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lunes, 8 de abril de 2013

Premio Ausiás March al Mejor Poemario de 2012


Amigas y amigos,

El ganador del Premio Ausiás March a Mejor Poemario de 2012 es para el escritor chileno Raúl Zurita por su libro "Zurita", publicado por la editorial Delirio. Enhorabuena al poeta y a la editorial por el fantástico libro publicado. Más abajo podréis leer el detalle de nuestras valoraciones y de los distintos libros premiados. Enhorabuena a todos los libros votados y gracias, en cualquier caso, a poetas y editoriales por colaborar en hacer posible esta locura que supone leer tantos poemarios.

El proceso de elección ha sido similar al de otros años. En una primera votación cada uno de los cinco miembros del colectivo votó por sus libros favoritos. Cada lista individual fue discutida, cada libro defendido y criticado, y se procedió a una segunda votación. Tras esta segunda votación los libros que lograron al menos dos votos fueron leídos de nuevo. En una nueva reunión se produjo una tercera votación y los libros con tres o más votos fueron leído una vez más (y discutidos). Finalmente, en la votación final se llegó a las conclusiones definitivas, que son las que aparecen en esta entrada del blog.

En los resultados se podrán ver nombres consagrados al lado, incluso debajo, de nombres desconocidos. No creemos en las aristocracias poéticas ni en sus herencias, algo muy común en los premios de este país. Cada libro debe valorarse de manera independiente de quien lo escribe, y, por supuesto, independientemente de nuestras simpatías.

Como dijimos en su momento, está será la última publicación en el blog Addison de Witt, al menos por tiempo indefinido. Los objetivos del blog han sido, al menos, parcialmente cubiertos. Cada vez es más frecuente que los poetas hablen públicamente de la corrupción existente en los premios de poesía e incluso que poetas conocidos, todavía ninguno de los "elegidos" por el Estado, una su nombre a diversas causas. Esto era algo impensable hace unos pocos años, cuando el silencio y la complacencia eran la reacción ante casos flagrantes de malversación de dinero público. Algo ha cambiado en este aspecto aunque sorprende que gente joven se siga sumando a la orgía de premios amañados y tenga la desvergüenza de justificar su comportamiento. Por otro lado, la objetividad en la crítica de poesía no sólo no ha mejorado en los medios oficiales sino que también ha empeorado en los medios digitales. No es sencillo encontrar reseñas que no sean de amigos sobre amigos. Este amiguismo es un problema serio de la poesía española que quizás no hemos señalado suficientemente. Y respecto a la calidad de la poesía escrita, pensamos que modestamente se ha puesto un granito de arena para que la poesía editada en España se atreva con poéticas alejadas de la naftalina y los nenúfares que tanto siguen lastrando a nivel internacional el trabajo realizado. A día de hoy, la media de calidad de los libros publicados es mucho mayor que cuando este blog comenzó.

Os damos las gracias a todos por el espectacular seguimiento que Addison de Witt ha tenido estos años, gracias tanto a los amigos por sus ánimos como a los enemigos, quienes también nos animaban, sin querer, a continuar. Os deseamos que disfrutéis de las lecturas que os presentamos y no olvidéis comprar buena poesía. Es la única manera de mejorar: leer y leer, mucho más que escribir. Hasta siempre.




Premio Ausiás March al mejor poemario de 2012. Raúl Zurita. Zurita. Editorial Delirio
El premio Ausiás March al mejor poemario de 2012 es para Raúl Zurita y su monumental Zurita. En el que, sin duda, es también el mejor libro del chileno, Zurita expone durante más de 700 páginas un universo que no es sino un resumen de la vida y de nuestro tiempo. El trasfondo del golpe militar de 1973 en su país se convierte en la excusa para realizar una maravillosa descripción de la condición humana en cada una de sus múltiples facetas, desde la más miserable a la más altruista. El chileno realiza todo un despliegue técnico en el que cabe la prosa, la prosa poética, la poesía e incluso el periodismo. Zurita no es sólo la historia de un ser llamado Zurita sino la historia concentrada de tantos otros seres que han sido testigos o víctimas de la barbarie que acompaña desde siempre a nuestra especie. Lo mismo ocurre con el paisaje y con su océano. El paisaje descrito por el poeta no es sólo el paisaje chileno sino que son todos los paisajes a la vez. Zurita es al mismo tiempo físico y metafísico, social y espiritual, sin imposturas, desde un profundo humanismo. El volumen, anticipado por el libro que Amargord publicó con el título de "Cuadernos de guerra", es el Canto General nerudiano de este siglo XXI. Los tiempos están rotos, la narración fragmentada pero la ambición y la fuerza están muy presentes. Dado el despliegue de recursos y la extensión, el libro no está exento de errores. Zurita no es un poeta al que le resulte fácil lograr imágenes brillantes, la imaginación no es su fuerte, y a veces cae en ciertos lugares comunes, como en descripciones de amaneceres, o en simples cursilerías. Se le perdona porque los errores son aislados y porque es imposible mantener un gran nivel durante tantas páginas. Zurita, para este colectivo, es el mejor libro de poesía publicado en 2012 en España.

Accésit al Premio Ausiás March a Mejor Poemario de 2012


Antonio Gamoneda. Canción errónea. Tusquets

Resulta sorprendente que Gamoneda mantenga su poesía a tan alto nivel pasados los ochenta años. El poeta ha publicado su mejor libro de lo que llevamos de siglo y no es poco. Con una poesía fuertemente existencial, Gamoneda parece escribir un poemario que tiene algo de despedida y mucho de lucidez. El poeta trabaja con un eje de pocos símbolos y palabras (la luz, la madre, la vejez, el olvido, el amor) y construye variaciones sobre sus temáticas que giran en una espiral de melancolía, angustia y desesperanza. En definitiva giran ante lo que el poeta llamaría su inocencia de no saber vivir y la realidad de la inexistencia. A pesar de la temática, hay algo natural en el dolor transmitido, algo que lo hace casi natural y que lo aleja del victimismo y la conmiseración. La sorprendente frialdad en la angustia es quizás uno de los mayores logros del poeta y quizás una de las razones por las que muchos lectores no conectan con su poesía. Gamoneda no busca nuestra piedad ni nuestra lágrima fácil. No le hace falta.
El miembro del jurado que no ha votado por el libro lo ha hecho por dos razones. En primer lugar aduce que las repeticiones de sustantivos, para él simbólicos, restan fuerza a su impacto en cada poema nuevo en el que se repiten. Para él, esas variaciones son repetitivas. En segundo lugar cree que el uso cromático que se realiza con los colores es excesivo y añaden esa sensación de repetición, que no de poema unitario, que este miembro del jurado tiene.
Al margen del voto en contra, el colectivo AdW piensa que Gamoneda vuelve a demostrar que nadie le ha regalado nada para ser uno de los mejores poetas de nuestro país.

Finalistas al Premio Ausiás March a Mejor Poemario de 2013


Juan Carlos Mestre. La bicicleta del panadero. Calambur

Quienes votaron por "La bicicleta del panadero" valoran el esfuerzo enciclopédico, el golpe, que supone el libro como acto afirmativo del poeta. Asumen que en un libro tan voluminoso es difícil mantener el nivel en todos los poemas pero destacan que, a la probada habilidad verbal del poeta, éste asume nuevos retos lingüísticos inéditos hasta ahora es su obra (o poco frecuentes). La poesía como magia, como torrente inesperado en el que ante una misma mesa se pueden sentar los adjetivos y nombres propios más alejados y lograr una armonía inesperada y un asomo al misterio.
Quienes han decidido no votar el libro piensan que al autor le ha faltado contención, en la mayoría de poemas y en su conjunto. Piensan que existe una cierta gratuidad léxica e imaginativa, un exceso por el exceso, enmarañado entre automatismos en donde brillan los poemas más sencillos, aquellos en los que el Juan Carlos Mestre vuelve a la humildad honesta y necesaria. Un poeta que en las entrevistas se enorgullecía de publicar un libro cada 8 años ha dejado pasar demasiado poco tiempo a la hora de publicar un volumen tan extenso en el que la autocrítica y el reposo no aparecen. ¿Por qué tanta premura?, se preguntan.
Ambos grupos coinciden en que lo mejor del libro es su manejo del sentido del humor y de la ironía, algo poco frecuente en nuestra poesía, y nada fácil de lograr.


Alejandro Céspedes. Topología de una página en blanco. Amargord
Los miembros de AdW que votaron por el libro indican que el autor ha dado un salto de calidad y estilo importante desde su último libro. Apenas quedan recuerdos del autor de "James Dean, amor que me prohibes". El riesgo debe premiarse. "Topología" es una interesante reflexión sobre la palabra y el hecho poético y su tratamiento se realiza desde diversas y variadas vías. Destaca especialmente el afán de destrucción del texto y sus componentes, similar a una cierta inmolación metafórica del propio autor. Quienes votaron por "Topología" opinan que combina poesía y reflexión metapoética de una manera inteligente, coherente y que invita a la reflexión.
Quienes no lo hicieron señalan varios aspectos. Uno de ellos es el abuso de la intertextualidad, que va mucho más lejos de lo que el autor señala al final del libro y que abarca no sólo el aspecto versal sino el formal, el sintáctico, el temático y el morfológico. No es un libro original, dicen, y pretende serlo. El poemario resulta largo y reiterativo. Según ellos, algunos de los detalles visuales y de edición serían más propios de ilustraciones de libros juveniles y no están a la altura de la seriedad y profundidad del texto.
Tanto unos como otros señalan que sí se percibe un esfuerzo importante por la obra bien hecha, independientemente de la opinión sobre su resultado, Y un poeta que se reinventa y se esfuerza de manera notable logrando su mejor libro merece ser reconocido por ello.


Francisco Fuentes. Setenta y cuatro días sin mí. Editora Regional de Extremadura

Uno de los dos sleeper del año. Uno de esos secretos de poesía por los que vale la pena todo el esfuerzo de lectura y una de las dos razones por las que existía esta página: sacar de la oscuridad autores que, por no ser mediáticos, vivir en provincias o no aparecer en las revistas o festivales, son ignorados. He aquí un libro que vale la pena. Quienes votaron a Fuentes señalan su profundidad lírica. Fuentes tiene capacidad para, con una sencillez engañosa, llegar lejos en su comunicación. Es un autor dotado de una gran sensibilidad poética  El poeta tiene capacidad para acercarse al enigma poético, a la transcendencia de la poesía y la existencia. Quienes no han votado por el libro están de acuerdo con lo dicho anteriormente pero tienen varias objeciones. En primer lugar, el nivel de los poemas es irregular, especialmente en su mitad, donde la calidad de los poemas baja con respecto a los primeros y últimos. Para un libro tan breve como es éste, se requiere un nivel excelente en todos los poemas. Al margen de alguna pequeña pero obvia intertextualidad no señalada, sería deseable un mayor número de poemas para ayudar a configurar el poemario y eliminar algunos que rompen con el tono del libro ("te voy a hacer un vestido..." por poner un ejemplo),
El colectvo en su conjunto reconocen la gran calidad del libro. El autor es joven y tiene tiempo. Que no tenga prisa y que conserve la mirada.

Raúl Quinto. Ruido blanco. La Bella Varsovia
Quinto realiza un crítica a los medios de comunicación en su nuevo libro. En un tono aséptico, vaga por tiempos y espacios en una búsqueda errante. El poeta consigue muchas veces su propósito: inquietarnos. Ser más conscientes si cabe de nuestro presente. Su estilo es visual, directo, sin apenas adornos. Algunas de sus imágenes tienen una poderosa fuerza. El contenido es correcto, ambicioso y profundo.
Quienes no votaron a Quinto piensan que la frialdad del texto se transmite a su propia condición de lectores. Se quedan impasibles y afirman no sentir nada ante los hechos que el poeta refleja. Creen que el poeta podría habernos hecho partícipes, en mayor medida, de sus reflexiones. Al margen de pequeños detalles retóricos y de una cierta sensación de repetición en un poemario breve, destacan esa falta de transmisión lírica y emocional como el mayor obstáculo para no haber votado al libro.
Ruido Blanco, en cualquier caso, es un buen ejemplo de poesía bien escrita, trabajada, actual y realizada desde la humildad de una pequeña editorial.
Angélica Morales. Desmemoria. Gobierno de Aragón
El otro sleeper del año. Angélica parece escribir desde la alucinación, desde un cierto estado alterado de conciencia que no le impide ver la realidad cotidiana pero que a la vez le permite vislumbrar lo que muchos no pueden observar. A través de unos versos largos y llenos de fuerza, Angélica logra una poesía aparentemente confesional y novedosa, desgarrada y rotunda. Desmemoria es un diario escrito en el futuro donde la familia es la cuerda y la horca. Muy interesante.
Quienes no votaron por el libro de Angélica apuntan a ciertos excesos expresionistas en forma y fondo, así como una voluntad malditista no del todo creíble. Igualmente indican que, a nivel técnico, a su poesía le falta ritmo. También echan de menos un mayor dominio retórico.
Dicho todo lo cual, Desmemoria es una de las sorpresas poéticas más interesantes de todo el año.


Semifinalistas al Premio Ausiás March a Mejor Libro de 2012

Mauricio Medo. Dilemas médicos. Ediciones Liluputienses

Mauricio Medo ha escrito un poemario breve, extraño y muy atractivo. Cuando quiere, Mauricio es un poeta muy bueno, con un gran dominio del lenguaje y capaz de mostrarse moderno y clásico a la vez. Paralelamente sus reflexiones son interesantes, sus formas modernas y tiene una imaginería rica y variada. Tanto en el yo poético como en sus desdoblamientos el poeta tiene el control de lo que ocurre.
Quienes no votaron a su libro explican que el léxico del poeta es demasiado rebuscado en ocasiones y parece querer buscar la dificultad en una suerte de postbrarroquismo. Se refieren a ese léxico que está ahí no porque sea necesario sino porque suena más "poético". No ocurre con mucha frecuencia pero ocurre y lastra mucho al poemario. Hay también un abuso de los nombres propios y falta razonar la exposición de cierta erudición.
"Dilemas médicos", independientemente de la diversidad de opiniones, es un libro diferente y de calidad.



Sergi de Diego Mas. E-mails para Roland Emmerich. Honolulu Books

Sergi de Diego no tenía prisa en publicar su primer libro y el tiempo le ha dado la razón. No hay prisa. Su poemario ha recibido votos por varias razones. Es un libro bien estructurado, con una arquitectura clara. Su manera de tratar el presente apocalíptico es interesante. Es de lo pocos libros premiados que uno pediría que no se hubiera acabado tan pronto. La retórica es muy sencilla y a la vez está diseñada con mucho tacto. La profundidad de la temática es abordada con inteligencia y con algunas dosis de ironía por parte del poeta. Y la sensación de posmodernidad que impregna el texto de principio a fin no parece impostada sino que es el fruto de una persona que claramente ha leído mucho antes de llegar hasta este libro.
Los dos miembros que no votaron a E-mails también lo hicieron por varias razones. Para ellos, algunos de los versos tienen más sentido decorativo, el fondo de ciencia ficción, que sentido poético. Se percibe demasiado su función de decorado. La jerga científica, en especial, no funciona. Para estos miembros del jurado sí que hay algo de impostura en el posmodernismo del texto, comenzando por la elección de un director de cine comercial que contrasta con los nombres de cineastas que aparecen en la parte final del libro, por poner un ejemplo. Discrepan también en el uso de la retórica, que no es abundante pero que suele llevar a metáforas o imágenes que no están a la altura del conjunto del texto.
Todos acuerdan que se trata de un primer libro arriesgado, interesante, de un autor que puede dar más de sí en futuros libros.

María García Zambrano, Menos miedo. Torremozas
La poeta García Zambrano nos ofrece un libro intimista, en el que el yo poético tiene una mirada lírica y melancólica que se lee no sólo con interés sino a veces con asombro gracias a la profundidad de su experiencia. 
Quienes no votaron a García Zambrano hablan de que necesita aumentar sus recursos técnicos y no depender tanto de ciertas figuras retóricas. A veces, como en el poema Cuenta Pendiente, pierde el control del poema y se le desborda como si perteneciera a otro poemario. Otras veces las metáforas parecen poco trabajadas, como si el nivel de autoexigencia bajara.
García Zambrano ha escrito buenos poemas en su libro. Tiene capacidad para hacerlo. Olvidar las enseñanzas de talleres de poesía y centrarse en donde ella resalta, como en los primeros poemas del libro, es su camino.

Olvido García Valdés. Lo solo del animal. Tusquets
Olvido es una poeta que, para bien o mal, está sujeta a un estilo muy propio que, casi con toda seguridad, no abandonará. La soledad, vista no como algo negativo sino como algo consustancial a nuestro ser, se muestra en su nuevo poemario de manera natural. Su forma de poetizarla, con ese verso reflexivo y desnudo, es singular y conmociona en ocasiones. 
Los miembros de AdW que no votaron este libro comentan que Olvido no es una buena poeta de imágenes y en este libro abusa de ellas, incluso dentro de un mismo poema. Igualmente lo hace con la introducción de animales de todo tipo, una especie de camino simbólico que parece forzado. También ocurre con los colores. A la poesía de Olvido no le sientan bien los adornos. El resultado es un libro con poemas excelentes y poemas de una calidad muy inferior.
Todos coincidimos en que cuando la poeta desnuda su poesía  y la hace más pura logra una altura poética muy notable.


David Meza. El sueño de Visnu. El Gaviero
El joven mejicano David Meza se presenta en España con un poemario muy interesante, torrencial, repleto de imágenes y metáforas en clave de biografía épica. El resultado es un libro denso, con multiplicidad de voces y estilos, atrevido y descarado. 
Aquellos que no dieron el voto por el libro de Meza exponen que la multiplicidad de voces es todavía la señal de una carencia de voz propia, como si el poeta estuviera probando cuál es su verdadero tono. Añaden que existe una sobreabundancia de imágenes y metáforas y lo atribuyen a una falta de autocrítica en la reescritura. Tampoco parece entusiasmarles los neologismos que el poeta inventa.
Será interesante seguir a este poeta y ver cuál es su voz definitiva. Tiene talento.



Jurado 1

Autor Título Editorial
Toño Benavides Los chicos del vertedero Canalla Ediciones
Alejandro Céspedes Topología de una página en blanco Amargord
Sergi de Diego Mas E-mails para Roland Emmerich  Honolulu Books
Antonio Gamoneda Canción errónea Tusquets
Olvido García Valdés Lo solo del animal Tusquets
Luis Luna Umbilical El sastre de Apollinaire
Juan Carlos Mestre La bicicleta del panadero Calambur
David Meza El sueño de Visnu El Gaviero
Olga Muñoz Carrasco El plazo Amargord
Mª Ángeles Pérez López Atavío y puñal Olifante
Vanesa Pérez-Sauquillo Clímax Road Rialp
Raúl Quinto Ruido blanco La Bella Varsovia
José Verón Gormaz Ritual del visitante Olifante
Raúl Zurita Zurita Delirio

Jurado 2


Autor Título Editorial
Gsús Bonilla Mi padre, el rey Ediciones La Baragaña
Rafael Cadenas Sobre abierto Pre-Textos
Sergi de Diego Mas E-mails para Roland Emmerich  Honolulu Books
María García Zambrano Menos miedo Torremozas
Francisca Gata Amate Cine negro Vitruvio
Jesús Jiménez Domínguez Frecuencias Visor
Pilar Martín Gila ORDET Amargord
David Meza El sueño de Visnu El Gaviero
Eduardo Mitre Obra poética (1965-1998) Pre-Textos
Angélica Morales Desmemoria Gobierno de Aragón
Raúl Quinto Ruido blanco La Bella Varsovia
Raúl Zurita Zurita Delirio


Jurado 3


Autor Título Editorial
Lourdes de Abajo Paisaje adentro Amargord
Noni Benegas Animales sagrados Igitur
Alberto Carpio Los comensales Pre-Textos
Alejandro Céspedes Topología de una página en blanco Amargord
Francisco Fuentes Setenta y cuatro días sin mí Editorial Regional de Extremadura
Antonio Gamoneda Canción errónea Tusquets
María García Zambrano Menos miedo Torremozas
Mauricio Medo Dilemas médicos Ediciones Liliputienses
Juan Carlos Mestre La bicicleta del panadero Calambur
Angélica Morales Desmemoria Gobierno de Aragón
Raúl Quinto Ruido blanco La Bella Varsovia
Tomás Segovia Rastreos y otros poemas Pre-Textos
Raúl Zurita Zurita Delirio


Jurado 4


Autor Título Editorial
Daniel Aguirre Oteiza Sombra de emboscado Amargord
Andrés Catalán & Ben Clark Mantener la cadena de frío Pre-Textos
Alejandro Céspedes Topología de una página en blanco Amargord
Francisco Fuentes Setenta y cuatro días sin mí Editorial Regional de Extremadura
Antonio Gamoneda Canción errónea Tusquets
Sara Herrera Peralta Hay una araña en mi clavícula La Garúa
Mauricio Medo Dilemas médicos Ediciones Liliputienses
Juan Carlos Mestre La bicicleta del panadero Calambur
David Meza El sueño de Visnu El Gaviero
Francisco Najarro Lanchazo El extraño que come en tu vajilla Vitruvio
Sergio Raimondi Poesía civil Ediciones Liliputienses
Miguel Veyrat Poniente Bartleby
Raúl Zurita Zurita Delirio


Jurado 5


Autor Título Editorial
Isabel Bono Brazos piernas cielo Baile del Sol
Ricardo Corona ¿AHN? Poeta de cabra
Francisco Fuentes Setenta y cuatro días sin mí Editorial Regional de Extremadura
Antonio Gamoneda Canción errónea Tusquets
Olvido García Valdés Lo solo del animal Tusquets
Julio César Galán Márgenes Pre-Textos
Salvador Lera Paralelamente Libros del aire
Pilar Martín Gila Ordet Amargord
Valerie Mejer Cuaderno de Edimburgo Amargord
Angélica Morales Desmemoria Gobierno de Aragón
Juan Antonio Tello Umbrales de Rimbaud Eclipsados
Ignacio Vleming Clima artificial de primavera La Bella Varsovia
Juan Pablo Zapater La velocidad del sueño Renacimiento
Raúl Zurita Zurita Delirio






jueves, 23 de octubre de 2008

Alejandro Céspedes. Sobre andamios de humo. Edita Vitruvio


Hola amigas y amigos:

Vamos a hablar en esta contracrítica de "Andamios de humo (1979-2007)", libro que recoge la poesía de Alejandro Céspedes en su larga trayectoria como poeta. No se incluye el libro "Los círculos concéntricos", recientemente publicado.

La reseña la realizó Manuel Rico en Babelia. Por diversas razones, la nota de objetividad no puede ser muy alta: 5/10. Por nuestra parte, no tenemos ningún conflicto de objetividad en este caso concreto.

El libro comienza con el poemario "James Dean, amor que me prohibes", excelente título para un libro de poesía. El primer poema es una oración al propio James Dean como símbolo no sólo de la belleza sino de la juventud, de los recuerdos de la infancia y los sueños imposibles: "un vacío de absurdas mariposas / apareándose dentro de mi estómago".

Este primer poema, el mejor del primer libro junto al dedicado a varios cantantes, tiene un verso que es una pena que no se haya aplicado en el resto de "Sobre andamios de humo": "Proclamo este delirio y el verso se acobarda." En ocasiones veremos el verso enamorado de sí mismo, con los efectos que esto tiene sobre la calidad final de la poesía.

El segundo y tercer poema son también buenos pero se escapa algún cliché que en poemarios posteriores harán más daño a los poemas: "un sueño atropellado", "...los besos que tenían / desde hace tanto tiempo hipotecados". También existe un cierto rebuscamiento léxico muy ocasional (acibara) que creemos que en parte tiene que ver con una ortodoxia métrica que en ocasiones chirría ("las barbas de Neptuno ir habitando") en mitad de un lenguaje que suele ser coloquial.

Pero en general el nivel de estos primeros poemas es bueno. El poeta consigue llevarnos a su mundo de recuerdos, de pasiones insatisfechas, de una adolescencia complicada ("pues niños más hermosos / hace tiempo que juegan con barajas marcadas"), en donde el amor adquiere dimensiones míticas: "para que te pintase / al sol, / amor pacífico, / al sol / inmutable, corpóreo, previsible".

Por otra parte el poeta parece obtener mejores resultados hurgando en las oscuridades del alma humana que tratando de sacar brillo a lo que no lo tiene, forzando una estética demasiado almibarada. Así, en el siguiente terceto, el último verso tiene mucha más fuerza que el segundo: "Mi dolor es insecto / conservado en el ámbar del pasado, /alquitrán que recubre las plumas de las aves."

Relacionado con lo anterior, el peor poema de "James Dean amor que me prohibes" sería el número VI precisamente por el abuso de imágenes, a las que le sobran lazos y azúcares: "Y eras tú, columpiándote, una estela / de Mirurgia y pamela en el manzano", "un triángulo de calas y alhelíes", "Tú eras toda mi infancia y el talco de las rosas", "el melocotón tibio donde apoyar los labios"...

Los poemas siguientes abandonan ese tono arrebatado y en especial destaca el que tiene como titular las fechas de la muerte, todas cercanas, de Jim Morrison, Jimi Hendrix y Janis Joplin. Incluso el poeta se atreve con alguna imagen surrealista, uso que podría haber potenciado en mayor medida: "Canciones que son cactus / columpiándose / en los rojos desiertos del Perú". El mundo de la música, que parece importante para el poeta aunque apenas está presente en su obra, se resumen en esas canciones que "son losas, cuchillos, hojas finas / para venas que ansían el descanso."

En el poema a "Alejandro Magno", el sujeto poético se convierte en amante del mito, y lo hace de una manera contenida y hermosa. En el caso del poema sobre Aníbal se abusa de lo ya comentado en el poema VI. Una vez más observamos como los intentos por crear belleza se exceden hasta el amaneramiento ("y echas mi ancla al fondo de mi oído / desde el misterio de una caracola") mientras que en el dolor, cercano a un moderado expresionismo, la voz suena más original y acertada ("ese batir que tienen las sirenas / sobre el agua estancada de las calles. / Escucho sus lamentos de animal travestido / que me incita a arrojarme sobre su mar airado./ Átame con tus sogas, no me dejes / probar la tentación / pues se alborota el vuelo de los alcaravanes, hunden su cuello al fondo de un retrete / engullen su alimento de rodillas").

En el epílogo del poemario, el poeta declara, en su soledad, que esos seres, esos mitos, "ya no existen". En un tono pesimista que enlaza con el último poemario del libro, el poeta escribe de manera desgarrada y auténtica: "En esta arena nueva / ando buscando un árbol / para poder colgar los viejos nudos / que atiranten la soga tras las vértebras / que unen mi pasado / con mi desasimiento."

"Y con esto termino de hablar del amor (1979-2007)" agrupa tres poemarios que el poeta ha reescrito y reducido de manera importante dejándolos en uno solo, además de los cambios que también presente el anterior poemario. En general, el nivel de la poesía en este grupo heterogéneo de poemas está por debajo del nivel en "James Dean, amor que me prohibes". El primer poema es uno de los dos mejores de este segundo libro. Con una arquitectura anafórica, figura de la que el poeta nunca abusa, Alejandro expresa con una enorme fuerza su derecho al recuerdo y al dolor: "Y qué / si ya no puedo soportarlo. / Si cansado de amar a fotos muertas / introduzco mi aliento en una bolsa / de plástico y aspiro el pegamento".

Los siguientes poemas, de carácter elegíaco, recuerdan amores perdidos y tienen los dos problemas que ya hemos señalado: metáforas que suelen resultar fallidas por su exceso de ornamentación ("El amor que allí hubo y que bebimos / como agua primigenia se fue al fondo") y de lugares comunes, a veces con las dos problemas en el mismo verso: "memorizar las rutas de sus cuerpos". El poeta insiste en que busca el amor perdido en otros cuerpos, pero la emoción no se transmite como en el primer libro. Sólo cuando le sale la rabia, como el poema que comienza con el verso "Hice tanto el ridículo", el lenguaje es más crudo y apropiado al tema, y esa mezcla de amor y odio al "dios del instituto" se comunica de manera perfecta. El resto de poemas siguen en el tono más elegíaco, aunque se introducen nuevos temas como las discotecas o los prostíbulos, estos tratados con cierta ironía ante la hipocresía de la sociedad, ironía a la cual habría que añadir un enorme desengaño en el amor y una gran desconfianza en él: "No saben que las vidas más largas del amor / no me duraron más que unos minutos."

En el encuentro, o tropiezo, de dos personas que se amaron, en el poema no titulado que comienza como "A pesar del fervor...", Alejandro se mueve de nuevo en los terrenos del dolor: "Supieron que volvían de otro tiempo / ... / del lugar inexacto al que se emigra / cuando no se es amado y no se ama / y no se espera porque no hay razones. " El último poema, el que da título al libro, es un canto contra el amor, del que el poeta ya no espera nada. Lo ve, personificado, como un mercader: "Ya sé que únicamente es purpurina / lo que me vende a precio de aureola."

El siguiente poemario, "Las poemas mensajeras sólo saben volver", fue ganador del premio Hiperión el mismo año que otra buena poeta lo logró: Ada Salas. Para nosotros, curiosamente, es el peor poemario del libro. Últimamente se ha dicho que el premio Hiperión había bajado enormemente la calidad de sus premiados. Es posible que sí. Pero este poemario de Alejandro, que tiene libros buenos como el primero que hemos comentado y el último que queda por comentar, tiene los mismos defectos que muchos de los libros y poetas premiados o reseñados últimamente.

"Las palomas mensajeras..." se divide en dos partes, siendo la primera de mayor calidad que la segunda. Como buen seleccionador de ubicaciones de poemas, el primero de ellos está claramente por encima de la media, mostrando ese enfado que tan bien le sienta al autor: "Y es que dioses farsantes / habitan en tu nido / y sus bocas abiertas / reclaman ser cebadas con tus vómitos."

En este poemario hay un claro abuso de la figura de la prosopopeya, que se utiliza sin demasiado acierto, y en demasiadas ocasiones: "afluentes del pequeño / caudal con el que baja ya tu vida", "Sufres el espejismo de la noche / que rellena los vasos...", "El rito del silencio / diseca los minutos"... Hay también un número excesivo de metáforas, figura con la que el autor tiene una relación muy irregular. Varias veces, además, se repiten fórmulas extraídas de la liturgia católica, lo que hace que pierdan fuerza con cada nueva utilización.

Entre estos poemas que abusan de la metáfora y la prosopopeya, de repente surge una pequeña joya en el poema número IX, en donde esta vez sí que acierta con la retórica: "...ya sabes / que cada sueño nace a un plomo atado".

La segunda parte es similar a la primera pero sólo el primer poema está claramente por encima del resto. En los otros poemas ocurren los mismos errores de la primera parte. La memoria, los recuerdos y el tiempo son los protagonistas infatigables una y otra vez, junto con el esplendor en la hierba, causando un cierto cansancio temático, a la vez que algunos versos se exceden en su orgía esteticista: "El cello es una indócil mariposa / que vuela atolondrada / por el ceñido cosmos de mi frente.", o "Oh, saeta del ansia, / veloz rasgas el velo del olvido". En definitiva, un libro que de manera paradójica ha envejecido mucho más que su primer libro, bastante más antiguo.

El último poemario, el mejor junto con el primero, se titula "Hay un ciego bailando en el andén", título extraído de su último verso. En los primeros poemas parece existir una intención de desdoblamiento del yo, un intento por salirse de sí mismo. El tono se vuelve pesimista y oscuro, muy cercano al nihilismo. En el primer poema se dan pistas de por dónde puede ir el desdoblamiento y por dónde su salida: "la lluvia, / como una verja alta, /transparente, / es aduana del tiempo, / es frontera que cierra / el paso a la infancia / y separa a aquel niño que me mira / de este largo cadáver que hoy se moja."

En el segundo, el desdoblamiento continua en una especie de análisis extremadamente lúcido de la condición humana. Por otra parte parece, teniendo en cuenta la fecha de escritura del poemario, que el sujeto poético se observa a sí mismo viejo de manera prematura, como si hubiera vivido demasiado rápido y demasiado pronto.

En el diálogo consigo mismo que supone el tercer poema, la angustia se hace más profunda. Y en el cuarto la solución parece ser poner una barrera a la vida, "Qué insalvable distancia se introduce / entre la vida y yo.", en donde el poeta identifica a ese otro yo con el yo que tiene que dar la cara ante un mundo que le es hostil y le mata: "en cada diaria muerte / me obliga a seguir siendo mi otro mismo."

Magnífico el poema V en su conclusión y planteamiento poético. La felicidad de la infancia y de la no necesidad de recordar aparecen en el siguiente poema ("el recuerdo era un mundo inhabitado / al que no sabía cómo llegar"). Pero el pasado ahora es inalcanzable. En el poema VIII el nivel decae momentáneamente pero remonta con rapidez. El poeta parece alcanzar su culminación nihilista: "la cáscara de un hombre / ya sin sueños. / Fundirme hasta ser fósil. / Eso quiero." Y es que ante la afirmación de que "no hay más vida en el hombre que su propio pasado" poco se puede hacer y nada queda de hueco para la esperanza. A esto se le añade una desconfianza no sólo en sí mismo sino también en su especie: "Ser la raíz que escapa hacia la tierra. Nunca el hombre." Hasta el eje del planeta se oxida.

Los siguientes poemas caen en parte en los errores que ya mencionamos anteriormente, en concreto los números XV, XVII, XIX y XX. Sin embargo, los dos últimos poemas están entre los mejores de todo el libro. El poema XXI transcurre en un cementerio. La descripción tanto física como sentimental es excelente pero sobre todo los dos últimos versos son extraordinarios. En el último poema, aparece la duda, la pregunta final de la que ninguno tenemos respuesta, pero que está magníficamente formulada por el poeta.

Respecto a la crítica de Manuel Rico, como suele ser habitual en la crítica oficial, nos parece unidimensional. Cuando dice que "a veces, brilla la metáfora", ¿quiere decir que en el resto de ocasiones no brilla o que apenas hay metáforas, cuando el libro está cargado de ellas? En el apartado descriptivo, cómo no, sí estamos de acuerdo. Sigue faltando riesgo y proteína en la crítica poética de los grandes medios.

Es difícil hacer una valoración final de "Sobre andamios de humo" porque es un libro muy irregular. Estamos ante un poeta que, sin duda, tiene talento, pero al que parece que en una parte de su vida le han influenciado demasiado las modas pasajeras. En el libro hay poemarios bastante buenos y bastante menos buenos, versos extraordinarios y versos malos. Atendiendo a la evolución en el tiempo de los poemas, parece que la fiebre metafórica y retórica del poeta ha pasado, en parte, y los poemas del último libro tienen más que ver con la verdadera poesía de su primer libro que con los laureles adornados de guirnaldas de su premio Hiperión. Nuestra nota, en este caso, es una nota media, no sólo de los miembros del colectivo sino también de cada uno de los poemarios, que estarían evidentemente por encima y por debajo de la valoración que vamos a dar.

Valoración del poemario "Sobre andamios de humo": 6,25 / 10