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domingo, 18 de octubre de 2009

Jaime Siles en "Desnudos y acuarelas". José Luis Piquero con "El fin de semana perdido". Contracrítica


Hola a todas y todos:

Hacía tiempo que no dedicábamos nuestras páginas a ejercer una de las tareas fundamentales de este blog: la contracrítica. Sabemos que algunos de vosotros preferís que señalemos sólo los buenos libros pero en un panorama cultural como el español en el que la crítica oficial la hacen cuatro colegas, y la crítica en Internet los otros cuatro colegas restantes y entre ellos, hacen falta mecanismos de contrapoder para que el panorama lector no parezca una colección de bobos asintiendo con la cabeza.

Comenzamos por Jaime Siles. El libro que presenta se titula "Desnudos y acuarelas", edita Visor y ha recibido el XXII Premio Tiflos de Poesía. El jurado era casero incluido el propio editor, Luis Alberto de Cuencia, etc, etc. Una persona como Siles, tan amiga de Chus, que ha ganado tantos premios con él en esa editorial, en fin, nos lleva a la siguiente valoración:

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del XXII premio Tiflos de Poesía: 0 /10

Más alto y descarnado se puede decir, pero no más claro.

A un profesional de los premios y jurados Visor como Jaime no le tenemos mucha simpatía. La objetividad, por otra parte, de El Cultural a Visor es cero, por razones que ya hemos comentado en otras ocasiones. Cero para todos en objetividad, incluidos nosotros.

El libro se divide en dos parte, "Desnudos" la primera y "Acuarela" la segunda. No hemos contado todos los versos, por puro aburrimiento, pero creemos que el libro, en sus totalidad está escrito en heptasílabos, lo que le da una monocromía rítmica y tonal que solo la corta duración del poemario hace algo más llevadera. La mayoría de las estrofas son cuartetos rimados. Cualquier tipo de riqueza prosódica no existe. Es un sonsonete monocorde insufrible, con una variación acentual escasísima.

Si en lo métrico el libro resulta soporífero, salvo para Túa Blesa que tanto sabe de música (verlo en youtube), en el resto de apartados la mezcla es de sopor por un lado y de perplejidad por otro. El cómo una persona culta, leída, aparentemente viajada, por encima de la media en sus reseñas y ensayos, puede escribir una poesía tan mala, tan rematadamente rancia en su enfoque neoclásico a veces, barroco otras, es difícil de entender. Leemos la poesía reunida de este señor, nos detenemos en aquellos semáforos, y seguimos avanzando en el tiempo e incluso parece que la involución estilística del poeta no sólo no se ha reducido sino que se ha acrecentado. Este libro que hoy tenemos delante no debería haber pasado el comité de lectura de ningún premio de ayuntamiento perdido o de final de curso.

Podríamos poner ejemplos de versos para darnos a entender. Pondremos algunos pero no queremos aburriros más de lo debido. No sería justo. En el poema "Sucesión de desnudos", unos cuantos versos: "su pubis se asomaba / a un jardín de cobrizos / celajes que cruzaba / una línea azul / sobre un centro de escarcha / sobre el que un breve tul / impedía la marcha." Ohhh, qué bonito. Un poco más adelante: "Estaba contemplando / su cuerpo de delicia /cuando llegó remando una nave fenicia". Parece que delicia no encontró mejor rima que fenicia, nave que desaparece en los siguientes cuartetos.

El poema Acuarelas tiene un tono similar: "y que escribe palomas / en tazas de marfil / mientras miro los lentos / setos de Patinir". En otro poema, la nada de la noche "pulsada por los dedos / de una lejana lira / por cuyas cuerdas pasa / el aire de mi vida." Problemas de salud produce la lectura de estos versos.

Podríamos seguir pero qué sentido tendría. Esto es versificación y de la mala. No es ni siquiera poesía. Tanta cursilería no la soportaría ni el más patético de los románticos del XIX.

Valoración del libro "Desnudos y acuarelas": 0,5 / 10


El segundo libro contracriticado es "El fin de semana perdido", de José Luis Piquero. Publica DVD y esta vez no es un premio.

La crítica la realiza Francisco Díaz de Castro en El Cultural. Piquero puede llevar años sin publicar pero su red de amistades interesantes es amplia y extensa y llega a casi cualquier lugar. Además, DVD es el segundo mejor amigo de El Cultural tras Visor:

Valoración subjetiva de la objetividad del crítico sobre el autor: 2 / 10

Nuestra autovaloración se ve afectada por lo ocurrido en los premios DVD de los últimos años: 3/ 10

Aunque parten de estéticas distintas, la valoración final de "El fin de semana perdido" no va a ser muy distinta a la de "Desnudos y acuarelas". El autor, en su planteamiento formal, confunde moderno con modernez. Algunos siguen pensando que resulta moderno escribir polla, caca, culo, pis...La germanía de nuestra Edad de Oro nos avisa que ser moderno debe ser otra cosa. Como comentaba una mujer en la entrada anterior, es cierto que la masa se enardece cuando en sitios como Bukoswki Club y similares, el poetastro de turno comienza a realizar una especie de "tacos dropping", y el colega, siempre es colega, baja arropado por la masa sintiéndose el nuevo Kerouac. La pandilla le anima y ellos le creen. Es una especie de realismo sucio, tan mal copiado por gente como Roger Wolfe, que todavía es poeta, y copiado en tercera derivada por una caterva numerosa de gente que cree que todo lo que se necesita para ser un buen poeta es estar borracho, fumar todo lo fumable, presumir de una vida sexual conflictiva y leer a poetas tan malos como Bukoswki.

Sin que sea el caso exactamente de Piquero, sí parece que el tono de unos cuantos poemas pretende supuestamente provocar cierta reacción de sorpresa y exclamaciones de atrevimiento, muy propia de una generación como la suya que ha vivido víctima de la represión sexual. Así no es de extrañar que Díaz de Catro, que debe ser de su generación o mayor, hable de provocación. ¿Qué es provocación? ¿Hablar de sexo es provocación? Incluso menciona la palabra transgresión. ¿Sexo entre más de dos personas es transgresión? Venga ya con las palabras reclamos comerciales para atraer a cuatro reprimidos.

En realidad lo que trata de hacer Piquero es una poesía confesional, con algunos toques propios en lo sexual y en cualquiera de sus varias ocurrencias, que caen por un lado en una narratividad carente de poesía y por otro que aburren tremendamente ante las sospechas de que este personaje podría estar enamorado de sí mismo. A los pocos poemas no nos importan ya ni sus aventuras sexuales, ni sus reflexiones de andar por casa, ni su victimismo ni nada de nada. Ni su desamor nos conmueve ni su erotismo nos excita. Ni cuando abandona toda retórica para ofrecer un verso desnudo pero vacío, ni cuando se acoge a ella o con poca fortuna o tirando directamente del intertexto. Es un confesionalismo mal entendido, de taller de poesía, de una calidad poética muy baja. En muchos casos ni siquiera es poesía sino un mal cuento dividido en supuestos versos.

El malditismo suena impostado, además de repetido y antiguo. Ese poema de Caín está ya escrito una y mil veces en el siglo XIX. Ídem con la rebeldía pasada de fecha. El escritor se atreve además a buscar el adoctrinamiento, como si fuera poseedor de una verdad y necesitara transmitirla. En el fondo, es un moralizador como lo demuestra en su poema "Mensaje a los adolescentes".

Pésima poesía realista, pésima poesía confesional, libro que se hace largo al tercer poema, y tiene treinta y cuatro, lo peor del poemario es su carácter circunstancial. La poesía buena realista hace de la anécdota algo universal. En el caso de Piquero, la anécdota se queda en anécdota, incluso cuando trata de hacerla transcender a través de sustantivos abstractos.

El colmo viene al final con ese diccionario de palabras para lectores analfabetos en donde Piquero explica el significado de palabras utilizadas en sus poemas como sinapsis. Otros comentarios sobre sus propios poemas resultan superfluos e intrascendentes.

Tampoco en los poemas que pasan desapercibidos ni en los poemas que destacan sus críticos y amigos ("El abrigo azul", "Wakefield"). Prácticamente nada se salva de este libro que seguirán cantando su enorme lista de amigos, especialmente en prensa local, pero que para nosotros es un fracaso como poesía realista, como confesional y como intento adolescente de transgresión y modernez. Un mal libro de poesía.

Y ya van unos cuantos en DVD. Una editorial que empezó con buenas elecciones, que poco a poco ha ido cayendo en los mismos vicios que las demás, sin considerar su introducción en el mundo de los premios. Seguirá contando con el apoyo de El Cultural y otros medios pero no. Esto se acaba. El último libro, de su propio editor Sergio Gaspar, Estancia, marca una sima de calidad poética difícil de recuperar.

Valoración del libro "El fin de semana perdido": 1 / 10

lunes, 9 de febrero de 2009

Carta para Addison de Witt sobre Nelly Sachs


Carta para Addison de Witt sobre Nelly Sachs

Estimad@s Addison,

Como bien recordarán –y quizá recuerde alguno de sus lectores– me ofrecí voluntariamente hace unos días para echar una mano, ya que se encuentran ustedes en un punto cercano a la embolia poética por todo lo que los desaprensivos poetas del 2008 hemos publicado. Mi intención –porque debo aclarar, desde ya, que se ha quedado en una intención– era comentar la obra poética completa de Nelly Sachs, Viaje a la transparencia. Editorial Trotta. 2009. Esta obra fue reseñada por Antonio Colinas a finales de enero. Hasta donde yo sé Colinas no tiene ninguna relación con Trotta y sí un interés muy sano –y conocido– por las traducciones. Con lo cual, en mi opinión, habría que poner una nota de objetividad alta que sólo podría verse afectada por el entusiasmo que suele mostrar el señor Colinas ante toda traducción.

La reseña publicada en el suplemento es interesante, aunque se trata en el fondo de un retrato –ilustrativo– de quién fue Sachs y desde qué óptica escribió y por qué. Lo que sí menciona Colinas es la característica de la poesía de Sachs que me lleva hoy a escribir esta carta en vez de una crítica como Dios (¿Luis García Montero? :)) manda. De Sachs dice Colinas que “empieza su larga meditación desde el exilio sobre su condición de judía” y “El peso de la tradición judía -literaria, religiosa, existencial- es enorme en esta obra”.

Pues aquí empiezan los (mis) problemas, que trataré de resumir: me resulta difícil, por no decir imposible, leer estos poemas de profundas raíces judías que hablan del horror del Holocausto sin pensar en las recientes declaraciones de la ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, sobre la ausencia de crisis humanitaria en Gaza. Pienso que poesía y política poco o nada tienen que ver, pero uno es humano –no como Tzipi Livni– y, en ocasiones, no distingue, como tampoco distinguía Pound, la experiencia personal y la experiencia colectiva. Con lo cual mi nota de objetividad, por oscuras razones, es de cero o de menos cuatro. Pero no todo está perdido, volvamos al libro:

Como apunta el crítico en El Cultural, el trabajo de José Luis Reina Palazón ha sido ingente y exhaustivo. Sin su extensa introducción y su breve análisis de cada uno de los libros que contiene esta obra poética completa sería muy complicado cualquier acercamiento al simbolismo que Sachs utiliza (donde encontramos elementos del jasidismo, del Libro del Zóhar de Moisés el Sem Tob de León, de Job y de la liturgia Hebrea…). Sería fácil fusilar algunos párrafos de Reina Palazón para aparentar un conocimiento sobre Sachs que no tengo. Es necesario decir, eso sí, que Nelly Sachs fue y es una poeta del sufrimiento, dueña de un desasosiego que intentó canalizar en forma de poemas.

Como he dicho antes una serie de prejuicios -¿infundados?- me distancia de su dolor, de sus “Oraciones para el novio muerto” y de su general pesar por el destino de Israel y el pueblo judío. Pero Sachs escribió lo que escribió porque la historia fue lo que fue, así que, sin el mismo acierto, hago lo mismo
.
Perdonad, pues, Addison de Witt, que no os haga una buena crítica de esta cuidada obra que, por otra parte. Nelly Sachs es, sin duda, una autora fundamental para la lírica del siglo XX, por su fuerza y su testimonio. Pero quizá merezca un lector que no vea tanta tele.

Vuestro amigo, Serafín de Tsemana.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Pere Gimferrer. Tornado.


Hola:

Esta vez no vamos a hacer una crítica de un libro. Tan sólo vamos a exponer en voz alta nuestros pensamientos.

Hemos leído el libro "Tornado", de Pere Gimferrer, publicado por Seix Barral y reseñado por Túa Blesa en El Cultural. Una vez leído no somos capaces de emitir un juicio crítico que no sea demoledor.

Hemos intentado pensar en equivalentes que pudieran servir para explicar nuestra incapacidad para emitir un juicio más equilibrado. Tras buscar entre varios campos del arte nos hemos ubicado en la arquitectura, que vive uno de sus mejores momentos de la historia. ¿Cómo valorarían los arquitectos la obra de un compañero suyo que concentrara sus esfuerzos en diseñar edificios modernistas similares a los del siglo XIX? ¿Se premiaría a un arquitecto con un Pritzker si enfocara su labor en ese contexto estético?

Cuando leemos "Tornado" tenemos la sensación, casi el convencimiento, de que sus versos fueron escritos hace ya muchas décadas. Quizás siglos. En su mezcla de modernismo y barroquismo, en sus rimas, en su léxico, en su perfectamente medida prosodia, en su temática desaforada del amor, en su lenguaje sobrecargado metafórica y retóricamente...Todo nos lleva a preguntarnos: ¿y cómo valoramos esta obra? Si hacemos un análisis que olvide el tiempo y lugar, ¿debemos de situarlo en un marco de referencia barroco y enfrentarlo a Lope o a Quevedo? No sería justo porque estos poetas eran inmensos y Gimferrer no lo es. ¿Lo comparamos entonces con un Rubén Darío o con un Ezra Pound? Tampoco. Tampoco sería una comparación justa.

La poesía de Gimferrer nos desubica. Nuestra nota del poemario sería tan baja que debe haber algo malo en nuestro planteamiento para que ningún crítico cuestione seriamente la poesía de este autor. Sabemos que Gimferrer es un todopoderoso en nuestra poesía, y en la literatura en general, y que eso hace complicado cualquier crítica a su poesía. Pero debe haber algo más que se nos escapa.

Porque, efectivamente, vemos a un persona con una capacidad técnica sobresaliente en su poesía. Pero no la ha sabido transformar, como sí hizo Pound, en algo novedoso. El texto está hiperintertextualizado, los adornos y amaneramientos son constantes, las metáforas y comparaciones suenan repetidas, el ritmo es monótono, el fondo es un amor leído hasta la saciedad, y la forma pasa los límites del rococó en no pocas ocasiones.

Algo se nos pierde en esta poesía. Poner ejemplos de zafiros, pespuntes, oros, ajuares de mariposas, "alïagas", "dïamante", esquí de luces y pétalos sería redundante. No somos capaces de situarnos en "las apoteosis del rosal". Por eso dejamos abierta la crítica. Por si alguien quiere decirnos en qué estamos equivocados.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Odysseas Elytis. Dignum est y otros poemas. El mejor libro del año hasta el momento.


Hola amigos y amigas:

A veces tenemos la suerte de encontrarnos con libros que parece que hemos buscado durante toda una vida. Son esos libros que tratan la verdadera poesía, aquellos que se introducen en las entrañas, nos revuelven, y nos hacen ver con envidia la capacidad infinita del lenguaje. Son esos libros las razones por las que escribimos y leemos poesía. El libro en este caso se titula, ya hablaremos de esto, "Dignum est y otros poemas", lo escribe el Nobel Odysseas Elytis y traduce y dirige la edición Cristián Carandell. Publica Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores.

La crítica la escribió Antonio Colinas en El Cultural, una crítica correcta sin más, y se puede encontrar aquí:

http://www.elcultural.es/HTML/20080724/letras/LETRAS23684.asp

No vemos conflictos serios de objetividad por ninguna de las partes.

Decíamos que hablaríamos del título porque es de la pocas cosas que no nos han gustado del libro. La elevada opinión de Cristián sobre el poemario "Dignum est" hace que parezca que el resto del libro, resumido en "y otros poemas" no esté a la altura, cuando creemos no sólo que hay poemarios a la altura de éste sino que los hay mejores, aunque sean más cortos. La preferencia del traductor por este poemario hace que lo ponga además el primero rompiendo la normal continuidad temporal del libro. Por otra parte, puede hablarse de un buen prólogo, en general, y de una buena traducción por parte del traductor. Respecto al prólogo, y en línea con lo que dice Antonio en la crítica, no estamos de acuerdo en la apreciación que sobre el surrealismo hacen ambos. Sí hay escritura automática, pero dominada con una sutileza y un oficio muy brillantes.

Dado que el libro supera las seiscientas páginas, vamos a tratar de hacer una crítica resumida de lo que podría ser un ensayo de varios decenas de páginas sin apenas esforzarse.

Se abre el libro con el poemario "Dignum est" (1959), poemario que de manera excelente aúna lirismo, sensibilidad espiritual y mirada al mundo que nos rodea.

"Génesis" es la primera parte de este poemario y, para nosotros, la más lograda. Como se observará al leer, la propia forma de puntuación, o de ausencia de la misma, combinado con el uso de las mayúsculas, produce un polisemismo en el que vale la pena dejarse caer porque enriquece enormemente la lectura. El poema podríamos ubicarlo dentro de un misticismo de raíces clásicas que adopta nuevas formas gracias al peculiar lenguaje del poeta y a su capacidad visionaria, heredera directa del surrealismo.

"PORQUE las hojas giraban como los días
con anchas hojas de violeta en el reloj del jardín
Yo era la manecilla..."

Génesis constituye un hermoso canto al mundo y a la naturaleza.

La segunda parte del poemario se titula "Pasión". La guerra es el tema de fondo del poema, en el que el poeta muestra toda un arsenal de recursos técnicos, comenzando por el uso del poema en verso, en prosa, partido en el hemistiquio y separado por un asterisco, prosa "pura", etc. Y de cada uno de ellos se extrae poesía, por ejemplo de la prosa: "Entonces, escondidos en las vaguadas, reclinábamos la cabeza por el lado pesado, por el que no salen sueños." A esto se suceden cantos heroicos, como el poema IV, cantos al yo en donde resuena fuerte el eco de Whitman, e incluso cierto poso de nacionalismo helénico.

Destaca por su fuerza y profundidad, el poema XII:

"¡Ante los ojos un delfín traedme
que sea veloz y griego, y por hora las once!
Que a su paso la tabla del altar borre
y que cambie el sentido del martirio.
¡Que bulla su blanca espuma
ahogando al Buitre y Sacerdote!
..."

El lugar del poeta, en este mundo hostil y bélico es complicado: "Entonces el Poeta, sin un lugar de destierro donde lamentarse, vaciando la salud de la tormenta en su pecho abierto, regresará para colocarse entre las bellas ruinas."

La tercera parte, Gloria, es una loa, un canto ininterrumpido, de una enorme belleza, en donde el "Loado sea" se repite a intervalos irregulares hasta llegar al último:

"LOADA SEA la mano que regresa
del horrendo crimen y ahora sabe
cuál es en verdad el mundo superior
cuál el "ahora" y cual el "siempre" del mundo:

AHORA ahora la fiebre del mirto Ahora el grito de Mayo
SIEMPRE la suprema conciencia Siempre la luna llena

Ahora la alucinación y la mímica del sueño..."

A continuación el libro nos ofrece sus dos primeros poemarios. "Orientaciones" (1940), y "El sol primero"(1943). Lo que en posteriores poemas no serán sino pequeños excesos estéticos, en estos dos libros son la norma ("La diadema de la luna en la frente de la noche" en el primer libro; "En lo hondo de mi alma fondea una flota de estrellas", "Para que encienda con sus labios las amapolas" en el segundo), y constituyen, junto con otros dos libros rimados que sirvieron de canciones para varios cantantes griegos, lo peor con diferencia del libro. El estilo inicial del poeta es amanerado, las críticas recibidas por su retorcimiento bizantino en torno a las flores y otros lugares comunes mientras se desarrollaba la II Guerral Mundial acertadas, y la excusa del poeta de que ignoramos "la comunidad directa entre belleza y mundo ético", se queda en eso, en una excusa, en cuanto que la definición de belleza que nos ofrece en estos dos libros está gastada hasta la extenuación, salvo para algunos de nuestros poetas de ahora, y por tanto, no puede haber relación directa entre belleza y mundo ético, toda vez que la ética forma parte de la concepción individual de la misma. En definitiva, dos poemarios que podrían haberse resumido, o incluso olvidado, para dar entrada a otros poemarios que sí se han cortado a pesar de su mayor interés, como puede ser el caso de "Nautilus".

Para nosotros, el punto de inflexión no lo marca tanto "Dignum est" sino el siguiente poemario a "El sol primero": "Canto heroico y fúnebre por el subteniente caído en Albania" (1945), un poema en donde a pesar de que algunos versos siguen cayendo en los defectos antes marcados, se aprecia un cambio importante de estilo, cuya mejor expresión se encuentra en el poema número 4, que describe el cuerpo caído del subteniente:

"Yace sobre el capote chamuscado.
Siglos negros en torno a él
Ladran con esqueletos de perro al tremendo silencio..."

Aunque el poeta no logra todavía terminar de cerrar bien el poema, y así en su parte 14 de nuevo el nacionalismo griego sobrepasa lo lírico ("Los griegos en las tinieblas muestran el camino / LIBERTAD"), y también hay algún verso simplemente cursi, o si se prefiere, bizantino: "Escarcha de celestial belleza luce en sus cabellos"

Tras la escritura de "Dignum est" el poeta escribió dos pequeños poemarios que para este modesto grupo no sólo están en la cumbre de la poesía del poeta sino que están entre los mejores poemarios griegos de la historia. El primero se titula "Seis y un remordimientos por el cielo" (1960), el plural parece a propósito, y se abre con el magnífico poema"La autopsia":

"Un poco por debajo de la piel, la línea celeste del horizonte vivamente coloreada. Y abundantes restos glaucos en la sangre."

Destaca también el poema "El sueño de los valientes" que termina así: "Y el vaho que asciende de los valles, tienen que hacer como que no es dice humo, sino la nostalgia que se evapora por las grietas del sueño de los Valientes."

El segundo librito es "El árbol de la luz y la decimocuarta belleza" (1971) donde continua el tono lírico y surrealista, pero a un nivel todavía superior, con detalles de escritura automática perfectamente ensamblada, un ligero hermetismo, referencias culturalistas, y sobre todo, maravillosos poemas y versos. En el poema "Delos":

"De tal manera que pudiera brillar al fin en el te amo como brilla la luz en el llanto del recién nacido." Un verso que bien vale toda una carrera poética.

El poema "Odisea" también es digno de mención, aunque el cierre, "El árbol de la luz", especialmente en su segunda y tercera parte, es sobrecogedor. Como guiño a los lectores de este blog recogemos el verso final de este poemario:

"Ahora que ya nadie llora a los ruiseñores y todo el mundo escribe poemas."

El éxtasis lírico que nos producen estos dos libros se derrumba brutalmente con "Sol soliarca" (1971). El traductor nos dice que la lectura de Lorca fue fundamental pero lo cierto es que el poeta se aleja muchísimo de la capacidad lorquiana para la canción popular y el resultado de este libro son unos versos muy flojos, una rima igualmente poco brillante y unas canciones que ignoramos como sonarán musicalizadas pero que son de una calidad poética muy escasa.

Afortunadamente del mismo año es "El monograma", construido en base a múltiplos de 7, y en donde de nuevo vuelve el buen Odysseas, el mago, que empieza el poemario diciendo:

"Volveré hacia otro lado las líneas
De la palma de la mano, el Destino..."

El estilo, como ya había ocurrido en libros interiores, se hace más interior y reflexivo, y el poeta sigue cayendo, a veces, como si no pudiera evitarlo, en versos bizantinos, aunque de repente saca de su chistera un verso que nos ayuda a salvarnos en la poesía:

"¡El pescador que en su red hizo subir y volvió a arrojar a los tiempos el Paraíso!"

Theodorakis, se nos dice, ha popularizado muchas de las canciones de "Las erres del amor" (1972). Desgraciadamente, su lectura es muy similar a la de "Sol soliarca". Poemas muy flojos, de rima fácil.

Y es una pena porque el siguiente libro, "Los medio hermanos" (1974), podría haber tenido más espacio en la selección. Comienza con una "Oda a Picasso" que por momentos parece un encargo, pero en cuya segunda parte el poeta remonta y de qué manera, sobre todo cuando se olvida por completo de su herencia bizantina y se adentra en lo irracional que marca su cerebro. Los otros dos poemas seleccionados son todavía mejores, en especial "Villa Natacha", cuya última parte es un auténtico tratado de buena poesía.

"María Nefeli" (1978) es otra de las grandes joyas de este libro y marca de nuevo otra cumbre en la poesía del autor. Planteado a modo de litugia y diálogo entre María y un antifonista, el amor, la visión del mundo hasta llegar a lo político, todo se mezcla en las dos conversaciones con una sabiduría, un oficio y un talento impresionante. El apartado titulado "Apocalipsis" es especialmente brillante:

"Y es desde entonces creo - el mismo mar
que viniendo a mi sueño roía la dura piedra
y abría el vasto espacio. Palabras que aprendí
como verdes pasos de peces
trazados con una tiza azul..."

La yuxtaposición, la compleja sintaxis, todo colabora a crear un mundo dentro del propio poema que se adapta perfectamente a su mensaje.

Nos quedamos con otro verso de antología: "Llené el amor de cruces."

"Tres poemas con bandera de oportunidad" (1982), posterior ya a la obtención del Nobel, nos muestra a un poeta sabio, con una visión muy clara de lo que ocurre en el mundo, a la vez que una interesante ironía y una reflexión muy lúcida:

"si alguno de vosotros cometió un pecado
tiene que ser Dios"

"Diario de un abril invisible" (1984) es como su nombre indica, una especie de diario, pero de nuevo marcado por el tremendo lirismo que Elytis consigue imprimir a sus versos. Lo que en otros podría ser una cursilería tremenda apenas cambiada la frase, él lo convierte en algo sublime, mezcla de verso y prosa poética, con ese barniz de mago que el poeta sabe imprimir a sus versos:

"Salí por nuevas heridas
que navegaron como nenúfares sobre las viejas"

"El pequeño nautilo" (1985) es otro de los poemarios que nos habría gustado ver en mayor medida, toda vez que el poeta se encuentra en plena madurez pero con sus sentidos poéticos funcionando a la perfección. Destaca la serie de "Perfumar lo excelente", esencialista y maravillosa en ese viaje en donde el poeta dice que "En ninguna parte sentí mi vida tan justificada como sobre el puente de una nave."

Las "Elegías de Oxópetra" nos muestran a un poeta ya más preocupado por la muerte, a la que comienza a ver cercana:

"Ahora, en la barca que dondequiera que subas llegará vacía..."

Son reflexiones líricas sobre la muerte, "la pallida morte", con poemas brillantes como su presentación anticipada, "El postremo de los sábados", y especialmente "El verbo oscuro". Qué se requerirá para hacer contrapeso al vacío que dejamos, se pregunta el poeta. ¿Qué?

El penúltimo poemario, "Al oeste del dolor" (1995) no ahonda tanto en la muerte sino en la reflexión de temas más variados, la posibilidad del optimismo en el canto a su mujer, cuando dice, otra vez de manera antológica:

"...Algo gris
Que una sola gota de limón despeja..."

O el mito de Endimión, retomado: "Entre los mil sueños uno resulta ser el del despertar pero para siempre."

El libro final, "De cerca" (1998), no tiene la consistencia de poemarios anteriores. Se notan una nueva recaída bizantina en algunos versos y eso sí, un hermetismo no forzado, que contribuye al crecimiento del poema. Termina Elytis el libro, y nosotros nuestras citas, con los últimos versos:

"Sí, en un sentido moriremos todos nosotros. Y sin embargo continuaremos teniendo la misma materia que la continua e interminable aurora."

Estamos antes un libro mayor de un poeta extraordinario. Nuestra valoración del libro se olvida de esos primeros poemarios sin voz propia y también de los dos poemarios de canciones rimadas para centrarse en el hecho de que la mayoría de poemas y libros de Odysseas son hitos de la poesía del siglo XX. Poesía concentrada y a la vez extasiada de un hombre dotado por los dioses para la poesía, que se atreve a ser vanguardista de manera natural y cambia por completo la orientación de la tradición helenística dándole un giro del que, nuestros culturalistas, incluido quien escribe la crítica en El Cultural, podrían haber aprendido algo en vez de quedarse en el insufrible bizantinismo. Un gran poeta, sin duda. Un libro muy recomendable.

Valoración del libro "Dignum est y otros poemas": 9 / 10

domingo, 6 de julio de 2008

Yves Bonnefoy. Tarea de esperanza. Antología poética. El Cultural


Esta semana El Cultural nos trae un libro completamente prescindible de un autor cuyo único interés radica en su biografía, en las personas que conoció, y en algunos aspectos de sus "performance". Como aspirante a poeta, por mucho que intente compensar su total ausencia de brillantez tratando de llamar la atención sobre como se bebe la sangre de la menstruación o "cagan" en nuestra boca una vez que nos han cortado la cabeza, no tiene para nosotros ningún interés. Si a eso añadimos que la crítica la realiza una experta en mundo bíblico y beatnik, curiosa pero no tan alejada coincidencia, abandonamos por completo la actualidad rabiosamente modelna que El Cultural nos ofrece de su segunda editorial favorita, o primera, ya veremos como termina el año.

Así que nos retrotraemos en el tiempo a un libro cuya crítica realizó Antonio Colinas hace ya unos meses, cuando estábamos metidos hasta las rodillas leyendo libros para los mejores premios 2007. El libro es "Tarea de esperanza" y es una antología de toda la obra de Yves Bonnefoy con la excepción de su último libro. Traduce Arturo Carrera.

Independencia del crítico en nuestra opinión: 9 / 10

Nosotros tampoco tenemos problemas de objetividad en este caso.

Como viene siendo habitual en libros de este tamaño, más de 500 páginas, vamos a abstenernos de hacer una análisis detallado para no extendernos en exceso.

Comienza el libro con el poemario "Anti-Platón". Nos detenemos brevemente en este libro porque merece la pena. En contra de la opinión de la crítica, para nosotros Anti-Platón puede ser el mejor poemario de toda la carrera de Yves. La manera en la que interpreta y lee el surrealismo, y la extraordinaria elegancia que utiliza cuando lo vuelca en versos, es apabullante. Al contrario de lo que piensa Colinas, que se alegra de que el poeta abandonara el surrealismo porque conducía a la "esclerosis creativa", de nuevo la paja en el ojo ajeno, no podemos sino lamentar que el poeta no siguiera retorciendo el tono de "Anti-Platón" hasta llevar el surrealismo a nuevas alturas. Como filósofo, o estudioso de la filosofía que es, el poeta está absolutamente en contra del concepto platónico de ideas, que él ve como obstáculos. Así comienza el libro:

"Se trata de este objeto: cabeza de caballo más grande de lo natural donde se incrusta toda una ciudad, sus calles y sus murallas corriendo entre los ojos, adaptando el meandro..."

Su siguiente poemario, "Del movimiento y la inmovilidad de Douve" es quizás su poemario más famoso hasta la reciente aparición de "Las tablas curvadas". En él se inventa un personaje, Douve, a través del cual el poeta se enfrente a la muerte. Douve no es sólo una persona, sino que adapta varias formas a lo largo del poemario. Sin abandonar el surrealismo, Yves viene a resistir la muerte sin la presencia neoplatónica de un Dios trascendente. Lo hace además con un esteticismo muy alejado de la cursilería y sin embargo bello, que destaca muy especialmente en la primera parte, "Teatro":

IX
"Blanca bajo una bóveda de insectos, mal iluminada,
de perfil,
El vestido manchado por el veneno de las lámparas,
Te descubro tendida,
La boca más alta que un río quebrándose a los lejos sobre
la tierra"

En "Ayer reinante desierto" (1958) destacan poemas como "El puente de hierro", "La belleza" o "La imperfección es la cima". En Devoción (1959), el poeta enumera y describe sus devociones, y destacamos el poema I ("a los trenes mal iluminados de cada atardecer"). En Piedra Escrita (1965) destacan "Juan y Juana", "La paciencia, el cielo" y "La luz transformada":

"Es Juan y Juana y de sus caras grises
Cae el yeso del día y vuelvo a ver
El vidrio de los antiguos veranos."

Su siguiente poemario es ya de 1975, "En el señuelo del umbral". Los poemas se hacen muy largos, probablemente en exceso, y se cargan de un enorme simbolismo. Tras un libro de relatos, llegamos a otro de los poemarios importante del libro: "Lo que fue sin luz" (1987). Son poemas en los que, tras el abandono de Provenza, el poeta habla de recuerdos a los que se añade un aire onírico:

"Este recuerdo me asedia, que el viento gira
De golpe, allá lejos, sobre la casa cerrada.
Un estruendo de tela sobre el mundo,
Se diría que la trama del color,
Acaba de desgarrarse hasta el fondo de las cosas"

Sin duda el mejor poema de este libro es "Pasando cerca del fuego", una hermosa reflexión sobre el amor. Es muy posible que éste libro marque ya lo que será buena parte del estilo del poeta en el resto de su poesía. La poesía se hace más sencilla, generalmente con un fondo rural, y los objetos cotidianos son transformados en algo trascendente.

A este libro le sigue "Allá donde cae la flecha" (1988), en donde a veces el poema tiene como marco una metáfora gigante en la que el poema es incrustrado como si fuera un cuadro dentro de un marco. En general los poemas son más sencillos y abundan las referencia metalingüísticas. De "La vida errante" (1993) quizás destaca la original reescritura que el poeta hace del mito de Helena.

Y ya en 2001 llegamos a su poemario más famoso desde que escribió "Del movimiento y la inmovilidad de Douve" y el que le llevó a la consagración en su país: "Las tablas curvadas". El libro es el poemario final de una trilogía, y es casi resumen de la carrera del poeta, en el que ofrece una gran variedad de estilos y formas poéticas, que van desde la rima hasta el maravilloso poema en prosa que da título al libro. Unas tablas curvadas que pertenecen a un barco que navega por un mundo hundido a veces, de inquietantes presencias, en especial las de los niños, con una referencia específica a San Cristobal en el poema en prosa (¿por qué este tipo de libros no llevan una buena lista de notas como en otros países?), y con otras referencias cruzadas como Ceres o incluso Woodsworth. En el poemario, formal en su mayor parte, y de gran sencillez, el poeta consigue fusionar estados como la vida y la muerte, la esperanza y la desesperación, y la oscuridad y a luz.

Es imposible realizar una valoración en profundidad de una obra tan vasta como la de este poeta en tan poco tiempo. Yves Bonnefoy es sin duda un poeta importante dentro de la poesía de la segunda mitad del siglo XX. Formalmente ha sido un gran experimentador de diversas variaciones de la métrica francesa. Además, una poesía reflexiva como la suya se enriquece de sus conocimientos de filosofía. Sus etapas más surrealistas son para nosotros las mejores, en especial los dos primeros poemarios. En sus últimos libros, el poeta tiene la tendencia a escribir todos sus poemas con las mismas palabras fetiche, lo que hace que en poemarios largos como "Las tablas curvadas" la lectura pueda llegar a hacerse pesada. Es como si la poesía del poeta hubiera dejado de evolucionar durante las últimas décadas o hubiera evolucionado poco. Aún así, estamos ante un libro de poesía muy por encima de la media que traemos a este blog, con muchos poemas de una gran altura lírica, y sin duda es un libro recomendable:

Valoración del libro "Yves Bonnefoy. Tarea de esperanza. Antología poética": 8, 25 / 10

sábado, 28 de junio de 2008

Antonio Colinas. Desiertos de la luz. El Cultural


Hola a todos:

De las dos reseñas de poesía que trae El Cultural esta semana, dejamos la de Camilo José Cela para los amantes de la disciplina inglesa. Nos centraremos en el último poemario de Antonio Colinas, "Desiertos de la luz". Publica Tusquets. Realiza la crítica Túa Blesa.

Colinas es crítico de El Cultural y no es mal crítico desde luego. Pero la objetividad que puede tener un compañero suyo la ponemos en cuarentena. Ser crítico de poesía siendo poeta no da dinero, o da muy poco. Pero da un inmenso poder poético. Por eso hay tortas en la cola de entrada a los suplementos y los más "listos" de nuestros jóvenes compañeros van haciendo su hueco en suplementos, webs y diarios de menor calado. En ese juego que tan poco nos gusta está el señor Colinas, por mucho que se dedique a poesía extranjera.

Objetividad a priori del crítico, en este caso, en nuestra opinión: 2 / 10

Como resumen de la reseña de Túa, este final con una metáfora brillante y arrebatadora: "Quien se aventure a atravesar estos desiertos sin duda quedará iluminado por su luz poética.". Arrebatados quedamos.

Nuestra objetividad se ve influenciada por este hecho: 4 / 10

Vamos a hacer esta contracrítica más breve de lo habitual porque nos ha aburrido tanto el libro, nos ha irritado hasta tal extremo, especialmente en su primera parte, que no queremos contagiar nuestro aburrimiento haciendo un análisis poema a poema.

De hecho, uno de los primeros errores del libro es la insistencia del autor sobre los mismos temas, las mismas palabras, los mismos finales, hasta que rápidamente lamentamos tener que quedarnos hasta el final del libro en vez de devolverlo inmediatamente a la librería. Como si fuera una litografía numerada, cada poema parece uno más de una serie 1/x.

Ya nos habían advertido nuestros amables lectores de que la foto de Antonio mirando el cielo, como poseído por un haz divino, era sospechosa. Y nada más y nada menos que eso es lo que ha ocurrido. El Espíritu Santo se ha apoderado del alma del poeta, y de algunas cosas más porque como intento de libro místico, una de nuestras debilidades, el libro es un auténtico fiasco. Como libro de poesía, también.

A veces se habla de Machado, con cierta mala leche, como el mejor poeta del siglo XIX. Quizás habría que considerar si Colinas podría ser, desde luego no el mejor, pero sí un poeta muy anterior a los tiempos que vivimos.

El libro se divide en dos partes. La primera, y todavía peor que la segunda, se titula "Cuaderno de la vida". La segunda, "Cuaderno de la luz".

Los mayores errores del libro, según nuestro juicio crítico, son la sobreabundancia de clichés, la falta de recursos técnicos, la falta de originalidad en la temática, la falta de originalidad en la forma, la métrica forzada y anquilosada, el amaneramiento, etc

Cuando nos referimos a clichés queremos decir esto exactamente: "Nuestra patria debiera ser el mundo"; "tú germinabas silenciosamente / en mi interior"; "y cantaba, cantaba / tu palabra en la luz y en las sombras sonoras"; "que me abren la granada / cárdena de su sangre"; "nuestra sed de infinito"; "es un espacio en que la nada es todo / y el todo es la nada"; "portando entre las palmas de sus manos / una llama"; "donde el ocaso viene a posar / las brasas de los suyos", "...y por estas brasas / del sol último enrojeciendo el horno del pórtico"; "Y era el otoño de él"; "Era el otoño ya maduro de ella"...

Como dice el propio poeta, "tanta y tanta palabra desgastada".

En el aspecto técnico, el texto abusa hasta lo insospechado tanto del oxímoron como de la paradoja, tan de moda por lo que parece: "pero el hombre aún no sabe que no sabe", "un fuego /que arde y que no quema", "en un tiempo sin tiempo"; "antes que esta luz /.../se torne negra"; "saber que este cuadrado / de la plaza es un círculo de hogueras"; "que arde / sin arder, que quema / sin quemar"; "...palomas con escarcha / que arden sin arder...", "pero a la vez tus dedos eran llamas,"; "hasta llorar por siempre de alegría / lágrimas negras", olé el Cigala; "...música que suena / para aquel que no escucha, que le habla / a quien no habla y que muy dulcemente / le abre los ojos para siempre a aquel / que los tiene cerrados a la luz."; "¿Acaso estás ofreciendo su nada a una nada / que es todo para él?"; "esas eternas piedras vivas / que están muertas, / esas eternas piedras muertas / que están vivas"; "en la que, siendo noche, luce el día"; "de un vivir sin vivir"...

Alguna metáfora es realmente de taller de poesía: "y que nos va quedando poca leña / entre las manos para alimentar / la mínima hoguera del espíritu."; "en la quilla / del mirador"; "si la quilla del barco que es esta azotea"; "fundiéndose en el mismo horno de cobre del sol"...

Por supuesto, no falta el amaneramiento, muy en la línea de los algunos de los últimos libros de Tusquets: "respirar dulcemente la música que huye / a los prados remotos del firmamento"; "Si pudiese apoyar mi frente en ti / y perder el sentido! / ¡Si pudiese / extraviarme por siempre en tu pureza"; "donde / dialogan los rayos y el pinar"; "como si en ellos bebiese mi rostro / tardes del paraíso"; "¡tanto cielo azul / tallado a diamante..."; "Y si fuésemos sólo ese color /escarlata de la flor del granado"...

Cuando hablamos de métrica forzada hablamos de "mas Dios es la no guerra"; "Se alza entonces una brisa süave /.../ que no cae, mas que en bruma se deshace"; "sea un bello cuadrado: ágora de más vida". El léxico y la sintaxis se retuerce lo que haga falta con tal de que la cifra de sílabas sea impar. Da igual que todo suene igual y además antiguo. La métrica es mucho más que eso, señores. Es una ciencia y un arte, no una mísera regla de tres.

Todo ello saturado de palabras que se repiten, algunas hasta la saciedad, como luz, hoguera, fuego, música, misterio, laberinto, oro, piedra/s, cigarra...

Hay algún poema que aislado, olvidando que ya ha sido de alguna manera leído en otro lugar del poemario, funciona, como puede ser el caso de "Desiertos de la luz", "En el Mar Muerto", "En Bruselas" o "Tiempo del cielo". Y también hay poemas que sonrojan, y que nos llevan a preguntarnos para qué sirve un editor, o si debería cambiar el nombre de su profesión, como es el caso de "La lámpara de barro", una "originalísima" variación sobre el Padrenuestro.

Acabamos el libro, y al contrario que los buenos místicos, no queremos saber nada más de la luz de Antonio, de su hoguera, su fuego, su verdad y descubrimientos en las tierras de Israel. Un poeta grande se distingue del resto por su originalidad de forma y fondo. En nada de esto se distingue Antonio y nos trae además uno de los peores poemarios que hemos leído desde hace tiempo, que establece una peligrosa línea de continuidad con el Vicente Gallego de "Si temierais morir" y que le pone en bandeja a Visor el mercado poético de los grandes nombres mediáticos. Poemarios como éste hacen bueno a Montero y a Benítez Reyes.

Valoración del libro "Desiertos de la luz": 3,5 / 10

PD.- Tras dos semanas de sequía, vuelve Babelia con poesía. Una larga reseña del último libro de Ángel González...

sábado, 21 de junio de 2008

Goethe. Elegías romanas. Hiperión. Tercera semana de junio de 2008. El Cultural


Una reseña de poesía esta semana en El Cultural. El libro es "Elegías romanas", de Johann Wolfgang von Goethe. Publica Hiperión y traduce el propio editor, Jesús Munárriz, en la que es su segunda versión de este libro, con cuya primera traducción el propio Jesús admite que no se quedó contento. Por cierto, deseamos a Jesús un pronto y muy duradero reestablecimiento.

La crítica está firmada por Antonio Colinas, que ésta vez se queda demasiado en lo descriptivo y apenas entra en el texto, dando detalles que ya habíamos leído en el prólogo. Sobre su objetividad con Hiperión, a la hora tanto de elegir publicar esta reseña de un libro ya editado como de la propia reseña, suponemos que estará aproximadamente a la altura de la nuestra: 4 /10

La traducción de Jesús, buena.

Recordamos que hace poco recibimos un correo que de alguna manera nos venía a decir que era fácil "meterse" con los poetas de ahora, en concreto hablaba de nuestra crítica de Ada Salas, que no fue precisamente negativa, pero que habría que vernos con un clásico. Bueno, pues ya ves querida lectora que tus deseos se han cumplido.

Las "Elegías Romanas" constituyen un poemario de 24 poemas que narran en parte la experiencia de Goethe en su anhelado viaje a Italia entre 1786 y 1788. Cuando el poeta alemán visita Italia, ya había publicado su "Werther" y era probablemente el escritor más conocido de Europa, y quizás el que contaba con el mejor mecenazgo, el del entonces casi adolescente gran duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach. De su estancia en Italia también saldrían las "Elegías venecianas" y el diario de viajes "Italienische Reise".

Goethe llegó a Italia con un hambre desmesurada tanto de clasicismo como de vida. Su estancia en las gris Weimar le hizo que quizás su viaje a Italia fuera realizado con la mayor de las pasiones. El mismo recuerda su estancia en Weimar de esta manera al comenzar el poema VII:

"¡Oh qué feliz me siento aquí en Roma! Me acuerdo de cuando
el día gris me cercaba a traición en el Norte,
cuando el cielo opaco y pesado se hundía sobre mi cráneo..."

Estamos ante un libro no culturalista como dice Colinas, barriendo para casa, sino plenamente neoclásico, como respuesta propia del poeta a su "Werther" y al significado que tuvo esta obra en el movimiento romántico europeo. La métrica utilizada, una adaptación del hexámetro y pentámetro latinos al idioma alemán con una fortuna irregular, y las clarísimas referencias a los tres poetas elegíacos por excelencia, Tibulo, Propercio y Catulo, además de alguna referencia ovidiana, y frecuentes preguntas retóricas enumerando a dioses, convierten al libro en un ejemplo de neoclasicismo. El mismo habla de la métrica en dos partes del poemario:

"y han contado con mimo en su espalda latinos hexámetros"

"A ti, hexámetro, a ti, pentámetro, confiado os sea
cómo me alegra de día, qué feliz me hace de noche"

Ya en el primer poema, con ecos ovidiano, el poeta nos cuenta que "Aún contemplo palacios, iglesias, ruinas, columnas.../ ¡Pero esto pasará pronto! ¡Luego será sólo un templo, / el templo de Amor."

Dicho y hecho, ya en el segundo poema el poeta ha encontrado amante y habla de "mi amada". Dice de ella, con una cierta ironía respecto al dinero que de nuevo remite a Ovidio:

"le alegra que no escatime el oro...
Mejor servida está ahora su mesa; ni le faltan vestidos
ni un coche le falta que la lleve a la ópera"

El poema III también es importante en este libro, en primer lugar porque introduce el tema del sexo por primera vez ("¡No te pese querida habérteme entregado tan pronto!"), y en segundo lugar, porque a la manera de los clásicos, razona y ejemplifica utilizando como base la mitologia
clásica.

Dentro de los rasgos de este Goethe italianizado, otra de sus características importantes es su paganismo, paganismo que escribe expresamente en el poema IV:

"Devotos somos los amantes, rendimos tácito culto a todo demonio,
pretendemos que nos sean propicios cada dios, cada diosa."

Y otra de las características que lo emparente con los clásicos latinos es el sentido del humor, y la propia ironía. Y así, cuando habla en el poema V (cuya nota se ha pasado por error al poema 6 en esta edición) de que el amor le quita tiempo para ilustrarse, él mismo se responde:

"¿Y no aprendo acaso a la vez que atisbo las formas
del seno gracioso, y mi mano por las caderas se mueve?"

Este sentido del humor también se ve en el siguiente poema en el reproche que la amada le hace sobre el disfraz elegido para ir a visitarla por la noche, y se verá en el conjunto del poema XVI.

"¿No has escogido por broma tú mismo un disfraz religioso?
¡Y había de ser un prelado!"

Los poemas del VIII al XI son más cortos de lo habitual en este libro. El IX es un canto puro al amor y el X una comparación del amor frente al dinero y el poder, cosas a las que nunca renunció el escritor, que de nuevo remite a los clásicos. El XI contiene una sútil referencia a Príapo, acompañada de una nota que de nuevo se ha colado en el siguiente poema.

El tono elevado de canto al amor no cesa en el poema XII: "Pues dos amantes son ellos solos todo un pueblo reunido", ni tampoco en el siguiente la referencia al pasado como base de la que se nutre el poeta, no sólo desde el punto de vista literaria sino también vital:

"¡Vive feliz y así en ti la antiguedad vivirá!"

En el poema XV de nuevo una referencia clásica, que incluso nuestros propios escritores del barroco imitaron, cuando pretenden que el tiempo se acelere para encontrarse con la amada:

"¡Qué lejos queda la noche! ¡Aún cuatro horas de espera!"

En XVIII el poeta se separa del canallesco Ovidio, para hablar de una fidelidad en el amor, que obviamente el poeta no llevó a la práctica durante su estancia italiana:

"...a quien es fiel le guarda idéntica fidelidad..
La juventud impulsiva prefiere seductores obstáculos; yo,
de un bien seguro disfrutar mucho tiempo tranquilo"

Tras un clásico enfrentamiento entre la Fama y el Amor, llegan los cuatro últimos poemas, censurados en una época muy concreta, a pesar de que comparados con otros textos clásicos, podríamos hablar del genial Aristófanes, la sexualidad es bastante comedida.

El poema XXI contiene un rechazo clásico a la riqueza y termina con este verso más tierno que escandaloso:

"Nos divierten las alegrías del auténtico amor desnudo
y el sonido chirriante, armonioso, de la cama que traquetea".

Al poema XX, una reflexión en clave simbólica de las enfermedades venéreas, le sigue un poema que termina con una referencia a Marcial que el propio traductor anota, y termina el poemario en su poema XXIV, aquí ya claramente mucho más atrevido, con el discurso de un dios de la fecundidad, Príapo, que termina catuliano o aristofiano, lo que se prefiera:

"Por eso también a ti te ha de rebosar desde el centro medio pie de largo
la espléndida verga cuando a la amada le ofrezcas,
y no ha de cansarte el miembro hasta que de las doce
posturas que Fileno con arte ideó disfrutéis."

"Elegías romanas" es un poemario divertido, interesante en su visita al mundo clásico, pero para nosotros no pasa de ser un excelente y jovial ejercicio de recreación y copia de los tres elegíacos clásicos italianos, con algún añadido ovidiano o de otras fuentes ya comentadas. Goethe era un enorme escritor e incluso cuando imitaba, o casi copiaba, lo hacía muy bien. Pero evidentemente "Elegías romanas" es una obra menor dentro del complejo universo literario de este genio, cuya culminación es quizás la primera obra posmoderna de la historia de la literatura. Su brutal, genial, eterno y extraordinario "Fausto".

Valoración de "Elegías romanas": 7,5 / 10

jueves, 29 de mayo de 2008

Juan Ramón Jiménez, in memoriam


Ayer se cumplieron 50 años de la muerte del onubense. El suplemento de El Cultural, en el mismo día de su aniversario, pasó por la fecha como si nada. El intocable Juan Palomo tuvo la mala suerte de mencionar el aniversario de la creación de una revista sin mencionar a Juan Ramón ni un momento. Y luego tuvo el valor de hablar de Chikilikuatre...Si las cosas fueran normales, alguien, varios, tendrían el valor de dimitir en esa revista. Vergüenza ajena, señores, vergüenza ajena. Veremos si Babelia o ABCD se acuerdan de algo.

Que hable Juan Ramón, y que la mediocridad se quede dónde mejor sabe.


El viaje definitivo


… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Poemas agrestes. 1910-1911


lunes, 19 de mayo de 2008

Fernando Beltrán. Mujeres encontradas. Babelia y El Cultural, tercera semana de mayo, 2008

Hola a todos

Vamos a centrarnos esta semana en el libro que reseña Angel Luis Prieto de Paula en Babelia. Se trata de "Mujeres encontradas", del poeta asturiano Fernando Beltrán. Publica Sins Entido.

No vemos conflicto de objetividad por ninguna de las partes.

Antes de comenzar, conviene explicar el origen del libro. Como explica de forma poética el autor en la introducción, a lo largo de su vida ha ido encontrando objetos en el suelo, objetos a los que su imaginación les ha puesto especie y sexo, siempre femenino, y con los que el poeta ha metaforizado, para cada objeto, un tipo de mujer. Así, la portada del libro es el más común de todos los objetos que encontraremos dentro del libro, una horquilla del pelo, que el poeta asimila con la mujer gitana.

En este punto, y antes de entrar en materia, cabe resaltar la extraordinaria edición que esta editorial especializada en comics, Sins Entido, ha realizado de este libro tan original. Cada mujer encontrada viene acompañada de una fotografía a toda página del objeto que la inspira. Una joya que sin duda produce sana envidia ante el esfuerzo editor. Hemos leído además que en la Casa de Asturias de Madrid hay instalada una exposición con todos los objetos expuestos. Parece que merece la pena.

Y vamos directamente al libro. Como libro original que es, cabe la duda de si el poeta nos presenta relatos líricos o poesía en prosa. Como la duda es casi imposible de discernir, sí que comentaremos que en cada una de las descripciones de cada mujer hay una base narrativa indudable, en la que predomina el juego amoroso y erótico, y a veces, la pasión, con un sujeto poético que bebe claramente del personaje de Don Juan en sus multiples variantes literarias a lo largo de los siglos.

Hacer una descripción de cada uno de los poemas/relato, como hemos hecho en otras ocasiones, no merece demasiado la pena toda vez que es difícil separar cada poema de su imagen, especialmente cuando se han visto los dos.

Comienza el libro con "La resignada", que acaba de esta maravillosa manera: "Esa extraña manera de tener que amar más por tener que ser fieles". La primera persona domina casi todo el libro, una primera persona que a veces suena demasiado cautivadora, casi un estereotipo de hombre, un cliché, que asustaría más que enamoraría, y que habrá que entender como un conjunto de sujetos poéticos más que uno solo, aunque a veces la primera persona sea un mero observador.

A lo largo del libro se suceden los relatos en los que predomina el humor ("La funcionaria", "La galerista"), la pasión ("La resignada", "La psicóloga"), la melancolía del amor ("La bailarina"), el amor imposible ("La enamorada"), el dolor del amor ("La implacable"), el atrevimiento ("La anciana")...

El lenguaje es, como suele ser común en el poeta, metafórico (a la galerista la describe así: "Vestía falda cubista, blusa Mondrian y anteojos verdes, pero huía de ella misma en cuanto se quedaba sola."; "Esos seres que no saben amar sin complicarse antes la vida con un broche, o quedar atrapados en el torpe ascensor de una simple cremallera"), comparativo ("Tan terrenal y a la vez tan sobrenatural como una de esas vírgenes con las manos juntas..."), y a veces hasta alegórico como en el caso de "La ingeniera".

También hay una clara afectación lírica, especialmente en los finales, como éste de "La guerrillera": "Había abandonado la guerrilla hacía meses y matado quizás, perdió la cuenta, a más de treinta hombres, pero amaba dulce aún, con uñas y dientes, como alguien a quien le va la vida en ello". Hay también elementos clásicos del autor, muy contenido en esta ocasión, como algún que otro juego de palabra ("alhelado").

A veces la metáfora no es acertada ("La toalla estrujada por la que aún goteo") o es demasiado evidente como en el caso de "La vecina" o en "La tenista" ("cuando subimos a la red de las distancias cortas"). A veces la historia roza el culebrón ("La novia") o el chiste fácil ("La extranjera").

Fernando Beltrán es un poeta de talento, y aunque la prosa poética no sea el terreno en el que mejor se desenvuelve, y tenga libros muy superiores a éste, "Mujeres Encontradas" se lee con interés y está lleno de poesía en los lugares más insospechados ("Pero no hay criatura más propicia a convertirse en demonio que un ángel prematuro..."). Es verdad que en su viaje sin fin a la mujer poema, Fernando Beltrán cae en algunos estereotipos que suenan poco renovados, y en ocasiones abusa de la metáfora fácil e incluso fallida. Pero en general el libro se hace poético en muchas ocasiones, especialmente cuando se acompaña de la imagen que cada mujer tiene. Sin las imágenes, con los textos tan sólo, nuestra nota sería bastante más baja. Pero vemos el libro como un todo en el que se junta escultura y poesía, y donde a veces la propia escultura fortuita está por encima del texto.

Valoración del conjunto del libro "Mujeres encontradas" de Fernando Beltrán: 7 /10

Respecto a El Cultural, nos presentó la pasada semana un libro de DVD, sus segundos mejores amigos tras Visor, de Rilke, "Poemas a la noche", junto con una nueva biografía del mismo poeta. Hay tantos libros de Rilke, y tantos saliendo cada mes, que ya es casualidad que la reseña haya caído en DVD. Si no recordamos mal, Rialp ya publicó el mismo poemario, y posiblemente esté en otros libros como en la edición de Azul Editorial. En fin, no nos parece una novedad y no nos apetece reseñarla en consecuencia, no por el poeta, que admiramos, sino por el marquismo de barrio de Salamanca del suplemento. Pero como siempre, tenéis éstas páginas para hacer vuestros propios comentarios e incluso reseñar el libro. Sólo cuesta 21 euros.

Gracias a todos por seguir leyéndonos cada vez más y más.

sábado, 3 de mayo de 2008

Tomás Segovia con Siempre todavía. Y Francisca Aguirre con Nanas para dormir desperdicios

Babelia presenta, como gran novedad, dos reseñas de poesía frente a una que presenta El Cultural.

Comenzamos con la reseña que escribe Antonio Ortega sobre el libro de Tomás Segovia "Siempre todavía. Poemas 2006-2007". Edita Pre-textos.

Antes que nada, nos alegramos que Antonio Ortega vuelva a la crítica en los medios de comunicación. No vemos conflictos de objetividad del crítico ni con la editorial ni con el autor. Tampoco lo tenemos nosotros aunque siempre nos da cierto pavor criticar la obra de un poeta que escribe un poemario a los 80 años.

Se abre el poemario, en la primera de sus tres partes, con "Final del tunel", título premonitorio. En esta primera parte predomina la textura nostálgica, la reflexión sobre el paso del tiempo. El tono es contenido, lejano al victimismo, sereno. El poeta se pregunta "cuanto tiempo aún / He de seguir pensando en la muda penumbra". Existe alguna imagen que nos recuerda a otros poetas como la del gladiolo que se "yergue bajo el viento frío" en su "lucha a solas por sobrevivir" y alguna metáfora ya leída en muchos libros "Es porque en la llanura de su alma / Está también anochecida la ilusión", aunque todo se perdona ante el magnífico último poema de esta primera parte, "Crónica", que termina de esta maravillosa manera: "Y tener todavía que seguir adelante / Metido en esta carne / Que tan conmovedoramente lucha / Por estar a la altura de lo que fuimos juntos".

La segunda parte del poemario, "Hoy es siempre" es la parte central y más amplia del mismo. En ella, el poeta adopta un tono más optimista que en la primera, a veces casi rozando el canto, y recorremos con el invierno, primavera, verano y otono en un camino circular. Comienza esta parte con un poema que puede ser la explicación al título. En el poema, titulado "Como siempre", el poeta nos dice "Y otra vez como siempre se despierta en mí / Este causto husmear tras las palabras / Esta certeza de que desde allá / Me están pidiendo que responda / Y esta promesa que le hago y me hago / De no desertar nunca de este puesto". El poeta nace poeta y muere, siempre, escribiendo.

El poeta canta al bosque ("Todo en aquel lugar estaba suspendido / A un porvenir lentísimo y sin choque / Un porvenir en sueños"), al "Frío bueno", al invierno ("Hoy huele deliciosamente a invierno / A húmeda hierba adormilada / A hojas muertas revueltas por el aire..."), a los nidos, la primavera, el amanecer, a un fruto de su tierra ("Nada amanece más / Que la casta naranja en su aureola"), al pájaro que nos sobrevuela ("Sabiendo que jamás será avanzando / Como lo alcanzaremos"), a las atalayas, al mar. Quizás este pequeño poema resume la sabiduría del poeta, su capacidad para detener el tiempo y su bondad verdadera:

Pinos

Mira alzarse los pinos en su redondo aplomo
Tras la fina neblina
Y aquí copados por el cerril invierno
Dejar a descubierto su pletórico verde
Sin el menor rencor

La envidiable fortaleza mental del poeta ("Resistiré que duda cabe / Pero qué peligroso algunas veces / Querer siempre otra cosa y otra historia"), su capacidad de cantar sin caer en el amaneramiento ("Tan lindo el día y todo él tan sano / Tan sin blandura tan sin ñoñería"), continúa en este espléndida segunda parte "No contra el viento fresco / Más bien para meterme en su torrente". "Cómo no despertar cada mañana" se pregunta el poeta "Si siempre está esperándome una hora / Para que yo le cumpla". El poeta conoce bien los peligros de la reflexión en exceso ("Y otra vez he sabido que allí estaba pactado / Como entre los amantes verdaderos / No preguntarnos nada").

El poeta cuida además con especial cuidado los finales, algunos de los cuales serán posiblemente antologados: "Ah no / No humillaré la maravilla". Y como en el poema "Madrugador": "Y preguntarme emocionado / Si son unos humanos misteriosos / O unos cómplices dioses / Los que dejan así desierta la mañana / Para mí toda". O en el excelente "Al acostarme", que no transcribimos para no abusar.

A veces, como es lógico, se cuela en el poeta un cierto pesimismo, nunca desde un nihilismo, sino casi en clave de dificultad: "Qué difícil seguir aún sereno" o en los magníficos poemas "Día gris" o "Pura nostalgia"

Entre tanta contención, en pocas ocasiones pero ocurre, el poeta excede la carga lírica del verso ("cambia el rizo a mi nostalgia", "en la vuelta del fleco de su ola", "a la alegría siempre le habló en su idioma").

Entre los poemas finales de esta larga segunda parte destacamos "Nocturno II" ("Porque no es en verdad el sueño / Eso que busco a ciegas / Sino la huella sepultada en la sombra que lleva / Al negro vientre vivo donde cierra los ojos / Una dicha global sin centro ni futuro") y "Rumbo".

La tercera y última parte lleva por título "Gestos de amor". Comienza con un soneto lleno de ingenio y picardía, y le acompañan otros cuatro poemas en los que el poeta reflexiona sobre el amor, con un nivel medio bueno, pero sin llegar a la altura de la segunda y magnífica parte.

En conclusión, un poemario que rebosa oficio y sabiduría, con algunos poemas excelentes, en el que el poeta apenas comete errores ni cae en el sentimentalismo más sencillo ni en el también fácil nihilismo al que hace propensa la edad. Uno de los mejores libros de lo que llevamos de año, y anticipamos que uno de los mejores del año. No sabemos si Tomás conserva su nacionalidad española, pero si la conserva, debería ser candidato al premio Nacional.

Valoración del libro "Siempre todavía": 7, 75 / 10

La siguiente crítica de Babelia es del libro de Francisca Aguirre "Nanas para dormir desperdicios". Publica Hiperión. Realiza la crítica Manuel Rico.

Vemos problemas de objetividad por la parte del crítico, cuyo último poemario fue publicado en Hiperión, y a quien Francisca Aguirre dedica el poema "Nana de las sobras" en este mismo poemario. Además, publicó como director editorial el penúltimo libro de la poeta: "La herida absurda".

Valoración a priori de la objetividad del crítico en este caso y en nuestra opinión: 3 / 10

Respecto a nuestra objetividad, el cariño hacia esta poeta es elevado y tampoco nos ponemos una nota elevada de objetividad a priori: 4 / 10

El libro fue premio Alfons el Magnànim-Valencia de Poesía en castellano 2007. El jurado estuvo compuesto por Antonio Hernández, Jesús Munárriz, Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano-Aragonés de la Lengua, Luis Alberto de Cuenca, y Ricard Bellveser, director de la Institució Alfons el Magnànim. Aunque Francisca ya había publicado en 2002 en esta misma institución valenciana, y por tanto el voto del director de esta institución podría estar más sesgado, el hecho de que el poemario fuera premiado por unanimidad nos lleva a pensar en la equidad de la elección final del jurado, quien quizás también haya querido premiar a una poeta cuyo curriculum de premios "importantes" hasta la fecha no era excesivo.

El libro es una colección de 31 nanas que comienza con la "Nana del desperdicio", en la que, desde su existencialismo característico, apenas visible en este poemario, la poeta asevera: "La vida puede ser también un desperdicio".

La mayoría de las nanas girarán en torno a los desperdicios, a lo que aparentemente no nos gusta de la vida y despreciamos, aunque también tiene un papel vital la música en casi todos los poemas. En general predomina lo cotidiano, y suelen estar presentes los recuerdos de posguerra de la poeta, recuerdos de cuando la vida era bastante más dura (por ejemplo en la "Nana de las mondas de patata" o en la "Nana de los libros viejos").

La poesía como canto, y por tanto música, puede ser clave para vencer aunque sea momentáneamente el vértigo existencial y entender buena parte del poemario: "Da igual, sé que da igual, lo importante es cantar, / cantar para que duerma al fin / eso que llora y llora sin parar / dentro del corazón aquel / lleno de escombros".

Hay nanas notables como "Nana de las cicatrices", "Nana del envés", "Nana de los misterios", "Nana de las baratijas", "Nana de las sobras", con un marcado carácter social, "Nana del desperdicio de la tristeza", y el último poema, "Nana de la tristeza".

Y también hay nanas donde el poema se queda en un esbozo de un pensamiento o un recuerdo expresado de manera narrativa: "Nana de lo imposible", "Nana del sobresalto", "Nana de los cajones", etc.

En general, el poemario está por debajo de la mejor Francisca, aunque hay momentos en donde la poeta muestra su verdadera fuerza: "una gota de lluvia / en una hoja", "las estrellas tienen el mismo resplandor / que la música que emiten, / es decir, su música y su brillo permanecen intactos". En este sentido, destaca el poema dedicado a su marido, Félix Grande, en la "Nana de las esquinas".

El poemario se nutre en ocasiones de un inteligente sentido del humor, que podría ser explotado con mayor asiduidad. En algunas ocasiones los poemas tienen la ingenuidad y profundidad de parte de la poesía de Gloria Fuertes, como en el caso de la "Nana para dormir relojes". A veces, sin embargo, el exceso de ingenuidad hace que el poema pierda interés como en el caso de la "Nana de las tachaduras", o la "Nana de las espinas", donde la continua prosopopeya no funciona. La bendita ingenuidad de nuevo en la "Nana del odio"

Quizás uno de los problemas de este poemario de Francisca sea el uso continuado de temas y palabras que han sido lugares comunes de la poesía durante siglos, sin que se les llegue a dar un nuevo sentido. La poeta no llega a caer en la cursilería pero sí en un sentimentalismo que nos cuesta compartir en ocasiones. Las reflexiones, además, son excesivamente sencillas y poco originales ("Nana de los despojos") y el poemario, quizás lo peor y nuestra mayor diferencia en el análisis que realiza el crítico, cae frecuentemente en el prosaísmo.

Aún así, Francisca Aguirre es una poeta con una larga trayectoria, ninguneada por la crítica en sus mejores momentos, como en su excelente primer poemario: Ítaca. En este sentido recordamos que la poesía completa de Francisca está recogida hasta el año 2000 en el libro editado por Calambur "Ensayo General". Otro libro destacable de la poeta es "Herida absurda", publicado por Bartleby en 2006.

Valoración del libro "Nanas para dormir desperdicios": 6 / 10

Respecto a El Cultural, esta semana una sola reseña, de la misma editorial de siempre, su queridísima Visor, esta vez para presentar la tercera edición de la poesía completa de Pablo García Baena, prologada por Luis Antonio de Villena. Cómo no, la reseña la firma, nos encanta repetirlo, el premio Visor Melilla de poesía, Francisco Díaz de Castro, en un ejemplo más de eso que hace tan sólo una semana Juan Palomo exigía en su editorial al ministro de cultura: incompatiblidad. Como es una reedición, como el poeta humanamente nos cae tan bien como alejados estamos de su poesía manierista y amanerada, pequeña discrepancia con tu prólogo, Luis Antonio, y como seguimos sin querer seguir el juego unieditorial en que se está convirtiendo la sección de poesía de El Cultural, aquí nos quedamos.

sábado, 12 de abril de 2008

Idea Vilariño. Poesía completa. Segunda semana de abril 2008

Hola a todas y todos:

El primer libro reseñado por el Cultural es la "Poesía completa" de Idea Vilariño. Publica Lumen. La reseña la realiza el poeta Joaquín Marco. Joaquín, desde hace un tiempo, sólo escribía crítica de novela en el mismo medio. No sabemos si esto significa que va a haber cambios en el banquillo latinoamericano...

¿No trabajó el sr. Marco en la editorial Lumen hace unos años?. Así aparece al menos en Internet. Por tanto:

Objetividad a priori del crítico en este caso en nuestra opinión: 3 / 10

Respecto a nuestra parte, no tenemos ningún problema con este gigante editorial. Con total honestidad, sí nos sentimos muy incómodos teniendo que valorar a una poeta viva de 88 años: 5 / 10

La crítica de Joaquín, correcta. Conoce de lo que habla, y aunque no estamos de acuerdo en algunas de las cosas que dice, algo normal por otra parte, en general su reseña está bastante por encima de las críticas a poetas latinoamericanos que hemos ido leyendo en los últimos meses en este mismo medio.

Idea Vilariño nació en Montevideo, Uruguay, en 1920. Pertenece a la denominada "Generación crítica" o del 45, que tiene como denominador común una cierta queja existencialista, término que odia la poeta, que prefiere calificar su poesía como nihilista.

Estamos de acuerdo en la partición de Gregorich de la obra poética de la poeta, siendo el punto de inflexión el poemario "Nocturnos". Hasta ese momento la poesía de Idea Vilariño está muy influenciada por el modernismo en la forma y el post-romanticismo en el fondo.

En el primer poema de "Nocturnos", "Qué fue la vida", aparece una de las características estilísticas de la poeta en aquel momento: unir en el mismo poema sustantivos y adjetivos bellos y casi parnasianos con otros casi expresionistas. En este primer poema, a modo de ejemplo, junta a la rosa o la nube rosa con la "podrida manzana" o el asco.

Desde el lado semántico, hay un rechazo a la mentira social, al mundo falso en el que debemos vivir: "Hasta cuando.../la mascarada atroz/de ser cálido y fuerte/y andar entre las cosas/inanimadas frías"

Surge también la decepción ante la vida: "...madrugadas sórdidas / en asco / en tareas sin luz / en rutinas / en plazos".

Obsérvese como Idea prescinde del uso de acentos. El verso es corto y suele guardarse en sintagmas que a veces rompe recordando al Shakespeare de la última época, que rompía los yámbicos en un punto inconcebible hasta ese momento. Idea fue traductora del genio inglés.

Hay una desesperanza existencial clara en sus versos: "si estoy aquí sin sueños / sin esperanzas y /sin nada que me sirva". Más adelante, en "Eso" termina el poema diciendo: "en fin / mi pobre vida". En el poema "Ven", la situación anímica de la poeta casi llega a su culminación temprana cuando invita a la muerte a venir a ella: "ven muerte ven / que espero".

Desesperanza existencial que puede tener su origen en la soledad involuntaria. Y así, en "Noche de sábado" nos dice: "es la noche del sábado / yo estoy solo sola / y estoy sola / y soy sola/...Más adelante, en el poema "Noche desierta" nos dice: "Y nadie a quien poder / abrazarse llorando". Y en el poema "Se está solo", dedicado en exclusiva a la soledad, con algún apunte expresionista además: "solo como un muerto en su caja doble / golpeando la tapa y aullando", expresionismo que se hace más fuerte en el poema sobre la muerte titulado "Lo que siente la mano" en el que su cadáver se va despojando de todo lo que fue "pudriéndose / pudriéndose / volviéndose ceniza". Y de nuevo en "Cerrada noche humana" en donde se puede concluir que es la noche la que concentra los sentimientos de soledad de la poeta: "Aquí estoy entregada en / la oscura humana noche / sin nadie más / sin nadie". Lo mismo dirá sobre la noche en "Noche sin nadie". La soledad llega a asociarse, además de con la noche, con la conciencia: "esta soledad esta soledad la conciencia".

Observad el curioso encabalgamiento de algunos de los versos del párrafo anterior. Hay ecos clarísimos de William Carlos Williams.

Continua la poeta con una declaración casi nihilista: "soy la vida / y no soy nada / nadie / un pedazo animado / una visita / que no estuvo / que no estará después", declaración que también puede escucharse en "Volver": "Quisiera estar dormida entre la tierra / no dormida / estar muerta y sin palabras / no estar muerta / no estar / eso quisiera". O a lo largo de todo el poema "No hay ninguna esperanza".

La duda es expresada en múltiples ocasiones en los poemas, en especial en "Pasar", en el que comienza con "Quiero y no quiero". Dudas que afectan a la identidad del yo: "Quién / yo / aquélla o ésta...", identidad sobre la cual también dialoga en "Cuando compre un espejo".

Entre los mejores poemas destaca sin duda "Si muriera esta noche", como grito de dolor marcado por una magnífica metáfora, o "De nuevo", donde la muerte "me marca / me precisa / para mejor borrarme", o "Más soledad", donde una imagen poderosa es capaz de transmitir la intensidad de sus sentimientos.

Una de las curiosidades de este poemario es que la poeta le ha ido añadiendo nuevos poemas con los años. Y así, aunque la mayoría de poemas están escritos en los años 50, hay hasta un poema de 2001, donde la angustia existencial y nihilista, a pesar de los 50 años pasados sigue tan viva como siempre: "Pero ahí está la náusea/.../basta/basta/morirse". Y termina con un poema del mismo año que cierra con el siguiente verso: "el pobre corazón como un pañuelo"

En 1957 publica el poemario "Poemas de amor", dedicado a Juan Carlos Onetti, con quien mantuvo una relación sentimental que eufemísticamente podríamos calificar de compleja, entre muchas razones porque Onetti estaba casado. El propio Onetti le dedicó su novela "Los adioses".

Ya en el primer poema define bien parte de esa relación. Onetti es un huésped "Sos un extraño / un huésped / no que no busca no quiere / más que una cama / a veces /.../ Pero yo vivo sola". Insiste en esa perspectiva en "No te amaba": "viendo / que venías / por fin / que llegabas / de paso".

Es una soledad, la de la amante, que Idea no acepta: "Dónde estás / dónde estás" nos dice en "Escribo pienso leo". Se queja de que el amante no se ponga en su lugar en "No miraste".

Por eso su forma de ver este amor no sea positiva: "todo iba /encaminado/.../para que lo pisaras". O cuando dice en "Te estoy llamando": "te estoy llamando / como a la muerte / amor / como a la muerte".

Algunos de los mejores poemas son los que celebran el amor, el erotismo y la sensualidad: "La piel", "La noche" ("y era su amor en mí / invadiendo tan lenta / tan misteriosamente"), "Entre" o "Quiero"

A veces la poeta introduce la angustia existencial ligada al amor, como en el poema "Estoy tan triste", "Tango" o en el extraordinario "Ya no": "Ya no será / ya no / no viviremos juntos /.../No me abrazarás nunca / como esa noche / nunca. / No volveré a tocarte. / No te veré morir."

Otras veces parece que la brevedad de ese amor, que la poeta cifra en ese momento en sólo nueve noches "tal vez / pueda vivirse / como de un largo amor / toda una vida".

Y quizás lo más triste de ese amor vivido por la poeta, es que en un poema del mismo poemario escrito en 1970 dice que "aquel amor/.../está/todavía/sangrando", a pesar de que en otro gran poema, "Adiós", de 1961, parecía despedirse definitivamente de ese amor. El mismo título de "Adiós" se repite en otros dos poemas en años anteriores y posteriores, lo que da una idea de que el adiós no fue nunca definitivo, y que su cerebro era incapaz de alejarla de una relación autodestructiva.

A veces aparece un sentimentalismo casi adolescente como en la "Carta II", o una mujer casi arrastrada y humillada en su amor como en la "Carta III". Y aunque la segunda parte del poemario es menos interesante que la primera, de nuevo mucho más tarde que la fecha inicial de publicación encontramos un poema de 1990: "Anoche entre mis sueños/.../hice el amor contigo/../contigo que hace tanto/ hace tanto estás muerto." En 1992, en la "Última carta" lo llama "amor de mi vida", aunque habla de haber amado a un hombre que no era exactamente el hombre que ella amó.

Termina el poemario con el poema "El amor", perfecto resumen terrible y angustioso, de lo que el amor pensaba que significaba para ella, a pesar de estar escrito en 1955: "por qué entre tantas noches no hubo nunca / una noche un amor / un amor / una noche de amor / una palabra."

Claramente "Poemas de amor" es el mejor poemario de la autora. Poesía confesional en su mayor parte, indaga y transmite sus sentimientos a lo largo de la tormentosa relación con su amante, y explica en qué medida esta relación influyó en su carácter destructivo. Lo hace además sin caer en cursilerías, gracias quizás al lenguaje cercano que emplea. Desde una lucidez en la que ella misma se describe como lo que vulgarmente se llamaría un "títere". El amor y el poder de Onetti hunden su personalidad, la aniquila y se queda a expensas de él, como un juguete.

El siguiente poemario se titula "Pobre mundo" dividido en dos partes. En la primera nos habla sobre todo de la naturaleza y en la segunda la poeta se nos presente en su vertiente política. Buena parte de los poemas están escritos en Las Toscas, una zona turística de playas de Uruguay. El poemario, sin embargo, comienza un poema de denuncia política, en este caso, ecológica: "Pobre mundo".

La naturaleza, en su más pura concepción de beatus ille, gracias en parte a la experiencia en Las Toscas, aparece en varios poemas como "Constante despedida", "Cada tarde", "Techo divino", "Mar", "En este misma tarde", "Yo la vi", "En el centro del mundo", "Por allá estará el mar", etc. Curioso el poema "Sueño", que nos recuerda a la Chantal de "Hilos".

En esta primera parte, para terminar, surge un poema que rompe de alguna manera el hilo conductor del poemario, "Me voy a morir", y que nos retrotrae al poemario "Nocturnos".

La segunda parte, más política, comienza con un poema, "En la noche de luna", en donde la poeta enfrenta la paz de la naturaleza con la barbarie humana. Después de un retorno al existencialismo, "La isla", hay un poema político bien resuelto, "A Guatemala", seguido de otros poemas políticos, ejecutados con mayor o menor eficacia, dependiendo de los casos: "Playa Girón", donde Cuba paró al ejército norteamericano; "Digo que no murió", sobre el Che; "Agradecimiento", sobre fotografías de guerrilleros muertos; "René Zavaleta" en donde la poeta parece promover la destrucción como solución; y el último, "Con los brazos atados", sobre las torturas.

En general, estos poemas pierden parte del carácter lírico de los anteriores y presentan un lado más narrativo.

Tras tres poemas dedicados a tres poetas, ¿el ataque a Baudelaire es sincero?, el último poemario es "No", una colección de 58 poemas breves, en los que la poeta ofrece de todo: aforismos, juegos de palabras ("Podés creer que nada / le sirve nunca / a nadie / para nada"), autodestrucción nihilista (que la sirena...me arrastre al fondo, "quiero morir"); pequeñas reflexiones, descripciones de aspecto oriental, algo de ironía. En general, muchos de los poemas resultan fallidos (Tanto da / o da tan poco. / Ni me va / ni me viene.), y como ella misma dice al final con toda lucidez: "Inútil decir más".

Es difícil, y hasta incómodo como decíamos antes, hacer una valoración de una poeta viva mayor, especialmente de alguien que durante una parte de su vida ha sufrido tanto como esta poeta. Quizás la parte de su poesía que mejor aguantará los avatares del tiempo sea su poesía amorosa, donde la sinceridad con la que escribe, y su enorme capacidad para transmitirnos su papel de amante, de segunda, su soledad y su angustia, sin duda conmueven y nos hace encontrarnos con lo mejor de su poesía.

Por lo que se refiere a la técnica, el verso es libre o medido dependiendo del caso. Hay un claro abuso a lo largo del libro de determinadas figuras retóricas de repetición, como la anáfora, la geminación y otras muchas basadas siempre en la repetición como si la poeta no se sintiera cómoda con el ritmo que marca el verso libre por si solo. También se abusa de la paradoja.

La ausencia de comas, por otra parte, no es gratuita y forma parte del modo de escribir de la poeta. Tampoco es gratuito el acertado uso del encabalgamiento. La elipsis, muy usada, casi siempre es acertada y produce el efecto buscado.

El mayor problema del libro es que la mayoría de poemas giran en torno a lo mismo: la soledad, la muerte, la angustia existencial sin que se produzca una aportación original sobre los mismos. El a veces abusivo uso de ciertas figuras de repetición se extrapola a los propios poemas como unidades de un conjunto, de forma que hasta la poeta titula un poema "Más soledad". Sin duda Idea logra comunicar sus sentimientos pero hay una reiteración sobre los mismos que reduce la intensidad dramática del dolor que percibimos. De la misma forma, la expresión de los poemas no presenta novedades significativas en cuanto a la temática ni en cuanto a la forma de expresión. La falta de originalidad se puede resumir en este breve poema: "Como un disco acabado / que gira y gira y gira / ya sin música / empecinado y mudo / y olvidado. / Bueno / así". Aun así, la brillante presentación oral de los poemas compensa con creces los problemas señalados.

Sin duda, hay poemas buenos dentro del libro, se agradece el lenguaje sencillo, lejos de amaneramientos, para cantar al desamor, la poeta maneja bien el verso corto y tallado, pero los problemas antes señalados llevan a que nuestra valoración personal sobre el conjunto del libro no pueda pasar de una nota media/alta, sin duda ayudada por la extraordinaria capacidad de comunicación de la poeta cuando recita.

Valoración del libro "Poesía completa" de Idea Vilariño: 7 / 10

La otra reseña de la semana en El Cultural la realiza Antonio Colinas sobre una antología de Oscar Milosz (no confundir con el premio Nóbel) publicada por Devenir. Ni en las librerías ni a través de la propia editorial hemos podido encontrar el libro. Por otra parte, comienzan a llegar los libros retrasados a nuestras manos, por lo que esperamos que pronto esteremos al día.

En la sección de breves, Ainhoa nos recuerda tres libros. De los tres recomendamos especialmente el ensayo de nuestro admirado Rafael Cadenas titulado "Habla Walt Whitman". Edita Pre-Textos.

domingo, 17 de febrero de 2008

El Cultural, tercera semana de Febrero, 2008. Luis García Montero. Vista Cansada

Hola a todas y todos,

Cómo hemos comenzado el año. Mediattack.

Nos toca dios esta semana. Hablar de dios no es fácil, especialmente desde el ateísmo más crudo.

El cómo ha llegado Luis García Montero a su estatus actual daría para demasiado espacio y quizás sería aburrido. Si algo distingue a este señor, muy por encima de su capacidad como poeta, es su capacidad de seducción a poetas más mayores y por supuesto su extraordinaria habilidad para las relaciones sociales, como cualquiera que haya hablado con él habrá podido comprobar. A continuación un poco de biografía. Estaremos encantados de rectificar en todo aquello en lo que nos equivoquemos.

Una primera pregunta: ¿Luis eligió de manera casual a Rafael Alberti para su tesis doctoral?. ¿Habría elegido a Rafael si no hubiera estado vivo?. Pregunta imposible de responder. El cómo una persona pasa de hacer una tesis sobre un poeta tan popular como lo fue Rafael y logra convertirse en su secretario personal es una primera prueba de la habilidad de Montero para las relaciones sociales.

Leíamos hace no mucho un artículo que tiene ya tiempo y que no hemos podido encontrar. En él se hablaba del momento en el que, en un aula repleta de gente, en Madrid, creemos que un curso de verano, Rafael básicamente nombraba a Luis su sucesor, como si la poesía fuera una suerte de monarquía por elección. Desde ese momento, la carrera de Montero no hizo sino subir. En 1982 ganó el opusino premio Adonais por la obra "El jardín extranjero", premio no exento de polémica. De hecho la decisión se retrasó por la acalorada discusión que hubo dentro de la sala de deliberaciones, quizás porque el libro de Luis no era el mejor poemario.

Desde ahí Luis siguió publicando con la ayuda de Hiperión hasta que Visor lo lanzó al estrellato definitivo con el premio Loewe de 1994, que el año anterior había ganado su íntimo amigo Felipe Benítez Reyes, casualidades de la vida. Casualidades también, en el 96 Felipe cambió a Tusquets y dos años más tarde lo hizo Luis.

Llegados al presente, tras una boda también bendecida por la diosa fortuna que sin duda le abrió todavía más al universo mediático de los todopoderosos de la cultura popular, llegamos como último capítulo al hecho de que parece que Ángel González nombró a Luis albacea de su obra. Hasta aquí termina este brevísimo apunte biográfico que culmina con el lanzamiento de la colección de poesía "Palabra de honor".

Esta colección no es otra colección más. Esta colección recién inaugurada es la apuesta madrileña para hacer frente al monopolio Tusquets, y crear un duopolio en cuanto a poetas mediáticos candidatos al nacional se refiere. En este sentido, es muy importante destacar que el propio Luis García Montero, junto con Chus Visor en segundo plano, va a ser el director de la colección de poesía. Y que ya se nos anuncian nuevos nombres de la colección entre los que destaca el de su amigo Felipe. Por tanto, estamos básicamente ante una operación de toma de poder para lograr la colección de poesía más importante de España, que a su vez va a estar dirigida por un poeta que si ya era poderoso antes, ahora va a ser verdaderamente el nuevo dios, el new Pope, porque todo el mundo poético va a querer estar en ella. Tiempo al tiempo. Luis es una persona muy inteligente. La importancia que ha tenido Tusquets en los últimos años ha sido enorme y él no tenía control. Destaca especialmente que los últimos premios nacionales concedidos se han alejado mucho de su línea poética, de la de sus amigos, y de Visor. Y aquí se trata de que las aguas vuelvan a su cauce y que Visor y Luis controlen mejor el "canon mediático" y digan qué tiene o no tiene calidad, porque quien la tenga será "palabra de honor" y quien no, será la nada. O Tusquets en el mejor de los casos. El resto, a mendigar premios y favores, a hacer ensayos de alabanza, para acceder al círculo de los elegidos.

Una sola cosa antes de empezar con la crítica propiamente dicha. La inflación también ha llegado a la poesía. El libro de García Montero, tan de izquierdas él, pero ya sabemos que tipo de izquierda, se vende en la Casa del Libro a 18 euros. Un poemario a 18 euros nos parece un escándalo, por mucho que lleve tapas duras, quién las quiere, y por mucho que la portada tenga ese aire gris de cortina recortada de hotel moderno que resulta tan poco atractivo fuera de su sitio natural.

Y comenzamos. La crítica la realiza el crítico residente en Visor Francisco Díaz de Castro. La objetividad del premio Melilla se mantiene en la línea de otras veces:

Objetividad a priori del crítico en este caso en nuestra opinión: - 10 / 10

Que cada uno lea la crítica y opine. Creemos que se define por sí misma.

A destacar también el panegírico y publicidad que se le hace a la editorial en el Cultural, como ya mencionasteis. Efectivamente, huele a pinza de esas extrañas, y como diría monseñor, antinatura. Realmente la trinidad Montero-Anson-Visor acojona un poco. Demasiado poder.

Nuestra objetividad, aunque curiosamente Luis nos cae bien en las distancias cortas, ya dijimos que es un maestro social, la pondremos a la altura de Francisco para no resultar sospechosos: -10 / 10.

Para los nuevos, el hecho de que nos pongamos esa nota significa que vamos a luchar por ser objetivos. No que vamos a tratar de destrozar el libro.

Comienza el libro con una dedicatoria a Almudena y con una cita en inglés de Eliot. Por favor, última broma con malicia, que alguno se haga pasar por extranjero y le hable a Luis en inglés y rápido. Para saber si ha habido progresión en su manejo del idioma.

El poemario está dividido en seis partes. La primera, Preguntas, de tan sólo dos poemas. En el primero Luis se dirige a un lector futuro, preocupado aparentemente por el olvido, y en el segundo, nos habla del tiempo y la memoria, que serán dos apoyos sobre los que girará el poemario. Se intuye ya en este comienzo que en general el poeta, como lo hacía Vicente Gallego la semana pasada, se va a apoyar, pensamiento único, en una métrica basada especialmente en el heptasílabo y el endecasílabo, aunque con un corsé menos apretado y amanerado que el del valenciano. El segundo poema es uno de los mejores del libro, especialmente en su final: "El tiempo es una mesa revuelta y una lámpara / que saca la cabeza de las sombras / igual que un nadador cuando respira".

Comienza la segunda parte del libro, la mejor de todo el poemario, denominada Infancia. Y es su primer poema, 1958, quizás el mejor del libro, tanto por la originalidad de la composición, tan ausente en el resto del poemario, como por el acierto de buena parte de los versos. Utiliza en este poema Luis una figura retórica que utilizará en el resto del poemario, con un uso y abuso nada acertado, pero que en este poema logra lucir. Nos referimos a la prosopopeya. Comienza el poema magníficamente: "Las fechas no son números, / o tal vez son el sueño / de números que sienten el tiempo sucedido".

Se observa además que en el poemario Luis mezclará reflexiones con poesía biográfica ("Nací muy de mañana"). Y se adivina también uno de los grandes defectos de Luis como poeta. Su incapacidad, en general, para lograr buenas metáforas y crear buenas imágenes, a pesar de los numerosos intentos. Ya hay un ejemplo en este mismo poema: "Yo no voy a juzgarlos, ni siquiera / en las magistraturas del amor, / dispuestas por oficio...").

El siguiente poema, "Ciudad nativa", está lleno de logros y de fallos, aunque el poeta sigue más acertado de lo que será la norma en el resto del poemario. De nuevo, un final muy logrado: "Hay recuerdos y árboles forzados a crecer / con la madera deshojada / de un lápiz de colores".

"Infancia", el siguiente poema, es el único que está construido en una única estrofa y en una única frase, de la que cuelgan multitud de subordinadas. El tono elegíaco es fuerte y roza la sentimentalidad amanerada pero consigue salvarse de ella, aunque caerá más tarde. A "Infancia" le sigue un poema dedicado a su padre, "Coronel García", mejor que el que dedica a su madre, poema largo como muchos de los que llenan el poemario, en el que el poeta consigue construir una atmósfera elegíaca a la que acompañan buenos versos: "El niño vive un mundo propio, / un tiempo que se queda sorprendido al bajar la marea, / como el agua parada entre las rocas". Un aburrido poema sobre el franquismo, "Un idioma", es seguido de otro de los mejores poemas del libro "Las comparaciones no son odiosas", en el que se mezcla la elegía con la reflexión, y las numerosas prosopopeyas se ven tocadas a veces con pequeñas pinceladas surrealistas. De la misma calidad y actitud es "Asientos reservados", que tiene uno de los mejores momentos del poemario: "Durante algunos años / aquel país de pétalos y espinas / giraba más deprisa que la Tierra".

Paradójicamente, esta segunda parte, la mejor del libro como habíamos dicho, tiene un penúltimo poema bastante regular, "No te quedes aquí", en el que parece que los recuerdos comienzan a repetirse. Y termina la segunda parte con un poema realmente muy flojo, "Domingos por la tarde", una evocación al fútbol, en el que el poeta parece haber escogido primero las palabras futboleras y haber escrito a continuación el poema. Un par de ejemplos: "A veces las infancias escapan de sí mismas / corren por la lluvia como en fuera de juego". O: "pero hay olas que tienen esa espuma / de las alineaciones".

La tercera parte, La Ciudad Que No Quiso Ser Palacio, es ya mucho más irregular que la segunda en cuanto a calidad. Los dos primeros poemas pasan casi desapercibidos, aunque anotamos para la lista del ego: "buscaba.../.../la ley de gravedad que fijase mi nombre". A estos dos primeros poemas le sigue uno de los mejores poemas de esta parte, "Primeros Versos", aunque se comienza a apreciar que cuando Luis sale del tono narrativo para cambiar al lírico, siempre suele utilizar los mismos sustantivos, lo cual denota cierta falta de recursos. En este caso, como en muchos otros, será la palabra "viento" la usada. En "Café Español", Luis continua abusando de la prosopopeya, y ya no lo hace de manera efectiva: "A la mesa del fondo / se acercaron mis años a preguntar por mí". "Universidad" es el otro buen poema de esta tercera parte. Aunque no es ni mucho menos un poema redondo ( "Almirantes bohemios de los amaneceres" es un verso bastante afectado), consigue comunicar bien sus sentimientos y de nuevo nos sorprende con lo que, visto de cerca, parece cierto surrealismo: "Maestros de verdad / son los que hacen posible que las aulas se llenen / de rosales helados, de ciudades / y hogueras minuciosos". El tono del poemario cae estrepitosamente cuando el poeta se torna político.

En "Defensa de la política", Luis logra el efecto contrario del que buscaba. Nos dice: "Cuando somos corruptos te llamamos corrupta. / Nuestra pobre avaricia tarda poco...". Hable por usted, Luis. Nosotros tenemos otros pecados que no tienen por qué ser los mismos que los suyos.

De tono panfletario y de nuevo fallido en su objetivo es el poema "Democracia", que comienza además con unos versos perfectamente cursis: "Venga a mí tu palabra / en los labios abiertos que me buscan / para morder la rosa de los amaneceres".

El poema "Rafael Alberti" resulta fallido. Esperábamos más de un poema dedicado a alguien que fue tan importante para el poeta. Además, termina Luis haciéndose un homenaje así mismo. Por segunda vez, la primera fue en el poema de su padre coronel, dice, pero esta vez para sí: "Orgulloso de mí, / vuelvo a ser el muchacho...". Y termina diciendo: "Una vez más me siento el elegido". Da cierto pavor este egocentrismo en vez de hablar del homenajeado.

Como anécdota secundaria, dice: "prefiero los aciertos a la mediocridad / del que cuenta los días y las sílabas". Como si tú no las contarás, querido amigo.

Y termina este parte con el poema "Primer amor", en donde el poeta falla para transmitirnos lo que otros grandes poetas sí que nos han transmitido al hablar del primer amor. El poema nos deja indiferentes. De nuevo, la ya a estas alturas irritante prosopopeya: "Yo contraté la noche para cerrar las puertas".

La cuarta parte lleva por título "Segundo tiempo", es la más larga y quizás donde se refleja en mayor medida la ausencia de genialidad de este poeta, al escribir sobre temas universales, como el anterior del primer amor, y poder por tanto comparar con otros poetas que sí han sido geniales en el tratamiento de dichos temas. En "Democracia Dos" el poeta nos anuncia que ya no cree en el comunismo y hace un leve intento de poesía económico-social ("El agua moja hoy / ... / las tarjeta de crédito que miran a otra parte"). A continuación, un homenaje a otro poeta, en este caso a Gil de Biedma en el poema titulado "Jaime", que resulta un poema fallido, de nuevo, por su incapacidad de comunicar ni en lo poético ni en lo narrativo. Le sigue el poema "Nueva York", también de un lirismo fallido, y donde se nota una preocupante falta de talento para hablar de la gran ciudad. La misma ausencia de brillantez, y de falta de comunicación, se repite en "Los hijos" o en "Morelia". El breve poema "Otras dudas" acentúa la caída en picado del poemario: "Lo peor / no es perder la memoria / sino que mi pasado / no se acuerde de mí". El siguiente poema, "Una mañana", confirma la impresión de que estamos leyendo las caras b, los descartes, de un poemario que si hubiera sido más breve habría ganado en intensidad y en calidad: "Envejecer / es una forma de buscar trabajo / en un difícil melodrama". En el poema "Las ciudades", de nuevo se le escapa el ego al autor: "me faltan doctores que citar con orgullo". Y de nuevo el nivel del poema es muy bajo cuando habla de temas generales, aunque los mezcle con experiencias propias: "Fui pisando mis dudas / en la madera de los escalones".

"Madrid", una ciudad sobre la que tan bien se ha escrito, de nuevo decepciona. Para los amantes de la anécdota, en este poema Montero menciona a sus famosos taxis. Está dedicado a varios visores incluyendo el primero.

"Mar Muerto", dedicado a Joan Margarit, que también va a publicar en esta colección, es el único poema bueno de esta larga parte. En éste sí funciona la alegoría y hay comunicación poética y poesía: "Resulta más difícil / flotar sobre la lluvia de una tarde". La palabra lluvia como otro de los sustantivos fetiche que el poeta utiliza cuando abandona la narración para hacerse más lírico.

Los tres siguientes poemas continúan la línea general "de relleno", con algún que otro verso especialmente amanerado: "...el jazmín sereno de la inmortalidad, / sus pétalos blindados por el sol de la tarde".

"Colliure", que el poeta visitó con Ángel González, es el último poema bueno de esta parte, aunque está lejos de alcanzar la altura poética que el asunto merece.

En el penúltimo poema de esta parte, "Resumen de los hechos", el poeta termina con el gran descubrimiento de que "al final sólo importan el amor y la muerte". Y termina Luis con "Despedida por hoy", donde, hablando de sí mismo, nos vuelve a recordar su ego: "Fue la posteridad / el sueño más rotundo de aquel joven".

La quinta parte, Punto y seguido, continúa el tono de la anterior, con una mayoría de poemas de escaso valor poético. A este grupo pertenecen los primeros poemas: "Aniversario", "Direcciones", "Memoria de la felicidad", dedicado a Felipe Benítez Reyes y su mujer, y "Pesadilla". De nuevo la agotadísima prosopopeya: "Una vieja escribiente perturbada / es la imaginación. Conozco su costumbre / de copiar y borrar /...". Y los pocos momentos líricos, de nuevo construidos con las mismas palabras fetiche del autor: "a caminar por esta playa / cuando seamos viento". El tono de bajo perfil continua hasta un pequeño poema, "Mi futuro y Heráclito" que parece un oasis en este final ya desencantado del libro: "Imprevisible amor de muchos años. / Nadie besa dos veces / a la misma mujer". Pero la alegría dura poco, y ya el siguiente poema, "No sé viajar sin ti" es uno de los peores del libro, reflejando una preocupante falta de originalidad y brillantez en las metáforas fallidas del poema: "Ordené las preguntas / en la parte derecha del cajón". El siguiente poema, "Maletas perdidas" adolece de los mismos fallos: "Una corriente viva de precios y etiquetas, / minuciosa lo mismo que la lluvia, / ordenará las perchas de lo que no seremos". Y que decir de esta comparación en "Parecidos": "Se parecen los árboles al bosque / como tu cuerpo se parece a ti". Termina esta parte con "La legitimidad del sol nevado", buen reflejo de lo que es el conjunto del poemario. Algunos atisbos de buen hacer ("Sin embargo las noches deberían saber / que una repetición de oscuridad / no es toda la memoria") se pierden en un conjunto en donde, en el mejor de los casos, nos quedamos indiferentes.

Termina el poemario en su sexta parte, Vista Cansada, que da título al libro, y que se compone de dos poemas. El primer poema, "Las Huellas", es un perfecto ejemplo de la mayoría de poemas del libro. Ausencia de genio, abuso de la prosopopeya y cierto egocentrismo ("Igual que estas palabras escritas con orgullo"). Y termina el libro con el poema "Vista Cansada", que en realidad parece pertenecer ya a otro libro. Muestra un desengaño y un cierto pesimismo que aparecen por primera vez. Insiste en la personificación ("Pierde el tiempos sus llaves / y yo busco mis gafas") pero es un buen poema. El poeta comunica y entendemos los motivos de su desilusión y pesimismo. Luis trata de cuidar los finales de sus poemas y de sus libros, y en este caso lo consigue.

En conclusión, "Vista Cansada" es un poemario muy irregular, con algunos buenos poemas, sin duda, en donde Luis muestra su oficio, pero nada más. Ni el poemario ni el poeta son genios. En el mejor de los casos Luis García Montero es un poeta que a veces escribe poemas buenos, nunca geniales. Y en general es un poeta clásico en su concepción métrica, de un valor lírico muy limitado, a veces excesivamente narrativo, muy centrado en una experiencia vital que realmente no tiene el interés que han tenido las experiencias vitales de los grandes poetas confesionales, que sorprende a veces por el uso de unas metáforas y unas imágenes pobres, y cuya capacidad técnica es también limitada. No es un poeta malo, como dicen muchos. Creemos que eso es simplificar su poesía. Pero el lugar que ocupa Luis en nuestra poesía, y el que va a ocupar todavía más en su nuevo puesto de director de la colección Palabra de Honor, no se corresponde en absoluto con el lugar que debería de tener, en nuestra opinión, teniendo en cuenta la calidad de su poesía.

Valoración del libro "Vista cansada": 6 / 10