martes, 25 de noviembre de 2008

Poesía completa de Sylvia Plath. Bartleby Editores


Hola amigas y amigos:

El libro de esta semana es la "Poesía Completa" de Sylvia Plath. Edita Bartleby e introduce, traduce y anota Xoan Abeleira. La reseña la escribió Ainhoa Sáenz de Zaitegui. Sin novedad en su frente crítica. Mucho epíteto, poca o nada de sustancia, y unos comentarios generalistas que podían corresponder a esta versión o a cualquiera de las anteriores. Su nota de objetividad no la vemos mal: 8 / 10

Respecto a nuestra nota de objetividad, es un poco más baja, si somos sinceros. Los problemas que tuvimos al principio con la editorial, parece que hubieran transcurrido hace mil años, nos lleva a ser más cautelosos de lo normal: 5 / 10.

Respecto a la labor de Xoan como traductor, introductor y anotador, para no aburrir a los no interesados, hemos escrito un pequeño apéndice a esta reseña.

El libro sigue fielmente la edición de Faber&Faber, lo que supone que los poemas están ordenados cronológicamente y se incluye la breve introducción de Ted Hughes y sus notas, apoyadas por las notas de Xoan. Al final de las notas se da, además, el orden del poemario "Ariel". Algunos se sienten mejor porque en la edición "restaurada" de Frieda Hughes el poemario comience con la palabra amor y termine con la palabra primavera, Devon vs. Londres. Muy tierno. La edición de Frieda termina más saludable, sin duda, sin "Límite" como epílogo. Y probablemente con el mejor poema de todo el libro: "Invernando".

Vamos a hacer un análisis superficial del libro. Lo contrario significaría un espacio y un tiempo que se alejan de los motivos iniciales de este blog.

Los poemas anteriores a 1959 muestran a una poeta de talento, oprimida quizá por una excesiva ortodoxia a las reglas de la métrica y la rima, y con una voz propia que se va construyendo. No analizaremos los 50 poemas de la Juvenalia que se situa al final del tomo. El libro comienza en 1956 y nos ofrece nada menos que 44 poemas de escritos en ese año. El nivel de los mismos es muy irregular. Entre los primeros poemas destaca "Persecución", en el que la protagonista se ve acosada por una pantera macho. En el poema "Canción de la ramera" se comienza a percibir un gusto por el lado oscuro, a veces grotesco, de la vida. También interesante es el poema "Soliloquio de la solipsista" o la mala leche que poetiza contra las solteras en "La señorita Drake se dispone a cenar", parte de la población junto con las mujeres que no han sido madres que descabella en un par más de ocasiones. Interesante por su importancia en la forma en que se estructurará en el futuro su discurso poético es su poema "Sueño con mariscadores de almejas". En "Resolución" vemos una de las partes que más nos interesa de Sylvia: su capacidad de observación, alejada de agonismos y extremos.

En el lado negativo comienza temprano a exhibir cierto agonismo en "Canción de la calle", cuando los intestinos cuelgan de un gancho. El poema "El alcaudón" ahonda de nuevo en esa tendencia que supera sus propios límites expresionistas para pasar a un tremendismo que pierde rápidamente su eficacia, y del que el libro está repleto. Nos deja indiferentes, entre otros, la "Oda a Ted", o los poemas que describen el Benidorm de su luna de miel o la corrida de toros en Madrid. Cae en el victimismo en "Monólogo a las 3 a.m." o en la narratividad en "La vidente".

Los poemas pertenecientes a 1957 no muestran grandes diferencias frente a los del año anterior aunque sí destacaríamos la ausencia casi generalizada del tremendismo en los poemas de este años Algunos de ellos, además, están basados en cuentos y leyendas, con base mitológica, como "El lunes interminable", un buen poema en donde el protagonista acaba "con siete gélidos mares encadenados a su tobillo". También destaca "Las personas escuálidas", donde de nuevo la poeta anticipa ese estilo imaginista y metonímico que será una constante en años posteriores. En un tono ciertamente visionario también destacaría "Las musas inquietantes". Muy interesante por lo singular en su obra es el poema "Turno de noche" en el que el maquinismo y la monotonía se confunden. A pesar de un moderado agonismo, "Uija" es otro buen poema de ese año como lo es "Sobre el declive de los oráculos". El resto de poemas de 1957 suelen resultar excesivos en su extensión e incluso aburridos en algunos casos.

1958 comienza con un poema que supone una nueva burla, irónica y divertida, sobre las solteras: "Virgen en un árbol". La inspiración en Klee es importante en este poema y en el siguiente. Algunos poemas que siguen a estos son realmente flojos y muestran un cierto agotamiento como "Un cuento de invierno" o "Desde lo alto de un lago". El surrealismo vuelve, en pequeñas gotas, de la mano del poema "La despedida del fantasma". El nivel poético aumenta con uno de los numerosos poemas que tienen como protagonista a su padre, "A cinco brazas de profundidad" y, especialmente en "Lorelei", lírico y contenido, y en "Una mariscadora en Rock Harbor". También destaca un poema que revisita su infancia: "Roca verde, bahía de Winthrop". En general, hay buenos poemas este año, con excepciones como "Escena de una batalla", "Poemas, patatas" o "Ahora todo está en orden".

1959 es el año en que se produce para muchos críticos el cambio en la poesía de la poeta, cambio que coincide con su "Poema para un cumpleaños" fechado justo el 4 de noviembre de ese año. Evidentemente los cambios no se producen de la noche al día y ya hemos hablado de poemas que podrían haber sido parte de ese "nuevo" estilo de Sylvia en varias ocasiones. El propio primer poema de 1959, "El toro de Bendylaw", se sitúa quizás entre dos aguas ya que la base del relato es racional pero las imágenes son surrealistas. Algo parecido ocurre con "La mota en el ojo" en donde lo confesional se ayuda del sueño para trascender la anécdota. Esa capacidad de observación más allá de lo consciente se repite en "Un barco invernal". Nos resulta más indiferente "Secuelas", poema que al traductor le ha gustado. Por el lado negativo, de nuevo aparece el agonismo, esta vez más justificado por la temática elegida, en "Dos atisbos en una sala de autopsia" y en "Suicidio en Egg Rock". Otro buen poema sobre la figura de su padre es "Electra en la vereda de las azaleas". A partir de aquí, el nivel poético se desinfla como poemas como "Las rederas" o "La residencia de Yaddo" en donde se encuentran clichés y no hay capacidad de transmisión lírica, o resultan simplemente aburridos, como "Medallón", o un ejercicio fallido como "El árbol de Polly". En el poema "El coloso", que da título a uno de sus poemarios, la poeta se centra otra vez en la figura del padre y lo hace de una manera bastante tremendista aunque la poeta lo cierra con un magnífico final.

El "Poema para un cumpleaños" es un largo poema de 7 partes en el que, a una primera parte algo fallida, se sigue ya una mucho mejor, "La casa oscura", con el sujeto poético convertido en una madre de roedores. Aunque formalmente la poeta bebe de Roethke y temáticamente de Paul Radin, la poeta transforma bien esas fuentes de inspiración, en especial en la parte 4, "La bestia", en donde Sylvia es dura con esa figura masculina que se metamorfosea. La parte 7, "Las piedras", que la crítica considera la mejor de todas, no tiene para nosotros la fuerza de la parte 4 o incluso que la 5. Los motivos harían de este post algo interminable pero si alguien está interesado se puede discutir en los comentarios.

Es curioso que tras este poema, considerado por buena parte de la crítica como su punto de inflexión, 1959 termine con dos poemas bastante mediocres como "El balneario incendiado" y "Setas".

1960 no comienza de mejor manera con "Eres", una breve colección de imágenes y metáforas que nos parecen fallidas. La sensación de aburrimiento que, en otras partes, hemos comentado la declara la propia protagonista en su siguiente poema: "Estos poemas no viven: triste diagnóstico." Quizás la ausencia de ese expresionismo en los poemas de este año le hacía ver a sus poemas sin vida. ¿Falta de recursos expresivos? Puede ser. El poema "Velas", por ejemplo, parece otro ejercicio de taller que no ha llegado a su nivel. Y quizás por eso los dos últimos poemas del año vuelven a utilizar la imágenes macabras ("como un feto en una botella", "Cómo encendía el sol / las calaveras, los huesos descoyuntados...") para dar fuerza a sus poemas.

El año 1961 es el año en el que la poeta comienza a escribir los poemas que componen "Ariel". Pero antes de eso, un primer poema del año, "Parliament Hill Fields", un buen paseo y una buena muestra de capacidad de la poeta para escribir buenos poemas sin necesidad de estridencias. La excelencia dura poco y ya en el siguiente poema, "Pentecostés" encontramos ojos sin párpados, adultos metidos en ataudes, y en el siguiente, "La mujer del guarda del zoo", "pollos cubiertos de sangre y los conejos descuartizados." "Lifting facial" se queda en una ironía que esta vez no funciona y "Mujer esteril", de nuevo la insistencia en la imagen de los ojos sin párpados, resulta similar a su título. Entre este grupo de poemas muy regulares destaca, de repente, "Albada", que acertadamente se convertiría en el primer poema que Sylvia situaría para su poemario "Ariel". Como suele ocurrir en todos aquellos poemas en los que Sylvia se coloca como madre, la sensibilidad y el lirismo que alcanza la poeta son elevados. Pero, curiosamente, si un niño no está presente, como en "Las embarazadas", el nivel baja drásticamente. "Tulipanes" o "Escayolada" se nos hacen largos y aburridos, en un año que no fue de los mejores poéticamente como también demuestran "Cogiendo moras", "La luna y el tejo" y "Espejo". Hay poemas más discutibles, que a la crítica o el público le gustan, como "Soy vertical" o "La rival", pero que a nosotros no nos producen un entusiasmo excesivo.

Para bien o para mal, 1962 es el año más importante en la producción poética de Sylvia, tanto por la cantidad de poemas escritos, a veces más de uno al día, como por el hecho de que escribe sus poemas más conocidos y reconocidos.

El primer poema importante de este año es "Tres mujeres: poema para tres voces", en donde tenemos la opinión contraria a la de Beutscher: creemos que el poema funciona maravillosamente bien desde el punto de vista dramático y que es en su lirismo donde a veces falla, aunque hay momentos especialmente logrados y brillantes.

En "Pequeña fuga" ya se va acercando en el trato a su padre que significará "Papi" meses después. Tras varios poemas que pasan desapercibidos llegamos a dos poemas que suelen gustan a los plathianos: "Olmo" y "El ojeador de conejos", del que destacamos sin duda el segundo: "Y los cepos parecían casi anularse / A sí mismos: ceros que sin haber capturado nada..."

"Altercado" también mantiene alto el nivel a pesar del agonismo exagerado con el que finaliza, que continua en el onírico "Aprensiones". El nuevo estilo, más vigoroso pero también más excesivo, de la poeta se puede ver en el poema "La otra", que se podría calificar casi de simbolista, y que compara en cuanto estilo con el poema que ya había escrito sobre su "competidora".

Resulta curioso que un poema como "Palabras oídas casualmente por el teléfono" sea un poema con poca fuerza relativa si tenemos en cuanta la importancia que tuvo para la poeta este hecho. En "Quemando cartas" el poema sigue bebiendo de la biografía de Sylvia. El tremendismo de "Amapolas en Julio" encuentra una mejor ubicación en "Un regalo de cumpleaños". De original en su aproximación se puede calificar "El detective", con Sherlock Holmes.

Poco después comienza la serie de las abejas, tan mítica para los plathianos, y que nosotros vemos irregular aunque mejorando conforme transcurre la serie hasta llegar a "Invernando", el último poema que Sylvia colocó en el poemario Ariel y, sin duda, uno de los mejores poemas de su obra completa. La poeta estaba en racha esa primera quincena de octubre. "Un secreto", escrito al día siguiente, es otro buen poema que de nuevo nos recuerda al simbolismo. "El pretendiente", el día después, es una estupenda ironía sobre el matrimonio, y la ironía es un arma que Sylvia utiliza poco pero que lo hace con maestría. Y "Papi", al día siguiente también, es un poema tan conocido que poco tenemos que decir sobre él. Al ser un poema rimado en el original, el cambio de la lectura del original al traducido es brutal, y el poema se hace más duro todavía. Para este colectivo no es el mejor poema de Plath pero a pesar de sus excesos, y sin ser un poema redondo, sigue teniendo mucha de la fuerza de una primera lectura. Casi más interesante es el poema siguiente, escrito pensando en su madre: "Medusa".

El agonismo y tremendismo de los siguientes poemas restan fuerza lírica a los poemas siguientes, "Lesbos", "El carcelero", y vuelve a encontrar su excepción en otro buen poema, "40º grados de fiebre", para volver a caer, bipolar, en lo mismo: "La yema, cortada casi del todo, Pendiendo tan sólo de una suerte de bisagra", en el poema "Corte", o en un poema simplemente malo como "La inspección".

El poema "Ariel", como el famoso "Lady Lazaro", están escritos todavía en ese octubre tan productivo para la poeta. En el segundo repite la simbología nazi de "Papi" que tan buenos resultados de popularidad le ha dado y que sin duda fue un elemento original. En él los demonios terminan devorando a la poeta "como aire". Sylvia trata de ser Medea pero no lo consigue. "Ariel", situado en un tipo de poesía alejada de los fuegos artificiales, es un poema más logrado.

El tenebrismo y tremendismo continua en la serie hasta límites que traspasan el patetismo: "Y mi niño un clavo / Inserto, inserto dentro, / Chilla en su grasa,"; "este / Centellear con la boca de los muertos"; "La máscara crece, se come al gusano..."; "los niños conservados / En las cámaras frigoríficas del hospital..." y podríamos seguir y seguir.

En esta etapa, el mes de noviembre, en el que Sylvia escribe estos poemas tan excesivos nos gustaría destacar por la originalidad de sus imágenes "La canción de María". Tiene todos los defectos comentados pero a pesar de todo es un buen poema gracias a la originalidad imaginista de la poeta.

El último año de su vida, 1963, es corto debido a la fecha de la muerte de Sylvia, pero desde luego mucho más interesante que los poemas escritos durante el mes de noviembre de 1962. Comprendemos perfectamente que varios fueran incluidos por Ted Hughes en "Ariel" aunque Sylvia no lo hubiera hecho.

El año se abre con un buen poema, "Ovejas en la niebla", que acaba de una manera brillante: "Amenazan / Con admitirme en un Cielo / Sin estrellas ni padre, un agua oscura." Le sigue otro buen poema, "Los maniquíes de München", respetamos los títulos del traductor aunque no estemos de acuerdo, seguido y escrito en el mismo día, por "Totem", una cascada de imágenes que nos devuelven al mes de noviembre con la sangría de guillotinas, abortos, desollados, etc. En el mismo día, "Niño", un poema que devuelve su mirada a un niño. Interesante y singular en su obra es el poema "Gigoló", que podría calificarse de un poema erótico en algunos de sus versos y en donde parece claro que la poeta no terminó de olvidar a su marido. "Místico" es otro buen poema como lo es "La amabilidad", en donde destaca de nuevo la ironía que todavía conservaba la poeta días antes de su muerte. Los poemas últimos, escritos el 5 de febrero, son dos buenos poemas. Por una parte "Globos" parece una mirada final a sus hijos y al mundo que ellos traían a su casa, quitando ese mobiliario muerto que se sustituye por un mundo de colores. Y el poema final, "Límite", uno de los mejores poemas para ver el grado de enfermedad mental en el que estaba la poeta, en donde Sylvia fantasea con una muerte en la que también mata a sus hijos, por mucho que pliegue sus cuerpos "como se cierran / Los pétalos de una rosa..."

Sylvia es una poeta de grandes aciertos y errores. Entre sus aciertos, el incesante y minucioso trabajo con el léxico, su ocasional pero indudable brillantez, su sinceridad a la hora de expresar sus sentimientos por duros que estos sean, su desnudez por tanto, la ironía, aunque escasa, presente en la obra, la fuerza y rabia que transmite, y la ternura en esos pocos poemas en donde Plath se reafirma en la vida, en especial contemplada en sus hijos. También su poesía visionaria cuando ésta no abusa del tremendismo sino que se acerca en mayor medida al simbolismo o a una especie de magia blanca. Y también cuando la poeta simplemente contempla y no quiere sorprender.

Entre las aspectos que menos nos gustan de su poesía destacaríamos la falta de control sobre sus emociones, lo que lleva a su poesía a un tremendismo que en una obra completa pierde toda su efectividad retórica, y hace que el tono tan negro de los poemas de 1963, ese pathos tan intenso, pierda buena parte de su efecto. La inclinación de Plath por observar lo que otros no quieren es legítima pero ella lo lleva al extremo como si viéramos una exposición completa de Diane Arbus con los mismos modelos repetidos. También habría que añadir que buena parte de la producción de 1962 y 1963 quizás habría tenido un mayor nivel de autocrítica y corrección si Sylvia hubiera vivido más y su estado anímico hubiera sido mejor. En otras palabras, poemas importante fueron escritos durante un periodo de tiempo muy corto, en el que la poeta estaba gravemente enferma, y que sin duda la llevaron a una cierta precipitación. Pensamos que los poemas necesitan descanso para ser corregidos. Tampoco nos gusta la excesiva pivotación que se produce sobre pocas palabras que terminan sonando repetitivas (usando la versión "gross" del contador del pdf: la palabra sangre/sangrar aparece 96 veces pero la palabra rojo en 120 ocasiones, la palabra negro/a lo hace en 221 ocasiones, las palabras dead o death lo hacen en casi 200 ocasiones, la palabra frío en casi 70, cabeza 81 veces, hueso/s 55 veces, boca 85 veces, sol 131 veces, blanco 220 veces, etc).

Sylvia Plath no era un genio como dice el traductor cuando escribe que ella es "a genious of a writer". Genios en la historia de la literatura ha habido poquísimos y Sylvia no es, ni mucho menos, uno de los elegidos. Si fuera un genio, el número de poemas buenos sobre el total de su producción sería muy superior. Ni siquiera creemos que esté entre los diez mejores poetas norteamericanos del siglo XX. Precisamente el hecho de que muriera tan joven, y de que no fuera Rimbaud, es un enorme hándicap para que su obra no haya llegado a las alturas que podría haber tenido. Lo cual no quiere decir que a veces escribiera genialidades. Pero eso no la convierte en un genio.

Y al contrario que él, de nuevo, tampoco pensamos que el lugar que ocupa en las estanterías y en las ventas de libros sería el mismo si la autora no se hubiera convertido en un mito, ayer para los jóvenes desencantados, hoy para ciertas tribus góticas, entre otros. La obra de Sylvia no sería tan popular si no hubiera metido su cabeza en el horno aquel fatídico 11 de febrero. Pero hay algo que atrae al ser humano a las personas que se inmolan sean éstas el hijo de Dios o una poeta. A este colectivo no le cabe ninguna duda de que la poesía de Sylvia Plath no ocuparía en lugar que ocupa si su vida y final no hubieran sido lo que fueron

Estamos de acuerdo con Heaney. La poesía de Sylvia, en su parte más importante e influyente, se relaciona con lo que Eliot llamó "the auditory imagination". En otras palabras, a través de una profunda inmersión en su subconsciente, la poesía de Plath se acerca a lo oracular. El problema surge cuando el consciente es incapaz de controlar y moderar el consciente. Y eso es lo que creemos que pasó en buena parte de la etapa final, pero central, de la poesía de Sylvia. El consciente no le pudo ayudar a eliminar sus excesos agónicos y tremendistas que hunden unos cuantos de sus poemas.

A pesar de todo lo dicho, la poesía completa de Sylvia Plath es un libro recomendable. Muy recomendable. Aunque no sean mayoría, hay bastantes poemas buenos que son excelentes muestras del talento de esta gran poeta, que no genial. El esfuerzo editorial y laboral para sacar un libro de estas características merece su recompensa, y ojalá el libro sea, como parece que está siendo, un éxito.

Sobre la traducción, no nos ha gustado mucho como se puede leer con más detalle en el apéndice a este entrada. Pero es una opinión más, como todo lo que habéis leído hasta ahora. Leed, comparad, sed críticos pero disfrutad también. Hay buenos poemas para ello. Nuestra valoración no tiene en cuenta la traducción.

Valoración del libro "Poesía completa. Sylvia Plath": 8 / 10

67 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece interesante que seais valientes también con esta crítica. A veces da la sensación de que os tira mucho lo surrealista y que le metáis caña a una poeta tan irregular como Plath me parece de agradecer. Quizás veo alta la nota, pero eso es ya subjetivo.
No sé que os parece el libro Cartas de Cumpleaños de Ted, a mí me pareció un libro mucho más interesante por más despreciado que esté en este país. ¿Qué os parece a vosotros?
Lázaro

Anónimo dijo...

Lo habéis conseguido. Una mujer premio Loewe de poesía. Aunque el resultado, Cristina Peri Rossi, no sé si os hará preguntaros si algo ha fallado, además del jurado.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el blog. Llego aquí por primera vez. Nada que decir respecto a la última crítica. Una cosa que me desconcierta: habláis en primera persona del plural. Me resulta chocante. Quizá es que soy un individualista radical, pero siempre vi en los colectivos el peligro del proselitismo, la asfixia del factor individual. Frases como "Estamos de acuerdo con Heaney", "Entre los aspectos que menos nos gustan", etc. me hacen pensar: ¿Estáis todos de acuerdo? ¿Esos aspectos son los que menos os gustan a todos? Por lo demás, detecto una creencia en la objetividad que me sorprende. Una última cosa: leyendo comentarios de entradas anteriores he percibido un tono de peloteo, palmadita en la espalda, sois geniales, seguid así, que me sonroja levemente. En fin, pese a lo que pueda parecer, me ha gustado leeros, o sea que volveré por aquí, plas-plas.

helena dijo...

A mí me pasa con Plath algo que le ha pasado también a varios de mis amigos. Cuando leí Ariel siendo muy joven me encantó. Mi rabia adolescente se veía reflejada en esa mujer que hablaba así de su padre. También me gustaban sus imágenes, especialmente las más fuertes. Era una especie de gusto por lo oscuro que compartía con ella. Hasta su muerte me parecía liberadora de "ese mundo de mierda".

Han pasado unos años desde entonces, no muchos pero suficientes, y numerosos libros. Ahora la relectura de Plath es completamente distinta. Muchos poemas me parecen recargados y excesivos y me cuesta encontrar poemas realmente buenos.

Estoy de acuerdo con Lázaro. La nota me parece excesiva, sobre todo si se lee atentamente la crítica, que me parece acertada y alejada de pre-juicios.

Addison de Witt dijo...

Lázaro,

Siendo sinceros, "Cartas de cumpleaños" no está entre nuestros libros favoritos de Ted Hughes. Preferimos al poeta cuando está inmerso en la naturaleza, que es su terreno natural, que el poeta en su lado más confesional, casi justificando lo que no tenía que justificar y utilizando imágenes propias de Sylvia. Lo vemos un libro algo prosaico además. Dicho lo cual, no es un mal libro porque el poeta tiene mucho talento. Simplemente preferimos otros poemarios del autor.

Didacus dijo...

La crítica, como siempre, muy buena. Leí la reseña de la ínclita reseñadora (repetición voluntaria) y me pareció una plantilla, o peor, un correo institucional. Es muy reconfortante que profundicéis más y que le enmendéis la plana al traductor-amante, que tiene todos los mismos problemas que cualquier otro traductor-amante. Yo, como no valgo para traductor (y menos de una lengua moderna), me pasé a la corrección: excusationes non petitae... Un abrazo.

xoán abeleira dijo...

A pesar de lo dicho aquí, siempre he agradecido los comentarios críticos a mi labor como poeta y traductor, porque son los que realmente te ayudan a mejorar. Pero en este caso concreto no puedo aceptarlos ya que: a) veo que pecáis de lo mismo que criticáis: de una absoluta falta de objetividad. Escribís, como casi todos los críticos de este país, desde una actitud prejuzgadora de antemano, impulsados por vuestros amores y odios particulares, dependiendo de la editorial, el autor/la autor y el traductor/la traductora que apreciáis o detestáis por razones puramente personales; b) la "reseña" es, en efecto, de lo más "superficial"; c)los comentarios me parecen del todo injustos. Jamás, en los casi treinta años que llevo traduciendo, he vilipendiado a ningún colega -todo lo contrario: siempre he alabado con pasión los grandes trabajos de los demás, sean o no amigos míos, cosa que puede comprobarse en mis reseñas y artículos-, y tampoco lo he hecho aquí, en este volumen: simplemente me he limitado a aclarar los errores que creo haber hallado, única y exclusivamente de cara al futuro, pues la labor del traductor es como una carrera de testigos que todos nos vamos pasando en bien de todos. Es falso también que yo peque aquí de falta de humildad, y creo que deberíais medir más vuestras palabras antes de calumniar a alguien de una manera tan gratuita: ya desde la introducción doy por hecho que he cometido fallos, e incluso animo a los lectores/las lectoras a que me señalen todo aquello en lo que no estén de acuerdo conmigo. Pero vosotros, lejos de enumerar los aciertos que aporta esta traducción en comparación con las que ha habido, os limitáis a soltar unas cuantas puyas (¿a santo de qué, en busca de qué?) sin explicar, razonar ni justificar los supuestos errores que he cometido. Os quejáis, desde vuestro revelador anonimato, de que recurro a unos términos desconocidos para vosotros, lo cual demuestra, como poco, que no habéis comprendido en modo alguno la complejidad léxica, sintáctica, metafórica... de la poesía de Sylvia Plath: una poeta, sí, genial, que, como Rimbaud, se recreaba buscando y rebuscando más palabras que amar. Algo que yo simplemente me he limitado a constatar, comentar e intentar reproducir en la medida de mis posibilidades. ¿Que vosotros no sabeis lo que es un caz, o desconocéis el verbo alabear(se)? Bueno: ese es un problema vuestro, no mío ni de PLath. Las palabras están para ser empleadas, no silenciadas.
Aun así, gracias por vuestra opinión.
Sinceramente,
Xoán Abeleira

Addison de Witt dijo...

Venga, vamos a darnos un poquito de caña en público para regocijo de nuestros lectores. Esta vez ya no nos cortamos en el fondo. Por supuesto, sí en las formas. Vamos del final al principio.

1) De infantil, de nuevo, se puede calificar el argumento de que no nos gusta el uso de palabras como caz o como alabearse porque no las entendemos. Vaya. Hay que elaborar un poco más los argumentos. El problema de usar esos verbos y palabras rebuscadas en lo más profundo de tus numerosos diccionarios es que nada tienen que ver con el estilo que está marcando el original en el verso. Si te apetece hacer una versión abarrocada-Abeleira de Sylvia Plath sería mejor advertirlo y decir que, en algunas y limitados casos, los parecidos con la intención original pueden llegar a ser coincidencia.

2) El argumento de que no hemos comprendido la profundidad sintáctica, metafórica y léxica te ubica en una posición privilegiada sobre nosotros, mortales, pero no evita el que Plath no sea un genio ni lo parezca. Si poetas de la talla de Seamus Heaney están más cerca de nuestros argumentos que de la supuesta genialidad de tu amada poeta quizá se deba a los prejuicios y subjetivismo radical con que abordas, académicamente, la figura de la poeta. La igualación a Rimbaud es sólo una muestra más del subjetivismo con el que te enfrentas a tu mito Plath.

3) Somos conscientes de que tienes muy claro, y así lo has dicho, que esta traducción es mucho mejor que las precedentes. Además de partir de una versión de Ariel en la que se han corregido errores de anteriores versiones, ¿por qué esta traducción es mejor que otras traducciones? ¿Por qué ese convencimiento y extremada seguridad en ti mismo? No son preguntas retóricas. Nos asustan las personas tan seguras de sí mismas y quizás no hemos comprendido la profundidad de tu traducción en su justa medida.

4) De verdad que no somos conscientes de esas puyas que mencionas. Errores tienen todas las traducciones, incluso las tuyas. Eso no implica que sea una mala traducción, ni mucho menos. Significa que eres humano.

5) Ligado con lo anterior, a nosotros, el ir marcando los supuestos errores de traductores anteriores de manera machacona en las notas nos parece una actitud algo prepotente. ¿Qué esa no era tu intención sino dejar claro para los estudiosos los errores anteriores? Nosotros no podemos adivinar intenciones, pero el tono de algunos de tus comentarios con quienes tú llamas "colegas" y sus fallos nos ha llevado a pensar lo contrario a tu intención.

5) Es absolutamente falso que prejuzguemos en función de la editorial, el traductor y/o el autor. Primero porque no te conocemos personalmente. No se puede amar u odiar a alguien a quien no se conoce. Hemos hecho un apéndice a la traducción porque hemos pensado, quizás erróneamente, que había una actitud prepotente con respecto a traducciones anteriores. Respecto a la editorial, creemos haber alabado el esfuerzo por sacar un libro de estas características y hace tiempo que nuestra relación con ellos es fluida. Realizan una gran labor por sacar a autores, no en este caso, poco conocidos en España. Más bien hemos sido cautelosos en todo lo que hemos dicho para evitar problemas, para nosotros, olvidados. Y respecto a la autora, hacía tiempo que no volvíamos a Plath. Como podrás imaginar, ni hay odio ni nada similar respecto a la autora. Nos parece una poeta notable, como señala la nota final, pero no un genio, no una autora sobresaliente en la historia de la literatura.

6) Sí, ya dijimos nosotros que nuestro análisis era superficial. Quizás no tanto como tu introducción al libro pero nosotros vemos nuestros defectos con claridad.

7) Tienes una manera extraña y poco creíble de agradecer las críticas a tu trabajo. En realidad, no creemos que sea así. A nadie le gusta que le critiquen, y menos en público. A nosotros tampoco pero a veces las recibimos y nos vamos acostumbrando. Como consejo no solicitado, el sentido del humor ayuda.

No somos plathianos. Tú sí. Esa es la diferencia. A partir de ahí se explica tu reacción y todo lo que dices. Desde el prejuicio divino y la ausencia de una postura crítica no se puede construir ningún discurso válido.

En cualquier caso, te damos la enhorabuena por tu dedicación y tu enorme trabajo independientemente de que Plath sea o no un genio, o que afrontes partes de la traducción con una intención léxica que se aleja, en nuestra modesta opinión, del original. Como hemos remarcado a lo largo de la reseña, en mucho casos hablamos de opiniones, no de verdades universales. Y el libro sigue siendo, para nosotros, un libro recomendable.

Y gracias a ti por tu comentario.

xoán abeleira dijo...

No voy a entrar al trapo, "Edison". Todo esto no dejan de ser opiniones puramente subjetivas. Por ejemplo: yo pienso que Plath tiene poemas, incluso versos sueltos, que aportan más a la historia de la poesía y que, a mí desde luego, me conmueven más, que toda la obra de Heaney en su conjunto.
Sólo una cosa: vuestro anonimato ya es muy revelador. He conocido a muchos poetas como vosotros: primero se dedican a matar al padre, rabiosos por un reconocimiento que ansían y no obtienen, y, luego, cuando alcanzan su meta, se convierten en lo mismo que criticaban: unos vulgares arribistas más, como Eve.
No, las opiniones no me molestan. Las calumnias sí. Sobre todo cuando se vierten de una manera tan gratuita como lo hacéis vosotros. Pero a mí vuestro mundillo literario, carcomido por la envidia y las rencillas, me importa un rábano, la verdad. Siempre me he mantenido al margen de él, y lo seguiré haciendo, porque tengo mucho, pero mucho que hacer.
Lástima que no te atrevieras a decirme esto el día de la presentación tomando unas cañas y a la cara.
Se feliz, E., que buena falta te hace.
Y ABUR, como decimos aquí.
Xoán.

Addison de Witt dijo...

Resulta que cuando no hay argumentos pasamos al insulto. Eso sí es revelador. No mereces más tiempo. Ya sabemos quién y cómo eres. Agur, como decimos por aquí.

Isla dijo...

Realmente hay gente a quien se le indigesta la Plath. Y ahora la gente que crítica desde la moderación, resulta que calumnian cuando es justo lo que hacen ellos.

Hay que contar hasta diez antes de decir tonterías en un foro público.

Por cierto que el patio no está mejor por otros sitios:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Chistes/viejos/elpepuopi/20081125elpepiopi_8/Tes

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Respuesta/Munoz/Molina/elpepuopi/20081126elpepiopi_9/Tes

http://www.elpais.com/articulo/opinion/frase/san/Juan/Cruz/elpepuopi/20081127elpepiopi_8/Tes

http://yoetc.blogspot.com/2008/11/abril-lavigne.html

Pepo Paz dijo...

A ver, que reine un poco la cordialidad, por favor. Para mí resulta indudable que sólo un plathiano sería capaz de meterse a fondo en el mundo de complejidades que deviene de la poesía de Sylvia Plath. La realidad es que la de Xoán Abeleira es la PRIMERA traducción íntegra al castellano de su poesía completa (y una de las dos o cuatro a otras que se han realizado en todo el planeta). Y el libro de Hughes se editó originalmente en el 81, es decir, alguna razón habrá que explique el porqué, siendo los lectores de la Plath legión, nunca nadie antes hubiera tenido el valor y la persistencia de hacerlo. Eso va en el haber de Abeleira, convendremos ¿no?

He trabajado con él casi codo con codo, el codo que permite la distancia entre A Coruña y Madrid, y hemos conversado innumerables veces sobre determinados aspectos de la traducción. Conozco su método de trabajo, exhaustivo, y también entiendo que se cabree cuando se le critican ciertos aspectos desde la sombra (ya he dejado aquí escrita mi opinión sobre vuestro anonimato, que no comparto), máxime cuando las críticas no dejan de ser opiniones subjetivas (un ejemplo, en las muchas críticas que ya ha tenido este libro se da por bueno un argumento que nunca nadie ha podido constatar porque nadie se ha puesto en esa tarea: la de dar por "buena" la versión de Hughes de los Collected Poems, como si en realidad hubiera otra que se nos ha querido siempre ocultar...)

En fin, poetas-traductores y traductores-poetas: Abeleira está avalado por un largo curriculum de traducciones y, es cierto, creo que siempre ha sido muy respetuoso con los demás. Os lo digo desde el corazón: en dos años de trabajo nunca le he escuchado ninguna mención personal sólo objeciones y propuestas propias sobre opciones tomadas por otros traductores en determinados poemas.

Por otro lado: ya sabemos que no hay nada personal en vuestra postura con Bartleby Editores. La caña se reparte por partes iguales aunque con nosotros no tenéis muchas opciones de entrar al trapo porque, y el tiempo me ha dado la razón, las críticas a nuestros libros en los suplementos que tomáis como base escasean (pese a vuestra opinión inicial). Y eso con independencia de que no os interese demasiado nuestra línea editorial. Pero ninguna de estas dos cosas nos impide llevarnos lo mejor posible ¿no?

anonimito dijo...

Abrumadora andanada a dos bandas... por rebajar los ánimos y apostar por una actitud conciliadora, no me cabe ninguna duda del esfuerzo de Xoan y del esfuerzo y buena fe de la contra-crítica de los Addison. No habría que molestarse por recibir críticas argumentadas en la escena pública, es lo que creo. También me ha tocado ser traductor en algunas ocasiones y es un trabajo laborioso y, aunque nos pese, discutible, porque depende de la Weltanschauung -perdón por el palabro- que le apliquemos. Depende de tantas cosas que es muy difícil calibrar una traducción en su justa medida, pero es bueno y saludable criticarla y disfrutar, incluso, del cotejo de varias versiones...

En cuanto al mito Plath, siempre me ha sorprendido. Desde la adolescencia me pareció una poeta notable, buena, y ya está. Nunca he comprendido las encendidas hagiografías de su figura. En realidad, nunca comprendo por qué hemos de prosternarnos ante el altar del GENIO. Es una denominación tan inapelable que nos reduce a serviles adoradores con escaso criterio. Por mi parte, nunca he considerado que mis poetas favoritos sean genios: buenos poetas, poetas inmensos, de acuerdo; genios, en ningún caso. Creo que cuando se llega a esa categoría se desactiva una parte, incluso, del placer lector, y entramos en el terrenos de la idolatría, que es, no lo olvidemos, una gran fábrica de simulacros. Hace poco lo hemos visto cuando algunos venían a decir poco menos que Mestre es el gran redentor, el gran poeta de Occidente. Y a pesar de ser uno de los poetas a los que más admiro, me parecen excesivos, delirantes, esos encumbramientos.

Iré más lejos aún, sin pretender ofender a nadie: incluso el calificativo de GENIO a Rimbaud acaba resultando un lastre que nos impide, o eso creo, disfrutar de su obra desde una visión desprejuiciada. Y no se entienda que con esto le reste méritos a Una temporada en el infierno, ni mucho menos. Pero sería bueno entrar en una obra sin la gravedad que le endosan las etiquetas, sin el condicionamiento previo que supone entrar en contacto con un ser divino elegido por las musas. Es mejor la carnalidad de quien se acerca a un ser humano, inspirado, maravilloso, pero un igual. Y esa carnalidad se pierde con la beatificación de hagiografías y panegíricos.

Salud

Addison de Witt dijo...

Querido Pepo:

Para que reina la cordialidad hay que comenzar por el principio del respeto a las opiniones que no coinciden con las de uno. Y tu amigo y traductor Xoan ha evitado los argumentos para entrar en la descalificación y en el ataque de rabia. No sabemos quién coño es E. pero le ha caído el San Benito al pobre hombre. Otro más a añadir a compañeros valencianos, madrileños y demás regiones.

Nuestra perplejidad por la insistencia en señalar los errores de sus anteriores compañeros la mantenemos. Tampoco entendemos esas ansias de decir que su traducción es la mejor. Lo cual no es óbice para reconocer el largo y laborioso trabajo de su traducción. Lo hemos hecho en la entrada.

A Xoan le puede molestar nuestro anonimato tanto como a nosotros su ego. Ni lo conocemos ni tenemos ganas de conocerle. No hay nada personal contra él.

Sobre nuestra opinión inicial, hemos hablado tantas veces que obvia repetirlo. La presencia de un crítico de Babelia como Manuel y de un periodista freelance de El Mundo como tú no ha tenido el resultado que esperábamos en los suplementos. Nos equivocamos en su día y lo dijimos alto y claro. El Cultural sigue con sus niñas bonitas Visor y DVD, Babelia no sabe no contesta...En fin, lo que todos ya sabemos y que hemos repetido a la saciedad.

No es cierto que no nos interese vuestra línea editorial. De lo contrario no te habríamos pedido el libro de Faulkner y el de Robert Hass, ambos libros muy recomendables. Pero ocurre que sois muchas las editoriales y poco el tiempo. Hoy por hoy no podemos hacer reseñas que no sean contracríticas. Ojalá un día tengamos los medios y el tiempo para señalar todos los tesoros que se escapan fuera de los suplementos. De momento, los premios Addison nos llevan a hacer ese esfuerzo. Ojalá con el tiempo tengamos más tiempo.

Y por supuesto, nada de esto nos impide llevarnos lo mejor posible. Es la segunda vez en más de 125 posts que esto nos pasa con un autor, y fue en privado, y con la editorial que nos pasó mantenemos una excelente relación. El ego de los autores nos importa poco.

Ánimo y a seguir.

Pepo Paz dijo...

Pues eso, que reine la cordialidad. Y ya sé que es un deseo casi imposible en el universo de los poetas...

Hasta el incendio más voraz acaba convertido en un montón de cenizas, compañeros.

joan dijo...

Bueno, espero que a la tercera vaya la vencida. He eliminado no sólo insultos sino todo lo que puede ser políticamente incorrecto incluida cualquier referencia al traductor. Espero pasar el filtro.

Me quedo con el mensaje de anonimito. Hay fiebres que son peligrosas y la de Plath lo es. De lo contrario no se entendería que exista gente dispuesta a pintar y manchar la tumba de Ted Hughes como si fuera el culpable del suicidio que Sylvia, que ya lo había intentado antes de conocer a Ted y que sufría una grave depresión crónica en la que veo a Ted más como víctima y nunca como verdugo.

Plath es una buena poeta. Punto. Hablar de genios y de mitos me parece algo absurdo. Precisamente sus obras completas son una perfecta muestra de que muchos de sus poemas están muy lejos de lo que otros poetas han logrado alcanzar.

Xoán Abeleira dijo...

Acabo ya. Mirad, no conocía este blog porque, en efecto, hace tiempo que decidí mantenerme al margen del mundillo literario español y dedicarme a otras cosas muchas más sanas para uno y mucho más útiles para los demás, pero ahora que lo conozco, os digo: me parece muy bien que queráis cambiar vuestro triste panorama literario desde la contracrítica pero eso hay que hacerlo con valentía, dando la cara y no ocultándose tras un pseudónimo por miedo a lo que pueda pasar en un futuro... Y segundo: salta a la vista que vuestro blog es fruto de: a)un ansia de reconocimiento que no obtenéis por otros cauces, y b)vuestras meras rencillas personales. Lamento de verdad que esta vez nos tocara a Plath y a mí ser el blanco de vuestros dardos, simplemente por haber publicado en Bartleby -editorial que, ignoro por qué, detestáis. Pues bien: con vuestro pan os lo comáis. Por lo demás, el tiempo nos borrará a todos, a vosotros y a mí, con un ligerísimo soplo, mientras que la obra de PLath permanecerá para siempre, mientras haya gente en el mundo que siga disfrutando con ella y viviendo con ella.
Sed felices,
Xoán.


Para acabar con este rifirafe inútil, releo la reseña y veo que las "críticas" que se me hacen son: 1º amar la poesía de Plath: cierto; 2º meter un dedo untado en vinagre en los ojos de mis colegas: falso. Falsísimo. Incluso rindo homenaje a traductores como Buenaventura o Abetlló que hicieron un buen trabajo; 3º Respetar la mayuscula del original, siempre que existe, y 4º)emplear los términos que me parecieron más acertados en cada momento. ¿Es esto una crítica seria? NO: y eso es lo que me molesta profundamente. Si me señalárais los errores que he cometido y, además, lo hiciérais con nombre y apellido, lo agradecería infinitamente. Pero así no. ASÍ NO. Esto es una vileza. Nadie que ha dedicado tanto esfuerzo a compartir su pasión con otras personas se merece una crítica tan, tan "infantil", y tan burda.
Lamento profundamente que NO os guste Plath. Pero eso, insisto, es problema vuestro. No mío.
ABUR.
Xoán.
P.S. Agradecería que incluyéseis mi comentario anterior.

Estimado A. (que no E.). Te agradecería que incluyeras mis dos últimos comentarios. ¿O es que aquí también practicáis la censura?
Atentamente,
Xoán.

Carlos dijo...

Por poner otro punto de concordia, estando de acuerdo con lo que comentan los Addison, la traducción me parece que está bien. A los traductores les encanta encontrar nuevas versiones, errores y demás. Es verdad que forma parte de su ego pero también es verdad que ese ego ayuda a que las traducciones, en general, vayan mejorando. Sobre los aspectos concretos de la traducción, creo que la traducción está bien pero que también es verdad que le sobra a veces esa búsqueda del arcaísmo donde no existe. Lo de las mayúsculas es una cuestión de gustos. Yo prefiero que no estén pero no es un tema crucial.

Tampoco creo que Sylvia Plath sea una poeta extraordinaria. Eso no quiere decir que no sea una buena poeta.

Creo que es una traducción correcta, no sé si la mejor o no, y también creo que es una buena contracrítica.

helena dijo...

Bufff, qué pereza. Estuve en la FNAC y pude comprobar el apasionamiento desmedido del que se habla. No me extraña nada de lo que decís y creo que os habéis quedado cortos. Pero los autores en este país están acostumbrados a que los llenen de flores, y todo lo que no sea esa actitud lo consideran un ataque. Qué mal acostumbrados están. Y qué bien os viene este blog para bajar del limbo.

Jaula dijo...

Esto es muy desagradable. Menudo peligro tiene publicar y que a otros no les guste -y hablo del poeta, del traductor y del crítico-. Todo se vuelve personal en este ridículo y minúsculo rincón del universo que es la poesía. Sucede con todos los localismos.

Yo soy muy cobarde: cuando he hecho de crítico he criticado sólo aquellos libros que me gustaban. También era porque no me sentía cómoda haciendo trizas el trabajo de otros. Para eso hay que estar lleno de sensibilidad, conocimiento y empatía. El respeto me podía.

Pero creo que algo muy personal se implica en el trabajo con el lenguaje poético porque las críticas activan resortes altamente afectivos.

En fin, no me pareció ofensiva la crítica al traductor que hicieron los Addison, pero evidentemente hay que tener mucho tacto.

En cuanto al traductor, entiendo que en un trabajo esmerado se ponga mucha chicha y que duelan las "correcciones". Creo que todos somos humanos. Aunque yo me veo más como humanoide. Los empastes me han convertido en un auténtico cyborg.

Besos y tranquilidad, que sólo estamos de camino. Jaula

Anónimo dijo...

Hola soy XX:

El ego. Ese tiene la culpa.

También resulta que esto de dejar un mensaje es un poco frío. Estoy segura que en persona las cosas serían diferentes, se suelen mal interpretar con facilidad las intenciones y los motivos de los mensajes.

Así que no os enfadeís. Hablar de poesía es genial, (siempre uso la palabra genial, y debería de decir simplemente "está bien". No lo hagaís con acritud.

Un saludo.

jordi dijo...

Después de leer el último comentario del traductor, lo siento pero mis 28 dudosos euros irán a parar a otros libros, incluidos también de vuestra editorial, pero no de este señor. Nunca nunca.

Helena dijo...

No puedo estar más de acuerdo, Jordi. No merece menos. Y a 12 dólares las obras completas en original en Amazon, un motivo más.

http://www.amazon.com/Collected-Poems-P-S-Sylvia-Plath/dp/0061558893/ref=sr_1_4?ie=UTF8&s=books&qid=1227794042&sr=1-4

Lázaro, muy de acuerdo contigo. "Cartas de cumpleaños" me parece un libro muy bueno.

xoán abeleira dijo...

Jamás me han ofendido las correcciones de nadie, jaula, y mi ego hace tiempo que se esfumó, bien puedes creerme. Los egos insatisfechos que aquí relucen son otros, no el mío. De hecho, estos bloguillos son, casi todos ellos, manifestación de eso: de gente que anhela darse a conocer como sea para alimentar su ego. Incluso machacando al personal. Tiran la piedra y esconden la mano. ¡Qué valientes! Y eso de crítica seria no tiene nada. Insisto: yo siempre acepto las críticas, y, con ellas, voy puliendo las traducciones que hago, y mis propios libros, como bien sabe mis amigos. Pero ¿qué correcciones hay aquí? ¿Qué errores reales se señalan? ¿Que decidí poner zagala ya que se trata de un poema bucólico? ¿qué tenía que poner: tía, chavala, tronca? Es mi elección: puede gustar o no. Pero no es un error. No. Aquí todo son opiniones subjetivísimas sobre la poesía de Plath y sobre la labor que yo he hecho, y encima tildándome de infantil y de canalla con respecto a mis colegas. ¿Quién no se defendería de semejantes insultos?
En cuanto a Jordi: sí, mejor será que gastes tu pasta en cosas más necesarias para ti, amigo.
Salud a todos y hasta nunca, puesto que alguien que actúa desde la sombra no merece ni mi tiempo ni mi estima.

Xoán.

jordi dijo...

¿Cuántas veces te vas a ir de aquí, tío? Ya van cuatro despedidas. Qué coñazo. Si tan poco importancia tenemos, déjanos en paz y vete a tus pozancos a agostarte, a atiesarte, a abanearte y a adensarte.

Pues sí, no voy a comprar un libro tuyo en la vida, colega. En la vida. Se nota que las verdades ofenden.

joan dijo...

Este Xoán, la persona anteriormente conocida como Juan, no merece más atención. Si nunca ha pasado en dos años lo que está pasando con este hombre-traductor será por algo. Dejad que siga gritando, insultando y soltando rabia. Es una reacción típica de la adolescencia tardía. Nadie que se crea el mejor puede ser convencido de lo contrario. Es lo que tiene el exceso de inteligencia.

Como diría mi amigo Jordi, a abismarse un poco. Yo tampoco pienso comprarle un libro, amigo. Y afortunadamente ninguno figura en mi librería. Por algo será.

ana dijo...

Compis, el personaje no merece más atención, ni siquiera nuestro desprecio. Que el mayor de los silencios caigan sobre sus insultos y provocaciones. Quedémonos con los buenos poemas de Sylvia, que tiene unos cuantos, con la crítica nada superficial de los Addison y seamos felices. Besos, amigos.

j. dijo...

Aunque parezca increíble y síntoma del síndrome de personalidad múltiple, comprendo a las dos partes. Los traductores somos una subespecie difícil de entender, incluso para nosotros. Cuando las cosas se enfríen todo volverá a la racionalidad de la que nunca debería haber salido, dejará de haber vinagre en los ojos, un exceso, e insultos injustificados, otro exceso, producto del calentamiento local.

Intento de cambio en el espacio/tiempo del blog dado que ahora mismo me produce ansiedad y no me queda mucho orfidal. Hoy me recuerdan que se cumplen 10 años de la muerte de Gloria Fuertes, una poeta que, humildemente, pienso que no está bien leída. Más bien no está leída y sí olvidada. Así que dejo un poemita de recuerdo. Hay muchos actos en varios sitios con este motivo. No haré spam de ninguno de ellos para ser bueno y no infringir las reglas.

Peace, brothers & sisters.

HAY UN DOLOR COLGANDO

Hay un dolor colgando del techo de mi alcoba,
hay un guante sin mano y un revólver dispuesto,
hay una exactitud en la aguja del pino
y en el icono viejo llora la Virgen Madre.

Todo esto sucede porque estamos cansados.
La vida no nos gusta y seguimos inertes.
A lo mejor venimos para ser algo raro,
y a lo peor nos vamos sin haber hecho nada.

Vienen los gatos flacos con lujurias en la boca
cantando eso que cantan a los pies de la urna,
y salen los espíritus debajo de la cama
cuando crecen los naipes en las manos del fauno.

De Aconsejo Beber Hilo (1954)

Addison de Witt dijo...

Chicos, vamos a cerrar el tema relativo a este hombre y su mundo. Ni siquiera nos vamos a molestar en contestar su batería de mentiras, insultos y demás porque no lo merece. Pero tampoco creemos que merezca vuestro tiempo ni el de este blog. El tiempo, precisamente, pondrá a cada uno en su sitio si es que no lo ha hecho ya.

Así que, aunque sabemos que tenéis muchas ganas, vamos a pasar sólo los mensajes que hablen de la poeta y de su obra, o cualquier otra cosa que no tenga relación con el tema. Es la única manera de cortarlo de raíz. Es una decisión irrevocable. Muchísimas gracias de todas formas por vuestras muestras de apoyo, tanto las que no hemos publicado aquí como los que hemos recibido en nuestro correo privado.

María dijo...

Vaya, llego cuando ya hay censura. Con lo que me hubiera gustado explayarme con este simpático señor.

Pues hablemos un poco de Plath. En mi modestíiiiiisima opinión, poetas como Plath cumplen una función importante: atraen a lectores que normalmente no suelen leer libros de poesía. Las razones para esta atracción son múltiples pero sin duda tienen que ver con la biografía de la poeta y con el malditismo asociado en torno a ella.

Cuantos de esos lectores vuelven luego a la poesía es una cuestión sobre la que no tengo respuesta, pero aunque fuera uno de cada cien, o de cada mil, valdría la pena.

Cuando una ha leído a muchos más autores, la poesía de Plath, en mi modestíiiiiiiiiisima opinión, se queda bastante corta. Es verdad que tiene poemas muy buenos, y coincido con los Addison en algunos de los poemas buenos que se salen del canon clásico. Pero no tiene esa capacidad que tienen otros poetas para volverme loca, para transportarme fuera de mí, como puede ser el caso del penúltimo poeta reseñado, el esencial Henri Michaux, apenas traducido, por ejemplo, en Estados Unidos. La tiene, en el mejor de los casos, en unos pocos poemas, en unos pocos versos.

Todo mi apoyo y mi amor, compañeros.

María

antonio dijo...

Sí, Gloria Fuertes, grande entre las grandes; me costó saltar de un globo, dos globos, tres globos a esa pequeña y sustanciosa cantidad de buenos poemas. Parodiada y menospreciada, pero da igual, su obra está ahí.

Es curioso que ya nadie, afortunadamente, se meta con Ted Hughes, porque hubo una época en que las ultrafeministas lo llevaron al infierno y a Plath al cielo, sin permiso y con bastante desconocimiento.

Ánimo, muchachada de witt.

Anónimo dijo...

Hola a todos. Leo con pasmo el follón que se ha armado con la traducción de la Plath. No lo conozco personalmente pero siempre lo he tenido por uno de nuestros poetas más interesantes, aunque se prodigue poco (o precisamente por eso). Me parece una persona honrada, y, como traductor, le debemos muchas joyas que seguramente vosotros también habéis leído: Rimbaud, Shelley, Desnos, Char, Artaud, Apollinaire... y hasta el citado Hughes. Por eso, creo que merece un respeto. Entiendo vuestras críticas, pero también las suyas, y la contracrítica que hace a la vuestra. En fin, a mí me ha gustado mucho su trabajo, y quiero dejar constancia aquí de ello.
Saludos cariñosos

jordi dijo...

¿Pero no hemos quedado en que ya no se hablaba de El Traductor? ¿O es que sólo valen los comentarios positivos? Dejésmolo ya, por favor. Ya hemos tenido que aguantar bastante. Qué coñazo.

Totalmente de acuerdo, Antonio. Gloria es una poeta injustamente olvidada y algunos de sus primeros poemarios, para mi gusto, anticipan parte del irracionalismo al que se llegará décadas después. Publicó en El Bardo cuando era como publicar en la actual Tusquets, está en Cátedra, Lumen...Tengo la sensación de que no se la lee. Y aunque es irregular en una producción tan enorme y variada como la suya, me parece una de las grandes poetas de la posguerra. Os aconsejo Isla Olvidada, Aconsejo Beber Hilo y, ya un poco menos, Poeta de Guardia.

Esther dijo...

Os recomiendo la antología de Cátedra titulada "Obras incompletas". La otra antología de Cátedra, "Mujer de verso en pecho", al margen del fantástico título, recoge su poesía última y no está al mismo nivel. Besis.

Un poemita para Gloria dijo...

ISLA IGNORADA

Soy como esa isla que ignorada
Late acunada por árboles jugosos
-en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de NADA,
sola solo-.
Hay aves en mi isla relucientes
Y pintadas por ángeles pintores,
Hay fieras que me miran dulcemente,
Y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
Y voces interiores
De volcanes dormidos.

Quizá haya algún tesoro
Muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla
Sois vosotros, mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene del mar que me rodea

A esta isla que soy, si alguien llega,
Que se encuentre con algo es mi deseo
-manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo-.
Un nombre que me sube por el alma
Y no quiere que llore mis secretos;
Y soy tierra feliz -que tengo el arte
De ser dichosa y pobre al mismo tiempo-.

Para mí es un placer ser ignorada,
Isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro,
SÉ TODO, porque vino un misionero
Y me dejó una Cruz para la vida
-para la muerte me dejó un misterio-.

(De Isla Ignorada. Reeditado por Ediciones Torremozas, 1999)

Anónimo dijo...

¿28 euros?

Como diría un gran poeta: ¡qué caros están los libros!

anónima dijo...

Otro para mi hada de pequeña. En la madrugada que tanto le gustaba.

NACÍ PARA POETA O PARA MUERTO...

Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
-supervivo de todos los naufragios-,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
-hacer reír a los clientes desahuciados-,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.

Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
-no ser apenas nada en el tablado-,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.

anónima dijo...

Y otro. Segundo whiskey del VAT 69 que bebía:

CUESTIONES FÚNEBRES

¿Quién regará mis huesos con su llanto?
¿Quién tocará mi pelo, seco y rubio?
¿ Quién irá a ver caer las paletadas
sobre mi caja de tercera?
¿Quién de vosotros cantará mis líneas?
¿Quién por la noche me arderá una vela?
Quién pudiera saber con adelanto,
quién coserá mis senos entre tanto.

Miriam dijo...

Me da pena Ana María Matute, otra vez a las puertas del Cervantes. Una escritora magnífica que me temo que caerá en el más profundo olvido nada más muera.

Anónimo dijo...

700 páginas a 28 euros ¿hace cuánto no sales de copas?¿y cuánto que no compras un libro?

anónima dijo...

Que gran amor siento por nuestras madres poetas y escritoras, no les ha dado problema el dejar los grandes discursos para entretenerse en dejar algo a los niños. Su propia intención les lleva al olvido. Como decía Haushoffer las escritoras hablamos de un mundo pequeño, de nuestra pequeña vida. Para esos detalles no existen catedrales.

La inteligencia natural de la Matute dijo...

Pregunta.-Ana María, ¿qué va a hacer una niña en la Academia?

Respuesta.-Más que nada escuchar a los doctos, yo estoy ahí por creadora. Pero intentaré hacer algo para que entren más mujeres. No soy partidaria de eso de la cuota, pero sí estoy convencida de que hay muchas mujeres fuera de la Academia que son más importantes que algunos señores que están dentro: no señalo a nadie, es del domino público. ¿Cómo no entraron Rosa Chacel, María Zambrano, otras?

P.-Sorprende que sea un reducto machista cuando la literatura parece ser uno de los primeros bastiones femeninos.

R.-Sí, hay cosas en la vida... Todos los días suceden cositas. Yo no me quejo, pero, en igualdad de condiciones, las cosas siempre se han decantado por el hombre. La gente lo hace incluso sin darse cuenta. Por ejemplo, yo no espero ningún premio, pero para que le den el Premio Cervantes a una mujer, ya tienen que caer chuzos, eh.

P.-Así las cosas, que le concedan a usted el único asiento femenino, ¿es un halago o más bien un agravio para la mujer?

R.-¿Un agravio? No, tampoco hay que tomarse las cosas así, sería una salida de tono. Está muy bien que se lo den a una mujer: quiere decir que hay alguien allí que piensa en nosotras.

P.-Suena como las ministras con carteras decorativas en gobiernos muy machos.

R.-Es como si dices que a mí me han puesto ahí por mujer.

P.-¿Lo ha pensado?

R.-Lo he comentado, y me han dicho todos que no, no. Bueno, pues será que no: creo que me han elegido por unos ciertos méritos que ellos han encontrado, al margen de que sea mujer.

P.-Tengo entendido que hará en su discurso una defensa de la fantasía.

R.-Cuando haces conversaciones con esto (señala la grabadora), puede que las cosas no queden tan... Va por ese camino, pero no es eso. Se titula En el bosque.

P.-Ah, ¿y habrá trasgos y duendes?

R.-¿En mi discurso?, no. Ya los hay en la Academia (claro que lo dice en broma), pero a mí no me han hecho nada, eh, me han tratado muy bien. El discurso es una exposición de todo lo que me ha llevado hasta ese día, que al principio me asustaba tanto; qué ha sido y qué es para mí escribir. Aunque tampoco es eso, no sé: cuesta mucho expresarse, de ahí también la necesidad de la literatura.

P.-Una mujer única. Ana María, usted misma ha señalado su diferencia respecto al común del género femenino.

R.-Diferente de las mujeres y de los hombres. Yo cuando pienso, no los distingo: pienso en la gente.

P.-Pero es verdad que en su infancia se creyó medio niño medio niña.

R.-De niña, sí. Me aceptaban más los niños. Porque en aquella época las niñas no eran como ahora, las de mi estrato social eran espantosas, horribles, mujeres recortadas a tijera. Las madres eran imbéciles, pero la niñas el imbécil supremo, porque encima eran ignorantes. Mi hermana mayor no era así, sufría mucho por mi culpa. En mi adolescencia y primera juventud yo trataba un tipo de mujeres burguesas que lo único que pensaban era hacer una buena boda, y eso de que yo escribiera era una cosa rarísima. Siempre tuve amigos, en cambio ahora tengo unas amigas espléndidas. Yo dentro de mí guardé mucho tiempo el deseo de tener una amistad femenina, siempre estaba entre chicotes pero a pesar de todo yo no era un hombre, a pesar de tener las rodillas llenas de cicatrices de caerme de los árboles y no llorar, en la finca de Mansilla, que era el paraíso.

P.-¿Cuánto duró intacto ese deseo?

R.-Huy, hasta ya mayor, hasta los veintitantos.

P.-Ana María, ¿lo bonito del recuerdo es que se inventa?

R.-La memoria modifica, es un escultor, a veces elimina cosas que deben desaparecer para no amargarnos la existencia. Eso en el fondo es la literatura: una memoria modificada.

P.-Hasta cuenta que pescaban truchas con la mano.

R.-Nosotros no, pero los niños de la aldea sí. Algunos lo hacían, y salían con las truchas así (cogidas entre manos), y nosotros sentíamos una admiración profunda. Yo nunca he admirado a un amigo de la ciudad como a aquellos niños probrecitos de Mansilla de la Sierra: eran los héroes. Fuertes, sabían qué era la vida, el drama cuando moría una ternera. Debo mucho a aquellos niños, y a la guerra, tristemente, porque vivíamos ahí en un mundo que... y todo vino de golpe.

P.-¿Durante cuánto tiempo creyó eso de que el mundo era una farsa de los adultos?

R.-Lo sigo creyendo, con matices, pero cada día más. Mejor dicho, ahora lo que pienso es que los mayores quieren convertir el mundo en una farsa, y lo consiguen bastante. En este mundo siempre hay uno que avasalla a otro.

P.-¿El niño es un ser solitario porque es incapaz de comunicar su explicación del mundo?

R.-No, es solitario sencillamente porque no pertenece al mundo de los mayores. Siempre digo y repito que el niño no es un proyecto de hombre, sino que el hombre es lo que queda de un niño, que es un mundo total y cerrado y redondo, y ahí no entra nadie más que su fantasía y otros niños. Los adultos no entran, y por eso es un ser solitario; no porque no pueda expresarse, que lo hace perfectamente con los suyos, y conmigo también. Yo me entiendo muy bien con los niños, no con todos, eh, a algunos se les ve en los ojos lo que van a vender en cuanto puedan: esos no son niños. Hay gente que, aunque no lo parezca, no es niño nunca, y eso se nota después.

P.-¿Y eso ocurre cada vez más?

R.-No, siempre ha ocurrido igual.
P.-Pero los niños de hoy se asombran menos.

R.-Se están cometiendo muchos errores con los niños, se les está quitando la capacidad de imaginar, se les está quitando la isla desde muy niños, lanzándoles al mar. Cada vez dura menos la infancia, pero tampoco se logra a cambio una madurez. Son niños expulsados muchos de ellos, lo que yo llamo adolescentes con cara de náufragos. Hay mucho niño náufrago, adolescentes que a lo mejor ya tienen 40 años, pero no han sabido madurar. Se está educando muy mal.

P.-Entonces ¿qué es lo malo, ese concepto demasiado total que tienen del mundo, o que la sociedad los colma, los deja sin soñar?

R.-Les quitan la capacidad imaginativa. Por ejemplo, la televisión. No estoy en contra de ella, sino de su uso. Tampoco hablo de la violencia, un niño siempre lleva dentro la violencia, y si no le compran pistolas las fabrican con las pinzas: mis hermanos lo hacían. La televisión les ha hecho perezosos, se lo dan todo hecho, los personajes, las músicas, los colores. Entre el cómic y la tele lo tienen todo. La lectura en cambio es una fábrica de sueños. Yo de niña me imaginaba los personajes, las ciudades. Tenía una idea fabulosa de la ciudad de Copenhague por lo que leía en Andersen, y cuando realmente la conocí, encontré mi sueño. Había un ilustrador ruso del siglo pasado que nunca pintaba al protagonista, lo ponía de espaldas para que el lector lo imaginara. O sea, que si además de ver las películas de dibujos leyeran... Pero no, están amorrados a la televisión todo el día. Yo recuerdo que cogía libros de la biblioteca de mi padre y no entendía nada, pero lo inventaba a mi modo.

P.-De forma que decidió quedarse a los 12, no podía remediarlo. ¿El asombro sigue pasándole factura?

R.-Yo no decidí nada, esas cosas ocurren. Y se pagan muy caro, ir por el mundo con esa inocencia que yo tengo... No soy tonta, pero no me creo la maldad.

P.-¿Sigue imaginando que es otros, personajes diferentes?

R.-Es que si no, no podría escribir novela.

P.-No, me refiero cuando va a dormir y elige sus sueños.

R.-Ah, pero eso es lo que hago de mayor. De niña tenía un sueño horrible, me daba miedo irme a la cama porque cerraba los ojos y veía un abismo. Me daba pánico, pero como los niños no cuentan las cosas. Como lo de aquella monja del colegio, que me hacía un daño horrible y yo no me atrevía a decirlo en casa. Y ¿sabes lo que pensaba? Que tenía ganas de casarme, porque así estaría en la cama con mi marido y él me defendería.

P.-Ah, y se casó por eso.

R.-Sí, como yo veía que mis padres dormían en la misma cama... Pues me quería casar pronto.

P.-A lo mejor de ese miedo al abismo le vino la costumbre de soñar despierta.

R.-Sí, es posible, mira, no lo había pensado. Me gusta disfrutar con mis sueños, yo me acuesto sobre mis sueños, el de los cosacos, el del camarote, hay muchos.

P.-¿Escribirlos le parecería una práctica burda?

R.-No, burda no, simplemente para mí no tiene sentido. Tengo mucho respeto por lo que escribo, me parece muy importante, no lo banalizo. Cuando me pongo a escribir es que tengo una necesidad interna muy grande de expresar algo. Realmente escribir es protestar por algo, y luego hay que darle una forma literaria. Yo cuento historias, porque las vidas están llenas de historias y a mí me interesan las personas.

P.-También dice que escribir es una forma de llamar la atención sobre la tristeza.

R.-Sobre el dolor, las lágrimas.
Mientras haya alguien que llore en el mundo, no somos lo que deberíamos ser, no habremos progresado. Ahora vamos a Marte, muy bien, y por qué no nos miramos a nosotros. Es como si hubiéramos desarrollado muchísimo un brazo y el otro se nos hubiera quedado muy corto, atrofiado.

P.-¿Y eso sería ser de izquierdas, estar del lado de quienes lloran, como usted ha dicho?

R.-Yo no soy de nada. Ahora, si estar con los que sufren y los que son tratados con injusticia es ser de izquierdas, desde luego que lo soy. Los cartelitos me parecen ridículos, más ahora que se han resquebrajado. En principio siempre se ha pensado que estar con los débiles era propio de la izquierda, pero ahora ya no se sabe.

P.-Ana María, a usted que pudo tener una infancia feliz, ¿qué le abrió los ojos a la injusticia?

R.-Nadie es feliz del todo, los niños tampoco lo son, hay unos dramas tremendos a los seis, siete años, diez. Hay infancias de una pobreza tremenda y mucha alegría, y niños muy cuidados y tristes. Pero lo que es una injusticia terrible es que los niños tengan que trabajar, peor aún el abuso; y eso ha ocurrido siempre, aunque antes no se sabía. Ese abuso del débil por el fuerte, sexual, social, laboral, es lo que más me impulsa a escribir. Y luego la falta de comunicación, la falta de interés por comprender al otro, que cada vez se agudiza más. Y el odio entre hermanos, el cainismo, que está en todos mis libros, que no sé si vendrá de la guerra civil. Creo que la revelación mayor fueron esos veranos en la finca de mi madre en Mansilla y el contacto con estos niños, y luego el choque brutal de la guerra.

P.-Hay quien dice que hablar del dolor de la escritura es impúdico, ¿a usted qué le parece?

R.-Que también se pasa muy bien, fenomenal, yo disfruto enormemente escribiendo. A veces cuesta mucho y duele, y eso nos sucede a todos los escritores y a todo el que desea hacer algo bien, a conciencia, con toda su potencia; entonces sufre. Puede parecer que soy una mujer tenebrosa porque llamo la atención sobre el dolor, pero qué va, soy muy alegre, y también hablo de otras cosas.

P.-Rey Gudú.

R.-Por ejemplo, Olvidado Rey Gudú es un libro muy cruel, pero también hablo del amor y de la alegría: de las personas. Me interesa por encima de todo el ser humano.

P.-Sus sobrinas debieron de sentirse despojadas cuando lo publicó: 25 años de cuento.

R.-Síii, oh, fue tremendo; yo también, lloré mucho, qué ridícula ¿no?, qué idiota, sí, lloré: no lo quería entregar. Es que ¿sabes?, Rey Gudú era un personaje que vivía con nosotras cuando ellas eran pequeñas. Yo les contaba y ellas lo veían como si fuera de verdad, venían a Sitges como al paraíso. Entonces lo tuve en aquel cajoncito con ruedas, paseándolo. Y el día que decidí que sí... Bueno, aquello fue... Nos lo habían quitado, se había ido. Y ahora la mayor no puede ni leerlo.

P.-Y usted, ¿se quedó vacía?

R.-Sí, es un vacío... y por otro lado, un alivio tremendo.

P.-¿Y ahora, no habrá vuelto al silencio?

R.-No, estoy con un libro que tenía aparcado, y luego en la cabeza tengo muchos, no sé si me quedarán años para escribirlos.

P.-Ana María, una pregunta a destajo: ¿por qué el amor es siempre una equivocación?
R.-Yo eso lo dije así como... frase (pronunciando rotundo). Es una equivocación porque generalmente trae muchos problemas, pero es maravillosa. Todos los grandes sentimientos son una equivocación, pero es lo que nos hace humanos: vivan las equivocaciones de ese tipo: enamorarse, amar, tener hijos, todo aquello que conlleva sentimiento y nos complica la vida. Incluso a esos que todo lo calculan, cuando menos lo imaginan vienen y les pegan una torta y los tumban. La vida es también una gran equivocación maravillosa.

P.-Haciendo un recuento de la suya, ¿qué ha sido más, princesa o cenicienta?

R.-Ni lo uno ni lo otro. Yo me he sentido una mujer, muy vulnerable, eso sí: hacerme daño a mí no tiene ningún mérito. Sin embargo, tengo una fuerza extraña para hacerle frente a la gran equivocación, no sé de dónde me sale. ¡Paralante, venga!

P.-Y su propia fuerza le deja baldada.

R.-Sí, ahora por ejemplo, lo estoy pasando mal después de haber tenido fuerza todo el año. Me han pasado cosas muy malas en la vida, y cosas maravillosas. Lo que sí sé es que he vivido mucho, muy intensamente: una equivocación muy maja, no sé qué es aburrirse.

Anónimo dijo...

A los dos favoritos de El Cultural que mencionáis habría que añadir Tusquets, importante anunciante y que también tiene un lugar de privilegio en Babelia.

Diana dijo...

La humildad, amigos, de los grandes:

CÓMO EMPECÉ A ESCRIBIR
ANA MARÍA MATUTE
Los niños tontos

Al decir “cómo empecé a escribir”, no me refiero a un sistema a seguir para ser escritor -si es que existe, que lo dudo- sino más bien a la búsqueda de algunas motivaciones, motivaciones que siempre resultarán bastante vagas, al cómo una persona como yo puede entregar su vida, desde tan temprana edad, a eso que suele llamarse comúnmente literatura, y que, a su vez, es también tan indefinible como opinable. Huyo sistemáticamente de toda definición en este sentido, porque a lo largo de mis años he comprendido que la más afortunada entre ellas no es sino una invención más, debida con más frecuencia a quienes no son escritores, que a quienes lo son. Y cuando digo escritor, me refiero, en este caso concreto, al creador literario.
Supongo que las razones o motivos de un escritor como tal, obedecen a causas tan distintas entre sí, como distintos entre sí son todos los hombres; pero sin olvidar que a todos en general acostumbra unirnos un nexo común: el malestar en el mundo.
Reduciendo esto a mi caso particular, si para explicar o explicarme esas razones acudo a la infancia, es porque creo que tanto en la literatura como en la vida, la “infancia” está siempre aquí. Muchas veces he dicho que si yo escribo es porque no sé hablar. Y añado ahora, que si todavía no sé hablar, acaso tenga parte en ello el hecho de que fui una niña tartamuda. Pero muy tartamuda: como acostumbran a presentarse en los chistes o en las películas cómicas. Como no podía expresarme igual a las otras niñas, como me sentía aislada del mundo que me rodeaba, y por circunstancias implícitas a la época en que me tocó nacer, a la familia y clase social a que pertenecía, mi infancia transcurrió, en su mayor parte, sumida en el desamor y en la soledad. Para los niños como nosotros, los padres resultaban seres casi míticos, totalmente alejados de nuestra confianza. Por lo común, los niños de mi tiempo debíamos refugiarnos en alguna amistad de colegio, o en algún cariño capaz de llenar tanto vacío afectivo, como el que podía ser el de alguna niñera o cocinera. Hasta que llegara un día en que súbitamente y, aun en la ignorancia de la cara más cínica del mundo, nos arrojasen hacia la vida, nos enfrentasen a ella brusca y dolorosamente. de un empujón, como quien lanza a la piscina una criatura que nunca aprenderá a nadar.
Lo que acabo de referir puede dar una idea aproximada de la soledad de una niña cuyas palabras siempre hacen reír a sus compañeros en clase. Incluso a sus profesoras, y hasta a sus propios hermanos. Risas y burlas, que los años disculpan, pero que no pueden olvidarse. A mí me gustaba estudiar, y lo hacía, pero no podía recitar mis lecciones o responder a las preguntas en mi clase. Y acabé siendo la última, con las represiones y amenazas que se suponen, y acabaron por arrinconarme y aislarme definitivamente. Pasé a ser la eterna “distraída” cuando en verdad ahora pienso era más exactamente la “retraída”. Así pues, ya que la vida o el mundo me resultaban ajenos, me rechazaban, por así decirlo, hube de inventarme el mundo, y la vida.
Nunca entré en lo que suele llamarse “los secretos de las niñas”, porque las niñas no me querían. Era desmañada y demasiado inocente. Sigo siendo desmañada, aunque lamentablemente, algo menos inocente.
No sé en qué lenguaje (porque existe el lenguaje de la infancia, un lenguaje universal aunque siempre perdido u olvidado) me diría: ¿Quién ha inventado mi vida? ¿Quién soy yo? No creía pertenecer ni a aquella familia ni a aquel ambiente, ni a aquella época ni a aquella sociedad. Intuitivamente me decía: ¿Es que yo no soy de éstos, o es que todavía no he llegado a alguien? Después de preguntarme: ¿Quién inventó mi vida?, decidí inventarla yo; y enseguida comencé a escribir. Y a descubrir que la soledad podía ser verdaderamente algo hermoso, aunque ignorado. Y de pronto, la soledad cambió su figura, se convirtió en otra cosa. Creció como la sombra de un pájaro crece en la pared, emprende el vuelo y se convierte en algo fascinante: algo parecido a la revelación de la otra cara de esa vida que nos rechaza.
Así aprendí a ver el fulgor de oscuridad. Yo quería (al revés de los otros niños) ser castigada en el cuarto oscuro, para ver ese resplandor de la nada aparente. Y recuerdo que un día, al partir entre mis dedos un terrón de azúcar, brotó en la oscuridad una chispita azul. No podría explicar hasta dónde me llevó esa chispita azul. Pero creo que todavía hoy puedo, a veces, ver luz en la oscuridad, o mejor dicho, la luz de la oscuridad. Eso es lo que hago cuando escribo.
En medio de estos pequeños desastres de mi vida, que a lo largo de los años pienso no lo fueron tanto, estalló la Guerra Civil. Entonces, la imagen más brutal y menos agradable de la vida rompió y penetró en ese círculo mío, en esa especie de isla privada y solitaria. Aprendí a mirar las cosas y los seres con otros ojos, a oír con otros oídos, y a comprender, al fin, que no importaba demasiado de dónde venía yo o a dónde iba. Supe que estaba allí. Y que debía avanzar, tanto si me gustaba como si no.
Así estoy aún. Sólo puedo añadir, ya que no sé hablar, que probablemente tengo aún mucho que escribir. Pero nada más que decir.

Ana María Matute

Agostina dijo...

de plath solo pude leer tres mujeres, que me pareció muy buena poesía, aunque debo admitir que tenia algunos versos o partes que no se podrían explicar o parecían mero 'vómito de conciencia' como le suelo decir yo. además quería convertir absolutamente todas las imágenes en algo subrealista o metafórico, y lo único que pone sin esos recursos no pegaba muy bien.

muy buena crítica.

desde Francia dijo...

Hola:

Este comentario no trata de entrar en ninguna polémica, Dios me libre. Tan sólo quería decir que si bien es difícil decir de manera objetiva si un poeta es grande o no, incluso genial, hay variables "proxy" que nos pueden dar al menos una idea al respecto.

En Francia, donde existe una larguísima tradición de traducción de poetas, la figura de Sylvia Plath como poeta es casi inexistente. Si hay más interés por sus diarios o sobre su novela The Bell Jar pero, por ejemplo la edición de Ariel es de 1978 y no hay interés, según comentan mis amigos libreros, en Sylvia como poeta.

En China o Japón, países que también realizan traducciones de poesía, la situación es todavía peor.

Quizá esa es la razón por la que nadie había traducido hasta ahora la obra completa de la poeta, o es la segunda vez que se hace.

Insisto, esto es sólo una variable más del interés que tienen los traductores y académicos, y que refleja en parte el interés del público.

Sin duda creo que Plath es una buena poeta, pero me parece tremendamente irregular y, en mi humilde opinión, está muy lejos de la grandeza de otros poetas.

Gracias por dejarme expresarme.

Joan dijo...

Incluso eso que usted dice puede ser una condición necesaria pero no suficiente. Benitez Reyes está en Gallimard, no como poeta pero sí como narrador, y con una sola obra, y qué le voy a contar a usted que no sepa sobre el autor.

Seeker dijo...

Tampoco Gallimard es perfecta. Menos lo era esa escritora para mitómanos y adolescentes de luto. Enhorabuena por la crítica, sincera y atrevida, en vuestra línea.

Anónimo dijo...

"Lo que me disgusta es que los artistas jóvenes no digan que no a determinadas cosas por el poder mediático y se olviden del punto de vista estético y ético. Pero es que cuando se es joven es tan difícil decir que no...",

http://www.elpais.com/articulo/cultura/poder/provocacion/elpepucul/20081201elpepicul_5/Tes

república ya dijo...

El Gobierno se gasta 3 millones de euros en un cuadro de Dalí para decorar el despacho del Rey.

http://www.elconfidencial.com/cache/2008/12/01/espana_1_gobierno_gasta_millones_euros_cuadro_despacho.html

anonimito dijo...

No deja de ser curioso que, tras las diversas ediciones de Plath, por primera vez se publique en nuestro país un poemario íntegro de Anne Sexton (hay por ahí una antología bastante parca, en Icaria).

Encuentro en la web esta irrespetuosa reseña, que me abstengo de comentar pero dejo por si a alguien le interesa.



«Vive o muere», de Anne Sexton: anatomía del fracaso y el suicidio ANTONIO M. FIGUERAS | MADRID
En 1974 Anne Sexton era la poeta estadounidense más famosa (del mundo de los vivos, claro). Y también la que más cobraba por recital, 1.400 dólares de los de entonces, de los de crisis del petróleo. El 4 de octubre, tras comer en casa de su amiga Maxine Kumin, se encerró en su garaje, con el motor del coche encendido. Allí terminaron sus días,
Una de sus obras más destacadas, «Vive o muere», con la que consiguió en 1967 el premio Pulizter de poesía, se publica por primera vez en España (Ediciones Vitruvio). Y se hace en versión bilingüe gracias a la tarea de Julio Mas Alcaraz. La edición cuenta además con el prólogo de Kumin, la última persona que vio con vida a Anne.
«Vive o muere» está considerado uno de los libros más importantes de la poesía norteamericana del siglo pasado. Condensa y supera los motivos de la poesía confesional, tan en boga entonces. En los años cincuenta surgió en Estados Unidos una reacción contra el impersonalismo de Eliot y Pound. Snodgrass y Lowell fueron los abanderados de la nueva ola y Anne Sexton se había curtido en sus talleres literarios. Al discurso narrativo, consustancial a la poesía americana, le dieron un barniz con mixtura de realismo y romanticismo.
La inclusión de experiencias muy íntimas, sin asomo de tabú, desbordó a la crítica más conservadora. Menstruación, adulterio, incesto, aborto, adicción a las drogas y a los psicofármacos cohabitan en la poesía de Anne Sexton con un marcado carácter femenino. La desnudez es absoluta. Pero bebe también en el surrealismo. De algo le sirvió tanto psicoanálisis (amén de compartir catre con uno de sus terapeutas). El mundo de los sueños está omnipresente. Su habilidad para fabricar imágenes rayanas con la locura proviene de su escasa facultad para distinguir fantasía y memoria.
No eran buenos tiempos para las mujeres, sobre todo para ella: padre alcohólico y violento, marido maltratador, demasiados parientes abocados a la locura, depresiones cíclicas. Anne compartió literatura y martinis con Sylvia Plath (otra miembro ilustre del club de los idiotas). La muerte le rondó siempre. Ya lo había anunciado: «Seré una cosa liviana. / Entraré en la muerte / como las gafas perdidas por alguien...».

Helena dijo...

Es decir, que según este señor de ABC, Antonio M. Figueras, Anne Sexton y Sylvia Plath forman parte del club de los idiotas. ¿Por qué? ¿Por qué se suicidaron? ¿Por qué eran personas con una enfermedad terrible que se llama depresión?

Realmente el periodismo cultural está llegando a unos extremos de bajeza inauditos. Todo escrito por un poetastro que no merece más atención, ni debería tener más espacio en la prensa escrita.

helena dijo...

Ohhh, han censurado dos comentarios en el artículo, incluido uno mío. Hemos pasado de seis comentarios a cuatro. Otro medio censurando.

Por si alguien se anima con el plumilla:

http://www.abc.es/20081201/cultura-libros/vive-muere-anne-sexton-20081201.html

carlos dijo...

Efectivamente, amiga Helena, el comentario aparece nada más estar escrito pero luego desaparece como por arte de magia.

Hay que tener la sensibilidad humana y poética de un higo chumbo para hacer de un artículo literario una especie de esquela en la que los enfermos se transforman en idiotas. Menudo respeto a los enfermos, a los familiares que tienen que soportar ese dolor, también a las familias con personas con deficiencia mental...En fin, se ha cubierto de gloria este individuo y espero que alguna asociación escriba una carta adecuada al director del periódico.

PD.- Todo eso independientemente del machismo recalcitrante que suda cuando habla del "catre". Léxico de cuartel.

Xoán Abeleira dijo...

Anónimos Addisons e cia: aunque no me gustan ni vuestras críticas ni vuestros métodos, y mucho menos vuestro laborar en la sombra, esta vez tengo que daros la razón. Ni Julio Mas Alcaraz (a quien tuve el placer de conocer en la presentación de la Poesía Completa de Sylvia Plath) ni, por supuesto, Anne Sexton, se merecen unas líneas tan vulgares, tan prejuiciosas y tan superficiales. Así que dejo aquí constancia de mi sincera solidaridad. Pero... ¡recordad el refranero!Confío en que, de verdad, acabéis ayudando a mejorar el muy viciado panorama español. A ser posible, con nombre y apellidos. Con visible honradez. Como hacemos los demás.
Un abrazo, y hasta siempre.
Xoán Abeleira

Julio Mas Alcaraz dijo...

Yo no sé ni qué decir...

En general, cuando, como poetas o traductores, sacamos un libro, luchamos porque el libro salga en el mayor número de medios posible. Intuyo que queremos que los libros en los que trabajamos tengan la mayor difusión posible. Y más cuando el libro se publica en una editorial independiente. Como si un artículo o una reseña pudieran cambiar los hábitos de lectura. Ingenuo.

La polémica me la contó el editor esta mañana. Reconozco que no leí el artículo entero ayer. Agradecí mucho al articulista, por correo electrónico, el haber abierto una ventana a la poesía de Anne, pero con la misma sinceridad digo que no lo terminé de leer. Es más, si lo hubiera leído entero, creo que no hubiera sabido reaccionar. Me quedé en la parte que dice que Vive o Muere es uno de los libros más importante de poesía norteamericana del siglo pasado, cosa que me encantaría que fuera cierta pero sobre la que no me atrevo a pronunciarme porque mi lista supera los 50 libros.

Mi compañero Xoán dice que no merecemos esto ni Anne ni yo. Le agradezco mucho sus amables palabras por venir de quien vienen, y también por las cervezas a las que nos invitaron esa noche, pero quien no se lo merece es ni la propia Anne ni Sylvia Plath. Los que hemos tenido la desgracia de vivir de cerca una depresión profunda o un suicidio sabemos que no es precisamente la idiotez lo que define a gente como Sylvia o Anne. Es más bien un exceso de lucidez, además de un grave desequilibrio bioquímico.

No quiero creer que la intención haya sido reducir, a estas alturas, la aportación a la literatura de poetas como Plath o Sexton con términos más parecidos a James Dickey, A. Álvarez o Robert Burn Shaws. Todo el mundo nos equivocamos y prefiero pensar que es una equivocación en una persona que, aunque no he visto en mi vida, creo que aprecia la buena poesía, norteamericana o no.

Personalmente estas polémicas me entristecen, y más cuando no les pongo caras. Yo que suelo poner siempre mi segundo apellido no sólo por amor de madre sino para que la gente no crea que tengo un adverbio como complemento de nombre me siento algo perdido en este blog cuyo valor sería muy superior desde la apertura total.

Lo demás es ruido de fondo, lo que me recuerda una cita facilona, en este caso, de un personaje llamado MacBeth:

Life's but a walking shadow, a poor player
That struts and frets his hour upon the stage
And then is heard no more: it is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing.

Sólo me queda decir que, en un categoría muy inferior, yo también pertenecería al club de los idiotas.

xoán abeleira dijo...

¡Ni caso, Julio! Lo que importa es el trabajo con el que nos has obsequiado: lo demás, en efecto, pasa como el ruído y la furia... Anne y Sylvia llevan décadas muriendo a manos de unos y resucitando a manos de otros... Gracias por tu traducción y por tu esfuerzo.
Un abrazo, compañero.
Xoán.

xoán abeleira dijo...

Una última cosa: quiero disculparme públicamente por las ofensas que he dicho y/o escrito... fuera de mí. La ira, justicada o no, es un sentimiento asqueroso. Y bastante amargura nos produce ya este mundo enfermo.
Yo, cuando menos, he aprendido esta valiosa lección.
Salud y sabiduría a todos/as.

Xoán.

Julio Mas Alcaraz dijo...

Gracias a ti, compañero. Por todo.

La pena es que el libro parece que le ha gustado mucho al periodista, según me dice él mismo, pero hay temas que no se pueden tratar de esa manera porque no sólo desvían la atención sobre el aspecto literario sino que pueden molestar seriamente a muchas personas que han vivido estos problemas de cerca.

Olvidémoslo y disfrutemos de Plath, Sexton, WCW, Auden, Wallace, Lowell, Crane, Bishop, Oppen, Olds, Ashbery, O'Hara, Creely, Simic, Graham, Merrill, Hass, Koch, Rich, Stein.....

Un beso

Maldoror dijo...

Qué sentido más curioso tenéis de:
A) el valor de los artículos: los malos de los demás son infames; los infames vuestros, son la hostia de buenos y el copón de valientes;
B) los insultos: los vuestros son los únicos que valen;
C)los prejuicios machistas ajenos y los propios;
D)la censura: la única que se puede ejercer es la vuestra.

Y ahora a ver si sale esto.

Anónimo dijo...

Hola Soy XX:

Para Maldoror: Yo no es por hacer la pelota, no tendría ningún sentido soy una total desconocida en este mundo de la poesía. Y voy a defender a los Addisons porque no he visto en ellos ninguna crítica que insulte sino siempre he visto que sus críticas se han basado en análisis de los libros. Tal vez a veces tengan razón otras tal vez no la tengan.
Tal vez a veces las críticas no gustan pero no he visto insultos.
Entre los contertulios si he visto que a veces se calientan los animos pero luego todo vuelve a su cauce.


Julio Maz Alcaraz tiene razón volvamos a la literatura y dejemos de temas que solo son simple vulgaridad.

Yo tengo un hermano esquizofrenico (no es una depresión pero es una enfermedad mental muy grave). Gracias ha tenido varios episodios con intentos de suicidios no logrados y ahora está más estable. No es ningún idiota. No sabeís el daño que hacen esos comentarios no solo a ellos y a sus familias pero también en general a la sociedad. Si discriminamos los enfermos mentales somos una sociedad insana y eso seguro que repercute en todos.
Si quieren hablar de lo bueno que es un libro y un poeta que dejen sus problemas de salud aparte. No interesan a nadie y menos si es un insulto.

A mi Charles Simic me encanta.

El poema El Génesis de Odysseas Elytis es impresionante. ¿cómo puede uno llegar a escribir así?

Bueno hablemos de poesía.

Un abrazo

Eduardo dijo...

El periodista se ha medio disculpado en los comentarios a su noticia aunque la excusa que pone, la relación con un titular a la muerte de Kurt Cobain, es cuanto menos curiosa. La madre de Kurt dijo eso a la muerte de su hijo en una alarde de humanidad sin parangón ("stupid club" dijo en concreto). No veo el sentido de repetir tal disparate salvo que se esté de acuerdo. Vale más reconocer que se ha metido la pata hasta la axila y ya está.

Todo esto al margen del tono machista subyacente. Sí, Sexton tuvo decenas de amantes y estaba casada. ¿Volvemos a que cuando esa actitud la tiene un hombre es un mujeriego, digno macho alfa, y cuando es una mujer es una golfa que se lleva al "catre" a los pobres hombres?

Alguien que no sólo traduce de muerte sino que le meta a un sólo poemario más de cien páginas de introducción y notas no merece precisamente que la atención se desvíe a aspectos secundarios propios del periodismo rosa. Lo mismo pienso con la inmensa traducción de Plath. Por cierto que vaya casualidad las dos juntas en el mercado. El trabajo debe haber sido tan brutal, y me imagino que tan poco compensado económicamente, que hay que dar gracias por el esfuerzo y no salir con toda la parafernalia "del corazón" que tan poco ayuda a la poesía.

Yo no le haría más caso a gente como Maldoror. Son trolls que siempre ponen la coletilla "a ver si me publican esto" porque saben que en sus medios no se respeta la libertad de expresión. Si alguien ha insultado alguna vez en este blog han sido personas ajenas a él.

En fin, que viva la poesía.

Addison de Witt dijo...

Por nuestra parte, damos esta entrada por concluida ya que estamos a punto de subir a Antonio Méndez. Por supuesto podéis seguir poniendo lo que deseéis, incluyendo secciones morbosas, mezcla de suceso y cultura rosa, insertas en la sección de cultura...

Te agradecemos Xoán tus últimas palabras. De verdad. Esperamos que al menos se haya entendido que nuestra crítica era a un aspecto determinado de tu traducción, y que en ningún momento poníamos en duda tu larga trayectoria como traductor ni siquiera el conjunto de tu traducción de Plath. Recomendamos su compra y es, sin duda, el trabajo más completo que se ha hecho sobre Plath hasta el momento.

Es absolutamente verdad que esta vez pudimos ser más afilados que otras veces. La lectura que hicimos de algunas notas que hacían referencia a otros traductores así como el hecho de que estuvieras tan seguro de que ésta era la mejor traducción de Plath nos llevaron a ser más exigentes (más cabrone/as si prefieres). Aún así, intentamos controlarnos precisamente porque no queríamos que pareciera que teníamos "manía" a Bartleby y te aseguramos que no fuimos al cuello. Solamente la larga lista de ejemplos se sale de la normalidad.

Como siempre ocurre cuando un autor aparece con nombre y apellidos, tienes la última palabra, y sin derecho a réplica por nuestra parte.

Salud.

Xoán Abeleira dijo...

También yo os agradezco esta nota final. En cuanto a mí, simplemente volver a aclarar que, desde la introducción hasta la bibliografía, rindo homenaje a mis colegas traductores, entre otras cosas, recogiendo todas las traducciones existentes en el Estado, y en todas las lenguas (cosa que parece una tontería pero que muy pocos compañeros hacen, como sabéis). Es cierto que en alguna nota digo algo parecido a "no entiendo cómo mis colegas no se percataron de esto...", pero en ningún momento menosprecio el trabajo de nadie. Nunca lo he hecho ni lo haré -aunque hay gente, incluso traductores de Plath, que sí tiene esa fea costumbre-. Tampoco es cierto que crea que mi traducción es la mejor de las posibles (cosa que se puede comprobar en la entrevista que me hicieron en ADN y en algunas otras): sería un verdadero estúpido si lo pensase. Lo único que aseveré, y lo mantengo, es que esta traducción supone un buen paso adelante en la carrera de testigos de los traductores hispanoamericanos de Plath, creo (si no lo creyese, no la habría publicado, lógicamente), aportando, entre otras cosas, muchas "posibles" soluciones a los muchos problemas de interpretación que plantea la obra de Plath (problemas que, en casi todas las traducciones existentes, seguían sin resolver o estaban mal resueltos, a mi juicio, y que incluso la crítica anglosajona continúa debatiendo), y, supongo, que en algunos casos habré acertado y en otros no. Eso es lo me gustaría saber: qué hice bien y qué hice mal, para corregirme. Pero, por desgracia, ningún crítico ha hablado de eso. Nadie se ha molestado en constatar y comparar las distintas soluciones que hemos dado unos/as y otros/as. Cosa que, en mi opinión, habría dado lugar a un interesante y productivo debate. Lo que decís sobre mis elecciones léxicas... Lo pensaré, aunque siempre trato de ofrecer una traducción lo más rica posible en ese sentido. Porque amo las palabras: todas las palabras, incluso las que ya están en desuso (lo reconozco). Pero creedme: cada una de los términos empleados en esta traducción está muy, muy pensado. Lo cual no implica que haya acertado siempre en la elección, claro. Así que... Lo pensaré. Por último, es obvio que NO puedo estar de acuerdo con vuestra opinión sobre la poesía de Sylvia Plath, ya que a mí me gusta enormemente. Y si digo que la tengo por un genio de la poesía es por el asombro que su obra me provocó cuando, por fin, me metí a fondo en ella. Y no me refiero sólo a su increíble dominito técnico (eso es lo de menos) sino a cómo parece funcionar su consciencia y su inconsciencia cuando crea: todo ese pasmoso caudal de imágenes... Lo mismo me ocurrió por ejemplo, cuando traduje a Rimbaud, o a Hughes. Pero estas son cuestiones personales y subjetivas. También a mí me ocurre que hay poetas archi reconocidos e importantes que no me conmueven en absoluto. En fin: lo esencial es que cada uno disfrute de la belleza y de la poesía a su modo; que hablemos y escribamos sobre ella, pero siempre con honradez y sin tapujos. Por eso creo que os deberíais reeplantear el tema del pseudónimo. Digo.
Nada más, salvo desearos lucidez en vuestra labor y sabiduría en vuestra vida, compañeros, pues sólo ellas, la lucidez y la sabiduría -o sea la Bondad Redescubierta- pueden guiarnos hasta la Dicha.
Un abrazo,
Xoán.

Anónimo dijo...

¿Algien podría hacer una comparación entre Sylvia Plath y Anne Sexton? Gracias

Anónimo dijo...

Escribo por primera vez en este blog. Un saludo… A mí me parece que aunque todo arte tiene bastante de espectáculo (incluso la obra de poetas supuestamente especialmente encerrados en sí mismos, como Emily Dickinson), tanto Sylvia como Anne traspasaron el límite llegando, incluso, a “dar el espectáculo”. Y es que sus poemas fueron hechos en busca de fama, para competir con los escritos por una compañera de clase (y por un marido, en el caso de Sylvia), o para ser declamados teatralmente en recitales cobrando más de mil dólares (en el caso de Anne); todo lo cual, como se sabe, fue así… Pero no sólo esto… Pareciera que las vidas de Sylvia y de Anne fueron, en ciertos aspectos, “puestas en escena” (siendo ellas mismas las coreógrafas), tablones con los que levantar los andamiajes de sus poemas. Mucho hablaron de la estética del suicidio tomando “martinis”… ¿Estaban realmente angustiadas o jugaban a estarlo? ¿Se suicidaron porque sus vidas se tornaron atroces o para crear mitos y pasar a la posteridad? (Recordemos como Anne acusa de ladrona a Sylvia muerta.) Se me antoja que ambas fueron niñas bien americanas, amas de casa acomodadas, aburridas, jugando a ser atribuladas intelectuales, poetas, famosas…
Dicho lo anterior, confesaré, no obstante, mi absoluta admiración por la poesía de Anne Sexton… ¿Qué me importa su autora, su vida, su muerte, sus trucos? Los poemas se defienden a sí mismos por completo estremeciéndome con su autenticidad, la exactitud con que describe, su ímpetu, también con su delicadeza… Hacen que ame a Anne Wilder viendo “su rostro sobre el cuello de la perra”, me hacen sentirme “adicta” o sentir que “la música vuelve a mí”. Eso es arte…
Pero no puedo decir algo parecido de la poesía de Plath. Decía Lowell que Plath era menos auténtica que Sexton. Y a mí me parece que su autenticidad era mínima. Consecuentemente veo aquí y allí la carpintería de sus poemas, los cuales me dejan frío; veo la colección de imágenes, metáforas con que dibuja sus poemas y que muy bien podrían ser otras: son sustituibles; hay vaciedad… Pienso que si no fuese por el mito, creado por el movimiento feminista, Sylvia Plath sería una poeta de segunda fila poco leída.
Como se comprenderá, la que expongo es una opinión personal; la que tengo. Me gustaría que Sylvia me arrebatase como Anne lo hace (habría otro poeta más que me arrebatase), pero no es así… Envidio a quienes tienen una opinión y un gusto diferentes de los míos porque pueden disfrutar de algo de lo que yo no puedo.
Un saludo
Francisco H.

Anónimo dijo...

vaya la k teneis montada aqui.yo ofrezco una facil solucion varios meses despues. a aquellos que no les parece buena la poesia de plath, k no la lean, a los que si que se compren el libro, porque es la mayor aproximacion a la obra de la poetisa en lengua castellana. veis, es mas sencillo de lo que quereis hacerlo, en cuanto a la problemetica con xoan, efectivamente a mi tampoco me ha gustado demasiado su traducción, pero gracias a el he podido acceder a poemas que nunca pense poder leer. porque si, me encanta plath, y aunque es cierto que el conjunto de su poesia es desigual, le pasa lo mismo a casi todos los artistas en mayor o menor grado, sino fijense en cuantos museos podemos contemplar isignificantes y anodinas obras solo porque las firmo un genio llamado picasso, incluso aunque el mismo no las tomara en serio. un saludo y sigan armando bronca que en realidad es lo que nos gusta, desde el anonimato o n¡fuera de el. porque esto si que tiene poca importancia.