Mostrando entradas con la etiqueta Visor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Visor. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de septiembre de 2011

Luis García Montero. Un invierno propio


Lleva semanas ocupando la lista de libros más vendidos de poesía. Asunto complicado el de las listas de ventas. Los libreros que figuran como proveedores de información se preguntan quién les pregunta a ellos. Misterios.

Y asunto complicado el de los libros más vendidos. No son pocos los estudios universitarios que han analizado la correlación negativa entre los libros que aparecen como más vendidos y los libros que pasan a la historia de la literatura contemporánea. Otro tema para la reflexión.

Comienza Montero con una declaración de intenciones maxiloconfesionales: "Mi nombre es Luis, / soy español, vivo en Madrid, / en el número uno, calle Larra,/...". La poesía de la experiencia siempre ha sido una manera pretenciosa de denominar a la poesía confesional, basada en un yo hipertrofiado, y lo que es peor, brutalmente aburrido. El comienzo del libro prepara para una suerte de diario especialmente tedioso. El segundo poema, dedicado a su amigo Chus, trata de la amistad y comienza con dos versos que firmaría el peor Sabina. ¿Será verdad que esto puede ser contagioso?

Parece, y se confirma en la lectura, que hay una predisposición a figuras retóricas como la paradoja (repetitivas en el manejo de la mañana/noche), y una tendencia al aforismo aniñado (aquel que no ha terminado de crecer intelectualmente), especialmente en los títulos de cada poema (individualizados como si fueran capítulos, de forma que el libro gaste el mayor número de árboles posible).

Se van sucediendo situaciones de enorme interés dramático en cada uno de los siguientes poemas (el paso por un arco de seguridad aeroportuario, la espera en un teatro...) y Montero trata, en la medida de sus posibilidades, de otorgarle categoría lírica a cada uno de esos momentos ecuménicos abusando de la comparación, la metáfora y cualquier otra herramienta literaria que se le ocurra. El problema es que tiene la misma eficacia que hinchar un neumático de camión a base de soplidos. No hay alma poética ni profundidad. Tan sólo simples herramientas retóricas que nunca pueden levantar por sí solas un poema. En su caso, lo atraviesan.

Pronto aparecen, además, esas pésimas metáforas tan características del autor: "un corazón de lluvia", "una noche de páginas en blanco", "Antes de deshojar las palabras comunes, / necesito la rosa de la noche", "el arañazo rojo de los amaneceres"... Esto configura no sólo un edificio poético vacío sino unos soportales tan endebles que contribuyen, en vez de ayudar, a hundir de lleno el texto en la mediocridad lírica. También aparecen juegos de palabras que sientan tan bien al poema como a una señora gruesa, con perdón, en un vestido rosa de ballet. No es extraño ver clichés extenuados en mil libros anteriores y aquí usados con descaro (el norte/sur, "y tú me digas sí/para venir conmigo" (homenaje conjunto a Los Panchos y a Amado Nervo), la lluvia, la luna, la noche, los terribles poemas de amor, la nieve)... E incluso hay ciertos acercamientos a una poesía surrealista que parecen parches de color verde sobre el neumático que mencionamos anteriormente.

También hay poemas de corte más reflexivo. Como es evidente, las reflexiones son de alcance limitado y siguen teniendo ese tufo confesional del que Montero es incapaz de huir. Y luego se observan multitud de versos intertextuales, usados no como renovación del texto anterior sino como algunos pueblos usaban las piedras de los templos egipcios: sin complejos y para construir chozas donde antes había palacios.

Rescatamos, eso sí, dos conjuntos de versos, entre tanta palabrería: "porque el viento se calma con caricias / igual que los caballos en días de tormenta."; "que las enamoradas / buscasen un espejo donde sentir los labios".

"Eran días de lluvia en un invierno propio", escribe Montero en el verso que da título al libro. Ese invierno, como etapa final, es lo que resalta en el nuevo poemario del editor-poeta. Montero recuerda en una autocita a sus habitaciones separadas, un libro desde el cual ha ido descendiendo hasta llegar a sus dos últimos volúmenes. En este tiempo el taxi ha sido sustituido por los aviones y aeropuertos, una presencia abundante en este libro, pero poco más ha cambiado.

Es muy posible que en toda la historia de la poesía española no haya habido otro poeta con mayor poder que Montero. Co-dirige la colección pija de una de las tres editoriales de poesía más grandes del mundo, controla el 90% de los grandes premios económicos, controla los dos festivales de poesía más importantes de España (Córdoba y Granada), maneja a su antojo a los medios de comunicación de izquierdas y derechas, es junto con su amigo Chus el nuevo virrey de la Nueva España latinoamericana y de su grandísimo mercado, los poetas acuden de rodillas y en romería a su regazo, establece un criterio estilístico del cual no se puede salir sus seguidores, cierra las puertas con candado a quienes no se postran ante él... Y por supuesto tiene a su alrededor un grupo de pelotas nutrido y considerable que le deben alabar todos sus versos a cambio de lo que todos conocemos. Jamás un poeta tan mediocre en lo literario ha sido tan poderoso y a la vez tan peligroso para la poesía (en cuanto a su capacidad para fomentar la consanguinidad). Cualquier posible lector que llegue a la poesía contemporánea a través de Montero, pensando que debe ser el mejor poeta del globo terráqueo dada la inflamación mediática, se dará de bruces con libros como éste, libros que alejan para siempre al lector y al poeta. Ídem con los estudiosos de poesía extranjeros. Si sus ayudantes de cámara piensan que con ladrillos poéticos de este tipo se avanza en el acercamiento al lector es que tienen una opinión sobre el lector muy deplorable.

Con una cadencia monótona, aburrido, sin base poética y carente de cualquier hondura lírica perdurable, este diario de un burgués presuntamente de izquierdas no tiene el discreto encanto de la burguesía. Tiene poemas interminables, ombliguismo, tedio, ausencia de autocrítica y, eso sí, muestra la incapacidad poética de una persona a la que el tiempo colocará en la nada.

Valoración de "Un invierno propio": 2/ 10

lunes, 26 de julio de 2010

Recomendaciones veraniegas


Hola a todas y todos:

Como todos los años aquí va una pequeña selección de recomendaciones de poesía para el verano que nos queda. Pasadlo bien.

1) J. -M. Junoy. Obra Poética. Estudio y edición de Jaume Vallcorba. Traducción de Andrés Sánchez Robayna. Ediciones Acantilado: Excelente recuperación por parte de Acantilado de uno de los poetas más importantes y de mayor calidad de la poesía española del siglo XX. Junoy era, hasta esta publicación, un poeta olvidado no sólo por haber escrito una parte sustancial de su obra en catalán sino por estar fuera de todos los círculos generacionales. Esos círculos que tanto contribuyen a la simplificación del universo poético y que tan ejemplarmente realiza el profesor medio y mediocre de la universidad española. Justísimo rescate que se convierte de lejos en uno de los libros del año.

2) William Butler Yeats. Poesía reunida. Traducción de Antonio Rivero Taravillo. Editorial Pretextos: Aunque Yeats es un poeta muy traducido en España, por primera vez se presenta su poesía traducida al completo. Sin que seamos unos fanáticos de Yeats, poeta irregular en su genio como demuestra la lectura de su poesía reunida, en sus momentos de mayor inspiración el irlandés alcanza una altura poética muy considerable.

3) Raúl Zurita. Purgatorio. Colección Visor de poesía: Algunos piensan que nuestra opinión sobre las conductas paraliterarias de editoriales o autores nos impiden recomendar o premiar. O no se han leído el blog (premios anuales, recomendaciones en verano o Navidad) o su única intención es encaminar su frustración a través de la mentira. No es éste el primer libro de Visor que recomendamos, ni mucho menos, ni tampoco será el último. Especialmente en lo que se refiere a edición de poesía latinoamericana su trabajo está siendo bueno (cosa aparte es la que tienen montada en Casa de América y alrededores, incluyendo subvenciones). El libro de Raúl Zurita es un ejemplo de dos cosas. La primera es que se puede ser joven y escribir como un adulto, no como un postadolescente interminable e insoportable. La segunda es que se puede escribir poesía política y a la vez tratar de innovar en la forma. Ambas cosas las logró en los 70 Raúl Zurita con este libro clásico de la poesía latinoamericana. Muy recomendable.


A Acantilado la criticamos en su momento por aquella poesía reunida horrorosa de Andrés Neuman. No son pocos los premios de Pretextos que se han llevado algún palo por nuestra parte. Y de Visor, qué contar. Sin embargo, no nos casamos ni divorciamos de nadie. Hay gente que nos sigue, algún editor entre ellos, que no puede entender que recomendemos un libro de Visor. Nosotros no vamos a cambiar. Cuando Visor hace algo mal, que suele coincidir con cada nuevo premio de la casa, lo decimos y lo seguiremos diciendo. Pero os trataríamos como idiotas si no recomendáramos un buen libro que ha salido en una editorial, por mal que nos caiga la editorial y su forma de trabajar, como es este caso. Hay espacio para la crítica y también para la alabanza. De acuerdo que ellos nunca lo harían. De acuerdo en que no hay nadie tan partidista y tribal como ellos. Pero nosotros no queremos ser ellos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

José Luis Rey. Barroco


Hola a todas y todos:

El XXII Premio de la Fundación Loewe fue a parar a José Luis Rey por su libro "Barroco". En su día ya hicimos una valoración respecto a la ecuanimidad aparente del premio y poco más tenemos que añadir sobre ese tema:

http://criticadepoesia.blogspot.com/2009/11/premios-de-poesia-ultimo-trimestre-de.html

Comenzaremos por los problemas menores que percibimos, seguiremos por los mayores y diremos luego lo que sí nos gusta.

Uno de los problemas menores lo hemos denominado repeticiones cargantes. Es verdad que alguna palabras se repiten de vez en cuando, como gramática, luz, naranjas, inglés, jirafa, sol, cielo y otros sustantivos. También se repiten algunas metáforas como la de los grifos. Más incomprensible y pesada, sin embargo, resulta la repetición de los meses y estaciones: "junio lleno de apóstrofes", "junio entero", "un porche en agosto", "por el túnel de junio", "caído del telar rojo de junio, "tejer el verano", "yo sería el verano", "El verano será su última hazaña", "tu pelo huele a mayo", "era junio una orden", "bajo la arena de la luz de junio"...Igualmente cargante resulta las de los temibles azules: "con sus ideas azules", "en sus piernas azules", "veo el camión azul", "recuerdo la ventana azul", "arena azul de Palestina", "el azul cereal", "el animal azul que en ellos vive"...

Un problema relacionado anímicamente con el anterior en la extensión de los poemas. Unos cuantos de ellos ocupan varias páginas y no encontramos la razón para tal verborrea. El poeta podría haber dicho lo mismo ahorrándose un buen puñado de versos pero la contención no es una de las virtudes de Rey.

Otro problema, no menor, pero tan común que hemos de reducir su importancia relativa, es la versificación tremendamente clásica y aun así fallida, a nuestro juicio, en ocasiones. Fallida por ejemplo en el endecasílabo "en la lluvia que cae sobre el mundo" o en "Ya no suele llover ni la luz entra" o en el alejandrino "en la mesa en que al fin nos reuniremos". Independientemente de estos supuestos fallos, discutibles como puede verse en los comentarios, el sonido repetitivo de endecasílabos y alejandrinos aburre la lectura. Insistimos en que es un problema generalizado pero no por ello debemos de dejar de nombrarlo. Innoven un poco, por favor. Estamos en tiempos pre-Rubén Darío en lo que a riqueza métrica se refiere.

Un problema ya no menor pero tampoco gigante, porque se suele encontrar concentrado en poemas y no repartido por todo el libro, son los versos incomprensiblemente antiguos, gastados y amanerados. Sin ánimo de ser exhaustivos aquí van unas cuantas perlas rococós: "dejaron abierto nuestro amanecer", "mar; oh límpiame mi peso", "Oh yo diré tu gloria", "Oh puro cuerpo mío", "Oh cantata del mar", "se evaporó en el libro de oro y aire.", "Y este cuerpo será copa encendida / donde posen su vuelo las infantas.", "Y eran interminables las piernas del rocío", "pespunte de los soles", "seremos la costura del fulgor", "Qué hermosa tilde el alma", "Las estrellas serán / las divisas que gane con mi gloria:"...

En ese aire apolillado que "Barroco" tiene en varias de sus páginas encontramos poemas muy malos como "El tartamudo amarillo", "La letra A", "Aventura bizantina resuelta para bien", "El incendio visto por el ratón", "Pervertido, tú siempre desearás el sol", "Mujer en el campo magnético", "La moda" y alguno más.

Dos son los problemas graves de "Barroco", problemas que empequeñecen a los anteriores. El primero, el abuso de la intertextualidad, que se puede ver detalladamente en el Apéndice a esta entrada (mucho menos exhaustiva de lo que parece). Ya lo había anunciado de manera poco clara Túa Blesa en su crítica de El Cultural, en la que, con el cariño que trata la revista al premio, decía sin ponerse colorado que todo lo viejo sonaba nuevo en manos de Rey. Lo cierto es que a nosotros, tanto verso ajeno nos suena rumiado y rerrumiado. El problema es que hemos recorrido todos los poemas de "Barroco" y en todos, todos sí, hemos encontrado citas intertextuales. Es verdad que algunos de esos versos tienen el carácter de lugar común y que en otros casos puede ser una mera coincidencia. Pero en tantos casos la virtud se hace vicio. Un poeta que presume de imaginación e imágenes no puede tirar de esa manera de los versos de otros, versos muchos de ellos malos y de poetas de segunda fila. El resultado, de lo contrario, parece un intento fallido de collage, casi un pastiche, de difícil digestión. Insufrible tanto verso de otro. Poco elegante además que no haya un epílogo de reconocimientos a los versos recogidos como suele hacerse. Mal, mal, mal.

Dejemos por un momento el segundo problema. José Luis rey titula bien los poemas, y algunos de ellos están por encima de la media de lo que solemos leer ("Academia de Junio", "El postre", "Culteranismo", "Dragón"), en especial en la primera parte del poemario. El libro contiene algunas imágenes sugerentes, pero son más retazos, versos aislados, que poemas redondos y cerrados:"sonido de mosca golpeando el cristal de la palabra mosca", "no la ventosa bíblica / que extrae los pecados.", "Mi pantalón se llena de ceniza / que sobró en Pompeya"; "¿De dónde son, de dónde son los grandes solitarios?"; "la que vende su pelo en los mercados".

Cuando el poeta tira de su propia imaginación y se olvida de imitar, logra resultados bastante mejores que cuando toma prestados versos. Lo mismo ocurre cuando se pone el gorro irracionalista y olvida su barroquismo: "Las bicicletas, los patines / han gastado la luna y tú no vienes / a merendar a casa cuando nieva. ¿No sabes? / Veo un bosque girando en una lavadora."; "hay un puerto en el techo del cuarto"; "los muertos subieron en el aire / sólo porque tosí."; "autobuses que regresan del mar", "Por junio hay fresas en su pelo / y jirafas lentísimas en el fondo del mar."; "cuando los ahogados salgan por los grifos / y las bañeras se llenen de público cuyos zapatos ya no suenan"...

El problema, y llegamos al segundo problema, es que muchos de esos versos buenos no tienen continuidad dentro del poema. Son fogonazos aislados. Tienen más una apariencia de fuego de artificio. Pueden ser versos inspirado pero desconyuntados. Para que se entienda bien lo que queremos decir, no hay un sólo poema en el libro que nos conmueva. Leemos el libro y una vez acabado no ha quedado nada dentro de nosotros. Ni existe una vivencia interesante transmitida ni hay una capacidad de desarrollo intelectual que compense la falta de vida en los poemas. Las elegías parecen bromas involuntarias y se quedan en meros juegos sin interés. Nada trasciende ni invita a la reflexión. Los versos buenos son decorativos, y es ahí donde verdaderamente es barroco el libro: en su vacuidad, en su carácter meramente decorativo en el mejor de los casos.

Autocomplacencia y superficialidad serían los verdaderos lastres de "Barroco" junto con el exceso intertextual. Para nosotros un nuevo fracaso literario de la factoría Loewe-Luis Antonio-Visor.

Valoración subjetiva del libro "Barroco": 3,5 / 10

PD.- Hemos cambiado el motor de los comentarios. Hay varias razones para ello. Creemos que ahora se verán mejor. Ya nos diréis. Ya os diremos también las otras razones detrás del cambio.


Apéndice
(se listan los poemas y a continuación alguna posible intertextualidad)

"Academia de Junio": "Muslo de luz" en Jorge Enrique Adoum; "Venas del verano" en Diego Muzzio; "rosa en las pupilas" en José Ortega.

"El postre": "risa atrapada" en Clara Janés por la "risa cazada"; "Gelatina del sol" en Rubén Benítez.

"Canción del perro al pasar": "Comeré nubes" en María Olmeda; "palabras blancas" en Carlos Edmundo de Ory.

"Culteranismo": "Cuando la acabe la luz" en José Viñals. "las sábanas del sol" en Juan Carlos Martini.

"El tartamudo amarillo": "pronunciaba el aire" en Alvaro Mutis por "pronuncian el aire"; "fonemas rotos" en Luis Fernando Brehm; "luz furtiva" en Ramón Guillén.

"Las gigantas y la respiración": "boca amarilla" en Pablo Neruda; "muslos elásticos" en García Márquez; "pan en los oídos" en Jules Renard; "siglos del sol" en Alberto Baeza.

"Cómo la fontanería...": "fotografía desganada" en García Márquez; "coronada de luciérnagas" en Manuel Mújica.

"Indigestión": "crujido del tiempo" en Cándido Gerón; "astilla de la luna" en Alfonso Reyes; "vomitando estrellas" en poema anónimo español.

"El ruido que hacen los vecinos": "rasga el vendaval" en Clara Janés; "noche encendida" en Jorge Guillén; "nieve en llamas" en Pere Gimferrer; "nadador en los espejos" en Héctor Villanueva; "honor de la nada" en Von Gericke y en el propio Rey en su libro sobre Gimferrer; dos últimos versos en Gamoneda y Aleixandre.

"La letra A": "floresta luminosa" en Erico Veríssimo; "mi estrella polar" en Arturo Mom.

"Entretenimientos de un vigilante nocturno": "hormigas en los párpados" en María Dolores Rodríguez Guzman; "lluvia se irisa" por "lluvia irisada" en Cintio Vitier, "el cielo una gigante boca" en Juan Martínez de la Parra, "sonrisa de pan " en Max Aub.

"Madrigal que Don Amor hizo a la Nada": "uvas en tu ojos" basado en Eugenio de Ochoa; "disfrazo de luz" por el "disfraz de luz" en Adolfo Costa.

"Los maestro cantores": "las paredes del amor" en Ricardo Zelarayán; "tiempo de hulla" en Cayetano Rosell; "girasol de la música" en Winett de Roca; "cantata del mar" en Primo Castrillo.

"Los gramáticos en la Edad Media": "barba del verano" en Juana de Ibarbourou.

"Eleanor entra por mi oído izquierdo": "madre de mi luz" basado en "madre de la luz" de Fray Luis de Granada; "respiración de la madera" en Roa Bastos, "pífano puro" como el apodo de Garcilaso. Los Beatles, repartidos.

"Aventura bizantina resuelta para bien": "tabernas de la luna" en Antonio Martínez Sarrión.

"El incendio visto por el ratón": "rozar la transparencia" en Antonio Martínez Sarrión, "final de sed" en Eduardo Zepeda, "morir fuera luz" con el "morir es luz" de José Martí.

"Aristocracia": "luz heráldica" en Pere Gimferrer, "soledad casi británica" en Bryce Echenique.

"Pervertido, tú siempre desearás el sol": "respiraba el milagro" en Enrique Jaramillo: "piernas del rocío" en Zoé Valdés; "orgasmo del mar" en Zoé Valdés.

"La caída de la casa última": "Los tejados se quiebran" en José Luis Martín.

"Noches de radio"; "puerta del aire" en Celso Emilio Ferreiro.

"El alquiler": "cavo en la luz" por el "cavar en la luz" de Juan Rejano.

"Naranjas en la mesa": "hojas del sol" en Luis de León, "Quizá vivir es sólo aprendizaje" remite al "vivir es aprender" de Bergamín.

"Mujer en el campo magnético": "palabras de chicle" en Jaime Carrero: "zapato del sol" en Rafael Ortiz, Serafina Nuñez en "tarde imantada" por "Me ha imantado la tarde".

"La moda": "hombro de la luz" en Alberti; "noche de los huesos" en Jorge Fernández; "pijama de nubes" en Lorca; "costura del fulgor" en Juan Carlos Nevado.

"Adios a la experiencia": "las venas del día" en Eduardo González Lanuza

"Después de la anunciación": "en la cima del canto" en Antonio Fernández.

"Dragón": "morder el cielo" en Gerardo Diego, "luna en llamas" en Alberti, "escrita con estrellas" en Quevedo, repite el "honor de la nada" ya comentado.

"Faltas de ortografía": varios en el caso del "alfabeto del alma". Unos pocos menos pero diferentes con el "acento del alma" en vez de la tilde; "noches en llamas" en Antonio Machado: "cielo de papel" en Alfonso Carrizo.

"Barroco": "Leer la luz" en Antonio Quintana, "sol de otra infancia" en Blas de Otero, "traje descosido de la lluvia" en Eliana Navarro.

"Mi Estonia": "noche blanca" en Manuel Machado; "cruzar el silencio" en Francisco Tobar, "volver desde la luz" en Epístola a Silvio.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Kirmen Uribe: "Mientras tanto cógeme la mano"



Hola a todas y todos:

Esta semana, a petición popular al buzón, traemos el libro de Kirmen Uribe “Mientras tanto cógeme la mano”. Edita Visor.

La autovaloración sobre nuestra presunta objetividad es complicada. De nuevo, cómo no, Visor, y ha sido un premio nacional de narrativa que huele demasiado a política. Más de lo normal, queremos decir. Situamos nuestra nota entre un 0 y un 2. Bajo cero.

Antes de empezar, nos estremece la contraportada, mezcla de medias verdades y de, ¿errores?

En ella se indica que el libro es Premio Nacional de la Crítica (con esas pomposas mayúsculas). El libro fue premio nacional de la crítica para obras escritas en vasco. A nuestra observación de siempre sobre el carácter ostentoso del título de este premio (es un premio de una asociación de críticos, el artículo “la” le confiere una afectación y exclusividad ridículas), hay que añadir el carácter mucho más reducido del verdadero premio del libro, circunscrito a la lengua vasca. Vemos que la misma media verdad aparece en la página del PEN americana, y por tanto responsabilizamos al autor en un caso claro de hinchazón de CV por omisión de sintagmas.

Dice la contraportada, además, que la versión inglesa fue premiada por el PEN American Center como “finalista al mejor libro de poesía traducido al inglés el año 2007 en EEUU. (sic)”. De risa. En primer lugar, muchos americanos no son tan fantasmas como algunos de por aquí y no se atreverían a decir que un libro es el mejor o uno de los finalistas a mejores libros de poesía traducidos en su país. Existen dos premios a traducciones al inglés que organiza PEN. El más importante es el PEN Translation Prize. El segundo premio es el PEN Award for Poetry in Translation ("recognizes book-length translations of poetry from any language into English published in the previous calendar year and is judged by a single translator of poetry appointed by the PEN Translation Committee"). Como se puede leer, nada que ver con el carácter de propaganda de la contraportada. Ni es un premio al mejor libro en el año ni nada que se le parezca. Es un premio que otorga un solo traductor a otro, y que el PEN paga con 3000 dólares. Pues de ese segundo premio la traductora fue finalista, no ganadora, junto con otra persona. Y lo fue por hacer la traducción directamente del vasco, algo poco visto en EE.UU.

De la misma forma se habla de que el autor ha publicado su obra en The New Yorker, cuando es la traductora la que llevó a las páginas de esta revista su, para ellos, exótica traducción.

¿Por qué tanto empeño por esta traductora y alguno más en la obra de Uribe? Creemos que no se debe a la calidad del poemario, que anticipamos que es muy baja. Tiene más que ver con el hecho de que sea un libro escrito en vasco. Leemos, por ejemplo, en la contraportada del libro traducido al inglés: "Gracias a Elizabeth Macklin por traer al inglés la poesía de Kirmen Uribe, escrita en la lengua europea más antigua". La minireseña la firma un señor llamado Mark Kurlanski, autor del libro "La historia vasca del mundo". ¿El interés es la obra o la lengua? Más bien parece lo segundo. El resto de comentaristas de 4º fila de la contraportada destacan el hecho de que se trata de la primera traducción vasco-inglés sin pasar por el castellano. Desconocemos si eso es verdad pero no hace que el libro sea necesariamente bueno, sino que lo acerca al terreno ya comentado de lo exótico.
Todo nacionalismo necesita reivindicar su lengua para sentir que su territorio es todavía más válido, y así mear a gusto en sus esquinas divisorias. Para una lengua que carece de Cervantes, de Rosalía o de Ausiás, es importante mimar al máximo a sus escritores. Como en este caso parece que hay una ligazón política a la apresurada entronización del autor, no podemos entender, ni creer, que no haya mejores autores para promocionar la lengua vasca. Y lo decimos porque este libro, desde el punto de vista literario, es muy mediocre.

Comienza el libro con una introducción del propio Uribe, introducción con un marcado carácter de estudiante de secundaria, que aleja al autor, por el momento, de cualquier posibilidad de realizar un sesudo ensayo que vaya más allá de comentar que un poema es como una onza de chocolate. Como ya comentó alguien, los ecos de Forrest Gump alcanzan de lleno la poética del autor, en un viaje de ida y vuelta eterno y retroalimentado entre el imperio y el caserío.

En sus siete partes más el poema introductorio (el único salvable), hablamos de una poesía basada en la anécdota familiar, en la historieta de abuelo, en algún poema erótico-glacial, en una melancolía patético- sentimentaloide (el poema “Aquel día”), nostalgia agrícola (“El cerezo”), reflexiones de columna de diario de provincias (“Hoy parece que hemos de ser perfectos también en la cama”), todo ello carente del más mínimo interés narrativo y mucho menos poético.

Es curioso que Uribe, evitaremos llamarlo poeta, diga que “siempre un poema transmite algo nuevo”. Si hacemos caso a su propia premisa, habría que considerar la posibilidad de que no haya un solo poema en todo el libro. Y no nos referimos al poema “No se puede decir”, escrito por miles de poetas antes, aunque nunca de manera tan rematadamente mala. Porque decir

“Mira, el mar mueve la arena
como el viento mueve el trigo.”

no parece que nos transmite nada nuevo. Tampoco con los niños: “Parece un lago helado / en el que se va borrando / el rostro del niño que un día fue.” O con su hermana: “Tiene los ojos llorosos, pequeños / como las fresas silvestres.” Ni siquiera con el mar: “el mar brilla como una merluza. / Las estrellas saltan como escamas.”

Cuando trata del amor es algo similar: “no quiero promesas, no quiero disculpas, / tan sólo un gesto de amor.” O “Tus piernas largas y frías / como el agua de la fuente”; “Es de noche en el hemisferio de sus ojos”

Hay una cosa que nos molesta especialmente del libro y es la felicidad boba que parece mostrar. No estamos hablando de una mirada infantil sino de infantilismo. Ejemplos: “Es domingo en la playa para la gente de buena voluntad.”; el final de “Pesadilla”, el chiste de Bhután, el poema “El extraño” o un Duchamp que parece un imbécil en los diálogos con Aresti.

En un manejo muy torpe de la retórica, molestan especialmente las repeticiones de versos en un mismo poema como “El nunca decía te quiero”, “El tiempo de los árboles” o el terrible “Tecnología”. Se puede sonar igual de antiguo pero no más.

Incluso hay versos que incitan a la risa: “Las heridas de las peras golpeadas no se pueden cerrar.”. Es cierto, ni biólogos ni botánicos se han preocupado todavía sobre el cierre de las heridas en las peras. Vivimos un mundo terrible e incomprensible.

También dice Uribe que el poema es ritmo, como si existiera ritmo en la versión castellana que hemos leído.

Mirad que llevamos libros. Será por el cansancio de tanta poesía mala y mediocre subida a unos altares de barro. Pero terminar un poema a un padre escribiendo “y así terminó también la vida de mi padre, / como un barco que se pierde en el horizonte / girando hacia el Oeste, /dibujando recuerdos en su estela” produce cataratas. Eso y mayo extendiendo su párpado azul sobre el puerto nos llevan a:

Valoración de “Mientras tanto cógeme la mano”: 0,25 / 10

Dice Uribe en un verso que “sin riesgo, no hay nada”. En realidad poco puede arriesgar quien maneja tan mal los aspectos más elementales de la poesía. Que se quede, por Dios que se quede, en la narrativa por muchos años, que siga teniendo tantos colegas en política y que, por favor, la gente no utilice el sustantivo poeta en vano.
Agur.

domingo, 18 de octubre de 2009

Jaime Siles en "Desnudos y acuarelas". José Luis Piquero con "El fin de semana perdido". Contracrítica


Hola a todas y todos:

Hacía tiempo que no dedicábamos nuestras páginas a ejercer una de las tareas fundamentales de este blog: la contracrítica. Sabemos que algunos de vosotros preferís que señalemos sólo los buenos libros pero en un panorama cultural como el español en el que la crítica oficial la hacen cuatro colegas, y la crítica en Internet los otros cuatro colegas restantes y entre ellos, hacen falta mecanismos de contrapoder para que el panorama lector no parezca una colección de bobos asintiendo con la cabeza.

Comenzamos por Jaime Siles. El libro que presenta se titula "Desnudos y acuarelas", edita Visor y ha recibido el XXII Premio Tiflos de Poesía. El jurado era casero incluido el propio editor, Luis Alberto de Cuencia, etc, etc. Una persona como Siles, tan amiga de Chus, que ha ganado tantos premios con él en esa editorial, en fin, nos lleva a la siguiente valoración:

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del XXII premio Tiflos de Poesía: 0 /10

Más alto y descarnado se puede decir, pero no más claro.

A un profesional de los premios y jurados Visor como Jaime no le tenemos mucha simpatía. La objetividad, por otra parte, de El Cultural a Visor es cero, por razones que ya hemos comentado en otras ocasiones. Cero para todos en objetividad, incluidos nosotros.

El libro se divide en dos parte, "Desnudos" la primera y "Acuarela" la segunda. No hemos contado todos los versos, por puro aburrimiento, pero creemos que el libro, en sus totalidad está escrito en heptasílabos, lo que le da una monocromía rítmica y tonal que solo la corta duración del poemario hace algo más llevadera. La mayoría de las estrofas son cuartetos rimados. Cualquier tipo de riqueza prosódica no existe. Es un sonsonete monocorde insufrible, con una variación acentual escasísima.

Si en lo métrico el libro resulta soporífero, salvo para Túa Blesa que tanto sabe de música (verlo en youtube), en el resto de apartados la mezcla es de sopor por un lado y de perplejidad por otro. El cómo una persona culta, leída, aparentemente viajada, por encima de la media en sus reseñas y ensayos, puede escribir una poesía tan mala, tan rematadamente rancia en su enfoque neoclásico a veces, barroco otras, es difícil de entender. Leemos la poesía reunida de este señor, nos detenemos en aquellos semáforos, y seguimos avanzando en el tiempo e incluso parece que la involución estilística del poeta no sólo no se ha reducido sino que se ha acrecentado. Este libro que hoy tenemos delante no debería haber pasado el comité de lectura de ningún premio de ayuntamiento perdido o de final de curso.

Podríamos poner ejemplos de versos para darnos a entender. Pondremos algunos pero no queremos aburriros más de lo debido. No sería justo. En el poema "Sucesión de desnudos", unos cuantos versos: "su pubis se asomaba / a un jardín de cobrizos / celajes que cruzaba / una línea azul / sobre un centro de escarcha / sobre el que un breve tul / impedía la marcha." Ohhh, qué bonito. Un poco más adelante: "Estaba contemplando / su cuerpo de delicia /cuando llegó remando una nave fenicia". Parece que delicia no encontró mejor rima que fenicia, nave que desaparece en los siguientes cuartetos.

El poema Acuarelas tiene un tono similar: "y que escribe palomas / en tazas de marfil / mientras miro los lentos / setos de Patinir". En otro poema, la nada de la noche "pulsada por los dedos / de una lejana lira / por cuyas cuerdas pasa / el aire de mi vida." Problemas de salud produce la lectura de estos versos.

Podríamos seguir pero qué sentido tendría. Esto es versificación y de la mala. No es ni siquiera poesía. Tanta cursilería no la soportaría ni el más patético de los románticos del XIX.

Valoración del libro "Desnudos y acuarelas": 0,5 / 10


El segundo libro contracriticado es "El fin de semana perdido", de José Luis Piquero. Publica DVD y esta vez no es un premio.

La crítica la realiza Francisco Díaz de Castro en El Cultural. Piquero puede llevar años sin publicar pero su red de amistades interesantes es amplia y extensa y llega a casi cualquier lugar. Además, DVD es el segundo mejor amigo de El Cultural tras Visor:

Valoración subjetiva de la objetividad del crítico sobre el autor: 2 / 10

Nuestra autovaloración se ve afectada por lo ocurrido en los premios DVD de los últimos años: 3/ 10

Aunque parten de estéticas distintas, la valoración final de "El fin de semana perdido" no va a ser muy distinta a la de "Desnudos y acuarelas". El autor, en su planteamiento formal, confunde moderno con modernez. Algunos siguen pensando que resulta moderno escribir polla, caca, culo, pis...La germanía de nuestra Edad de Oro nos avisa que ser moderno debe ser otra cosa. Como comentaba una mujer en la entrada anterior, es cierto que la masa se enardece cuando en sitios como Bukoswki Club y similares, el poetastro de turno comienza a realizar una especie de "tacos dropping", y el colega, siempre es colega, baja arropado por la masa sintiéndose el nuevo Kerouac. La pandilla le anima y ellos le creen. Es una especie de realismo sucio, tan mal copiado por gente como Roger Wolfe, que todavía es poeta, y copiado en tercera derivada por una caterva numerosa de gente que cree que todo lo que se necesita para ser un buen poeta es estar borracho, fumar todo lo fumable, presumir de una vida sexual conflictiva y leer a poetas tan malos como Bukoswki.

Sin que sea el caso exactamente de Piquero, sí parece que el tono de unos cuantos poemas pretende supuestamente provocar cierta reacción de sorpresa y exclamaciones de atrevimiento, muy propia de una generación como la suya que ha vivido víctima de la represión sexual. Así no es de extrañar que Díaz de Catro, que debe ser de su generación o mayor, hable de provocación. ¿Qué es provocación? ¿Hablar de sexo es provocación? Incluso menciona la palabra transgresión. ¿Sexo entre más de dos personas es transgresión? Venga ya con las palabras reclamos comerciales para atraer a cuatro reprimidos.

En realidad lo que trata de hacer Piquero es una poesía confesional, con algunos toques propios en lo sexual y en cualquiera de sus varias ocurrencias, que caen por un lado en una narratividad carente de poesía y por otro que aburren tremendamente ante las sospechas de que este personaje podría estar enamorado de sí mismo. A los pocos poemas no nos importan ya ni sus aventuras sexuales, ni sus reflexiones de andar por casa, ni su victimismo ni nada de nada. Ni su desamor nos conmueve ni su erotismo nos excita. Ni cuando abandona toda retórica para ofrecer un verso desnudo pero vacío, ni cuando se acoge a ella o con poca fortuna o tirando directamente del intertexto. Es un confesionalismo mal entendido, de taller de poesía, de una calidad poética muy baja. En muchos casos ni siquiera es poesía sino un mal cuento dividido en supuestos versos.

El malditismo suena impostado, además de repetido y antiguo. Ese poema de Caín está ya escrito una y mil veces en el siglo XIX. Ídem con la rebeldía pasada de fecha. El escritor se atreve además a buscar el adoctrinamiento, como si fuera poseedor de una verdad y necesitara transmitirla. En el fondo, es un moralizador como lo demuestra en su poema "Mensaje a los adolescentes".

Pésima poesía realista, pésima poesía confesional, libro que se hace largo al tercer poema, y tiene treinta y cuatro, lo peor del poemario es su carácter circunstancial. La poesía buena realista hace de la anécdota algo universal. En el caso de Piquero, la anécdota se queda en anécdota, incluso cuando trata de hacerla transcender a través de sustantivos abstractos.

El colmo viene al final con ese diccionario de palabras para lectores analfabetos en donde Piquero explica el significado de palabras utilizadas en sus poemas como sinapsis. Otros comentarios sobre sus propios poemas resultan superfluos e intrascendentes.

Tampoco en los poemas que pasan desapercibidos ni en los poemas que destacan sus críticos y amigos ("El abrigo azul", "Wakefield"). Prácticamente nada se salva de este libro que seguirán cantando su enorme lista de amigos, especialmente en prensa local, pero que para nosotros es un fracaso como poesía realista, como confesional y como intento adolescente de transgresión y modernez. Un mal libro de poesía.

Y ya van unos cuantos en DVD. Una editorial que empezó con buenas elecciones, que poco a poco ha ido cayendo en los mismos vicios que las demás, sin considerar su introducción en el mundo de los premios. Seguirá contando con el apoyo de El Cultural y otros medios pero no. Esto se acaba. El último libro, de su propio editor Sergio Gaspar, Estancia, marca una sima de calidad poética difícil de recuperar.

Valoración del libro "El fin de semana perdido": 1 / 10

viernes, 11 de septiembre de 2009

Resumen rápido veraniego


Estimados amigas y amigos:


Con claras muestras de encefalograma plano se ha presentado este verano que se acaba. La crisis, diga lo que diga el virrey, está siendo dura y las editoriales, con la excepción de las pocas que viven del dinero público, lo están pasando mal. Ídem con los autores que, salvo que lleven dinero contante y sonante en el bolsillo, están viendo como sus libros se retrasan sine die.


Comenzó mal el verano con la muerte de Victoriano Crémer. No es difícil imaginar que su poesía está lejos de nuestros gustos pero nadie podrá dudar del amor y la convicción que este poeta tenía hacia el arte que todos compartimos. Descanse en paz.


Entre otras malas noticias se anunció la vuelta a la poesía escrita de Juan Cobo Wilkins en un libro que ya ha publicado la Fundación José Manuel Lara. Todo muy pepero. “Cobos Wilkins explica que los poemas "responden a vida vivida y metamorfoseada en palabra". "Pero más que un recorrido por la vida, esta biografía es una profunda inmersión, un ahondamiento abisal en ella. 'Biografía impura' asume ese riesgo con el vértigo de su desnudez", matiza el autor.” Glubs. Vértigo abisal es una buena definición.


Un premio aparentemente limpio, a pesar de lo poco que confiamos en uno de los miembros del jurado apellidado Lostalé: El poeta onubense Santiago Aguaded fue distinguido con el XXX Premio de Poesía Juan Alcalde 2009, dotado económicamente con 3.000 euros y la publicación de la obra en la colección de poesía " Juan Alcalde", por el libro titulado "Voz vencida". El jurado de esta edición estuvo presidido por José Corredor Matheos, e integrado por Javier Lostalé, el profesor Jesús María Barrajón y el secretario de la asociación que lo organiza.



Valoración subjetiva de la ecuanimidad del premio: 7/10

Por el Faro de Vigo nos llegó la noticia de que Nicanor Parra sigue vivito y coleando ya que acaba de cumplir 95 años. “Preguntado tras su éxito si buscaba ser el mejor poeta de Chile, respondió que "no, me conformo con ser el mejor poeta de Isla Negra."

También se refirió a Neruda y a otros grandes poetas chilenos cuando proclamó: "No a la poesía de pequeño Dios (por Vicente Huidobro). No a la poesía de toro furioso (por Pablo de Rokha). No a la poesía de vaca sagrada (por Neruda)". Genio y figura hasta el final, en lo muy bueno y en lo bochornoso. Por favor, tráiganlo a España. Necesitamos a personajes auténticos como él.


Otra noticia buena fue que nuestro admirado poeta venezolano Rafael Cadenas ganó el Premio de Literatura y Lenguas Romances de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL, en Méjico. En un comunicado, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) informó que, de acuerdo con el fallo del jurado, el premio dotado con 150.000 dólares se le concede a Cadenas en reconocimiento a "una vida dedicada a la literatura".Un buen premio, con una dotacion económica excesiva. El jurado estuvo integrado por María Luisa Blanco (España), Ana María González Luna (México), Gustavo Guerrero (Venezuela), Darío Jaramillo (Colombia), Lucía Melgar (México), Vicente Quirarte (México) y Raymond L. Williams (Estados Unidos). Es lo que llamamos un jurado mixto de verdad, con personas procedentes de diversos países y tendencias artísticas. Lo que mismo que Visor, con quien acabaremos esta entrada más adelante.


Parece que va terminándose la película sobre Gil de Biedma. Desconocemos la habilidad como cineasta de Sigfrid Monleón, el director de la película. Si es cierto que piensa que Gil de Biedma es "la voz que cambió la poesía española", habría que empezar a dudar seriamente sobre el proyecto, que podría ser una hagiografía de cuidado. Veremos.


Sin abandonar la Baleares, en torno a principios de agosto, Antonio Colinas, Antoni Marí Muñoz y Vicente Valero "presentaron" en Ibiza la colección ´Nuevos textos sagrados´, de Tusquets editores. ¿No estaba ya lo suficientemente presentada? Atención a las palabras de Antoni Marí, el director y responsable, por tanto, de la significativa caída en la calidad de la colección en los últimos años: «Hemos tenido más en cuenta la excelencia de los textos que los nombres». Ja. Ja. Y ja. Hay que tener poca vergüenza torera para decir semejante excusatio non petita. En poesía Tusquets es la editorial más marquista del Mercado y precisamente por eso su colección está haciendo aguas. Por aceptar libros infumables por la única razón del nombre en la portada (¿por ejemplo el mismo Colinas?). Dado que Tusquets gasta mucho dinero en publicidad en los suplementos (recordemos la edulcorada entrevista de Azancot a la directora no hace mucho), nadie se atreve a decir nada malo de ellos. Es El Corte Inglés de la poesía. Todo lo que se dice ha de ser bueno.


En Ibiza también hubo un recital, citado en varias fuentes, de Colinas, Clark y Herranz. Se confirma que nuestro amigo Ben tiene a su vez como colegas a los críticos más influyentes del país (influyente no es necesariamente sinónimo de mejor). Todo un ejemplo (ten amigas para esto, Ben).


El periodista gaditano Juan José Téllez ganó el Premio Unicaja de Poesía que publica Visor. El jurado, purito purito: el también periodista Manuel Alcántara (sí, el mismo del famoso premio que ya comentamos), José Manuel Caballero Bonald, Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero, Jesús García (Chus Visor) y el profesor Antonio Garrido Moraga. Todos con el RH correspondiente.


Entendemos como casualidad que el cierto dominio gaditano del jurado haya tenido algo que ver en la elección del poeta, publicado anteriormente en la revista de la Fundación Caballero Bonald y buen amigo de unos cuantos miembros del jurado.



Atención por favor a la siguiente morbosa casualidad. En 2006 Téllez formó parte del jurado del premio Unicaja (también Unicaja) de periodismo, en el que coincidió con Manuel Alcántara y Felipe Benítez Reyes, y el premio fue a parar a otro habitual de estas lides: Jaime Siles. El título del artículo de Siles era “Las grandes superficies”. Sin duda como homenaje, el poemario de Téllez se titula “Las grandes superficies”. Emocionantes estas entrañables coincidencias de títulos, jurados que luego son premiados, reciclados en el contenedor adecuado y resucitados para la vida moderna.

Como resumen, las palabras del sr. Téllez: "Me encanta recibir un premio de este corte, procedente de un jurado al que no sólo admiro, sino que quiero. Tengo que mostrarles toda mi gratitud". El sr. Téllez tiene medios, de comunicación, de sobra para hacerlo.

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del premio: 2/10

Un premio que sí parece que tuvo una mayor dosis de objetividad fue el VIII Premio Internacional de Poesía “LEÓN FELIPE”. El jurado estuvo compuesto por José Ramos San Primitivo (Alcalde de la villa de Tábara) y compuesto por los poetas siguientes: D. Antonio Colinas (omnipresente), D.Jesús Losada, D. Enrique Villagrasa (colaborador de la revista Qué), D. Javier Asiáin, D. José Luis Allo y D. Joan Gonper (Director de la editorial CELYA).

El ganador del premio fue Zacarías Custodio Lorenzo, habitual de Ediciones Libertarias. Salvo que alguien diga lo contrario, no vemos problemas de objetividad.

Valoración subjetiva de la ecuanimidad del premio: 7 / 10

Con interés vamos a seguir la noticia de la reedición del libro de José María Parreño "Instrucciones para blindar un corazón" realizada por Tansonville. Aquellos tiempos en los que un accésit del Adonáis valía por una década de premiados actuales.

Por último,“Jesús García Sánchez, conocido como Chus Visor, recibió ayer el primer Premio La Trastienda en reconocimiento a sus más de cuarenta años de vocación creadora y editorial y su compromiso con la palabra, en un acto que tuvo lugar en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander.La UIMP destaca que, en su primera edición, el Premio La Trastienda distinguirá a uno de los más destacados editores iberoamericanos, que ha centrado su labor en el sector editorial inmensamente minoritario, la poesía, y ha cosechado una carrera repleta de hallazgos "gracias a una sensibilidad y un don especial para reconocer las grandes creaciones".“Junto a Chus Visor, participarán en el acto los escritores Almudena Grandes, Benjamín Prado, Joaquín Sabina, José Caballero Bonald y Luis García Montero...

"Juan Gelman, Federico Mayor Zaragoza, Luis María Anson, Luis Alberto de Cuenca… forman parte de la veintena de personalidades amigos de Chus Visor, que han querido sumarse a este acto aportando sus palabras escritas al homenajeado...Todos sus textos formarán parte de un regalo único, un libro en el que amigos y compañeros de viaje mostrarán su cariño, amistad y reconocimiento al editor y su obra...Chus Visor recibirá el manuscrito de manos de su esposa al finalizar el acto.”

Nos hemos emocionado al leer este relato periodístico tan lleno de verdad, poesía y amistad. Cuanta generosidad por una parte y por otra. Qué maravilla recibir ese premio y poder tener un documento firmado por Anson, Luis Alberto y Sabina. Nuestra envidia no puede ser mayor. Y de ahí al odio hay un paso.

Destaca la participación del señor Anson, juez y parte en tanto que preside un suplemento cultural que realiza reseñas y es juez de premios Visor. Hubiera sido mejor que no abandonara la presidencia del jurado de Miss España, pero no se puede tener todo en la vida. Eso sí, sus empleados bendicen las palabras que él transmite. O cómo si no entender la entrevista que la jefa de redacción de El Cultural, Nuria Azancot, realizó para el medio (http://www.elcultural.es/noticia.aspx?idnoticia=505091). Enterito y de rositas se fue de la entrevista. Y desayunado, que al fin y al cabo, era lo importante.

Claro que son los mismos de siempre premiándose los unos a los otros. Nada nuevo. Si tantos premios les ha dado Visor parece normal que tengan el detalle de darle un premio al caballero. Quid pro quo.

Nos quedaba una duda, ¿quién es la Fundación Instituto Cultura del Sur? Mirando su flamante web parece que es una institución muy ligada al PSOE más oficial y oficioso, es decir, Ana Belén, Victor Manuel, Felipe González, Peeeedro, y demás miembros de la burguesía de centro derecha. Los participantes en el acto mencionados antes nos dan una idea ajustada de lo que estamos hablando. Ellos se lo guisan, con nuestra ayuda también, pero sólo ellos se lo comen. Ingenioso.

La cobertura mediática que ha tenido este evento ha sido especialmente zalamera. Cualquier cosa relacionada con la definición de periodismo es pura coincidencia. Y las declaraciones no tienen desperdicio. Leemos en Europa Press: "La escritora Almudena Grandes y los poetas Benjamín Prado, Joaquín Sabina y Luis García Montero han coincidido hoy en Santander en que la importancia de la poesía en España se debe a Jesús García Sánchez, 'Chus Visor', al que definieron como "el editor de poesía en español más importante de las últimas décadas" y como "un referente" para generaciones futuras." Sin duda, un referente en lo ético, lo ecuménico y lo lingüístico.

Atención, por otra parte, a las declaraciones del matrimonio Grandes-Montero: "Yo creo que los españoles no somos conscientes de que vivimos en el único país de Europa en el que la poesía sigue teniendo importancia", afirmó la escritora, quien añadió que es "una cosa insólita porque en países con una tradición poética tan importante como la nuestra, como puede ser Francia, Italia o Alemania, la poesía se ha convertido en una especie de divertimento marginal". Esta idea fue corroborada por Luis García Montero, quien aseveró que los poetas españoles tienen "mucha suerte" si se compara la salud de la poesía española con lo que ocurre en Europa y en buena parte del mundo. Tenemos tanta suerte de teneros con nosotros, de que monopolicéis los medios y los grandes premios, tenemos tanta suerte de no ser como Francia o Alemania (¿de verdad habéis ido y conocéis la situación de la poesía en esos países?) que parece mentira como no comienza ya el proceso de canonización a todo vosotros, genial grupo de héroes y mártires.

El personaje principal, ya endiosado, soltó perlas como: " De hecho, "viajar por Hispanoamérica es encontrarse una y otra vez con el mito Visor", subrayó.". Alguno de nosotros ha estado en Hispanoamérica este verano y, vaya, el mito se está formando pero en una dirección bastante diferente. Los escándalos de los últimos premios se han extendido sobre el mito de una manera ejemplar gracias a ese monstruo insensible llamado Internet.

Otra perla: "Porque en España nadie editaba poesía; no había libros y yo decidí hacerlos", dijo Chus Visor, en una conversación telefónica, al rememorar los comienzos de su carrera, a lo largo de la cual ha editado unos 750 libros, entre ellos los de dos centenares de autores latinoamericanos." A eso se le llama reescribir la historia y hacerlo con generosidad hacia uno mismo.

Por último, unas declaraciones de, en nuestra humilde opinión, ese pésimo poeta llamado Benjamín Prado: "De hecho, para Benjamín Prado es una "biblioteca imprescindible para un lector de poesía", puesto que es "difícil pensar en un gran poeta que no esté en la colección Visor", señaló. En su opinión, la Fundación Instituto Cultura del Sur y la UIMP "lo tienen bastante jodido para el año que viene, porque superar el personaje que se ajusta de semejante manera a todos los principios de este premio va a ser muy difícil". Eso sí, a pelota no le gana nadie. Pensar que sólo los grandes poetas están en Visor y en ningún otro lado es una muestra de que, definitivamente, el endiosamiento ha llegado a su punto de máxima expansión y ya sólo le queda explotar o soltar un largo pedo gigante para liberar tensión.

El señor Visor devolvía los cumplidos por su parte:" Lo que no pueden gustar son todos los poetas, pero, hombre, poetas como Benjamin, Joaquín o Luis, cómo no van a gustar a la gente." Hombre, claro. Claro que sí. Si a Gamoneda, total, no se le entiende. A Ullán mejor ni mentarlo porque está muerto. Y lo que importa es lo que lee la gente. Tu gente.

Vergüenza ajena. Profunda vergüenza ajena.

jueves, 21 de mayo de 2009

Gamoneda y Benedetti

Hemos decidido finalmente crear una entrada sobre el tema Gamoneda-Benedetti porque lo consideramos suficientemente importante. Aclaramos que nuestra objetividad es muy baja. Copiamos los comentarios ya aparecidos sobre este tema en la anterior entrada.

El primer punto que habría que destacar es que Mario Benedetti muere el 17 de mayo, domingo. El lunes 18 de mayo, en la sede de Círculo de Lectores de Madrid, Antonio Gamoneda presenta su libro de memorias "Un armario lleno de sombras". La presentación es para la prensa y allí se unen la mayoría de medios de comunicación de España. Es importante este punto porque no es Gamoneda saliendo hacer unas declaraciones por que sí, sino es en la presentación de su libro el día después cuando los periodistas le preguntan.

Es difícil saber qué dijo exactamente Gamoneda. Si atendemos a Europa Press, esto es lo que dijo:

"Antonio Gamoneda; para el Premio Cervantes la poesía del uruguayo no se incluye dentro de lo que él considera la "verdadera modalidad esencial del pensamiento poético". Para Gamoneda, lo relevante de Benedetti era su "honradez intelectual" y su "capacidad crítica" social o política. "Era un hombre cuya obra es certera en ese sentido, otra cosa es la modalidad linguïstica de su poesía, que yo respeto, pero no comparto". "Lo que intentó hacer lo hizo ampliamente bien y dentro de lo que eran sus propósitos", ha subrayado."

Otros artículos, sólo lo hemos visto algún periódico regional, también añaden que: "En eso era un poeta menor", frase a la que algunos han quitado "En eso" para decir solamente "era un poeta menor", que sin duda suena mucho peor y, peor, es falso.

El poeta enumeró varias alabanzas a Benedetti que han pasado completamente desapercibidas y que sus críticos, que le esperaban con la complacencia y complicidad de varios periodistas, han aprovechado para clavar sus respectivos puñales.

Si el poeta dijo o no esa frase, cómo la dijo y en qué contexto, es imposible de decir por nuestra parte. Si la dijo, probablemente no fue una frase afortunada pero incluida en su contexto, refiriéndose a una parte concreta de la poética de Benedetti, y no cómo una generalización, pierde buena parte de su aspereza para situarse en el terreno de los comentarios poco afortunados en el peor de los casos.

Ahora bien, toda la reacción posterior del grupo Visor, ajenos no sólo a las palabras amables del poeta sino, desde la calma y la reflexión, insultando, deja claro la calaña y la altura moral de estos personajes.

En un artículo en Público, una tal Paula Corroto escribe esto:

http://www.publico.es/culturas/226589/poetas/defiendena/benedetti/gamoneda

Ignoramos los conocimientos de poesía que puede tener esta mujer pero en periodismo hay que preguntar a las dos fuentes. De lo contrario, el artículo queda sesgado. La articulista recoge las impresiones de tres visores, a cada cual peor poeta, entre las que destaca, cómo no, la de Benítez Reyes: "Gamoneda es un hombre tosco, con mucho complejo de inferioridad, y que además se ha creído un gran poeta cuando es un poeta del montón". Cuando Felipe escriba un solo poema bueno, y ya llevas años intentándolo, podrás comenzar a hablar mal de gente a la que, poéticamente, no llegas a la suela de los zapatos. Hablar mal como lo has hecho a lo largo de toda tu vida es retratarte a ti mismo, desde aquella señorita de provincias cuyo libro supera a tu obra completa llamada Blanca Andreu a la que pusiste de vuelta y media cuando casi era una niña. Curiosamente tu odio siempre recae sobre poetas brillantes. Otros lo llaman envidia.

Curiosa también la aportación del simpatizante pepero Wilkins según el cual Miguel Hernández ha desaparecido. Habría que preguntar quién se acuerda de Juan Cobos.

Benjamín Prado, que también aparece en el artículo de Público, y cada x semanas en el lamentable programa de Dragó en la lamentable Telemadrid, utiliza el todopoderoso El País para hablar de Gamoneda en términos que sitúan a Gamoneda como un enterrador. Bien por la secta. Había ganas.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/afeitadora/Benedetti/elpepuespmad/20090521elpmad_14/Tes

Por cierto, votad al artículo de Prado, por ejemplo, con un voto, refrescad la página, y vuestro voto habrá desaparecido. ¿Quién habló de libertad?

Luego está un tal Julio Castro, que directamente habla de franquismo y de monarquía en la persona de Gamoneda. Hay que ser decididamente tonto o ignorante para decir esa estupidez. No seremos nosotros quienes no digamos que nos hubiera encantado que Gamoneda hubiera rechazado acudir a recibir el Cervantes al ser entregado por la persona que el dictador eligió como jefe de Estado. Ídem con el reina Sofía. Que sepamos, nadie lo ha hecho hasta ahora y no por eso se les califica de franquistas o monárquicos. Lo contrario es un discurso apolillado en el que se aprecia a esa izquierda revenida que huele a Stalin que apesta.

http://www.larepublicacultural.es/article1700.html

Y para terminar esta antología de voceras del poder, el poder poético mismo, Chus Visor, dice: "A Mario no le hizo falta, como a otros, obtener el Premio Cervantes para alcanzar lectores ni popularidad. Este es un galardón que, en ocasiones, está bien dado, como el de Marsé o el de Gelman, pero luego hay ediciones en que se lo dan a poetas de segunda división como es el caso de Gamoneda, un ser sujeto al techo por telarañas y al que no entiende nadie. Puede que Benedetti no sea Cernuda, pero comparado con Gamoneda es el Barça frente al Alcoyano."

Que Visor no entienda a Gamoneda quizás tenga más que ver con su nivel de inteligencia y/o sus conocimientos poéticos que con la escritura del poeta, que nunca nos ha parecido hermética precisamente. Otra cosa es que todo lo que salga de abc sea una frase subordinada de una subordinada para el exitoso editor. La comparación Benedetti Gamoneda que establece es, como diría la mujer de Aznar, como comparar peras con manzanas.

En el lado de la defensa, un blog que no conocíamos:

http://abenyusuf.wordpress.com/

Un artículo perdido del Norte de Castilla:

http://www.nortecastilla.es/20090521/articulos_opinion/actitud-nada-comun-20090521.html

Y por otra parte, Pepo Paz, con quien hemos discrepado no pocas veces, desde su blog:

http://pepopazsaz.blogspot.com/

Las flechas contra las armas de destrucción masiva.

Estamos de nuevo ante una lucha de poder, del poder del monopolio Visor por tratar de controlar todo lo poético que se mueve en España (incluidos los premios estatales) y en Latinoamérica. Gamoneda no entró en el monopolio ni en el juego de los premios premiados y de esa decisión procede la persecución vengativa, chabacana, sin capacidad de discurso y escrita desde la mediocridad poética, sea con Reyes, con Prado o con muchos otros triunfitos premiados. El tiempo os va colocando en su sitio. Que alguien como vosotros insulte no es sino motivo de alegría porque supone estar lejos de vuestra mala sombra.

Descanse en paz Benedetti, alejado por fin de tanta miseria.

lunes, 16 de febrero de 2009

Premios del Público a los mejores poemarios 2008

Estimados amigos:

Estos han sido los cinco poemarios más votados por vosotros:

1º Juan Gelman por "Mundar". Publica Visor.
2º Ángel González por "Nada grave". Publica Visor.
3º Tomás Segovia por "Siempre todavía". Publica Pre-Textos.
4º Pere Gimferrer por "Tornado". Publica Seix-Barral
5º Eloy Sánchez-Rosillo por "Oír la luz". Publica Tusquets.

El resultado de las votaciones de los cinco ganadores ha sido:




Votos Total




689
Juan Gelman Mundar Visor 187 27,14%
Ángel González Nada grave Visor 167 24,24%
Tomás Segovia Siempre todavía
Pre-Textos
136 19,74%
Pere Gimferrer Tornado
Seix Barral
102 14,80%
Eloy Sánchez-Rosillo Oír la luz
Tusquets
91 13,21%

Como se puede entender al observar esta lista, el voto ha estado muy repartido entre el gran número de candidatos y el ganador no llega a alcanzar el 30% de los votos. También se puede observar como nuestros gustos poéticos no son precisamente los mismos que los de la minoría mayoritaria que ha votado. Igualmente destaca el aumento significativo en el número de votantes respecto al pasado año.

Como anécdota, al final han sido doce los poetas que han llevado a cabo campañas de votaciones entre amigos, novias, compañeros de trabajo, personal de embajada y seres afines. Ninguno de ellos ha llegado a un número suficiente de votos como para tener que anular su participación, es decir, ninguno ha alcanzado los 91 votos del quinto clasificado.

En las próximas semanas daremos a conocer los resultados de nuestras votaciones, que ya anticipamos que serán muy distintas a los votos del público. Para no tener el blog seco de reseñas, intentaremos ir publicando contracríticas mientras decidimos los resultados finales.

Muchas gracias por vuestra participación y nuestra más sincera enhorabuena a los premiados.

Colectivo AdW

viernes, 10 de octubre de 2008

Joan Margarit. "Casa de Misericordia". Visor. Premio Nacional de Poesía.


Hola a todas y todos:

Suscribimos buena parte de lo comentado por vosotros sobre lo ocurrido en el premio Nacional. Desde que comenzó este blog hemos pensado que la poesía viviría mucho mejor sin que un grupo de iluminados nos dijera cada cuál es el mejor libro escrito, y tratara de imprimirlo en la historia forzando lo que haya que forzar. Aparte de esto, se trata de dinero público, Molina, y lo menos que se puede pedir es la máxima transparencia. Y no ha habido nada de transparencia en este premio. Eso sí, viendo el ISBN, lo que algunos poetas metidos a políticos han publicado, y dónde, desde que ocupan cargos de relevancia y lo que publicaban antes, da la sensación de que les ha salido muy bien la jugada.

La opinión del jurado ya ha sido expresado muy claramente por un contertulio. Cuatro personas con una vinculación directísima a Visor, otras sin ninguna conexión evidente con la poesía, un reparto regional cuanto menos curioso, nos llevan a pensar que la objetividad del premio, a priori, es de las más bajas que recordamos:

Valoración de la objetividad del premio Nacional 2008 en nuestra opinión: 2 / 10

Poco más hay que decir cuando un modesto editor sale con su nombre y nadie tiene narices de seguirle. A tragar hasta la muerte, amigos, ¿no?

Empecemos con el libro. Ya en su libro "Joana" el poeta había hecho un ejercicio de poesía confesional, escrita desde la cercanía de la muerte de su hija. El tono confesional continua en "Casa de misericordia", un poemario escrito desde la serenidad de la avanzada edad del poeta, y que hurga en sus obsesiones en ese punto de su vida: la muerte, con Joana todavía como una figura importante en el poemario, la vejez, el paso del tiempo, la soledad, el desamor...

En general el poemario tiene un tono casi existencialista, un desencanto que es común en muchas de sus páginas, casi una especie de rendición anticipada, a veces excedida en lo que podría calificarse de un cierto victimismo.

En una entrevista reciente el poeta despreciaba sin ambages "la grandilocuencia romántica y la poesía de vanguardia". Efectivamente, nada hay de vanguardista en su poesía y de ahí que escritores como Marzal o Montero lo consideren maestro y figura a seguir. De hecho el propio poeta, en un epílogo de escasa altura intelectual y dudosa modestia, nos habla que le ha llevado tiempo comprender la miseria de la vanguardia. Sin embargo, a pesar de sus palabras, el poeta no ha conseguido ni mucho menos desprenderse de lo que él denomina "grandilocuencia romántica". Algunos de sus poemas conectan directamente con el siglo XIX, y no precisamente en los aspectos más positivos de la poesía romántica y post-romántica.

Resulta curioso, en este sentido, que se hable de una voz singular en el caso de Margarit, cuando pocas diferencias tiene con muchos de sus compañeros de editorial. Es más, los versos de unos podrían ubicarse en los poemas de otros, y sería muy difícil destacar la autoría de cada uno de ellos. Margarit, como muchos de los poetas de Visor y de Tusquets que llevamos criticando, para nuestro sopor, en los últimas semanas, es otro ejemplo más del estado artrítico en el que se encuentra buena parte de la poesía oficial. Dice el poeta que hace suya la frase de Hardy y lo único que podemos hacer es escribir sobre las cuestiones de siempre con los estilos de siempre, pero intentándolo hacer un poco mejor. Bueno, pues con las cuestiones de siempre y los estilos de siempre, es decir, desde el conservadurismo poético, Margarit está muy lejos de mejorar cualquiera de los nombres que cita en su epílogo. Su poesía se rige por un concepto unidimensional de la estética, y por una pobreza técnica sorprendente.

Y así, como en el resto de sus compañeros y alumnos, encontramos más de lo mismo:

1) Una buena abundancia de clichés y de terrribles metáforas: "Entre tantos desastre amontonados como sacos", "Tiende la mano hacia un confuso ayer", "La vida es un hielo en el vaso de sombra /que me ofrece la vida.", "zarpo desde los muelles de la realidad", el poema completo sobre el poco manido tema de la partida de ajedrez ("Jaque"), "rompe como una hucha su pasado", "por los raíles / de brutales heridas del pasado,", "Y en el pedregal triste de mi infancia.", "con los cristales rotos del final de la vida",

2) Afectación, con un romanticismo mal entendido, en la línea de la última poesía de mensajes a móviles: "como un reloj de aquellos, que ahora marcan / el ayer y el mañana en nuestro amor", "cuando marque tu hora solitaria / la esfera de la luna sobre el mar", "Donde mueres las olas / he vuelto a ver tus pies de mujer joven / que te barniza el agua lenta y dócil.", "espero / a que, dentro de mí, termine de llorar / la niña del fracaso.", "con palabras de amor que cubrían de musgo / las rocas ásperas donde la vida, / más dura que la guerra, después les estrelló.", "la lluvia se adormece con tu nombre / y limpia el pozo negro de la melancolía", "cruzando el oro verde y oscuro que al crepúsculo / barniza los viñedos de noviembre", "una mañana de oro azul / que destellaba en el cristal del mar.", "en mi boca, conservar / la dulzura de tu amor.", "en el puerto del crepúsculo".

3) Exceso de atención en los finales: Unos cuantos poemas caen en la sentencia final y a veces parecen "pegotes", como si el verso hubiera sido forzado a entrar donde no cabía.

Como nada es blanco o negro, hay algunos poemas buenos, aquellos en donde el poeta mete la mano lo menos posible en la retórica, como "Ser viejos" ("Ser viejo es que la guerra ha terminado"), el tono pausado e impresionista de "Apilando leña", el urbanismo más interesante de "El vendedor de rosas" ("Como un Cupido viejo, / pasa escupiendo el vendedor de rosas."), la serenidad de "Crematorio" ("Dentro de mí, ahora que habéis muerto /hay una luz debajo de una puerta. / Como si os dispusierais a dormir."), el moderado expresionismo de "Avanzar dentro de un cuento" ("Hallo un nido caído, un niño grande / como la cuna de una niña muerta.") y los poemas sobre los niños titulados "Voces infantiles" y "El último juego"

Nos gustaría comentar unas pequeñas líneas sobre un poema que dice: "Lo que hoy toca es hacer democrático el arte. / Ningún árbol más alto. / Espantosamente ricos, / y por eso espantosamente pobres". Primero, es falso que el arte sea democrático. Como ejemplo, tu premio nacional. Más bien estamos en una especie de monarquía a nivel poético, con su cuadrilla de nobles y cortesanos alrededor, en dónde los árboles que destacan, porque hay grandes diferencias en las alturas mediáticas, están siendo árboles de crecimiento rápido y delgado tronco, eucaliptos quizás, que mejor servirán como madera, mientras que es posible que los robles, sin ayuda de nadie, algún día comiencen a verse. Y lo que hoy tocaría es precisamente democratizar el arte y quitarle toda esa carga burguesa, monárquica y de amistades partidista que lo pudren. Como tocaría democratizar este régimen económico-político que como padres y abuelos nos distéis, y que tan contentos os tiene, y que a nosotros, a este colectivo al menos, nos produce nauseas.

Entre fríos, mares, trenes, calles, nieve y muerte el poeta nos muestra su desencanto, su pesimismo y sus recuerdos. De acuerdo, el material, los temas, son los de siempre. La técnica es acomodaticia en lo métrico. En los retórico, en general, no sólo falla sino que el lenguaje metonímico del poeta es lo suficientemente malo para que los poemas mejores notablemente si eliminamos sus metáforas y comparaciones, como ocurre en buena parte de los poemas más acertados.

No es cierto que éste sea el mejor libro del año. Hay decenas de libros mejores sin que 2007 vaya a pasar a la historia de la poesía española. Si el mensaje que se quiere transmitir es que éste señor es el profesor, y todos debemos de seguir sus pasos, por favor, no ahondemos más en el empobrecimiento de la poesía que se escribe. No es extraño que bajen las ventas de libros cuando lo que se vende como gran poesía es esto. Los neófitos pensarán, si esto es lo mejor, ¿cómo sera lo peor? Triste oficialismo el que sufrimos en este siglo XXI cargado de voces viejas independientemente de sus años.

Valoración del libro "Casa de misericordia": 3,5 / 10

PD.- si podemos vamos a trasladar los mensajes puestos en la anterior entrada a ésta

miércoles, 2 de julio de 2008

Nada grave. Ángel González. Babelia


Hola amigos:

Por fin Babelia trajo una reseña de poesía tras dos semanas de sequía. Se trata de un ¿libro póstumo? de Ángel González titulado "Nada grave". Escribe la reseña Ángel Luis Prieto de Paula.

No tenemos dudas sobre la objetividad de Ángel Luis respecto al poeta: 8 / 10

Nuestra objetividad, nos imaginamos que un poco como le ha pasado al crítico, se ve quizás afectada por el hecho de que estamos hablando de un poeta que admiramos y de una persona que ha fallecido hace relativamente poco tiempo. Puedo ser un sentimiento irracional pero así somos los humanos: 7 / 10

La crítica de Ángel Luis, aunque con un poco de relleno, es de lo mejor que ha escrito en bastantes meses. Olvidamos pero no perdonamos la crítica a Luis Antonio de Villena por "La prosa del mundo", la última que recordamos de él, no porque lo alabara, está en su perfecto derecho a hacerlo, sino porque no dijo ni una sola palabra sobre el famoso escándalo. Pero esta vez su crítica rezuma honestidad, está descargada de esa prosa catedralicia que a veces le pesa, y sólo podemos decir que enhorabuena. Buena reseña, profesor.

El prólogo de este brevísimo libro lo escriben, firmando con iniciales no sabe muy bien por qué, Luis García Montero y Chus Visor, los directores de la colección. El prólogo parece a veces una excusatio non petita toda vez que intenta justificar la existencia de un libro, que a nuestro modesto entender, nunca sabremos si al poeta le habría gustado ver impreso y, por supuesto, si le habría gustado revisar. Por otra parte, parece anunciarse veladamente un nuevo libro del autor, lo que los prologuistas llaman un "calendario lírico". El albacea sabrá lo que hace.

"Nada grave" es el excelente título de un poemario muy breve, no tanto por el número de poemas, que también, como por su escasa extensión. Efectivamente el tono vital del poemario está en consonancia con "Otoños y otras luces", es decir, está marcado por un profundo pesimismo, en ocasiones nihilista, en el que el habitual tono irónico del poeta se ha perdido definitivamente. Sin embargo, "Otoño y otras luces" era un muy buen poemario independientemente de su pesimismo. Como insinúa acertadamente el crítico, tampoco "Áspero mundo" era precisamente un canto a la alegría y es de 1956. Pero la calidad literaria de "Otoño y otras luces", que, entre otro libros, se mereció mucho más el premio nacional que los pesados metales de Marzal, está claramente por encima de los poemas de este libro, que en muchos casos parecen esbozos o primeros apuntes de un poema. Por tanto, no compartimos en absoluto la opinión de los directores de la colección cuando dicen que los poemas "están a la altura de la mejor poesía de Ángel González". Afortunadamente, la poesía de Ángel está muy encima de la calidad media de este libro.

Quizás entre los poemas que merecen destacarse estaría el poema que se ha ubicado como dedicatoria, o que era una dedicatoria, vaya usted a saber, en donde sí se deja traslucir esa ironía, ese humor negro tan característico del poeta.

"La única palabra
que entiendo y que pronuncio
es ésta
que con todo mi amor hoy te dedico:
nada"

También destacaríamos varios de los poemas que habían aparecido en la revista Litoral: "Yo insistente", "Una sombra" y "Hoy" al que añadiríamos el poema "Nunca", quizá el mejor del libro junto con la dedicatoria:

"Y prevalezca la sencilla gracia
de la doncella viva, fugaz, irrepetible,
su sonrisa tan clara,
su alegría,
que ella no sabe efímera, y por tanto
es en su ser presente inmortal un instante."

En estos textos si se hace evidente que el poema está trabajado y revisado. Aunque no están a la altura en cuanto a calidad de textos anteriores, son buenos poemas.

En muchos otros poemas, sin embargo, en especial en los muy breves, el poema es más una sencilla reflexión, casi un apunte, que podría convertirse en un poema más largo pero donde percibimos la sensación de esbozo, de borrador.

Este pequeño libro tiene, para nosotros, más un interés de coleccionista que un interés puramente poético o literario. Se percibe el carácter provisional de muchos poemas y aún los más destacados están lejos de lo mejor de la obra del poeta, incluyendo su último poemario. Lo interesados en la poesía de Ángel González tienen casi por el mismo precio la obra completa, "Palabra sobre palabra" publicada en Seix Barral.

Valoración del libro "Nada grave": 6 / 10

Como última curiosidad, entre los nuevos poemarios de la colección "Palabra de honor" se ha "colado" por fin una mujer, Piedad Bonnet, que antes no figuraba dentro de los siguientes números. Nos alegramos por ella.

domingo, 17 de febrero de 2008

El Cultural, tercera semana de Febrero, 2008. Luis García Montero. Vista Cansada

Hola a todas y todos,

Cómo hemos comenzado el año. Mediattack.

Nos toca dios esta semana. Hablar de dios no es fácil, especialmente desde el ateísmo más crudo.

El cómo ha llegado Luis García Montero a su estatus actual daría para demasiado espacio y quizás sería aburrido. Si algo distingue a este señor, muy por encima de su capacidad como poeta, es su capacidad de seducción a poetas más mayores y por supuesto su extraordinaria habilidad para las relaciones sociales, como cualquiera que haya hablado con él habrá podido comprobar. A continuación un poco de biografía. Estaremos encantados de rectificar en todo aquello en lo que nos equivoquemos.

Una primera pregunta: ¿Luis eligió de manera casual a Rafael Alberti para su tesis doctoral?. ¿Habría elegido a Rafael si no hubiera estado vivo?. Pregunta imposible de responder. El cómo una persona pasa de hacer una tesis sobre un poeta tan popular como lo fue Rafael y logra convertirse en su secretario personal es una primera prueba de la habilidad de Montero para las relaciones sociales.

Leíamos hace no mucho un artículo que tiene ya tiempo y que no hemos podido encontrar. En él se hablaba del momento en el que, en un aula repleta de gente, en Madrid, creemos que un curso de verano, Rafael básicamente nombraba a Luis su sucesor, como si la poesía fuera una suerte de monarquía por elección. Desde ese momento, la carrera de Montero no hizo sino subir. En 1982 ganó el opusino premio Adonais por la obra "El jardín extranjero", premio no exento de polémica. De hecho la decisión se retrasó por la acalorada discusión que hubo dentro de la sala de deliberaciones, quizás porque el libro de Luis no era el mejor poemario.

Desde ahí Luis siguió publicando con la ayuda de Hiperión hasta que Visor lo lanzó al estrellato definitivo con el premio Loewe de 1994, que el año anterior había ganado su íntimo amigo Felipe Benítez Reyes, casualidades de la vida. Casualidades también, en el 96 Felipe cambió a Tusquets y dos años más tarde lo hizo Luis.

Llegados al presente, tras una boda también bendecida por la diosa fortuna que sin duda le abrió todavía más al universo mediático de los todopoderosos de la cultura popular, llegamos como último capítulo al hecho de que parece que Ángel González nombró a Luis albacea de su obra. Hasta aquí termina este brevísimo apunte biográfico que culmina con el lanzamiento de la colección de poesía "Palabra de honor".

Esta colección no es otra colección más. Esta colección recién inaugurada es la apuesta madrileña para hacer frente al monopolio Tusquets, y crear un duopolio en cuanto a poetas mediáticos candidatos al nacional se refiere. En este sentido, es muy importante destacar que el propio Luis García Montero, junto con Chus Visor en segundo plano, va a ser el director de la colección de poesía. Y que ya se nos anuncian nuevos nombres de la colección entre los que destaca el de su amigo Felipe. Por tanto, estamos básicamente ante una operación de toma de poder para lograr la colección de poesía más importante de España, que a su vez va a estar dirigida por un poeta que si ya era poderoso antes, ahora va a ser verdaderamente el nuevo dios, el new Pope, porque todo el mundo poético va a querer estar en ella. Tiempo al tiempo. Luis es una persona muy inteligente. La importancia que ha tenido Tusquets en los últimos años ha sido enorme y él no tenía control. Destaca especialmente que los últimos premios nacionales concedidos se han alejado mucho de su línea poética, de la de sus amigos, y de Visor. Y aquí se trata de que las aguas vuelvan a su cauce y que Visor y Luis controlen mejor el "canon mediático" y digan qué tiene o no tiene calidad, porque quien la tenga será "palabra de honor" y quien no, será la nada. O Tusquets en el mejor de los casos. El resto, a mendigar premios y favores, a hacer ensayos de alabanza, para acceder al círculo de los elegidos.

Una sola cosa antes de empezar con la crítica propiamente dicha. La inflación también ha llegado a la poesía. El libro de García Montero, tan de izquierdas él, pero ya sabemos que tipo de izquierda, se vende en la Casa del Libro a 18 euros. Un poemario a 18 euros nos parece un escándalo, por mucho que lleve tapas duras, quién las quiere, y por mucho que la portada tenga ese aire gris de cortina recortada de hotel moderno que resulta tan poco atractivo fuera de su sitio natural.

Y comenzamos. La crítica la realiza el crítico residente en Visor Francisco Díaz de Castro. La objetividad del premio Melilla se mantiene en la línea de otras veces:

Objetividad a priori del crítico en este caso en nuestra opinión: - 10 / 10

Que cada uno lea la crítica y opine. Creemos que se define por sí misma.

A destacar también el panegírico y publicidad que se le hace a la editorial en el Cultural, como ya mencionasteis. Efectivamente, huele a pinza de esas extrañas, y como diría monseñor, antinatura. Realmente la trinidad Montero-Anson-Visor acojona un poco. Demasiado poder.

Nuestra objetividad, aunque curiosamente Luis nos cae bien en las distancias cortas, ya dijimos que es un maestro social, la pondremos a la altura de Francisco para no resultar sospechosos: -10 / 10.

Para los nuevos, el hecho de que nos pongamos esa nota significa que vamos a luchar por ser objetivos. No que vamos a tratar de destrozar el libro.

Comienza el libro con una dedicatoria a Almudena y con una cita en inglés de Eliot. Por favor, última broma con malicia, que alguno se haga pasar por extranjero y le hable a Luis en inglés y rápido. Para saber si ha habido progresión en su manejo del idioma.

El poemario está dividido en seis partes. La primera, Preguntas, de tan sólo dos poemas. En el primero Luis se dirige a un lector futuro, preocupado aparentemente por el olvido, y en el segundo, nos habla del tiempo y la memoria, que serán dos apoyos sobre los que girará el poemario. Se intuye ya en este comienzo que en general el poeta, como lo hacía Vicente Gallego la semana pasada, se va a apoyar, pensamiento único, en una métrica basada especialmente en el heptasílabo y el endecasílabo, aunque con un corsé menos apretado y amanerado que el del valenciano. El segundo poema es uno de los mejores del libro, especialmente en su final: "El tiempo es una mesa revuelta y una lámpara / que saca la cabeza de las sombras / igual que un nadador cuando respira".

Comienza la segunda parte del libro, la mejor de todo el poemario, denominada Infancia. Y es su primer poema, 1958, quizás el mejor del libro, tanto por la originalidad de la composición, tan ausente en el resto del poemario, como por el acierto de buena parte de los versos. Utiliza en este poema Luis una figura retórica que utilizará en el resto del poemario, con un uso y abuso nada acertado, pero que en este poema logra lucir. Nos referimos a la prosopopeya. Comienza el poema magníficamente: "Las fechas no son números, / o tal vez son el sueño / de números que sienten el tiempo sucedido".

Se observa además que en el poemario Luis mezclará reflexiones con poesía biográfica ("Nací muy de mañana"). Y se adivina también uno de los grandes defectos de Luis como poeta. Su incapacidad, en general, para lograr buenas metáforas y crear buenas imágenes, a pesar de los numerosos intentos. Ya hay un ejemplo en este mismo poema: "Yo no voy a juzgarlos, ni siquiera / en las magistraturas del amor, / dispuestas por oficio...").

El siguiente poema, "Ciudad nativa", está lleno de logros y de fallos, aunque el poeta sigue más acertado de lo que será la norma en el resto del poemario. De nuevo, un final muy logrado: "Hay recuerdos y árboles forzados a crecer / con la madera deshojada / de un lápiz de colores".

"Infancia", el siguiente poema, es el único que está construido en una única estrofa y en una única frase, de la que cuelgan multitud de subordinadas. El tono elegíaco es fuerte y roza la sentimentalidad amanerada pero consigue salvarse de ella, aunque caerá más tarde. A "Infancia" le sigue un poema dedicado a su padre, "Coronel García", mejor que el que dedica a su madre, poema largo como muchos de los que llenan el poemario, en el que el poeta consigue construir una atmósfera elegíaca a la que acompañan buenos versos: "El niño vive un mundo propio, / un tiempo que se queda sorprendido al bajar la marea, / como el agua parada entre las rocas". Un aburrido poema sobre el franquismo, "Un idioma", es seguido de otro de los mejores poemas del libro "Las comparaciones no son odiosas", en el que se mezcla la elegía con la reflexión, y las numerosas prosopopeyas se ven tocadas a veces con pequeñas pinceladas surrealistas. De la misma calidad y actitud es "Asientos reservados", que tiene uno de los mejores momentos del poemario: "Durante algunos años / aquel país de pétalos y espinas / giraba más deprisa que la Tierra".

Paradójicamente, esta segunda parte, la mejor del libro como habíamos dicho, tiene un penúltimo poema bastante regular, "No te quedes aquí", en el que parece que los recuerdos comienzan a repetirse. Y termina la segunda parte con un poema realmente muy flojo, "Domingos por la tarde", una evocación al fútbol, en el que el poeta parece haber escogido primero las palabras futboleras y haber escrito a continuación el poema. Un par de ejemplos: "A veces las infancias escapan de sí mismas / corren por la lluvia como en fuera de juego". O: "pero hay olas que tienen esa espuma / de las alineaciones".

La tercera parte, La Ciudad Que No Quiso Ser Palacio, es ya mucho más irregular que la segunda en cuanto a calidad. Los dos primeros poemas pasan casi desapercibidos, aunque anotamos para la lista del ego: "buscaba.../.../la ley de gravedad que fijase mi nombre". A estos dos primeros poemas le sigue uno de los mejores poemas de esta parte, "Primeros Versos", aunque se comienza a apreciar que cuando Luis sale del tono narrativo para cambiar al lírico, siempre suele utilizar los mismos sustantivos, lo cual denota cierta falta de recursos. En este caso, como en muchos otros, será la palabra "viento" la usada. En "Café Español", Luis continua abusando de la prosopopeya, y ya no lo hace de manera efectiva: "A la mesa del fondo / se acercaron mis años a preguntar por mí". "Universidad" es el otro buen poema de esta tercera parte. Aunque no es ni mucho menos un poema redondo ( "Almirantes bohemios de los amaneceres" es un verso bastante afectado), consigue comunicar bien sus sentimientos y de nuevo nos sorprende con lo que, visto de cerca, parece cierto surrealismo: "Maestros de verdad / son los que hacen posible que las aulas se llenen / de rosales helados, de ciudades / y hogueras minuciosos". El tono del poemario cae estrepitosamente cuando el poeta se torna político.

En "Defensa de la política", Luis logra el efecto contrario del que buscaba. Nos dice: "Cuando somos corruptos te llamamos corrupta. / Nuestra pobre avaricia tarda poco...". Hable por usted, Luis. Nosotros tenemos otros pecados que no tienen por qué ser los mismos que los suyos.

De tono panfletario y de nuevo fallido en su objetivo es el poema "Democracia", que comienza además con unos versos perfectamente cursis: "Venga a mí tu palabra / en los labios abiertos que me buscan / para morder la rosa de los amaneceres".

El poema "Rafael Alberti" resulta fallido. Esperábamos más de un poema dedicado a alguien que fue tan importante para el poeta. Además, termina Luis haciéndose un homenaje así mismo. Por segunda vez, la primera fue en el poema de su padre coronel, dice, pero esta vez para sí: "Orgulloso de mí, / vuelvo a ser el muchacho...". Y termina diciendo: "Una vez más me siento el elegido". Da cierto pavor este egocentrismo en vez de hablar del homenajeado.

Como anécdota secundaria, dice: "prefiero los aciertos a la mediocridad / del que cuenta los días y las sílabas". Como si tú no las contarás, querido amigo.

Y termina este parte con el poema "Primer amor", en donde el poeta falla para transmitirnos lo que otros grandes poetas sí que nos han transmitido al hablar del primer amor. El poema nos deja indiferentes. De nuevo, la ya a estas alturas irritante prosopopeya: "Yo contraté la noche para cerrar las puertas".

La cuarta parte lleva por título "Segundo tiempo", es la más larga y quizás donde se refleja en mayor medida la ausencia de genialidad de este poeta, al escribir sobre temas universales, como el anterior del primer amor, y poder por tanto comparar con otros poetas que sí han sido geniales en el tratamiento de dichos temas. En "Democracia Dos" el poeta nos anuncia que ya no cree en el comunismo y hace un leve intento de poesía económico-social ("El agua moja hoy / ... / las tarjeta de crédito que miran a otra parte"). A continuación, un homenaje a otro poeta, en este caso a Gil de Biedma en el poema titulado "Jaime", que resulta un poema fallido, de nuevo, por su incapacidad de comunicar ni en lo poético ni en lo narrativo. Le sigue el poema "Nueva York", también de un lirismo fallido, y donde se nota una preocupante falta de talento para hablar de la gran ciudad. La misma ausencia de brillantez, y de falta de comunicación, se repite en "Los hijos" o en "Morelia". El breve poema "Otras dudas" acentúa la caída en picado del poemario: "Lo peor / no es perder la memoria / sino que mi pasado / no se acuerde de mí". El siguiente poema, "Una mañana", confirma la impresión de que estamos leyendo las caras b, los descartes, de un poemario que si hubiera sido más breve habría ganado en intensidad y en calidad: "Envejecer / es una forma de buscar trabajo / en un difícil melodrama". En el poema "Las ciudades", de nuevo se le escapa el ego al autor: "me faltan doctores que citar con orgullo". Y de nuevo el nivel del poema es muy bajo cuando habla de temas generales, aunque los mezcle con experiencias propias: "Fui pisando mis dudas / en la madera de los escalones".

"Madrid", una ciudad sobre la que tan bien se ha escrito, de nuevo decepciona. Para los amantes de la anécdota, en este poema Montero menciona a sus famosos taxis. Está dedicado a varios visores incluyendo el primero.

"Mar Muerto", dedicado a Joan Margarit, que también va a publicar en esta colección, es el único poema bueno de esta larga parte. En éste sí funciona la alegoría y hay comunicación poética y poesía: "Resulta más difícil / flotar sobre la lluvia de una tarde". La palabra lluvia como otro de los sustantivos fetiche que el poeta utiliza cuando abandona la narración para hacerse más lírico.

Los tres siguientes poemas continúan la línea general "de relleno", con algún que otro verso especialmente amanerado: "...el jazmín sereno de la inmortalidad, / sus pétalos blindados por el sol de la tarde".

"Colliure", que el poeta visitó con Ángel González, es el último poema bueno de esta parte, aunque está lejos de alcanzar la altura poética que el asunto merece.

En el penúltimo poema de esta parte, "Resumen de los hechos", el poeta termina con el gran descubrimiento de que "al final sólo importan el amor y la muerte". Y termina Luis con "Despedida por hoy", donde, hablando de sí mismo, nos vuelve a recordar su ego: "Fue la posteridad / el sueño más rotundo de aquel joven".

La quinta parte, Punto y seguido, continúa el tono de la anterior, con una mayoría de poemas de escaso valor poético. A este grupo pertenecen los primeros poemas: "Aniversario", "Direcciones", "Memoria de la felicidad", dedicado a Felipe Benítez Reyes y su mujer, y "Pesadilla". De nuevo la agotadísima prosopopeya: "Una vieja escribiente perturbada / es la imaginación. Conozco su costumbre / de copiar y borrar /...". Y los pocos momentos líricos, de nuevo construidos con las mismas palabras fetiche del autor: "a caminar por esta playa / cuando seamos viento". El tono de bajo perfil continua hasta un pequeño poema, "Mi futuro y Heráclito" que parece un oasis en este final ya desencantado del libro: "Imprevisible amor de muchos años. / Nadie besa dos veces / a la misma mujer". Pero la alegría dura poco, y ya el siguiente poema, "No sé viajar sin ti" es uno de los peores del libro, reflejando una preocupante falta de originalidad y brillantez en las metáforas fallidas del poema: "Ordené las preguntas / en la parte derecha del cajón". El siguiente poema, "Maletas perdidas" adolece de los mismos fallos: "Una corriente viva de precios y etiquetas, / minuciosa lo mismo que la lluvia, / ordenará las perchas de lo que no seremos". Y que decir de esta comparación en "Parecidos": "Se parecen los árboles al bosque / como tu cuerpo se parece a ti". Termina esta parte con "La legitimidad del sol nevado", buen reflejo de lo que es el conjunto del poemario. Algunos atisbos de buen hacer ("Sin embargo las noches deberían saber / que una repetición de oscuridad / no es toda la memoria") se pierden en un conjunto en donde, en el mejor de los casos, nos quedamos indiferentes.

Termina el poemario en su sexta parte, Vista Cansada, que da título al libro, y que se compone de dos poemas. El primer poema, "Las Huellas", es un perfecto ejemplo de la mayoría de poemas del libro. Ausencia de genio, abuso de la prosopopeya y cierto egocentrismo ("Igual que estas palabras escritas con orgullo"). Y termina el libro con el poema "Vista Cansada", que en realidad parece pertenecer ya a otro libro. Muestra un desengaño y un cierto pesimismo que aparecen por primera vez. Insiste en la personificación ("Pierde el tiempos sus llaves / y yo busco mis gafas") pero es un buen poema. El poeta comunica y entendemos los motivos de su desilusión y pesimismo. Luis trata de cuidar los finales de sus poemas y de sus libros, y en este caso lo consigue.

En conclusión, "Vista Cansada" es un poemario muy irregular, con algunos buenos poemas, sin duda, en donde Luis muestra su oficio, pero nada más. Ni el poemario ni el poeta son genios. En el mejor de los casos Luis García Montero es un poeta que a veces escribe poemas buenos, nunca geniales. Y en general es un poeta clásico en su concepción métrica, de un valor lírico muy limitado, a veces excesivamente narrativo, muy centrado en una experiencia vital que realmente no tiene el interés que han tenido las experiencias vitales de los grandes poetas confesionales, que sorprende a veces por el uso de unas metáforas y unas imágenes pobres, y cuya capacidad técnica es también limitada. No es un poeta malo, como dicen muchos. Creemos que eso es simplificar su poesía. Pero el lugar que ocupa Luis en nuestra poesía, y el que va a ocupar todavía más en su nuevo puesto de director de la colección Palabra de Honor, no se corresponde en absoluto con el lugar que debería de tener, en nuestra opinión, teniendo en cuenta la calidad de su poesía.

Valoración del libro "Vista cansada": 6 / 10