Hola amigas, amigos, y enemigos varios:
La penúltima semana de mayo Babelia incluyó dos reseñas de poesía, las dos escritas por Javier Rodríguez Marcos. Una de ella fue de un libro ya criticado y contracriticado aquí, Mundar, y la otra fue del nuevo libro de Ada Salas "Esto no es silencio".
"Esto no es silencio" fue el XV Premio de Poesía Ciudad de Córdoba "Ricardo Molina". El jurado estuvo compuesto por Pablo García Baena, Francisca Aguirre Benito, su marido Felix Grande Lara, Juana Castro Muñoz, y el propio Jesús Munárriz, dueño de la editorial. Un jurado pequeño, con varios premios de la galería Hiperión, y en el que resultó premiada una histórica de Hiperión, como es el caso de Ada Salas, cuyos últimos cuatro libros, desde 1994, han sido publicados únicamente en esta editorial. Casualidades de nuestra vida poética.
Valoración a priori de la objetividad del jurado en nuestra opinión: 4 / 10
Respecto a la objetividad del crítico respecto a la autora y la editorial, la desconocemos por completo. Si conocemos nuestra objetividad, que en este caso, y por múltiples razones, es baja: 4 /10
Ya el título del libro, "Esto no es el silencio", tiene algo de provocador. La poética de Ada Salas, que muchos han asimilado a la poética del silencio (nomenclatura absurda como otras muchas) de José Angel Valente, entendemos que a nivel estilístico porque les separa un abismo de calidad, sufre un giro importante en este libro como anticipa el título del poemario. Los poemas se hacen mucho más largos, algunos se acercan casi a lo confesional, y se nota que la poeta tiene algo importante que contar. Algo grave, dramático, ha sucedido en su vida, y respetando la intimidad de la poeta sobre la fuente de su dolor, ese algo sirve de catalizador a una escritura escrita más desde el alma que desde el cortex cerebral, lo que da una mayor hondura a una obra que, releída ahora, ha sido sobrevalorada por algunos poetas jóvenes de la corriente de la amistad interesada y también por algunos críticos.
Comienza el libro con "El óxido..." (los poemas no están titulados así que utilizaremos las primeras palabras de cada uno como hace el propio índice del poemario), uno de los mejores del libro. La poeta no se encuentra bien en la vida (...No es hospitalario / este lugar. Es hosco). Y ella misma proclama recordando el título:
"y sin embargo
esto no es el silencio"
La segunda mitad de este primer poema no está a la altura de la primera, tanto por una paradoja algo adolescente ("y por eso / oh ciegos / nos parece inaudible") como por un final que usa la comparación, y que está lejos de ser brillante ( este tipo de final comparativo será utilizado en más ocasiones por la poeta, casi siempre de manera poco afortunada).
El segundo poema, "El frío...", nos presenta un poema inferior al anterior, poniendo ya en claro desde el principio la enorme irregularidad del libro. Hay poemas muy buenos y poemas de calidad literaria muy discutible, si se nos permite el eufemismo. Éste segundo poema pertenece al grupo de los poemas de calidad, para nosotros, manifiestamente mejorable. Sólo el primer verso, "El frío ha convocado a la ceniza", peca ya de oído, rebuscado y principiante. De nuevo un final comparativo lejos de cualquier brillantez.
En "Otros..." la poeta, en un nuevo poema no muy afortunado, nos presenta otra de las características del libro. De vez en cuando, el lenguaje se acerca al expresionismo, casi al tremendismo, muy alejada de la contención de otros poemarios. Esto no es ni bueno ni malo per se. Depende de la habilidad del poeta. Ada escribe: "A tu derecha has visto / los despojos de un hombre / calcinado por la sed" o "Si desfalleces mira a los ojos del buitre".
En el poema "Excavacación primera" incluso hay elementos narrativos. "Excavación segunda" es otra de las pocas pero buenas joyas del poemario. En este caso, un poema breve, casi místico, de un lirismo extraordinario. Qué pena que el resto del libro no esté ubicado en estas alturas.
El expresionismo se mantiene en el aplastamiento a un escarabajo, en la sangre que suena...En poemas de nuevo menores. "Una vida comienza" dice Ada, quizás la suya que recomienza. Y llegamos afortunados a una nueva zona de mejores poemas. En "Una mirada..." la poeta vuelve a centrarse en la memoria como objeto pesado y lastrante. Y esta vez si termina el poema de una manera excelente, cuando dice: "y que el frío/.../sea sólo la llaga que recuerda a los hombres / su cuerpo de animales / ateridos".
Tras una breve referencia metapoética, el poemario tiene varias de estas referencias, otro nuevo buen poema, "Leo a Caeiro...", sencillo pero casi mágico poema sobre el dolor. Casi el mismo nivel obtiene en "Muchos años...", poema que roza lo confesional, en el que nos habla de su hija por primera vez, y que comienza con dos buenos versos: "Muchos años temblé bajo las sábanas / y era aquella la forma del silencio y del miedo", nivel que no mantiene el resto del poema.
De ahí pasamos a un poema lleno de tópicos como "No conozco...". De nuevo continua con varios poemas que pasan sin mayor gloria hasta alcanzar el siguiente monte, "Oblicuos...": "Yo sé de vuestro nombre / porque a veces me roza vuestro cuerpo". Esta vez, el final comparativo sí funciona y lograr cerrar perfectamente el poema.
Poema en el valle "Lo que duerme...", para subir en "No empuño...", marcado por un final expresionista: "De todas formas / muerden / hasta hacer de mis manos un despojo sangriento". Parece echar la culpa a alguien en "Qué os debo..." y de nuevo recurre a las imágenes fuertes en "Debe de estar...", poema más oscurecido que la media del poemario, claramente simbólico. Siguen varios poemas no destacables hasta "Golpeándome...", un poema de dolor y recuerdo. En "Quien podría" la poeta utiliza un lenguaje casi elegíaco, y en "He olvidado", la magnífica metáfora de los ciervos se ve de nuevo contrarrestada por otra comparación de cierre que no logra su objetivo. Tras una serie de varios poemas de nivel medio bajo, marcados por ciertas imagenes que rozan el tremendismo ("ahogados en el fango de sus tripas"), alguna metáfora mejorable ("Sentémonos/.../a la mesa del tiempo") y de nuevo finales que no están a la altura del resto del poema (".../los cristales / limados / y con ellos compongo / un puzzle silencioso en busca de sentido").
Uno de los últimos poemas buenos del libro es "Dónde vas", donde ésta vez, un final sencillo, sin intenciones de cerrar con fuegos artificiales que la poeta no domina, crean de nuevo un poema del que se disfruta en su relectura. "Qué fuerza" y "En qué empresas" se ubicarían en el terreno medio que no abunda para bien y para mal en el poemario, que finaliza con tres poemas de los que destacaríamos dos: "Yo entraba..." y "Hunde...". En el primero, a pesar del comienzo, la poeta remonta ("Era una soledad más sabia / que la mía / y en ella me deshice") en un poema completamente alejado de su estilo, y que puede abrirle nuevas vías creativas. En el segundo, aunque el tema de las ruinas sea tópico, la poeta se suministra su propia medicina, usando una de las palabras fetiche del poemario: "Acostúmbrate al frío".
"Esto no es el silencio" es un poemario difícil de valorar dado su irregularidad. La lectura del mismo hace entender que el libro está escrito en un momento complicado para la poeta, tanto desde el punto de vista personal como desde el punto de vista de exploración de nuevos terrenos poéticos, hasta ahora demasiado acotados por ella misma. Creemos que el paso de Ada es un paso positivo, porque se había ubicado en un terreno del que no sólo es difícil salir sino que además se erosiona con mucha rapidez. De la misma forma, se percibe que la poeta puede llegar a dominar esos nuevos espacios pero que aún le queda un aprendizaje no necesariamente corto. Dicho todo lo cual, y con independencia de que no nos gustan este tipo de premios concedidos a personas que son familia poética de la editorial, el libro de Ada, en un panorama poético como el de este año, que de momento está siendo bastante decepcionante, estaría claramente por encima de la media de los libros publicados por poetas españoles. A Ada, como a otros muchos poetas de su generación o algo mayores, creemos que les faltan personas que las adulen menos y que les digan la verdad sobre sus trabajos. Ojalá de esta humilde y subjetiva crítica, querida Ada, saques algo que te pueda servir.
Valoración del libro "Esto no es el silencio": 6,5 / 10
En la última semana de mayo Babelia no trajo ninguna reseña de poesía. No sólo eso sino que olvidó por completo el cincuenta aniversario de Juan Ramón para traernos una portada futbolera. La crisis intelectual de los suplementos literarios se agudiza hasta extremos nunca vistos y de manera paralela al gregarismo y adormecimiento de gran parte de la intelectualidad, incapaz ya de alzar su voz contra nada, preocupada sólo de sus intereses personales. No son tiempos buenos para la cultura. Ni para la libertad.