
Hola a todos y gracias por todos los libros que vamos recibiendo antes ni siquiera de comenzar a mandar correos a las editoriales. Es un honor y un orgullo leeros y recibir tanto cariño. También hemos recibido varios comentarios que apostaban ya por sus candidatos de manera pública. Como muchos recordaréis del pasado año, los votos son secretos y se mandarán a una dirección de correo electrónico que os daremos una vez termine el año. Pero gracias por vuestro entusiasmo. Ya se ven algunos favoritos...
Razones de distribución, de peticiones y de agenda nos llevan de nuevo a Tusquets. El libro, de Álvaro Valverde, se titula "Desde fuera".
La crítica la realizó Antonio Ortega en Babelia. Al margen de que Babelia trata muy bien a Tusquets, como buen anunciante que es tal y como puede comprobarse en el faldón que acompaña a la reseña, tampoco creemos que Antonio sea demasiado objetivo respecto a Álvaro, y no sólo por los amigos comunes. Aunque lo hemos dicho en otras ocasiones, la objetividad no sólo implica el hacer una reseña laudatoria, algo que ocurre en el 99% de los casos. El simple hecho de señalar qué libros entran y cuáles no en la ruleta de la fortuna ya es una ayuda esencial para libros que, curiosamente, no la necesitan. Si el dinero atrae más dinero, el poder atrae más poder.
Objetividad a priori del crítico en nuestra opinión: 3 / 10
La crítica de Antonio, por otra parte, demasiado construida con trozos del texto de Álvaro, nos parece decepcionante. Y su conclusión no se apoya en argumentos. Queremos más proteína.
Nuestra objetividad es baja. Para empezar, desconfiamos de cualquier premio Loewe, pecado y prejuicio claro y público de este colectivo. Y además, sentimos la misma desconfianza hacia poetas metidos a políticos, y que dividen el mundo en buenos y malos. Por mucho que a veces sean destituidos. "No se imaginan los sapos que he tragado" dice el poeta refiriéndose al tema (http://mayora.blogspot.com/search?q=destituci%C3%B3n). Nadie te obligaba a tragártelos. Resultado: 3 / 10
Comienza el libro con una cita del poeta valenciano Cesar Simón, poeta de cabecera de Vicente Gallego, entre otros, y que da título al libro. Escrito entre los años 2000 y 2007, las diferencias entre las distintas parte de "Desde fuera" son importantes, tanto en temática como en estilo, y el resultado es muy desigual en términos de la calidad de la poesía.
Empieza "Desde fuera" con el juego de opuestos que el poeta ofrece en la primera y última parte del libro. Si la primera es "Desde dentro", su primer poema es "Desde fuera", título también de la última parte del libro. "Desde dentro" muestra todos los defectos de la poesía de Valverde y pocas de sus virtudes. En sus dieciocho poemas, las reflexiones interesantes de los dos primeros poemas en seguida se convierten en pensamientos sondables y superficiales. El lenguaje, que en otras partes será más desnudo y sencillo, es aquí un lenguaje metonímico y alambicado, compartiendo los defectos que agrupan a varios de sus compañeros de editorial y de premio: abuso de clichés, falta de originalidad, metonimias y metáforas desgastadas...Unos pocos ejemplos servirán de ejemplo: "el río desangrándose / a la hora rojiza de las últimas vísperas", "Las arrugas que cruzan por tu cara / son las líneas del mapa de tu vida.", "en otoño, es la gama de ocres quien impone / belleza a esa nostalgia /que destila su zumo / de las sombras frondosas del verano.", "A través del cristal, lejos de aquí, / arde de nuevo el mar.", "Mi vida es este río que me lleva, / esta apacible huida hacia la muerte."
La intertextualidad, en línea directa con nuestro siglo de oro, no sirve para dar nueva luz a los versos ya escritos sino que, más bien, parece un ejercicio de exhumación poética.
La segunda parte, titulada "Sur" no mejora en nada la altura, como diría Antonio Ortega en su reseña, de la primera parte. Hay una insistencia excesiva en los mismo temas, sin que cada nuevo poema agregue algo al conjunto. El amaneramiento estilístico es, sin embargo, todavía mayor en la repetición de ciertas imágenes: "Al fulgor carmesí / de este ocaso de agosto", "cuando cesa la tarde / y la luz es de oro", "La luz de atardecida mancha todo", "cuando muere la tarde"...
El libro comienza a recuperarse en la tercera parte, "Entonces la muerte", cuando el poeta comienza a quitar innecesarios adornos a su lenguaje y habla de manera clara de lo que lleva bastantes poemas queriendo decir dando rodeos con el atardecer, el otoño, el ocaso y similares: su preocupación existencial por la muerte, tema recurrente en la poesía del extremeño. Tanto el primer poema, en donde el poeta aúna su angustia existencial con el otro gran tema de su poética, la naturaleza, como en los dos siguientes, en donde la memoria de la muerte es nítida y poética, Álvaro logra tres poemas buenos, muy por encima de lo leído hasta el momento.
Aunque sin llegar al nivel de las dos primeras partes, la cuarta, titulada "Lugares del otoño", vuelve a la retórica gastada: "las aguas enlodadas / del río de la infancia: el del olvido", "El que hoy comenzaste es un largo viaje / por el río del tiempo." Cuando el poeta baja del Parnaso, como en el poema 5, la mejora es tan notable que parece mentira que éste sea la excepción y no la regla.
Aún así, la segunda mitad de "Lugares de otoño" es claramente mejor que la primera, y anuncia, independientemente del registro temporal, la mejor parte del libro: "Imaginario". Inspirado en la pintura de Godofredo Ortega Muñoz, el poeta desciende por fin a la tierra y desnuda su poesía de abalorios para hablar precisamente de un paisaje hermoso por su sencillez, su aridez y su carácter desértico. Llegando a veces casi a una orientalización minimalista que lo acerca al renga, Álvaro avanza por ese territorio de sequedades y su poesía y el tema se adaptan esta vez sí al mensaje poético. Esas retamas, esos terrenos duros, en donde paisaje y pensamiento lúcido se unen, son lo mejor del libro.
La última parte, "Desde fuera" comienza con unos de los mejores poemas del libro, "Stevenson, Skerryvore", donde el paisaje interior se traslada al mar, en una naturaleza que continua siendo inhóspita pero bella a la vez. Las múltiples referencias literarias en esta parte, de nuevo marca de la casa, y la multitud de lugares que se conforman en los poemas, tienen un resultado desigual, con poemas buenos, como "Hotel Kreuz", "Plaza de Garrovillas" o "Dos robles jóvenes", y poemas donde cae en los errores ya señalados, como en "Mariñas de Sada", con los versos retorcidos y forzados métricamente "como si de tapices / al cabo se tratasen", "Cáparra" o "Puente de Alcántara".
"Desde fuera", en su conjunto, no deja un buen sabor de boca y sí cierta rabia. Desde fuera, valga la redundancia, se aprecia que el poeta puede dar mucho más de sí, y no se entiende bien la enorme diferencia que hay entre los poemas buenos y los poemas que caen en el rebuscamiento vacuo y en la completa falta de originalidad. Ahora que, como dice el poeta, comienza su otoño, Álvaro tiene dos caminos delante de él (o argentinos o incultos o las dos cosas, vamos): el poeta sencillo pero hondo que se funde con su paisaje o el poeta que se viste pomposo y recargado sobre un fondo baldío. Dependiendo de él y sólo de él, el tiempo lo situará en el lugar que le corresponda.
Valoración del libro "Desde fuera": 5 / 10