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domingo, 11 de marzo de 2012

Premios Ausiàs March a los mejores poemarios de 2011



Amigas y amigos:

Perdonad este largo silencio pero la lectura de todos estos libros no ha sido tarea sencilla, como no lo ha sido la valoración de los mismos. 2011 es probablemente el mejor año de poesía desde que comenzamos con el blog y el nivel de los libros ha sido muy alto. Las discusiones entre nosotros se podrían calificar, de manera eufemística, de ligeramente acaloradas.

Como suele ocurrir desde hace unos años, en primer lugar cada uno de los cinco miembros del jurado leyó todos los libros y votó por aquellos que creía mejores. En una primera reunión general cada persona defendió sus libros votados. En una segunda ronda cada uno de nosotros volvió a leer cada uno de los libros votados, aunque fuera con un único voto, y se produjo una segunda y eterna reunión. En ella de nuevo cada persona justificó y defendió sus posturas y se dialogó sobre todos los libros con al menos un voto. El resultado de tantas horas de trabajo es la lista que ofrecemos más abajo. Si alguien pensaba que la poesía española estaba en crisis se equivoca. Está en su mejor momento desde hace décadas y cada libro que aparece en esta lista, y en el listado final con los votos de cada uno de los cinco miembros del jurado, a pesar de los comentarios y correcciones sugeridas, es extraordinario.


Finalistas del premio Ausiàs March


Marta Agudo, 28010, Calambur

Diario poético y metapoético, reflexión de la identidad y de la existencia, quienes votaron a "28010" destacan la originalidad de su propuesta así como la profundidad de su aparente sencillez. A través de poemas breves en prosa, Marta hace un recorrido tortuoso por una vida vivida en presente con una enorme lucidez y capacidad de observación. La mirada es dura, firme y nada condescendiente, especialmente con ella misma. Hay un claro poso existencial tratado con un lirismo moderno y descarado. Quienes no dieron su voto a "28010" lo hicieron porque, a su entender, la relación metafórica entre filología y vida falla en ocasiones. Además, en su opinión, el verso suena a veces algo artificial y pomposo, se produce reiteración retórica y, a pesar de la brevedad del libro, existe la sensación de que los poemas se repiten en algunos casos.


Juan Bello, El futuro es un bosque que ya ardió en alguna parte, La Bella Varsovia


Interesante propuesta poética la de Juan Bello en su poemario “El futuro es un bosque que ya ardió”. Los miembros del jurado que dieron su voto a Juan Bello valoran su verso afilado, percutido sobre el papel como si el poeta se defendiera del blanco de la hoja con algo parecido a un subfusil en un mundo de nocturnidad melancólica e imágenes sugerentes de gran hondura. Las personas que no le votaron hablan de irregularidad en la calidad de los poemas, una cierta de ausencia de sentido autocrítico propio de un aparente exceso de confianza en su trabajo y la presencia de muchas voces soterradas que dificultan la concreción de una voz propia.


Eva Chinchilla, Los años abisinios, Amargord

Algo de metapoesía también encontramos en “Los años abisinios”, de Eva Chinchilla. Su manejo de la sintaxis es notable y logra transmitir su mensaje de una manera lírica y moderna a la vez, a pesar del cuestionamiento del lenguaje que su libro ofrece. La cantidad de puertas que cada poema abre sin cerrar las anteriores funciona especialmente bien en este poemario. También lo hace un léxico alejado de los convencionalismos de género. Quienes finalmente no otorgaron su voto a Eva explican que la repetición de ciertas imágenes y sustantivos termina fatigando la lectura por mucha que sea intencionada. La intencionalidad no otorga valor per se. En ocasiones el verso final de los poemas suele buscar más el impacto que la integración con el resto del poema. Habría, según ellos, un exceso de citas y sobraría el apéndice.


José Luis Gómez Toré, Claroscuro del bosque, Amargord

Gómez Toré experimenta una evolución estilística muy interesante desde su último libro publicado, "Fragmentos de un cantar de gesta", fuertemente criticado en este mismo blog . El libro, un hermoso diálogo entre la poesía de Toré y los dibujos de Marta Azparren, está inspirado en el encuentro que Heidegger y Paul Celan mantuvieron en una cabaña ubicada en la Selva Negra alemana. Respecto al libro de Toré, destaca especialmente el manejo de los silencios, de los espacios en blanco, la sencillez de un lenguaje que no necesita palabras grandilocuentes para expresarse y la profundidad de sus reflexiones. Quienes decidieron no votar por este libro mencionan la voluntad excesivamente aforística de sus versos y el hecho que se trata de un poemario excesivamente escueto y esbozado como para desarrollar la profundidad de su propuesta. En cualquier caso, hemos encontrado a un Toré mucho más interesante del que leímos hace unos años.


Ana Hidalgo, Hallar una hendidura, Point de lunettes

Ana Hidalgo ha escrito uno de los libros sorpresa del año. A través de poemas en prosa escritos con delicadeza pero a la vez con profundidad y firmeza Ana nos lleva a una geografía interior muy sugerente y atractiva. Su tono es reflexivo, invocativo, dialogante, extremo a veces. Las personas que no votaron al libro coinciden en parte de sus aciertos pero hablan de la similitud de su estilo con otras poetas mayores, como si todavía en el caso de Ana se estuviera en un proceso de nacimiento de una voz propia. En una línea similar comentan cierta falta de variedad retórica en la que sobraría la repetición de algunas figuras estilísticas. También que el lenguaje, en algunos poemas, súbitamente, resuena excesivamente poético y pierde frescura. Dicho lo cual, se trata de una poeta a seguir de cerca y con claras posibilidades de evolución dado su talento.


Robert Juan-Cantavella, Los sonetos, El gaviero

En su primer libro de poesía después de varias novelas, Juan-Cantavella hace una propuesta valiente en su intento de destrucción y recomposición de la tradición literaria, con juegos sintácticos interesantes y propuestas formales dignas de elogio. Algunos de los versos y poemas tienen una factura impecable así como un peso específico importante. Quienes no votaron finalmente por el libro de Juan-Cantavella pensaron que la forma, en una suerte de extraño barroquismo postmoderno, precede al fondo, y se hace difícil la comunicación lector-poeta en una voluntad ashberiana quizás mal entendida. Existe la sensación de ser textos que requieren de un mayor trabajo para dar unidad al libro y que, individualmente, también merecen un esfuerzo superior para que adquieran cuerpo y no se queden en una suerte de esbozo postmoderno.


Juan Antonio Marín, Yo he vivido en la tierra, Polibea.

Juan Antonio Marín quizá sea, de momento, el último premio Adonáis que sigue haciendo honor a la historia del premio. Poeta de la soledad y de la humanidad, en "Yo he vivido en la tierra" nos trae un retrato brutal y terrible de nuestra condición existencial. A la necesidad de comunicarse con el mundo que el sujeto poético siente se enfrenta una alienación clarísima, una incomunicación que se muestra en lugares cotidianos, como el metro especialmente. Poesía doliente y sufrida, Marín logra con creces el objetivo principal de su libro: hacernos sufrir con él. Acompañarlo. Por el lado menos positivo, y en palabras de quienes no votaron el libro, el poeta se mueve bien alejado de la retórica pero su manejo de la metáfora, a veces abundante, es artificioso y poco brillante, una especie de herencia de la época Adonáis que haría bien en quitarse. También comentan que el exceso de dolor y de autocompasión puede caer con facilidad en el victimismo. Independientemente de esto último, algunos poemas y versos son dignos de una antología.


José María Millares Sall, Krak, Calambur

En este libro Millares no está a la elevada altura que dejó en "Cuadernos" pero no siempre un artista es capaz de repetir la calidad de su obra, especialmente si las condiciones no son las más favorables. Millares construye un largo poema de una dureza existencial considerable a través de múltiples imágenes de clara raíz surrealista e irracionalista, poema que a su vez es un grito contra la muerte y el papel de la poesía en una lucha que se da por perdida. Escrito sin puntuación, en un verso libérrimo, destacan por curiosas las críticas soterradas a todos los venecianos y su ironía. Que un poeta escriba con este descaro y rebeldía a su edad debería ser motivo de esperanza.


Luis Muñiz, Libro Segundo, Trea

Muñiz continua en franca progresión desde su "Un fragor Indeterminado". Quienes decidieron apostar por Muñiz hablan de su excelente manejo de los tiempos verbales, de la ausencia natural de retórica, de un tono prosaico que esconde un lirismo significativo, de la pluralidad de estilos y temas y, finalmente, de un mensaje reflexivo y filosófico interesante y atractivo. Quienes no han votado por el libro hablan de un excesivo prosaísmo, que a veces convierte un ensayo en un poema a base sólo de encadenar versos. Ese prosaísmo transforma, en su opinión, muchos poemas en reflexiones sobre temas muy diversos sin que el interés del lector se descentre del contenido de la reflexión, olvidando la parte poética del texto. En conclusión, un libro que trata de la actualidad sin que tenga apariencia de perderla, bien construido, bien escrito y en donde la diferencia mayor entre los miembros del colectivo ha sido el nivel prosaico del poemario. Que los lectores decidan. En cualquier caso, incluso visto desde un punto de vista prosaico, el "Libro Segundo" es uno de los mejores libros del año y por eso está en esta lista.



Accésit Premio Ausiàs March (4 votos)


Diego Doncel, Porno ficción, DVD

Diego Doncel ha publicado otro de los mejores libros del año. Es curioso que los que consideramos los tres mejores libros sean libros completos, poemarios en donde cada poema forma parte de un substrato narrativo que recorre el libro de principio a fin (aunque el de Mas Alcaraz rompa la línea temporal). En la "Porno Ficción" de Diego Doncel encontramos una historia con un trasfondo de ciencia ficción, un suerte de escenario post-apocalíptico, sobre el que el poeta construye unos textos excelentes en su ironía, en su canto particular al amor perdido en el pasado, en su crítica feroz a la identidad y a una sociedad mercantilizada en la que el sexo es un producto. Sobre poemas en prosa Doncel extiende en largos versículos su letanía y alcanza momentos de gran brillantez tanto poética como reflexiva. La persona que no ha dado el voto final al poeta estima que el uso de las comparaciones es abundante desde el punto de vista retórico, y éstas son poco originales y muy seguidas. A la vez señala un cierto victimismo del sujeto poético que termina resultando tedioso. Independientemente de detalles más técnicos, se alaba el conjunto del libro por su originalidad, por su estética innovadora y por sus momentos de lirismo elevado. Un libro que nos lleva a reflexionar hacia donde está dirigiéndose la sociedad actual.


Juan Andrés García Román, La adoración, DVD

Independientemente de la bronca que tuvimos con García Román hace tiempo, nuestra labor es valorar poesía, no personalidades. Y García Román ha escrito su mejor libro hasta la fecha, por mucho que algunos se agarren a su fosforo astillado como una tabla de salvación. Para empezar, García Román ha logrado quitarse por fin toda la poética con la comenzó su carrera (como aquella "Perdida latitud" que ahora parece escrita por una persona diferente). De hecho, renuncia claramente en su bibliografía a toda la producción anterior al Fósforo. En "La Adoración" encontramos de nuevo un libro lleno de imágenes portentosas, dignas de uno de los poetas con mayor imaginación de la poesía contemporánea y con muchos menos fallos en la construcción metafórica que en "El fósforo astillado". Hallamos además ese sentido del humor tan propio y especial que logra que el lector pueda pasar de la emoción a la carcajada sin mayores problemas. Y existe ese mundo onírico que nos retrae a la infancia y que tiene un enorme poder de seducción para el lector al mismo tiempo que nos lleva al substrato de pérdida existencial que subyace en todo el poemario. El miembro del jurado que no le dio el voto definitivo habla de un poeta con mucho talento al que le falta ir un paso más allá. Tal y como está escrito el libro, más una novela que un poemario, podría pasar, según esta persona, cambiándole la portada y la fecha de publicación, por un libro publicado por un miembro de la escuela surrealista en los años 20. También, de acuerdo con esta persona, hay una verborragia de imágenes que a veces están ahí simplemente por pura estética, se desbordan y entorpecen el desarrollo natural y el ritmo orgánico de la lectura. En opinión de este miembro del jurado, al libro le falta a veces profundidad, alma, y no precisamente por su voluntad "antimetafísica". Y le sobraría 20 páginas. En cualquier caso, la opinión general es que la singular y original historia de Expósito y sus compañeros de viaje está en nuestra poesía para quedarse .


Premio Ausiàs March al mejor libro del año (5 votos)


Julio Mas Alcaraz, El niño que bebió agua de brújula, Calambur

Unanimidad a la hora de valorar el poemario de Mas Alcaraz, un libro con un substrato narrativo que lo sitúa, en ocasiones, en el terreno de la poesía novela o de la poesía teatro. Varios son los aspectos a destacar. En primer lugar, de nuevo estamos ante un poeta con una imaginación portentosa, otro de los poetas con mayor imaginación de la poesía contemporánea, un autor capaz de crear imágenes en sitios insospechados, de hacernos ver lo que su mente puede ver, por muy extraño que resulte. Nunca, además, las imágenes son gratuitas. Todas tienen su motivo y su razón. En segundo lugar está su manejo del lenguaje. El poeta hace lo que quiere con él, lo adapta a cada situación dramática. Puede ser ortodoxo en su manejo de la sintaxis y romperla a su antojo, y siempre con un propósito y por una causa lógica. En tercer lugar habría que hablar de la hondura del poemario y de sus reflexiones. Cuando el poeta quiere mostrarnos el hundimiento del sujeto poético, nos arrastra hasta el mismo infierno y cuando quiere enseñarnos sus momentos de éxtasis nos transporta con él hasta la cima. De la misma manera que maneja el lenguaje, maneja al lector. Su capacidad de transmisión lírica es muy alta, incluso en los poemas más difíciles. Por el lado negativo, además de una extenuante lista de agradecimientos y una bendición apostólica al comienzo del libro que no hacía falta, quizá al poemario le sobran algunos pocos poemas que no están a la altura de la brillantez de la mayoría. Aunque se percibe el elevado nivel de autoexigencia, algo insólito en nuestras letras, el autor todavía puede dar más de sí teniendo en cuenta su talento, en especial en la exploración de ritmos poéticos nuevos para la poesía en español, algo que ya ensaya en este poemario y en algunas de sus traducciones. Seis años han pasado desde su primer libro, "Cría del ser humano", y varios libros traducidos. El saltoen calidad ha sido enorme. "El niño que bebió agua de brújula" es un puñetazo sobre la mesa de la lírica escrita en castellano, la poesía que imaginamos que se podía escribir en el siglo XXI y que apenas habíamos visto todavía. Con este libro el poeta se sitúa en un lugar destacado de la poesía con un libro que no tiene fecha de caducidad. El mayor reto para Mas Alcaraz será como continuar desde este libro, y si será capaz, reto difícil, de mantener la brillantez y el genio logrados.



Miembro 1º


Marta Agudo 28010
Deborah Anton Menos Amélie, más Clarissa Dalloway
Aureliano Cañadas Cuerpo celeste
Diego Doncel Porno Ficción
Berta García Faet Fresa y herida
Juan Andrés García Román La adoración
Robert Juan-Cantanela Los sonetos
Julio Mas Alcaraz El niño que bebió agua de brújula
Juan Antonio Marín Yo he vivivo en la Tierra
José María Millares Sall Krak
Esther Ramón Sales
Rafael Saravia Llorar lo alegre


Miembro 2º


Pilar Adón La hija del cazador
Juan Bello El futuro es un bosque que ya ardió…
Ramiro Gairin Pintar de azul los días laborables
Juan Andrés García Román La adoración
Juan Gelman El emperrado corazón amora
Robert Juan-Cantanela Los sonetos
Jesús Javier Lázaro Puebla El verano de los flamencos
Erika Martínez Cabrera Lenguaraz
Julio Mas Alcaraz El niño que bebió agua de brújula
Luis Muñiz Libro segundo
Federico Ocaña Desprendimientos
Lola Torres Bañuls Norte (Cercanías)


Miembro 3º


Juan Ramón Barat La brújula ciega
Marcos Canteli Es brizna
Diego Doncel Porno Ficción
José Luis Gómez Toré Claroscuro del bosque
Ana Hildalgo Hallar una hendidura
Luis María Marina Continuo mudar
Julio Mas Alcaraz El niño que bebió agua de brújula
Juan Antonio Marín Yo he vivivo en la Tierra
José María Millares Sall Krak
Luis Muñiz Libro segundo
Benito del Pliego & Pedro Nuñez Fábula
Teresa Soto Erosión en paisaje


Miembro 4º


Luis Bagué Quilez Página en construcción
David G. Borrero ¡(…)!
Eva Chinchilla Años abisinios
Diego Doncel Porno Ficción
Carlos Fernández López Vitral de voz
Juan Andrés García Román La adoración
José Luis Gómez Toré Claroscuro del bosque
Pilar González España Retráctiles
Juan González Soto Donde la semilla fue árbol
Clara Janés Peregrinaje
Julio Mas Alcaraz El niño que bebió agua de brújula
José Antonio Rodríguez Alva Peligroso asomarse al interior
Martín Rodríguez Gaona Códex de los poderes y los encantos


Miembro 5º


Marta Agudo 28010
Juan Bello El futuro es un bosque que ya ardió…
Eva Chinchilla Años abisinios
Diego Doncel Porno Ficción
Julio Espinosa Guerra Sintaxis asfalto
Juan Andrés García Román La adoración
José María Gómez Valero Los augurios
Félix Grande Libro de familia
Ana Hildalgo Hallar una hendidura
Julio Mas Alcaraz El niño que bebió agua de brújula
José Ramón Otero Roko La falta de lectura
Nicanor Vélez La vida que respira

martes, 15 de marzo de 2011

Premio Ausiás March a los mejores poemarios de 2010


Hola a todas y todos:

Ha sido un trabajo duro y exhaustivo y por eso hemos tardado tanto tiempo. Al final, aquí están los premiados y votados.

El proceso ha sido el siguiente. En una primera ronda todos los miembros del colectivo leyeron todos los libros que hay en la lista. Una vez leídos, se realizó una primera votación. Tras esta votación, se volvieron a leer cada uno de los libros con al menos un voto. Después de esta votación, cada libro con dos o más votos fue sometido a una tercera relectura y defendido por quienes lo votaron. Tras esto, se produjo la votación final cuyos resultados presentamos.

Ningún libro ha logrado el consenso de los cinco miembros del jurado. Sin embargo, tres libros logran alcanzar los cuatro votos, algo que hasta ahora no había ocurrido nunca. Sus autores: José María Castrillón, Yaiza Martínez y Julieta Valero. Tampoco nunca se habían votado tantos libros individuales. No ha habido limitación al número de libros votados. En general, estamos contentos con el nivel de la poesía española actual. Hay más riesgo y mayor atrevimiento formal. A título informativo incluimos las deliberaciones sobre cada libro, hecho insólito y que debería ser normativo para dar transparencia a los premios de poesía y que las deliberaciones finales no parezcan sacadas de un anuncio de detergentes.

Que nadie espere que este año acertemos con el premio Nacional. Dos años sin que los grandes mamen son demasiado y su enfado ha sido mayúsculo, en especial en el caso del Jesús del Gran Poder. Nosotros apostamos por la calidad, no por las ventas ni por los anunciantes o grandes editoriales que todo lo pueden.

No es malo recordar las palabras de T.S. Eliot: "...si un poeta logra rápidamente muchos adictos, hay que desconfiar: porque eso nos hace sospechar que en realidad no está haciendo nada nuevo, que está dando a las gentes sólo aquello a lo cual ya están habituadas, y que por lo tanto ya han recibido de los poetas de la generación anterior."

Enhorabuena a todos y muchísimas gracias por vuestra ayuda.


Accésit al Premio Ausiás March al mejor libro publicado en España en 2010

José María Castrillón. “gramos”. Trea

Quienes han votado “gramos” lo han hecho desde el desconocimiento de causa. En el poemario los temas apenas son sugeridos y a veces sólo el título da la clave de su comprensión. Quizá destaca el amor, sea el amor de pareja o el amor a los hijos. También hay poemas donde se detecta cierta rabia contenida. Desde un minimalismo retórico Castrillón recrea un pequeño mundo poético en este breve poemario en el que las palabras se evocan a sí mismas a partir de la ausencia de puntuación y la maximización de la polisemia. Ese aire de bruma confusa ya se da en el primer poema. Destaca “mis hijos”, con lo difícil que es lograr un buen poema sobre un tema en el que es tan sencillo caer en la cursilería. La relación paterno-filial se trata también en poemas como “Invierno” o “Los márgenes” o “Nocturno”. La serie de las mañanas (destaca la V) o de las escenas íntimas (muy buena la II y la V) contribuyen a que hablemos más de un todo que de un conjunto de poemas aislados en donde también destacan poemas como “Ciudad Pequeña”. Versos que sin quererlo se hacer memorables: “pero morir es una duda / y aquella luz”; “ve / porque eres el amor en lo que dejas”

El miembro del colectivo que ha decidido no dar su voto a Castrillón explica que observa cierta impostura en la oscuridad semántica de su poesía, una oscuridad voluntaria que es innecesaria cuando no fluye de manera natural, en su opinión. Reconoce como buenos algunos de los poemas señalados por el resto pero cree que la voz de Castrillón tiene más de la voz “sumergida” de GamonedafusionAshbery que de una voz propia asentada en una reflexión profunda sobre la poética y sus consecuencias.


Yaiza Martínez. “Siete – Los perros del cielo”. Club Cultural Leteo

No es la primera vez que Yaiza aparece en estas votaciones. Para quienes han votado su libro, su poesía tiene hondura y originalidad formal. En su nuevo poemario avanza sobre los anteriores en todos los aspectos. La voz es más propia que nunca desde el primer poema de donde se extrae el título del libro, “sobre siete perros del cielo” porque “todo se canta en una vibración numérica”. Alucinógeno el poema que abre la primera parte:

“Muertos vivientes sujetados a la vida por pinzas de la ropa,
seres que comen sobre hojas de palma, un bebé deslumbrado por
las alas del ave o el hombre con sombrero que hablaba a los
jazmines: todos te oyeron cabalgar.

Partiste en siete la luz, dentro del sueño: pero fue el inicio del canto”

En este poemario se halla la luz, el mito, la maternidad y su hijo, el prisma y el número bajo múltiples capas de significados y formas, que se bifurcan y vuelven a juntar de manera imprevisible. Siete colores perdidos y reencontrados. O “ruido de sal”. Estructura mandálica de repeticiones y miedos ante el misterio que nos rodea. Musicalidad propia sin compromisos. Forma y fondo poético de la certeza y el lirismo puro.

La persona que no ha dado a Yaiza su voto piensa, como en otros libros votados, que no puede haber una voluntad de oscurecimiento del texto hasta hacerlo casi incomprensible y obligar a la relectura. Cree que la musicalidad basada en la repetición no es tal y considera que, salvo por algunos poemas, el resto forma parte de una escuela de poesía fragmentaria en la que la forma es lo importante y el fondo una excusa de expresión de la forma. Para este miembro del jurado forma y fondo tienen la misma importancia y no se puede prescindir de ellos ni ocultarlos “bajo capas de sal formales”.


Julieta Valero. “Autoría”. DVD

Los cuatro miembros del colectivo que han votado “Autoría” creen tener varias razones para ello. El amor, el paso del tiempo (“Cada día es más sala de rehabilitación, menos aventura”, “Ya podemos utilizar expresiones como en mis tiempos”) y la reflexión existencial consecuente son tratados de manera original. A través de versos largos y versículos, la poeta enturbia las aguas aunque a veces sentencie (“la desgracia fue siempre el descrédito del amor”). La ironía suele ser signo de inteligencia (“un collar siempre étnico”, “Tardamos una dictadura de tópico en encontrarla”, el “Día Internacional de los Espejos”) y cuánta ironía tiene reírse de los “imitadores” de Ashbery cuando una forma parte de ese grupo. A esto se añade la reflexión caleidoscópica sobre la identidad imaginada que ya se postula desde el título del libro. El yo es sustituido por nosotros ante la imposibilidad individual (“Lejos de mí” es el título de uno de los poemas). Así se entiende la deconstrucción voluntaria y la irreferencialidad. Más cerca de la abstracción que de la irracionalidad, Valero maneja muy bien la sintaxis y es una de las claves de su poesía. A través de ella construye una realidad nueva desde lo cotidiano.

La persona que ha decidido no votar el libro de Valero lo hace por varias razones. La fundamental es que el libro de poesía es un ejercicio intelectual en el que la poesía pasa a un tercer plano. Para esta persona, el poemario resulta frío y ensayístico. Además, quedan algunos trazos de retórica que emborronan algo el conjunto y que no contribuyen precisamente a poetizar el texto.


Finalista al Premio Ausiás March al mejor libro publicado en España en 2010

Marta López Luaces. “Los arquitectos de lo imaginario”. Pre-Textos

Los integrantes del colectivo que han votado el libro de Marta destacan cómo abre su libro de manera torrencial con el poema que le da título. Poema enumerativo, intertextual hasta el extremo, en el que el ritmo es marcado por la repetición de palabras en los párrafos versiculares, un name-dropping incesante en donde la respiración retorna en los versos que salen del versículo. Poderosísimo comienzo de un libro. Obviando ese primer poema, “Sylvia interroga a Plath” es un original diálogo poético. Los miembros del jurado también destacan la parte final, “Los motivos del tiempo”, en el que se produce un original reencuentro entre la tradición clásica y la posmodernidad a través de las cuatro estaciones del año.

Los dos integrantes del jurado que han decidido no votar el libro señalan la excesiva intertextualidad de algunos poemas, la abundancia de citas en cada uno de los poemas del libro (salvo en uno), una segunda parte, “Escrito está en mi alma vuestro gesto”, que parece sobrar entre la primera y la tercera, los brotes repentinos de barroquismo (“arrebolado” y de “luz transida”) y la presunta gratuidad de disposición de los poemas finales.


Mención especial al Premio Ausiás March al mejor libro publicado en España en 2010


Mar Benegas. “Niña pluma, niña nadie”. Amargord

Los dos votos recibidos han sido por la primera parte del libro, “los niños y ella”, y sus estremecedores poemas sobre los niños, llenos de fuerza, originalidad y lirismo. Los otros tres miembros del colectivo reconocen la valía de esa primera parte pero piensan que en la segunda, “¿de dónde llega?”, se pierde la fuerza y la originalidad en favor de un territorio de comunes.


Tobías Campos. “Llaves extremas”. Vitruvio

En el poema que da título al libro escribe Tobías:

“Respiración lenta del canto,
liturgia de los pórticos,
llaves extremas.”

Quienes han votado a Tobías lo han hecho sobre todo por sus poemas breves, de versos cortos, porque en ellos el poeta logra concentrar todo su potencial creativo y poético en un pequeño espacio. Casi una definición de poesía. Porque “Decir / es iniciar un límite”.

Quienes han decidido no votarlo lo han hecho porque opinan que su lenguaje es en bastante ocasiones demasiado poético. Se mueve, según ellos, en el terreno de los lugares comunes sin intención de removerlos. Creen que Tobías tiene talento pero que necesita avanzar en su atrevimiento formal para poder lograr alturas mayores en su poesía.


Carlos Huerga. “Un hombre en el umbral”. Amargord.

Quienes han votado a Carlos Huerga destacan que sus poemas en prosa constituyen un universo propio mistérico y profundo, apocalíptico, repleto de imágenes sugerentes y extrañas que acaban en un taller de cenizas. Aquellos que no le han votado lo han hecho porque opinan que abusa en demasiadas ocasiones de un lenguaje excesivamente poético, arcaico y desgastado.


Abelardo Linares. “Y ningún otro cielo”. Tusquets

“Poemas desde Nueva York”, primera parte del libro, y sus ecos lejanos a Hart Crane han convencido a dos miembros del jurado, al igual que poemas como “Certezas”. La mirada suele ser transparente, con escasas imposturas, a veces social (“Change”), contemplativa y a la vez inquisidora. Quienes no han votado el libro lo han hecho por el resto del libro, desde los poemas de “Entretiempo casi romántico” hasta “Secreta Música” con poemas como “La puerta” o “Cielo sin luz”. Retórico es el adjetivo común que encuentran.


Clara Janés. “Río hacia la nada”. Plaza & Janés.

La valoración de este libro ha sido, como la de todos, puramente literaria. El libro obtuvo el premio Ciudad de Torrevieja, que es un premio que nos produce un rechazo especial. Aunque la familia Janés ya no es la dueña de Plaza & Janés, este premio nunca dejará de sorprendernos.

Aquellos que han dado su voto al libro destacan la liricidad incuestionable de los versos de Clara Janés, sobre todo cuando el lenguaje es depurado (poema 3, 28, 30) o incluso cuando, sin serlo, logra poemas muy buenos (números 20 o 27). Los votantes hablan de la caricia de su lectura y de la suavidad de las texturas. Quienes no han votado se lamentan de la excesiva cromatización de algunos poemas, como el caso del que abre el poemario o el número 28, de comparaciones retóricas y metáforas poco acertadas en su desgaste (poemas 8 o 32), de un lenguaje rebuscado innecesario y de la falta de originalidad a la hora de abordar el tema subyacente: India.


Mariano Peyrou. “Temperatura voz”. Pre-Textos Poesía.

Quienes han votado el libro de Peyrou valoran su riesgo formal y lirismo. Destacan en especial la última parte de su libro, “Emergencia”, y subrayan que su poesía gana cuando se adentra en el terreno abstracto-figurativo frente a lo abstracto. Quienes no lo han votado destacan el estancamiento estilístico de su poesía, “imititativa del inimitable Ashbery”, y el vacío comunicativo de muchos poemas. Las discusiones sobre el libro fueron acaloradas.


Andrés Sánchez Robayna. “La sombra y la apariencia”. Tusquets.

Los miembros del jurado que no han votado el libro de Robayna mencionan varias razones. La primera es que cuando su lenguaje se barroquiza, como ocurre en “Urnas y fugas”, última parte del libro, se nota que no se encuentra en su ambiente. El tono elegíaco le va mal en sus homenajes a Borges, Haroldo Campos o Mallarmé. El lenguaje presuntamente poético tampoco es su fuerte, sea en comparaciones o en metáforas. O en algunos versos venecianos del tipo “aguas de diamante” o “caudal de albor quebrado”. Varios ohes repartidos por libro les asustan. Piensan que los poemas son muy repetitivos en su insistencia en el uso de las mismas palabras. Igualmente opinan que Robayna no ha sido capaz de superar la lectura de Valente y, tras ocho años, su poética está estancada.

Los miembros del jurado que han votado el libro, aun reconociendo lo que comentan el resto del colectivo, valoran varias partes del poemario en las que Robayna demuestra su sabiduría en la poesía desnuda, desértica e insular. Esto ocurre en los poemas, sobre todo en verso menor, de “Inicial o fracturas…” o “Correspondencias”, o el aire marino en “Sobre una confidencia del mar griego”, con poemas excelentes como el que comienza con “Escuchaste” y partes de “En el centro de un círculo de islas” o de “Reflejos en el día de año nuevo”. Quienes han apoyado el libro piensan que Robayna logra un libro en el que la palabra poética es ocasión de lo sensible, vínculo con la materia y la luz.

Las votaciones por jurado:

Jurado 1

Autor Título Editorial
Andrés Sánchez Robayna La sombra y la apariencia Tusquets
Antonio Cabrera Piedras al agua Tusquets
Belén Reyes Ser mayor es un timo Celya
César Ibáñez Los desvelos Yaganes
Clara Janés Río hacia la nada Plaza & Janés
Emilio Porta Corales Asociación Escritores
Eugenio Tisselli El drama del lavaplatos Delirio
José Daniel García Estibador de sombras El cangrejo pistolero
José Gabarre La ebriedad de las estatuas Editorial Eclipsados
José Iniesta Bajo el sol de mis días Algaida
José María Moreno Carrascal Los jardines de hielo Isla de Siltolá
Juan Manuel Roca Temporada de estatuas Visor
Juan Pastor Dominios de matiz Devenir
Luis Alberto de Cuenca El reino blanco Visor
Luis Artigue Holgado La noche del eclipse tú Visor
Mar Benegas Ortiz Niña pluma, niña nadie Amargord
Marco Antonio Campos Dime dónde, en qué país Visor
Mariano Rivera Cross El software de la inmortalidad Huerga y Fierro
Miguel Ángel García Los días del maíz Baile del Sol
Pablo Antonio Cuadra Cardenal Siete árboles contra el atardecer Veintisiete letras
Pablo Méndez Ana Frank no puede ver la luna Ediciones Rilke
Tobías Campos Fernandez Llaves extremas Vitruvio


Jurado 2

Andrés Navarro Un huesped panorámico DVD
Antonio Méndez Rubio Cuerpo a cuerpo Baile del Sol
Carlos Huerga Un hombre en el umbral Amargord
Diana María Ivizate Paisaje de mujer Verbum
Francisco José Sevilla Clic Amargord
Ida Vitale Mella y criba Pre-Textos
Javier Vicedo La última distancia Diputación de Málaga
Jesús Losada Corazón frontera Rialp
Jorge Galán El estanque colmado Visor
Jose María Castrillón gramos Trea
Julia Uceda Hablando con un haya Pre-Textos
Julieta Valero Autoría DVD
Julio César Galán ¿Baile de cerezas o polen germinado? Ediciones Idea
Lorena Rodríguez Itinerario Poe Huerga y Fierro
Marta López Los arquitectos de lo imaginario Pre-Textos
Martín López-Vega Adulto extranjero DVD
Miguel d'Ors Sociedad limitada Renacimiento
Rafael Argullol Cantos del Naumon Libros del aire
Rebeca Yanke Infinitos corpúsculos Diputación de Málaga
Silvia Castro Méndez Agua Torremozas
Viktor Gómez Detrás de la casa en ruinas Amargord
Yaiza Martínez Siete - Los perros del cielo Ediciones Leteo


Jurado 3

Abelardo Linares Y ningún otro cielo Tusquets
Ada Salas Ashes to ashes Editorial Extremadura
Andrés Sánchez Robayna La sombra y la apariencia Tusquets
Cristian Alcaraz Turismo de interior La Bella Varsovia
Daniel Macías Como nieve en Sevilla Ultramarina Cartonera
Emilio Pedro Gómez Haikus de la casa Editorial Eclipsados
Enrique García Maiquez Con el tiempo Renacimiento
Guadalupe Grande Hotel para erizos Calambur
Hernán Bravo Sobrenaturaleza Pre-Textos
Isel Rivero Las palabras son testigos Verbum
Javier Villán Aquelarre de sombras Calambur
José Emilio Pacheco Tarde o temprano Tusquets
Jose María Castrillón gramos Trea
José Viñals Pan Pre-Textos
Julieta Valero Autoría DVD
María Antonio Ortega El pincel fino Polibea
Mariano Peyrou Temperatura voz Pre-Textos
Marta López Los arquitectos de lo imaginario Pre-Textos
Marta Sanz Perra mentirosa/Hardcore Bartleby
Oscar Curieses Dentro Bartleby
Yaiza Martínez Siete - Los perros del cielo Ediciones Leteo


Jurado 4

Abelardo Linares Y ningún otro cielo Tusquets
Alberto García-Teresa Oxígeno en lata Baile del Sol
Armando Valdés Imaginarias de un velero sumergido Verbum
Daniel Casado Porras Oscuro pez del fondo Rialp
David Cueto Las raíces de la ceguera Devenir
Dolan Mor La novia de Wittgenstein Barcarola
Enrique Gracia Trinidad Butaca de entresuelo Sial Ediciones
Eugenio Navarro/Evaristo Martín Azeotrópo Musa ebria
Fernando Sánchez Mayo Poemas para un instante Depapel
Joan Payeras Calle del mar Islavaria
Jorge Urrutia Ocupación de la ciudad prohibida Calambur
Jose María Castrillón gramos Trea
Julieta Valero Autoría DVD
Julio Reija Respiración continua; despiece peatonal Ya lo dijo Casimiro Parker
Kepa Murúa Poesía sola, pura premonición Eliago Ediciones
Laura Casielles Los idiomas comunes Hiperión
Mariano Peyrou Temperatura voz Pre-Textos
Mario Pérez Antolín Yo eres tú Alhulia
Marta López Los arquitectos de lo imaginario Pre-Textos
Pedro Montealegre Animal escaso Ediciones Idea
Santos Domínguez Ramos Luna y ciencia nocturna Icaria
Yaiza Martínez Siete - Los perros del cielo Ediciones Leteo


Jurado 5


Andrés R. Blanco Las alas condenadas Denes
Arturo Borra Umbrales del naufragio Baile del Sol
Carlos Huerga Un hombre en el umbral Amargord
Carmen Beltrán Cuaderno de sal Los libros del señor James
Clara Janés Río hacia la nada Plaza & Janés
Eduardo Moga Bajo la piel, los días Calambur
Fran Nuño Deambulaciones Ediciones en huida
Isabel García Mellado Cómo liberar tigres blancos Ya lo dijo Casimiro Parker
Jose María Castrillón gramos Trea
José María García Linares Neverland Zumaya
Julieta Valero Autoría DVD
Julio Espinosa Guerra sintaxis asfalto Olifante
Mar Benegas Ortiz Niña pluma, niña nadie Amargord
María Salgado 31 poemas Diputación de Málaga
Mario Álvarez Porro Negociando el dolor Ediciones en huída
Marta Policinska Tránsito Fundación Valparaíso
Miguel Ángel Velasco Ánima de cañón Renacimiento
Raúl Campoy Guillén Donde casi amanece Celya
Raúl Morales García Casa Vitruvio
Reyes Cáceres Dos minutos y medio Verbum
Teresa Domingo Luzbel de penumbra El Gaviero
Tobías Campos Fernandez Llaves extremas Vitruvio
Toni Montesinos Sin Huacanamo
Yaiza Martínez Siete - Los perros del cielo Ediciones Leteo



Jurado 3

Abelardo Linares Y ningún otro cielo Tusquets 2
Ada Salas Ashes to ashes Editorial Extremadura 1
Andrés Sánchez Robayna La sombra y la apariencia Tusquets 2
Cristian Alcaraz Turismo de interior La Bella Varsovia 1
Daniel Macías Como nieve en Sevilla Ultramarina Cartonera 1
Emilio Pedro Gómez Haikus de la casa Editorial Eclipsados 1
Enrique García Maiquez Con el tiempo Renacimiento 1
Guadalupe Grande Hotel para erizos Calambur 1
Hernán Bravo Sobrenaturaleza Pre-Textos 1
Isel Rivero Las palabras son testigos Verbum 1
Javier Villán Aquelarre de sombras Calambur 1
José Emilio Pacheco Tarde o temprano Tusquets 1
Jose María Castrillón gramos Trea 4
José Viñals Pan Pre-Textos 1
Julieta Valero Autoría DVD 4
María Antonio Ortega El pincel fino Polibea 1
Mariano Peyrou Temperatura voz Pre-Textos 2
Marta López Los arquitectos de lo imaginario Pre-Textos 3
Marta Sanz Perra mentirosa/Hardcore Bartleby 1
Oscar Curieses Dentro Bartleby 1
Yaiza Martínez Siete - Los perros del cielo Ediciones Leteo 4

jueves, 3 de febrero de 2011

Luna Miguel. "Poetry is not dead"


Hola a todas y todos:

Antes de comenzar con nuestra reseña, nos gustaría comentar un tema importante. Nos ha llegado a las manos un ejemplar de la revista Nayagua. Un revista muy cuidada de la Fundación Centro de Poesía José Hierro. En su número 11-12, de diciembre de 2009, aparecen cuatro poemas de Luna Miguel: “Sobre la mediocridad”, “antología personal”; “nocturno 223 cuarta parte” y “para los amantes la casa encantada es divertida david foster wallace”. Al final de ellos aparece textualmente: Del libro inédito “Poetry is not dead”.

Es nuestra modesta opinión, la aparición de estos cuatro poemas va en contra de nada menos que dos puntos de las bases del premio: la exigencia de que el poemario sea inédito y el anonimato de los participantes.

Nayagua es una revista que recibe toda la gente “importante” del mundo poético. Añadan esto a la amistad con Elena Medel, casi directora literaria de la colección, la presencia de Marzal, y verán que rápido se cierra el círculo. Argensola siempre ha sido el premio que mejor maneja el editor de DVD. Y este libro lo vuelve a confirmar.

Y ahora, si alguno de los participantes no se queja de manera formal, es porque no quiere.

El libro de Luna Miguel tiene tres partes, la primera de las cuales tiene el mismo título que el poemario. Se abre con “Cave Lunam”, referencia a Propercio, en el que un ego exaltado nos avisa de su posible mordedura. Asimilaciones al malditismo de Panero, ahora se entiende la buena crítica del hagiógrafo Túa Blesa, al confesionalismo que impregna buena parte del libro, y metáforas mediocres. Resulta curioso encontrar algún que otro endecasílabo canónico. ¡Viva la modernez!

En “Ladras o mueres”, se dice que la lápida de Allen Ginsberg se ha torcido a la derecha, la referencia es al poema “Aullido” del mismo autor. Ahora los mejores cerebros de su generación han sido destruidos por el emoticono. Reflexiones adolescentes sin mayor interés, lado pop, y un acercamiento a lo cursi: “cegados por una luz que no parecía suficiente / y que ahora quema la entraña / de mis antiguos versos”.

En “I don’t like poetry” continúan los ladridos en una suerte de elegía sin ninguna profundidad a poetas como Benedetti o Ángel. A esto se añade victimismo de género, algo que resulta un cierto chiste malo en los momentos actuales de la poesía.

“Sobre la mediocridad” es uno de los poemas que ya habían aparecido en Nayagua. El tono se hace repentinamente lírico. Se demuestra que la columnista está palpando todavía una suerte de voz propia, de la que se encuentra a décadas de alcanzar. Hay que reconocer que cuando se pone cursi, “la espuma era larga, / la cresta amarga y sonora” es casi peor que cuando va de transbeat. El poema es mediocre porque está llena de palabras supuestamente poéticas utilizadas como meros efectos decorativos.

En “Qué” acepta que “el hipo es mi discurso”, primera muestra de lucidez en todo el libro. Breve reflexión metapoética en “Da hambre” en donde se juntan su decisión de castigar al verso, tarea cumplida, con ese tono apocalíptico de algunos de sus otros versos: “cómeme ahora / come mi sangre”.

En “Parque de los yonkis” volvemos a la mezcla beat&malditismo, toda una novedad. Confesionalismo y cierto victimismo en la autocontemplación, victimismo adolescente al que volverá en siguientes poemas.

“Poesía ortodoxa” es una nueva muestra de intento de malditismo, asociado a otra marca de la casa: el sexo: “Santa / por dibujar estigmas / con el flujo / de mi sexo”. Santa paciencia para seguir leyendo.

“Antología personal” es otro de los poemas ya anticipados en Nayagua. El poema, de un insoportable infantilismo, se interroga en cierta forma sobre quién es más guapo, si Carlos Pardo, Peyrou, Abraham o Bernier. Esperemos que la decisión ante una pregunta tan importante haya sido tomada ya.

En “Otro paseo por la literatura” la columnista decide volver a tratar de remover a los muertos en sus tumbas. Esta vez le toca a Bolaño, en uno de los peores y más vacuos poemas de todo el libro, acompañado por ese intento de epatar en el final sin ningún tipo de suerte.

Visión curiosa en “Juventud” sobre la misma, en donde el simbolismo se acerca a lo patético. El mismo patetismo, esta vez expresionista, en “Dos poetas”. Acaba por fin esta primera parte con “Red Bull sin azúcar”, donde vuelve el sexo, el porno y el confesionalismo, enmascarado o no, pero en su peor concepción tremendista.

“El spleen de Madriz”, le toca a Baudelaire removerse, consta de varios poemas con el título Notturno, y unos poemas finales. Uno de los Notturno también apareció en la revista Nayagua.

Se trata de poemas urbanos, de nuevo en la línea confesional del yo, en donde se narran pequeñas vivencias que incluyen la visión de las prostitutas de un polígono, vómitos, algún otro neón y la vista desde el autobús público… En un punto la columnista dice que “Acabaré haciendo / cualquier otra cosa / menos / poesía”. La pregunta sería: ¿Cuándo va a empezar? Al margen de esto, algunas expresiones digamos que desafortunadas como “Maricas que respiran / rápido” o “el sudor del Hombre Peruano”. Y un verso antológico: “El autobús es puntual / como mi regla”. ¿Se puede llegar más arriba? El último Nottturno, el único interesante a pesar del victimismo y de las pésimas comparaciones, tiene en su segunda parte alguna estrofa que se salva de la mediocridad poética en la que estamos sumidos.

En “Literatura depresiva de madame Psicosis” el tremendismo poético, la impostura de un falso malditismo, alcanza sus cotas de mayor paroxismo cuando el sujeto desea “Que me violen todos, / que me violen todos, / que me violen una y otra vez,”.

Va terminando el sufrimiento de la lectura en la “Dársena 10”, supuesto poema en prosa en donde “las nubes son una bandada de estrellas naranja” se mezclan con gorriones, gaviotas, y de nuevo un final que se vuelve súbitamente lírico, porque alguien debe haberle dicho que los finales son importantes.

En “Diurno 229” la columnista simplemente declara que los animales atropellados nunca le dieron pena. Entra dentro de la impostura de malditismo de otros. O de la simple amoralidad. Buena gente en cualquier caso.

Por fin llegamos a la última parte, “Poemas para un narrador”. “Garganta del hombre sonoro” es otro poema salvable del libro, a pesar de su retórica, aunque la parte final de los pájaros estropea lo que podría haber sido un buen texto. En la “Escena de cama…” parece que el sujeto poético se acuesta con alguien capaz de decirle las verdades que estamos contando en esta reseña. Prometemos no ser ninguno de nosotros.

En “Okay, whatever, David”, nos encontramos con un verso para identificarnos: “Tenemos los ojos cansados”. La vista cansada, casi, de Montero. “Siempre te dejo la casa hecha una mierda” continua con ese yo incansable de nombrarse y un verso final en plan sorpresa, ohhhhh, soft-porn, que nos remite a la cita de Maite Dono del comienzo del libro. En “Should I stay or should I go”, pobres The Clash, nos vamos ahora al ensoñamiento suicida tipo Plath o Sexton. Victimismo adolescente al que alguien podría indicar que también existen las ventanas, salvo que lo único que se quiera es llamar la atención. De lo peor del libro, que ya es decir.

Tras una profundísima reflexión preadolescente sobre Beigbeber, llegamos a “De camino a la Vía Láctea”, en donde ahora le toca el turno a una estética surrealista. Pocas veces uno encuentra tantos estilos fallidos en un mismo libro. Acaba por fin esta pesadilla con “Esto no es un poema de amor”, título sacado de una canción de PIL. Al menos la chica tiene buen gusto musical. El poema es vacuo y la propia columnista, con cierta honestidad, llega a la conclusión de que lo mejor es no decir.

El editor de DVD es un experto en vender humo y en fabricar productos. Ahora se vende el producto muy joven y femenino. Es lo que vende. Si el experimento Elena Medel, a pesar de su calidad, salió tan bien en términos de ventas, ¿por qué no va a salir bien éste? ¿A quién cojones la interesa la literatura?

El problema es que la poesía no está muerta en el libro de Luna Miguel, siguiendo el título del libro. Simplemente, con la excepción de algún pequeño verso, ni siquiera ha salido. Es, por utilizar un lenguaje próximo a la columnista, un aborto. A esta chica le quedan muchísimas lecturas y muchísima autocrítica antes de escribir un primer libro de poesía. Resulta vergonzoso que el dinero público se utilice para promocionar este collage de estilos propios de la ESO. Resulta intolerable el patetismo, el tremendismo y la impostura. Igual que lo resultan las declaraciones de algunos miembros del jurado diciendo que había libros mejores pero que había que premiar a la juventud.

Hace poco nos llegó un comentario en el que hablaba de lo bueno que era el fenómeno Luna Miguel, porque los jóvenes estaban comprando poesía. Es como hablar de lo bueno que es el fenómeno Torrente porque los jóvenes así van al cine.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Análisis de premios de poesía en 2010. Segunda hornada


Hola a todas y todos,

Volvemos con un análisis de premios que nos lleva a pensar que siempre se puede ir a peor en la poesía española.

Luis Bagué Quílez ganó el XXV Premio Unicaja de Poesía, dotado con 10.000 euros y la publicación en Visor por la obra 'Página en construcción'. Bagué es lo que coloquialmente llamamos un cazapremios. Ha publicado los libros de poemas 'Telón de sombras', con el que obtuvo el Premio 'Antonio Carvajal', 'El rencor de la luz', Premio 'Joaquín Benito de Lucas', y 'Un Jardín olvidado', Premio 'Hiperión'. Su vinculación y relación con Montero y compañía proviene ya del premio Hiperión.

El jurado del Premio Unicaja de Poesía ha estado integrado por los de siempre: José Manuel Caballero Bonald, Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero, Manuel Alcántara, Jesús García/Chus Visor y Antonio Garrido Moraga.

Sin más comentarios adicionales:

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del premio: 2/10


Luna Miguel (Madrid, 1990) ganó el Premio Internacional de Poesía "Hermanos Argensola" que publica DVD con el libro "Poetry is not dead". Luna estudia Periodismo y Comunicación Audiovisual. Es autora de las plaquettes "Síntomas" (La Bella Varsovia, 2008), "Proceso" (Vitolas Anïs, 2009) y el poemario "Estar enfermo" (La Bella Varsovia, 2010).

El jurado estuvo compuesto por Pere Rovira, Mª Ángeles Naval, Luis García Jambrina, Ricardo González, Carlos Navarro Marzal, Chusé Inazio Navarro, Maria Soledad Catalán y
Sergio Gaspar.

Luna Miguel es gran amiga de Elena Medel, quien parece que estuviera ejerciendo de directora literaria de DVD a tenor de los muchos amigos de ella que están ganando premios. En este caso, al margen de que Luna haya publicado en la editorial de Elena y su amiga "La bella Varsovia", Luna es la hija de los dueños de la editorial El Gaviero, donde también ha publicado Elena Medel y unos cuantos amigos suyos. Es una suerte de retroalimentación en dos direcciones, sin duda fructífera para ambas partes.

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del premio: 0/10

No tenemos muchos más premios con una dotación económica importante pero sí nos han llamado la atención dos noticias.

La primera hace referencia a unas jornadas panegíricas que se celebraron en torno a la figura de Luis García Montero. Observad qué texto:

"La poesía de Luis García Montero hizo temblar la tierra a las 12:40. Provoca seísmos, aseguró Andrés Neuman, joven poeta hispanoargentino que participó en la mesa redonda de críticos con la que se cerraba la jornada matinal del curso Luis García Montero: un poeta de nuestro tiempo.

Llegaban las diez y media de la mañana. A lo mejor un poco más, cuando Francisco Díaz de Castro empezaba la comparativa de obras. De Diario cómplice a Las flores del frío fue un recorrido amplio, para dar a conocer los cambios acontecidos en la vida del poeta. Nacimientos, historias del día a día, la falta, ausencia de las personas queridas, sobrevivir un poco más a la existencia... son algunos de los factores que aparece en la obra de García Montero. Al final, una mesa redonda con Andrés Neuman, Juan Carlos Abril y José Andújar."

Ahhh, seísmos, Andresito. Tú sí que provocas seísmos. Y que decir de esa mesa redonda, sin filos, acompañado del insigne antólogo, estudioso de Montero y poeta llamado JC Abril. Poetas andaluces, de ahora. ¿Dónde los hombres?

Además Montero se llevo esre mismo verano el premio Ajoblanco 2010 que promueve el municipio malagueño de Almáchar. Un verano completo de reconocimientos y premios para uno de nuestros poetas más insignes.


Y para terminar, en un panorama poético repleto de cazapremios y amistades, queríamos hacernos eco de la convocatoria de un premio de poesía que realiza la Legión Española (no es broma). En realidad, el espíritu de la legión y de muchos de nuestros poetastros premiados es parecido en organización y mentalidad. Qué mejor oportunidad, por tanto, para reunir talento, espíritu de grupo, patria poética y amistad bien entendido. Dejamos aquí las bases para aquellos interesados:

"La Legión Española, uno de los cuerpos de élite del Ejército Español, ha convocado el I Certamen de Poesía "Legión Española". En el mismo podrán concursar todas las personas, cualquiera que sea su nacionalidad, siempre que las obras presentadas estén escritas en lengua castellana, sean originales e inéditas y no hayan sido premiadas ni presentadas anteriormente en ningún otro concurso.

Los premios que se concederán serán dos: 1º 600 Euros 2º 300 Euros A las cantidades citadas, se le retendrá el 15% a cuenta de I.R.P.F. Metopa para las poesías que queden clasificadas en los puestos: “Tercero y cuarto”.

El Tema estará inspirado en la temática Legionaria, la Conmemoración de su Aniversario, su Fundador, el Cristo de la Buena Muerte y, en general, aquello que destaque las virtudes del Legionario. La Forma y la extensión en versos será libre.

http://novapolis.es/index.php/convocatorias-cultura-y-espectaculos-164/9629-los-legionarios-buscan-poetas"

La cuantía del premio parecerá insuficiente para algunos de nuestros proteicos premiados pero, como ellos mismos saben, el honor está por encima del sucio y vil metal o billete.


Nota: Recordamos que nuestra valoración de los premios hace referencia a nuestra evaluación subjetiva sobre las posibilidades de que un perfecto desconocido para el jurado y sus aledaños ganara el premio en cuestión.

miércoles, 30 de junio de 2010

"Mi primer bikini". Elena Medel



Hola a todas y todos,

Mientras llegan algunas peticiones de libros que hemos hecho a varias editoriales, nos ha apetecido reseñar el primer libro de Elena Medel: “Mi primer bikini”. Será la llegada del verano.

Antes unas breves palabras sobre el famoso reportaje. Primero, no permitimos publicidad en nuestro foro. Si alguien quiere hacer spam para nutrir las cifras de visitas de su blog editorial se ha equivocado de ventana. Nos importa un rábano lo que escribe ese señor o quien sea y nuestro pasotismo al respecto es tan grande que ni siquiera nos tomamos la molestia de leerlo.

El reportaje es una muestra válida de lo que para algunos significa la poesía y su forma de entendimiento: la marca. El denominador común de casi todos los fotografiados ha sido una manera de vivir la poesía que pasa por presentarse a premios, marca, ganarlos, otra marca, publicar en una editorial de marca y rodearse y citar a personas con marca. Se puede hablar de otros denominadores comunes, como su cercanía a los medios de comunicación de diversas formas, otra marca. Y otras que se nos ocurren como el conservadurismo poético y la falta de talento mayoritaria que no unánime, pero eso es ya discutible.

De forma que el montaje y reportaje realizado por alguien que no sabe mucho de poesía, de donde se deduce que hay alguien, a su vez, detrás señalando nombres y apellidos, no nos sorprende nada. Es absolutamente ridículo para nosotros y nos imaginamos que perfectamente lógico para los participantes. Lo único que no estamos dispuestos a tolerar es que alguien diga que se critica por envidia. Hay que tener el ego del tamaño de Siberia y un discernimiento de la realidad muy estrecho para pensar semejante gilipollez. No todo el mundo quiere ser como vosotros. Afortunadamente.

Zanjado. Volvemos al libro de Medel, Premio de Andalucía Joven de Poesía 2001. El jurado estuvo compuesto por María Dolores González Macías, Miguel d’Ors, Antonio Rodríguez Jiménez, Pablo García Casado y el editor Sergio Gaspar. En las notas y agradecimientos que acompañan a esta edición de 2007 la autora dice: “las enseñanzas de Pablo García Casado…en los Talleres de la Casa del Ciprés resultaron muy valiosas para mí…” Teniendo en cuenta el peso que tenía Pablo por aquel entonces en DVD, y al resto de jurado:

Valoración a priori de la ecuanimidad del Premio Andalucía Joven Poesía 2001: 3 / 10

Recordamos que esta valoración se refiere a la posibilidad subjetiva y discutible que tendría un perfecto desconocido de ganar dicho premio. Siempre hemos pensado que DVD y Visor se diferencian poco. Los hechos nos han ido dando la razón y ellos se han acercado por amor y afinidad. ¿Dios los cría?

El libro comienza con una cita de Ray Loriga, cita que no tiene más importancia que la de señalar el peso de la moda en la autora, como seguiremos viendo más adelante. Loriga, cuando se escribió el libro, era un autor famoso y “guay”, y la cita modal está a la altura de lo que será buena parte del resto del libro.

El poemario se divide en tres: Top less, Piercing y Monokini. Top less (¿sic?) abre con el poema “I will survive”, título de la canción de Gloria Gaynor. El mundo descrito por Elena, y así será un parte importante de los poemas del libro, es un mundo kitsch. Casi se podría hablar de un mundo pop-ito, dado el grado de infantilismo de muchas de las reflexiones. Surgen las referencias confesionales a Sylvia Plath y Anne Sexton pero el problema es que la autora no tiene nada que confesar porque lo que le ocurre es banal y aburrido. El abuso de la figura de la repetición retórica, “quién soy”, “besos”, “pitufos” es muy de taller, sea de ciprés o de otro material.

El segundo poema del libro pertenece al segundo estilo del poemario, estilo que hemos denominado “cordobés” por su recargamiento, en línea con la poesía que se ha escrito y escribe generalmente en la zona, y en línea también con el lugar natal de esta mujer. De repente encontramos un “en miríadas rociaron su armadura” que nos habla de una indefinición estilística propia. Autora en busca de estilo.

“Candy” es el título del siguiente poema, otro título de canción (http://www.youtube.com/watch?v=kYpiAePe-1s). Demuestra, una vez más, la afección por las modas así como un dudoso gusto musical. Una canción de 2001 que no pasará a los anales de la música precisamente sirve como introducción a un poema en el que la autora retorna al estilo kitsch del primero. Elipsis forzadas por la métrica, el manido tema de la muñeca rota, acompañado, eso sí, del arcoiris, verso inicial y final idénticos…Poppy, poppy, poppy. Vacío, en otras palabras.

“Bellum Jeans” también soporta estoicamente el motivo de la repetición con una temática insulsa e infantil, Zara efectivamente, o Nuevo Vale o Superpop. Medel va alternando poemas poperos con poemas cordobeses, como “Copero”. En “La chica del gorro azul” el título de la canción se lo lleva nada menos que “La Oreja de Van Gogh”. En este caso, el símil de que Amaya Montero es a la música lo que Elena Medel a la poesía no estaría tan desencaminado. Al fin y al cabo esto es una tercera edición. ¡Guau! Nuevo poema apoyado en la repetición. “Si comemos en el jardín”, en este caso.

Otro ejercicio métrico de taller en “Tótem”, monótono y vacuo. Apuntamos que Elena casi es mejor cuando se pone pop que cuando se pone cordobesa y muy métrica ella. A veces surge una Medel surrealista, a medio camino entre el lado popular y el cordobés. Destaca por lo negativo el poco acierto en las metáforas sexuales: “Nadie nunca / podrá verme llorar entre su clítoris de neón”. Efectivamente. La primera y soporífera parte termina con “Días de pesca”, texto de una narratividad excesiva e insulsa, que ni es poesía ni prosa poética, infantil hasta la extenuación y que acaba con una metáfora digna de…Bueno, que cada uno elija el adjetivo: “justamente ahora, / logro convertirme en anzuelo tuyo. / Al fin picas.” Como vemos, la originalidad llevada a sus extremos.

La segunda parte, “Piercing”, contiene sólo el poema que da título al libro. A un tono gótico rosa, muy en lolita japonesa, se le une el verso que llevará hasta el título, “poco antes de calzar mi primer bikini”, falsamente macarra y fuera de lugar. ¿No había otro verbo que marcara la ortodoxa acentuación en la sílaba sexta? Alguna pincelada más imaginativa añade un poco de calidad a un texto que pide diez revisiones más antes de ser publicado.

La parte final, “Monokini”, ¿sic?, es un poco más de lo mismo. Las memorias infantiles, o infantiloides, ahogan, como en “Celebración”. “Travelling” es de nuevo un confesionalismo mal entendido. La metáfora en “Ragazza” serviría perfectamente para un nuevo tema de la Oreja de Van Gogh, se pasa hasta para el Tigerlily de La Roux, como servirían a pesar del tema, varios versos del poema “Irène Némirovski”: “y soy un perro y soy un lobo / y soy un trago de vino de soledad…/Y soy tu todo y soy tu nada…” El peso de una infancia que parece no superada, de la carga de lecturas juveniles, de la televisión, se lee de nuevo en el patético “Espejo”, en el que se nos habla de quien se enamoró perdidamente de Benji o de quien “lloró verano tras verano en el entierro de Chanquete”. A veces se acuerda del cordobismo y ataca con sintagmas como “meteoritos de champán” o “tul de diamantes”. Luego la propia autora se pregunta si la llaman “kitsch o pop”. Va a ser que lo primero.

Termina este librito con “El secreto de Heidi”, dedicado a Juana Castro por la ayuda brindada. Amalgama de muchos de los estilos ya vistos: el más popero (“soy la pegatina que no viene con ningún chicle”), la metáfora aislada y deslavazada (“mapa de metáforas manchado de café”) o la reescritura del mito infantil en una línea demasiado cercana e imitativa a la de su Sexton…

Desde “Mi primer bikini” Elena Medel ha publicado dos libros más que añaden muy poco a lo leído en este primer libro. El como una persona con tan poco talento poético acaba en el jurado de un premio Nacional sólo se explica en un país tan retrasado para muchas cosas como el nuestro. La moda, la marca, en apellido y en editorial, prima muy por encima del contenido. Desde ahí, una compleja red de amistades y afinidades colectivas sitúa de repente a un grupo de personas muy similares en sus actitudes ante una cámara. La marca de la ropa es sólo parte del complemento.

Valoración del libro “Mi primer bikini”: 2 / 10

domingo, 18 de octubre de 2009

Jaime Siles en "Desnudos y acuarelas". José Luis Piquero con "El fin de semana perdido". Contracrítica


Hola a todas y todos:

Hacía tiempo que no dedicábamos nuestras páginas a ejercer una de las tareas fundamentales de este blog: la contracrítica. Sabemos que algunos de vosotros preferís que señalemos sólo los buenos libros pero en un panorama cultural como el español en el que la crítica oficial la hacen cuatro colegas, y la crítica en Internet los otros cuatro colegas restantes y entre ellos, hacen falta mecanismos de contrapoder para que el panorama lector no parezca una colección de bobos asintiendo con la cabeza.

Comenzamos por Jaime Siles. El libro que presenta se titula "Desnudos y acuarelas", edita Visor y ha recibido el XXII Premio Tiflos de Poesía. El jurado era casero incluido el propio editor, Luis Alberto de Cuencia, etc, etc. Una persona como Siles, tan amiga de Chus, que ha ganado tantos premios con él en esa editorial, en fin, nos lleva a la siguiente valoración:

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del XXII premio Tiflos de Poesía: 0 /10

Más alto y descarnado se puede decir, pero no más claro.

A un profesional de los premios y jurados Visor como Jaime no le tenemos mucha simpatía. La objetividad, por otra parte, de El Cultural a Visor es cero, por razones que ya hemos comentado en otras ocasiones. Cero para todos en objetividad, incluidos nosotros.

El libro se divide en dos parte, "Desnudos" la primera y "Acuarela" la segunda. No hemos contado todos los versos, por puro aburrimiento, pero creemos que el libro, en sus totalidad está escrito en heptasílabos, lo que le da una monocromía rítmica y tonal que solo la corta duración del poemario hace algo más llevadera. La mayoría de las estrofas son cuartetos rimados. Cualquier tipo de riqueza prosódica no existe. Es un sonsonete monocorde insufrible, con una variación acentual escasísima.

Si en lo métrico el libro resulta soporífero, salvo para Túa Blesa que tanto sabe de música (verlo en youtube), en el resto de apartados la mezcla es de sopor por un lado y de perplejidad por otro. El cómo una persona culta, leída, aparentemente viajada, por encima de la media en sus reseñas y ensayos, puede escribir una poesía tan mala, tan rematadamente rancia en su enfoque neoclásico a veces, barroco otras, es difícil de entender. Leemos la poesía reunida de este señor, nos detenemos en aquellos semáforos, y seguimos avanzando en el tiempo e incluso parece que la involución estilística del poeta no sólo no se ha reducido sino que se ha acrecentado. Este libro que hoy tenemos delante no debería haber pasado el comité de lectura de ningún premio de ayuntamiento perdido o de final de curso.

Podríamos poner ejemplos de versos para darnos a entender. Pondremos algunos pero no queremos aburriros más de lo debido. No sería justo. En el poema "Sucesión de desnudos", unos cuantos versos: "su pubis se asomaba / a un jardín de cobrizos / celajes que cruzaba / una línea azul / sobre un centro de escarcha / sobre el que un breve tul / impedía la marcha." Ohhh, qué bonito. Un poco más adelante: "Estaba contemplando / su cuerpo de delicia /cuando llegó remando una nave fenicia". Parece que delicia no encontró mejor rima que fenicia, nave que desaparece en los siguientes cuartetos.

El poema Acuarelas tiene un tono similar: "y que escribe palomas / en tazas de marfil / mientras miro los lentos / setos de Patinir". En otro poema, la nada de la noche "pulsada por los dedos / de una lejana lira / por cuyas cuerdas pasa / el aire de mi vida." Problemas de salud produce la lectura de estos versos.

Podríamos seguir pero qué sentido tendría. Esto es versificación y de la mala. No es ni siquiera poesía. Tanta cursilería no la soportaría ni el más patético de los románticos del XIX.

Valoración del libro "Desnudos y acuarelas": 0,5 / 10


El segundo libro contracriticado es "El fin de semana perdido", de José Luis Piquero. Publica DVD y esta vez no es un premio.

La crítica la realiza Francisco Díaz de Castro en El Cultural. Piquero puede llevar años sin publicar pero su red de amistades interesantes es amplia y extensa y llega a casi cualquier lugar. Además, DVD es el segundo mejor amigo de El Cultural tras Visor:

Valoración subjetiva de la objetividad del crítico sobre el autor: 2 / 10

Nuestra autovaloración se ve afectada por lo ocurrido en los premios DVD de los últimos años: 3/ 10

Aunque parten de estéticas distintas, la valoración final de "El fin de semana perdido" no va a ser muy distinta a la de "Desnudos y acuarelas". El autor, en su planteamiento formal, confunde moderno con modernez. Algunos siguen pensando que resulta moderno escribir polla, caca, culo, pis...La germanía de nuestra Edad de Oro nos avisa que ser moderno debe ser otra cosa. Como comentaba una mujer en la entrada anterior, es cierto que la masa se enardece cuando en sitios como Bukoswki Club y similares, el poetastro de turno comienza a realizar una especie de "tacos dropping", y el colega, siempre es colega, baja arropado por la masa sintiéndose el nuevo Kerouac. La pandilla le anima y ellos le creen. Es una especie de realismo sucio, tan mal copiado por gente como Roger Wolfe, que todavía es poeta, y copiado en tercera derivada por una caterva numerosa de gente que cree que todo lo que se necesita para ser un buen poeta es estar borracho, fumar todo lo fumable, presumir de una vida sexual conflictiva y leer a poetas tan malos como Bukoswki.

Sin que sea el caso exactamente de Piquero, sí parece que el tono de unos cuantos poemas pretende supuestamente provocar cierta reacción de sorpresa y exclamaciones de atrevimiento, muy propia de una generación como la suya que ha vivido víctima de la represión sexual. Así no es de extrañar que Díaz de Catro, que debe ser de su generación o mayor, hable de provocación. ¿Qué es provocación? ¿Hablar de sexo es provocación? Incluso menciona la palabra transgresión. ¿Sexo entre más de dos personas es transgresión? Venga ya con las palabras reclamos comerciales para atraer a cuatro reprimidos.

En realidad lo que trata de hacer Piquero es una poesía confesional, con algunos toques propios en lo sexual y en cualquiera de sus varias ocurrencias, que caen por un lado en una narratividad carente de poesía y por otro que aburren tremendamente ante las sospechas de que este personaje podría estar enamorado de sí mismo. A los pocos poemas no nos importan ya ni sus aventuras sexuales, ni sus reflexiones de andar por casa, ni su victimismo ni nada de nada. Ni su desamor nos conmueve ni su erotismo nos excita. Ni cuando abandona toda retórica para ofrecer un verso desnudo pero vacío, ni cuando se acoge a ella o con poca fortuna o tirando directamente del intertexto. Es un confesionalismo mal entendido, de taller de poesía, de una calidad poética muy baja. En muchos casos ni siquiera es poesía sino un mal cuento dividido en supuestos versos.

El malditismo suena impostado, además de repetido y antiguo. Ese poema de Caín está ya escrito una y mil veces en el siglo XIX. Ídem con la rebeldía pasada de fecha. El escritor se atreve además a buscar el adoctrinamiento, como si fuera poseedor de una verdad y necesitara transmitirla. En el fondo, es un moralizador como lo demuestra en su poema "Mensaje a los adolescentes".

Pésima poesía realista, pésima poesía confesional, libro que se hace largo al tercer poema, y tiene treinta y cuatro, lo peor del poemario es su carácter circunstancial. La poesía buena realista hace de la anécdota algo universal. En el caso de Piquero, la anécdota se queda en anécdota, incluso cuando trata de hacerla transcender a través de sustantivos abstractos.

El colmo viene al final con ese diccionario de palabras para lectores analfabetos en donde Piquero explica el significado de palabras utilizadas en sus poemas como sinapsis. Otros comentarios sobre sus propios poemas resultan superfluos e intrascendentes.

Tampoco en los poemas que pasan desapercibidos ni en los poemas que destacan sus críticos y amigos ("El abrigo azul", "Wakefield"). Prácticamente nada se salva de este libro que seguirán cantando su enorme lista de amigos, especialmente en prensa local, pero que para nosotros es un fracaso como poesía realista, como confesional y como intento adolescente de transgresión y modernez. Un mal libro de poesía.

Y ya van unos cuantos en DVD. Una editorial que empezó con buenas elecciones, que poco a poco ha ido cayendo en los mismos vicios que las demás, sin considerar su introducción en el mundo de los premios. Seguirá contando con el apoyo de El Cultural y otros medios pero no. Esto se acaba. El último libro, de su propio editor Sergio Gaspar, Estancia, marca una sima de calidad poética difícil de recuperar.

Valoración del libro "El fin de semana perdido": 1 / 10