Hola:
Estaba Marzal inédito en nuestro blog y no hemos podido evitar caer en la tentación de contracriticar su nuevo libro. Si uno de los objetivos del Addisson es encontrar poetas poco conocidos y buenos, también es uno de nuestros objetivos señalar a poetas muy conocidos y menos buenos.
Hemos leído antes de comenzar las críticas al libro que hacen Luis García Jambrina (http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=11628&sec=32&num=894), para nosotros el peor crítico de ABC con diferencia, y Francisco Díaz de Castro en El Cultural (http://www.elcultural.es/articulo.aspx?id=25052, entre los peores críticos de ese medio (resulta difícil quedarse con uno sólo).
Ambos, con unas dosis muy bajas de objetividad a priori, hacen unas reseñas relamidas en el vacío crítico, reseñas que valdrían para cualquier libro que hubiera escrito el poeta, porque lo que importa no es el libro sino el nombre. Evidentemente los responsables de los suplementos han puesto a críticos fáciles ante un libro de Tusquets, un anunciante muy importante, especialmente en esta época de vacas flacas. Es el mismo error en el que está incurriendo Antoni Marí en su dirección de
Sobre "Ánima Mía" comenzaremos diciendo que es uno de los peores libros que hemos leído en los últimos años, y van unos cuantos. Explicaremos las razones. Ponednos una nota baja de objetividad, por favor. Y que alguien le diga a Elena Medel que, afortunadamente, los niños no tendrán que leer los poemas de Marzal en clase. Salvo en el caso de que tropiecen en el neobarroco. O con ella.
"Ánima mía" reúne en un mismo volumen muchos defectos comunes a otros poetas conocidos:
1) Falta de dominio técnico de la retórica: Sí. Carlos Marzal no tiene un dominio técnico adecuado de
2) Arcaísmos: Hay una voluntad clara del poeta, desde el mismo título, por usar un lenguaje rebuscado que, en ocasiones, deviene simplemente en arcaísmos: "me han dado las del alba", "que este estar a merced", "Tú tósigo,", "tundida de vivir...", "trasmina de vivir...Marzal dice: "La brizna de arcaísmo da el acento". Como diría él, conocido aficionado al toreo, parece que lo que le da es la puya.
3) Arcaísmo métrico: La fuerza con la que el poeta somete a su lenguaje a los dictados más conservadores de la métrica imparisílaba es, a veces, sorprendente. Los giros son tan forzados que todo ese aparato métrico se le cae encima al poeta. Se le ve la arquitectura al poema. Y el ritmo resulta cansino por una parte y forzado hasta extremos no vistos desde hace tiempo en otra. "Tus dedos niños dos" escribe el poeta para que el acento en la última sílaba haga del verso un heptasílabo. Igualmente busca al precio que sea el acento en la sexta sílaba: "Tu empeño dactilar siempre me empuña", "Dejadme enceguecer de tanto fuego", "como un algodonal que levitase", "cuando desciende un velo sobre el mundo, / de seda vaporosa en que se orea,". Dice Carlos que "Todo viene en fraseo, / todo en solfeo adviene, / y lo ejecuto.", cuando es un sonsonete lo que nos propone. El poeta parece más bien un mal traductor de sí mismo, empeñado en clavar el rígido corsé métrico que se impone.
4) Temática manida: El poeta se atreve con temas poéticos de siempre (el amanecer varias veces, el almendro en flor, el insomnio, la lluvia) y lo hace desde la autocomplacencia y la falta total de originalidad. Al contrario, busca el cliché allí donde puede o es simplemente incapaz de salir de él.
5) Cursilería y amateurismo: En no pocas ocasiones, los versos escritos nos producen vergüenza ajena. Con esto queremos decir que parece increíble que alguien no sólo siga escribiendo de esta manera tan arcaica sino que una parte de la crítica asienta condescendiente. Algunos ejemplos: "La flor de los almendros / es un fruto superior a su fruto.", "Esta mañana viene encinta de temores", "todo este sol violeta moribundo / que agoniza de rosas y azucenas", "Padre sol vespertino acariciaba / las sienes de mis hijos, en la orilla,", "Un velero perenne, aguas adentro, / rasgaba de blancura aquel segundo.", "cabalgaban las olas,.../ desbocadas de espumas majestades,","Son zapatos de boda con el mundo, / los de mis esponsales con la música", "La cabina del tren fue la crisálida / que me acogió en la noche,", "los núbiles jazmines / charolados de verde disciplina", "estoy lavando el mundo en estas lágrimas", "Corrió el niño hacia el agua, / y el animal, sumiso, / lamió sus pies descalzos..." . En especial resulta grave este tono cuando el poeta se pone cantor, sea al amanecer, a los niños, a los dientes, a los almendros, a la playa, a la lluvia, a una preposición o a lo que se le ocurra.
6) Hay un intento de espiritualidad, pero fallido. Es como si algunos autores de Tusquets como el propio Marzal, su amigo Vicente Gallego o Colinas hubieran hecho un cursillo rápido de mística con el resultado de tres libros insoportables.
Un libro malo, de esa corriente neoconservadora en la que se ha ubicado hasta el enterramiento una parte de la poesía española con más éxito. Y nos produce vergüenza ajena porque cuando un extranjero se acerca a nuestra poesía y ve que esto es lo más premiado y alabado por la crítica en el momento, puede dejar de investigar. Piensa que estamos en otro siglo. Y esto produce un daño importante a la poesía española. Por eso es importante denunciarlo. Autores como Marzal no salen gratis al prestigio de nuestras letras. El autor tendrá muchos amigos en todas las generaciones, desde los dedicados Brines o Bonald, pasando por Gallego, Benítez Reyes o Montero hasta Medel entre los más jóvenes. Pero no nos vamos a callar ante libros tan malos como éste. Si "Metales pesados" es uno de los peores premios nacionales que recordamos, y "Fuera de mí" uno de los peores Loewe, "Ánima mía" entraría fácilmente entre los peores libros del poeta. Ahí es nada.
Finalmente, dice en uno de sus versos: "Si supiera escribir, / no escribiría." ¿Por que no ser fiel a la premisa y dedicarse a la novela?
Valoración del libro "Ánima mía": 2 / 10
Este blog es una página libérrima de crítica y contracrítica de poesía y poetas en español realizada por el colectivo Addison de Witt
jueves, 16 de abril de 2009
Ánima mía de Carlos Marzal
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