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jueves, 23 de octubre de 2008

Alejandro Céspedes. Sobre andamios de humo. Edita Vitruvio


Hola amigas y amigos:

Vamos a hablar en esta contracrítica de "Andamios de humo (1979-2007)", libro que recoge la poesía de Alejandro Céspedes en su larga trayectoria como poeta. No se incluye el libro "Los círculos concéntricos", recientemente publicado.

La reseña la realizó Manuel Rico en Babelia. Por diversas razones, la nota de objetividad no puede ser muy alta: 5/10. Por nuestra parte, no tenemos ningún conflicto de objetividad en este caso concreto.

El libro comienza con el poemario "James Dean, amor que me prohibes", excelente título para un libro de poesía. El primer poema es una oración al propio James Dean como símbolo no sólo de la belleza sino de la juventud, de los recuerdos de la infancia y los sueños imposibles: "un vacío de absurdas mariposas / apareándose dentro de mi estómago".

Este primer poema, el mejor del primer libro junto al dedicado a varios cantantes, tiene un verso que es una pena que no se haya aplicado en el resto de "Sobre andamios de humo": "Proclamo este delirio y el verso se acobarda." En ocasiones veremos el verso enamorado de sí mismo, con los efectos que esto tiene sobre la calidad final de la poesía.

El segundo y tercer poema son también buenos pero se escapa algún cliché que en poemarios posteriores harán más daño a los poemas: "un sueño atropellado", "...los besos que tenían / desde hace tanto tiempo hipotecados". También existe un cierto rebuscamiento léxico muy ocasional (acibara) que creemos que en parte tiene que ver con una ortodoxia métrica que en ocasiones chirría ("las barbas de Neptuno ir habitando") en mitad de un lenguaje que suele ser coloquial.

Pero en general el nivel de estos primeros poemas es bueno. El poeta consigue llevarnos a su mundo de recuerdos, de pasiones insatisfechas, de una adolescencia complicada ("pues niños más hermosos / hace tiempo que juegan con barajas marcadas"), en donde el amor adquiere dimensiones míticas: "para que te pintase / al sol, / amor pacífico, / al sol / inmutable, corpóreo, previsible".

Por otra parte el poeta parece obtener mejores resultados hurgando en las oscuridades del alma humana que tratando de sacar brillo a lo que no lo tiene, forzando una estética demasiado almibarada. Así, en el siguiente terceto, el último verso tiene mucha más fuerza que el segundo: "Mi dolor es insecto / conservado en el ámbar del pasado, /alquitrán que recubre las plumas de las aves."

Relacionado con lo anterior, el peor poema de "James Dean amor que me prohibes" sería el número VI precisamente por el abuso de imágenes, a las que le sobran lazos y azúcares: "Y eras tú, columpiándote, una estela / de Mirurgia y pamela en el manzano", "un triángulo de calas y alhelíes", "Tú eras toda mi infancia y el talco de las rosas", "el melocotón tibio donde apoyar los labios"...

Los poemas siguientes abandonan ese tono arrebatado y en especial destaca el que tiene como titular las fechas de la muerte, todas cercanas, de Jim Morrison, Jimi Hendrix y Janis Joplin. Incluso el poeta se atreve con alguna imagen surrealista, uso que podría haber potenciado en mayor medida: "Canciones que son cactus / columpiándose / en los rojos desiertos del Perú". El mundo de la música, que parece importante para el poeta aunque apenas está presente en su obra, se resumen en esas canciones que "son losas, cuchillos, hojas finas / para venas que ansían el descanso."

En el poema a "Alejandro Magno", el sujeto poético se convierte en amante del mito, y lo hace de una manera contenida y hermosa. En el caso del poema sobre Aníbal se abusa de lo ya comentado en el poema VI. Una vez más observamos como los intentos por crear belleza se exceden hasta el amaneramiento ("y echas mi ancla al fondo de mi oído / desde el misterio de una caracola") mientras que en el dolor, cercano a un moderado expresionismo, la voz suena más original y acertada ("ese batir que tienen las sirenas / sobre el agua estancada de las calles. / Escucho sus lamentos de animal travestido / que me incita a arrojarme sobre su mar airado./ Átame con tus sogas, no me dejes / probar la tentación / pues se alborota el vuelo de los alcaravanes, hunden su cuello al fondo de un retrete / engullen su alimento de rodillas").

En el epílogo del poemario, el poeta declara, en su soledad, que esos seres, esos mitos, "ya no existen". En un tono pesimista que enlaza con el último poemario del libro, el poeta escribe de manera desgarrada y auténtica: "En esta arena nueva / ando buscando un árbol / para poder colgar los viejos nudos / que atiranten la soga tras las vértebras / que unen mi pasado / con mi desasimiento."

"Y con esto termino de hablar del amor (1979-2007)" agrupa tres poemarios que el poeta ha reescrito y reducido de manera importante dejándolos en uno solo, además de los cambios que también presente el anterior poemario. En general, el nivel de la poesía en este grupo heterogéneo de poemas está por debajo del nivel en "James Dean, amor que me prohibes". El primer poema es uno de los dos mejores de este segundo libro. Con una arquitectura anafórica, figura de la que el poeta nunca abusa, Alejandro expresa con una enorme fuerza su derecho al recuerdo y al dolor: "Y qué / si ya no puedo soportarlo. / Si cansado de amar a fotos muertas / introduzco mi aliento en una bolsa / de plástico y aspiro el pegamento".

Los siguientes poemas, de carácter elegíaco, recuerdan amores perdidos y tienen los dos problemas que ya hemos señalado: metáforas que suelen resultar fallidas por su exceso de ornamentación ("El amor que allí hubo y que bebimos / como agua primigenia se fue al fondo") y de lugares comunes, a veces con las dos problemas en el mismo verso: "memorizar las rutas de sus cuerpos". El poeta insiste en que busca el amor perdido en otros cuerpos, pero la emoción no se transmite como en el primer libro. Sólo cuando le sale la rabia, como el poema que comienza con el verso "Hice tanto el ridículo", el lenguaje es más crudo y apropiado al tema, y esa mezcla de amor y odio al "dios del instituto" se comunica de manera perfecta. El resto de poemas siguen en el tono más elegíaco, aunque se introducen nuevos temas como las discotecas o los prostíbulos, estos tratados con cierta ironía ante la hipocresía de la sociedad, ironía a la cual habría que añadir un enorme desengaño en el amor y una gran desconfianza en él: "No saben que las vidas más largas del amor / no me duraron más que unos minutos."

En el encuentro, o tropiezo, de dos personas que se amaron, en el poema no titulado que comienza como "A pesar del fervor...", Alejandro se mueve de nuevo en los terrenos del dolor: "Supieron que volvían de otro tiempo / ... / del lugar inexacto al que se emigra / cuando no se es amado y no se ama / y no se espera porque no hay razones. " El último poema, el que da título al libro, es un canto contra el amor, del que el poeta ya no espera nada. Lo ve, personificado, como un mercader: "Ya sé que únicamente es purpurina / lo que me vende a precio de aureola."

El siguiente poemario, "Las poemas mensajeras sólo saben volver", fue ganador del premio Hiperión el mismo año que otra buena poeta lo logró: Ada Salas. Para nosotros, curiosamente, es el peor poemario del libro. Últimamente se ha dicho que el premio Hiperión había bajado enormemente la calidad de sus premiados. Es posible que sí. Pero este poemario de Alejandro, que tiene libros buenos como el primero que hemos comentado y el último que queda por comentar, tiene los mismos defectos que muchos de los libros y poetas premiados o reseñados últimamente.

"Las palomas mensajeras..." se divide en dos partes, siendo la primera de mayor calidad que la segunda. Como buen seleccionador de ubicaciones de poemas, el primero de ellos está claramente por encima de la media, mostrando ese enfado que tan bien le sienta al autor: "Y es que dioses farsantes / habitan en tu nido / y sus bocas abiertas / reclaman ser cebadas con tus vómitos."

En este poemario hay un claro abuso de la figura de la prosopopeya, que se utiliza sin demasiado acierto, y en demasiadas ocasiones: "afluentes del pequeño / caudal con el que baja ya tu vida", "Sufres el espejismo de la noche / que rellena los vasos...", "El rito del silencio / diseca los minutos"... Hay también un número excesivo de metáforas, figura con la que el autor tiene una relación muy irregular. Varias veces, además, se repiten fórmulas extraídas de la liturgia católica, lo que hace que pierdan fuerza con cada nueva utilización.

Entre estos poemas que abusan de la metáfora y la prosopopeya, de repente surge una pequeña joya en el poema número IX, en donde esta vez sí que acierta con la retórica: "...ya sabes / que cada sueño nace a un plomo atado".

La segunda parte es similar a la primera pero sólo el primer poema está claramente por encima del resto. En los otros poemas ocurren los mismos errores de la primera parte. La memoria, los recuerdos y el tiempo son los protagonistas infatigables una y otra vez, junto con el esplendor en la hierba, causando un cierto cansancio temático, a la vez que algunos versos se exceden en su orgía esteticista: "El cello es una indócil mariposa / que vuela atolondrada / por el ceñido cosmos de mi frente.", o "Oh, saeta del ansia, / veloz rasgas el velo del olvido". En definitiva, un libro que de manera paradójica ha envejecido mucho más que su primer libro, bastante más antiguo.

El último poemario, el mejor junto con el primero, se titula "Hay un ciego bailando en el andén", título extraído de su último verso. En los primeros poemas parece existir una intención de desdoblamiento del yo, un intento por salirse de sí mismo. El tono se vuelve pesimista y oscuro, muy cercano al nihilismo. En el primer poema se dan pistas de por dónde puede ir el desdoblamiento y por dónde su salida: "la lluvia, / como una verja alta, /transparente, / es aduana del tiempo, / es frontera que cierra / el paso a la infancia / y separa a aquel niño que me mira / de este largo cadáver que hoy se moja."

En el segundo, el desdoblamiento continua en una especie de análisis extremadamente lúcido de la condición humana. Por otra parte parece, teniendo en cuenta la fecha de escritura del poemario, que el sujeto poético se observa a sí mismo viejo de manera prematura, como si hubiera vivido demasiado rápido y demasiado pronto.

En el diálogo consigo mismo que supone el tercer poema, la angustia se hace más profunda. Y en el cuarto la solución parece ser poner una barrera a la vida, "Qué insalvable distancia se introduce / entre la vida y yo.", en donde el poeta identifica a ese otro yo con el yo que tiene que dar la cara ante un mundo que le es hostil y le mata: "en cada diaria muerte / me obliga a seguir siendo mi otro mismo."

Magnífico el poema V en su conclusión y planteamiento poético. La felicidad de la infancia y de la no necesidad de recordar aparecen en el siguiente poema ("el recuerdo era un mundo inhabitado / al que no sabía cómo llegar"). Pero el pasado ahora es inalcanzable. En el poema VIII el nivel decae momentáneamente pero remonta con rapidez. El poeta parece alcanzar su culminación nihilista: "la cáscara de un hombre / ya sin sueños. / Fundirme hasta ser fósil. / Eso quiero." Y es que ante la afirmación de que "no hay más vida en el hombre que su propio pasado" poco se puede hacer y nada queda de hueco para la esperanza. A esto se le añade una desconfianza no sólo en sí mismo sino también en su especie: "Ser la raíz que escapa hacia la tierra. Nunca el hombre." Hasta el eje del planeta se oxida.

Los siguientes poemas caen en parte en los errores que ya mencionamos anteriormente, en concreto los números XV, XVII, XIX y XX. Sin embargo, los dos últimos poemas están entre los mejores de todo el libro. El poema XXI transcurre en un cementerio. La descripción tanto física como sentimental es excelente pero sobre todo los dos últimos versos son extraordinarios. En el último poema, aparece la duda, la pregunta final de la que ninguno tenemos respuesta, pero que está magníficamente formulada por el poeta.

Respecto a la crítica de Manuel Rico, como suele ser habitual en la crítica oficial, nos parece unidimensional. Cuando dice que "a veces, brilla la metáfora", ¿quiere decir que en el resto de ocasiones no brilla o que apenas hay metáforas, cuando el libro está cargado de ellas? En el apartado descriptivo, cómo no, sí estamos de acuerdo. Sigue faltando riesgo y proteína en la crítica poética de los grandes medios.

Es difícil hacer una valoración final de "Sobre andamios de humo" porque es un libro muy irregular. Estamos ante un poeta que, sin duda, tiene talento, pero al que parece que en una parte de su vida le han influenciado demasiado las modas pasajeras. En el libro hay poemarios bastante buenos y bastante menos buenos, versos extraordinarios y versos malos. Atendiendo a la evolución en el tiempo de los poemas, parece que la fiebre metafórica y retórica del poeta ha pasado, en parte, y los poemas del último libro tienen más que ver con la verdadera poesía de su primer libro que con los laureles adornados de guirnaldas de su premio Hiperión. Nuestra nota, en este caso, es una nota media, no sólo de los miembros del colectivo sino también de cada uno de los poemarios, que estarían evidentemente por encima y por debajo de la valoración que vamos a dar.

Valoración del poemario "Sobre andamios de humo": 6,25 / 10

martes, 10 de junio de 2008

Manuel Vázquez Montalbán, Poesía completa 1963-2003. El Cultural

Hola hermanos:

La pasada semana El Cultural nos trajo una reseña de poesía además de una reseña de un ensayo sobre poesía.

Nos centraremos en el libro de poesía. Se trata de "Poesía Completa 1963-2003 Memoria y Deseo" de Manuel Vázquez Montalbán. Publica Península.

La crítica la realiza Túa Blesa. Nos vemos a priori conflictos de objetividad por ninguna de las partes, pero si alguien tiene más información, que lo diga por favor. La reseña de Túa, en su línea habitual, poco acertada, plana y sin matices ni atrevimiento. Se vuelve a meter a un poeta, en este caso Manuel, en el que parece el gran cajón de sastre de la poesía cuando no se sabe qué decir, Eliot y Pound, lo cual, para nosotros es un error en el caso de Pound, al margen de guiños intertextuales, que incluyen otros muchísimos autores, salvo que el Pound que hayamos leído nosotros sea distinto.

Comienza el libro con un buen prólogo de Manuel Rico. Es un prólogo bien escrito, con interesantes matices sobre la historia reciente de la poesía con los que estaríamos bastante de acuerdo, está documentado, y demuestra, Manuel, que te mueves bien en el terreno del ensayo.

El primer poemario de Manuel, quizás el más famoso, lleva por título el excelente "Una educación sentimental". Comienza con el antologado título: "Nada quedó de abril", verso al que el propio poeta nos remitirá en la última parte de su obra. El verso no sólo se inspira en el primer verso de "The waste land" de Eliot sino que el tercer verso, como puede observarse, dice "Memoria y deseo", justo el nombre de la antología, pequeño detalle que tanto parece que se ha olvidado:

"APRIL is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing

Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain."

Comienza el poemario en su primera parte, "El libro de los antepasados", con una cita estupenda de Espriu. Ya sólo los dos primeros poemas son un buen resumen de la técnica del poeta: frecuentes cambios de plano espaciotemporal, a veces los realizará en un mismo verso, entorno urbano, descripciones numerosas, enumeraciones, ambiente de postguerra, referencias a la publicidad, al cine, la radio y la música, uso de varios idiomas, ausencia de puntuación, en definitiva, un estilo estilo muy propio, que apenas cambiaría con los años, y que convierte a Manuel en una figura singular de la poesía española contemporánea.

A veces el tono roza lo narrativo como en "SOE" o lo elegíaco como "In memoriam". Una buena primera parte, que entre otra muchas personas, habla de:

"míticos seres sin una pierna o llenos de vieja
metralla soportable"

La segunda parte da título al libro, "Una educación sentimental". Además de hablarnos del amor, destaca especialmente por el uso de la ironía y del humor socarrón que tan bien manejaba el poeta. Dos ejemplos. El primero es el comienzo del poema "Françoise Hardy":

"Coches aparcados, la noche
colgada de las fachadas, cantan
como licenciados en ciencias
exactas"

El segundo es un ejemplo que auna el tono melancólico de partes de la poesía con la ironía del autor:

" porque
la mala alimentación y la falta de yodo suelen
abocar al hombre en la melancolía"

Y es que en un misma estrofa el poeta puede ser irónico, irreverente y nihilista:

"...
castos cálculos de menstruos regulares,
celosos termómetros de infiel temperatura,
vaginas díscolas, hijos imprevistos
atribuibles
a la voluntad de Dios, Padre al fin,
y al cabo
lento días sin preguntas, sin
respuestas, pequeño y gran mundo en orden
porque sí
porque sí
la vaciedad del mundo..."

La tercera y última parte se titula "Ars amandi" y contiene los mejores poemas de amor y desesperación escritos por el poeta, en los dieciocho poemas que contiene:

"en habitaciones con lirios apagados
de vez en cuando el corazón
falseará un latido"

Casi siempre con un tono melancólico:

"agradecer la soledad que me has quitado
que te he quitado"

y algún verso genial: "noches sin adjetivar"

Y como suele ser habitual en Manuel, cuida especialmente tanto los finales de los poemas, como los finales de cada una de las partes de un libro. Y por supuesto, el final de un poemario:

"duérmete lejana
duérmete, demasiado cobardes para morir
al último acorde del toque de silencio, cierra
los ojos para vivir, cierra
los ojos para matar".

La guerra, la postguerra, la supervivencia del amor y el humor en esas condiciones son los protagonistas principales de esta primer parte del poemario, al que le sigue un segundo libro, "Liquidación de restos de serie" más vanguardista, en la que la forma ocupa a veces el sitio del fondo.

El tercer poemario del libro es "Movimientos sin éxito". El conjunto de poemas no está a la altura del primer poemario de Manuel, aunque encontramos elementos interesantes, especialmente en la profundización y mejora de los recursos técnicos del poeta. La heterodoxia es casi brutal y en momentos se podría hablar casi de un culturalismo cotidianizado y a veces burlado ("astillas de cedro de hundidas naves fenicias / y las letras de cambio desparramadas"). El tono a veces es más narrativo como en el poema "El suicido de Aliosha Karamazov", otras es reflexivo como "El silencio, al anochecer", y a veces hasta el poeta se ríe de la poesía con el final en "la la la" de "Movimientos sin éxito". Destaca el poema "Hippy blues", con alguna imagen de bello irracionalismo:

"y agitar las cadenas de viejas bicicletas
contra la sombra inmensa del pájaro metálico"

y otras de alocado irracionalismo:

"mi reino no era de este mundo, poseía
plantaciones de luníes y blancos montes de Venus
barbechos encarnados en un asteroide, fuentes
de alquitrán dulce en las cumbres de Júpiter"

El tono irónico también se da ("y yo amo a los extranjeros porque no les entiendo") aunque en menor medida, como se dan la referencias económicas ("una fábrica de Yorkshire produjo / un cepillo de dientes más de lo previsto") y políticas.

El cuarto poemario es "Coplas a la muerte de mi tía Daniela". En realidad el personaje de Daniela es una excusa para construir un poemario de verso mucho más corto que los anteriores, aunque los poemas siguen siendo largos, poemario basado en la pre y postguerra. Este libro se ve lastrado por la excesiva profusión de nombres propios, que más que construir un collage como dice el crítico, producen una fragmentación excesiva en la que se pierde parte de la fuerza poética del poema. Como ya hemos dicho anteriormente, el poeta en los últimos versos da un giro importante y nos presenta la poesía alta que es capaz de hacer:

"y entonces
quisiera marcharme
donde desde siempre
nos esperan
abiertos
puertos sin naves
de regreso
.
.
la fuerza de un hombre
será la fuerza
de los hombres
inútiles
los buenos propósitos
la nostalgia
los remordimientos

el recuerdo"

En el quinto poemario de ecos proustianos ironizados en el título, "A las sombras de las muchachas sin flor", "poemas del amor y del terror", siendo el amor la primera parte y el terror la segunda, Manuel vuelve con su singular estilo a hablar del amor. Los dos mejores poemas son los que abren y cierran el libro, que comienza así:

"Si te pusieras al trasluz
muchacha azul
comprobarían las escamas irisadas
con las que cierras los ojos
y te cubres las fisuras
de ahogada"

El amor es confundido a propósito con una bailarina de discoteca, con mujeres anónimas e inaccesibles, se habla del sexo en un poema no muy afortunado ("Seis y nueve"), se reflexiona sobre la anatomía femenina, se homenajea a Chavela Vargas, se cae de nuevo en el nihilismo y se termina una primera parte remontando de nuevo en el final:

"cuando seas muy vieja
y yo me haya muerto
rompe espejos retratos recuerdos
ponte bragas de corista diadema de acanto
sal desnuda al balcón y méate en el mundo
antes que te fusilen las ventanas cerradas."

En los poemas del terror, hay un sentido más negro del humor, a veces un malditismo algo forzado ("eructa y recupera el aire / con la mano / mientras defeca lenta / mansamente / sobre tu mousse de chocolate"), expresionismo en las imágenes ("y algún ojo murió en adobo", "gotea un nacar casi ciego", "Los partidarios del asesinato / encalan con pus"), algún poema dedicado expresamente a la publicidad ("Terry me va") y un último y cuidado buen poema para cerrar, "Epílogo para ahogados", que termina con un verso referencial a todo el libro:

"es preciso elegir entre memoria y deseo".

El sexto poemario es Praga. Como el propio poeta dice, "Praga es Praga, pero también Barcelona o cualquier otra ciudad a la vez exterior e interior, capaz de generar una morbosa relación erótica entre el amo y el esclavo, entre memoria y deseo."

Algunos poemas de Praga, como el que inicia el libro, tienen el mismo defecto que otros poemas que encontramos en el libro. Se alargan en exceso sin que el poeta pueda mantener la intensidad lírica. A veces el yo poético es el propio Kafka, que también podría ser otro escritor, en un nuevo poema en donde lo narrativo pesa en exceso, y en el que hay algún guiño metapoético ("todo lenguaje es un tamtam / que pide socorro en una lengua").

Cuando el poeta adapta un tono más lírico, el poemario se recupera, como el poema número 3:

"PODÍA SER LA MUCHACHA DE ARENA
moajada a la espera
de la muerte en el sol
desmigadas carnes en caída
lenta la pleamar trasiega
carnales arenas

o la verdad Total la Historia
como un cubo que se crece
hasta encerrar la tierra
falsificando
su maltratada curvatura de luna
ciega"

Quizás en este poemario, como excepción, el mejor poema no sea el último sino el número 5. Aquí, como en muchas parte del conjunto de la obra completa, se aprecia como el poeta repite versos que el mismo ha escrito en otros lugares, pero lo hace no de manera gratuita sino con oficio. Manuel, curiosamente, en este poemario pero también en otros, más que recuerdos de palabras concretas de Eliot, nos recuerda en su estilo a lo mejor del movimiento beat. En cualquier caso, el poeta logra alturas importantes en sus versos:

"en cada esquina un laberinto
en cada portal un muchacho que vuelve

para qué ser yo si era vuestro
el aroma del tiempo si era vuestro
el tiempo
aquel país de otoño y buenas noches mamá

aquella ciudad de horarios y reencuentros"

El séptimo poemario es "Pero el viajero que huye", el libro que según el propio autor cerraba el círculo de la memoria y el deseo, y que termina con el poema titulado "Definitivamente nada quedó de abril", como cierre circular de aquel primer poema "Nada quedó de abril". Este séptimo poemario es bastante irregular en cuanto a su calidad. Comienza con varios poemas inusualmente cortos para el estilo del poeta, con un estilo también alejado del suyo propio ("San Juan se la menea / en las cuevas de Patmos / de los santos tengo envidia / de ver como se la menea en el aire"). Sea en un tono más lírico o más contenido, los primeros poemas son de los más flojos de la producción del poeta ("las palabras descansan en la bandeja", "cuando yo iba de luto por la muerte del mundo"). El nivel sube algo en el último poema de la primera parte, y también lo hace en la segunda parte ("Abandonados a las puertas de las peores galaxias"), excelente título. Los poemas siguen siendo cortos pero la comunicación lírica es mayor, como lo es el acierto de los versos ("el que contempla estrellas / para no ver las ratas"), el tono se vuelve cosmológico en ocasiones, reflexivo, casi filosófico ("podríamos dejar de ser históricos / e intentar ser inocentes"), a veces tratando de imaginar el futuro ("será la Tierra un lugar de regreso"), otras veces social, duro e irónico ("ni la violada de El Salvador será Miss Playboy / en abril / aunque abril siga siendo el mes más cruel"), a veces simplemente genial:

"calcula cómo calcular lo incalculable
por ejemplo
cuántos deben morir cada día en Etiopía
para que nos salga social
de pronto
la poesía"

Y termina esta parte con un poema visionario de magnífico final.

La tercera parte, y última, comienza con otro poema desgraciadamente visionario, en el que de alguna manera anticipa su propia muerte en Bangkok:

"...el extranjero que espera vida o muerte
ignorado en un rincón de Asia"

En general el tono es similar en esta parte a un diario de viajes, excelentemente cerrado con el poema que empieza por "Definitivamente nada quedó de abril", "siquiera el derecho / a su añoranza"

El octavo poemario, "Ciudad", quizás sea nuestro preferido. Como también escribe el poeta, "Yo escribí un poema sobre una ciudad y al acabarlo me di cuenta de que estaba dedicado a la ciudad de la Memoria...versa sobre las ciudades del cuerpo, del alma, de la memoria personal, terrestre, la memoria original de la materia en el tiempo, de la ciudad de la Historia..."

El libro tiene siete poemas numerados del uno al siete. La memoria es sinónimo aquí de tiempo, tiempo anterior y actual, ya que la verdadera ciudad aquí es un fondo, casi un decorado. El poema "El uno" comienza brillantemente:

"Bajo la piel del párpado
el decorado se sumerge
porque la noche
complica la soledad..."

En "El dos" surge la pregunta de si la memoria es salvación o hundimiento, o "un reloj de arenas movedizas". Aún así, el poeta afirma que "sólo serás libre al llegar a Memoria". "El tres" adolece quizás de una excesiva obsesión por la numerología, que carga la segunda parte del poema. En "El cuatro" el tono es elevado, casi abrumador, cosmológico, se insiste como anteriomente en la astronomía, "duro problema el de la materia oscura", para terminar rozando lo místico:

"Oh ciudad del futuro Oh ciudad de los sabios
no habrá ciudades necesarias sin profetas."

En "El quinto" el mar se hace referencia junto con el tiempo, referencias que en "El seis" acaban con un "no se sabe no se vuelve". "El siete", que tiene un comienzo menos elevado, termina con un grito del que nos sentimos voz:

"no quedó piedra sobre piedra cuando los bárbaros
decidieron prohibir cualquier paisaje que proclama
¡SUBVERSIÓN!

De fondo, en cada uno de los poemas de "Ciudad", estrofas de la canción de Glenn Miller "Canta el petirrojo en diciembre". Aunque hay un cierto abuso de la repetición de versos enteros en esta parte, la más acusada de toda su obra, "Ciudad" es un poemario corto pero complejo que invita a la reelectura y que está entre lo mejor de su producción.

Tras el penúltimo y buen poemario "Construcción y deconstrucción...", el libro termina, salvo por unos poemas sueltos, con Rosebud, la palabra mítica de Ciudadano Kane, libro con unos versos muy fragmentados, ubicados en la postguerra, en los que vuelve el humor, el sexo, el amor y el desamor y predomina el tono elegíaco subyacente con fondo de cuplé. El poema se cierra más en su semántica, y termina, qué bien finalizaba los libros este hombre, así:

"ADIOS ADIOS SILUETAS CONSTRUIDAS
con más memoria que deseo acaso
mas tu serás el aura que abandona
como abandona la última mirada
que te sumerge en el aceite de la muerte"

Si no es sencillo valorar un libro, menos lo es valorar una obra completa. No cabe duda, para el que lea este libro, que Manuel Vázquez Montalbán era un poeta antes que nada, y no un poeta cualquier sino uno de los mejores poetas de su generación. La poesía de Manuel tiene personalidad propia, ritmo propio, belleza, denuncia, humor, amor, elegía, memoria...Como su estilo, su temática es variada y heterogénea. ¿Qué le faltó a Manuel para tener un mayor éxito en vida como poeta? Difícil pregunta que quizás otros sepan contestar mejor. Por el lado negativo, quizás se le pueda echar en cara la falta de evolución estilística a lo largo de su carrera. Igualmente podría hablarse de algunos poemarios salvados por unos pocos poemas, que el poeta, hábilmente ubicaba en lugares estratégicos. A pesar de todo, de que quizás no fuera capaz de mantener el nivel que conseguía en algunos poemas, y que por tanto, será difícil que la crítica lo termine considerando como entre los más grandes poetas, Vázquez Montalbán era un excelente poeta. Que no es poco. Y este libro, a 16 euros en la caseta de la editorial en la Feria del Libro, a pesar de sus tapas duras y sus casi 500 páginas, es muy recomendable.

Valoración del libro "Poesía completa 1963-2003 Memoria y Deseo": 8 / 10

sábado, 3 de mayo de 2008

Tomás Segovia con Siempre todavía. Y Francisca Aguirre con Nanas para dormir desperdicios

Babelia presenta, como gran novedad, dos reseñas de poesía frente a una que presenta El Cultural.

Comenzamos con la reseña que escribe Antonio Ortega sobre el libro de Tomás Segovia "Siempre todavía. Poemas 2006-2007". Edita Pre-textos.

Antes que nada, nos alegramos que Antonio Ortega vuelva a la crítica en los medios de comunicación. No vemos conflictos de objetividad del crítico ni con la editorial ni con el autor. Tampoco lo tenemos nosotros aunque siempre nos da cierto pavor criticar la obra de un poeta que escribe un poemario a los 80 años.

Se abre el poemario, en la primera de sus tres partes, con "Final del tunel", título premonitorio. En esta primera parte predomina la textura nostálgica, la reflexión sobre el paso del tiempo. El tono es contenido, lejano al victimismo, sereno. El poeta se pregunta "cuanto tiempo aún / He de seguir pensando en la muda penumbra". Existe alguna imagen que nos recuerda a otros poetas como la del gladiolo que se "yergue bajo el viento frío" en su "lucha a solas por sobrevivir" y alguna metáfora ya leída en muchos libros "Es porque en la llanura de su alma / Está también anochecida la ilusión", aunque todo se perdona ante el magnífico último poema de esta primera parte, "Crónica", que termina de esta maravillosa manera: "Y tener todavía que seguir adelante / Metido en esta carne / Que tan conmovedoramente lucha / Por estar a la altura de lo que fuimos juntos".

La segunda parte del poemario, "Hoy es siempre" es la parte central y más amplia del mismo. En ella, el poeta adopta un tono más optimista que en la primera, a veces casi rozando el canto, y recorremos con el invierno, primavera, verano y otono en un camino circular. Comienza esta parte con un poema que puede ser la explicación al título. En el poema, titulado "Como siempre", el poeta nos dice "Y otra vez como siempre se despierta en mí / Este causto husmear tras las palabras / Esta certeza de que desde allá / Me están pidiendo que responda / Y esta promesa que le hago y me hago / De no desertar nunca de este puesto". El poeta nace poeta y muere, siempre, escribiendo.

El poeta canta al bosque ("Todo en aquel lugar estaba suspendido / A un porvenir lentísimo y sin choque / Un porvenir en sueños"), al "Frío bueno", al invierno ("Hoy huele deliciosamente a invierno / A húmeda hierba adormilada / A hojas muertas revueltas por el aire..."), a los nidos, la primavera, el amanecer, a un fruto de su tierra ("Nada amanece más / Que la casta naranja en su aureola"), al pájaro que nos sobrevuela ("Sabiendo que jamás será avanzando / Como lo alcanzaremos"), a las atalayas, al mar. Quizás este pequeño poema resume la sabiduría del poeta, su capacidad para detener el tiempo y su bondad verdadera:

Pinos

Mira alzarse los pinos en su redondo aplomo
Tras la fina neblina
Y aquí copados por el cerril invierno
Dejar a descubierto su pletórico verde
Sin el menor rencor

La envidiable fortaleza mental del poeta ("Resistiré que duda cabe / Pero qué peligroso algunas veces / Querer siempre otra cosa y otra historia"), su capacidad de cantar sin caer en el amaneramiento ("Tan lindo el día y todo él tan sano / Tan sin blandura tan sin ñoñería"), continúa en este espléndida segunda parte "No contra el viento fresco / Más bien para meterme en su torrente". "Cómo no despertar cada mañana" se pregunta el poeta "Si siempre está esperándome una hora / Para que yo le cumpla". El poeta conoce bien los peligros de la reflexión en exceso ("Y otra vez he sabido que allí estaba pactado / Como entre los amantes verdaderos / No preguntarnos nada").

El poeta cuida además con especial cuidado los finales, algunos de los cuales serán posiblemente antologados: "Ah no / No humillaré la maravilla". Y como en el poema "Madrugador": "Y preguntarme emocionado / Si son unos humanos misteriosos / O unos cómplices dioses / Los que dejan así desierta la mañana / Para mí toda". O en el excelente "Al acostarme", que no transcribimos para no abusar.

A veces, como es lógico, se cuela en el poeta un cierto pesimismo, nunca desde un nihilismo, sino casi en clave de dificultad: "Qué difícil seguir aún sereno" o en los magníficos poemas "Día gris" o "Pura nostalgia"

Entre tanta contención, en pocas ocasiones pero ocurre, el poeta excede la carga lírica del verso ("cambia el rizo a mi nostalgia", "en la vuelta del fleco de su ola", "a la alegría siempre le habló en su idioma").

Entre los poemas finales de esta larga segunda parte destacamos "Nocturno II" ("Porque no es en verdad el sueño / Eso que busco a ciegas / Sino la huella sepultada en la sombra que lleva / Al negro vientre vivo donde cierra los ojos / Una dicha global sin centro ni futuro") y "Rumbo".

La tercera y última parte lleva por título "Gestos de amor". Comienza con un soneto lleno de ingenio y picardía, y le acompañan otros cuatro poemas en los que el poeta reflexiona sobre el amor, con un nivel medio bueno, pero sin llegar a la altura de la segunda y magnífica parte.

En conclusión, un poemario que rebosa oficio y sabiduría, con algunos poemas excelentes, en el que el poeta apenas comete errores ni cae en el sentimentalismo más sencillo ni en el también fácil nihilismo al que hace propensa la edad. Uno de los mejores libros de lo que llevamos de año, y anticipamos que uno de los mejores del año. No sabemos si Tomás conserva su nacionalidad española, pero si la conserva, debería ser candidato al premio Nacional.

Valoración del libro "Siempre todavía": 7, 75 / 10

La siguiente crítica de Babelia es del libro de Francisca Aguirre "Nanas para dormir desperdicios". Publica Hiperión. Realiza la crítica Manuel Rico.

Vemos problemas de objetividad por la parte del crítico, cuyo último poemario fue publicado en Hiperión, y a quien Francisca Aguirre dedica el poema "Nana de las sobras" en este mismo poemario. Además, publicó como director editorial el penúltimo libro de la poeta: "La herida absurda".

Valoración a priori de la objetividad del crítico en este caso y en nuestra opinión: 3 / 10

Respecto a nuestra objetividad, el cariño hacia esta poeta es elevado y tampoco nos ponemos una nota elevada de objetividad a priori: 4 / 10

El libro fue premio Alfons el Magnànim-Valencia de Poesía en castellano 2007. El jurado estuvo compuesto por Antonio Hernández, Jesús Munárriz, Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano-Aragonés de la Lengua, Luis Alberto de Cuenca, y Ricard Bellveser, director de la Institució Alfons el Magnànim. Aunque Francisca ya había publicado en 2002 en esta misma institución valenciana, y por tanto el voto del director de esta institución podría estar más sesgado, el hecho de que el poemario fuera premiado por unanimidad nos lleva a pensar en la equidad de la elección final del jurado, quien quizás también haya querido premiar a una poeta cuyo curriculum de premios "importantes" hasta la fecha no era excesivo.

El libro es una colección de 31 nanas que comienza con la "Nana del desperdicio", en la que, desde su existencialismo característico, apenas visible en este poemario, la poeta asevera: "La vida puede ser también un desperdicio".

La mayoría de las nanas girarán en torno a los desperdicios, a lo que aparentemente no nos gusta de la vida y despreciamos, aunque también tiene un papel vital la música en casi todos los poemas. En general predomina lo cotidiano, y suelen estar presentes los recuerdos de posguerra de la poeta, recuerdos de cuando la vida era bastante más dura (por ejemplo en la "Nana de las mondas de patata" o en la "Nana de los libros viejos").

La poesía como canto, y por tanto música, puede ser clave para vencer aunque sea momentáneamente el vértigo existencial y entender buena parte del poemario: "Da igual, sé que da igual, lo importante es cantar, / cantar para que duerma al fin / eso que llora y llora sin parar / dentro del corazón aquel / lleno de escombros".

Hay nanas notables como "Nana de las cicatrices", "Nana del envés", "Nana de los misterios", "Nana de las baratijas", "Nana de las sobras", con un marcado carácter social, "Nana del desperdicio de la tristeza", y el último poema, "Nana de la tristeza".

Y también hay nanas donde el poema se queda en un esbozo de un pensamiento o un recuerdo expresado de manera narrativa: "Nana de lo imposible", "Nana del sobresalto", "Nana de los cajones", etc.

En general, el poemario está por debajo de la mejor Francisca, aunque hay momentos en donde la poeta muestra su verdadera fuerza: "una gota de lluvia / en una hoja", "las estrellas tienen el mismo resplandor / que la música que emiten, / es decir, su música y su brillo permanecen intactos". En este sentido, destaca el poema dedicado a su marido, Félix Grande, en la "Nana de las esquinas".

El poemario se nutre en ocasiones de un inteligente sentido del humor, que podría ser explotado con mayor asiduidad. En algunas ocasiones los poemas tienen la ingenuidad y profundidad de parte de la poesía de Gloria Fuertes, como en el caso de la "Nana para dormir relojes". A veces, sin embargo, el exceso de ingenuidad hace que el poema pierda interés como en el caso de la "Nana de las tachaduras", o la "Nana de las espinas", donde la continua prosopopeya no funciona. La bendita ingenuidad de nuevo en la "Nana del odio"

Quizás uno de los problemas de este poemario de Francisca sea el uso continuado de temas y palabras que han sido lugares comunes de la poesía durante siglos, sin que se les llegue a dar un nuevo sentido. La poeta no llega a caer en la cursilería pero sí en un sentimentalismo que nos cuesta compartir en ocasiones. Las reflexiones, además, son excesivamente sencillas y poco originales ("Nana de los despojos") y el poemario, quizás lo peor y nuestra mayor diferencia en el análisis que realiza el crítico, cae frecuentemente en el prosaísmo.

Aún así, Francisca Aguirre es una poeta con una larga trayectoria, ninguneada por la crítica en sus mejores momentos, como en su excelente primer poemario: Ítaca. En este sentido recordamos que la poesía completa de Francisca está recogida hasta el año 2000 en el libro editado por Calambur "Ensayo General". Otro libro destacable de la poeta es "Herida absurda", publicado por Bartleby en 2006.

Valoración del libro "Nanas para dormir desperdicios": 6 / 10

Respecto a El Cultural, esta semana una sola reseña, de la misma editorial de siempre, su queridísima Visor, esta vez para presentar la tercera edición de la poesía completa de Pablo García Baena, prologada por Luis Antonio de Villena. Cómo no, la reseña la firma, nos encanta repetirlo, el premio Visor Melilla de poesía, Francisco Díaz de Castro, en un ejemplo más de eso que hace tan sólo una semana Juan Palomo exigía en su editorial al ministro de cultura: incompatiblidad. Como es una reedición, como el poeta humanamente nos cae tan bien como alejados estamos de su poesía manierista y amanerada, pequeña discrepancia con tu prólogo, Luis Antonio, y como seguimos sin querer seguir el juego unieditorial en que se está convirtiendo la sección de poesía de El Cultural, aquí nos quedamos.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Babelia, primera semana de Diciembre, 2007 (modificado)

Y terminamos una semana movidita con la reseña que realiza Ángel Luis Prieto de Paula del libro "Metalingüísticos y sentimentales. Antología de la poesía española (1966-2000). 50 poetas hacia un nuevo siglo." La autora es Marta San Pastor. Edita Clásicos de Biblioteca Nueva.

Conflicto de objetividad. Y esta es la modificación que hacemos gracias al comentario de uno de vosotros. Como sólo leemos las páginas de Babelia de poesía, el resto nos quema en las manos en especial la derezona editorial, se nos había pasado que Marta San Pastor es colaboradora de El País, además de prologuista de uno de los antologados, y también colaborador de El País, nuestro entrañable Manuel Rico. Ver los detalles en el comentario dejado por anónimo.

Objetividad teórica del crítico en este caso en nuestra opinión: 3 / 10

El gusto de Ángel por las antologías nos separa de él. Tampoco es que tengamos que permanecer en matrimonio católico pero entendemos que hay libros más importantes que reseñar que esta antología en la que la autora no aporta nada. No estamos de acuerdo en que "la antología sea "inteligentemente ecléctica" sino más bien reduccionista y pobre. Sí tiene razón Ángel cuando dice que se "ha respetado los prestigios añejos y a los caciques de cada equipo". Como de un amiguismo que suele frecuentar el crítico habría que considerar la cuña publicitaria sobre Bagué. Una crítica floja en nuestra opinión.

La obra abarca poemas publicados entre 1966 y 1996 por autores nacidos entre 1939 y 1966. La lista es la siguiente:

Antonio Martínez Sarrión. Pág. 95

Manuel Vázquez Montalbán. Pág. 108

Clara Janés. Pág. 124

José María Álvarez. Pág. 135

Agustín Delgado. Pág. 145

Diego Jesús Jiménez. Pág. 156

Juan Luis Panero. Pág. 173

Antonio Carvajal. Pág. 182

Antonio Hernández. Pág. 197

Justo Jorge Padrón. Pág. 207

Félix de Azúa. Pág. 217

José-Miguel Ullán. Pág. 225

Pere Gimferrer. Pág. 237

Aníbal Núñez. Pág. 252

Jorge Urrutia. Pág. 259

Antonio Colinas. Pág. 274

Jenaro Talens. Pág. 285

Guillermo Carnero. Pág. 300

Ana María Moix. Pág. 319

Ángel Guinda. Pág. 328

Leopoldo María Panero. Pág. 337

Eloy Sánchez Rosillo. Pág. 355

Fanny Rubio. Pág. 367

Luis Alberto de Cuenca. Pág. 375

Olvido García Valdés. Pág. 387

Ana Rossetti. Pág. 396

Jaime Siles. Pág. 407

Luis Antonio de Villena. Pág. 423

Javier Egea. Pág. 437

Abelardo Linares. Pág. 445

César Antonio Molina. Pág. 453

Manuel Rico. Pág. 470

Andrés Sánchez Robayna. Pág. 485

Andrés Trapiello. Pág. 501

Pedro Casariego Córdoba. Pág. 510

Julio Llamazares. Pág. 520

Concha García. Pág. 527

Juan Carlos Suñén. Pág. 536

Juan Carlos Mestre. Pág. 546

Luis García Montero. Pág. 559

Blanca Andreu. Pág. 577

Felipe Benítez Reyes. Pág. 587

Carlos Marzal. Pág. 596

Benjamín Prado. Pág. 604

Amalia Iglesias. Pág. 616

Jorge Riechmann. Pág. 626

Vicente Gallego. Pág. 637

Juan Antonio González Iglesias. Pág. 647

Ada Salas. Pág. 658

Luisa Castro. Pág. 663

Nos vais a permitir que no opinemos sobre los nombres que aparecen y que pensamos que no deberían de aparecer y, viceversa, los que no aparecen y deberían hacerlo. Dejamos ese juego para vosotros ya que tampoco se trata de que descubramos todos nuestros gusto así de sopetón. Sería aburrido.

De la larga lista, sí diremos que nos faltan unos veinte nombres y nos sobran unos treinta y cinco siendo generosos. Es una lista conservadora, nada atrevida, fruto de una visión, en general, comercial de la poesía, aduladora, servil, con unos cuantos críticos, y hasta un político, hábilmente metidos en ella. Quizás pueda servir a personas completamente alejadas de la poesía contemporánea y que quieran tener una primera toma de contacto. También es el regalo de Navidad indispensable que cada uno de los 50 elegidos podrá hacer a amigos, familia, suegras y demás parientes. Un buen negocio para la editorial.

Siempre pensamos que vale la pena comprar directamente la obra de los poetas que interesan y dejar esta guías para los primerizos. Las antologías pueden tener sentido cuando o bien tratan de sacar gente desconocida a la luz o cuando vienen de países en los que es difícil y costoso comprar la obra de treinta poetas. Ahora bien, esta antología, a parte de para que la autora tenga nuevos amigos, o trate bien a los antiguos, no tiene mucho sentido, y menos para una reseña.

Como ninguno de los que aquí escribe estaba vivo en 1966, por favor, que nadie nos diga que nos morimos de envidia.

Del resto de Babelia, a parte de la fotografía a toda portada del decimonónico Pérez-Reverte mirando al infinito con cara de interesante, hay que tratar bien a los escritores de la casa Prisa, poco más. (El siguiente comentario que venía ha sido borrado por un error nuestro del que tardaremos en sobreponernos. Nuestra maléfica mente confundió a Ángel Crespo con Ángel Rupérez. De acuerdo que habían tres ángeles rondando en nuestra lamentable cabeza pero no hay excusa. Mil disculpas y perdones a Antonio Ortega y al resto de ángeles).

Esta semana, uno de los primeros espadas de Babelia ha estado flojo flojo. Y encima viene la Navidad.

martes, 16 de octubre de 2007

Babelia, segunda semana de Octubre, 2007. Crítica. Y el Premio Planeta

Dos críticas esta semana en Babelia. Una de un neófito en nuestras contracríticas, Martín López-Vega, y la segunda de Manuel Rico. Por aquello de la edad, empezaremos primero por Manuel Rico.

Manuel realiza la crítica del libro del libro de Luis Suñén, "El que oye llover". Edita Dilema.

Realmente este señor nos lo pone difícil. Con las ganas, sinceras, que tenemos de hablar bien de todo el mundo. Bueno, Luis Suñén es colaborador de El País en materia musical. No es la primera vez que Manuel hace una reseña de un colaborador del mismo medio en el que escribe, tampoco la segunda, y nos imaginamos que no será la última. El mundo de las casualidades tan manido ya.

Nuestra opinión a priori sobre la objetividad del crítico en este caso: 3 /10

Efectivamente, como poeta, Luis Suñén ha permanecido oculto durante 25 años y cinco libros. Existiría la posibilidad de que tal "ocultación" fuera fruto de una personalidad alejada del mundo cultural y sin posibilidades sociales de mostrar su obra, pero en el caso que nos ocupa, la persona ha desarrollado una labor intensa editorial, es colaborador de El País, ha dirigido o dirige una revista... Creemos, y no nos gusta decir estas cosas, que el hecho de que la poesía de Luis haya pasado desapercibida se produce porque su poesía no ha merecido estar en un lugar más elevado.

Independientemente de que un mayor o menor hermetismo en la misma, lo que se ve al leer el libro de Luis es, ante todo y sobre todo, una falta de talento y brillantez. El poema no llega, no emociona, no impresiona, ni por su contenido ni por su continente. Nos deja indiferentes en el mejor de los casos. Incluso cuando habla de la música. A nosotros, no nos interesa.

Valoración del libro "El que oye llover": 4 / 10

La segunda crítica es de Mario Luzi. Sólo hemos localizado dos, traducidos, de los tres libros sobre los que habla Martín. Uno de ellos es Ensayos Críticos sobre Literatura. Edita Eunsa, Ediciones Universidad de Navarra (no olvidemos que el poeta era católico, apostólico y romano). El otro libro, más interesante, es de Ediciones Hiperión y se trata del poemario Primicias del Desierto.

Casi podríamos hablar de una crónica de breves porque el crítico comenta tres libros en muy poco espacio, y no realiza análisis crítico no sabemos si por falta de espacio o por seguir la tradición descriptiva de nuestros críticos. Salvo que la editorial del tercero nos dé alguna sorpresa, no tenemos nada que nos hable sobre la independencia del crítico, salvo el pequeño detalle de que es poeta, casi joven, poco conocido y nos imaginamos que con ganas de serlo más.

Objetividad a priori del crítico en este caso: 6,5 / 10

La poesía de Mario Luzi ya tenía una buena introducción en una magnífica antología que publicó Huerga y Fierro hace unos años. Resumir aquí la poesía de Luzi, con tres etapas claras y distintas a lo largo de una larguísima vida poética, que a su vez se podrían subdividir, no tiene demasiado sentido. Independientemente de su ideología, éste sí que ha sido un poeta de enorme talento, en ningún caso original pero que supo llevar a un nivel elevado lo aprendido de muchas de sus lecturas, sean éstas Mallarmé, Eluard, Coleridge o cualquiera de los predecesores y compañeros de la escuela "ermetica" italiana.

Para nosotros, los dioses italianos recientes siguen siendo Ungaretti y Montale. Y Saba, Pavese, Penna o Pasolini. Pero sin lugar a dudas, merece la pena leer a Luzi.

Valoración del libro Primicias del Desierto: 7 /10

P.D.- ¡¡¡¡Qué sorpresa. Millás ganador del Planeta y Boris finalista!!!. ¡¡¡Quién lo iba a decir, a parte de cualquier medio de comunicación, claro!!!. Enhorabuena a los pre-miados, por supuesto. Y enhorabuena a elpais.es, que por poco publica la noticia antes de las 12, junto con una extensa biografía de Millás y un comentario de texto. Pero no, esperó unos minutos y la publicó después. Menos mal. Si no, habríamos sospechado.

Muy bonita y edificante, además, la foto del ministro poeta con los ganadores. Impecable en su traje, el ministro, y su corbata verde esperanza. Le quedaba tan bien, en serio, que Lara se está pensando si el nuevo consejero delegado que quiere buscar para una de sus empresas fetiche, Vueling, la de los retrasos aéreos, no podría ser el propio Molina. La ministra de la vivienda, tan sonriente ella, a lo mejor acudió para asesorar en posibles nuevas inversiones inmobiliarias a los dos pre-miados, tras el pastón recibido.

Quizás el eslabón perdido entre poesía y novela sea la planetización progresiva del mundo poético. Ya sólo falta el premiazo de 600.001 euros para que los vasos comunicantes se dilaten hasta estallar y dejarnos a todos perdidos de...

jueves, 16 de agosto de 2007

Contracrítica a Babelia de finales de julio y principios de agosto

Antes de nada, resaltar que de las tres semanas que analizamos de Babelia, en dos semanas no ha habido ni una sola reseña de poesía. Al final vamos a echar de menos al subdirector de Marca.

Babelia del sábado 4 de agosto de 2007

No hubo una sola reseña de poesía en toda la edición. Hubo seis de narrativa, cuatro de ensayo y dos de infantil/juvenil.

Por cierto, una de las reseñas está firmada por Chantal Maillard. Ponemos el enlace por quien pueda estar interesado en leerla y no haya podido. Nosotros seguimos opinando que los poetas no deberían de hacer crítica en los diarios porque afecta a la objetividad que luego ese diario tiene con ellos a la hora de hacer una reseña crítica (ver más adelante el caso de Ángel Rupérez). Como Chantal no sólo es poeta sino también filósofa, todo se complica...

http://www.elpais.com/articulo/ensayo/Paisajes/piensan/elpepuculbab/20070804elpbabens_4/Tes


Babelia del sábado 28 de julio de 2007

Dos reseñas de poesía en este número y un artículo de Guillermo Carnero sobre la novela romántica. Guillermo no acompaña el artículo con ningún soneto suyo, lo cual es de agradecer.

Angel Luis Prieto de Paula nos presenta la poesía reunida de Concha García en "Ya nada es rito y otros poemas. Poesía reunida 1987-2003". Edita Dilema.

Angel Luis es uno de los críticos que mejor escribe de España aunque a veces peca de un exceso de pedantería muy barroco y muy de necesitoquesesepaquesoycatedrático. La crítica que realiza del libro de Concha es un excelente resumen de las características más importantes de esta poeta cordobesa y de su trayectoria. Crítica, lo que se dice crítica, no hay. Parece como si el profesor de la universidad de Alicante hubiera querido hacer un análisis lo más aséptico posible. En realidad la crítica termina siendo más bien una especie de pequeño y buen prólogo al libro que una crítica per se. Tampoco es malo porque el gusto de este profesor es de lo más desconcertante.

Asumimos la objetividad del autor respecto a la autora y la editorial.

Objetividad del crítico respecto al libro: 9/10

Por lo que se refiere al libro, o mejor dicho, a la poeta, Concha es una poeta interesante. Tiene estilo propio, tiene personalidad, especialmente en lo que se refiere al retorcimiento de la sintaxis del verso y a su forma de tratar lo cotidiano. Por el lado negativo, sin embargo, a veces utiliza neologismos y no es muy hábil en ese terreno (busca el hito de su putaísmo maltrecho, se trajea con la tarde que nunca viene), existe un cierto culteranismo, a veces de diccionario al lado, en algunos de sus versos acompañado de una cierta tendencia a la abstracción, que suele fallar (En pleonasmos/me repito siendo insólito el esquive). Falta en ocasiones capacidad para transmitir emoción y el verso se nos transmite con una enorme frialdad, aunque hay excepciones notables (por ejemplo, el poema Sillas del libro Cuántas Llaves, o La Derrota da Pruebas de que Estamos Vivos, del libro Ayer y Calles). Y aunque es loable el intento por introducir un ritmo propio al poema alejado de los tradicionales, muchas veces la poeta no llega a transmitir ese ritmo, lo que hace que la lectura avance a tirones. En cualquier caso, muchos de estos puntos que nos gustan menos de la poeta se han ido corrigiendo y mejorando en sus últimos libros, muchos mejores que los primeros.

En resumen, un libro interesante de una poeta con voz propia, que tal y cómo están los tiempos, ya es decir mucho.

Valoración del libro "Ya nada es rito y otros poemas. Poesía reunida 1987-2003": 6/10

La segunda crítica la realiza Manuel Rico del libro de Ángel Rupérez "Río Eterno", que edita Calambur. Ángel Rupérez es también crítico de Babelia, y por tanto, como tantas veces en este suplemento, hablamos de un crítico de Babelia criticando a otro crítico de Babelia. Seguimos pensando que los poetas o no se hacen críticos de poesía o hacen un gesto ético y evitan que sus libros sean criticados en el mismo medio donde trabajan/colaboran.

Objetividad a priori del crítico en este caso: 2/10

La crítica que hace Manuel Rico es, como no, positiva respecto al libro aunque las razones exactas por las que el libro parece gustarle, o no aparecen o son muy frágiles. Nos recuerda además que la poesía de Rupérez está influenciada por la anglosajona, cosa que todos sabemos de leer no sólo al poeta sino al crítico y traductor/antólogo. Y nos habla también de la influencia de Claudio Rodriguez, cuando Angel tiene editado un libro de poemas escogidos de este autor. Le faltó hablar la influencia de Luis Cernuda, que Angel también ha antologado y prologado.

Ángel es, en general, un buen crítico de poesía, un buen lector y traductor y sin duda una de las personas que mejor conoce la poesía anglosajona y norteamericana en nuestro país. Pero como poeta nuestra valoración no es ni mucho menos tan buena, al menos hasta este último libro.Respecto al nuevo libro de Ángel, no hemos podido conseguirlo en las librerías, de momento. La distribución de libros de poesía sigue siendo nefasta para las editoriales más pequeñas y si a eso le añadimos el periodo veraniego, nos encontramos con el problema de no disponer del poemario. Cuando lo encontremos, incorporaremos nuestra opinión a este artículo.


Babelia del sábado 21 de julio de 2007

No hubo una sola reseña de poesía en toda la edición. Hubo cinco de narrativa y cuatro de ensayo. Una de las reseñas de narrativa está firmada por Luis Antonio de Villena.

lunes, 11 de junio de 2007

Errores nuestros en relación con Manuel Rico

Nos aclara en su blog Manuel Rico dos errores nuestros de las que queremos dejar constancia, uno de los cuales, nos hemos enterado hoy mismo y del que nos hubiera gustado que nos informara directamente. El los califica de mentiras, pero como ya dijimos en su momento, no somos perfectos y cometemos errores a veces. La diferencia es que nosotros los corregimos, en cuanto nos informáis, inmediatamente, y los reconocemos. Mentir sería querer decir algo sabiendo que no es cierto. Y nosotros no mentimos. Pero sí nos equivocamos y aquí estamos para decirlo.

En primer lugar, un error del que nos informan ahora: el Manuel Rico que escribe el blog llamado Periodismo Incendiario y el Manuel Rico responsable de Bartleby Poesía y crítico de Babelia son personas distintas. Por tanto, toda referencia al Manuel Rico que escribe en Periodismo Incendiario, ideario político, subdirector de Tiempo etc y que erroneamente ha sido atribuida al Manuel Rico responsable de Bartleby, ha sido un error y ha sido corregida.

También es casualidad que haya dos Manueles Rico distintos con blog...Pero tenemos que estar más atentos por nuestra parte!!!!!!!!!.

Por otra parte insiste en que no tiene ninguna amistad con Edgardo Dobry. Aunque ya dijimos que habíamos corregido esto inmediatamente de que lo leímos en su blog, de nuevo lo indicamos para que no haya lugar a dudas. La fuente que nos habló de su amistad se equivocó y nosotros lo publicamos por error y lo corregimos.

Pedimos por tanto disculpas a Manuel Rico, y por extensión a Bartleby, por los errores cometidos y agradecemos, a pesar de los insultos, que se nos indiquen dichos errores aunque sea de manera indirecta (leyendo sus blog) para que de esta manera quedé claro que nuestro objetivo es la verdad, ser objetivos, y sólo eso. Se nos puede acusar de equivocarnos pero no de mentir.

En próximas ocasiones, por favor, no dudéis en enviarnos un comentario de corrección.

Salu2

lunes, 28 de mayo de 2007

Contracrítica de Babelia poesia tercera semana de mayo

Dos críticas por parte de Babelia esta semana.

Comenzamos por la crítica a los libros ganadores del XXII Premio Hiperión, cuyo jurado estuvo compuesto por Francisco Castaño, Luis García Montero, Almudena Guzmán, Munárriz, Carlos Piera y Jenaro Talens.

La crítica la realiza Manuel Rico, del que no conocemos ninguna relación especial o significativa con Hiperión y/o Jesús Munárriz.

Valoración de la independencia del crítico en esta crítica: 8/10

Por lo que se refiere a la propia valoración de la crítica, creemos que se queda en una descripción de la poética de ambos autores sin que el crítico llegue a entrar realmente a valorar su opinión sobre los poetas y los libros. Entre líneas parece leerse que los libros no le han entusiasmado, pero a la crítica le falta atrevimiento y le sobra descripción.

Sobre el premio, Francisco Castaño, miembro del jurado, coordinaba, no sabemos si lo sigue haciendo, un ciclo de poesía junto con uno de los premiados, Luis Bagué Quilez. Que cada uno piense lo que quiera. Almudena Guzmán es mujer Hiperión de toda la vida. Carlos Piera también ha publicado con Hiperión. Jenaro Talens tiene cinco títulos publicados en Hiperión. Y Montero también, en sus primeros tiempos.

Los dos autores premiados también habían publicado previamente en Hiperión. Alvaro Tato publicó su libro para amigos 25 poetas españoles jóvenes, que se presentó en la Universidad de Granada ex-aequo entre Luis Garcia Montero y el propio Alvaro Tato. Además había publicado con Hiperión su Libro de Uroboros, que también fue premiado por Hiperión.

Luis Bagué Quilez, por su parte, también ha publicado en Hiperión ya que ganó el V premio de poesía joven de Hiperión en jurado también presidido por Munárriz.

En definitiva, un premio que premia a autores de la casa, muy ligado por la composición del jurado a la poesía de la experiencia. Hiperión suele premiar en sus premios más relevantes a poetas de la casa. Y los autores rellenan su CV con premios y más premios Hiperión. Apasionante.

Valoración de la independencia y objetividad del XXII Premio Hiperión: 2/10

Respecto a los poemarios ganadores, comenzamos por Alvaro Tato. La poesía de Tato es una poesía conservadora, con una métrica en general muy tradicional, y con un fondo culturalista por una parte y enraizado con la poesía de la experiencia en otra. Es una poesía correcta desde el punto de vista formal, pero carente de brillantez y talento. Sus libros son más filológicos que poéticos, y el lector nunca se emociona, nunca se conmueve con sus poemas. Por tanto, no hay poesía.

Valoración del libro Cara Máscara: 3,5/10

Por lo que se refiere a Luis Bagué, el conservadurismo es todavía mayor. El poema se quita de encima la carga culturalista de Tato para aproximarse a un verso más limpio pero de nuevo falta talento, falta brillantez, versos que nos dejen pensando. A pesar de ser una poesía de la experiencia, el poeta no logra que compartamos su experiencia con él y que pasemos a formar parte de su mundo, sino que vemos su experiencia como el que ve una película irrelevante mientras ojea una revista.

Valoración del libro Un Jardín Olvidado: 3/10

En definitiva, dos libros prescindibles de dos autores con un buen dominio de la técnica retórica y métrica pero carentes de cualquier atisbo de genialidad.

La otra crítica realizada por Babelia es de un libro ya comentado en El Cultural.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Respuesta a Pepo Paz

Estimado Pepo:

Dices en tu blog editorial que Manuel Rico no cobra nada ni está en nómina ni contratado, lo cual es una verdad pero no toda la verdad. Algunos las llaman verdades a medias. ¿Por qué no mencionas en la respuesta de tu blog, llena de insultos e improperios, ese pequeño detalle de que Manuel Rico es el director de Bartleby Poesía?.

En el blog de Manuel Rico se proclama director de Bartleby Poesía y así figura en muchos sitios. ¿Existe o no una relación directísima entre este señor y vosotros?. A nosotros nos da igual si tiene o no contrato, si le pagas, si no le pagas, si le compras un jamón por Navidad, etc etc etc. Lo único cierto e importante para nosotros es que Manuel Rico, crítico de Babelia, es director de tu linea de poesía Bartleby Poesía.

En otras palabras:

1) Manuel Rico es crítico de Babelia y tiene mucho poder en la casa por los años que ha trabajado en ella.
2) Manuel Rico, ¡¡¡aunque no le pagueis!!!, dirije vuestra colección Poesía.
3) A Manuel Rico le interesa que salgan vuestras críticas y salgan "bien" en Babelia por razones más que evidentes.
4) Los críticos de Babelia, cuando realicen una crítica de vuestros libros, tendrán presente, cosa muy humana, que están haciendo una crítica a la editorial que dirije un compañero suyo. Y por tanto, su objetividad se vera afectada por muy excelentes profesionales que sean.

Te pones el adjetivo de "independiente" como si Visor o Hiperión, por poner dos ejemplos, dependieran de Planeta. Salvo un par de excepciones, sois todos independientes.

En cualquier caso, aunque parezca increible tras tus calumnias e insultos, creemos que estás haciendo un buen trabajo en la parte de edición de autores no españoles independientemente de que vayas a lo más comercial. Las obras que estáis sacando y que tenéis planeadas suponen aire fresco en nuestro pais. Así que os seguiremos leyendo y comprando. A veces para alabar y otras para criticar.

Por nuestra parte, asunto zanjado.

Salu2

lunes, 14 de mayo de 2007

Contracrítica de Babelia poesia segunda semana de mayo

Hacemos la contracrítica de Babelia. El Cultural vendrá el jueves o viernes.

Comenzamos con la crítica de Antonio Ortega a Manuel Rico. Antes de nada, antecedentes. Manuel Rico es crítico de Babelia. Es decir, estamos ante una crítica de un crítico de Babelia a otro. De nuevo conflicto de intereses.

Como breve recuerdo Manuel Rico lleva ligado a Babelia hace muchos años y dirige la colección de poesía de Bartleby Editores, cargo por el que parece que no recibe ninguna remuneración monetaria según aclaran en Bartleby. El caso es que la dirige, cobre o no.

Antonio Ortega es el subdirector de la escuela de letras de Madrid, director adjunto de la revista El Crítico y autor de un poemario de nombre Arenario.

El libro de Manuel Rico de poemas, también se hace crítica de un libro de viajes suyos que quizás sea más interesante, no es bueno. Por poner un pequeño ejemplo, la metáfora que menciona Antonio Ortega en el artículo: "la palabra / salva de los desastres, es la cueva / que ampara nuestros sueños".

En resumen, de nuevo crítica de un crítico de Babelia a otro.

Valoración del libro: 3/10
Valoración de la independencia del crítico en este caso: 3/10

La segunda crítica la hace Luis Antonio de Villena sobre el libro de Ricardo Molina del que ya hablamos la pasada semana cuando apareció en El Cultural. Luis Antonio sólo añade que era homosexual, lo cual ya sabemos que es muy importante para él porque es muy antiguo pero a los poetas y lectores de poesía nos importa poco.

Como la semana pasada con Francisco Diaz de Castro, tenemos con Luis Antonio a otro crítico ganador del Premio Melilla de poesía, que otorga Visor. Pues eso, Luis Antonio ha publicado la mayor parte de su última producción en Visor, ha sido premiado por esta editorial y no tiene independencia ni objetividad para realizar críticas sobre esta editorial.

Valoración de la independencia del crítico en este caso: 2/10