sábado, 29 de septiembre de 2007

El Cultural, última semana de septiembre

La primera crítica es del libro de José Fernández de la Sota titulado Aprender a Irse, premio Ciudad de Córdoba 2007. Publica Hiperión. La crítica la realiza Francisco Diaz de Castro, que no consigue aportar valor añadido a su comentario.

Independencia del crítico en este caso: 5 / 10

Hemos hablado otras veces de los premios Hiperión. En este caso, casualidades que se repiten, el poeta ya había ganado no sólo otro premio de Hiperión, el Antonio Machado (que este año ha ido a otra Hiperión, Ana Isabel Conejo), ¡¡¡¡sino otros dos más!!!!, el premio Jaén y el premio Alfonso el Magnánimo.

José Fernández de la Sota es de esos poetas que creen que la poesía debe de ser útil y tener un fin, lo cual implica en el fondo añadir un tono moralista, ¿cómo?, que en su caso va completamente en contra de la propia creación artística. El poeta dirige una revista literaria cuyo nombre es Ancia, el famoso poemario de Blas de Otero, referencia clara de este poeta, del que se queda lejísimos.

La poesía de este señor es antigua, pasada, retórica en el peor sentido de la palabra, tradicional, aburrida. No aporta nada nuevo y lo viejo suena a viejo. Un excelente premiado, sí señor.

Estamos cansados, y hablamos ya en general y no de esta caso concreto, de los monopolios poéticos, de la consanguinidad que se da en este país, de los mismos jurados que se repiten una y otra vez, de los mismos premiados por las editoriales que llenan el curriculum de sus poetas, como si se fueran a presentar a una entrevista de trabajo. Qué cansados de leer el mismo estilo, copiado una y otra vez. Qué coñazo y qué aburrimiento. Sólo encontramos cosas interesantes en autores de editoras independientes y en lo que se está publicando fuera de España. Entre tanto premiado hay algo interesante pero la excepción. O cambiamos mucho el panorama, y apostamos por una verdadera revolución, o la poesía española oficial morirá.

Y en este sentido, los medios de comunicación, y en especial los suplementos culturales, tienen una parte de responsabilidad por servir de escaparate de libros que no tienen ninguna importancia ni calidad literaria, independientemente de que sean el premio X.

Valoración del libro Aprender a Irse: 2 /10

El segundo autor del que vamos a hablar es el conocido poeta griego Yannis Ritsos. Se presentan dos libros suyos. Por un lado, Fedra, en edición de Acantilado, y traducción de Selma Ancira. Y por otra parte Testimonios, en edición de Icaria y traducción de Román Bermejo. La crítica la realiza Antonio Colinas.

Valoración de la independencia del crítico en este caso: 9 / 10

Como siempre, Antonio realiza una buena crítica de ambos libros y nos deja muy poco margen para añadir. A nosotros nos parece que Odiseas Elytis es el poeta más importante del siglo XX en Grecia, pero es una cuestión de gustos personales. La obra de Ritsos es extraordinariamente rica, y el autor ha tenido distintas voces a lo largo de su extensa producción poética, pasando desde el surrealismo, la poesía épica, filosófica, confesional...

Los dos libros que se presentan son una pequeña muestra del talento de este poeta, por un lado de su lado más épico y exuberante, y por otra de su lado más íntimo. Sería interesante que alguna editorial se animara a realizar una extensa antología de la poesía de este señor para poder entender en toda su extensión la fuerza lírica de este buen poeta.

Respecto a las traducciones, en ambos casos son notables. Libros recomendables de editoriales recomendables.

Valoración del libro Fedra: 7 / 10
Valoración de los libros de Testimonios: 7,5 / 10

10 comentarios:

Farsa dijo...

Desgraciadamente, esa revolución de la que habláis en ningún caso va a llegar de parte de medios de comunicación como el El Pais o El Mundo, plagados de críticos que participan como jurados. Un jurado se paga normalmente entre 1.000 y 3.000 euros. Es decir, una persona que haga diez jurados al año, hay gente que hace bastantes más, se llevará entre 10.000 y 30.000 euros por diez medias jornadas. Hay mediáticos que se están llevando más de 60.000 euros al año por participar en jurados únicamente.

En un mundo de miserias económicas como el poético, los silencios, fidelidades y complacencias se pagan muy fácilmente.

Así que la revolución sólo llegará desde los propios poetas, nunca desde los medios y sus críticos. Cuando los poetas digamos "hasta aquí" se terminará toda esta farsa.

Ánimo y a seguir.

Montse dijo...

Me revuelven el estómago estas cosas. La solución es que ni Dios se presente a los premios estos. Ni Dios. Yo mi parte no me voy a gastar ni un céntimo en fotocopias.

Gracias por vuestro curro y seguir adelante.

Ana dijo...

Me gustaría saber qué ocurre en otros países en relación con los premios. No es una pregunta retórica, sinceramente me gustaría saber lo que ocurre en otros países. No sé si ustedes u otros foristas, podrían dar su opinión sobre este tema, tan importante en nuestro país y que tanto rechazo nos produce a ciertas, o muchas, personas.

Un saludo

Anónimo dijo...

Sería interesante que sacaráis el comentario sobre premios que ibais a hacer, recomendaciones, etc.

Saludos

un poeta cualquiera dijo...

También es verdad que se critica mucho y se escribe muy poco. Bien es verdad que si (algunos) de los firmantes (y no firmantes) tuvieran alguna opción de ganar algún concurso -tampoco es tan fácil y no regalana nada - opinaría de otra forma. Estoy bastante de acuerdo, por lo general con lo dicho, pero no todo es blanco o negro y hay muchos concursos 'limpios'. Y lo de los 1000 y 6000... será en el Loewe, el Torrevieja y cuatro o cinco más. Porque, vamos... ya quisiera yo!

Un poeta dijo...

Yo he hecho algún jurado y lo mínimo que te dan son 600, salvo que sea una cosa muy cutre y que premien sólo poemas, no poemarios. En ese caso te pagan 300 como poco.

En realidad ganar un premio es o bien muy fácil o imposible. No hay termino medio.

En todos los jurados en los que he estado, cuando llegabas ya había tres o cuatro personas que hacían mayoría sobre un mismo libro. El editor, el concejal, y alguien más. Siempre pasa igual. Sólo puedes hacer un voto particular, y sale que el ganador es por mayoría, no por unanimidad. Nada más. Y no volver al año siguiente.

3000 euros por un jurado de un premio grande me parece hasta poco.

Y no todos nos vendemos, un poeta cualquiera. A muchos el dinero nos importa poco. Tu argumento es el mismo porque el cual una parte significativa de los alcaldes de la costa española están denunciados o condenados por corrupción y siguen siendo votados. ¿Si tú pudieras también meterías la mano?. ¿Es eso lo que sugieres?. ¿O que los demás lo haríamos?. ¿Y te atreves a llamarte poeta?.

un poeta cualquiera dijo...

No creo que este sea un espacio apto para una discusión personal. Los argumentos que utilizas -de forma tan atacante- parecen exigir una respuesta parecida. No he hablado de ayuntamientos y no voy a entrar en ese tema, me parece insultante que lo sugieras. Por otro lado me atrevería a decir que no ha sido jurado de muchos premios, pero bueno, puedo equivocarme en ese aspecto. Ganar un premio no es o fácil o imposible. Eso me parece una auténtica tontería, por uno utilizar una palabra más adecuada. Y no me atrevo a llamarme poeta, lo soy, por defecto naturalmente. Salud. No voy a entrar en más contestaciones. Creo que este blog no debería ser un espacio para la discusión y el ataque personal.

Anónimo dijo...

La auténtica pena es que ni siquiera en un blog como este, de crítica interesante, se habla de otros libros más que los de siempre. Al fin y al cabo sólo hacéis contracrítica, cosa que se agradece, pero también gustaría encontrar un sitio donde las críticas abrieran horizontes -y no me sirven cosas como latormentaenunvaso, donde la endogamia es evidente).

Addison de Witt dijo...

Ufff, se va complicando el tema.

Nosotros sólo podemos hablar de nuestra experiencia personal o muy cercana, que es la siguiente.

Por supuesto que hay premios limpios. De todo hay en el mundo. Y nosotros hemos sido testigos de alguno. Por tanto, no podemos caer en el error de pensar que todos los premios están amañados porque no sería cierto.

Sin embargo, basándonos en nuestra experiencia personal o muy cercana, muchas veces nos hemos encontrado o bien con que las plicas se abrían antes de tiempo, o que la pre-selección dejaba ya todo resuelto, o que el editor tenía ya la mayoría del jurado antes de empezar...

Por tanto, tenéis razón en que algunos premios o es muy fácil ganarlos o es imposible, y también la tenéis cuando decís que no siempre eso es así. El porcentaje de unos casos y otros os lo dejamos a vuestra elección.

Nuestro próximo post va a hablar en profundidad sobre este tema y va a lanzar una propuesta, mucho más sencilla de aplicar de lo que parecerá a primera vista.

Respecto al último anónimo, tienes razón. Nos gustaría en algún momento hablar no sólo de los libros que salen en estos dos medios. En este sentido vamos a lanzar una primera idea que esperemos que te guste. En una o dos semanas como mucho la verás anunciada a bombo y platillo en nuestra página.

Abrazos a todos, poetas.

el hombre que fue jurado dijo...

Fui jurado. Me pagaron 600 euros. En realidad no llegaba. El editor no estaba allí, ni ningún representante de la editorial. No hubo preselección, así que todos teníamos todos los libros. Hubo varias votaciones y debates. Al final el poemario que ganó lo hizo por 3 votos a 2. Era el primer libro de poemas del autor. Fue limpio. Dese luego no era un premio Hiperión ni Visor.
Hay esperanza.
Saludos.