de lo sólido.
Más abajo, el fuego. Del fuego ahora no hablaré, pues está bien que esté contenido, sin dolor, adormecido por un tiempo con fines terapéuticos.
Más abajo aún, el vacío.
El observador se sitúa en el límite, en el espacio intermedio entre el vacío y la existencia. En la superficie, el texto, el mundo y el fuego. Abajo, el vacío. El mundo se construye en superficie. El observador: en la línea de base, que no es línea, sino un espacio imperceptible, un no-lugar, una suspensión. Todo lo que hay se construye. Los personajes deambulan. Abajo no hay personajes, no hay nadie. Y sin embargo, sé que ahí es donde pertenezco con mucha más razón, con mucha más fuerza. Pero legítimamente: según ley, el peso y la medida me otorgan un lugar en superficie, un lugar y un tiempo; mi medida: el lugar; mi peso: el tiempo. Soy, en superficie, según lo determina la ley de la Posibilidad.
Y voy tejiendo. Fuera del abismo todos vamos tejiendo,y el "todos" es la primera gran hebra, la más consistente. "Todos" son los muchos que en el vacío del abismo eran uno y el mismo. Todos es la primera diferencia que proclama la posibilidad del tejido. Tejer es la ley. En el límite, la conciencia se subordina. He dejado de ser una y empiezo a conocer. En superficie, los tres ámbitos: fuego, materia -compacta y sonora-, y mente. Abajo: vacío. Yo vengo del vacío para poblar mi superficie. No hay otra realidad que ésta: la manera de moverse en ella es el deslizamiento. Cualquier otro movimiento desrealiza".

Saludos y larga vida a la poesía!

Luis dijo...

Joder, cuantos amantes de la poesía de Chantal. Yo creo que todo lo que decís es más o menos discutible, y en parte tenéis razón, pero que Mónica diga que no le conmueve Neruda, creo que no es precisamente la mejor defensa para la poesía de la señora Maillard, o más bien es una muestra de una cierta insensibilidad lírica. Mónica, con todos mis respetos, ¿te has leído, eligiendo un libro casi al azar, Residencia en la Tierra?. ¿No te conmueve NADA?.

Espero que mi comentario se apruebe porque no insulto en ningún momento a Mónica. Tan sólo me resulta imposible de comprender lo que dice esta mujer.

M. dijo...

Una cosa es Matar a Platón y otra muy distinta Hilos. A mí me encanta el primero, y el segundo, desde los primeros poemas que escuché recitar a la propia autora hasta verlos publicado, he pensado que era una tomadura de pelo. Pero el otro libro, absolutamente genial.

fernando dijo...

La cuestión del gusto. Eterna e irresolube. Ríos de tinta para ahondar en nuestras perpejidades. Addison de Wit establece su propio canon (muy respetable) de las cosas que le (o la) emocionan. Pero hay otros. Citaré, parcialmente, el mío: no me conmueve Léolo, y sí Terra em transe; no me conmueve Joyce, pero sí Robert Walser; no me conmueve Van Gogh y sí Nicolas de Stael; no me conmueve Neruda (a mí tampoco, Luis, qué le vamos a hacer), y sí me conmueve Pessoa y mira por donde, ciertas cosas de Maillard. Esto es a gusto de cada cual, no comparto el canon de Addison, pero lo respeto y me parece de altura. Habrá que entender que a algunos sí nos conmueve cierto tipo de poesía no canónica.

En cuanto a Luis, auqnue no va conmigo le respondo amablemente: ¿cómo que no entiendes que a otra persona no le guste Neruda? Tú tienes tu gusto y ella el suyo. ¿O es que hay un canon del gusto universal u oficial al que todos debemso plegarnos o si no no tenemos gusto en absoluto? El gusto es relativo, Luis, nose trata de insensibilidad lírica. Piensa que el Ulyses, Viaje al fin de la noche, o en música La noche transfigurada fueron recibidos con abucheoso en su día, y hoy son reconocidos como pilares de la literatura y la música respectivamente. No veo por qué te llevas las manos a la cabeza, a mí tampoco me gusta Neruda, ni Lorca, reconozco que eran grandes poetas (los detractores de Chantal no le reconocen, no lo olvidemos, ninguna virtud), pero no me gustan, y ya está, no te sientas concernido por ello. Desde luego yo no voy a pensar que tienes peor gusto porque no te guste Chantal y sí Neruda, cada uno encuentra la belleza donde ésta le reclama. NO hay que erigirse en censor del gusto ajeno o pontificar ensalzando el propio, me parece. A disfrutar cada uno de lo que le gusta y respetar las filias y fobias de los demás. Saúdos.

Anónimo dijo...

Qué poco conocéis El Cultural. No hay ninguna razón intrinsecamente literaria que guíe a la señora Berasetegui. Ella manda las críticas y decide los espacios en función de quien sea el poeta, de dónde venga y el poder social o político o institucional o universitario o editorial que posea. Es como el otro día en babelia y la reseña de Villena al libro de Riechmann: esta reseña se hizo porque el libro de Riechmann había salido en Tusquets. Riechmann publica un libro al año en editoriales menores, y nunca había sido reseñado por Villena. Pero he aqui que ahora lo publica Tusquets y entonces ya le interesa a Villena. No hablamos de literatura, sino de poder literario, no sean inocentes.

mónica dijo...

Luis: no veo que tengamos que venerar a los autores canónicos. No son intocables,hasta donde se me alcanza. Mencionaba a Neruda porque aparece en la entrada del blog, no tengo nada contra él, pero no es la poesía que me gusta. Lo de insensibilidad lírica es una inferencia tuya. Pero no éste el lugar para hablar de mí o de mis gustos, ni veo por qué tengo que justificarlos.

Y no recurro a Neruda para defender la poesía de la señora Maillard. Ésta poesía no necesita defensa para quien quiera apreciar un modo distinto, sincero y nuevo, de expresión. La diferencia es que yo no te voy a acusar de insensible porque no compartas mis gustos.

Yulifero dijo...

Desde luego evolución sí que hay en la escritura de Chantal, he aquí dos poemas separados por 17 años:

"El muérdago se enreda en mis tobillos/
helechos y agavanzas me ciñen las caderas/
y un nenúfar/
se deshoga en el valle dócil/
de mis nalgas.
Sobre la tierra húmeda me acuesto como un ojo que se cierra/
(tienen mis muslos el sabor del humus en otoño)/
y me hago raíz,/
vegetal crisálida/
aguardando la aurora./
Sobre mis labios quietos/
lentamente/
desova una culebra./

Hainuwele (1990)



"Llegar a otro. Sin
otro. Sin llegar a.
No apretar los dientes.
Soltar la presa. Sin."

Hilos (2007)

En cuanto a las metáforas aquí se ve una negación de la retórica poética que trabaja con ellas:

"Ya somos refractarios a las /
palabras fáciles/
a la prosa intuitiva (no sé lo que desvela), a/
las figuras retóricas/
que enfatizan aquello que debiera /
darse o devolverse/
en su más leve luz, la más escueta./

¿Qué haremos del poema sin metáfora,/
del verso despojado de su naturaleza/
de su afición al desvarío y su grandilocuencia?/

Hilemos, señores,
es tiempo de relevar/
a las Parcas."

Hilos


En este último poema queda clara la volutad de alejamiento de cualquier tipo de retórica, metáfora o recurso poético al uso. Por lo tanto, es más que evidente que usar ese criterio para juzgar libros así no tiene sentido.

un internauta dijo...

Pues yo escuché a Chantal recitando algunos poemas de Hilos y me pareció increíble, mucha fuerza y una manera de leer muy peculiar. Incluso vi a gente con los ojos húmedos. Lo que no se puede negar es que, al margen de lo que escriba, esta mujer tiene aura, una personalidad única.

Addison de Witt dijo...

Hola a todos,

Antes que nada felicitaros por la calidad y el contenido de los comentarios. Da gusto tener lectores inteligentes, aunque a veces, afortunadamente, no estemos de acuerdo. Es imposible responder a todos de manera exhaustiva e individual. Nos quedaremos en lo segundo y lo haremos por orden de recepción de vuestros comentarios.

A Hacker, no estamos tan seguros de que Ainhoa haya utilizado un argumentum ad hominem, pero creemos que aburriríamos a los lectores si nos pusieramos a descomponer la argumentación de Ainhoa en silogismos para comprobarlo. Coincidimos contigo en lo que dices respecto a la valentía de criticar a un premio nacional y a un Tusquets, y nos gusta tu conclusión: puede que no sea poesía ni diario, pero me gusta. Es un argumento irrefutable.

Respecto a Malcomx, tiene una nieta en España por cierto, no estamos de acuerdo en que Matar a Platón e Hilos sean los primeros poemarios postmodernos de la literatura española. Como de la poesía, no existe una definición clara de postmoderno. Si por postmodernismo entendemos una literatura en la que se produce una cierta desintegración de la narración, los personajes, el tiempo…quizás, y volvemos a ser polémicos, el primer libro de poesía postmoderno de la historia de la literatura española sean las Soledades de Góngora. Si aceptamos la definición del poeta americano Charles Olson, no hay nada como leer la lista de poetas incluidos en la famosa antología de Paul Hoover para llegar a la conclusión de que seguimos sin tener muy claro qué es el postmodernismo. En cualquier caso, contradicción sobre contradicción, la poesía actual de Chantal sí presentaría rasgos postmodernistas.

Por lo que se refiere a lo que comentas sobre la poesía conceptual, se puede escribir una poesía conceptual llena de brillantes imágenes. Y de hecho se ha escrito así. Y respecto al ritmo, quizás una matización por nuestra parte. Cuando hablamos de ritmo, no nos referimos al sonsonete monótono, cansado y aburrido de un endecasílabo con acentos inmovibles, o todo lo derivado de él. Estamos hablando más del ritmo interno y moderno del poema, de su respiración.

También estaríamos de acuerdo en que un poeta no se prestigia o despretigia por ganar o no un premio. En el caso de los premios estatales sabéis que nuestras reticencias van por otro lado, pero no nos vamos a repetir. Nosotros también leíamos a Gamoneda cuando era difícil encontrar un libro suyo en una librería. Hoy ocupa una estantería entera y nos alegramos por él.

A Mónica sólo decirle que es una pena que no disfrute con Neruda como nosotros lo hacemos. Afortunadamente se pueden disfrutar con tantos poetas que en realidad es una anécdota que no te guste éste. Y en cualquier caso, nuestra contracrítica era sobre Hilos, no sobre Matar a Platón.

Havel, aquí nadie desentona, al revés. Desconocemos si Ainhoa ha realizado la crítica de manera apresurada y no somos periodistas. Creemos que los argumentos de Ainhoa los sustenta en los propios versos de Chantal. Las conclusiones que se sacan de la lectura de esos versos son diferentes dependiendo de la persona que lo lee.

Respecto a la virtud en la obra de Chantal, Hilos, bueno, como ya nos conoces, sabes que somos un poco apasionados. Si no viéramos ninguna virtud, habríamos valorado el libro por debajo de 5. Creemos con la mano en el corazón que la obra de Chantal debe tener muchas virtudes, como demuestra la envidiable defensa que vosotros lectores hacéis de su poesía. Es muy posible que el fallo sea nuestro y no hayamos entendido el libro. Pero sí, si tiene virtudes. Para empezar, es un libro arriesgado, lo cual ya es una virtud en esta época de conservadurismo extremo en la poesía que publican las tres grandes. Y gracias por el texto seminal de Hilos.

A Luis, la verdad, no sabríamos muy bien que decirle. Quizás Mónica también sea apasionada y en realidad no le disgusta tanto Neruda…

M. dice algo que ya hemos comentado. Matar a Platón e Hilos son dos libros diferentes que merecen dos críticas distintas. Nosotros no hemos hablado de Matar a Platón ni de su validez como texto, que apreciamos por encima de Hilos.

Fernando, sí, eterna e irresoluble la cuestión del gusto. En realidad no estábamos estableciendo un canon, Dios o el Diablo nos libre. Nos gusta Leolo pero también la película de Glauber Rocha que mencionas, Robert Walser (aquí hay uno que presume de leerlo en alemán “asuizado”), algo menos Nichola de Stael (aunque sí su uso del color), y nos apasiona Pessoa. En realidad nuestro canon artístico es muy amplio y heterodoxo.

Respecto a Anónimo, la verdad es que no conocemos perfectamente cómo funciona la distribución de libros en la redacción de El Cultural. Creemos que hay una parte que viene de dirección pero que también los críticos hacen de vez en cuando sugerencias, que han de ser aprobadas. En cualquier caso, la excesiva presencia de Visor en las críticas es sintomática. Y sí, tienes razón en lo que al poder de las grandes editoriales se refiere. Y lo vamos a tratar en profundidad con una propuesta que vamos a sacar.

Respecto a la contestación de Mónica, tiene razón en que no hay ninguna ley que obligue a venerar a los autores canónicos. Entre otras cosas porque los cánones cambian. A nosotros nos ocurre, y se han mencionado a autores canónicos como Lorca o Neruda, que hay, por ejemplo en el caso de Lorca, libros que nos gustan mucho, como Poeta en Nueva York o Diván del tamarit, y otros que nos gustan bastante menos. Nos pasa igual con Neruda.

Sobre Yulífero, sí, es cierto, hay un cambio evidente en su poesía. En nuestra opinión a peor, pero es una opinión más. Y su renuncia a la metáfora tiene mucho que ver con su renuncia a escribir poesía y crear su propio género. Como ella misma dice, no escribe poesía. Estamos de acuerdo.

A un internauta, prometemos hacer un esfuerzo por escuchar recitar Hilos a la autora y entender de primera mano lo que nos comentas. Y si podemos, la saludaremos después, aunque no sepa en realidad quienes somos. Tiene fama de persona agradable.

Vaya que rollo hemos metido. Perdonar si alguna cosa no queda contestada. Y ante todo gracias por leernos, y sobre todo, por leer poesía. Las contracríticas de Babelia y El Cultural, mañana.

Abrazos.

hacker dijo...

Y gracias ti, Addison, por una respuesta tan amplia, ponderada y generosa. Un saludo

L.Cohen25 dijo...

No conseguí colgar mi post antes, a ver si ahora lo consigo.

Decía que al hilo (nunca mejor dicho) de esta entrada, puede no ser baladí una comparación de la crítica de El Cultural con la que aparece en Adamar:

http://www.adamar.org/

Se accede la crítica de "Hilos" por el buscador. Algo tendrá el libro cuando suscita interpretaciones tan antagónicas. Buenas noches.

R. dijo...

no suelo participar en estas cosas, pero lo interesante de la discusión me empuja a ello.
como tímida aportación al quizá no sería vano considerar que un libro como Hilos hay que entenderlo dentro de una trayectoria vital y estilística; es ahí donde cobra su plena dimensión, y un juicio como obra aislada puede restarle -y le resta- méritos. Pienso en otros ejemplos fuera de la poesía, como el cine de Kiarostami: cuando filmó "Five", que consistía meramente en filmar cinco playas de distintas partes del mundo sin argumento ni personajes muchos críticos lo crucificaron y hablaron de tomadura de pelo. Sin embargo, si se observa la evolución del cineasta, llegar a esta película supone no un desmedro a su obra, sino la culminación de un proceso inevitable y coherente. Otro tanto me parece que ocurre en el caso de Hilos -o a menos puede verse así-; parece la consecuencia lógica de un proceso irreversible de despojamiento emocional y retórico, a la par que un intento por desmontar los condicionamientos del propio lenguaje. A ratos pensé encontrarme ante una discípula esmeradamente austera de Wittgenstein, qué cosas. Es sintomático que a cada momento la autora dude de lo que ha afirmado y lo ponga entre paréntesis ("Y la mente -¿la mente? herida. ¿Herida? No, no hay herida. [...] "Quedar en lo reconocible. -¿Quedar? Permanecer"). Una estética del balbuceo, tal vez, o de quien no encuentra asidero en las verdades "totalitarias" enunciadas por el lenguaje, esa instancia epistemológica que parece querer aniquilar esta escritura. Nadie puede ponerse a salvo del modo como el lenguaje nos dibuja los contornos de todo aquello de lo que podemos tener experiencia. Vivimos según el lenguaje que tenemos a nuestra disposición. Aquí parece que se indaga en la posibilidad de una vida al margen de cualquier lenguaje, o sobre las cenizas del mismo. Vida balbuciente, en proyecto, en semilla, a retazos, desmembrada. Quizá por ello hay una voluntad anti-retórica premeditada, una negación de la belleza elemental de las palabras, incluso un deseo de aspereza, de feísmo, como si "la impostura del verbo" fuera una trampa más que impide alcancar el núcleo sólido, irreductible, de cualquier enunciado. Esto son conjeturas, en cualquier caso: quizá la magia de la poesía está en que no cabe una única lectura del poema, y que la verdadera "letra muerta" sería que el verso consintiera a un significado unívoco.
Me he enrollado más de la cuenta, lo siento. Un post muy interesante de principio a fin...

un internatua dijo...

A tenor de la biografía de Chantal, siempre he pensado que auqnue escriba en castellano no es española, en cierto modo, me explico. Llegó a Málaga con 13 o 14 años, y hay algo que nunca se separó de sus raíces belgas. Desde luego, si la escuchas hablar, por su peculiar acento, entiendes que tiene poco que ver con lo español, y menos aun con lo andaluz. Como si hubiera sido "trasplantada" desde otra cultura y otra lengua a ésta. Tal vez eso redunde en la extrañeza de su obra, en estar, por naturaleza y origen, muy al margen de nuestra cultura e incluso de nuestra lengua (aunque la utilice bien). No sé, volví a pensar en ello leyendo la entrevista en el Babelia, pensé que era una mujer que había sufrido mucho, en principio por estar completamente desenraizada desde la adolescencia, y que esa fragilidad se refleja en sus escritos.

Addison de Witt dijo...

Segunda hornada.

Gracias a Cohen por su link.

R, pues es una pena que te prodigues poco a la hora de escribir, porque nos gustaría verte más por aquí. Muy interesante tu comentario. Mencionas un tema en el que la crítica literaria no se ha puesto de acuerdo ni creemos que lo vaya a hacer. ¿Se debe de valorar una obra por sí misma, independientemente del autor, su biografía y circunstancias, o debe valorarse como parte de algo mayor?. Sinceramente no tenemos clara la respuesta aunque por motivos de comodidad creo que tendemos a valorar la obra de manera aislada en esta página. Tienes razón en la voluntad antiretórica de la obra, algo que nos recuerda al movimiento L.A.N.G.U.A.G.E entre otros muchos.

Y respecto Al Internauta, los escritores que escriben en el idioma que no ha sido su lengua materna, a veces dan sorpresas muy positivas. Seguro que a muchos de vosotros se os ocurren varios nombres, por ejemplo, nos acordamos de Nabokov, de Joseph Conrad, de parte de la obra de Samuel Beckett...Seguro que recordais muchos más.

Gracias

Anónimo dijo...

Curioso lo que dice internauta, recuerdo que en una lectura de Maillard en la Casa del Libro de Barcelona, justo después de habérsele concedido el premio nacional, escuché decir a alguien del público: "Pero ¿cómo pueden darle el premio nacional de poesía a una extranjera? Esto no es serio".

un internauta dijo...

Tienes razón, Addison. Me refería a que a veces en esos escritores, que pueden escribir muy bien, como señalas, se aprecia una especie de orfandad, de no pertenencia a la cultura y lengua que habitan; esto puede originar una escritura desde los márgenes y quizá un desgarro o "esquizofrenia existencial", digamos, que puede ser muy creativa y, desde luego, ajena al grueso de la producción "autóctona", por esas mismas condiciones de desarraigo. A eso me refería con Ch. Buenas noches.

hacker dijo...

Buscando por la red, un blog cuyo autor hace una crítica muy apasionada al libro Hilos:

http://laantorchadekraus.blogspot.com/2007/06/los-hilos-de-chantal-maillard.html#links

saludos

Anónima dijo...

Anónimo,

No creo que lo que el Internauta ha escrito tenga nada que ver con el comentario que escuchaste en la casa del libro de Barcelona.

Lo que dice Internauta tiene bastante sentido. Lo que escuchaste en la Casa del Libro es, simplemente, una estupidez.

xtro dijo...

apoyo la singularidad de la obra de chantal en el panorama poético nacional, curioso que mientras se descose Hilos otros libros suyos interesantisimos pasen desapercibidos, como "Rasa. El placer estetico en la tradición india", en colaboración con el sanskritista O. pujol, un estudio especializado sobre los modos que adopta el placer estético, en definitiva, una respuesta alternativa a las teorías de la emoción, etc.

Alicia M. dijo...

Hilos es la declinación "poética" de Husos, que expone una teoría de la mente, una indagación en la conciencia del propio observador.Por eso puede parecer frío, es una exploración que no colma ninguna expectativa estética convencional ni se explaya en las indagaciones espirituales al uso.Con el escalpelo de un método "filosófico", se desglosan los estratos mentales.Una exploración con ánimo de conocer.Dice Octavio Paz: "La poesía moderna es un conocimiento experimental del sujeto mismo que conoce".Estas palabras define a la perfección el sentido último de un libro como Hilos.

anónima dijo...

Anoche, en la Estación azul de Radio 3 entrevistaron a Chantal por el libro Hilos, y leyó algunos poemas. Me soprendió su risa fresca y su sentido del humor

xtro dijo...

curioso lo que apunta la crítica del Cultural al principio, respecto a que es iluso pensar que el nombre de Chantal venda libros. Sé por una fuente fidedigna (un pajarito, vamos) que Hiperión no quiso publicar el poemario Hainuwele, de Maillard, años ha, aduciendo que "los nombres extranjeros no venden". Al parecer se han arrepentido bastante. Por suerte, Tusquets, Pre-textos y Olañeta, entre otros, no aplicaron tan draconiano precepto. En cuanto al cultural, A Sáenz de Zaitegui, a la que respeto y sigo, creo que no ha estado precisamente fina en este caso. Pero eso sí, bienvenida sea la pluralidad

Carlos dijo...

saludos, llego al blog por un amigo, y aunque ya está todo dicho, reiterar que la crítica de Sáenz de Zaitegui me parece bien; es lícito criticar y desmontar, aun agresivamente. Lo que no me parece tan bien es esa acusación de "falsa profundidad" a la persona de Chantal. Hay que documentarse mejor, ver qué ha escrito esta mujer y no juzgar tan a la ligera. Tuve la suerte de conocer brevemente a la autora en una de sus lecturas y, desde luego, lo último que se me ocurriría decir de ella es que incurre en esa "profundidad fingida" a la que alude la crítica. Chantal es seria, con la cabeza muy bien amueblada, se nota que ha trabajado duro, y además es encantadora. Que tal vez es más "filósofa" que poeta, puede ser, pero de superficialidad, fingimiento o impostura, nada.

Vanesa dijo...

Rectificar es de sabios y si encima se hace con sabiduría, mejor.

Destacable en especial el descubrimiento del invisible pero complejo entramado estructural de la poesía de Chantal. Los que hablan de vacío deberían de reflexionar cuanto menos.

helena dijo...

He leído críticas a este libro en los suplementos, en varios blogs, y ésta es la más objetiva, profunda y, para mi gusto, acertada de todas las que he leído. Enhorabuena witteros.

Anónimo dijo...

En mi modesta opinión, hay que tener mucho tacto a la hora de hacer críticas acerca del trabajo, en este caso poético, de otras personas. Las críticas no deben nunca caer en el desprecio y, por supuesto, deben ceñirse al máximo al texto, no a la persona que lo ha escrito. Se pueden decir muchas cosas de un poemario sin necesidad de hacer burla a su autor. Además, cuanto más hablen del texto en sí y menos del poeta, más fiable me resultan las críticas. Pero el camino contrario es el fácil, y no todo el mundo se detiene en hacer exégesis elaboradas. Gracias.