lunes, 12 de mayo de 2008

Mahmud Darwix "Poesía escogida. 1966-2005". Babelia y El Cultural, segunda semana de mayo, 2008

Hola:

Comenzaremos con un libro importante que llevábamos retrasado y a continuación haremos un repaso a lo que fue la crítica de la semana.

Empezamos con el libro del poeta palestino exiliado Mahmud Darwix "Poesía escogida. 1966-2005". Edición y traducción de Luz Gómez García. Edita Pre-textos. Las dos críticas, la de El Mundo por Antonio Colinas, y la de El País por Ángel Rupérez, fueron muy buenas. Las podéis encontrar aquí:

http://www.elpais.com/articulo/semana/olor/pan/elpepuculbab/20080301elpbabese_8/Tes/

http://www.elcultural.es/HTML/20080306/LETRAS/LETRAS22603.asp

(Añadido: Por indicación de un compañero, aunque no sea un medio contracriticado aquí por el momento, también es una buena crítica la de Jaime Siles para ABC):

http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=9654&num=847&sec=32


El libro comienza con tres poemas de "Enamorado de Palestina" (1966). En ellos hay toques surrealistas ("Yo estaba crucificado a fuego. / Les decía a los cuervos: no me devoréis,"), bíblicos, confesionales, pero sobre todo hay emoción poética, emoción que se ve perfectamente reflejada en el mejor poema de este primer poemario, "A mi madre", y optimismo, a pesar de la prisión, en el poema "La cárcel".

"El final de la noche" (1967) está representado con dos poemas. Predomina el tono fuertemente sentimental, y el lenguaje sencillo. Destaca el poema "Un soldado que soñaba con azucenas blancas", dialogado, emotivo, con algunos versos de una gran belleza formal ("Yo sólo era una máquina que escupía un fuego rosáceo / y hacía del cielo un pájaro negro"), y palabras que suenan verdaderas: "quiero un día soleado, no el instante de la victoria, / demencial...fascista). Un ejemplo de cómo hacer poesía política sin necesitar de mostrar panfletos, sin caer en la prosa por decirlo más claro.

El siguiente poemario es "Los pájaros mueren en Galilea" (1969), quizás uno de los poemarios más flojos del poeta, que se resguarda en un clasicismo demasiado adornado, en el que el poeta no logra aportar nada nuevo a lo clásico. Ejemplos de esto serían los poemas "Extraño en una ciudad lejana" y "La lluvia primera" ("Bajo la lluvia suave / sus labios eran / una rosa que crecía en mi piel").

"Nupcias" (1977) nos trae ya a un poeta exiliado, mucho más leído, y con un nivel poético superior. "Fue lo que había de ser", el único poema presentado del poemario, es uno de los mejores poemas del autor sin duda. Mezcla de prosa poética y poesía, Darwix abandona el lenguaje directo y sencillo y adopta un tono alegórico (la golondrina es la policía, la espiga la poesía), surrealista en ocasiones, de gran lirismo, en donde con una enorme habilidad lírica se describe a través de su amigo el drama del destierro sin caer de nuevo en el prosaísmo, con varios cambios de plano espaciotiempo, y un oscurecimiento del confesionalismo que lo mejora, con un final de una enorme fuerza que no vamos a desvelar, y algún verso antológico: "Del café, sólo se bebía el color"; café que es la bebida que el poeta bebe y escribe en muchos poemas, casi como reacción inconsciente al té que se bebe en su país.

El siguiente poemario es "Es una canción, es una canción" (1986). Del poemario se nos presenta completo el poema "Cuatro direcciones personales", una excelente colección de cuatro poemas en prosa con temas variados como la cárcel o el destierro. Destacan los poemas "El metro cuadrado de una celda", auténtico nuevo canto al optimismo desde el interior de una celda ("Mi libertad: ser como no quieren que sea. Mi libertad: ensanchar el calabozo") con momentos de elevado lirismo ("Amo los retazos de cielo que se filtran por el tragaluz de la celda, un metro de luz en el que nadan los caballos, y las pequeñas cosas de mi madre"); y el poema "La habitación de un hotel", una originalísima y algo desencantada visión del amor: "¿No habías dicho tú estas mismas obscenidades a otro?").

El poemario "Menos rosas" (1986), de nuevo prosa poética, está representado con cinco poemas, todos ellos muy buenos pero de los que destacaríamos "Sobre esta tierra", canto hermoso y sencillo a Palestina, "Aeropuerto de Atenas", donde el poeta de nuevo ofrece una forma muy original de explicar el destierro ("mientras nosotros permanecíamos como asientos sobre los asientos aguardando el mar"), y "Me querrían muerto", un excelente poema sobre el rencor de esa cosa tan peligrosa llamada pueblo cuando no haces, o no eres, lo que ellos pretenden que seas ("Me querrían muerto para decir: Era de los nuestros, era nuestro").

De "Veo lo que quiero" (1990) nos trae el poema Rubayat, en estrofas de cuatro versos obviamente. En él, el poeta se pone detrás de un gran angular para ver todo (la bondad, la pérdida, la paz, la guerra, la cárcel, la muerte, la poesía..) a través siempre del mismo comienzo: "Veo lo que quiero ver". Utiliza un lenguaje a veces emotivo, a veces clásico, otras veces social, otras nos acerca al beatus ille, a veces es visionario, otras irracional...Destacaríamos el número 7 sobre la cárcel y el número 13 sobre la poesía.

"Once astros" (1992) está representado por el poema "El invierno de Rita", un gran poema que sería todavía más grande si el poeta eliminara los clasicismos que parece no sabe asimilar dándoles una nueva orientación. El lenguaje es de nuevo muy rico, a veces sentimental, a veces ornamental, visionario, romántico: "Tengo algo de la sabiduría de los enamorados: ama el rostro de su asesino la víctima".

"El fénix mortal" (1995) es el poemario con un mayor número de poemas de los escogidos por la antóloga. A parte el simbolismo de "Una nube en mi mano" o "De un cielo a otro cruzan los soñadores", o el culturalismo desmitificador de "Helena pura lluvia", destacamos "La noche del buho", una excelente reflexión sobre el tiempo presente.

"La cama de la extranjera" (1999) comienza con un soneto, el único de la antología, metapoético y místico a la vez, en el que el poeta hace una declaración de intenciones que viene a explicar parte de sus poemarios anteriores en prosa poética: "no es verso el verso, y no es prosa la prosa". Destaca el tono elevado, el misticismo sumerio de "La leche de Inana".

"Mural" (2002) es un poema largo, una reflexión sobre la muerte y la identidad siempre desde el sentido de la trascendencia ("pues ver es una luz que lleva / al no ser...a la locura"). "Estado de sitio" (2002) es de nuevo un largo poema, un poeta político, en general muy bien resuelto para evitar sonar a panfleto "Bajo sitio, la vida se torna tiempo". O cuando escribe: "hacemos lo que hace quien se eleva hacia Dios: / olvidamos el dolor".

"No te excuses" (2004) y "Como la flor del almendro y allende" (2005), los dos últimos poemarios del libro suponen, con una excepción, un paso atrás en la carrera del poeta. Un clasicismo sin digerir de nuevo invade el poema ("Luego la acuno como la nube a un enamorado / en el encinar") e incluso hay poemas que en conjunto resultan fallidos como "Nada me gusta", "El está tranquilo, yo también", "Naranja" o "Dichosas las mujeres hermosas". A pesar de esto, el magnífico, extraordinario cierre que supone el poema "Contrapunto" ("defiendo...que a un país le rapten las leyendas").

Este libro de Mahmud, de cuya traducción no podemos opinar aunque tenemos la impresión de que la famosa musicalidad de Darwix se pierde en cualquier caso, es una buena muestra de uno de los mejores poetas árabes del momento (sólo Adonis pensamos que estaría en un nivel superior). Salvo cuando el poeta se ve arrastrado a un clasicismo que no sabe renovar, en el resto de casos, especialmente cuando el poeta es atrevido en sus formas, las cotas de poesía que alcanzan los poemas de Mahmud son muy notables, y muestran una sabia combinación de muy diversos estilos y formas perfectamente asimiladas. Además, es Darwix un poeta capaz de transmitir ideas políticas y sociales sin portar ninguna pancarta y sin abandonar el lenguaje poético. Un libro claramente recomendable.

Valoración del libro de Mahmud Darwix "Poesía escogida (1966-2005)": 7,5

Babelia esta semana recoge otro libro de Pre-textos, "Hombres en sus horas libres", de Anne Carson, que ya fue finalista de nuestros premios. La crítica de Antonio Ortega es buena y nuestro único "pero" es que Antonio siga religiosamente todo lo que traduce este señor y lo reseñe. No es de extrañar que el traductor dijera en su blog que Antonio era el único crítico válido de El País. A veces tener un amigo bueno vale por cinco regulares. Estamos de acuerdo en que el crítico es bueno, claro que lo es, y el libro también, pero estas cosas innecesarias en un libro que llevaba un año en el mercado le restan méritos.

Ponemos a continuación lo que comentamos sobre Anne Carson:

Anne Carson (1950) por "Hombres en sus horas libres". Edita Pre-textos. Canadiense. Traduce Jordi Doce: Auténtico melting pot el de Anne Carson en este libro. Acude por una parte al ya antiguo oficio de cambiar de espacio-tiempo a los mitos grecolatinos, a la intertextualidad, salvaje en ocasiones, neologismos, irracionalismos, pura posmodernidad. Una parte importante del texto difícilmente entraría en la categoría de poesía por su acentuado prosaísmo incluyendo géneros tan dispares como el cuento o el ensayo. Pero es en los momentos verdaderamente poéticos, de una clara naturaleza fragmentaria y yuxtapuesta, poemas fracturados a propósito, desubicados de su semántica y sintaxis en cada giro, en donde Carson logra los mejores momentos de su libro. En el peor de los casos, Anne Carson hace pensar, aunque no sea poesía. En casi ningún momento encontraran los lectores un ritmo poético, ni siquiera dodecafónico. Pero es de agradecer el enorme riesgo que Anne asume en cada libro.

Y El Cultural, esta semana se toma vacaciones poéticas y no hay reseñas. Eso sí, nos recuerda cariñosamente que la próxima semana habrá un nuevo libro de la editorial en residencia perpetúa del suplemento: Visor y su colección estrella "Palabra de honor". Al menos parece que la ocasión, unos inéditos de Ángel González, algunos de los cuales presenta El Cultural en exclusiva, como para no dejárselos, vale la pena.