viernes, 4 de enero de 2008

El Cultural, primera semana de enero, 2008. Miguel Bermejo. Seamus Heaney.

Hola compañeros, compañeras, lectores, editores, poetas y demás frutos irracionales de la sociedad utilitaria:

Buena semana de El Cultural con tres reseñas de poesía. ¡¡¡Una sola de Visor y dos de editoriales que no suelen ser reseñadas!!!. Ojalá sea el comienzo del cambio.

Antes de empezar, primero recordamos que podéis seguir mandando poemarios y votando a los mejores libros publicados en 2007, así como a las mejores críticas (o peores). Respecto a los poemarios, vamos bastante bien y lo que falta lo saben las editoriales, a las que estamos dando un coñazo sin precedentes y a las que desde aquí pedimos disculpas y les damos las gracias. Respecto a las votaciones, os animamos a votar masivamente y a que animéis a vuestros amigos poetas y lectores. Las cosas no están, ni mucho menos, decididas. Votad.

Y luego un pequeño comentario a un libro que aparece en la lista de los diez mejores poemarios de 2007 de El Cultural. Nos referimos a "La familia nórdica", de José Luis Rey Cano, premio Jaime Gil de Biedma. Al margen de que sea un poemario de 2006, creemos que el único de los diez votados, no sólo formaba parte del jurado del premio Antonio Colinas, se supone que Antonio era uno más en la votación a los diez mejores poemarios de El Cultural, sino que también formaba parte del jurado Luis María Anson, presidente de El Cultural. Teniendo en cuenta la amistad que públicamente ha reconocido Luis María con Chus Visor, que era miembro del jurado, que es presidente de El Cultural, que manda mucho en esta casa y que el libro es de 2006, en fin, que no nos gustan nada estas casualidades. Que la mujer del César no sólo...Poco más falta por explicar. El libro de José Luis es un buen libro pero estas cosas nos gustan muy muy poquito y tampoco le hacen ningún favor al autor.

Comenzamos con el libro de Miguel Bermejo titulado "Lúpulo Fernándes de Silva". Publica Icaria Poesía. Realiza la crítica Ainhoa Sáenz de Zaitegui.

No encontramos ningún conflicto de objetividad por ningún lado así que vamos directamente al grano.

Sobre la crítica de Ainhoa, no estamos de acuerdo en que sea un cuento infantil. No sabemos con que tipo de niños trata la crítico pero, por favor, no regalen a sus hijos este libro o perderán el cariño que tanto les ha costado ganar.

El estilo de Ainhoa, por otra parte, continúa sin convencernos. Sigue hiperbólica, cultivando un histrionismo de alegría desmedida que nos imaginamos que servirá para que cada crítica sea un nuevo amigo, pero en el que tanto epíteto y alabanza exagerada termina por diluirse en su propio almíbar porque, señorita crítico, no todas las semanas se publica el mejor libro del siglo. Le está pasando usted lo que le pasó a aquel que gritaba lobo para asustar a los del pueblo. Que cuando vino el lobo, nadie le creía. Pues cuando usted hace una alabanza, resulta ya díficil de creer, salvo para el alabado claro, de tanto adjetivo pomposo que chorrea por su pluma. Esta semana hay buen libro, así que lo avisamos para que los lectores, esta vez, sí la crean.

Dicho lo cual, querida Ainhoa, la crítica está bastante bien si quitamos todo lo anterior, que es bastante, y sobre todo, te damos las gracias por descubrir un poemario más que interesante. Esta vez, sí.

Se trata de un libro difícil de catalogar, ¿cuento poético?, escrito por un autor ya maduro, alrededor de cincuenta y cinco años, en lo que sería su primera aventura poética tras publicar una novela, un libro de fotografías y otro de cuentos. Todo hemos tenido una primera vez en esto de publicar y haremos nuestra reseña sin prejuicios, por supuesto. El adjetivo tardío, tan del gusto de Luis Antonio, siempre nos ha parecido una tontería.

Lúpulo Fernándes de Silva es probablemente uno de los libros más originales del año. Teniendo en cuenta lo parecidos que suenan muchos poemarios desde hace años, recibimos con los brazos abiertos a los poetas atrevidos. Miguel Bermejo tiene voz propia y singular, lo demuestra en cada una de las páginas de su libro, y eso hace que el libro sea muy interesante.

El autor parece que ha bebido en las mejores fuentes del creacionismo, el surrealismo y el irracionalismo y nos presenta una fábula alegórico-lírica que dice mucho más de lo que parece en una primera lectura, y que lleva envuelta en papel oscuro una carga de profundidad terrible y maravillosa.

Es un libro de conjunto, imposible de leer si no se hace de un tirón, o se lee de manera aislada. Aún así, aquí van algunos detalles de buena poesía:

"En el ojo del caballo, la llanura es más ancha, todo se agranda."
"Sólo una pequeña parte del silencio de ahora procede del pasado."
"mientras caíamos tuvimos el reflejo de hacernos un guiño"
"Feliz, la mosca (mitad animal, mitad aparato eléctrico), acierta a poner los huevos en el lacrimal de los ojos"
"el dinero huele a agua de violetas"

También el poeta se permite la ironía: "aprendimos juntos a desollar búfalos y todo lo demás, pero a nosotros jamás se nos ocurrió hacer trompetas con los cuernos". "ella no dirá nada. Al contrario, /pondrá rocío en sus axilas", "y un anillo por cada desfalco".

Y algunas imágenes claramente surrealistas: "mientras yeguadas jovenes/planean sobre los barrancos", "crines en las copas de los árboles", "En un pueblo...de la meseta de Castilla, un indio sioux respira detrás de una máscara de oxígeno, sentado en una silla de ruedas..."

A veces, el poeta no acierta en las metáforas o comparaciones, o bien porque falla la imagen o por resultarnos familiar:

"enseñando sus partes íntimas como si fueran los ahorros de toda una vida"
"nubes arreadas al galope"
"sofocantes como el aire de una casa de baños"
"peina a raya/las hoscas cabelleras de los árboles"

Pero, en general, estamos ante un poemario atrevido, original, oscuro, de una combinación narrativo-lírica difícil de lograr, bello y terrible a la vez, celiano, que pasa a ocupar un lugar singular en la poesía publicada en 2007. Enhorabuena a la editorial y a la crítico por haber elegido este libro, y a Miguel por escribir un primer poemario de esta calidad cuando algunos, a esa edad, ya sólo piensan en cómo jubilarse de las letras sin salirse ni un milímetro de los renglones que marca la corriente general.

Valoración del poemario "Lúpulo Fernándes da Silva": 7 / 10

El siguiente libro que vamos a contracriticar es Distrito y Circular (District and Circle) de Seamus Heaney. Edita Visor. Prologa y traduce Dámaso López García. Realiza la crítica Antonio Colinas.

Dado que Antonio ha sido jurado de Visor en varias ocasiones y que Visor y El Cultural se llevan tan bien, nuestra nota de objetividad a priori va a ser baja:

Objetividad a priori del crítico en nuestra opinión y en este caso: 3 / 10

Nuestra opinión sobre ciertas actitudes de Visor tampoco ayuda a nuestra propia objetividad: 3/10

Distrito y Circular es un buen libro, manifiestamente superior a su anterior libro, Luz Eléctrica, y quizás su mejor libro desde Station Island (1984). Su mayor problema radica en que se trata de un poemario irregular.

Y decimos irregular porque los rasgos de genialidad de este gran poeta se vislumbran en sólo unos pocos poemas como "El mirlo de Glanmore", con ecos del poema "Mid-term break" de hace cuarenta años, "El aeródromo" (if self is a location, so is love) o, quizás el mejor poema del libro, y que le da título, Distrito y Circular (A crowd half straggle-revelled and half strung / Like a human chain, the pushy newcomers / Jostling and purling underneath the vault) y que termina de esta manera tan brillante:

And so by night and day to be transported
Through galleried earth with them, the only relict
Reflecting in a window mirror-backed
Of all that I belonged to, hurtled forward,
By blasted weeping rock-walls.
Flicker-lit.

El libro, por otra parte, nos trae de nuevo a lugares ya habitados por el poeta, a una nueva reflexión sobre su infancia, o incluso a desenterrar literalmente algún cadáver ya enterrado como en el caso de "El hombre de Tollund en primavera", cadáver que proviene del poemario North (1975).


El poeta exhibe su maestría técnica, en especial visible en "sonetos" como "The nod" o "A clip", impecables desde el punto de vista técnico, pero faltos de cierta tensión emocional y lírica.

La fuerza de la imagen y la metáfora que han sido marca de la casa de este poeta se reducen a los poemas donde verdaderamente hurga en la profundidad del poema, y se queda en una mera descripción de lo que ve, o de lo que recuerda de su infancia, en muchos poemas, quizás buscando un remanso de paz, y quizás descubriendo también que estamos ante un poemario construido fragmento a fragmento sin que exista intención, ni tiene por qué ser así, de que las piezas encajen.

Hay algunos poemas políticos que recuerdan de nuevo a North (1975) pero en ellos Seamus no llega a profundizar en la medida deseada, y se queda en una rebelión interruptus frustrante. Sus homenajes a grandes poetas tienen un eco miltoniano que confirma el carácter elegíaco de la poesía de Seamus.

En ese círculo metafórico, averniano y mítico de una línea de metro londinense en el que nos introduce el poeta, no llegamos a encontrar la salida y volvemos, en el mejor de los casos, a unos pocos poemas que nos recuerdan a otros del mismo autor. Es una especie de salida a medias. Le falta atrevimiento al poeta en esta etapa de su vida para salirse de los caminos tantas veces trillados por los que nos ha conducido.

Uno de los problemas que contiene la traducción de este libro es que buena parte del excelente trabajo en la musicalidad y el sonido del conjunto se pierde en la traducción. No es un fallo de traducción, es simplemente el problema de traducir cierto tipo de poesía. El sonido, casi más que la música, juega un papel esencial en este libro tan metálico, tan aliterado de Seamus. Pero el libro es bilingüe afortunadamente. Y el traductor hace un buen trabajo.

En resumen, un libro bueno, con algunos poemas excelentes, irregular, pero en el que el autor sigue sin recuperar la capacidad para sorprendernos a la que nos tenía mal acostumbrados hace unos cuantos años. Aún así, aunque sea por cuatro o cinco maravillosos poemas, vale la pena comprarlo.

Valoración de "Distrito y Circular": 7 / 10

Recomendamos como libros esenciales del autor, y traducidos al español, "Muerte de un naturalista" (Hiperión, 1996), Norte (Hiperión, 1995) y Antología poética (Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert).

La antología de poesía latinoamericana que critica Túa Blesa no la hemos podido encontrar de momento. Publica Difácil y tiene la mala suerte de encontrarse en las librerías con otra antología similar de Galaxia Gutenberg. El problema de la distribución...

Buen fin de semana y que los reyes sean buenos con vosotros. Recordar que los que no hayan votado tienen que darse prisa si no quieren que los reyes les traigan carbón.

11 comentarios:

Anónima dijo...

Qué buena pinta el libro de Miguel Bermejo, ¿no?. Sobre todo, qué gusto que un señor de 55 años publique su primer poemario y lo haga de manera brillante y atrevida. Me parece una pequeña lección para nosotros los más jovenes, siempre con las prisas de publicar y publicar, los premios, mirar que el libro guste a los demás aún a costa de sacrificar nuestro estilo, los codazos y tanto sufrimiento cuando la poesía debería de ser sólo disfrute.

Bueno, yo no he votado todavía, pero porque todavía no he terminado mis lecturas y quiero ser justa. Así que espero que los reyes me pongan algo :p

Helena dijo...

Es curioso porque yo leí el libro de Lúpulo casi de casualidad, hojeando novedades en una librería de Madrid. Y recuerdo que lo abrí por una página que empieza:

"Lo más normal, ceder el paso a los gusanos, trazar líneas nuevas, abrazar el árbol quemado".

Y me gustó. Así que me alegro de que no sea la única. Desde aquí le mando un beso, señor Bermejo. Siga así muchos años.

Jordi dijo...

Yo no puedo hablar del libro de Icaria aunque lo compraré si el consenso es tan alto. Tiene buena pinta. Recordar que aunque no sea poeta, José Luis Sampedro también comenzó a publicar a una avanzada edad.

Sí que puedo decir que estoy bastante de acuerdo con la crítica al libro de Seamus Heaney, en especial a lo malo que me pareció Luz Eléctrica, aunque al prologuista y traductor le parezca de una categoría similar. Y el libro, sin estar a la altura de sus grandes títulos míticos, "Muerte de un naturalista" es uno de mis libros de cabecera, creo que tiene un tono medio más que aceptable y algunos poemas realmente sublimes. Efectivamente la traducción le borra desgraciadamente todo el peso de ruido infernal que el poeta logra recrear de manera magistral pero hacerlo mejor se me antoja difícil. Afortunadamente, nos queda la versión en inglés, excepcional para leer en voz alta.

saifodías dijo...

Es que Icaria últimamente publica cosas maravillosas.

jack quiere a sally dijo...

El libro de Bermejo confirma que Icaria es una de las pocas editoriales que se arriesga realmente, publicando cosas como esta o como El origen de la simetría,de María Salvador, otro libro muy jugoso que espero que no pase desapercibido. De una sola tacada nos regalan el primer libro de un tipo de 55 años y el de una chica de 20, los dos desconocidos. ¿Hay otra editorial que haga algo parecido?

Por otro lado, respecto a la crítica de Ainhoa... no soy el único que piensa que sus reseñas muchas veces provocan el efecto contrario: repelen. Es como si ella dice blanco, seguro que es negro. Con Bermejo menos mal que ya lo había leído, pero alguien debería darle una tila a esa chica...

Del libro de Heany no hablo porque aún no lo he leído.

Eguzkine dijo...

En realidad, hay unas cuantas editoriales que están haciendo un trabajo magnífico y que por razones de distribución, de marketing, de falta de amigos en los medios adecuados, o por lo que sea, no son demasiado conocidas.

Me recuerda, y siento irme mucho del motivo de este blog, a una noticia que ahora mismo es de rabiosa actualidad.

¿Alguien sabe quién es Mercedes Gleitze?. ¿O María Luisa Cabañero?.

Mercedes fue la primera persona en el mundo, tanto de hombres como de mujeres, en cruzar el estrecho de Gibraltar a nado. Lo hizo en 1928, sin gafas, y con el traje de baño de la época, que era un auténtico lastre.

María Luisa, en 1990, fue la primera persona, ambos sexos de nuevo, en cruzar el estrecho en un recorrido completo de ida y vuelta sin traje de neopreno. Sólo otras cuatro personas, incluida ella, lo han hecho sin neopreno en toda la historia.

Hoy sale por todos los medios un chico cuyo nombre conoce todo el mundo, que ha cruzado el estrecho con neopreno y se ha subido a la barca porque estaba mareado y con calambres. El récord no se homologará porque ha recibido ayuda pero da igual. Ni siquiera está permitido apoyarse en la embarcación.

La diferencia entre llevar traje o no llevarlo es la misma que nadar con flotadores y calefacción y no hacerlo. Tragas mucha menos agua, flotas sin esforzarte, pierdes muchas menos calorías porque tu cuerpo está caliente (el agua en el estrecho está fría hasta en verano)...La diferencia es tan grande que los que cruzan el estrecho con traje de neopreno entran en otra categoría distinta, algo así como los record de natación con aletas, que existen. O subir a un ocho mil con o sin oxígeno.

Sin embargo, dentro de diez años, nadie se seguirá acordando ni de Mercedes ni de María Luisa y todo el mundo se acordara de ese chico que tanto salía en televisión, guapete, simpático, que da charlas de marketing a directivos de empresas, sin duda con méritos deportivos pero ni de la altura ni del atrevimiento de estas dos pioneras excepcionales.

Por si a alguien le interesa:

http://www.acneg.com/

Así es la vida. Y la poesía, que tiene algo de derrota continúa, no es diferente a ella.

Siento haberme salido tanto del tema. Besos

Juan dijo...

Es una historia muy poética, Eguzkine. Y además curioso como manejan los medios las noticias. El País decía que sí lo había conseguido, el Mundo que no, Telecinco que sí, Tve que no...Me imagino que dependerá de quien patrocinaba y quien no.

En realidad sólo quería romper una pequeña lanza por todas las editoriales de poesía, sean del tamaño que sean. En general, todas tienen unas ventas pequeñas, problemas de distribución, de marketing, con los autores, con los premios, los premiados...Vale, de acuerdo que unos poquísimos, uno o dos, tienen una situación privilegiada pero el resto las pasa putas, salga más o menos en El Cultural, porque en Babelia ya casi no sale nada, ABC lo leen cuatro y no digamos del resto.

Pues eso, que en realidad aquí todo el mundo está dando el callo para poco, para una reseñita, para vender cien ejemplares más como mucho. En ese sentido, sea editoriales pequeñas como puede ser Icaria, o editoriales más grandes como puede ser Hiperión, todos tienen unos problemas similares, no están en esto por la pasta y todos se merecen lo mejor.

Dicho lo cuál, ojalá continúe la racha y salgan a la luz más y más editoriales que se están partiendo el costado y que apenas tienen la oportunidad de salir a la luz una o dos veces al año.

Mis mejores deseos a todos.

anonimito dijo...

Estupendo mensaje el de Juan, que suscribo. A veces pensamos que la poesía es el centro del mundo, pero desgraciadamente sólo el 2% de los lectores de este país lee poesía, y eso dentro de los lectores, porque los índices de lectura están por los suelos. Y de ese 2 %, seguro que un 80 o 90 % son poetas, editores, críticos, etc. ¿Cuántos lectores "puros" de poesía nos quedan? Muy poquitos. Y para ellos hay que trabajar, para animarlos, sin mezquindades y con más generosidad por parte de todos.

La contracrítica de esta semana pone los libros tan bien que habrá que buscarlos. Confieso que la generosidad vertida por Addison últimamente me hubiera gustado verla también en el pasado, así como una mayor ecuanimidad; la verdad es que me gusta cuando se aprecian las virtudes y no se regodea uno, con saña, en los defectos. Chapeau bas por mi parte.

Y sin más sigo leyendo (y re-leyendo) algunos libros excepcionales: la poesía completa de Quasimodo, Gamoneda y Cadenas. ¡Qué inicio de año más bueno!

Ana dijo...

Anonimito, luego te quejarás de la Navidad y los reyes magos. La poesía completa de Quasimodo, Gamoneda y Cadenas son más de cien euritos. Debes haber sido muy bueno. Las malas no hemos tenido que conformar con menos :((

Yo creo que la generosidad de los Addison, a parte de que el paso del tiempo los suavice, y de que creo que ha habido cambio de pluma, tiene que ver también con que los libros reseñados sean mejores o peores. Me sentiría decepcionada si un libro de calidad baja tuviera una buena reseña. ¿Tú no?. Yo quiero que el crítico me diga lo que piensa sin cortapisas. Para pelotas ya están otros.

Y luego me resulta algo extraño que nadie haya mencionado la vergüenza ajena que al menos a mí me produce el tema de incluir un libro de 2006 en los mejores poemarios de 2007 de El Cultural y en donde el presidente de El Cultural ha sido jurado. Creo que este tipo de cosas también aleja a los lectores y callarlas es sólo síntoma de complicidad y amansamiento.

Por tanto, estoy de acuerdo en lo que dice Juan, pero siempre y cuando no lleve a callar la realidad y a no decir lo que realmente pensamos. El mejor mimo que podemos hacer a los lectores de poesía es conducirlos a los libros que verdaderamente valen la pena y alejarlos de las series z que algunos nos quieren "vender".

Me encanta la historia que has contado Eguzkine. Me voy a meter en google para encontrar más de esas dos mujeres tan valientes.

anonimito dijo...

Cierto, Eguzkine, lo olvidé: extraordinaria historia...

cuánta razón, Helena, en lo de la serie "Z".

Un sueño sería una contracrítica de algunas entradas de este blog: contracrítica de la contracrítica. Aunque supongo que eso en parte lo hacemos nosotros.

Yo también creo que Addison se ha suavizado: algunas demoledoras entradas de hace algunos meses ya no están. Quizá los libros son mejores, quizá ha cambiado la pluma, no sé. Sospecho que algunas contracríticas de hace unos meses, de ser hechas ahora, serían muy diferentes, o al menos habría grises.

Addison de Witt dijo...

¿Así que cambio de pluma, no?. Ayyyyy...

Algo de razón tenéis. Se suavizó el tono, ya hace bastante tiempo, sobre lo que fueron nuestros "salvajes" comienzos. Hace como unos 4 meses se limpió el blog de algunas expresiones que nos parecían excesivas. Pero todo lo demás está intacto, incluidas nuestras metidas de pata.

Una de las cosas que más nos ha ayudado, aunque al principio todo el mundo parecía no creer en el sistema, y ponernos a nosotros mismos una nota de objetividad antes de cada reseña. Aunque puede parecer la zorra cuidando de las ovejas, lo cierto es que nos obliga a ser objetivos en aquellos casos en que a priori tendríamos tendencia a no serlo. Por ejemplo, el libro de esta semana de Seamus Heaney es posible que en otro tiempo hubiera tenido una nota inferior sólo por ser publicado por Visor. Pero no sólo sería estúpido sino que sería injusto, y de alguna manera, el decir públicamente que a priori nuestra objetividad está tocada nos obliga a corregir nuestros pecados.

Lo del sueño de anonimito creemos que ya se cumple. Un ejemplo sería el libro Dinero de Pablo García. Poca gente estuvo de acuerdo con nosotros. O la gente pensaba que habíamos sido demasiado benevolentes o pensaba que el libro era un libro de poesía. De hecho, pensamos que la gran riqueza de este blog es que sois el contrapoder del contrapoder. Sin vosotros, esto sería una crítica más.

Cambiando de tema, el ejemplo de Icaria es tan sólo un ejemplo de la gran labor que están haciendo muchas editoriales de poesía, que desgraciadamente apenas, o en muchos casos nunca, salen en los medios, por las razones que sean, razones que pocas veces tienen que ver con la calidad de los libros. Por eso, quizás el mayor reto que tenemos de cara a darle una mayor altura a este blog es comenzar a hacer crítica de libros que no llegan a las reseñas pero que tienen una elevada calidad. En este sentido, la colaboración de las editoriales y de vosotros mismos será fundamental.

Poco más que añadir. Gracias por la historia Eguzkine. Nos metimos en la web y también nos llamó la atención que hay una persona que ha cruzado el estrecho a nado a pesar de carecer de piernas. Estas cosas tampoco interesan, nos imaginamos. En la era de la imagen, se reduce el espacio. Qué paradojas.

Como siempre, gracias a todos por participar.