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domingo, 18 de octubre de 2009

Jaime Siles en "Desnudos y acuarelas". José Luis Piquero con "El fin de semana perdido". Contracrítica


Hola a todas y todos:

Hacía tiempo que no dedicábamos nuestras páginas a ejercer una de las tareas fundamentales de este blog: la contracrítica. Sabemos que algunos de vosotros preferís que señalemos sólo los buenos libros pero en un panorama cultural como el español en el que la crítica oficial la hacen cuatro colegas, y la crítica en Internet los otros cuatro colegas restantes y entre ellos, hacen falta mecanismos de contrapoder para que el panorama lector no parezca una colección de bobos asintiendo con la cabeza.

Comenzamos por Jaime Siles. El libro que presenta se titula "Desnudos y acuarelas", edita Visor y ha recibido el XXII Premio Tiflos de Poesía. El jurado era casero incluido el propio editor, Luis Alberto de Cuencia, etc, etc. Una persona como Siles, tan amiga de Chus, que ha ganado tantos premios con él en esa editorial, en fin, nos lleva a la siguiente valoración:

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del XXII premio Tiflos de Poesía: 0 /10

Más alto y descarnado se puede decir, pero no más claro.

A un profesional de los premios y jurados Visor como Jaime no le tenemos mucha simpatía. La objetividad, por otra parte, de El Cultural a Visor es cero, por razones que ya hemos comentado en otras ocasiones. Cero para todos en objetividad, incluidos nosotros.

El libro se divide en dos parte, "Desnudos" la primera y "Acuarela" la segunda. No hemos contado todos los versos, por puro aburrimiento, pero creemos que el libro, en sus totalidad está escrito en heptasílabos, lo que le da una monocromía rítmica y tonal que solo la corta duración del poemario hace algo más llevadera. La mayoría de las estrofas son cuartetos rimados. Cualquier tipo de riqueza prosódica no existe. Es un sonsonete monocorde insufrible, con una variación acentual escasísima.

Si en lo métrico el libro resulta soporífero, salvo para Túa Blesa que tanto sabe de música (verlo en youtube), en el resto de apartados la mezcla es de sopor por un lado y de perplejidad por otro. El cómo una persona culta, leída, aparentemente viajada, por encima de la media en sus reseñas y ensayos, puede escribir una poesía tan mala, tan rematadamente rancia en su enfoque neoclásico a veces, barroco otras, es difícil de entender. Leemos la poesía reunida de este señor, nos detenemos en aquellos semáforos, y seguimos avanzando en el tiempo e incluso parece que la involución estilística del poeta no sólo no se ha reducido sino que se ha acrecentado. Este libro que hoy tenemos delante no debería haber pasado el comité de lectura de ningún premio de ayuntamiento perdido o de final de curso.

Podríamos poner ejemplos de versos para darnos a entender. Pondremos algunos pero no queremos aburriros más de lo debido. No sería justo. En el poema "Sucesión de desnudos", unos cuantos versos: "su pubis se asomaba / a un jardín de cobrizos / celajes que cruzaba / una línea azul / sobre un centro de escarcha / sobre el que un breve tul / impedía la marcha." Ohhh, qué bonito. Un poco más adelante: "Estaba contemplando / su cuerpo de delicia /cuando llegó remando una nave fenicia". Parece que delicia no encontró mejor rima que fenicia, nave que desaparece en los siguientes cuartetos.

El poema Acuarelas tiene un tono similar: "y que escribe palomas / en tazas de marfil / mientras miro los lentos / setos de Patinir". En otro poema, la nada de la noche "pulsada por los dedos / de una lejana lira / por cuyas cuerdas pasa / el aire de mi vida." Problemas de salud produce la lectura de estos versos.

Podríamos seguir pero qué sentido tendría. Esto es versificación y de la mala. No es ni siquiera poesía. Tanta cursilería no la soportaría ni el más patético de los románticos del XIX.

Valoración del libro "Desnudos y acuarelas": 0,5 / 10


El segundo libro contracriticado es "El fin de semana perdido", de José Luis Piquero. Publica DVD y esta vez no es un premio.

La crítica la realiza Francisco Díaz de Castro en El Cultural. Piquero puede llevar años sin publicar pero su red de amistades interesantes es amplia y extensa y llega a casi cualquier lugar. Además, DVD es el segundo mejor amigo de El Cultural tras Visor:

Valoración subjetiva de la objetividad del crítico sobre el autor: 2 / 10

Nuestra autovaloración se ve afectada por lo ocurrido en los premios DVD de los últimos años: 3/ 10

Aunque parten de estéticas distintas, la valoración final de "El fin de semana perdido" no va a ser muy distinta a la de "Desnudos y acuarelas". El autor, en su planteamiento formal, confunde moderno con modernez. Algunos siguen pensando que resulta moderno escribir polla, caca, culo, pis...La germanía de nuestra Edad de Oro nos avisa que ser moderno debe ser otra cosa. Como comentaba una mujer en la entrada anterior, es cierto que la masa se enardece cuando en sitios como Bukoswki Club y similares, el poetastro de turno comienza a realizar una especie de "tacos dropping", y el colega, siempre es colega, baja arropado por la masa sintiéndose el nuevo Kerouac. La pandilla le anima y ellos le creen. Es una especie de realismo sucio, tan mal copiado por gente como Roger Wolfe, que todavía es poeta, y copiado en tercera derivada por una caterva numerosa de gente que cree que todo lo que se necesita para ser un buen poeta es estar borracho, fumar todo lo fumable, presumir de una vida sexual conflictiva y leer a poetas tan malos como Bukoswki.

Sin que sea el caso exactamente de Piquero, sí parece que el tono de unos cuantos poemas pretende supuestamente provocar cierta reacción de sorpresa y exclamaciones de atrevimiento, muy propia de una generación como la suya que ha vivido víctima de la represión sexual. Así no es de extrañar que Díaz de Catro, que debe ser de su generación o mayor, hable de provocación. ¿Qué es provocación? ¿Hablar de sexo es provocación? Incluso menciona la palabra transgresión. ¿Sexo entre más de dos personas es transgresión? Venga ya con las palabras reclamos comerciales para atraer a cuatro reprimidos.

En realidad lo que trata de hacer Piquero es una poesía confesional, con algunos toques propios en lo sexual y en cualquiera de sus varias ocurrencias, que caen por un lado en una narratividad carente de poesía y por otro que aburren tremendamente ante las sospechas de que este personaje podría estar enamorado de sí mismo. A los pocos poemas no nos importan ya ni sus aventuras sexuales, ni sus reflexiones de andar por casa, ni su victimismo ni nada de nada. Ni su desamor nos conmueve ni su erotismo nos excita. Ni cuando abandona toda retórica para ofrecer un verso desnudo pero vacío, ni cuando se acoge a ella o con poca fortuna o tirando directamente del intertexto. Es un confesionalismo mal entendido, de taller de poesía, de una calidad poética muy baja. En muchos casos ni siquiera es poesía sino un mal cuento dividido en supuestos versos.

El malditismo suena impostado, además de repetido y antiguo. Ese poema de Caín está ya escrito una y mil veces en el siglo XIX. Ídem con la rebeldía pasada de fecha. El escritor se atreve además a buscar el adoctrinamiento, como si fuera poseedor de una verdad y necesitara transmitirla. En el fondo, es un moralizador como lo demuestra en su poema "Mensaje a los adolescentes".

Pésima poesía realista, pésima poesía confesional, libro que se hace largo al tercer poema, y tiene treinta y cuatro, lo peor del poemario es su carácter circunstancial. La poesía buena realista hace de la anécdota algo universal. En el caso de Piquero, la anécdota se queda en anécdota, incluso cuando trata de hacerla transcender a través de sustantivos abstractos.

El colmo viene al final con ese diccionario de palabras para lectores analfabetos en donde Piquero explica el significado de palabras utilizadas en sus poemas como sinapsis. Otros comentarios sobre sus propios poemas resultan superfluos e intrascendentes.

Tampoco en los poemas que pasan desapercibidos ni en los poemas que destacan sus críticos y amigos ("El abrigo azul", "Wakefield"). Prácticamente nada se salva de este libro que seguirán cantando su enorme lista de amigos, especialmente en prensa local, pero que para nosotros es un fracaso como poesía realista, como confesional y como intento adolescente de transgresión y modernez. Un mal libro de poesía.

Y ya van unos cuantos en DVD. Una editorial que empezó con buenas elecciones, que poco a poco ha ido cayendo en los mismos vicios que las demás, sin considerar su introducción en el mundo de los premios. Seguirá contando con el apoyo de El Cultural y otros medios pero no. Esto se acaba. El último libro, de su propio editor Sergio Gaspar, Estancia, marca una sima de calidad poética difícil de recuperar.

Valoración del libro "El fin de semana perdido": 1 / 10

martes, 14 de octubre de 2008

Desalojos, por Miriam Reyes. Edita Hiperión. Reseña Francisco Díaz de Castro

Hola a todos,

Esta semana toca algo, a priori, bastante distinto a la sobrecargada poesía que veníamos contracriticando las últimas semanas. La reseña la realizó Francisco Díaz de Castro. Ignoramos por completo la objetividad que, a priori, tiene el crítico en esta reseña. En nuestro caso no hay conflictos de objetividad.

En cualquier caso, muy objetivo no parece el señor de Castro en la reseña que escribe. O eso, o tiene una versión distinta del delgado libro que tenemos nosotros. Lo que el llama "constantes hallazgos expresivos, imágenes sensoriales de gran plasticidad" no lo vemos por ningún sitio. Tampoco vemos el "dominio expresivo y la inteligencia compositiva de una autora." En lo único que estamos de acuerdo es que, efectivamente, el libro no es pretencioso, nada como no correr riesgos, y que hay un claro "desbordamiento emocional" por parte de la escritora. Corregimos por tanto nuestra nota de objetividad del crítico basándonos en los hallazgos que somos incapaces de encontrar:

Valoración de la objetividad del crítico en este caso en nuestra opinión: 4 / 10

Efectivamente el libro es fundamentalmente, como sí dice Francisco, una descripción de lo algunos hechos que ocurren tras la muerte de una persona cercana, la abuela en este caso, del sujeto que escribe. El libro se divide en dos partes sin título. Tampoco aparecen titulados los poemas.

En el primer poema se puede adivinar lo que va a ser el conjunto del libro. Por un lado, el poema tiene un componente narrativo importante, y cada nuevo poema va a suponer un paso más en el proceso de llegada, velo y entierro del familiar. Hay por tanto una organización cronológica de los poemas, que en realidad son distintas parte de uno solo.

El verso es libre en buena parte, y el ritmo se resiente en bastantes ocasiones. Falta técnica rítmica en la composición del verso y en el encabalgamiento del mismo, totalmente predecible. Algún detalle como la ausencia de comas en determinados puntos parece más gratuito que necesario. Lo que podría denominarse, a este respecto, un estilo impostado.

Desde el punto de vista retórico, la poeta utiliza un lenguaje desnudo y sencillo en general, aunque, llevando la contraria de nuevo al crítico, sí que hay varios intentos de usar un lenguaje más retórico en varias ocasiones, pero de nuevo la técnica, o el talento, fallan: "Balanceo la cabeza sin fuerzas / como un péndulo a punto de detenerse", "Como un racimo de uvas nos fuimos desgranando", "con las manos extendidas / tan suaves como pétalos", "La primera pelea empezó justo después de que archivaran tu cuerpo / como un caso cerrado", "Una habitación brillante y vacía / como una página en blanco".

El detallismo que menciona el crítico apenas surge en todo el poemario. Y es una pena porque en los escasísimos sitios donde surge, en especial en el segundo poema, cuando Miriam escribe "sujetándonos de alguna manera / para no caer contra el cristal / que ya empieza a empañarse por los bordes", es donde encontramos los pocos momentos poéticos del libro.

Si el poemario falla en lo técnico, la pregunta es, si a pesar de esto, el dolor o la aflicción ante la muerte logra conmover o transmitir algún mensaje poético. Lo cierto es que no. Leemos el poemario con indiferencia a pesar de los esfuerzos del sujeto poético para que compartamos su dolor, llegando a un elevado agonismo y patetismo en momentos concretos ("se empaña contra el frío y la putrefacción de la carne", "¿Sentirán los insectos la llamada de tu cuerpo / rebosando cavidades y poros / mojándote el vestido?, "Rezo a las larvas que coman tus entrañas").

La segunda parte, como acertádamente comenta el crítico, no añade gran cosa. No entendemos que califique los poemas como crípticos, sin embargo. ¿Cómo calificaría entonces a Ashbery? A pesar de todo, el poema que comienza con el verso "¿Vas a enseñarme a vivir" está muy por encima de la media del poemario.

"Desalojos" es un libro prescindible. Técnicamente muestra las limitaciones de la poeta, casi narradora en este caso, y temáticamente no sólo no aporta nada nuevo, algo difícil por lo que parece, sino que ni siquiera llega a transmitar algo de poesía en un tema que se lo ponía fácil sin caer en lo exageradamente emocional o en lo directamente agónico.

Valoración del libro "Desalojos": 3,5 / 10

jueves, 5 de junio de 2008

Darío Jaramillo. Cuadernos de música. El Cultural

Hola a todos:

La pasada semana El Cultural, aparte de olvidarse del aniversario de Juan Ramón y no olvidar el aniversario de su querido, y de hoja caduca, premio Loewe, nos ofreció dos reseñas de poesía. Una de ellas, el premio semanal que El Cultural reseña de Visor, criticado por el premio Melilla de Visor, Francisco Díaz de Castro, con cita final de Vicente Gallego, ni nos molestamos en reseñarlo. Sólo con echar una ojeada al libro en la librería entenderéis por qué. Y a parte es nuestra pequeña manera de protestar por los premios Visor, por la calidad de los mismos, por la actitud de El Cultural, porque un premiado por Visor realice la crítica en El Cultural...Como financia el Ayuntamiento, o sea todos, tampoco creemos que les importe.

El otro libro de la semana, bastante más interesante, es el nuevo poemario de Darío Jaramillo "Cuadernos de música". Edita Pre-Textos. Nos vemos problemas de objetividad por ninguna de las partes. La reseña la realiza Joaquín Marco, que aprovecha bien el espacio y ha leído con rigor e inteligencia el libro. Muy por encima de la media de sus compañeros de El Cultural. Quizás le falta algo más de espíritu crítico para terminar de cerrar una buena reseña.

"Cuadernos de música", es como anticipa el título, una colección de poemas sobre la música, tan enraizada la una con la otra y en el que el poeta presenta cuatro "Cuadernos de música", el último una especie de coda final en la que el poeta vuelve al tema favorito de anteriores libros: el amor.

El primer cuaderno del libro son "Piezas para piano". El nivel general de los diez poemas que constituyen esta primera parte es bueno. Por un lado, se establece un clima general de sosiego y paz, marcado desde el mismo comienzo del primer poema ("La quietud absoluta elimina el tiempo en esta música"). Son frecuentes la utilización de las imágenes como parte de un lenguaje simbolista ("Textura de sauce en otro viento. / Agitación de algarrobo. / Música de clorofila, coqueta al tacto, / seductora."), imágenes que a veces beben del surrealismo ("Sostengo en la otra una inmóvil gota de mercurio"; "Arde un árbol escarlata"), y asociación de la música con Dios con una clara intención mística:

"Digo liturgía, y culto y ceremonia.
Digo comunión y sacramento, iniciación y voto.
Digo rito y estoy diciendo esta armonía.
Esperamos a Pentecostés pero no tenemos prisa.
El piano lo traerá cuando llegue el instante."

Los aspectos que menos nos gustan de esta primera parte son dos. En primer lugar, hay un abuso de dos figuras retóricas en concreto que deben ser administradas con cuentagotas para lograr su efectividad, algo que el poeta no hace. Nos referimos a la sinestesia, de la que contamos cuatro ejemplos en diez poemas ("pero la palabra tiene el color de la jacaranda florecida"); y nos referimos también a la paradoja, de nuevo otro poemario cargados de paradojas, de la que contamos seis al menos en esta primera parte ("tacto que tantea y no toca", "y en un luego sin luego..."). En segundo lugar, el lenguaje utilizado por el poeta en ocasiones lleva una carga de uso importante, sin que se le dé una nueva salida al mismo ("Brisa de seda", "destrozo rumbos", "silencio de algodón", etc).

En la segunda parte, "Piezas para violonchelo", el lenguaje ahonda más en su carga mística y, las sinestesias ("Verde es el silencio interior que provoca esta música, / verde con un verde de todos los colores") y paradojas ("juego de palabras sin palabras"), están están mejor distribuídas y con mayor acierto. El tema de la música y la poesía es un tema muchas veces tratado por muchísimos autores. En este sentido, se echa en falta una mayor dosis de originalidad. Por ejemplo, "No fue el verbo en el principio" seguido de lo que el poeta considera que fue el principio es algo que hemos leído ya en muchas ocasiones. Igualmente ocurre respecto al lenguaje usado sin nuevas salidas que comentamos anteriormente ("El viento mece las sombras", "un recinto construido en el aire por estas notas"). El lenguaje, en ocasiones, suena excesivamente artificial y retórico.

Se siente más cómodo el poeta, o al menos transmite mejor su capacidad lírica, cuando ahonda en su misticismo:

"Ronroneo místico.
Esquivo rumor para conectar a los ángeles esquivos.
Ración felina de Dios, iniciación".

Igualmente:

"Entrar en lo sagrado.
Sin salir de la tierra
sentir que es de Dios este cuerpo mortal
y sentirlo con un regocijo verdadero".

Por supuesto, a veces el poeta sorprende con versos geniales ("y un aliento cálido y frutal que canceló la infancia") o con enumeraciones muy acertadas:

"El tiempo se desploma y no lo vemos,
piedra traslúcida, luna de nada, tortuga y halcón.
El tiempo nos abarca, nos rebasa y avanza."

Termina el apartado músical en el tercer cuaderno, de nuevo dedicado al piano. En esta parte, la música deja el protagonismo simbólico a la luz y sus sombras. Son 21 poemas, algunos de ellos de dos versos. El lenguaje tiende a lo esencial en esta parte en la que el poeta ya no escribe con las figuras retóricas antes señaladas, y en el que el ejercicio de lirismo se ve a veces sobrepasado por un léxico sobrecargado y esteticista ("Nieve perfumada de los almendros en flor", "Bailan los rosales con la brisa"). Aunque hay momentos muy buenos ("Es el amanecer, / es el primer amanecer del mundo, / la luna en el poniente, / los potros soñolientos"), quizás sea la parte más floja de las tres dedicadas a la música.

Y cierra el libro "Some presents moments of the future", nueva paradoja, con dos versiones. En la primera el poeta imagina el encuentro con su amada. Utilizando un lenguaje erótico pero contenido, el poeta cuenta literalmente las horas. El poema no nos convence debido a su falta de originalidad, no sólo por el planteamiento sino especialmente, de nuevo, por el léxico utilizado ("Desde ya mis dedos codician acercarse a tus abismos", "Vamos a volar...", "ebrios de nuestro galope interminable", "ebrios de ti") y termina con una paradoja tampoco especialmente original ("y caerás hacia arriba"). La segunda versión está a años luz de la primera, rebosante de versos acertados, con un planteamiento lírico mucho más efectivo, alejada de estereotipos, y que acaba de esta forma magnífica:

"duremos este tú y yo,
beso, saliva y piel,
duremos."

No es "Cuadernos de música" el mejor libro del autor. Al libro le falta originalidad en muchas partes del poemario y le falta una mayor riqueza de recursos. Aún así, hay poemas muy buenos a lo largo del todo el libro, libro que de nuevo, como viene siendo habitual últimamente, es bastante irregular. Nuestra valoración, por tanto, se queda en ese lado templado que no nos gusta especialmente.

Valoración del libro "Cuadernos de música": 6,5 / 10

domingo, 17 de febrero de 2008

El Cultural, tercera semana de Febrero, 2008. Luis García Montero. Vista Cansada

Hola a todas y todos,

Cómo hemos comenzado el año. Mediattack.

Nos toca dios esta semana. Hablar de dios no es fácil, especialmente desde el ateísmo más crudo.

El cómo ha llegado Luis García Montero a su estatus actual daría para demasiado espacio y quizás sería aburrido. Si algo distingue a este señor, muy por encima de su capacidad como poeta, es su capacidad de seducción a poetas más mayores y por supuesto su extraordinaria habilidad para las relaciones sociales, como cualquiera que haya hablado con él habrá podido comprobar. A continuación un poco de biografía. Estaremos encantados de rectificar en todo aquello en lo que nos equivoquemos.

Una primera pregunta: ¿Luis eligió de manera casual a Rafael Alberti para su tesis doctoral?. ¿Habría elegido a Rafael si no hubiera estado vivo?. Pregunta imposible de responder. El cómo una persona pasa de hacer una tesis sobre un poeta tan popular como lo fue Rafael y logra convertirse en su secretario personal es una primera prueba de la habilidad de Montero para las relaciones sociales.

Leíamos hace no mucho un artículo que tiene ya tiempo y que no hemos podido encontrar. En él se hablaba del momento en el que, en un aula repleta de gente, en Madrid, creemos que un curso de verano, Rafael básicamente nombraba a Luis su sucesor, como si la poesía fuera una suerte de monarquía por elección. Desde ese momento, la carrera de Montero no hizo sino subir. En 1982 ganó el opusino premio Adonais por la obra "El jardín extranjero", premio no exento de polémica. De hecho la decisión se retrasó por la acalorada discusión que hubo dentro de la sala de deliberaciones, quizás porque el libro de Luis no era el mejor poemario.

Desde ahí Luis siguió publicando con la ayuda de Hiperión hasta que Visor lo lanzó al estrellato definitivo con el premio Loewe de 1994, que el año anterior había ganado su íntimo amigo Felipe Benítez Reyes, casualidades de la vida. Casualidades también, en el 96 Felipe cambió a Tusquets y dos años más tarde lo hizo Luis.

Llegados al presente, tras una boda también bendecida por la diosa fortuna que sin duda le abrió todavía más al universo mediático de los todopoderosos de la cultura popular, llegamos como último capítulo al hecho de que parece que Ángel González nombró a Luis albacea de su obra. Hasta aquí termina este brevísimo apunte biográfico que culmina con el lanzamiento de la colección de poesía "Palabra de honor".

Esta colección no es otra colección más. Esta colección recién inaugurada es la apuesta madrileña para hacer frente al monopolio Tusquets, y crear un duopolio en cuanto a poetas mediáticos candidatos al nacional se refiere. En este sentido, es muy importante destacar que el propio Luis García Montero, junto con Chus Visor en segundo plano, va a ser el director de la colección de poesía. Y que ya se nos anuncian nuevos nombres de la colección entre los que destaca el de su amigo Felipe. Por tanto, estamos básicamente ante una operación de toma de poder para lograr la colección de poesía más importante de España, que a su vez va a estar dirigida por un poeta que si ya era poderoso antes, ahora va a ser verdaderamente el nuevo dios, el new Pope, porque todo el mundo poético va a querer estar en ella. Tiempo al tiempo. Luis es una persona muy inteligente. La importancia que ha tenido Tusquets en los últimos años ha sido enorme y él no tenía control. Destaca especialmente que los últimos premios nacionales concedidos se han alejado mucho de su línea poética, de la de sus amigos, y de Visor. Y aquí se trata de que las aguas vuelvan a su cauce y que Visor y Luis controlen mejor el "canon mediático" y digan qué tiene o no tiene calidad, porque quien la tenga será "palabra de honor" y quien no, será la nada. O Tusquets en el mejor de los casos. El resto, a mendigar premios y favores, a hacer ensayos de alabanza, para acceder al círculo de los elegidos.

Una sola cosa antes de empezar con la crítica propiamente dicha. La inflación también ha llegado a la poesía. El libro de García Montero, tan de izquierdas él, pero ya sabemos que tipo de izquierda, se vende en la Casa del Libro a 18 euros. Un poemario a 18 euros nos parece un escándalo, por mucho que lleve tapas duras, quién las quiere, y por mucho que la portada tenga ese aire gris de cortina recortada de hotel moderno que resulta tan poco atractivo fuera de su sitio natural.

Y comenzamos. La crítica la realiza el crítico residente en Visor Francisco Díaz de Castro. La objetividad del premio Melilla se mantiene en la línea de otras veces:

Objetividad a priori del crítico en este caso en nuestra opinión: - 10 / 10

Que cada uno lea la crítica y opine. Creemos que se define por sí misma.

A destacar también el panegírico y publicidad que se le hace a la editorial en el Cultural, como ya mencionasteis. Efectivamente, huele a pinza de esas extrañas, y como diría monseñor, antinatura. Realmente la trinidad Montero-Anson-Visor acojona un poco. Demasiado poder.

Nuestra objetividad, aunque curiosamente Luis nos cae bien en las distancias cortas, ya dijimos que es un maestro social, la pondremos a la altura de Francisco para no resultar sospechosos: -10 / 10.

Para los nuevos, el hecho de que nos pongamos esa nota significa que vamos a luchar por ser objetivos. No que vamos a tratar de destrozar el libro.

Comienza el libro con una dedicatoria a Almudena y con una cita en inglés de Eliot. Por favor, última broma con malicia, que alguno se haga pasar por extranjero y le hable a Luis en inglés y rápido. Para saber si ha habido progresión en su manejo del idioma.

El poemario está dividido en seis partes. La primera, Preguntas, de tan sólo dos poemas. En el primero Luis se dirige a un lector futuro, preocupado aparentemente por el olvido, y en el segundo, nos habla del tiempo y la memoria, que serán dos apoyos sobre los que girará el poemario. Se intuye ya en este comienzo que en general el poeta, como lo hacía Vicente Gallego la semana pasada, se va a apoyar, pensamiento único, en una métrica basada especialmente en el heptasílabo y el endecasílabo, aunque con un corsé menos apretado y amanerado que el del valenciano. El segundo poema es uno de los mejores del libro, especialmente en su final: "El tiempo es una mesa revuelta y una lámpara / que saca la cabeza de las sombras / igual que un nadador cuando respira".

Comienza la segunda parte del libro, la mejor de todo el poemario, denominada Infancia. Y es su primer poema, 1958, quizás el mejor del libro, tanto por la originalidad de la composición, tan ausente en el resto del poemario, como por el acierto de buena parte de los versos. Utiliza en este poema Luis una figura retórica que utilizará en el resto del poemario, con un uso y abuso nada acertado, pero que en este poema logra lucir. Nos referimos a la prosopopeya. Comienza el poema magníficamente: "Las fechas no son números, / o tal vez son el sueño / de números que sienten el tiempo sucedido".

Se observa además que en el poemario Luis mezclará reflexiones con poesía biográfica ("Nací muy de mañana"). Y se adivina también uno de los grandes defectos de Luis como poeta. Su incapacidad, en general, para lograr buenas metáforas y crear buenas imágenes, a pesar de los numerosos intentos. Ya hay un ejemplo en este mismo poema: "Yo no voy a juzgarlos, ni siquiera / en las magistraturas del amor, / dispuestas por oficio...").

El siguiente poema, "Ciudad nativa", está lleno de logros y de fallos, aunque el poeta sigue más acertado de lo que será la norma en el resto del poemario. De nuevo, un final muy logrado: "Hay recuerdos y árboles forzados a crecer / con la madera deshojada / de un lápiz de colores".

"Infancia", el siguiente poema, es el único que está construido en una única estrofa y en una única frase, de la que cuelgan multitud de subordinadas. El tono elegíaco es fuerte y roza la sentimentalidad amanerada pero consigue salvarse de ella, aunque caerá más tarde. A "Infancia" le sigue un poema dedicado a su padre, "Coronel García", mejor que el que dedica a su madre, poema largo como muchos de los que llenan el poemario, en el que el poeta consigue construir una atmósfera elegíaca a la que acompañan buenos versos: "El niño vive un mundo propio, / un tiempo que se queda sorprendido al bajar la marea, / como el agua parada entre las rocas". Un aburrido poema sobre el franquismo, "Un idioma", es seguido de otro de los mejores poemas del libro "Las comparaciones no son odiosas", en el que se mezcla la elegía con la reflexión, y las numerosas prosopopeyas se ven tocadas a veces con pequeñas pinceladas surrealistas. De la misma calidad y actitud es "Asientos reservados", que tiene uno de los mejores momentos del poemario: "Durante algunos años / aquel país de pétalos y espinas / giraba más deprisa que la Tierra".

Paradójicamente, esta segunda parte, la mejor del libro como habíamos dicho, tiene un penúltimo poema bastante regular, "No te quedes aquí", en el que parece que los recuerdos comienzan a repetirse. Y termina la segunda parte con un poema realmente muy flojo, "Domingos por la tarde", una evocación al fútbol, en el que el poeta parece haber escogido primero las palabras futboleras y haber escrito a continuación el poema. Un par de ejemplos: "A veces las infancias escapan de sí mismas / corren por la lluvia como en fuera de juego". O: "pero hay olas que tienen esa espuma / de las alineaciones".

La tercera parte, La Ciudad Que No Quiso Ser Palacio, es ya mucho más irregular que la segunda en cuanto a calidad. Los dos primeros poemas pasan casi desapercibidos, aunque anotamos para la lista del ego: "buscaba.../.../la ley de gravedad que fijase mi nombre". A estos dos primeros poemas le sigue uno de los mejores poemas de esta parte, "Primeros Versos", aunque se comienza a apreciar que cuando Luis sale del tono narrativo para cambiar al lírico, siempre suele utilizar los mismos sustantivos, lo cual denota cierta falta de recursos. En este caso, como en muchos otros, será la palabra "viento" la usada. En "Café Español", Luis continua abusando de la prosopopeya, y ya no lo hace de manera efectiva: "A la mesa del fondo / se acercaron mis años a preguntar por mí". "Universidad" es el otro buen poema de esta tercera parte. Aunque no es ni mucho menos un poema redondo ( "Almirantes bohemios de los amaneceres" es un verso bastante afectado), consigue comunicar bien sus sentimientos y de nuevo nos sorprende con lo que, visto de cerca, parece cierto surrealismo: "Maestros de verdad / son los que hacen posible que las aulas se llenen / de rosales helados, de ciudades / y hogueras minuciosos". El tono del poemario cae estrepitosamente cuando el poeta se torna político.

En "Defensa de la política", Luis logra el efecto contrario del que buscaba. Nos dice: "Cuando somos corruptos te llamamos corrupta. / Nuestra pobre avaricia tarda poco...". Hable por usted, Luis. Nosotros tenemos otros pecados que no tienen por qué ser los mismos que los suyos.

De tono panfletario y de nuevo fallido en su objetivo es el poema "Democracia", que comienza además con unos versos perfectamente cursis: "Venga a mí tu palabra / en los labios abiertos que me buscan / para morder la rosa de los amaneceres".

El poema "Rafael Alberti" resulta fallido. Esperábamos más de un poema dedicado a alguien que fue tan importante para el poeta. Además, termina Luis haciéndose un homenaje así mismo. Por segunda vez, la primera fue en el poema de su padre coronel, dice, pero esta vez para sí: "Orgulloso de mí, / vuelvo a ser el muchacho...". Y termina diciendo: "Una vez más me siento el elegido". Da cierto pavor este egocentrismo en vez de hablar del homenajeado.

Como anécdota secundaria, dice: "prefiero los aciertos a la mediocridad / del que cuenta los días y las sílabas". Como si tú no las contarás, querido amigo.

Y termina este parte con el poema "Primer amor", en donde el poeta falla para transmitirnos lo que otros grandes poetas sí que nos han transmitido al hablar del primer amor. El poema nos deja indiferentes. De nuevo, la ya a estas alturas irritante prosopopeya: "Yo contraté la noche para cerrar las puertas".

La cuarta parte lleva por título "Segundo tiempo", es la más larga y quizás donde se refleja en mayor medida la ausencia de genialidad de este poeta, al escribir sobre temas universales, como el anterior del primer amor, y poder por tanto comparar con otros poetas que sí han sido geniales en el tratamiento de dichos temas. En "Democracia Dos" el poeta nos anuncia que ya no cree en el comunismo y hace un leve intento de poesía económico-social ("El agua moja hoy / ... / las tarjeta de crédito que miran a otra parte"). A continuación, un homenaje a otro poeta, en este caso a Gil de Biedma en el poema titulado "Jaime", que resulta un poema fallido, de nuevo, por su incapacidad de comunicar ni en lo poético ni en lo narrativo. Le sigue el poema "Nueva York", también de un lirismo fallido, y donde se nota una preocupante falta de talento para hablar de la gran ciudad. La misma ausencia de brillantez, y de falta de comunicación, se repite en "Los hijos" o en "Morelia". El breve poema "Otras dudas" acentúa la caída en picado del poemario: "Lo peor / no es perder la memoria / sino que mi pasado / no se acuerde de mí". El siguiente poema, "Una mañana", confirma la impresión de que estamos leyendo las caras b, los descartes, de un poemario que si hubiera sido más breve habría ganado en intensidad y en calidad: "Envejecer / es una forma de buscar trabajo / en un difícil melodrama". En el poema "Las ciudades", de nuevo se le escapa el ego al autor: "me faltan doctores que citar con orgullo". Y de nuevo el nivel del poema es muy bajo cuando habla de temas generales, aunque los mezcle con experiencias propias: "Fui pisando mis dudas / en la madera de los escalones".

"Madrid", una ciudad sobre la que tan bien se ha escrito, de nuevo decepciona. Para los amantes de la anécdota, en este poema Montero menciona a sus famosos taxis. Está dedicado a varios visores incluyendo el primero.

"Mar Muerto", dedicado a Joan Margarit, que también va a publicar en esta colección, es el único poema bueno de esta larga parte. En éste sí funciona la alegoría y hay comunicación poética y poesía: "Resulta más difícil / flotar sobre la lluvia de una tarde". La palabra lluvia como otro de los sustantivos fetiche que el poeta utiliza cuando abandona la narración para hacerse más lírico.

Los tres siguientes poemas continúan la línea general "de relleno", con algún que otro verso especialmente amanerado: "...el jazmín sereno de la inmortalidad, / sus pétalos blindados por el sol de la tarde".

"Colliure", que el poeta visitó con Ángel González, es el último poema bueno de esta parte, aunque está lejos de alcanzar la altura poética que el asunto merece.

En el penúltimo poema de esta parte, "Resumen de los hechos", el poeta termina con el gran descubrimiento de que "al final sólo importan el amor y la muerte". Y termina Luis con "Despedida por hoy", donde, hablando de sí mismo, nos vuelve a recordar su ego: "Fue la posteridad / el sueño más rotundo de aquel joven".

La quinta parte, Punto y seguido, continúa el tono de la anterior, con una mayoría de poemas de escaso valor poético. A este grupo pertenecen los primeros poemas: "Aniversario", "Direcciones", "Memoria de la felicidad", dedicado a Felipe Benítez Reyes y su mujer, y "Pesadilla". De nuevo la agotadísima prosopopeya: "Una vieja escribiente perturbada / es la imaginación. Conozco su costumbre / de copiar y borrar /...". Y los pocos momentos líricos, de nuevo construidos con las mismas palabras fetiche del autor: "a caminar por esta playa / cuando seamos viento". El tono de bajo perfil continua hasta un pequeño poema, "Mi futuro y Heráclito" que parece un oasis en este final ya desencantado del libro: "Imprevisible amor de muchos años. / Nadie besa dos veces / a la misma mujer". Pero la alegría dura poco, y ya el siguiente poema, "No sé viajar sin ti" es uno de los peores del libro, reflejando una preocupante falta de originalidad y brillantez en las metáforas fallidas del poema: "Ordené las preguntas / en la parte derecha del cajón". El siguiente poema, "Maletas perdidas" adolece de los mismos fallos: "Una corriente viva de precios y etiquetas, / minuciosa lo mismo que la lluvia, / ordenará las perchas de lo que no seremos". Y que decir de esta comparación en "Parecidos": "Se parecen los árboles al bosque / como tu cuerpo se parece a ti". Termina esta parte con "La legitimidad del sol nevado", buen reflejo de lo que es el conjunto del poemario. Algunos atisbos de buen hacer ("Sin embargo las noches deberían saber / que una repetición de oscuridad / no es toda la memoria") se pierden en un conjunto en donde, en el mejor de los casos, nos quedamos indiferentes.

Termina el poemario en su sexta parte, Vista Cansada, que da título al libro, y que se compone de dos poemas. El primer poema, "Las Huellas", es un perfecto ejemplo de la mayoría de poemas del libro. Ausencia de genio, abuso de la prosopopeya y cierto egocentrismo ("Igual que estas palabras escritas con orgullo"). Y termina el libro con el poema "Vista Cansada", que en realidad parece pertenecer ya a otro libro. Muestra un desengaño y un cierto pesimismo que aparecen por primera vez. Insiste en la personificación ("Pierde el tiempos sus llaves / y yo busco mis gafas") pero es un buen poema. El poeta comunica y entendemos los motivos de su desilusión y pesimismo. Luis trata de cuidar los finales de sus poemas y de sus libros, y en este caso lo consigue.

En conclusión, "Vista Cansada" es un poemario muy irregular, con algunos buenos poemas, sin duda, en donde Luis muestra su oficio, pero nada más. Ni el poemario ni el poeta son genios. En el mejor de los casos Luis García Montero es un poeta que a veces escribe poemas buenos, nunca geniales. Y en general es un poeta clásico en su concepción métrica, de un valor lírico muy limitado, a veces excesivamente narrativo, muy centrado en una experiencia vital que realmente no tiene el interés que han tenido las experiencias vitales de los grandes poetas confesionales, que sorprende a veces por el uso de unas metáforas y unas imágenes pobres, y cuya capacidad técnica es también limitada. No es un poeta malo, como dicen muchos. Creemos que eso es simplificar su poesía. Pero el lugar que ocupa Luis en nuestra poesía, y el que va a ocupar todavía más en su nuevo puesto de director de la colección Palabra de Honor, no se corresponde en absoluto con el lugar que debería de tener, en nuestra opinión, teniendo en cuenta la calidad de su poesía.

Valoración del libro "Vista cansada": 6 / 10

viernes, 14 de diciembre de 2007

El Cultural, segunda semana de diciembre, 2007. Pablo García Casado. Y un Babelia sin reseñas.

Antes de empezar, por favor, ¡¡¡¡¡¡necesitamos más poemarios y votos!!!!!. Vamos a hacer un esfuerzo entre todos. Hablad (guiño a Luisa) con vuestros amigos, con vuestros editores. Queremos secar nuestras pupilas leyendo. Venga, animaros, no os cortéis y mandad vuestros poemarios. Cuando pasen unos días de cada noticia volveremos a poner el aviso de los premios arriba del todo. Lo decimos para que no os sorprenda el baile. Y votad. A algunos se os está olvidando en vuestras votaciones los libros traducidos y los críticos. Si podéis, incluirlos también. Gracias a todos. Hemos mandado petición de libros a más de 30 editoriales y algunas ya nos han mandado sus poemarios. Y respecto a cómo van a ir las votaciones, no podemos decir nada hasta el final. Pero está muy repartido de momento. Y muy interesante. Vamos a ser muy pesados con esto. Pedimos disculpas por anticipado.

Antes de entrar en materia también decir que Santiago Trancón, uno de los tres finalistas del ya famoso premio "Viaje del Parnaso", nos ha mandado un mail para todos aquellos que se quieran solidarizar en una carta al ministro de cultura. La dirección es: contracorrupcion07@gmail.com. Seguro que ponen en esta entrada el contenido de la carta para que tengáis más claro sus propósitos.

Sobre El Cultural, antes de las reseñas, nada interesante para el gremio por parte de Juan Palomo. De amiguismo sin concesiones se puede calificar la propaganda del último libro de Arturo Pérez-Reverte que hace Luis María en su columna. Nada como la entrañable amistad de la Academia para arrimar los hombros entre todos. Como Arturo no tenía bastante apoyo con el grupo Prisa/Sogecable, toma ayudita de El Mundo/Unidad Editorial/Grupo Recoletos. En fin, nosotros, si fuéramos los Reyes Magos, sólo regalaríamos el libro como sustituto al carbón.

Vamos con lo nuestro. Esta semana una única reseña de poesía. El libro se titula "Dinero", lo escribe Pablo García Casado y lo publica DVD. La reseña la realiza el profesor Francisco Díaz de Castro.

Como decía una lectora nuestra en otro sitio, al final va a resultar que "Robin Hood" tenía razón, y DVD tiene en El Cultural, considerando los pocos libros que publica al año, el mejor trato de todas las editoriales de poesía, incluida Visor. Chus, hijo mío, llama a tu amigo Luis María y dile cuatro cosas. Esto no puede ser. No hay derecho. Es injusto.

Bueno, pues considerando esta situación, y también la propia reseña, nuestra nota de objetividad no va a ser muy buena:

Objetividad de la crítica en este caso: 4 / 10

Por lo que se refiere a nosotros, no tenemos ningún problema con Pablo. El trato de favor de El Cultural a DVD sí afecta nuestra objetividad, especialmente en lo que se refiere a la reseña: 5 / 10

Antes de meternos en harina, tres cosas sobre la contraportada. Señor editor, o quien haya redactado la misma, el libro "Dinero" no introduce la idea del dinero en la poesía española, como parece dar a entender en su texto. ¿Estamos locos?. ¿Es que nadie ya nadie lee a los poetas del Siglo de Oro?. ¿Incluso a los pre-renacentistas?. Sin hablar de toda la poesía social del siglo XX. O del XXI.

Segundo. Respecto al curriculum del autor. ¿Nos puede explicar alguien que es eso de ser finalista del premio nacional?. ¿Hay una lista oficial de finalistas?. ¿Dónde?. ¿Cómo?. ¿Quienes fueron los finalistas este año?. ¿Por qué no nos hemos enterado?. ¿En qué número del BOE aparece?. Lo decimos porque cada vez conocemos más presuntos finalistas del nacional y por más que miramos el BOE no los encontramos. Que alguien nos informe por favor porque es evidente que nuestras limitadas mentes no comprenden nada.

Y tercero, y ya entramos con el libro propiamente dicho, "Dinero", para nosotros, no es un libro de poemas. Tampoco es un libro de prosa poética. No estamos de acuerdo cuando el redactor de la contraportada escribe: "asumiendo el riesgo de que se afirme que esa realidad no es materia poética". Cualquier realidad, especialmente la que se trata en este libro, ha sido y es materia poética. No es, al menos en este libro, "la poética de la antirretórica" lo que define este libro. Es que no es un libro de poemas ni de poesía en prosa. Así de sencillo. Es un libro de micro-relatos. Y lo decimos sin que eso suponga un menosprecio al libro ni al campo del micro-relato, tan digno como cualquier otro. Pero estaría bien avisar a los posibles compradores.

Existe una tendencia, falsamente moderna, de llamar poesía en prosa a cosas que nada tienen que ver con la poesía en prosa y que harían levantar al mismísimo Baudelaire o Rimbaud de su tumba con el consiguiente golpe. A este ritmo, en aras de la modernez, acabaremos llamando prosa poética a la factura de la luz. Pues no. La modernidad, y la poesía en prosa, es otra cosa.

Como ya hemos comprado el libro, y aunque esta no sea una página de contracrítica de micro-relatos, vamos a hacer nuestro trabajo que para eso no nos pagan. Por cierto, el libro, como lo que es, anticipamos que está bien.

Nos gusta la portada, Sergio. Apúntate un tanto. Sin embargo, la foto que le hace Thomas Canet al autor y que no aparece en el libro pero sí en El Cultural, nos parece, con todos nuestros respetos al fotógrafo, una putada para el autor, pero es lo que tiene ser moderno. El riesgo.

Comienza el libro en su primera parte con el bíblico título de "Con el sudor de tu frente", que al final será leit-motiv de casi todos los relatos.

El libro es una descripción de lo que la mayoría de los humanos hace todos los días, de sus miserias y sus derrotas, vertebrados a través de la cotidianidad, desde la compra diaria del supermercado, pasando por los jefes, las ventas, los préstamos, etc. También se adentra a veces en el territorio de los bajos fondos ("Negro") y de la casas de la prostitución. El escritor lo hace a través de pequeños retratos de pensamientos y descripciones de múltiples personajes.

Pablo utiliza una prosa fría que acompaña perfectamente al mundo que está retratando. A veces, y son los relatos más logrados, nos da el lado humano de la persona en una pequeña línea, tras una descripción de elementos cotidianos. Pertenecen a este grupo relatos como "Casa" o "Puerta fría". El escritor yuxtapone en muchos relatos conversaciones con el propio texto, y lo hace de manera sencilla y efectiva como en "¿No has pensado en prepararte unas oposiciones?". El narrador, en general, consigue hacer creíble las situaciones y personajes, aún con algún pequeño desliz exagerado (cláusula hiperbólica de "Villa Magna"). La ausencia de tono moralizante apoya la hondura narrativa de los relatos (como en el caso de "Himno" o "El buen samaritano") y le da un realismo verídico y documentalista. Igualmente, cuando es necesario, se transmite muy bien la sensación de agobio como en el caso de "Familia". Y también, precisamente, se habla de cómo afecta el tedio y el trabajo al entorno familiar a través de la infidelidad o la prostitución ("Seda, "Copacabana").

Es, curiosamente, cuando el escritor trata de forzar la prosa y convertirla en prosa poética, cuando Pablo trata de ser poeta, cuando las cosas fallan. Esto ocurre, por ejemplo, en el poema "La lluvia" o en "Himno", en el que el abuso de la anáfora hace pesada y antigua la lectura, en especial en el primero. O el patetismo del poema Kuwait en lo referente al niño. Cuando Pablo abandona su prosa austera para ir un poco más allá, tampoco le sale bien ("el agua de la ducha quebrarse contra el cuerpo", "ajeno a la jauría de los locutores, lejos del olor de la sangre", "por ti las madrugadas y el estiercol", "evitando nuestra presencia como se evita un contagio", "objetos huérfanos de nosotros" o la totalidad del microrelato "Naúfrago"). Tampoco nos apasiona cuando el escritor simplemente reproduce un pensamiento o un discurso sin más como en el caso de "Una nueva filosofía" o de "Felicidad". Pero afortunadamente, en la mayor parte de los relatos el escritor se limita a narrar y se olvida de la poesía, haciendo que el balance sea claramente positivo.

En resumen, un libro que se lee con interés y ritmo, demasiado corto, que entretiene, que está bien escrito cuando el autor no se acuerda de que lleva el título de poeta marcado en algún sitio, y aunque no sea original, ni pretenda serlo a pesar de la contraportada, se lee e incluso relee con cariño. Da la impresión de que el cuerpo te está pidiendo una novela, Pablo.

Nuestra nota valora el libro como libro de micro-relatos, no como libro de poesía, en cuyo caso la nota sería distinta:

Valoración de libro de micro-relatos "Dinero": 6,75 / 10

Como crítica "verde" a la edición, el libro sólo tiene 38 páginas de micro-relatos, páginas que además, en muchas ocasiones, están ocupadas tan sólo en un cuarto de página (incluso en una línea). De acuerdo que el libro cuesta 8 euros, pero el coste por palabra es, por decirlo educadamente, muy alto. Y hay sensación de malgasto de papel, es decir, de árboles. Sugerencia. O se juntan los poemas o se usa papel reciclado, que además a este libro le iba perfectamente.

Respecto a la crítica de Francisco, no nos gusta. No porque él hable de poesía y poemas y nosotros no. Podríamos entrar en una discusión sin fin sobre este punto, y sus argumentos, para un tercero, pueden ser tan válidos como los nuestros. Pero debería usted de leer un poco más de poesía española actual. La "perspectiva crítica" y la alienación del hombre en el trabajo están muy presentes en la poesía contemporánea actual. Otra cosa es que usted no las lea. No entendemos cómo puede decir lo contrario salvo, quizás, y ojalá nos equivoquemos, por falta de lectura, algo grave para alguien que se dedica, entre otras cosas, a esto. La frase "uno de los más firmes valores de su promoción", sin razonamiento detrás que la apoye, es un síntoma de falta de objetividad.

Por lo que se refiere a Babelia, hemos revisado el suplemento varias veces y no hemos encontrado ninguna crítica de poesía. Hay de narrativa y de ensayo, pero poesía, lo que se dice poesía, como la portada. Desierto. Será para compensar que nos dejaron contentos la semana pasada. Eso sí, dentro de la lista de libros para regalar hay un par de libros de poesía, pero no están reseñados.

Y para terminar, qué pesados somos, recordad por favor la lista de mejores poemarios de 2007. Corred la voz, votad, enviad poemarios...Y acordaros de los críticos también. Ellos también tienen su corazoncito. Gracias.

Feliz semana a todos.

sábado, 17 de noviembre de 2007

El Cultural, Tercera Semana de Noviembre, 2007. José Antonio Muñoz Rojas

Hola a tod@s.

Esta semana El Cultural viene más modesto, con una sola reseña de poesía.

En el apartado previo que solemos analizar, Juan Palomo (JP) no dice nada esta vez sobre el mundo poético, y la verdad es que se hace aburrida su columna dedicándole todo un párrafo a esa escritora prescindible llamada Lucía Etxebarría. Por otra parte, tenemos la sensación de que haga lo que haga Visor, JP nunca dirá ni mú. ¿Autocensura o censura sin más?.

La defensa numantina que hace Luis María Anson de Cebrián más bien parece una defensa a la entrada que tuvieron tanto él como Cebrián en la Academia, algo sobre lo que JP tampoco dijo nada en su día. Claro, todo fue un proceso perfectamente transparente, en el que, como de nadie es sabido, fueron los propios periodistas los que a través de sus órganos colegiales presentaron los dos mejores candidatos. Ah, ¿qué no fue así?. Lástima. Quizás además de proponer medidas para mejorar el Cervantes habría que mirar también las actitudes propias, señor Anson. Y su columna tiene ese aire de excusatio non petita...

En lo único que estamos de acuerdo con usted es que El País tiene una linea editorial, sobre todo en lo económico, de derechas. Pero eso ya lo dijimos. ¿Y en qué lado del espectro político deja esto a su querido El Mundo?.

Y para terminar, si hablamos de farsas, como usted dijo del premio Cervantes, ¿no fue también su querida transición una inmejorable representación teatral?.

En fin, dejemos la política y disculpas por este paréntesis.

Esta semana tenemos sólo una crítica de poesía. Se trata del libro de José Antonio Muñoz Rojas "Las Sombras". Edita Pre-Textos. La crítica la realiza Francisco Díaz de Castro.

Francisco, que sepamos, publicó un poemario, "La canción del presente", en Pre-Textos. Nuestra nota sobre objetividad:

Objetividad a priori del crítico en este caso según nuestra opinión: 4 / 10

La crítica, por otra parte, detallada y con valor añadido, es buena, señor de Castro.

Nuestra objetividad, por otra parte, se ve afectada ya que nos cuesta valorar a una persona que lleva tantísimos años escribiendo poesía y que tiene una edad tan avanzada. En otras palabras, seremos moderados.

Así que el señor Muñoz Rojas, por supuesto, tiene todo nuestro respeto y admiración por una vida dedicada en buena parte a la poesía, también a la prosa, indepedientemente de que como poeta, a este modesto colectivo, su poesía no le guste especialmente. Ya hemos hablado en otras ocasiones de la poesía de la generación del 36, una generación que ha tenido la desgracia de caer en medio de dos generaciones mucho más brillantes como la del 27 y la del 50. La poesía de José Antonio es preciosista, bella, esteticista, neorenacentista, y ha ido centrándose cada vez más en el interior del hombre sin olvidar su lado más horaciano, su vínculo con el campo.

El libro que nos presenta esta vez por Pre-Textos, que ha recuperado una parte importante del legado literario de este poeta, es un libro que algunos considerarán de prosa poética y otros de prosa simplemente. A nosotros, dependiendo del poema, nos parece una cosa u otra. El mayor mérito del libro es su capacidad para transmitirnos emociones, lo cual no es desdeñable, ni mucho menos. Por el lado negativo, se nos hace algo reiterado la insistencia sobre el concepto sombra expresado de una y mil manera, así como la falta de riesgo poético en fondo y forma, y, quizás, la falta de originalidad. Da la sensación de que hemos leído antes el libro, aunque no lo hayamos hecho. Y así cuando se llega al antepenúltimo poema del libro, con un título que parece cerrar el libro, los dos poemas restantes cuesta terminarlos. A destacar también que buena parte de estos poemas en prosa, o prosa, ya habían sido publicados con anterioridad.

En conclusión, un libro para amantes fieles de la poesía de José Antonio, que gustará también a aquellas personas a quienes les apetezca leer poesía sencilla, esteticista, sin pretensiones, y emotiva.

Valoración del libro Las Sombras: 6 / 10

viernes, 2 de noviembre de 2007

Contracrítica de El Cultural, primera semana noviembre 2007. Crítica

Si la semana pasada nos sorprendió la portada de Babelia con un ensayo de anuncio de Springfield, esta semana nos sorprende El Cultural con una portada que, hemos de decir, ha gustado tanto a nuestro equipo femenino como al masculino, que somos muy raros, independientemente de que creíamos que era un catálogo porno que acompañaba al diario.

Desgraciadamente la noticia no se ha confirmado, y el interior traía lo mismo de siempre. En otra palabras, a partir de la portada, todo fue cuesta abajo. Literalmente en algunos casos.

Nuestro compadre de máscara, Juan Palomo, nos trae buenas noticias. Parece que se va a reformar el proceso que lleva a la concesión del Cervantes, aunque este año no tocará. Esperemos que la despolitización del premio no traiga consigo males mayores. Dice que este año toca poeta del otro lado del charco. Veremos.

Como sabemos de buena tinta que en el ministerio nos leen, pues bueno, creemos que entre todos los que hacemos y contribuimos a este blog hemos puesto un pequeñito grano de arena para este cambio, que insistimos, esperamos que sea para mejor. Ya que estamos, no estaría de más cambiar un poco el procedimiento del Nacional para mejorar, si cabe, su transparencia. Así que, queridos amigos del Ministerio, en unos días recibiréis una sugerencia de procedimiento especialmente preparado para el Nacional. Por si os pudiéramos dar alguna idea.

Respecto a la poesía, hay un artículo de Leopoldo María Panero sobre la exposición de Rimbaud en la Casa Encendida, Madrid. En nuestra modestísima opinión, Leopoldo es el poeta con mayor talento de la generación del 70 con una cierta diferencia con respecto a sus compañeros de generación. Ese talento lo supo aprovechar muy bien hasta quizás Poemas del Manicomio de Mondragón, y a partir de ahí, sinceramente pensamos que el nivel de Leopoldo ha bajado mucho.

Por otra parte, llamar a Leopoldo poeta maldito es un calificativo fácil pero en el que no estamos precisamente de acuerdo. Leopoldo está bastante más cuerdo que muchos otros poetas que sufren en silencio y callados el martirio de la enfermedad mental. Hay una parte de Leopoldo que es real y otro que es personaje. Hablar con él es muy divertido porque es un tío lo suficientemente inteligente como para cambiar de uno a otro sin que apenas se perciba. Pero los poetas malditos no han tenido el éxito en vida de Leopoldo, ni la familia de Leopoldo, ni sus amistades, señores periodistas. Y unos cuantos han pasado por la cárcel, y no precisamente por tráfico de droga. Así que dejen de usar adjetivos fáciles de primero de periodismo, porque no los necesita, y hablemos de Leopoldo María como lo que representa ya para la historia de la poesía del siglo XX: un extraordinario poeta.

La crítica de esta semana es del libro "Casa en construcción", de José Manuel Benítez Ariza. Edita Renacimiento y prologa Felipe Benítez Reyes. La crítica la realiza Francisco Díaz de Castro. En este caso hay dos hechos que afectan a la objetividad teórica de la reseña. Por una parte José Manuel es crítico de El Cultural, no de poesía, y por otra Francisco Díaz de Castro ha publicado en Renacimiento.

Objetividad a priori y teórica de la reseña crítica en nuestra opinión: 3 /10

Por lo que se refiere a nuestra objetividad, tampoco es muy elevada. Por una parte el prologuista no es el poeta que más simpatías nos produce, y por otra pensamos que El Cultural tiene otros críticos sin relación con Renacimiento para realizar esta crítica, ¿no?. Al margen de que incluso puedan encontrarse libros más interesantes para reseñar, ya que sólo se reseña uno. Un paso atrás para El Cultural. Con lo bien que ibais. Volvemos a las andadas.

Nuestra objetividad en este caso: 3 / 10

Y como ponernos una nota mala debería servir para tratar de ser objetivos y realizar penitencia, recordar nuestra educación "maldita" en colegios de curas y monjas, vamos a intentar serlo. La crítica de Francisco es correcta. Entendemos que cuando dice que cierta clase de poesía del poeta es preferible que otra, quizás quiera decir que una parte no le gusta y la otra le gusta más. Pero es sólo una posibilidad.

José Manuel escribe bien. Incluso nos atreveríamos a decir que es un buen narrador. Se le nota mucho su experiencia de traductor de clásicos de narrativa y su propia labor como novelista. Como poeta, sólo nos gusta cuando adopta un cierto tono reflexivo. Y cuando hace uso de sus sentidos sensoriales. Pero sus descripciones, sus enumeraciones, sus largas frases, sus narraciones, carecen de la emoción lírica que debe tener un poema. En el mejor de los casos entretienen y en algunos otros aburren bastante. Uno puede ser frío, como parece que le achacan al autor, y aún así, que su frialdad se nos transmita y nos logre conmover precisamente por distinta. Pero José Manuel no transmite su supuesta frialdad. Narra bien, pero para nosotros, como poeta, no es interesante. Sus poemas, en nuestra modesta opinión, nos parecen más relatos cortos, puestos en líneas versiculares, que versos. Algo que comparte con algunos poetas de su generación muy conocidos.

Valoración del libro "Casa en construcción": 5 / 10