Mostrando entradas con la etiqueta Juan Antonio González Iglesias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Antonio González Iglesias. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de junio de 2010

Juan Antonio González Iglesias - Del lado del amor. Poesía Reunida (1994-2009)


Hola a todas y todos:


A lo largo de los años Visor ha desarrollado dos líneas poéticas muy claras. Por un lado los poetas de la experiencia, liderados por Luis García Montero. De otro lado, una corriente profundamente neo-postnovísima liderada a su vez por Luis Antonio de Villena. Independientemente del deterioro en la relación de ambos, y de cómo esto afecta y afectará al premio Loewe que Luis Antonio creó junto con Enrique Loewe hace ya unos años, Juan Antonio ha pertenecido muy claramente a esta segunda corriente hasta hace bien poco y en la actualidad se ubica en un plácido lugar intermedio. La publicación ahora de su poesía reunida, que incluye un libro inédito y un número importante de nuevos poemas, es una prueba de que quienes daban por perdido a Luis Antonio deberían de desconfiar de alguien que ha sabido resucitarse a sí mismo en varias ocasiones, como demuestra su reciente antología, tan poco ambiciosa como es habitual en él, y la poesía reunida ahora de su amigo Juan Antonio.


Del poeta publicamos en su día una reseña del libro "Eros es más", ganador del Loewe. Esta vez le toca a su poesía reunida, prologada por Guillermo Carnero, toda una declaración de intenciones culturalistas.

"La hermosura del héroe" se titula el libro que ganó el premio Vicente Núñez con un jurado que contaba además de Vicente Núñez, con Pablo García Baena, Juan Carlos Mestre y Rafael Pérez Estrada. El propio Juan Antonio, vecino entonces de García Baena, habla de cómo fue su encuentro: "El curso 92-93 fui profesor en la Universidad de Málaga. Un día, tras larguísimas dudas, me atreví a llamar a Pablo García Baena. Vivíamos, casi vecinos, en el mismo pueblecito costero. El 31 de agosto del 93 lo visité por primera vez. Con esa fecha me firmó sus obras completas. La dedicatoria asegura que estuvimos hablando de nadadores, cosa esperable entre el autor de Antiguo muchacho y aquel joven que tanto lo admiraba. Cuando ya me iba, me tendió, sin decirme nada, una tarjeta que parecía una invitación. Lo era, porque se trataba de las bases de un premio. Presenté el libro. Ganó." Uno de los poemas del libro ganador está dedicado al propio García Baena, algo curioso siendo miembro del jurado y que luego veremos que se repitió en el Loewe.


El primer libro, "La hermosura del héroe", viene precedido por un breve prólogo del autor en el que habla de la belleza como cualidad moral. En términos de teoría de la estética sería el equivalente a que un físico del siglo XXI hablara desde la física anterior a Einstein. Como lo es la presunta "teoría de la masculinidad" que pregona en el mismo lugar. Inicia el libro Juan Antonio al modo Píndaro eligiendo a un antiguo nadador de pasaporte español para glosar sus hazañas. Este "príncipe oceánida", "tibio misil", "pie mercurial y alado" y "torso tatuado en transparencia" parece no un homenaje sino una burla gigantesca al propio Píndaro y sus olímpicas. La mezcla espesa de postnovismo, Cántico y neoclasicismo, la elección de un nadador casi anónimo en unas Olimpiadas mediocres, los brutales hiperbatones, el "oro que relumbra entre los pectorales", TODO, parece una ironía involuntaria al "atleta de los émbolos".

El resto del libro, salvo algún poema corto, mantiene esa impostura artificial y artificiosa del peor culturalismo. En la "Canción para un centauro adolescente" nos encontramos con la "equina pubescencia" de un "efebo de intonsa suavidad" al que cambia "la brida" por "el beso". Todo lo anterior se salpica, en un rasgo de modernidad electrizante, con marcas publicitarias al modo Luis Alberto de Cuenca s.XX, única referencia de que el poema no fue escrito por un contemporáneo mal imitador de Ovidio o Virgilio. Entre supuestos himnos, héroes menores, lunas "recamadas de teselas de plata", "oh arquitectura", reverberaciones de Ana Rossetti o José Infante, cantos y recantos al amor masculino, metáforas de "bup" ("como si un pequeño sol amaneciese / suave y simultáneo / por todos los países de su piel.", "y había dos pistolas / que amenazaban como una promesa", "falo incisivo y decisivo), profecías y demás transcurre este libro terrible.


En el himno a sí mismo con el que casi finaliza este primer libro Juan Antonio dice: "Yo te doy nombre de héroe porque tienes / dentro del torso un pétalo no escrito, / secreto ruiseñor que vuelve suave...". No es que los pétalos no estén escritos sino que están sobrescritos, destrozados por tanto lugar común y cursilería. Leemos asombrados este primer libro que nos cogió muy jóvenes. Quizá al autor también le cogió demasiado joven pero, ¿no ha tenido tiempo de reescribir esto? “La hermosura del héroe” se ubica en los extremos de la poesía más cursi española del siglo XX, que es decir el extremo de la poesía mundial.


"Esto es mi cuerpo" es el segundo libro de Juan Antonio. De nuevo viene precedido de un prólogo breve del mismo autor. Nos queda la duda, tras leer el mismo, sobre la forma en que el autor desaprovecha esa zona de libertad del lenguaje. El libro fue publicado ya en Visor como accésit del premio Gil de Biedma. "Del lado del amor duerme mi cuerpo" es el título del primer poema y texto que elige para el conjunto de su obra hasta la fecha. La intensidad heroico-compulsiva del primer libro aparece atenuada ahora. Aunque el poeta pisa "un septiembre de lágrimas", "acepta el amor caudaloso", el tono hímnico de la primera parte del libro se reduce por una mayor confesionalidad y fragilidad del sujeto poético, incluso cuando se dispone a realizar un homenaje a Horacio. Sin embargo, nuevos poemas nos traen de nuevo a descripciones exuberantes, normalmente un cuerpo masculino amado, como en los poemas "Los signos del tigre", "Escrito en Morgana" o " No seré nunca un líder", poema en el que podemos encontrar estos versos: "Simétricos atlantes, sostenemos / el dintel transparente del futuro.". En "No es cierto que la plenitud..." leemos: "Atanor corporal, éramos un sólo".


En el resto del libro se van intercambiando los poemas más aparentemente confesionales con aquellos en donde vuelve el canto estridente y empalagoso. En los pocos casos en los que Juan Antonio se muestra más vulnerable el poema no sólo se soporta sino que a veces se lee con interés. Por ejemplo en sus reflexiones cotidianas de "Una felicidad libre de euforia". O en la descripción autocontenida de "Cortito Maltés": "no tengo / tiempo para las écfrasis preciosas." En los poemas exacerbados de palabrería flor, el cansancio como lectores se hace enorme ("Momentos de una profecía"). Es curioso que un poeta que pretende impactar en su tono hímnico y preciosista sólo logre algún buen poema cuando serena su mente y su escritura.


Con su tercer libro, "Un ángulo me basta (2002)", verso que el propio poeta explica en un nuevo pequeño prólogo, Juan Antonio entra de lleno en el universo Visor al ganar el premio Generación del 27. El tono reflexivo prima sobre el descriptivo aunque la temática no abandona el amor. Descubrimos a un sujeto poético "desplazado" en misántropo, creíble sino fuera por las numerosas dedicatorias que preceden y suceden (nombres que importan como el mismo Luis Antonio de Villena, Javier Rodríguez Marcos, Jaime Siles, Guillermo Carnero, Juan Carlos Mestre, Vicente Molina Foix, José Manuel Caballero Bonald, María Victoria Atencia, José Infante...). El poema ahora es más corto y menos rebuscado el léxico y la belleza culturalista aunque continua predominando la ortodoxia métrica. En algunos poemas incluso se puede hablar de tono coloquial ("Tomás de Aquino..."), algo impensable en su primer libro. Hasta en las descripciones, como “Capoeira,” el tono es mucho más contenido. Se podría hablar de un cierto acercamiento a la poesía de la experiencia cuando habla de su amigo Fernando González, o comenta un artículo de prensa, o describe ya de manera “normal” a unos snowboarders, la discusión con un constructor, la lectura de un libro de Romilly, etc. Juan Antonio llega a escribir: "Soy lacónico yo que fui locuaz." Sólo alguna excepción, como el léxico y retórica de poemas como "Hermano" o "He detenido el vuelo de las aves", o el ambiente clásico de "Veinticuatro hexámetros" conecta sus libros anteriores con el estilo de éste.


"Selva de fábula (1995-2002)" es el poemario inédito del libro que antecede a "Eros es más". Resulta curiosa la explicación del propio poeta sobre las dos partes del libro, una de ellas muy clásica, muy Cántico y Baena, llamada "Selva" y otra más "directa" en palabras del poeta, lo que coincide con el cambio que hemos apreciado en "Un ángulo me basta" respecto a sus dos primeros libros, y que titula "Antítesis brutal a la selva de fábula". Lo dicho anteriormente respecto a los tres libros se aplica casi en su totalidad a este poemario inédito. Una primera parte de léxico barroco, descripciones cursis, algún soneto clásico y un estilo exagerado digno de carroza recubierta con pan de oro, "oh, álamo de abril". Y una segunda parte más reflexiva y contenida, con varios poemas políticos, que se alejan tanto de la poesía de Juan Antonio que se convierten en los mejores poemas del libro. Quizá por la rabia con la que están escritos, lejos de embellecedores y babas.


"Olímpicas" es un breve poemario publicado en 2005 con el tema del deporte como denominador común. Nos parece un libro menor de Juan Antonio, que trata uno de sus temas preferidos en un estilo intermedio: ni llega al espíritu de Cántico ni tampoco está tan lejos de "Un ángulo me basta". "Eros es más" ya fue comentado en este blog y no merece más comentario salvo que su relectura empeora paulatinamente el libro y hoy su valoración sería inferior. Tras “Eros es más” el poeta ubica varios poemas sueltos sin mayor importancia que el fino olfato que tiene para localizar nuevos nombres propios a los que dedicar poemas.


Antes de realizar la valoración final nos gustaría comentar un par de cosas que no nos han gustado. La más importante para nosotros tiene que ver con la composición del jurado del XIX Premio Loewe que ganó Juan Antonio: Carlos Bousoño, María Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Víctor García de la Concha, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Guillermo Carnero. A todos ellos, salvo a Víctor García de la Concha y a un Bousoño que ya era honorario, ha dedicado poemas Juan Antonio en esta poesía reunida, y alguno de ellos son buenos amigos. Sí, muy Visor, muy premio Loewe, previsible, todo lo que se quiera, pero no deja de sorprendernos y molestarnos. No hemos analizado ni el premio Generación 27 ni el accésit del Gil de Biedma pero seguro que coincide algún nombre más. También curioso que dedicara en su momento dos poemas a dos antólogos de la época hoy prácticamente olvidados: Isla Correyero y José Luis García Martín.


El otro punto, que parece resuelto en los últimos libros es la dosis de autocomplacencia algo ridícula del sujeto poético en algunos poemas. Un par de ejemplos: "Nuestros cuerpos tienen / 0% de materia grasa"; "Hay otro inconveniente: / yo / soy / no menos fuerte y atractivo."


Las razones para revisar este libro han sido varias pero sobre todo la coincidencia del nombre de Juan Antonio en varias antologías recientes. Como no nos agradan las coincidencias y no habíamos leído, por desfase espacio-temporal, la obra completa de este autor, hemos querido leer para poder opinar. Nuestra conclusión no es positiva. Juan Antonio no es un neoclásico. Es más bien lo que vulgarmente se denomina un "antiguo", adjetivo que sabemos que no le molestará. El mismo escribe que "sólo aspiro a que alguien / en alguna cultura muy antigua / me comprenda." O en otro lugar señala que "su manchado esplendor pide versos antiguos". Juan Antonio es uno más de esos poetas españoles que confunde la estética y la belleza. De ahí surge buena parte de la viscosidad postnovísima que rezuman sus versos. El autor declara que él no inventa. Él escribe lo que ya ha sido escrito y ni siquiera se molesta en darle un nuevo matiz: "Amo la tradición, sueño de un sueño, / y estoy aquí, luchando para cambiarla."


En esa lucha, no por cambiar la tradición sino por cambiar su propio estilo, Juan Antonio parece que sí ha tenido éxito. Pero su éxito nos da un poeta a medio camino de la experiencia, a medio camino de Cántico, en mitad de muchos lugares comunes y por tanto en mitad de la nada. Como versificador no le podemos poner ningún pero. Uno más de los cientos que nos pueblan. Como poeta, ni nos habría interesado cuando comenzó a escribir ni nos puede interesar ahora. El poeta que no aspira a decir nada nuevo en forma o contenido debería dedicarse a ver los juegos olímpicos el mundial de fútbol sin ánimos pindáricos. O eso o Visor. Qué difícil elección.


Valoración de "Del lado del amor. Poesía reunida (1994-2009)": 4 / 10

martes, 25 de marzo de 2008

Premios Ausiás March a los mejores poemarios editados en España en 2007 en castellano

Hola poetas y amigos:

Llegó el momento deseado por todos. Ya tenemos los resultados finales y los comentarios a los premios. Y lo publicamos con nocturnidad y alevosía. La hora bruja. Las doce.

Antes de nada, cualquier premio tiene como consecuencia un mayor número de frustraciones que de alegrías. Nuestra opinión es una más, tan válida e inválida como cualquier otra. Lo importante es, amigos poetas, creer en vosotros mismos y leer más que escribir. A partir de ahí, la suerte, siempre necesaria, y el trabajo duro, pondrán las cosas, ojalá, en su sitio.

Algunos libros que nos gustaron especialmente y que no pueden estar en los premios por ser reediciones son: "Ciudad en obras" de Pedro Enríquez Martínez, "Los campos de Dios" de Rosa Diaz, ambos editados por Alhulia, o "Grietas. Poemas del Cabo de Gata" de Raúl Quinto, editado por La Garúa. Esperamos encontrar el hueco para de una u otra manera incluir alguno en nuestra sección de Secretos de Poesía.

Muchísimas gracias a todos por vuestra participación y por vuestro apoyo, en especial a los autores y editoriales que de manera anónima y numerosa, han querido participar en esta locura de proyecto.


Premio Ausiás March del público a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España

Estos son los premiados por vosotros con vuestro votos. Como viene siendo habitual, no comentamos vuestros votos aunque sí debemos aclarar una cosa. Se presentan ocho libros porque en realidad, el segundo libro más votado por vosotros, la obra completa de Rafael Cadenas, no cumple los requisitos que marcamos en cuanto a reedición. Más de un 25% del texto poético ya había sido publicado en la antología de Visor. En el mismo sentido también había sido publicado uno de los tres poemarios que contiene Calcomanías pero sí cumplía el requisito del 25%.

Nuestra más sincera enhorabuena a todos los premiados.




Votos
Total votos

318


1º Chantal Maillard (1951) Hilos 177
(Rafael Cadenas (1930) Obras enteras 136
2º Joan Margarit (1938) Casa de misericordia 103
3º Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías 98
4º Juan Antonio González Iglesias (1964) Eros es más 85
5º Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí 66
6º Clara Janés (1940) Espacios traslúcidos 52
7º Antonio Orihuela (1965) Durruti en Budilandia 41


Premios Ausiás March a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España


Presentamos a los ganadores por estricto orden alfabético de nombre. No hemos llegado a los siete poemarios en total porque no se ha producido la circunstancia de que hubiera siete poemarios que cada uno de los cinco miembros del colectivo votaran de manera individual. Tal circunstancia se ha producido en cinco poemarios. Al final de esta entrada tenéis los resultados individuales de cada miembro del colectivo. De nuevo, enhorabuena a los ganadores.


Antonio Cisneros por "Un crucero a las islas Galápagos". Edita Pre-textos: En menos de cuarenta páginas de prosa poética, termino que Antonio odia, este poeta peruano nos transporta en sus cantos marianos a mundos imaginarios, y a veces casi reales, de los que no nos gustaría salir. Es Cisneros en estado puro: simbolismo, misticismo, un sentido del humor tan elegante como a veces negro, una particular visión de la especie humana, animales fetiche...Esta vez alejado de diálogos superfluos o historicistas, Cisneros se centra en su yo, en su vejez y en lo que le rodea abandonando la épica y adoptando un tono más íntimo y cercano, pero a la vez maravilloso por su valentía y su optimismo. El poeta crea su propia religión, seculariza a la Virgen y la hace tan humana como cualquiera de nosotros. Un magnífico poemario.


Chantal Maillard por “Hilos”. Edita Tusquets: Hilos es un libro en donde el dolor interior de la poeta es descrito tanto en el fondo como en la forma del poemario. La fragmentación del verso, su reducción hasta casi la unidad, el recortado sintáctico de la frase a través de la elipsis, la puntuación y el anantapódoton, las repeticiones numerosas tanto en anadiplosis como en epanodiplosis ayudando a crear un ambiente difícilmente soportable. La metapoesía, la reflexión, todo se mezcla en un poemario original en su planteamiento estético, de una arquitectura desenfocada, que tiene sus mayores virtudes tanto en la habilidad técnica de la poeta como en la enorme capacidad de comunicación lírica de algunos poemas. Por el lado negativo encontramos un abuso, en determinados momentos, de ciertas figuras retóricas ya comentadas, una excesiva repetición de conceptos y reflexiones, algunas ramificaciones que nos alejan y se pierden y un exceso de versos en varios poemas sin cuya presencia el poemario no perdería nada y ganaría en agilidad y capacidad de reelectura. Aún así y con todo, uno de los mejores poemarios publicados en 2007.


Jorge Riechmann por “Conversaciones entre alquimistas”. Edita Tusquets: Encontramos en este libro las mismas virtudes y los mismos defectos que han acompañado a este poeta durante años. Por una parte, brotes de talento muy brillantes en unos poemas, en donde se muestra hasta donde podría llegar el poeta si se centrara en el aspecto lírico de su poesía. Por otra parte, el esfuerzo por colocar eslóganes y "vender" ideología ya vendida, la falta de ritmo poético y un exceso de narratividad, pretensiones y prosaísmo contrarrestan parte de los méritos que el talento de este poeta muestra. Si el poemario tuviera 50 páginas menos sería el mejor libro de 2007 sin discusión. Como está se queda en uno de los mejores poemarios de 2007, lo cual tampoco está nada mal.


Oliverio Girondo por “Calcomanías”. Edita Renacimiento:
Excelente edición de los tres primeros poemarios del argentino Oliverio Girondo. Su desbordante imaginación, su atrevimiento brutal en su vanguardismo, sus imágenes brillantes, capaz de sorprender en cada nuevo verso, sea en prosa poética o en verso, su inteligentísimo sentido del humor, su ternura, sensualidad...Un poeta que conmueve, que emociona, que hace pensar, que provoca preguntas, que estremece, desgarra, hace reir, llorar. Un poeta que ya es un clásico. Vértigo.


Rómu
lo Bustos por “Sacrificiales”. Edita veintisieteletras: Extraordinario como los anteriores es el nuevo poemario del colombiano Rómulo Bustos. De una agudeza lírica enorme, el poeta canta a lo pequeño. Con la mirada de niño, de buen poeta, mira a la naturaleza y lo cotidiano y nos saca de donde nos ha metido en un solo verso, lo diario mezclado con la ciencia. A veces un humor salvífico, a veces una religión de nuevo propia convertida en poesía, la poesía a su vez como sacramento. En ocasiones, el poema se acerca en exceso a lo narrativo y pierde cierta tensión lírica que se recupera casi de inmediato. Una pequeña joya.


Accésit a los Premios Ausiás March a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España

Los siguientes poemarios han obtenido tres de los cinco votos del colectivo. En teoría deberían de ser finalistas. Pero dado que ningún poemario ha obtenido cuatro votos, y ante la disyuntiva de dejar los accésit desiertos o bajarlos a tres votos, hemos optado por lo más generoso para los autores. Son accésit del premio los siguientes poetas:


Juan Antonio Marín por "Ciudad Iluminada". Edita Vitruvio: Una de las sorpresas de los premios. Un poeta que ganó el Adonais cuando todavía no había bajado la calidad de un premio que lo fue todo durante décadas, Juan Antonio nos trae un poemario en prosa que sin duda es uno de los mejores poemarios en prosa del año. Los setenta poemas giran en torno a la ciudad, y lo hacen desde una sencillez poco impostada, desde una reflexión serena y consecuente, con una capacidad de observación de auténtico poeta. Juan Antonio conseguir dar un ritmo natural a su prosa nocturna, nos hace vivir sus vivencias, compartimos sus reflexiones, su sentido del humor, sus imágenes brillantes, su soledad y su alucinógeno lirismo, capaz de brotar de los sitios más insospechados.


Miguel Bermejo por “Lúpulo Fernándes de Silva”. Edita Icaria: Probablemente uno de los libros más originales del año. Miguel Bermejo tiene voz propia y singular, lo demuestra en cada una de las páginas de su libro, y eso hace que el libro sea personal e intrasferible. El autor parece que ha bebido en las mejores fuentes del creacionismo, el surrealismo y el irracionalismo y nos presenta una fábula alegórico-lírica que dice mucho más de lo que parece en una primera lectura, y que lleva envuelta en papel oscuro una carga de profundidad terrible y maravillosa. Un poemario atrevido, oscuro, de una combinación narrativo-lírica difícil de lograr, bello y terrible a la vez, celiano, que pasa a ocupar un lugar único en la poesía publicada en 2007. Si éste ha sido su primer poemario, no podemos dejar de pensar en el segundo.


Rodolfo Hinostroza por “Poesía completa”. Edita Visor: Otra de las apuestas editoriales arriesgadas del año. Se inicia con uno de los poemarios fundamentales de la segunda mitad del siglo XX en Perú, "Consejero del lobo", poemario sólo por el cual vale la pena comprar el libro, como heredero del simbolismo de Saint-John Perse con detalles de Pound. Su segundo libro, "Contranatura", es un libro claramente influenciado por el vanguardismo, que fue premiado en España a comienzos de los 70, cosa que ahora veríamos como imposible, y que Rodolfo llevó hasta casi el extremo con una poesía fragmentaria, cargada de signos, donde el significante puede ser tan importante como el significado…Con un lenguaje lírico de imágenes poderosas, Rodolfo es a la vez bíblico, vanguardista, ritual, mistérico, culturalista, mágico, astrólogo, biógrafo…Un libro recomendable escrito por una compleja personalidad.


Yaiza Martínez Montesdeoca por "El hogar de los animales Ada". Edita Devenir: Otra de las agradables e inesperadas sorpresas con la que nos hemos encontrado. En tan sólo su segundo poemario, Yaiza nos introduce en un matriarcado poético repleto de símbolos y de mitos reinventados. Con un verso muchas veces corto, denso y afilado, el poema se oscurece ante la necesidad de lo que nos rodea, y se superponen distintos planos de realidades, incluyendo lo palpable y lo onírico, el poema y el metapoema, lo fantástico y lo cotidiano. Un libro profundo, enigmático, bello y diferente.


Verónica Volkow por "Litoral de Tinta". Edita Renacimiento: Es cierto que la mejicana Verónica Volkow no es la poeta más original de su país, y que la sombra de Octavio Paz es alargada y profunda. Pero hay algo en esta poeta que la hace estar muy por encima de la media. Para empezar, una poesía como la suya muy basada en la imagen y la metáfora, ha de ser brillante para que a estas alturas nos conmueva poéticamente. Y Verónica es brillante en sus imágenes. Sus descripciones, especialmente cuando vienen acompañadas de una profunda capacidad de reflexión, son poesía pura. Cuida bien los finales, maneja el ritmo minuciosamente, a veces se excede en sus enumeraciones metafóricas pero en general el elevado lirismo, a veces frío y a veces emotivo, cautiva al lector. Si Trotsky levantara la cabeza estaría orgulloso de su nieta rubia y mejicana (y esto no es una metáfora).


Finalistas a los Premios Ausiás March a los mejores poemarios en castellano publicados en 2007 en España

Los siguientes libros han obtenido dos de los cinco posibles votos que podían obtener. Dado que los libros con tres votos han sido considerados como accésit, por lógica los libros con dos votos serán considerados como finalistas.

Estos han sido los finalistas, por orden alfabético:


Adolfo Burriel por "La memoria es el viaje". Edita Vitruvio.

Angel Guinda (1948) por "Claro interior". Edita Olifante Ediciones.

Antonio Méndez Rubio (1967) por "Para no ver el fondo". Edita Ediciones Idea.

Begoña Callejón Aliaga (1976) por "Extraña claridad". Edita Devenir.

Carlos Pardo (1975) por "Echado a perder". Edita Visor.

Carmen Ana (1959) por "Vitral". Edita Torremozas.

Eduardo Mitre (1943) por "Vitrales de la memoria". Edita Pre-Textos.

Eduardo Moga (1962) por "Cuerpo sin mí". Edita Bartleby Editores.

Emilio Ruiz Barrachina (1963) por "Arroyo". Edita Sial/Contrapunto.

Ernesto Pérez Zúñiga (1971) por "Cuadernos del hábito oscuro". Edita Candaya.

Hugo Gutierrez Vega (1934) por "Antología con dudas". Edita Visor.

Jesús Jiménez Dominguez (1970) por "Fundido en negro". Edita DVD.

Juan Carlos Abril (1974) por "Crisis". Edita Pre-Textos.

Julio César Quesada Galán (1978) por "Tres veces luz". Edita La Garúa.

Luis Carlos López (1883-1950) por "Posturas difíciles". Edita Renacimiento

Luis Rogelio Nogueras (1945-1986) por "Hay muchos modos de jugar". Edita Visor.

Manuel García (1966) por "Poemas para perros". Edita Point de lunettes.

María do Cebreiro Rábade (1976) por "Objetos perdidos". Edita Trea.

Miguel Angel Muñoz Sanjuán (1961) por "Cartas consulares". Edita Calambur.

Rosana Curiel Defossé (1957) por "El buen amor siempre tiene dientes en la boca". Edita Baile del Sol.

Vinyet Panyella (1954) por "Taller Cézanne". Edita La Garúa.


Premio especial del jurado

De manera extraordinaria, dado que se trata de un libro reeditado en más de un 25%, el jurado acuerda por unanimidad conceder el Premio especial del jurado a las "Obras enteras" de Rafael Cadenas, editado por Pre-textos. Desde esta modesta tribuna apoyaremos cualquier iniciativa para que Rafael Cadenas, nacido en 1930, sea premiado con el Premio Cervantes, que sin lugar a dudas merece desde hace ya tiempo. Por supuesto, no es el único que lo merece pero quizás sea el más urgente.


Apéndice de premiados por miembro del colectivo

Miembro nº1

Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Antonio Méndez Rubio (1967) Para no ver el fondo Ediciones Idea
Begoña Callejón Aliaga (1976) Extraña claridad Devenir
Carlos Pardo (1975) Echado a perder Visor
Carmen Ana (1959) Vitral Torremozas
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Diego Medrano Fernández (1978) El viento muerde La Garúa
Emilio Ruiz Barrachina (1963) Arroyo Sial/Contrapunto
Ernesto Pérez Zúñiga (1971) Cuadernos del hábito oscuro Candaya
Joaquín Iriarte Callejas El segundo principio de la termodinámica Ediciones Idea
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Juan Antonio Marín (1968) Ciudad iluminada Vitruvio
Julio César Quesada Galán Tres veces luz La Garúa
Luis Rogelio Nogueras (1945-1986) Hay muchos modos de jugar Visor
Manuel García (1966) Poemas para perros Point de lunettes
María do Cebreiro Rábade (1976) Objetos perdidos Trea
María Eloy García (1972) Cuanto dura cuanto El Gaviero
Miguel Bermejo (1952) Lúpulo Fernandes de Silva Icaria
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Rafael Fombellida (1959) Canción oscura Pre-Textos
Rodolfo Hinostroza (1941) Poesía completa Visor
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Veintisiete letras
Vinyet Panyella (1954) Taller Cézanne La Garúa



Miembro nº2

Alfonso Berrocal (1973) La habitación del huesped Vitruvio
Angel Guinda (1948) Claro interior Olifante Ediciones
Ángeles López (1969) Mishima, locura por el mundo Huerga y Fierro
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Antonio Orihuela (1965) Durruti en Budilandia Baile del Sol
Begoña Callejón Aliaga (1976) Extraña claridad Devenir
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Ernesto Pérez Zúñiga (1971) Cuadernos del hábito oscuro Candaya
Francisco Onieva Ramírez (1976) Perímetro de la tarde Rialp
Hugo Gutierrez Vega (1934) Antología con dudas Visor
Jesús Jiménez Dominguez (1970) Fundido en negro DVD
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Juan Antonio Marín (1968) Ciudad iluminada Vitruvio
Juan Carlos Abril (1974) Crisis Pre-Textos
Luis Carlos López (1883-1950) Posturas difíciles Renacimiento
Luisa Futoransky (1939) Següana Barrosa EH Ediciones
Manuel Jurado López (1942) En cielo ajeno Algaida
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Ricardo Díez Pellejero (1971) El cielo del sol mecido Olifante Ediciones
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Veintisiete letras
Silvano Andrés de la Morena (1953) Castilla, roca y verbo Celya
Verónica Volkow (1955) Litoral de tinta Renacimiento
Yaiza Martínez Montesdeoca (1973) El hogar de los animales Ada Devenir



Miembro nº3

Adolfo Burriel La memoria es el viaje Vitruvio
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Carlos Pardo (1975) Echado a perder Visor
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Dolan Mor (1968) Nabokov's butterflies Editorial Aqua
Eduardo Mitre (1943) Vitrales de la memoria Pre-Textos
Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí Bartleby Editores
Emilio Arnao (1966) Entre la carne y la rosa Calima
Emilio Ruiz Barrachina (1963) Arroyo Sial/Contrapunto
Héctor Arnau (1976) Y el hambre y los ciegos Huesos Húmeros
Joaquín Pérez Azaustre (1976) El precio de una cena en Chez Moritz Algaida
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Julio César Quesada Galán (1978) Tres veces luz La Garúa
Julio Espinosa (1974) NN Gens
María do Cebreiro Rábade (1976) Objetos perdidos Trea
Miguel Angel Muñoz Sanjuán (1961) Cartas consulares Calambur
Miguel Bermejo (1952) Lúpulo Fernandes de Silva Icaria
Miguel Galanes (1951) La vida por dentro Huerga & Fierro
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Ventisiete letras
Rosana Curiel Defossé (1957) El buen amor siempre tiene dientes en la boca Baile del Sol
Rubén Martín (1980) Radiografía del temblor Renacimiento
Verónica Volkow (1955) Litoral de tinta Renacimiento


Miembro nº4

Ana Isabel Conejo Alonso (1970) Rostros Hiperión
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Antonio Méndez Rubio (1967) Para no ver el fondo Ediciones Idea
Beatriz Russo (1971) La prisión delicada Calambur
Carmen Ana (1959) Vitral Torremozas
Cesar Ibáñez París (1963) Églogas invernales Vitruvio
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
Hugo Gutierrez Vega (1934) Antología con dudas Visor
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
Juan Antonio Marín (1968) Ciudad iluminada Vitruvio
Juan Carlos Abril (1974) Crisis Pre-Textos
Luis Carlos López (1883-1950) Posturas difíciles Renacimiento
Luis Rogelio Nogueras (1945-1986) Hay muchos modos de jugar Visor
Manuel García (1966) Poemas para perros Point de lunettes
María Salvador Cabrerizo (1986) El origen de la simetría Icaria
Mariano Peyrou (1971) Estudio de lo visible Pre-Textos
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Peru Saizprez (1971) Un corazón con pelos Arrebato Libros
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Rodolfo Hinostroza (1941) Poesía completa Visor
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Ventisiete letras
Sara Mesa Villalba (1976) Este jilguero agenda Devenir
Vinyet Panyella (1954) Taller Cézanne La Garúa
Yaiza Martínez Montesdeoca (1973) El hogar de los animales Ada Devenir


Miembro nº5

Adolfo Burriel La memoria es el viaje Vitruvio
Angel Guinda (1948) Claro interior Olifante Ediciones
Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
David González (1964) Algo que declarar Bartleby Editores
David Moreno Hernández (1978) Parole, parole y otras palabras Trashumantes
Eduardo Mitre (1943) Vitrales de la memoria Pre-Textos
Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí Bartleby Editores
Jesús Jiménez Dominguez (1970) Fundido en negro DVD
Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
José Cereijo (1957) Música para sueños Pre-Textos
Juan José Almagro Iglesias (1966) El hombre bañera Bartleby Editores
Miguel Angel Muñoz Sanjuán (1961) Cartas consulares Calambur
Miguel Bermejo (1952) Lúpulo Fernandes de Silva Icaria
Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías Renacimiento
Oscar Curieses (1972) Sonetos del útero Bartleby Editores
Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
Reyes Cáceres Molinero Vivir en ámbar Verbum
Rodolfo Hinostroza (1941) Poesía completa Visor
Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Ventisiete letras
Rosana Curiel Defossé (1957) El buen amor siempre tiene dientes en la boca Baile del Sol
Sara Herrera Peralta (1980) La selva en que caí Torremozas
Verónica Volkow (1955) Litoral de tinta Renacimiento
Yaiza Martínez Montesdeoca (1973) El hogar de los animales Ada Devenir



martes, 8 de enero de 2008

Crítica de "Eros es más". Juan Antonio González Iglesias. Visor. XIX Premio Loewe

Nos lo habíais pedido a través de diversos canales y aquí está la crítica a "Eros es más", el libro que tanto Babelia como El Cultural han elegido como el mejor poemario del año. Publica Visor.

Hemos copiado los comentarios que algunos ya habíais hecho sobre el libro en otra parte del blog, de forma que la información esté concentrada y mejor ubicada.

El jurado del XIX Premio Loewe fue el siguiente: Carlos Bousoño como presidente de honor, María Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Víctor García de la Concha, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero y Jesús García Sánchez (Chus Visor).

De ellos, todos menos Paco Brines han publicado en Visor. De ellos, Victor, Jaime, Luis Antonio y Guillermo han sido premiados por Visor. En otras palabras, jurado puramente Visor y con una ligera tendencia culturalista. Interesante un poema dedicado a un miembro del jurado e incluido en el libro.

Por su parte, y como suele ser tradición en los premios Visor, el ganador ya había ganado anteriormente un premio de esta casa, el premio Generación del 27. Conocemos las casualidades de la casa y poco más cabe añadir a las mismas.

Antes de empezar, nuestra nota de objetividad a priori. Dado que estamos hablando del premio Loewe y de Visor, seamos sinceros: 1 / 10 de nota de objetividad a priori.

Y ya con todas las cartas sobre la mesa comenzamos este análisis del libro poema por poema, aprovechando que Babelia, una semana más, se olvidó de la poesía.

Comienza el libro con un breve prólogo del autor sobre el origen del título. Muchos poetas están en contra de explicar cualquier cosa relacionada con su poesía. A nosotros, por el contrario, nos encanta. Una historia interesante y bonita de inicio.

Empieza el poemario con el poema "Exceso de vida", poema que algunos habéis alabado con mucha rotundidad y otros lo contrario. El poema comienza con tres versos magníficos: "Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte. / Pero lo que presiento no se parece en nada / a la común tristeza". A partir de ahí, sin embargo, el poema se va diluyendo poco a poco por un exceso de sentimentalismo que llega a rozar la cursilería y, lo que es peor, con versos que no aportan nada nuevo al terreno poético del amor sino que suenan a leídos muchas veces en poemarios olvidados, incluso a versos escuchados en alguna radio-fórmula: "los besos que quedaron sin darse", "en mi vida no cabe este exceso de vida".

De hecho, el propio poeta, hablando a su yo poético, le dice en el siguiente poema, "Contracandela": "Fiarme una vez más de las viejas metáforas". Sabemos de la formación clasicista del poeta. Quizás sería bueno que desconfiara algo más de esas viejas metáforas para que su poesía avanzara.

Resulta discutible la tesis sobre la que sustenta el poeta su tercer poema, "Teoría de la fiesta" al aseverar que la fiesta se parece al universo porque es única. Se le nota la edad y el ser miembro a una generación distinta a la nuestra. Seguro que el alumno que menciona al final del poema le habría dicho que hay fiestas que duran días y lugares, y que tienen algo de multiplicidad de universos. Como demuestran las modernas teorías físicas de universos múltiples. En el apartado poético, este poema pasa sin más con la excepción de dos versos bellos y acertados "una vez que se ha revelado inservible la serie de los números naturales,/o la reiteración del santoral sobre las cabezas perfectas".

Mejora notablemente el nivel Juan Antonio en su siguiente poema, You Light Up My Life, una poema de tono narrativo en su comienzo que logra su máxima expresión lírica casi al final, cuando el tono narrativo cambia al reflexivo: "creo que el filósofo no se refiere/sólo a la epifanía en el espacio,/al golpe único de la materia...". Nos sobra la repetición final de los primeros dos versos. No será la única.

En "La tabla de la diversidad de los días", el poeta comienza de manera elegante y original para ir difuminándose, en su metadiscurso, hasta la cita intertextual de Valery, a quien hubiera sido mejor dejar dormido en sus versos. Idealismo por una parte, irregularidad en la calidad, por otra, marcan este poema.

"Octubre, mes sin dioses" es un canto con cierta originalidad a dicho mes, con algún verso brillante "las escalas coinciden con nuestras estaturas" y alguno ya leído "Escribamos las cosas con letras minúsculas". De nuevo, el poeta se nos muestra irregular aunque su reflexión poética tiene, en este caso, una mayor originalidad.

En "Doncel con dálmata" de nuevo el poeta comienza muy bien: "Con la seguridad de los que han sido / dibujados por una sola línea". Pero a partir de ahí, tanto el estruendo poético que nos producen las nike air como el final, tan importante como el principio querido poeta, en donde la ausencia de originalidad hace que el poeta funda a las dos criaturas en una sola, nos decepcionan.

"Cuestión cuya respuesta no importa" haciendo honor a su título, pasa por nuestros dedos sin dejar huella. De nuevo una reflexión metapoética traída desde la anécdota filosófica y la insistencia en la minúscula, preocupación que debe ser de carácter metafísico porque el libro titula los poemas completamente en mayúscula y Juan Antonio hace un uso ortodoxo de las mismas. De nuevos, versos ya oídos en algún olvido: "y este raro / placer que proporcionan / las cosas del espíritu /...

En "Ha estado en la vendimia" el poeta vuelve a repetir la figura retórica de comenzar y acabar el poema con los mismos versos. Lo que queda en el medio nos deja indiferentes.

En "Felicidad natural" hay ciertos ecos horacianos del beatus ille, estropeados por una anáfora que se hace pesada y antigua.

El poema "Demasiadas cosas" es uno de los mejores del libro. El poeta es original, moderno, no abusa de estructuras retóricas gastadas ni de versos usados, y, lo más importante, conmueve y emociona. Habla en él de la persona asceta, con algunos versos tan buenos como: "Cada casualidad se convierte en un vínculo".

El siguiente poema, "El tiempo engendra décadas, está dedicado a todo un gran poeta: Rafael Pérez Estrada. Comienza de nuevo el poeta muy bien: "El Tiempo engendra décadas / lo mismo que el Poder engendra caballos" pero al resto del poema no está a la altura de su comienzo.

En "Campus Americano", Juan Antonio hace una descripción larga, para lo que suele ser la media del poemario, de la vida en una universidad americana y termina con una breve reflexión sobre el tiempo, nada original y que no traspasa las fronteras de la página, es decir, está muy lejos de emocionar el poeta en su cuarenta cumpleaños. La segunda referencia a la resurrección, la primera se encuentra en "Exceso de vida", tampoco está trabajada como para sacar la punta que podría haber sacado.

"En los ojos del asceta", el poeta insiste en su edad y hace una breve reflexión sobre el paso del tiempo. De nuevo, lo que más falla es la poesía. No hay transmisión.

"Stripper vestido", la desilusión de la bajada del escenario de un stripper, tiene cosas muy interesantes. Para empezar, cierta ironía ("Al vestirse ha hecho voto de pobreza") que se echa de menos en otras partes del poemario, cierta maldad ("no se le acerca nadie") y algún verso magnífico ("Acaba de entrar en el tiempo lineal de la historia").

En el poema "Es la segunda vez", en el que el poeta narra el encuentro con un pájaro azul, los toques pop que Juan Antonio introduce no terminan de quedarle bien ("Su breve cuerpo es más / azul que las cabinas telefónicas / de Qwest.). Es como si un piloto acostumbrado a conducir coche de época se sentara a los mandos de un moderno monoplaza. Y resulta sorprendente, casi una broma, esta comparación: "más azul que el cielo de este día". O usamos comparaciones gastadas hasta la saciedad o lo comparamos con "la señal del carril bici", en un intento popero en que tanto al poeta como al poema se les sale la cadena, por seguir con las metáforas malas.

"Difícilmente" es un poema de varios versos pero que forma una única frase. Cierta reflexión implícita sobre el papel de la poesía y del periodo que te toca vivir. No aporta nada.

"Vltimvs romanorvm" es una breve narración sobre una canción de Robbie Williams en la que pronuncia unas palabras de San Agustín. Un brevísimo canto a la carne, que se queda a mitad, como si esperáramos que algo nos fuera a emocionar en algún momento. Pero no lo hace.

El poema "Málaga" va dedicado a María Victoria Atencia, una de los miembros del jurado. Qué bonito. De nuevo un poema de corte horaciano, de alegría, de canto a la vida, de lo sencillo, pero todo, de nuevo, leído ya muchas veces, sin atisbo de originalidad, lo que hace difícil que la poesía llegue.

En "Destinados al olvido", el poeta, a través de un banco y de su inscripción, hace una pequeña reflexión sobre el tiempo y el olvido. El nivel poético sube respecto a la media del libro y en la tercera vez que el poeta usa la palabra resurrección, su uso es mucho más acertado. Hay por fin otoño de verdad en el poema. Hay poesía.

"Correspondencia" saca de nuevo una anécdota universitaria, de biblioteca, para alabar tanto a Frontón como a Marco Aurelio, y de paso, todo lo que representan. Se pasa con cierta indiferencia.

"En el jardín cristiano" un breve paseo por una mansión moderna nos lleva de lleno al corazón de Eros con claras referencias bíblicas. Pero le falta algo al poema para que la fruta que a Juan Antonio le es apetecible por primera vez lo sea también para nosotros.

"Si me despierto en medio de la noche" continua la referencia al Eros en un tema muy tratado en la poesía: la contemplación del amado mientras duerme. A pesar de ser un tema manido, Juan Antonio nos logra situar en la cama con su amado y nos hace partícipes de sus sentimientos y desvelos. El mismo nos dice en unos versos muy acertados: "En medio de la noche, / tengo de pronto un indeterminado / número de minutos / para quererte / con el aturdimiento y la clarividencia / de los desvelados". Lástima que de nuevo, el poeta abuse de la retórica y comience y termine el poema con los mismos dos versos. Innecesario. Aún así, uno de los mejores poemas del libro.

"Aikido" habla de nuevo de la relación alumno-maestro que aparecía en el poema de Marco Aurelio y Frontón. No tiene mayor interés.

"40" nos habla de modo descriptivo de lo que hicieron tres personajes al cumplir los cuarenta años. Parece que el poeta se da ánimos a sí mismo. Nos parece bien pero como poema nos pasa sin rozarnos. Debe ser la edad. Esperemos que de los tres ejemplos, ni se le ocurra el tercero ni haga caso al primero. El segundo le pega más.

"Cumplimiento" es un breve ejercicio de ingenio, gracioso en el buen sentido. La vida como paradoja.

En "El reinado de Adriano" el poeta nos describe algunas de las cosas que le inquietan del mundo que le ha tocado vivir, pero es tal la brevedad, y son tan comunes los lugares, y tan paradójico que esto se escriba en un libro premiado con el Loewe, que no sentimos la cercanía que deberíamos sentir con el poeta, teniendo inquietudes parecidas.

En " Arte de traducir", el poeta, traductor, hace una reflexión sobre su oficio. Sin importancia.

En "Jueves Santo" el poeta "yuxtapone" una procesión de Semana Santa con unas personas desnudas en la playa que se encuentran cerca. Aunque la idea es original el desarrollo se queda a medias, en nuestra opinión. Lástima. Cuarta vez que el poeta comienza y termina un poema con el mismo verso.

"Gimnasta" es un poema narrativo, sobre como puede cambiar la vida un sólo acontecimiento, en este caso, ganar una medalla y pinchar en una discoteca. Sólo hay transmisión narrativa sin que haya comunicación poética. No nos llega.

"In joyful memory" podría ser muy bien el último poema del libro, pero es el penúltimo. En él, el poeta reflexiona sobre el amor en un tono similar al del prólogo. Un pequeño canto al amor. Hermoso y optimista.

El último poema del libro es "Hay algo en el amor", un bello poema reflexivo sobre el amor, sobre su lado físico, y sobre su lado metafísico, lado que el poeta insinúo desde el primer poema. Es un buen colofón.

En resumen, nos encontramos con un libro irregular, algo deslavazado por el hecho de que algunos muchos poemas se alejan, o aparentan alejarse, de la temática principal del libro (la ausencia de estructura es nefasta señor Angel Luis y realmente poco funcional), con cuatro o cinco poemas buenos, no extraordinarios, con algunos versos sueltos también de gran calidad, pero en el que detectamos grandes carencias. Por una parte, le falta originalidad al libro (el uso etimológico, es de perogrullo señor Angel Luis, y el uso contemporáneo, pocas veces coinciden), tanto a nivel poético como a nivel reflexivo. Le falta también brillantez al poemario. Hay un abuso de ciertas figuras retóricas que dan un toque antiguo al conjunto y que no aportan nada. Sólo en el encabalgamiento, sutil, el poeta se muestra realmente bueno. Y le falta interés en muchas ocasiones. Hay muchos poemas que nos dejan indiferentes, y que pierden en la reelectura.

Sinceramente, no creemos que "Eros es más" sea el mejor poemario publicado en 2007. Nos parece, a nosotros, un libro sobrevalorado. Pensamos que la crítica no ha leído todo lo que debía y que ha habido mucho conservadurismo en esta elección. ¿Es un libro malo?. No. No lo es. Pero está lejos, muy lejos, de ser un libro brillante, excelente y/o original. De ahí nuestra nota:

Valoración del libro "Eros es más": 6,25 / 10

Recordamos que sigue abierto el plazo para votar y mandar poemarios. Queremos más y más votos. Muchas gracias

sábado, 2 de junio de 2007

Contracrítica de Babelia poesía ultima semana de mayo

Babelia sólo realiza una crítica esta semana y es al libro ganador del Premio Loewe, Eros es mas, de Juan Antonio González Iglesias.

Los miembros del jurado eran: Carlos Bousoño, María Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Víctor García de la Concha, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero, Jesús (Chus) García Sánchez.

Todos los miembros del jurado, con la excepción de Victor García de la Concha y Bousoño (que no sabemos si por su avanzada edad asiste al jurado en su toma de decisiones o es un cargo honorífico como así reza en la nota de prensa), han publicado previamente con Chus Visor. Algunos de ellos, además, han sido premiados por Visor. Jaime Siles y Guillermo Carnero ganaron el premio Loewe anteriormente y Jaime Siles ganó también el Generación del 27 también para Visor. Luis Antonio de Villena ha ganado con Visor el Premio Ciudad de Melilla y también el Generación del 27.

A nuestro juicio, históricamente, el premio Loewe es para la poesía lo que el premio Planeta para la novela.

A lo anterior añadimos que el premiado este año, como suele ser habitual, es un poeta de la casa Visor, que ha publicado dos libros para Visor y que, también había sido galardonado con el premio Generación del 27 que publica Visor.

Por tanto, como la pasada semana comentamos de los premios Hiperión, estamos hablando de nuevo de un jurado compuesto casi en su totalidad por personas con una fuerte vinculación con Chus Visor, que han publicado e incluso han sido premiados por esta editorial y editor, y de un premiado que, de nuevo como en el caso de Hiperión, forma parte de la cantera de Visor y el premio viene a "enriquecer" el curriculum de un autor de la casa con nuevos premios de la casa.

En vista de todo lo anterior:

Valoración de la independencia teórica del XIX premio Loewe: 3/10

Respecto al libro, reconocemos que estamos en franca minoría. Tanto Ainhoa Saenz en El Cultural como Antonio Ortega en Babelia, dos buenos críticos ambos, hacen críticas bastante favorables a este libro, en especial la de Ainhoa, que nos sorprende por lo entusiasta.

Ignoramos, de verdad y de corazón, si dentro del entusiasmo tiene algo que ver el hecho de que Ainhoa es doctora por Universidad Pontificia de Salamanca mientras que Juan Antonio González Iglesias es profesor de la Universidad de Salamanca (la pública, no la pontificia). Desconocemos si existe una relación profesional entre ambos doctores, que ayude a que la crítica de Ainhoa sea tan positiva y entusiasta. En principio ambos están especializados en campos distintos de la filología, ella en hebrea, él en latina, por lo que no vemos relación.

http://www.elcultural.es/HTML/20070322/Letras/LETRAS20062.asp

Pero la nuestra es la valoración de la crítica de Antonio Ortega en Babelia, que creemos que reune los suficientes requisitos para ser objetiva:

Valoración de objetividad del crítico en este caso: 9/10

http://www.elpais.com/articulo/narrativa/amor/mesura/elpepuculbab/20070602elpbabnar_12/Tes

Respecto al libro de Juan Antonio, como ya hemos anticipado, estamos en minoría en este caso. Desde luego nuestra opinión está muy lejos de la hiperbólica de Ainhoa en este caso, y algo menos lejos de la opinión de Antonio Ortega. La poesía de Juan Antonio bebe claramente de sus profundos conocimientos de literatura clásica, de aquella excelente traducción que realizó de Ovidio para Cátedra, y lleva esa tradición a un mundo muy personal, ascético, con un verbo limpio, reflexivo y clásico. Tiene talento y dominio del lenguaje Juan Antonio, pero el corsé clasicista le sigue pesando en demasía y le falta una apuesta más innovadora y transgresora a su poesía. Es una poesía a la que le falta audacia y, lo que es peor, en algunos momentos, resulta aburrida.

De como Juan Antonio resuelva ese conflicto interior que subyace en sus poemas y como definitivamente dé un paso adelante en su poética y elimine cierto lastre clásico, dependerá de si realmente su poesía alcanza una mayor altura. El estar tan profundamente ligado a Visor, a sus premios y demás puede resultarle de provecho en estos momentos pero dudamos que a largo plazo sea positivo para el poeta.

Valoración del libro: 6,75/10