miércoles, 10 de junio de 2009

"Versos y ortigas" de Julio Llamazares


Hola a todas y todos:

Esta semana traemos el libro de Julio Llamazares "Versos y ortigas", que reune su poesía, podríamos decir que completa, desde 1973 hasta 2008. Edita Hiperión.

El libro es una reedición de sus dos poemarios completos hasta la fecha ("La lentitud de los bueyes" y "Memoria de la nieve") a la que se ha añadido un grupo de primeros poemas bajo el epígrafe de "Inicios", otro pequeño grupo de poemas de un libro esbozado titulado "Retrato de bañista", y finalmente "Las ortigas", donde se reunen unos cuantos poemas escritos entre 1984 y 2008. En total, hablamos de un libro de aproximadamente 125 páginas que contienen la poesía del poeta leonés.

Julio Llamazares publica "La lentitud de los bueyes" en 1979 con 24 años y, según dicen las crónicas, desde el primer momento su poesía tiene una buena acogida crítica y de público. El libro se ubicó, creemos que acertadamente, dentro de una corriente neobarroca que, en sus primeros libros, acogería más tarde a poetas como Juan Carlos Mestre, Margarita Arroyo, Isla Correyero y otros poetas. Cada uno de ellos ha evolucionado de manera muy distinta y quizás sea Llamazares, al quedar como referencia suya sus dos primeros poemarios, el poeta que con mayor asiduidad se ubica en el neobarroquismo, con los matices peculiares de su poética.

En "La lentitud de los bueyes" Llamazares se convierte en un simbolista de la tierra. Su verso es, por extensión, salmódico, verso que repetirá en su siguiente libro. Su temática es la del tiempo, existencial, el recuerdo y su memoria. Y su técnica es barroca, en especial, en la gran carga metafórica y comparativa que ejerce sobre los versos además del cromatismo de algunos pasajes.

Temáticamente tres son los conceptos principales sobre los que se mueve el libro: soledad, olvido y tiempo.

La soledad es el alimento del tiempo en palabras del poeta. El olvido son arenas movedizas, pero es salvación. Cuando Julio habla de aquellos tiempos mejores dice muy claramente que "Y no tuvieron otro dios que su existencia ni otra memoria que el olvido." Pero es más claro si cabe cuando habla del antónimo del olvido, es decir, del recuerdo: "Y en el recuerdo está el origen de la autodestrucción". Lo cuál puede ser tan cierto como que el poeta sigue buscando el recuerdo a pesar de todo. En cualquier caso, el olvido "supone transcendencia".

El poeta se sitúa en la desesperanza: "No quedará por tanto ninguna perspectiva de retorno". La libertad no es posible en nuestro tiempo porque "Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad cuando perdió sus ganados y sus pastos." Las expresiones que utiliza a veces llevan adjetivos que fortalecen el ambiente melancólico y de angustia: "agonía frutal", "hoz helada que espera", etc.

En "Memoria de la nieve" vuelve el canto, casi un blues, a la memoria de unos tiempos ya perdidos, tiempos anhelados que el poeta parece situar en la Hispania romana, a tenor de la cita de Strabon. Tiempos en los que "hubo un dios por cada hombre sobre la tierra." Es sin duda el libro más épico del poeta, con guerreros ("He aquí la tumba del guerrero sin nombre") y cazadores, imbuido en la melancolía de la arcadia perdida. Su intento de rescate de la memoria colectiva es legítimo en cuanto a ensoñación, y no es sólo la colectiva la evocada. Recordemos el poema de los bardos que pasaban por el pueblo, por ejemplo.

El primer verso del libro ya define el propio título del poemario: "Mi memoria es la memoria de la nieve.", en un buen primer poema. De nuevo es el tiempo el eje sobre el que se vertebra la temática: "No existe otra espiral que el bramido del tiempo." Y es la nieve la que, casi al final, termina sepultando a la memoria: "Pero la nieve siguió cayendo mansamente y sepultó su memoria para siempre." Una nieve que finaliza sepultando todos los puentes. La soledad por tanto como epílogo: "Solo estoy, en esta noche última, como un toro de nieve que brama a las estrellas."

"Retrato de bañista", esbozo de poemario del que sólo existen tres poemas cortos, es una pequeña continuación al estilo y formas de los poemas anteriores aunque sin algunos de los defectos, y excesos, de sus precedentes. Destacamos este largo verso:

"Abandonaron ya sus dados los mendigos. Junto al gran lago de Isoba, un animal sin ojos bebe la maldición del sol. Aguas negras y acero, entre la niebla helada la muerte viene y va."

Por último, "Las ortigas", que habían sido de sangre en un poemario anterior, recoge poemas escritos entre 1984 y 2008. Si bien la mayoría de poemas siguen escritos en versos salmódicos, la carga retórica se reduce de manera considerable. El significante es más sencillo pero también lo es la forma. Incluso podríamos hablar de una cierta confesionalidad. A nivel temático, el tiempo, la memoria, los recuerdos, ahora la infancia, siguen muy presentes, pero el tono épico ha sido puesto de lado. No hay demasiada brillantez en estos últimos poemas ni tampoco grandes errores. Son versos que se leen y se olvidan sin mayor trascendencia.


Es lógico pensar que el primer libro de Julio tuviera el éxito que tuvo en 1979, una época dominada por los excesos culturalistas (que han logrado llegar a estos lares y si no leed el último libro de Guillermo Carnero), y en la que "La lentitud de los bueyes" supondría un cierto aire fresco que ya había iniciado Gamoneda con "Descripción de la mentira". ¿Cómo valoramos a día de hoy, treinta años después, su poesía?

Los libros de Llamazares no han envejecido lo bien que esperábamos. En especial, la carga retórica de metáforas, simbología y comparaciones, nos parece por un lado poco brillante y por otro lado repetitiva.

En el primer terreno podríamos mencionar, a título de ejemplo, algunos extractos de versos: "Hay racimos de soledad en tus manos", "El esparto ha crecido entre las grietas del placer", "La tristeza que madura lentamente en el panal del corazón", "la alameda de los sueños", "descorro la cortina de niebla que levanté...en torno a mi memoria", "derrama el sol su sangre por lánguidas riberas.", "las carretas se atollan en el fango del tiempo", "Nieva...sobre los páramos de mi memoria" Algunos versos serían más barrocos que neobarrocos, cercanos al gongorismo: "y la sospecha de lo dulce cercano pone en ella preguntas de bronce.", "los ojos de la anciana son blancos como nieve". El uso de la comparación con el adverbio "como" es a veces muy seguido y repetitivo.

El léxico, sin embargo, se adecua perfectamente al tema. Se enriquece con un lenguaje que busca la conciencia rural en sus descripciones: las bayas rojas del acebo, las guedejas de lana, abrojos, los campos de urces, el orégano y la genciana, las paneras, sebes de espinos, lábanas de nieve, etc.

Hay versos magníficos por otra parte. A modo de ejemplo: "Y ahora ocultamos en lugar seguro la sangre de aquel árbol que resistió al diluvio y al amor del esparto"; "Ese día en que sus ecos sean viejos. Tan viejos y apagados como el canto del último urogallo" o:

"Un vagabundo me habla de inmortalidad. Y en mi interior el espesor de la música alcanza el color de la nieve."

En el terreno de las repeticiones, opinable como casi todo lo que decimos, la múltiple repetición de ciertas palabras (nieve, acidez, agrio, nata, dulce), colores (amarillo) e incluso de reflexiones hace que en tan sólo 120 páginas de obra completa los textos suenen demasiado similares.

En el campo del surrealismo, que a veces se ha mencionado junto con Llamazares, lo cierto es que apenas son pinceladas en unos pocos poemas, pinceladas que el poeta realiza con talento: "y muchachas hermosas, asesinadas a carcajadas mientras la orquesta humilde se alejaba tras los árboles." Este verso que apuntamos ahora quizás os recuerde a un verso similar de otro poeta escrito años más tarde: "Más allá, en su memoria, los ciervos se incendiaban como flechas de sangre:".

Nuestra valoración numérica de la obra de Julio Llamazares hasta la fecha no pasaría de un seis. Es evidente que hay aciertos en poemas completos y brillantez en algunos de sus versos. Pero creemos que el neobarroco que practicó requiere detrás a un poeta extraordinario para que sus versos no "amarilleen" con los años. Y opinamos que Julio Llamazares no llega a ser ese poeta.

33 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que me voy a ahorrar los 14 euritos del libro. Entre lo que he podido leer en Internet y vuestra crítica, el amarillo queda como un color optimista.

En plena crisis, Federico Jiménez Losantos quiere hundirnos un poco más y ha sacado un libro de poesía, con sus haikus y todo. Sería un estupenda despedida veraniega que pusierais vuestras afiladas manos en ese libro (por llamarlo de alguna manera). ¡Por favor!

Anónimo dijo...

Pues aquí tenéis una muestra de Losantos:

Se oscurece la mañana,
sólo ahora vemos
que había sol

¿Se refiere a las mañanas de la COPE?

marcos dijo...

Personalmente creo que para Llamazares la poesía sirvió de campo de entrenamiento para su faceta de narrador, en la que sí estamos ante un escritor bastante importante. "La lluvia amarilla" sigue siendo una novela mítica a pesar de los años y ha superado mucho mejor que su poesía el paso del tiempo.

david dijo...

Lo mítico y su mística, querido Marcos, creo que tiene algo de generacional. Para la gente de mi generación, La lluvia Amarilla no tiene nada de mítico y sí de amarillo. Y no porque sea una novela poética, o lírica, sino porque en lo narrativo falla y en lo poético es todavía peor. A este señor, por varios motivos, se le valoró en exceso en su tiempo y ahora comienza a tener una valoración más acorde con su calidad literaria.

maría dijo...

Interesante y curioso el artículo de El Cultural sobre poesía. Se pregunta si la poesía actual está en duermevela, si el número de premios es excesivo y se propone nombrar un valor emergente.

El artículo no viene firmado pero rezuma a Nuria Azancot por todos sus poros.

Juan Luis Panero, en su confusión habitual, iguala a Claudio Rodríguez y a Pere Gimferrer. Habla de que no hay ninguna voz notable pero confiesa que no lee poesía joven. Difícil ser tan claro en su ignorancia sobre un tema y en no admitirla.

Manuel Borrás hace un sano ejercicio de ética y no nombra a ninguno de los poetas de Pre-Textos.

Sanchez Robayna hace un juicio bastante lúcido sobre los premios y sus recomendaciones no parecen estar afectadas salvo por su gusto personal, discutible, pero personal.

Toni Marí, el jefe de Tusquets en cuanto a poesía se refiere, mete en un mismo saco de recomendaciones a López Vega y a Vicente Valero. Listo como es, incluye en su terna a Javier Rodríguez Marcos, mandamás de Babelia y otros eventos poéticos en El País. Listo pero con un catálogo que ha perdido mucha credibilidad en los últimos años gracias a sus elecciones.

Chus Visor barre para casa todo lo que puede y un poco más. Y destaca nombres de su editorial: González Iglesias y José Luis Rey. Según dice, “la espléndida salud de la poesía se la debemos a los poetas de experiencia”. ¿Existe la posibilidad de ser más sesgado?

Munárriz está también elegante en su comentario y los poetas que comenta no son suyos. Lo que comenta sobre los premios pone los pelos de punta. ¿Qué ocurre, por ejemplo, en su Premio Jaén? ¿No se da cuenta de que lo que dice se le puede aplicar perfectamente?

Antonio Colinas elige a su amigo Ben Clark, que cuenta con un amigo crítico en los tres medios más importantes, y pone otro nombre para compensar su falta de objetividad. Eso, y esa tendencia a leer los prólogos sobre todo lo demás. ¿Y los poemas? ¿Por qué no habla de ellos?

José Luis García Martín es otro que admite que no lee novedades, así que el nombre que menciona tiene poco o nada de interés.

Manuel Rico hace un análisis certero de la situación de los premios en España. Y también está ético a la hora de elegir un nombre fuera de su editorial. Eso sí, el buen gusto a la hora de su elección es ya otra cosa.

Díaz de Castro responde con un escueto sí a la pregunta de los premios. Teniendo en cuenta su historial de premios, es lógico que eluda la pregunta. ¿Les suena Melilla?

Sergio Gaspar hace una justificación calculada de su opinión respecto a los premios. No suena muy sincero ni convincente pero parece dar a entender que son su forma de subsistencia. Resulta curioso que el único nombre de poeta que mencione sea el de una crítica, que bien maneja los medios este hombre, que incluso podría ser ¿amiga? También curioso que mencione a vuestro blog en el camino dentro del terreno de la “voluntad de polémica reflexiva”. ¿También hay relación DVD-Addison? Me extraña porque le habéis dado bastante caña. Pero a lo mejor es una forma de disimular.

Anónimo dijo...

Buenos días, Addison de Witt:
Aprecio sinceramente vuestras críticas y sigo el blog con entusiasmo, pero hoy he tenido la sensación de que la lectura que habéis hecho del libro de Julio Llamazares es exclusicamente formal, sin ahondar en la temática ni en su profundidad.

Vegamián, una zona escondida en las montañas de León, donde se hablaba bable, se araba la tierra con bueyes y se andaba en zapatos de madera, hace nada más treinta años, fue anegada por las aguas del pantano "Juan Benet" (qué cruel ironía literaria).
Este era el lugar de origen de Julio Llamazares.
Desde aquí y por eso, toda su poesía hasta ahora y parte su prosa.
Una hecho sentimental y vital tan fuerte, que lo persiguió hasta tomar forma en estos poemarios escritos desde la ciudad y años después, conminando ese lugar y a esas personas para que no desaparecieran.

Es una escritura atónita llevada a cabo por un poeta desposeído de su lugar, que no se resiste a haber sido arrebatado de su pequeña y milenaria civilización.

"La lentitud de los bueyes" y "Memoria de la nieve" son dos libros que he masticado durante casi quince años, por lo que no siento que sus versos sean contingentes ni amarillos.
Para mí, es uno de los libros más hondos y conmovedores a los que he asistido.

Creo que, esta vez, vuestra crítica se aproxima más al bisturí de un taxidermista que a la mirada de un lector. No entiendo la lectura como una búsqueda de metáforas o un desglose de ritmos, si no como un entendimiento con el poeta y su verdad necesaria y arrebatada. Esto:

-30-
¿Qué espero aún de la espiral del tiempo, de esos cuerpos
epílogos que suenan en los bosques?

¿Quién atardece junto a mi corazón helado?

Por el paisaje gris de mi memoria, cruzan arrieros sin
retorno, pastores y alfareros olvidados, bardos ahogados
en el miedo lacustre de sus propias leyendas.

Solo estoy, en esta noche última, coronado de cierzo
y flores muertas.

Solo estoy, en esta noche última, como un toro de nieve
que brama a las estrellas.



Un saludo,

Anestiza

David dijo...

Precisamente porque llevas tantos años masticando esos libros, entras dentro de la categoría de lectores para los que se han convertido en míticos.
Precisamente tú mismo afirmas tu papel de lector frente a ellos ajeno a cualquier crítica. Desde ese punto de vista se entiende perfectamente lo que dices.
Pero a los demás no puedes pedirnos que no nos pongamos las gafas de críticos. Y desde ese punto de vista, Llamazares está muy lejos de ser un gran poeta. Las razones son muchas, entre ellas las que comentan los Addison. Las razones que aportas son un buen poema, de lo que Julio tiene unos cuantos como es evidente. Pero nada más.

Anónimo dijo...

Hola David:
Estoy de acuerdo solo a medias con tu comentario, pero te agradezco mucho que hayas escrito estas lineas.
Por un lado, la gafas de críticos se entienden demasiadas veces como la explicación de la maquinaria del poema; yo creo esto hace que se desvirtúe lo inefable, que de alguna manera, lo maten un poco.
Por otro lado, ¿Es necesario que Julio Llamazares sea un gran poeta?
Pequeños poetas escriben cientos de poemas que no van a ninguna parte, pero entre todos esos poemas hay uno que se convierte en una epifanía para el lector, y esto justifica toda la versificación plana y todos los intentos yermos anteriores y posteriores.
Ese único poema le hace un hueco en el parnaso imaginario de los grandes poetas.

Un saludo,
Anestiza

david dijo...

Comprendo lo que me dices, Anestiza. Si no te entiendo del todo mal, lo que me quieres decir es que a veces un solo y brillante poema vale por todo un poemario.

A mí no me ocurre, pero no quiere decir que no me quede con ese momento de éxtasis.

No creo que sea necesario que Llamazares sea grande o más pequeño. Es bueno que haya un análisis crítico, refutable como todo, en el que se hable de ello. La opinión como lector es otra cosa distinta.

Un saludo

Mac Ario dijo...

Tienes razón en lo que comentas, María, pero me gustaría matizarte algo. Si bien el discurso de Manuel Rico es impecable en lo que se refiere a los premios, no me parece que sea muy objetivo cuando menciona a una autora Hiperión. Te recuerdo que Munárriz ha publicado su último libro en la colección que dirige Rico. No dudo que le pueda gustar Reyes, aunque me parece una poeta muy mala, pero de ahí a ponerlo a la altura de las juicios de otros que sí que han sido muy objetivos con sus opiniones hay una diferencia.

Tu teoría sobre la conspiración deWitt dvdiana es digna de un periodista de El Mundo. De coña. Y es más amistad que potencia crítica, al menos presente, lo que vota Gaspar.

En general me parecen gente o bien nada leída o muy poco leída de lo que escribe en estos momentos. Prácticamente no salen de tres editoriales (algunos de ellos cobran por participar como jurados o incluso premiados en estas editoriales) y la calidad de los mencionados no puede ser más irregular. Lo esperable en estos casos.

También estoy de acuerdo en que huele a Nuria. Le encanta hacer noticia donde no la hay. En eso tiene mérito pero siempre se le ve el plumero. Al menos en poesía es de un partidismo tendencioso y muy amiguista. Debería ser poeta.

Anónimo dijo...

XX dice:

Yo no estoy de acuerdo con Aneztiza, si me permiten meterme en la conversación.

Decía que no estoy de acuerdo que un solo poema pueda ser tan bueno que justifique un poemario. Pienso que si, efectivamente no es necesario que todos los poetas sean Grandes poetas. Pero pienso que si debería de haber cierta regularidad en la escritura. Digo regularidad y progresión. Un poeta no puede escribir su primer poemario y seguir la misma liena pienso que debe de crecer en su escritura. Romper sus propios moldes por decirlo de alguna manera.
Y un poemario no se justifica por un poema excepcional al menos que se lean los poemas de forma indepentiente. Creo que el poemario debe tener más que una suma de poemas. Creo que tiene que tener una intención y justificarse a través de una unidad.

Un saludo

Anónimo dijo...

ya que os parecen mal todas las recomendaciones, qué poetas nombraríais vosotros?

maría dijo...

A mí no me parecen todas mal. Unas están bien, como González Iglesias o López Vega, incluso la propia Gorría, y otras son de coña, como la de Ben Clark (Antonio Colinas+Prieto de Paula+Jambrina=nopuedosermejorrelacionespúblicasdemímismoymiegotismo) ó Miriam Reyes.

Yo saqué el tema simplemente como valoración e independencia de quienes hablaban, que en realidad no recomiendan sino que dicen uno o varios nombres a petición de la periodista.

Tengo la impresión de que eres uno de ellos y no precisamente de los buenos (o de los que a mí me gustan, para ser más precisa).

Anónimo dijo...

¿Puedo aquí contestar a las tres preguntas de El Cultural?

1)¡Qué va! Está bien espabilada, por muchísimos poetas, aunque parezca contradictorio, tímidos y torpes en cuanto a lo que el mundo editorial se refiere.

2) Tampoco. No es excesivo el número de premios que hay. Lo que ocurre es que son poquísimos los premios no concedidos, los que se quedan en blanco, y eso hace que piense que si los premiados son los mejores poemarios presentados, viendo la calidad de éstos, qué lástima me dan los que no han sido premiados. O qué pena de jurados, claro.

3) ¿Emergente? Ninguno, pues los mejores poetas son los que aún no han publicado nada y que sospechan, tal y como está el panorama cultural, que no van a publicar en su vida. Pero ahí están, perseverando en su poesía.

Gracias.

confidente dijo...

Esto es real y propio:

1) ¿Se encuentra la poesía en duermevela?

La poesía no pero la mayoría de críticos sí. Y todos los suplementos literarios también. Vamos a lo fácil, a los libros que no sólo nos regalan sino que llevan ya una marca reconocible de nombre y editorial. Mándenos un libro excelente de un poeta poco conocido en nuestro país y ponga un nombre español desconocido. Le aseguro que ni abriremos el libro. Muchos de mis colegas los venden al kilo en librerías de segunda mano e incluso arrancan las páginas de dedicatoria. Yo me los quedo porque mi biblioteca es grande y nunca se sabe si alguno de los desconocidos llegará a algo.

La crítica está dominada por poetas que fracasaron en su carrera poética, o que tuvieron éxito hace 25 años, y todavía están viviendo de los réditos (los pocos que los tienen). Hay excepciones pero muy pocas. Y los críticos más jóvenes sólo se preocupan de reseñarse entre ellos y a sus padrinos, yo entre ellos, para conseguir puntos en sus tarjetas de padrinaje. Puntos que también se consiguen con la tesis doctorales, tesinas, papers en revistas sobre nosotros, conferencias, etc.

2) ¿Es excesivo el número de premios?

Es la única manera en la que los malos editores, casi todos son un desastre como empresarios, pueden hacer viable su negocio. No saben funcionar sin dinero público pero para publicar sólo lo que ellos quieren. Yo llamo al editor, le digo que me voy a presentar a tal premio y me pide el libro. Lo lee y dice que es la hostia (normalmente). Así que me presento, y como ya estoy en el círculo, el premio es para mí. El jurado es siempre el mismo con pocas variantes y la preselección la hace el editor. Al jurado sólo le llega mi obra "maestra" y una larga colección de poetastros. Ellos se ahorran leer y además cobran una pasta por un día de curro (y son varios jurados al año). ¿Qué más se puede pedir? Nunca me he presentado a ningún premio del que no supiera que iba a ganar. Y nunca he estado en un jurado, y han sido unos cuantos, que no hayan funcionado así.

3) ¿Quién es el valor emergente?

Yo no. Y ninguno de los nombrados creo que tampoco.

Anónimo dijo...

Esto sí es crisis:

"En el aspecto económico sí puedo asegurar que en absoluto la edición de los premios de Visor incide en que cuadren las cuentas"

--Chus Visor, en el citado artículo.

Anónimo dijo...

María, yo, siguiendo tirando del hilo conspiracionista me apunto también a una relación a tras bandas, tu apuntada DVD, los Addisones, y por qué no, los de Bartelby, con sus Pepo Paz y Manuel Rico, ¿No es extraño que alimentaran la polémica De Witt en sus blogs cuando crítica poética y contrcrítica acababan de empezar y tenían 1 o ningún comentario?

confidente 2 dijo...

Se te olvido un caso que también nos suele pasar, Confidente.

¿Cuántas veces, en la primera reunión, resulta que ninguno de los poemarios seleccionados tiene el nivel suficiente? ¿Y cuantas veces en ese momento alguien dice: "Pues XX acaba de terminar un poemario". XX es un poeta famoso. Y entonces en la segunda y definitiva sesión tenemos el libro de XX y resulta que es el único "bueno" y gana. No importa que el libro no se haya presentado al premio, que no haya plica ni hostias.

Esto me pasa en dos de cada cuatro premios.

Por terminar de contar la historia desde el lado oscuro.

¿Y por qué hacen estos? Dos razones:

1) Los poemarios que nos llegan a los jurados, y creo que se hace a propósito, son muy malos. Los que ganan son casi tan malos pero son gente conocida, que ya conocen a varios miembros del jurado y esas cosas. Además el ayuntamiento no quiere nombres desconocidos. Quiere gente "importante" que de nivel y que le entretengan en la cena o comida de celebración.

2) Sólo en jurados se puede sacar, como poco, 6000 euros al año. Hay gente que puede llegar a 10.000 euros.

Como dicen los periodistas americanos, "follow the money".

mario dijo...

Totalmente de acuerdo, anónimo. Además son la pieza que encaja para cuadrar el asesinato de Kennedy.
Anda que...

Por cierto, espeluznantes las declaraciones de los supuestos confidentes, a la par de caraduras. Cuadra bastante con cosas que me han contado algunos poetas conocidos. Mi pregunta sería: ¿hasta cuándo?

Anónimo dijo...

Para el confidente 2:

Vamos, no me puedo creer que eso sea cierto, y menos que tú hayas participado en esas cosas... Me iba a poner ahora a escribir que jugáis con nosotros, que si patatín, que si patatán....pero paso. Sólo decirte que si has participado en esas cosas suerte tengo de no conocerte, y si se diera el caso de que te conociera, pronto dejaría de hablarte. No es deshonesto lo que a mí me parece eso que cuentas, es horrible, horrible y una abominación; mucho peor que el asesinato, pues seguimos siendo monos y se quiera o no el "asesinato" es algo normal (natural me refiero) en los homínidos superiores. Ya sabes como te consideraría en el caso de que hayas actuado así alguna vez, o que siendo miembro de un jurado, que lo hayas aceptado.

Señores, abandono ahora mismo todo lo que tenga que ver con la poesía.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Una lanza a favor de Llamazares, como intelectual: hace unos años escribió en El País una columna (que le trajo problemas) sobre el desastre del mundo editorial actual, y su condicionamiento por premios, ventas y etc., reconociendo que si él y tantos otros ahora fuesen autores noveles de relativa calidad nunca hubiesen llegado a publicar en estos tiempos.

No lo busco en la web porque no estoy en condiciones. Mi pareja se ha cansado de verme inmerso en trabajos malpagados, perdiendo por si fuera poco y por enésima vez otro premio de poesía...

No es un chiste. Sólo un triste ejemplo de que esta situación afecta vidas concretas.

Frelises frelises@netscape.net dijo...

Decididamente de la poesía no hay que estar opinando infinitamente si me gusta o no, aunque ayuda, cada uno es ya mayor para saber lo que lee. Quizá este comentario no corresponde en un blog como este que se llama critica de poesía, pero entendedme, lo importante es trabajar la poesía, la opinión es secundaria, si trabajas la critica será un matiz nadad más, no cambiaras por ello. Es importatne escuchar a todo el mundo pero el verdadero sentido a cualquier mensaje es estar en disposición de querer oír, nada más para saber interpretar.

Pobre LLamazares, dejemos que respire aunque también es cierto que si ha aceptado publicar su obra se arriesga a esto, a que la gente, los lectores opinemos sin ninguna reserva , sin ninguna censura.
Pero a pesar de todo Julio me merece mucho respeto pues ha sido osado publicando sus poemas. Cosa que muchos no hacemos, por lo que me merece todo el respeto y admiración. He leído sus libros en bibliotecas, después no les he comprado, no me he enamorado de su escritura.

Estoy de acuerdo con un anónimo que dice que los mejores poetas son aquellos que no han publicado nada, que son inéditos. Totalmente de acuerdo.

Saludos a todos.

anónima dijo...

Anónimo, si confundes los premios con la poesía es porque no has entrado en ella todavía. No vas a poder abandonar aquello en lo que no has estado.

Anónimo dijo...

Por favor, ya que pasa por aquí alguna persona que ha formado parte de jurados poéticos y tienen bastantes juicios de valor, rogaría indicasen una lista de Premios amañados de antemano a los que no hay que presentarse y 3 o 4 ( si los hubiera o hubiese) en los que si se puede uno/a presentar por no haber constancia de corrupción.
Muchas gracias

anónima dijo...

¿Y para qué quieres ganar un premio que no conozca nadie, que o no se publique o tenga nula distribución?

Qué obsesión tenéis por los premios. Hay mucha gente que hemos publicado sin premios y poco a poco y con paciencia, no nos ha ido mal.

Anónimo dijo...

Sois unos cansinos.
¿Cuándo vais a hablar de poesía?
Tanto hablar de los premios, de las corruptelas... ponéos a escribir, si no lo podéis publicar, subidlo a la web y dejadnos opinar.
Aburrís a la piedras!
Fécula

Sergio dijo...

Es verdad. Hay mucho cansino. Muy buen dicho Fácula. Hablemos de poesía de una vez, por favor!

jacobino dijo...

Queridos últimos:

Este es un foro libre y se habla de lo q la gente le apetezca. Criticar ciertas actitudes es ya un modo de hacer poesía, pq la poesía tiene mucho q ver con la ética, justo lo que muchos que dicen ser poetas no tienen.

Hablemos de perfopoesía, si os parece:

http://www.20minutos.es/noticia/474169/0/spoken/word/elena/medel/

Mi opinión:
Bufff, bufff, bufff... ni un sólo nombre digno de llamarse poeta. Todo voceadores, ególatras... Triste triste, pq no tiene nada q ver con la poesía. Afortunadamente. Pasará la moda, como pasarán los visores y su dictadura mediática. Mucha vanidad y mucho pavoneo. Con juventud así, es normal q los visores campen a sus anchas.

Todo lo q tiene su razón de ser en el momento, perdura justamente eso, un momento.

Premión de Elea dijo...

Está muy bien eso de que los mejores poetas son los que no han publicado nada. Y siguiendo esta alegre reflexión, diría que los mejores poemas son los que nadie ha leído y las tías más buenas las que aún no he conocido. ¿Alguien da más?

Anónimo dijo...

El III premio internacional de poesía Antonio Gala, y recalco lo de internacional, convocado por el Excmo. Ayto. de Alhaurín el Grande, lo ha ganado una autora del municipio. Alhaurín el Grande que yo sepa, no tiene demasiados habitantes. Seguramente, al abrir la plica, los miembros del jurado, habrán flipado ante tan increíble y magna coincidencia. Da la casualidad de que siendo el premio internacional, y siendo el mundo tan tan grande, ha ganado alguien que reside en el pueblo. A lo mejor hasta se han cruzado alguna vez por la plaza con la ganadora.

Addison de Witt dijo...

Para intentar que todo lo relacionado con los premios ocupe de manera permanente el espacio dedicado al análisis poético, vamos a hacer cada tres meses un análisis de los premios más importantes del país. Así los premios ocupan su espacio pero sin invadir el espacio de los demás. La próxima entrada será sobre premios.

Laura dijo...

Venga, vuestra crítica ya, que no podemos esperar más.........

Addison de Witt dijo...

El domingo como muy tarde tienes el especial premios, Laura.

Si alguien tiene algo interesante y con datos que contar, que nos contacte en: buzondewitt@gmail.com

Se garantiza el anonimato.

Gracias