martes, 17 de julio de 2007

Vacaciones Santillana

Perdón por el título del blog, pero tanto hablar de El Pais, se nos cuelan ciertas frases hechas.

Este colectivo está ya en parte dividido a lo largo y ancho del globo terraqueo en diversas tareas propias de la personalidad de cada uno: desde las puras vacaciones hedonistas hasta los viajes más complicados para "ayudar", si es que se puede ayudar en algo. De hecho la contracrítica a Babelia del pasado domingo ya se ha visto afectada por esta situación dado que eran seis libros a analizar.

Como no nos gusta sacar contracríticas sin que sean leídas por los cincos miembros del colectivo, vamos a dar un descanso de aproximadamente dos semanas y media al blog hasta poder volver a reunirnos. Os pedimos disculpas por anticipado ante este periodo estival. Os echaremos de menos.

A la vuelta de vacaciones comenzaremos a retomar lo más rápido posible las críticas que no hayamos podido realizar y os anunciaremos algunas novedades que creo que os van a interesar especialmente, y en las que vais a tener una parte claramente activa.

Besos, abrazos, carpe diem, lo que queráis. Ser felices.

Se fue, se fue, Segurola se fue

Aproximadamente un año ha durado Santiago Segurola de redactor jefe del diario El Pais y de director del suplemento cultural Babelia. Y además se va a la órbita de El Mundo, a lo suyo, a la prensa deportiva. Curioso. Y morboso para muchos.

Cuando comenzamos este blog la primera noticia que quisimos incluir fue el nombramiento de este señor como responsable de Babelia. No entendíamos nada de los méritos de un periodista deportivo para dirigir un suplemento cultural, aunque también es cierto que se nombran ministros todos los años para cargos de los que no tienen ni puñetera idea. Y así van las cosas.

El paso de Segurola por Babelia no ha producido efectos de ningún tipo. Seguimos con un suplemento cultural aburrido, en un formato, tanto de maquetación como de formato físico, que necesita ser cambiado con urgencia, sin un código deontológico mínimo que evite los continuos conflictos de intereses, con una plantilla de críticos que necesita, en buena parte, ser renovada con urgencia con gente nueva, con ganas y que de verdad realicen crítica...En fin, no sabemos todavía quien sucederá a Santiago. Nos tememos que la línea continuista continúe porque es difícil realizar cambios en un periódico donde los criterios económicos y la política editorial son tan conservadores. Ojalá nos equivoquemos.

Contracrítica El Cultural y Babelia segunda semana de julio

Estamos ya en julio y eso se nota. Una sóla reseña de poesíaen El Cultural y dos en Babelia, una de ella en forma de quintillizos.

Empezamos por lo más sencillo, la crítica del libro Las Provincias del Frío escrito por Santos Domínguez Ramos y que ha sido el VIII Premio Eladio Cabañero Algaida. La crítica la realiza Ainhoa Sáenz de Zaitegui. No vemos a priori conflicto de intereses entre ambos.

Objetividad a priori del crítico: 8/10

Estamos ante un nuevo caso de entusiasmo desmedido de esta crítico por un libro. Vamos a añadir a Ainhoa al grupo de los pasionales porque, o bien los libros que crítica son lo peor, o de repente no sabe uno si se encuentra ante un nuevo Luis Cernuda (y ya van tres supuestos luises en menos de un mes). Imaginamos que sólo los estudiosos de la biblia, como es el caso de esta crítico, y del mundo hebreo, como también es su caso, pueden ver el mundo con ese apasionamiento que proporciona el utilizar sólo dos colores de una paleta: blanco y negro.

El difícil hacer una contracrítica a este poeta que Ainhoa define como "grandísimo", de "Poesía con Mayúsculas", "magnífico poeta", "que somete la tradición a su voluntad soberana", "que busca verdades eternas", en el que "cada verso corona de laureles al poeta" y "cuyas lecturas no se limitan a las del resto de los mortales". Es decir, estamos ante Dios. Por fin ha venido, y además es de los nuestros, español y poeta. Sí señor.

Dar una opinión sobre Dios es siempre complicado y se juega uno nada más y nada menos que la vida eterna. Pero bueno, todo sea por la condenación. Hay cosas del poeta que nos gustan, su busqueda de la imagen, su diálogo permanente con la tradición llevándola a su propio terreno, un cierto sentido del ritmo, más tradicional de lo que nos gustaría. Sin embargo, muchas de sus imágenes se quedan a medio camino. Existe además un uso extraordinariamente abusivo de los adjetivos, no sabemos si por motivos métricos, que llegan a ahogar el verso por exceso de peso, y lo terminan asfixiando en muchas ocasiones. Existe asimismo una falta de originalidad tanto en la temática, tantísimas veces repetidas del homenaje al poeta y su presencia o no, como en la propia construcción sintáctica y semántica del verso. Y por último, para un poeta para el cúal la imagen es tan importante, ésta, con alguna notable excepción, falla una y otra vez incapaz de formarse en las páginas del libro y deshaciéndose entre delirios de grandeza.

Sí, es un libro que está por encima de la mayoría de libros que premian los miles de ayuntamientos de nuestro amado pais. ¿Y qué?.

Valoración del libro Las Provincias del Frío: 5 / 10

La contracrítica de esta semana de Babelia la vamos a tener que aplazar por falta del material en cuestión. Manuel Rico nada y nada menos que despacha cinco libros en una sola crítica a razón de un párrafo por autor, y creemos que algunos de los libros que crítica no sólo merecen más espacio en Babelia sino que también merecen un poco más de atención por nuestra parte. Nos pasa igual con la, es un decir, crítica de Luis Antonio al libro de Leopoldo Alas, libro que no hemos encontrados en las librerías de momento.

lunes, 9 de julio de 2007

Contracrítica de El Cultural y Babelia primera semana de Julio

Hola,

Nos da un poco de pena acabar la discusión sobre Hilos. Es posible que en algún momento, dado que es una autora que ha desatado tanto interés, hagamos un monográfico sobre la poeta. Seguro que vuestros comentarios siguen siendo brillantes.

El Cultural realizó dos críticas la pasada semana, una, como no, a Visor, y otra a una chica Visor que esta vez saca una antología en otra editorial.

Nos da más pena también tener que comenzar por la crítica que realiza Túa Blesa a Yolanda Castaño. El libro lo edita Visor, en edición bilingue gallego-español, y perdón por el sacrilegio. Aunque, que sepamos, Túa Blesa sólo ha realizado para Visor el prólogo de un libro, creemos que tal y como están las cosas Visor-El Cultural, no vamos a poder buenas valoraciones a la objetividad. ¿Alguien nos podría decir además si el señor Túa Blesa, profesor de la Universidad de Zaragoza, es gallego?. No estamos seguros.

Valoración de la independencia del crítico en este caso: 4 / 10

El Libro del Egoista es la traducción de “O libro da egoísta”, que fue publicado en 2003 exclusivamente en gallego. La crítica que realiza Túa es curiosa. Los cuatro primeros párrafos son meramente descriptivos. En el último, de la nada, nos dice que "yo diría que Yolanda se afianza como un valor poético definitivo". Toma ya. Definitivo. En fin, en nuestra modesta opinión, Túa Blesa se afianza cada vez más como uno de los peores críticos que tenemos la suerte de leer.

El libro es un canto al ego de esta mujer, ego que se desparrama en sus poemas, en su web, en sus fotos y en todo lo que este señora debe hacer. Una persona enamorada de si misma ("porque mi belleza fundará dinastías") y cuyo reclamo comercial son esas poses tan naturales como su poesía que realiza para sus sesiones de fotos:


http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2007/01/yolanda-castao.html

http://www.elcultural.es/HTML/20070705/LETRAS/LETRAS20909.asp


Respecto a su "poesía", es una poesía vacua, de diccionario al lado de pc, de automatismo impostado, falsa vanguardia, falsa modernidad, que ni es poesía ni constituye un género por si misma como ocurría en el caso de Chantal. Es la nada. De lo peor que hemos tenido que leer en mucho tiempo.

Valoración de "El libro del egoista": 3 / 10

Como no somos nadie para hacer una recomendación a esta mujer, se la vamos a hacer. Planeta busca obsesivamente nuevas escritoras de buen ver, capaces de publicar una novela que pueda leer alguien que no le guste, por ejemplo, Kafka, que le gusten las cámaras y que además sea fotogénica. Creemos que tienes un enorme potencial en este campo y sin demasiados esfuerzos podrás llevarte los 600.000 eurazos del premio. Ánimo y perdón por nuestra mala leche pero, si te sirve de consuelo, el original era mucho peor.

La otra crítica es de una antología de Aurora Luque titulada Carpen amorem. No vemos una gran diferencia con otras recopilaciones suyas realizadas salvo algunos poemas nuevos de poca relevancia. Aurora ha sido premiada dos veces por Visor, y es o ha sido jurado de varios de sus premios. La crítica la realiza Francisco Diaz de Castro, premio Melilla también con Visor. Edita Renacimiento.

Valoración de la objetividad del crítico en este caso: 4/10

El señor Diaz de Castro nos despacha otra crítica meramente descriptiva salvo para decir su poema preferido. Debe ser el verano, pero al menos estos señores críticos podrían decir lo que les gusta o no de los libros, y por qué.

Descubrir ahora la poesía de Aurora nos parece inapropiado. En general es una poesía muy lastrada por el culturalismo, que termina haciendo sombra y muchas veces lo mejor de sus poemas son las citas de los autores clásicos que los preceden. Es una poesía que se lee fácil pero que también se olvida fácilmente. No existe ningún intento de innovación formal e incluso en su clasicismo, a veces falla. Por ejemplo, en otro de los poemas mencionados por el crítico, la poeta escribe: "la escayola negra de la noche". Sólo en sus poemas más despojados de la herencia culturalista, y más eróticos, como el también mencionado "Taller de sedería", nos encontramos con algo realmente interesante.

Valoración del libro: 4,5 / 10

Aurora no gusta mucho más como traductora que como poeta. De hecho, ella misma escribe: "Dependo de por vida de una droga. / De Grecia."

Respecto a Babelia, seremos muy rápidos porque se habla de dos libros ya mencionados en esta página. Buena crítica de Edgardo Dobry al excelente libro de Philip Larkin "Las bodas de Pentecostés". Independiente además de la editorial que publica el libro.

Valoración de la independencia del crítico en este caso: 8 / 10

Y por último, nuestro querido Luis Antonio hace la crítica al libro de Vicente Nuñez "Rojo y Sepia", publicado por Visor con el apoyo de la Fundación Vicente Nuñez, la misma que gestiona el premio del mismo nombre que publica Visor, y la Junta de Andalucía. Ya conocemos la objetividad que puede tener LADV con respecto a esta editorial. LADV es también premio Melilla y ha sido jurado en numerosos premios de la editorial.

Valoración de la independencia del crítico en este caso: 2/10

A parte de mencionar en varias ocasiones que lo conoció personalmente, LADV dice que no es "el Vicente Nuñez más alto", desde luego que no, aunque acaba diciendo "que está en la mejor poesía de Vicente Nuñez". Luego dice que Vicente no estaba en ninguna "bandería poética" pero lo asocia a continuación, como es lógico, a Cántico. En fin, debe de ser de nuevo el verano.

Gracias a todos, paz y poesía de la buena, por favor.

viernes, 6 de julio de 2007

Nueva crítica a Hilos, de Chantal Maillard

Esta es la nueva crítica, en mayor profundidad, del libro de Chantal Maillard "Hilos" que muchos de vosotros nos habíais pedido. Publica Tusquets.

El libro se divide en dos partes generales: Hilos y Cual.

Hilos a su vez se divide en varias subpartes. La primera y más larga se titula Poemas-Husos, como una referencia a su libro de ensayo, aunque lo cierto es que esta parte se mueve fundamentalmente sobre un único huso en cuanto a metáfora sobre el estado de ánimo. Y el resto de partes parecen sobre todo un lento intento por terminar de salir del cuarto que le sirve de refugio, una salida casi cronológica pero imposible. El cansancio.

Comienza el poemario por el poema "Uno", que contiene buena parte de las figuras retóricas que Chantal utilizará a lo largo del libro. Una de ellas es la anadiplosis, en este ejemplo continuada, por "fuera" y "no":

"Partir es dar pasos fuera.
Fuera de la habitación.
De la mente, no:
no hay. Hay hilo."

En los dos ejemplos anteriores podemos observar también que la autora usa el anantapódoton, que además suele aclararse justo en el verso siguiente. Es otra figura abundante en el poemario.

En general, la retórica que utiliza la poeta, mucho más abundante de lo que se viene diciendo sobre su poesía, está sobre todo enfocada en este libro al desmembramiento del poema, su deconstrucción y su fragmentación. Abundan las frases cortadas, punteadas, terminadas en una frase siguiente. La poeta podría decir: "Partir es dar pasos fuera de la habitación", pero en general no quiere hablar sólo de ella. Por eso primero da una primera definición general, "Partir es dar pasos fuera", y a continuación lo lleva a su universo personal, la habitación de una casa grande, para decir: "Fuera de la habitación".

El poema termina con una nueva anadiplosis con anantapódoton, en donde al final se introduce una figura retórica que llega a ser irritante, probablemente con toda la intencionalidad de la poeta. Hasta el final del libro (Impropio. - ¿Impropio? - / Borrar impropio) Chantal no aclara que esa pregunta se la hace así misma y por tanto nos saca por un momento del poema para dejarnos entrar en su metapoema. La figura, obviamente, es la apóstrofe, y nos habla de una poeta absolutamente insegura de las palabras, casi del mismo título de su poema.

"La palabra silencio dentro.
Dentro de uno - ¿uno?".

Ante el inmenso dolor que siente, Chantal se refugia en su poesía, pero es humana, y lo hace con cierta venganza. Quiere verle las tripas al animal vivo. Necesita desmembrarlo como parte de su terapia de entendimiento. Pero todo es tan confuso en el dolor que no está segura de nada, y de ahí la abundancia de la figura de la apóstrofe.

En el segundo poema, Hilos, la palabra explica de manera sencilla el significado que tiene para ella el sustantivo en plural hilos. Los hilos son las imágenes de la memoria, muchas veces las imágenes del mal que le ha ocurrido y que quisiera cortar. Como ella había comentado antes, partir es dar pasos fuera de la habitación, que es lo que ella psicológicamente podría necesitar, pero

"Partir es dar pasos
fuera de la habitación
con el hilo. El mismo hilo".

Casi tienen algo de prolepsis estos dos primeros poemas del libro, de los mejores del poemario.

El siguiente poema, "Sin", es una muestra clara de esencialismo, de elipsis y anantapódoton combinados.

En "Pánico" la poeta habla del pánico que siente en su interior, y que debe llegar a ocuparlo todo: "En un principio fue el pánico". Chantal usa por primera vez en este poemario neologismos compuestos de dos palabras y guión, casa-huesos en este caso, que se repetirán también en otros poemas. En ocasiones parece que el poema se alarga demasiado en subpensamientos del pensamiento general.

En "El cansancio", la poeta, por el agotamiento ante el dolor, observa el cielo o la nube como escapatoria. Encontramos una metáfora, una figura no abundante en el libro (más adelante hará una renuncia expresa de ellas), pero no somos fieles, ni a nuestras propias renuncias: "Hasta pensar el estar bien y convertirlo / en nube".

El siguiente poema se titula "El punto". Es el punto la herramienta con la que la poeta rompe y corta el verso sin compasión. Versos de una sola palabra de comienzo. Y el cansancio que sigue. Infinitivos como tiempo verbal preferido de la poeta. Infinitivos que muchas veces suenan a imperativos de la poesía a su yo.

"Aún" es el llanto que no cesa. La poeta comienza un abuso temporal del pronombre mí, característico de otros escritos suyos aunque más tarde anunciará su renuncia y lo cambiará por el "yo". La angustia como nada que surge, oxímoron, en "El círculo". Constante repetición de palabras en este poema, también característica especial del poemario, a veces abusada también, como en "Más de uno", donde el poema se queda enganchado en su propio juego de palabras: "...Para hacer el mundo con el / hay. Percibiendo el hay. Mejor / percibiendo lo que hay, sin el hay". La necesidad de "desbrozar de recuerdos la memoria antigua". Pero también la certeza de que con la nueva memoria vendrá la nueva tristeza.

"El tema" es un poema de cuatro partes no continuas. La primera parte comienza a la hora del despertar. Surge la conciencia. "¿Sobrevivir?". El tema es "algo en lo que anclarse". Pero "Hay demasiado Áun para perderse del todo". El siguiente poema da ejemplos de posibles anclajes, como escribir o limpiar la arena al gato. En la segunda parte del tema la poeta nos recuerda el "no-lugar", el uso, en su discurso que reconoce que se desvía. Porque sigue sin encontrar "tema". La escritura es inservible en estos momentos "para sobrevivir". En "Estrategias" de nuevo la autoayuda: "evitar las imágenes-dolor". Y una maravillosa metáfora: "cuidar el gesto bajo el hielo". Como siempre en este libro, el infinitivo como generalización autoimpuesta del imperativo. En la tercera parte de "El tema", la necesidad de disolver el yo. La escritura enredada en juegos de palabras que en vez de ayudar lo hacen penetrar más en el laberinto. Lo irremediable de escribir en el siguiente poema, convertido en un nuevo juego de palabras. La poesía como juego y como entretenimiento. Al lector nos llega a aburrir pero comprendemos su necesidad de abandonar su mente en ejercicios que la distraigan.

En la última parte de El Tema, Chantal intenta estrategias de desprendimiento del yo, pero no puede. Y termina: "Decir yo. Cumplirse en la escritura". En el segundo poema Irremediable, el gesto en el que debía implicarse se encuentra sólo en las manos, y lo irremediable convoca a la tristeza se quiera o no.

En los siguientes dos poemas la poeta necesita saber lo que debe hacer. Sin respuesta, perdida de nuevo entre juegos de palabras e imperativos que dicen al vacío.

En el poema "El pez" Chantal decide dirigirse al lector en una especie de ejercicio de psicología. En realidad creemos que se lo lee a ella misma, buscando eso precisamente, "hacer el tiempo brevemente". En "Y también" la poeta casi se reconoce muerta. "Cf" anticipa el poema "Damasco" y, aprovechando una reflexión metapoética, termina con una cierta esperanza:

"No insistir en las imágenes: se
deforman. La nostalgia se evapora.
Con ella, algo se destruye".

Y termina esta larga parte con el poema "Damasco" como nueva descripción metapoética de su proceso de escritura, que por fin se aleja de los "muertos que llevamos dentro" para hablarnos de la arenisca amarilla de Damasco.

"La calma" es la siguiente parte, para nosotros una de las menos afortunadas. El primer poema se retuerce en exceso sobre sí mismo y cansa. Las manos como artífices de la escritura. "Para eso la escritura. Para saber que vuelta a comenzar". Chantal nos cuenta de nuevo su proceso de reflexión, casi un diario de lo que escribe o no, pero lo alarga demasiado. Falso punto de reunión la calma. Insistimos que sólo vemos un huso.

"Irse" se compone de un sólo poema. La necesidad de salir de la habitación, de abandonar cosas como la escritura. "Sí: irse". Mucho más breve y más poética esta parte, a la que luego volverá.

Más larga en la siguiente, "De pie". Aluvión de infinitivos para comenzar. Y entendemos que el río, su agua, es de memoria. Y por eso la necesidad de estar de pie. Reflexión metapoética a continuación sobre el pasado. Incluye uno de los puntos escatológicos repartidos a largo del poemario. Y luego "el adentro / asfixia". "De pie. Para abreviar". La frase cortada intencionalmente para ganar significados. Reflexión ante un espejo, a continuación, que de nuevo se alarga en exceso. Termina con un poema donde se acentúa la parte escatológica, que finaliza con este verso: "Las heces: lo más cálido de mí". Ecos de Leopoldo María.

De nuevo un capítulo titulado "Irse". Se construye en dos poemas en prosa, que en realidad nos hablan de una persona encerrada. El primero fragmentado casi al máximo. En el segundo, acercándonos a su ventana.

El antepenúltimo capítulo se titula "El cuarto". Comienza con una poema reflexivo, que incluye un peculiar sentido del humor "nunca los otros tres / coinciden con el cuarto" y un hipérbaton también curioso: "Esperando no". De nuevo el despertar en el siguiente poema, fase de la vida casi inabordable para personas con ese dolor. "La maraña de hilos / que la memoria ensambla..." como clave del poemario. Ella sabe que "mejor olvidar" y "acariciar el gato". ¿Pero por cuanto tiempo?. Excelente el poema sobre el ahogo, normal en una persona que pasa por una situación tan complicada. No actuar para no añadir, nos dirá en el siguiente, resumen de casi toda la filosofía oriental. Querer menos, nos dirá un poco más adelante. Excesiva abundancia de autopreguntas en esta parte. Termina con un objetivo claro a estas alturas: "Oír sellarse las compuertas. / Querer sobrevivir / ha de ser la costumbre". ¿Imperativos infinitivos?.

El penúltimo capítulo es "Visitas o sueños. Visitaciones". Se sienta con los muertos en "La visita", arrastra una caja pesada por toda la casa en "La caja". En el "Mar" nos habla en pretérito, del que antes había dicho "ha de usarse tan solo en el umbral / del sueño", pretérito que continua, en un lenguaje mucho menos fragmentado y más común, en su siguiente poema: "El vértigo".

Y termina "Hilos" con "La luz, el aire, el pájaro". Comienza con una mala metáfora (luz de hoy / abotonada al forro entumecido / del cielo) en una reflexión de cierta metapoesía, contra las comparaciones y la retórica, como si este libro no tuviera una parte muy importante de retórica en su arquitectura constructiva. Autoengaño. Las cigarras, el gato, el aire, los goznes de las ventanas, comienzan a ser claves salvíficas. Reflexiones metapoéticas como la que comienza con "Podríamos jugar a hacer metáforas" o cuando más adelante dice:

"¿Qué haremos del poema sin metáfora,
del verso despojado de su naturaleza,
de su afición al desvarío y su grandilocuencia?."

No se va a acabar, amiga Chantal, porque tu misma las usas y de buena manera. Aunque quizás tienes razón cuando afirmas "es tiempo de relevar /a las Parcas". Y el hilo.

En el último poema Chantal nos dice que "ya no tiene palabras de ese género", y ese género son palabras que consuelen y que nos libren de la angustia. Cualquiera que te haya pedido eso, querida amiga, te ha confundido con un dios y merece el castigo del silencio. Aceptamos tu silencio, por tanto, aunque sabemos que volverá a interrumpirse. Y te dejamos por un momento tranquila, contemplando el vuelo de la ropa tendida en las ventanas, agitada por tu querido viento, que no necesita pájaros.


La segunda y última parte del libro se titula "Cual". Desde un punto de vista poético, la consideramos inferior a la primera, a la vez que somos consciente que la repetición de una palabra, repetición tan común en oriente, agota pronto nuestras occidentalizadas neuronas.

En el primer poema notamos que "Cual" es una continuación real a "Hilos" aunque cambie el sujeto poético. Referencias a las cigarras (ya suenen o se metan en la garganta de los viejos), al estío, a la luz, a la ropa de algodón. Y contradicción voluntaria respecto a lo que expresó en relación a las comparaciones, que abundan en esta parte del libro, y también a las metáforas. Los poemas nos hablan, de una manera ahora más escueta, de la memoria, de sus pequeños pasos, de la vejez ("la vejez es un tono más oscuro, / tan sólo, que en el rostro / se extiende y lo conquista") en una excelente metáfora o el descanso bajo la sombra de un pino ("Aprende a menguar con ella" en otra excelente metáfora).

Hay una segunda parte marcada por un dibujo. Piensa en la retirada. Habla de "temblor de metáforas" justo después de escribir una muy poco acertada. Después, el sol, "el tiempo que se acorta de tanto repetirse", "ser pájaro" versus su propio "No hay causa para el pájaro", pero el animal termina siendo su salvación mientras huye el paisaje. Fragmentos de pensamientos convertidos en fragmentos de poesía que nadie nos ha pedido ordenar. El cual, no estamos de acuerdo con la autora, no querría decir quién soy yo, porque hay esperanza de respuesta para esa pregunta.

Termina esta parte con una referencia culturalista y una final especialmente elegido por su escatología. Ni siquiera se puede beber la orina de los héroes.

En conclusión, un libro en donde el dolor interior de la poeta es descrito tanto en el fondo como en la forma del poemario. La fragmentación del verso, su reducción hasta casi la unidad, el recortado sintáctico de la frase a través de la elipsis, la puntuación y el anantapódoton, las repeticiones numerosas tanto en anadiplosis como en epanodiplosis ayudando a crear un ambiente difícilmente soportable, la metapoesía, la reflexión, todo se mezcla en un poemario original en su planteamiento estético, de una arquitectura casi cubista, que tiene sus mayores virtudes tanto en la habilidad técnica de la poeta como en la enorme capacidad de comunicación lírica de algunos poemas. Por el lado negativo encontramos un abuso, en determinados momentos, de muchas de las figuras retóricas ya comentadas, una excesiva repetición de conceptos y reflexiones, algunas ramificaciones que nos alejan y se pierden y un exceso de versos en varios poemas sin cuya presencia el poemario no perdería nada y ganaría en agilidad y capacidad de reelectura.

Valoración del poemario Hilos: 7 / 10


Contracrítica a la crítica de Ainhoa Sáenz de Zaitegui (este texto se ha mantenido en la parte en que no había variado la opinión de nuestros críticos):

Recibimos hace poco un comentario de un lector sobre la crítica que Ainhoa Sáenz de Zaitegui realizó sobre el libro de Chantal Maillard "Hilos". La crítica de Ainhoa se encuentra en la siguiente url:

http://www.elcultural.es/HTML/20070517/Letras/LETRAS20523.asp

Hemos copiado y pegado además el comentario de ese amable lector para que el resto de lectores pueda entender de lo que hablamos. Básicamente la persona que nos mandó el comentario estaba muy en contra de la crítica de Ainhoa y nos decía que pensaba que Ainhoa debía tener algo personal en contra de Chantal.

Antes que nada, como principio, que un crítico critique de verdad a un autor a pesar de su premio nacional, de su éxito mediático, de publicar en la intocable Tusquets y a pesar de las listas de ventas, nos parece digno de elogio. Estamos tan poco acostumbrados a que eso ocurra, estamos tan acostumbrados al compadreo, al amiguismo, al favor por favor, que cuando un crítico CRITICA nos llevamos las manos a la cabeza y pensamos que le tiene manía al autor. Pues no, creemos que Ainhoa fue muy valiente, dijo lo que pensaba, su verdad, y eso es muy digno.

Los errores que menciona el lector, no sabemos si son culpa de Ainhoa o de quién pasa las críticas a la redacción final. Pero son errores de bulto.

En el grueso de la crítica, que se haya en el segundo párrafo, Ainhoa habla de poesía amanerada, simple, vacua y muerta. Más que simple, es una poesía apoyada sobre una arquitectura compleja, que si bien no es original en su reflexión, no es precisamente simple en su forma de presentación. Tampoco nos parece vacua, sino que más bien su elevado peso atómico la lleva a un exceso de ramificaciones de muy diversos temas. Y respecto a ser una poesía muerta, es verdad que es un estilo personal y difícilmente repetible, pero lo singular no es sinónimo de moribundo.

Tampoco estamos de acuerdo con Ainhoa en la homogeneidad de su criterio estético-crítico. Resulta chocante, por ejemplo, su alabanza la pasada semana de estos versos de Vicente Nuñez en edición de Visor: "el delicado ramo de sus besos", "la inmensa pradera de mi vida" o "la noche como un preludio en nuestros labios". ¿Por qué la poesía de Chantal es amanerada y ésta no?.

Y en la misma semana dice en la sección breves sobre otro libro publicado por Visor: “El que escribe es consciente del milagro / continuado del don de la paloma. Dos versos como éstos justificarían la concesión del V Premio Emilio Alarcos a Federico Gallego Ripoll." Estamos de nuevo en lo mismo. Versos gastados y amanerados según nuestro criterio estético.

¿Por qué esa falta de homogeneidad en el criterio crítico?. ¿Por qué la poesía de Chantal es amanerada, que no lo es en absoluto, y la poesía de los otros dos señores, que sí que es realmente amanerada en los casos mencionados, no lo es para la crítica?.

Desde entonces Ainhoa ha pasado al lado contrario, a la comodidad del todo vale y a la exaltación hiperbólica de cualquier tipo de libro. Vuestras votaciones de este año han puesto todo en su sitio.

domingo, 1 de julio de 2007

Contracrítica El Cultural y Babelia última semana de Junio

Comenzamos por El Cultural. Una sola crítica de poesía y unos breves que son más noticias que otra cosa.

Como no, tras una semana sin Visor, vuelve el hombre. Esta vez se trata de Vicente Nuñez, al que Visor también publica el premio del mismo nombre, y su breve libro Rojo y Sepia. La crítica la realiza Ainhoa. Hay que agradecer al menos que las críticas de Visor las realicen ahora personas no relacionadas con Visor. Y no es de agradecer el excelente trato que recibe esta editorial en cuanto a números de reseñas. Ya hemos hablado otras veces de las razones a las que atribuimos esta excesiva presencia en El Cultural. No nos repetiremos.

Objetividad de la crítico con respecto a esta reseña: 8/10.

Realmente llevamos una semanas en las que no comulgamos demasiado con el gusto poético de Ainhoa y con sus reseñas críticas. Y comienza a existir una cierta pedantería en sus críticas, pedantería porque determinadas citas parecen forzadas.

Este libro inédito de Vicente Nuñez probablemente sea su peor libro, muy lejos en calidad a poemarios como "Los días terrestres" y "Ocaso en Poley". En general nos sentimos alejados de los poetas relacionados en torno a Cántico, y pensamos que se trata de una generación justamente ensombrecida por la generación anterior y posterior. Pero las instituciones públicas, en especial las andaluzas, son bastante agresivas a la hora de potenciar la imagen de sus poetas, y el trabajo de promoción en relación con Vicente Nuñez es impresionante.

Por lo que se refiere al libro que tratamos, resulta curioso la primera metáfora señalada por la crítico: "el delicado ramo de sus besos". Metáfora gastada, pobre en imágenes y en originalidad. La segunda: "la inmensa pradera de mi vida". Tiene los mismos fallos que la primera. Más parece una metáfora de las que se corrigen en escuelas de escritura a alumnos que acaban de empezar. Tercera: "la noche como un preludio en nuestros labios". No entendemos muy bien el entusiasmo de la crítica. No todo es malo en lo que menciona Ainhoa. "Sufro/ una hebra de seda/ y un perfume de araña" ó "huele a blondas y a mustios / abanicos antiguos" nos trae un lado simbolista del poeta que nos parece muchísimo más interesante.

En definitiva, si quieren valorar a este poeta y tener su propia opinión, les recomendamos que no empiecen por este libro y escojan cualquiera de las antologías o poesía completa que existe en el mercado.

Valoración del libro "Rojo y Sepia": 5,5 / 10

En el apartado de breves, una nueva reseña triunfalista sobre Visor a un verso mediocre que se supone que vale un premio. No entendemos nada de nada. Lo único interesante es la traducción de Antonio Colinas de las Iluminaciones de Rimbaud.

Babelia esta semana la dedica precisamente a Arthur Rimbaud. La crítica la realiza Antonio Ortega. Se hablan de dos libros en un mismo artículo, uno la obra completa traducida por Eduardo Moga y Miguel Casado, publicado por DVD, y la otra Las Iluminaciones de Antonio Colinas, editado por Devenir.

Independencia del crítico en este caso: 9/10

Hablar a estas alturas de Rimbaud parece un poco absurdo. Es uno de los grandes poetas franceses, no el mejor como algunos dicen, título reservado con mucha diferencia sobre el resto a Charles Baudelaire, y tanto sus poemas como su prosa poéticas son excepcionalmente buenos.

La versión de Eduardo Moga y Casado es buena, está bien traducida dentro de lo que se puede traducir a este poeta, es bilingue, importante, y está bien editada. Nosotros tenemos cierto cariño a la versión de Jover-Vidal, pero este libro es casi tan recomendable.

Valoración de la obra completa de Rimbaud en traducción Moga-Casado: 8/10

Respecto al libro de Antonio Colinas, sus traducciones suelen ser más libres, lo cual supone un riesgo importante, por lo que conviene leer también el original, porque su traducción es siempre una interpretación que va más allá de la traducción. Antonio salva sin problemas los problemas de un texto complejo y nos presenta una versión de las Iluminaciones excelente. Edita Devenir.

Valoración de las Iluminaciones de Rimbaud en traducción de Antonio Colinas: 8,5 / 10

Lean a Rimbaud sin prisas, releyendo cada poema después de una primera lectura, atrévanse a leerlo también en francés, y experimentarán una sensación especial, parecida al sexo, que algunos llaman poesía.

Besos y paz.