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viernes, 10 de octubre de 2008

Joan Margarit. "Casa de Misericordia". Visor. Premio Nacional de Poesía.


Hola a todas y todos:

Suscribimos buena parte de lo comentado por vosotros sobre lo ocurrido en el premio Nacional. Desde que comenzó este blog hemos pensado que la poesía viviría mucho mejor sin que un grupo de iluminados nos dijera cada cuál es el mejor libro escrito, y tratara de imprimirlo en la historia forzando lo que haya que forzar. Aparte de esto, se trata de dinero público, Molina, y lo menos que se puede pedir es la máxima transparencia. Y no ha habido nada de transparencia en este premio. Eso sí, viendo el ISBN, lo que algunos poetas metidos a políticos han publicado, y dónde, desde que ocupan cargos de relevancia y lo que publicaban antes, da la sensación de que les ha salido muy bien la jugada.

La opinión del jurado ya ha sido expresado muy claramente por un contertulio. Cuatro personas con una vinculación directísima a Visor, otras sin ninguna conexión evidente con la poesía, un reparto regional cuanto menos curioso, nos llevan a pensar que la objetividad del premio, a priori, es de las más bajas que recordamos:

Valoración de la objetividad del premio Nacional 2008 en nuestra opinión: 2 / 10

Poco más hay que decir cuando un modesto editor sale con su nombre y nadie tiene narices de seguirle. A tragar hasta la muerte, amigos, ¿no?

Empecemos con el libro. Ya en su libro "Joana" el poeta había hecho un ejercicio de poesía confesional, escrita desde la cercanía de la muerte de su hija. El tono confesional continua en "Casa de misericordia", un poemario escrito desde la serenidad de la avanzada edad del poeta, y que hurga en sus obsesiones en ese punto de su vida: la muerte, con Joana todavía como una figura importante en el poemario, la vejez, el paso del tiempo, la soledad, el desamor...

En general el poemario tiene un tono casi existencialista, un desencanto que es común en muchas de sus páginas, casi una especie de rendición anticipada, a veces excedida en lo que podría calificarse de un cierto victimismo.

En una entrevista reciente el poeta despreciaba sin ambages "la grandilocuencia romántica y la poesía de vanguardia". Efectivamente, nada hay de vanguardista en su poesía y de ahí que escritores como Marzal o Montero lo consideren maestro y figura a seguir. De hecho el propio poeta, en un epílogo de escasa altura intelectual y dudosa modestia, nos habla que le ha llevado tiempo comprender la miseria de la vanguardia. Sin embargo, a pesar de sus palabras, el poeta no ha conseguido ni mucho menos desprenderse de lo que él denomina "grandilocuencia romántica". Algunos de sus poemas conectan directamente con el siglo XIX, y no precisamente en los aspectos más positivos de la poesía romántica y post-romántica.

Resulta curioso, en este sentido, que se hable de una voz singular en el caso de Margarit, cuando pocas diferencias tiene con muchos de sus compañeros de editorial. Es más, los versos de unos podrían ubicarse en los poemas de otros, y sería muy difícil destacar la autoría de cada uno de ellos. Margarit, como muchos de los poetas de Visor y de Tusquets que llevamos criticando, para nuestro sopor, en los últimas semanas, es otro ejemplo más del estado artrítico en el que se encuentra buena parte de la poesía oficial. Dice el poeta que hace suya la frase de Hardy y lo único que podemos hacer es escribir sobre las cuestiones de siempre con los estilos de siempre, pero intentándolo hacer un poco mejor. Bueno, pues con las cuestiones de siempre y los estilos de siempre, es decir, desde el conservadurismo poético, Margarit está muy lejos de mejorar cualquiera de los nombres que cita en su epílogo. Su poesía se rige por un concepto unidimensional de la estética, y por una pobreza técnica sorprendente.

Y así, como en el resto de sus compañeros y alumnos, encontramos más de lo mismo:

1) Una buena abundancia de clichés y de terrribles metáforas: "Entre tantos desastre amontonados como sacos", "Tiende la mano hacia un confuso ayer", "La vida es un hielo en el vaso de sombra /que me ofrece la vida.", "zarpo desde los muelles de la realidad", el poema completo sobre el poco manido tema de la partida de ajedrez ("Jaque"), "rompe como una hucha su pasado", "por los raíles / de brutales heridas del pasado,", "Y en el pedregal triste de mi infancia.", "con los cristales rotos del final de la vida",

2) Afectación, con un romanticismo mal entendido, en la línea de la última poesía de mensajes a móviles: "como un reloj de aquellos, que ahora marcan / el ayer y el mañana en nuestro amor", "cuando marque tu hora solitaria / la esfera de la luna sobre el mar", "Donde mueres las olas / he vuelto a ver tus pies de mujer joven / que te barniza el agua lenta y dócil.", "espero / a que, dentro de mí, termine de llorar / la niña del fracaso.", "con palabras de amor que cubrían de musgo / las rocas ásperas donde la vida, / más dura que la guerra, después les estrelló.", "la lluvia se adormece con tu nombre / y limpia el pozo negro de la melancolía", "cruzando el oro verde y oscuro que al crepúsculo / barniza los viñedos de noviembre", "una mañana de oro azul / que destellaba en el cristal del mar.", "en mi boca, conservar / la dulzura de tu amor.", "en el puerto del crepúsculo".

3) Exceso de atención en los finales: Unos cuantos poemas caen en la sentencia final y a veces parecen "pegotes", como si el verso hubiera sido forzado a entrar donde no cabía.

Como nada es blanco o negro, hay algunos poemas buenos, aquellos en donde el poeta mete la mano lo menos posible en la retórica, como "Ser viejos" ("Ser viejo es que la guerra ha terminado"), el tono pausado e impresionista de "Apilando leña", el urbanismo más interesante de "El vendedor de rosas" ("Como un Cupido viejo, / pasa escupiendo el vendedor de rosas."), la serenidad de "Crematorio" ("Dentro de mí, ahora que habéis muerto /hay una luz debajo de una puerta. / Como si os dispusierais a dormir."), el moderado expresionismo de "Avanzar dentro de un cuento" ("Hallo un nido caído, un niño grande / como la cuna de una niña muerta.") y los poemas sobre los niños titulados "Voces infantiles" y "El último juego"

Nos gustaría comentar unas pequeñas líneas sobre un poema que dice: "Lo que hoy toca es hacer democrático el arte. / Ningún árbol más alto. / Espantosamente ricos, / y por eso espantosamente pobres". Primero, es falso que el arte sea democrático. Como ejemplo, tu premio nacional. Más bien estamos en una especie de monarquía a nivel poético, con su cuadrilla de nobles y cortesanos alrededor, en dónde los árboles que destacan, porque hay grandes diferencias en las alturas mediáticas, están siendo árboles de crecimiento rápido y delgado tronco, eucaliptos quizás, que mejor servirán como madera, mientras que es posible que los robles, sin ayuda de nadie, algún día comiencen a verse. Y lo que hoy tocaría es precisamente democratizar el arte y quitarle toda esa carga burguesa, monárquica y de amistades partidista que lo pudren. Como tocaría democratizar este régimen económico-político que como padres y abuelos nos distéis, y que tan contentos os tiene, y que a nosotros, a este colectivo al menos, nos produce nauseas.

Entre fríos, mares, trenes, calles, nieve y muerte el poeta nos muestra su desencanto, su pesimismo y sus recuerdos. De acuerdo, el material, los temas, son los de siempre. La técnica es acomodaticia en lo métrico. En los retórico, en general, no sólo falla sino que el lenguaje metonímico del poeta es lo suficientemente malo para que los poemas mejores notablemente si eliminamos sus metáforas y comparaciones, como ocurre en buena parte de los poemas más acertados.

No es cierto que éste sea el mejor libro del año. Hay decenas de libros mejores sin que 2007 vaya a pasar a la historia de la poesía española. Si el mensaje que se quiere transmitir es que éste señor es el profesor, y todos debemos de seguir sus pasos, por favor, no ahondemos más en el empobrecimiento de la poesía que se escribe. No es extraño que bajen las ventas de libros cuando lo que se vende como gran poesía es esto. Los neófitos pensarán, si esto es lo mejor, ¿cómo sera lo peor? Triste oficialismo el que sufrimos en este siglo XXI cargado de voces viejas independientemente de sus años.

Valoración del libro "Casa de misericordia": 3,5 / 10

PD.- si podemos vamos a trasladar los mensajes puestos en la anterior entrada a ésta

domingo, 5 de octubre de 2008

Álvaro Valverde. Desde fuera. Edita Tusquets. Reseña Babelia. Y comentarios al premio nacional de Joan Margarit


Hola a todos y gracias por todos los libros que vamos recibiendo antes ni siquiera de comenzar a mandar correos a las editoriales. Es un honor y un orgullo leeros y recibir tanto cariño. También hemos recibido varios comentarios que apostaban ya por sus candidatos de manera pública. Como muchos recordaréis del pasado año, los votos son secretos y se mandarán a una dirección de correo electrónico que os daremos una vez termine el año. Pero gracias por vuestro entusiasmo. Ya se ven algunos favoritos...

Razones de distribución, de peticiones y de agenda nos llevan de nuevo a Tusquets. El libro, de Álvaro Valverde, se titula "Desde fuera".

La crítica la realizó Antonio Ortega en Babelia. Al margen de que Babelia trata muy bien a Tusquets, como buen anunciante que es tal y como puede comprobarse en el faldón que acompaña a la reseña, tampoco creemos que Antonio sea demasiado objetivo respecto a Álvaro, y no sólo por los amigos comunes. Aunque lo hemos dicho en otras ocasiones, la objetividad no sólo implica el hacer una reseña laudatoria, algo que ocurre en el 99% de los casos. El simple hecho de señalar qué libros entran y cuáles no en la ruleta de la fortuna ya es una ayuda esencial para libros que, curiosamente, no la necesitan. Si el dinero atrae más dinero, el poder atrae más poder.

Objetividad a priori del crítico en nuestra opinión: 3 / 10

La crítica de Antonio, por otra parte, demasiado construida con trozos del texto de Álvaro, nos parece decepcionante. Y su conclusión no se apoya en argumentos. Queremos más proteína.

Nuestra objetividad es baja. Para empezar, desconfiamos de cualquier premio Loewe, pecado y prejuicio claro y público de este colectivo. Y además, sentimos la misma desconfianza hacia poetas metidos a políticos, y que dividen el mundo en buenos y malos. Por mucho que a veces sean destituidos. "No se imaginan los sapos que he tragado" dice el poeta refiriéndose al tema (http://mayora.blogspot.com/search?q=destituci%C3%B3n). Nadie te obligaba a tragártelos. Resultado: 3 / 10

Comienza el libro con una cita del poeta valenciano Cesar Simón, poeta de cabecera de Vicente Gallego, entre otros, y que da título al libro. Escrito entre los años 2000 y 2007, las diferencias entre las distintas parte de "Desde fuera" son importantes, tanto en temática como en estilo, y el resultado es muy desigual en términos de la calidad de la poesía.

Empieza "Desde fuera" con el juego de opuestos que el poeta ofrece en la primera y última parte del libro. Si la primera es "Desde dentro", su primer poema es "Desde fuera", título también de la última parte del libro. "Desde dentro" muestra todos los defectos de la poesía de Valverde y pocas de sus virtudes. En sus dieciocho poemas, las reflexiones interesantes de los dos primeros poemas en seguida se convierten en pensamientos sondables y superficiales. El lenguaje, que en otras partes será más desnudo y sencillo, es aquí un lenguaje metonímico y alambicado, compartiendo los defectos que agrupan a varios de sus compañeros de editorial y de premio: abuso de clichés, falta de originalidad, metonimias y metáforas desgastadas...Unos pocos ejemplos servirán de ejemplo: "el río desangrándose / a la hora rojiza de las últimas vísperas", "Las arrugas que cruzan por tu cara / son las líneas del mapa de tu vida.", "en otoño, es la gama de ocres quien impone / belleza a esa nostalgia /que destila su zumo / de las sombras frondosas del verano.", "A través del cristal, lejos de aquí, / arde de nuevo el mar.", "Mi vida es este río que me lleva, / esta apacible huida hacia la muerte."

La intertextualidad, en línea directa con nuestro siglo de oro, no sirve para dar nueva luz a los versos ya escritos sino que, más bien, parece un ejercicio de exhumación poética.

La segunda parte, titulada "Sur" no mejora en nada la altura, como diría Antonio Ortega en su reseña, de la primera parte. Hay una insistencia excesiva en los mismo temas, sin que cada nuevo poema agregue algo al conjunto. El amaneramiento estilístico es, sin embargo, todavía mayor en la repetición de ciertas imágenes: "Al fulgor carmesí / de este ocaso de agosto", "cuando cesa la tarde / y la luz es de oro", "La luz de atardecida mancha todo", "cuando muere la tarde"...

El libro comienza a recuperarse en la tercera parte, "Entonces la muerte", cuando el poeta comienza a quitar innecesarios adornos a su lenguaje y habla de manera clara de lo que lleva bastantes poemas queriendo decir dando rodeos con el atardecer, el otoño, el ocaso y similares: su preocupación existencial por la muerte, tema recurrente en la poesía del extremeño. Tanto el primer poema, en donde el poeta aúna su angustia existencial con el otro gran tema de su poética, la naturaleza, como en los dos siguientes, en donde la memoria de la muerte es nítida y poética, Álvaro logra tres poemas buenos, muy por encima de lo leído hasta el momento.

Aunque sin llegar al nivel de las dos primeras partes, la cuarta, titulada "Lugares del otoño", vuelve a la retórica gastada: "las aguas enlodadas / del río de la infancia: el del olvido", "El que hoy comenzaste es un largo viaje / por el río del tiempo." Cuando el poeta baja del Parnaso, como en el poema 5, la mejora es tan notable que parece mentira que éste sea la excepción y no la regla.

Aún así, la segunda mitad de "Lugares de otoño" es claramente mejor que la primera, y anuncia, independientemente del registro temporal, la mejor parte del libro: "Imaginario". Inspirado en la pintura de Godofredo Ortega Muñoz, el poeta desciende por fin a la tierra y desnuda su poesía de abalorios para hablar precisamente de un paisaje hermoso por su sencillez, su aridez y su carácter desértico. Llegando a veces casi a una orientalización minimalista que lo acerca al renga, Álvaro avanza por ese territorio de sequedades y su poesía y el tema se adaptan esta vez sí al mensaje poético. Esas retamas, esos terrenos duros, en donde paisaje y pensamiento lúcido se unen, son lo mejor del libro.

La última parte, "Desde fuera" comienza con unos de los mejores poemas del libro, "Stevenson, Skerryvore", donde el paisaje interior se traslada al mar, en una naturaleza que continua siendo inhóspita pero bella a la vez. Las múltiples referencias literarias en esta parte, de nuevo marca de la casa, y la multitud de lugares que se conforman en los poemas, tienen un resultado desigual, con poemas buenos, como "Hotel Kreuz", "Plaza de Garrovillas" o "Dos robles jóvenes", y poemas donde cae en los errores ya señalados, como en "Mariñas de Sada", con los versos retorcidos y forzados métricamente "como si de tapices / al cabo se tratasen", "Cáparra" o "Puente de Alcántara".

"Desde fuera", en su conjunto, no deja un buen sabor de boca y sí cierta rabia. Desde fuera, valga la redundancia, se aprecia que el poeta puede dar mucho más de sí, y no se entiende bien la enorme diferencia que hay entre los poemas buenos y los poemas que caen en el rebuscamiento vacuo y en la completa falta de originalidad. Ahora que, como dice el poeta, comienza su otoño, Álvaro tiene dos caminos delante de él (o argentinos o incultos o las dos cosas, vamos): el poeta sencillo pero hondo que se funde con su paisaje o el poeta que se viste pomposo y recargado sobre un fondo baldío. Dependiendo de él y sólo de él, el tiempo lo situará en el lugar que le corresponda.

Valoración del libro "Desde fuera": 5 / 10

martes, 25 de marzo de 2008

Premios Ausiás March a los mejores poemarios editados en España en 2007 en castellano

Hola poetas y amigos:

Llegó el momento deseado por todos. Ya tenemos los resultados finales y los comentarios a los premios. Y lo publicamos con nocturnidad y alevosía. La hora bruja. Las doce.

Antes de nada, cualquier premio tiene como consecuencia un mayor número de frustraciones que de alegrías. Nuestra opinión es una más, tan válida e inválida como cualquier otra. Lo importante es, amigos poetas, creer en vosotros mismos y leer más que escribir. A partir de ahí, la suerte, siempre necesaria, y el trabajo duro, pondrán las cosas, ojalá, en su sitio.

Algunos libros que nos gustaron especialmente y que no pueden estar en los premios por ser reediciones son: "Ciudad en obras" de Pedro Enríquez Martínez, "Los campos de Dios" de Rosa Diaz, ambos editados por Alhulia, o "Grietas. Poemas del Cabo de Gata" de Raúl Quinto, editado por La Garúa. Esperamos encontrar el hueco para de una u otra manera incluir alguno en nuestra sección de Secretos de Poesía.

Muchísimas gracias a todos por vuestra participación y por vuestro apoyo, en especial a los autores y editoriales que de manera anónima y numerosa, han querido participar en esta locura de proyecto.


Premio Ausiás March del público a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España

Estos son los premiados por vosotros con vuestro votos. Como viene siendo habitual, no comentamos vuestros votos aunque sí debemos aclarar una cosa. Se presentan ocho libros porque en realidad, el segundo libro más votado por vosotros, la obra completa de Rafael Cadenas, no cumple los requisitos que marcamos en cuanto a reedición. Más de un 25% del texto poético ya había sido publicado en la antología de Visor. En el mismo sentido también había sido publicado uno de los tres poemarios que contiene Calcomanías pero sí cumplía el requisito del 25%.

Nuestra más sincera enhorabuena a todos los premiados.




Votos
Total votos

318


1º Chantal Maillard (1951) Hilos 177
(Rafael Cadenas (1930) Obras enteras 136
2º Joan Margarit (1938) Casa de misericordia 103
3º Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías 98
4º Juan Antonio González Iglesias (1964) Eros es más 85
5º Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí 66
6º Clara Janés (1940) Espacios traslúcidos 52
7º Antonio Orihuela (1965) Durruti en Budilandia 41


Premios Ausiás March a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España


Presentamos a los ganadores por estricto orden alfabético de nombre. No hemos llegado a los siete poemarios en total porque no se ha producido la circunstancia de que hubiera siete poemarios que cada uno de los cinco miembros del colectivo votaran de manera individual. Tal circunstancia se ha producido en cinco poemarios. Al final de esta entrada tenéis los resultados individuales de cada miembro del colectivo. De nuevo, enhorabuena a los ganadores.


Antonio Cisneros por "Un crucero a las islas Galápagos". Edita Pre-textos: En menos de cuarenta páginas de prosa poética, termino que Antonio odia, este poeta peruano nos transporta en sus cantos marianos a mundos imaginarios, y a veces casi reales, de los que no nos gustaría salir. Es Cisneros en estado puro: simbolismo, misticismo, un sentido del humor tan elegante como a veces negro, una particular visión de la especie humana, animales fetiche...Esta vez alejado de diálogos superfluos o historicistas, Cisneros se centra en su yo, en su vejez y en lo que le rodea abandonando la épica y adoptando un tono más íntimo y cercano, pero a la vez maravilloso por su valentía y su optimismo. El poeta crea su propia religión, seculariza a la Virgen y la hace tan humana como cualquiera de nosotros. Un magnífico poemario.


Chantal Maillard por “Hilos”. Edita Tusquets: Hilos es un libro en donde el dolor interior de la poeta es descrito tanto en el fondo como en la forma del poemario. La fragmentación del verso, su reducción hasta casi la unidad, el recortado sintáctico de la frase a través de la elipsis, la puntuación y el anantapódoton, las repeticiones numerosas tanto en anadiplosis como en epanodiplosis ayudando a crear un ambiente difícilmente soportable. La metapoesía, la reflexión, todo se mezcla en un poemario original en su planteamiento estético, de una arquitectura desenfocada, que tiene sus mayores virtudes tanto en la habilidad técnica de la poeta como en la enorme capacidad de comunicación lírica de algunos poemas. Por el lado negativo encontramos un abuso, en determinados momentos, de ciertas figuras retóricas ya comentadas, una excesiva repetición de conceptos y reflexiones, algunas ramificaciones que nos alejan y se pierden y un exceso de versos en varios poemas sin cuya presencia el poemario no perdería nada y ganaría en agilidad y capacidad de reelectura. Aún así y con todo, uno de los mejores poemarios publicados en 2007.


Jorge Riechmann por “Conversaciones entre alquimistas”. Edita Tusquets: Encontramos en este libro las mismas virtudes y los mismos defectos que han acompañado a este poeta durante años. Por una parte, brotes de talento muy brillantes en unos poemas, en donde se muestra hasta donde podría llegar el poeta si se centrara en el aspecto lírico de su poesía. Por otra parte, el esfuerzo por colocar eslóganes y "vender" ideología ya vendida, la falta de ritmo poético y un exceso de narratividad, pretensiones y prosaísmo contrarrestan parte de los méritos que el talento de este poeta muestra. Si el poemario tuviera 50 páginas menos sería el mejor libro de 2007 sin discusión. Como está se queda en uno de los mejores poemarios de 2007, lo cual tampoco está nada mal.


Oliverio Girondo por “Calcomanías”. Edita Renacimiento:
Excelente edición de los tres primeros poemarios del argentino Oliverio Girondo. Su desbordante imaginación, su atrevimiento brutal en su vanguardismo, sus imágenes brillantes, capaz de sorprender en cada nuevo verso, sea en prosa poética o en verso, su inteligentísimo sentido del humor, su ternura, sensualidad...Un poeta que conmueve, que emociona, que hace pensar, que provoca preguntas, que estremece, desgarra, hace reir, llorar. Un poeta que ya es un clásico. Vértigo.


Rómu
lo Bustos por “Sacrificiales”. Edita veintisieteletras: Extraordinario como los anteriores es el nuevo poemario del colombiano Rómulo Bustos. De una agudeza lírica enorme, el poeta canta a lo pequeño. Con la mirada de niño, de buen poeta, mira a la naturaleza y lo cotidiano y nos saca de donde nos ha metido en un solo verso, lo diario mezclado con la ciencia. A veces un humor salvífico, a veces una religión de nuevo propia convertida en poesía, la poesía a su vez como sacramento. En ocasiones, el poema se acerca en exceso a lo narrativo y pierde cierta tensión lírica que se recupera casi de inmediato. Una pequeña joya.


Accésit a los Premios Ausiás March a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España

Los siguientes poemarios han obtenido tres de los cinco votos del colectivo. En teoría deberían de ser finalistas. Pero dado que ningún poemario ha obtenido cuatro votos, y ante la disyuntiva de dejar los accésit desiertos o bajarlos a tres votos, hemos optado por lo más generoso para los autores. Son accésit del premio los siguientes poetas:


Juan Antonio Marín por "Ciudad Iluminada". Edita Vitruvio: Una de las sorpresas de los premios. Un poeta que ganó el Adonais cuando todavía no había bajado la calidad de un premio que lo fue todo durante décadas, Juan Antonio nos trae un poemario en prosa que sin duda es uno de los mejores poemarios en prosa del año. Los setenta poemas giran en torno a la ciudad, y lo hacen desde una sencillez poco impostada, desde una reflexión serena y consecuente, con una capacidad de observación de auténtico poeta. Juan Antonio conseguir dar un ritmo natural a su prosa nocturna, nos hace vivir sus vivencias, compartimos sus reflexiones, su sentido del humor, sus imágenes brillantes, su soledad y su alucinógeno lirismo, capaz de brotar de los sitios más insospechados.


Miguel Bermejo por “Lúpulo Fernándes de Silva”. Edita Icaria: Probablemente uno de los libros más originales del año. Miguel Bermejo tiene voz propia y singular, lo demuestra en cada una de las páginas de su libro, y eso hace que el libro sea personal e intrasferible. El autor parece que ha bebido en las mejores fuentes del creacionismo, el surrealismo y el irracionalismo y nos presenta una fábula alegórico-lírica que dice mucho más de lo que parece en una primera lectura, y que lleva envuelta en papel oscuro una carga de profundidad terrible y maravillosa. Un poemario atrevido, oscuro, de una combinación narrativo-lírica difícil de lograr, bello y terrible a la vez, celiano, que pasa a ocupar un lugar único en la poesía publicada en 2007. Si éste ha sido su primer poemario, no podemos dejar de pensar en el segundo.


Rodolfo Hinostroza por “Poesía completa”. Edita Visor: Otra de las apuestas editoriales arriesgadas del año. Se inicia con uno de los poemarios fundamentales de la segunda mitad del siglo XX en Perú, "Consejero del lobo", poemario sólo por el cual vale la pena comprar el libro, como heredero del simbolismo de Saint-John Perse con detalles de Pound. Su segundo libro, "Contranatura", es un libro claramente influenciado por el vanguardismo, que fue premiado en España a comienzos de los 70, cosa que ahora veríamos como imposible, y que Rodolfo llevó hasta casi el extremo con una poesía fragmentaria, cargada de signos, donde el significante puede ser tan importante como el significado…Con un lenguaje lírico de imágenes poderosas, Rodolfo es a la vez bíblico, vanguardista, ritual, mistérico, culturalista, mágico, astrólogo, biógrafo…Un libro recomendable escrito por una compleja personalidad.


Yaiza Martínez Montesdeoca por "El hogar de los animales Ada". Edita Devenir: Otra de las agradables e inesperadas sorpresas con la que nos hemos encontrado. En tan sólo su segundo poemario, Yaiza nos introduce en un matriarcado poético repleto de símbolos y de mitos reinventados. Con un verso muchas veces corto, denso y afilado, el poema se oscurece ante la necesidad de lo que nos rodea, y se superponen distintos planos de realidades, incluyendo lo palpable y lo onírico, el poema y el metapoema, lo fantástico y lo cotidiano. Un libro profundo, enigmático, bello y diferente.


Verónica Volkow por "Litoral de Tinta". Edita Renacimiento: Es cierto que la mejicana Verónica Volkow no es la poeta más original de su país, y que la sombra de Octavio Paz es alargada y profunda. Pero hay algo en esta poeta que la hace estar muy por encima de la media. Para empezar, una poesía como la suya muy basada en la imagen y la metáfora, ha de ser brillante para que a estas alturas nos conmueva poéticamente. Y Verónica es brillante en sus imágenes. Sus descripciones, especialmente cuando vienen acompañadas de una profunda capacidad de reflexión, son poesía pura. Cuida bien los finales, maneja el ritmo minuciosamente, a veces se excede en sus enumeraciones metafóricas pero en general el elevado lirismo, a veces frío y a veces emotivo, cautiva al lector. Si Trotsky levantara la cabeza estaría orgulloso de su nieta rubia y mejicana (y esto no es una metáfora).


Finalistas a los Premios Ausiás March a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España

Los siguientes libros han obtenido dos de los cinco posibles votos que podían obtener. Dado que los libros con tres votos han sido considerados como accésit, por lógica los libros con dos votos serán considerados como finalistas.

Estos han sido los finalistas, por orden alfabético:


Adolfo Burriel por "La memoria es el viaje". Edita Vitruvio.

Angel Guinda (1948) por "Claro interior". Edita Olifante Ediciones.

Antonio Méndez Rubio (1967) por "Para no ver el fondo". Edita Ediciones Idea.

Begoña Callejón Aliaga (1976) por "Extraña claridad". Edita Devenir.

Carlos Pardo (1975) por "Echado a perder". Edita Visor.

Carmen Ana (1959) por "Vitral". Edita Torremozas.

Eduardo Mitre (1943) por "Vitrales de la memoria". Edita Pre-Textos.

Eduardo Moga (1962) por "Cuerpo sin mí". Edita Bartleby Editores.

Emilio Ruiz Barrachina (1963) por "Arroyo". Edita Sial/Contrapunto.

Ernesto Pérez Zúñiga (1971) por "Cuadernos del hábito oscuro". Edita Candaya.

Hugo Gutierrez Vega (1934) por "Antología con dudas". Edita Visor.

Jesús Jiménez Dominguez (1970) por "Fundido en negro". Edita DVD.

Juan Carlos Abril (1974) por "Crisis". Edita Pre-Textos.

Julio César Quesada Galán (1978) por "Tres veces luz". Edita La Garúa.

Luis Carlos López (1883-1950) por "Posturas difíciles". Edita Renacimiento

Luis Rogelio Nogueras (1945-1986) por "Hay muchos modos de jugar". Edita Visor.

Manuel García (1966) por "Poemas para perros". Edita Point de lunettes.

María do Cebreiro Rábade (1976) por "Objetos perdidos". Edita Trea.

Miguel Angel Muñoz Sanjuán (1961) por "Cartas consulares". Edita Calambur.

Rosana Curiel Defossé (1957) por "El buen amor siempre tiene dientes en la boca". Edita Baile del Sol.

Vinyet Panyella (1954) por "Taller Cézanne". Edita La Garúa.


Premio especial del jurado

De manera extraordinaria, dado que se trata de un libro reeditado en más de un 25%, el jurado acuerda por unanimidad conceder el Premio especial del jurado a las "Obras enteras" de Rafael Cadenas, editado por Pre-textos. Desde esta modesta tribuna apoyaremos cualquier iniciativa para que Rafael Cadenas, nacido en 1930, sea premiado con el Premio Cervantes, que sin lugar a dudas merece desde hace ya tiempo. Por supuesto, no es el único que lo merece pero quizás sea el más urgente.


Apéndice de premiados por miembro del colectivo

Miembro nº1

Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Antonio Méndez Rubio (1967) Para no ver el fondo Ediciones Idea
Begoña Callejón Aliaga (1976) Extraña claridad Devenir
Carlos Pardo (1975) Echado a perder Visor
Carmen Ana (1959) Vitral Torremozas
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Diego Medrano Fernández (1978) El viento muerde La Garúa
Emilio Ruiz Barrachina (1963) Arroyo Sial/Contrapunto
Ernesto Pérez Zúñiga (1971) Cuadernos del hábito oscuro Candaya
Joaquín Iriarte Callejas El segundo principio de la termodinámica Ediciones Idea
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Juan Antonio Marín (1968) Ciudad iluminada Vitruvio
Julio César Quesada Galán Tres veces luz La Garúa
Luis Rogelio Nogueras (1945-1986) Hay muchos modos de jugar Visor
Manuel García (1966) Poemas para perros Point de lunettes
María do Cebreiro Rábade (1976) Objetos perdidos Trea
María Eloy García (1972) Cuanto dura cuanto El Gaviero
Miguel Bermejo (1952) Lúpulo Fernandes de Silva Icaria
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Rafael Fombellida (1959) Canción oscura Pre-Textos
Rodolfo Hinostroza (1941) Poesía completa Visor
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Veintisiete letras
Vinyet Panyella (1954) Taller Cézanne La Garúa



Miembro nº2

Alfonso Berrocal (1973) La habitación del huesped Vitruvio
Angel Guinda (1948) Claro interior Olifante Ediciones
Ángeles López (1969) Mishima, locura por el mundo Huerga y Fierro
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Antonio Orihuela (1965) Durruti en Budilandia Baile del Sol
Begoña Callejón Aliaga (1976) Extraña claridad Devenir
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Ernesto Pérez Zúñiga (1971) Cuadernos del hábito oscuro Candaya
Francisco Onieva Ramírez (1976) Perímetro de la tarde Rialp
Hugo Gutierrez Vega (1934) Antología con dudas Visor
Jesús Jiménez Dominguez (1970) Fundido en negro DVD
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Juan Antonio Marín (1968) Ciudad iluminada Vitruvio
Juan Carlos Abril (1974) Crisis Pre-Textos
Luis Carlos López (1883-1950) Posturas difíciles Renacimiento
Luisa Futoransky (1939) Següana Barrosa EH Ediciones
Manuel Jurado López (1942) En cielo ajeno Algaida
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Ricardo Díez Pellejero (1971) El cielo del sol mecido Olifante Ediciones
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Veintisiete letras
Silvano Andrés de la Morena (1953) Castilla, roca y verbo Celya
Verónica Volkow (1955) Litoral de tinta Renacimiento
Yaiza Martínez Montesdeoca (1973) El hogar de los animales Ada Devenir



Miembro nº3

Adolfo Burriel La memoria es el viaje Vitruvio
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Carlos Pardo (1975) Echado a perder Visor
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Dolan Mor (1968) Nabokov's butterflies Editorial Aqua
Eduardo Mitre (1943) Vitrales de la memoria Pre-Textos
Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí Bartleby Editores
Emilio Arnao (1966) Entre la carne y la rosa Calima
Emilio Ruiz Barrachina (1963) Arroyo Sial/Contrapunto
Héctor Arnau (1976) Y el hambre y los ciegos Huesos Húmeros
Joaquín Pérez Azaustre (1976) El precio de una cena en Chez Moritz Algaida
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Julio César Quesada Galán (1978) Tres veces luz La Garúa
Julio Espinosa (1974) NN Gens
María do Cebreiro Rábade (1976) Objetos perdidos Trea
Miguel Angel Muñoz Sanjuán (1961) Cartas consulares Calambur
Miguel Bermejo (1952) Lúpulo Fernandes de Silva Icaria
Miguel Galanes (1951) La vida por dentro Huerga & Fierro
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Ventisiete letras
Rosana Curiel Defossé (1957) El buen amor siempre tiene dientes en la boca Baile del Sol
Rubén Martín (1980) Radiografía del temblor Renacimiento
Verónica Volkow (1955) Litoral de tinta Renacimiento


Miembro nº4

Ana Isabel Conejo Alonso (1970) Rostros Hiperión
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Antonio Méndez Rubio (1967) Para no ver el fondo Ediciones Idea
Beatriz Russo (1971) La prisión delicada Calambur
Carmen Ana (1959) Vitral Torremozas
Cesar Ibáñez París (1963) Églogas invernales Vitruvio
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Hugo Gutierrez Vega (1934) Antología con dudas Visor
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Juan Antonio Marín (1968) Ciudad iluminada Vitruvio
Juan Carlos Abril (1974) Crisis Pre-Textos
Luis Carlos López (1883-1950) Posturas difíciles Renacimiento
Luis Rogelio Nogueras (1945-1986) Hay muchos modos de jugar Visor
Manuel García (1966) Poemas para perros Point de lunettes
María Salvador Cabrerizo (1986) El origen de la simetría Icaria
Mariano Peyrou (1971) Estudio de lo visible Pre-Textos
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Peru Saizprez (1971) Un corazón con pelos Arrebato Libros
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Rodolfo Hinostroza (1941) Poesía completa Visor
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Ventisiete letras
Sara Mesa Villalba (1976) Este jilguero agenda Devenir
Vinyet Panyella (1954) Taller Cézanne La Garúa
Yaiza Martínez Montesdeoca (1973) El hogar de los animales Ada Devenir


Miembro nº5

Adolfo Burriel La memoria es el viaje Vitruvio
Angel Guinda (1948) Claro interior Olifante Ediciones
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
David González (1964) Algo que declarar Bartleby Editores
David Moreno Hernández (1978) Parole, parole y otras palabras Trashumantes
Eduardo Mitre (1943) Vitrales de la memoria Pre-Textos
Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí Bartleby Editores
Jesús Jiménez Dominguez (1970) Fundido en negro DVD
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
José Cereijo (1957) Música para sueños Pre-Textos
Juan José Almagro Iglesias (1966) El hombre bañera Bartleby Editores
Miguel Angel Muñoz Sanjuán (1961) Cartas consulares Calambur
Miguel Bermejo (1952) Lúpulo Fernandes de Silva Icaria
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Oscar Curieses (1972) Sonetos del útero Bartleby Editores
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Reyes Cáceres Molinero Vivir en ámbar Verbum
Rodolfo Hinostroza (1941) Poesía completa Visor
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Ventisiete letras
Rosana Curiel Defossé (1957) El buen amor siempre tiene dientes en la boca Baile del Sol
Sara Herrera Peralta (1980) La selva en que caí Torremozas
Verónica Volkow (1955) Litoral de tinta Renacimiento
Yaiza Martínez Montesdeoca (1973) El hogar de los animales Ada Devenir