Hola:
Estaba Marzal inédito en nuestro blog y no hemos podido evitar caer en la tentación de contracriticar su nuevo libro. Si uno de los objetivos del Addisson es encontrar poetas poco conocidos y buenos, también es uno de nuestros objetivos señalar a poetas muy conocidos y menos buenos.
Hemos leído antes de comenzar las críticas al libro que hacen Luis García Jambrina (http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=11628&sec=32&num=894), para nosotros el peor crítico de ABC con diferencia, y Francisco Díaz de Castro en El Cultural (http://www.elcultural.es/articulo.aspx?id=25052, entre los peores críticos de ese medio (resulta difícil quedarse con uno sólo).
Ambos, con unas dosis muy bajas de objetividad a priori, hacen unas reseñas relamidas en el vacío crítico, reseñas que valdrían para cualquier libro que hubiera escrito el poeta, porque lo que importa no es el libro sino el nombre. Evidentemente los responsables de los suplementos han puesto a críticos fáciles ante un libro de Tusquets, un anunciante muy importante, especialmente en esta época de vacas flacas. Es el mismo error en el que está incurriendo Antoni Marí en su dirección de
Sobre "Ánima Mía" comenzaremos diciendo que es uno de los peores libros que hemos leído en los últimos años, y van unos cuantos. Explicaremos las razones. Ponednos una nota baja de objetividad, por favor. Y que alguien le diga a Elena Medel que, afortunadamente, los niños no tendrán que leer los poemas de Marzal en clase. Salvo en el caso de que tropiecen en el neobarroco. O con ella.
"Ánima mía" reúne en un mismo volumen muchos defectos comunes a otros poetas conocidos:
1) Falta de dominio técnico de la retórica: Sí. Carlos Marzal no tiene un dominio técnico adecuado de
2) Arcaísmos: Hay una voluntad clara del poeta, desde el mismo título, por usar un lenguaje rebuscado que, en ocasiones, deviene simplemente en arcaísmos: "me han dado las del alba", "que este estar a merced", "Tú tósigo,", "tundida de vivir...", "trasmina de vivir...Marzal dice: "La brizna de arcaísmo da el acento". Como diría él, conocido aficionado al toreo, parece que lo que le da es la puya.
3) Arcaísmo métrico: La fuerza con la que el poeta somete a su lenguaje a los dictados más conservadores de la métrica imparisílaba es, a veces, sorprendente. Los giros son tan forzados que todo ese aparato métrico se le cae encima al poeta. Se le ve la arquitectura al poema. Y el ritmo resulta cansino por una parte y forzado hasta extremos no vistos desde hace tiempo en otra. "Tus dedos niños dos" escribe el poeta para que el acento en la última sílaba haga del verso un heptasílabo. Igualmente busca al precio que sea el acento en la sexta sílaba: "Tu empeño dactilar siempre me empuña", "Dejadme enceguecer de tanto fuego", "como un algodonal que levitase", "cuando desciende un velo sobre el mundo, / de seda vaporosa en que se orea,". Dice Carlos que "Todo viene en fraseo, / todo en solfeo adviene, / y lo ejecuto.", cuando es un sonsonete lo que nos propone. El poeta parece más bien un mal traductor de sí mismo, empeñado en clavar el rígido corsé métrico que se impone.
4) Temática manida: El poeta se atreve con temas poéticos de siempre (el amanecer varias veces, el almendro en flor, el insomnio, la lluvia) y lo hace desde la autocomplacencia y la falta total de originalidad. Al contrario, busca el cliché allí donde puede o es simplemente incapaz de salir de él.
5) Cursilería y amateurismo: En no pocas ocasiones, los versos escritos nos producen vergüenza ajena. Con esto queremos decir que parece increíble que alguien no sólo siga escribiendo de esta manera tan arcaica sino que una parte de la crítica asienta condescendiente. Algunos ejemplos: "La flor de los almendros / es un fruto superior a su fruto.", "Esta mañana viene encinta de temores", "todo este sol violeta moribundo / que agoniza de rosas y azucenas", "Padre sol vespertino acariciaba / las sienes de mis hijos, en la orilla,", "Un velero perenne, aguas adentro, / rasgaba de blancura aquel segundo.", "cabalgaban las olas,.../ desbocadas de espumas majestades,","Son zapatos de boda con el mundo, / los de mis esponsales con la música", "La cabina del tren fue la crisálida / que me acogió en la noche,", "los núbiles jazmines / charolados de verde disciplina", "estoy lavando el mundo en estas lágrimas", "Corrió el niño hacia el agua, / y el animal, sumiso, / lamió sus pies descalzos..." . En especial resulta grave este tono cuando el poeta se pone cantor, sea al amanecer, a los niños, a los dientes, a los almendros, a la playa, a la lluvia, a una preposición o a lo que se le ocurra.
6) Hay un intento de espiritualidad, pero fallido. Es como si algunos autores de Tusquets como el propio Marzal, su amigo Vicente Gallego o Colinas hubieran hecho un cursillo rápido de mística con el resultado de tres libros insoportables.
Un libro malo, de esa corriente neoconservadora en la que se ha ubicado hasta el enterramiento una parte de la poesía española con más éxito. Y nos produce vergüenza ajena porque cuando un extranjero se acerca a nuestra poesía y ve que esto es lo más premiado y alabado por la crítica en el momento, puede dejar de investigar. Piensa que estamos en otro siglo. Y esto produce un daño importante a la poesía española. Por eso es importante denunciarlo. Autores como Marzal no salen gratis al prestigio de nuestras letras. El autor tendrá muchos amigos en todas las generaciones, desde los dedicados Brines o Bonald, pasando por Gallego, Benítez Reyes o Montero hasta Medel entre los más jóvenes. Pero no nos vamos a callar ante libros tan malos como éste. Si "Metales pesados" es uno de los peores premios nacionales que recordamos, y "Fuera de mí" uno de los peores Loewe, "Ánima mía" entraría fácilmente entre los peores libros del poeta. Ahí es nada.
Finalmente, dice en uno de sus versos: "Si supiera escribir, / no escribiría." ¿Por que no ser fiel a la premisa y dedicarse a la novela?
Valoración del libro "Ánima mía": 2 / 10
Este blog es una página libérrima de crítica y contracrítica de poesía y poetas en español realizada por el colectivo Addison de Witt
jueves, 16 de abril de 2009
Ánima mía de Carlos Marzal
domingo, 5 de octubre de 2008
Álvaro Valverde. Desde fuera. Edita Tusquets. Reseña Babelia. Y comentarios al premio nacional de Joan Margarit

Hola a todos y gracias por todos los libros que vamos recibiendo antes ni siquiera de comenzar a mandar correos a las editoriales. Es un honor y un orgullo leeros y recibir tanto cariño. También hemos recibido varios comentarios que apostaban ya por sus candidatos de manera pública. Como muchos recordaréis del pasado año, los votos son secretos y se mandarán a una dirección de correo electrónico que os daremos una vez termine el año. Pero gracias por vuestro entusiasmo. Ya se ven algunos favoritos...
Razones de distribución, de peticiones y de agenda nos llevan de nuevo a Tusquets. El libro, de Álvaro Valverde, se titula "Desde fuera".
La crítica la realizó Antonio Ortega en Babelia. Al margen de que Babelia trata muy bien a Tusquets, como buen anunciante que es tal y como puede comprobarse en el faldón que acompaña a la reseña, tampoco creemos que Antonio sea demasiado objetivo respecto a Álvaro, y no sólo por los amigos comunes. Aunque lo hemos dicho en otras ocasiones, la objetividad no sólo implica el hacer una reseña laudatoria, algo que ocurre en el 99% de los casos. El simple hecho de señalar qué libros entran y cuáles no en la ruleta de la fortuna ya es una ayuda esencial para libros que, curiosamente, no la necesitan. Si el dinero atrae más dinero, el poder atrae más poder.
Objetividad a priori del crítico en nuestra opinión: 3 / 10
La crítica de Antonio, por otra parte, demasiado construida con trozos del texto de Álvaro, nos parece decepcionante. Y su conclusión no se apoya en argumentos. Queremos más proteína.
Nuestra objetividad es baja. Para empezar, desconfiamos de cualquier premio Loewe, pecado y prejuicio claro y público de este colectivo. Y además, sentimos la misma desconfianza hacia poetas metidos a políticos, y que dividen el mundo en buenos y malos. Por mucho que a veces sean destituidos. "No se imaginan los sapos que he tragado" dice el poeta refiriéndose al tema (http://mayora.blogspot.com/search?q=destituci%C3%B3n). Nadie te obligaba a tragártelos. Resultado: 3 / 10
Comienza el libro con una cita del poeta valenciano Cesar Simón, poeta de cabecera de Vicente Gallego, entre otros, y que da título al libro. Escrito entre los años 2000 y 2007, las diferencias entre las distintas parte de "Desde fuera" son importantes, tanto en temática como en estilo, y el resultado es muy desigual en términos de la calidad de la poesía.
Empieza "Desde fuera" con el juego de opuestos que el poeta ofrece en la primera y última parte del libro. Si la primera es "Desde dentro", su primer poema es "Desde fuera", título también de la última parte del libro. "Desde dentro" muestra todos los defectos de la poesía de Valverde y pocas de sus virtudes. En sus dieciocho poemas, las reflexiones interesantes de los dos primeros poemas en seguida se convierten en pensamientos sondables y superficiales. El lenguaje, que en otras partes será más desnudo y sencillo, es aquí un lenguaje metonímico y alambicado, compartiendo los defectos que agrupan a varios de sus compañeros de editorial y de premio: abuso de clichés, falta de originalidad, metonimias y metáforas desgastadas...Unos pocos ejemplos servirán de ejemplo: "el río desangrándose / a la hora rojiza de las últimas vísperas", "Las arrugas que cruzan por tu cara / son las líneas del mapa de tu vida.", "en otoño, es la gama de ocres quien impone / belleza a esa nostalgia /que destila su zumo / de las sombras frondosas del verano.", "A través del cristal, lejos de aquí, / arde de nuevo el mar.", "Mi vida es este río que me lleva, / esta apacible huida hacia la muerte."
La intertextualidad, en línea directa con nuestro siglo de oro, no sirve para dar nueva luz a los versos ya escritos sino que, más bien, parece un ejercicio de exhumación poética.
La segunda parte, titulada "Sur" no mejora en nada la altura, como diría Antonio Ortega en su reseña, de la primera parte. Hay una insistencia excesiva en los mismo temas, sin que cada nuevo poema agregue algo al conjunto. El amaneramiento estilístico es, sin embargo, todavía mayor en la repetición de ciertas imágenes: "Al fulgor carmesí / de este ocaso de agosto", "cuando cesa la tarde / y la luz es de oro", "La luz de atardecida mancha todo", "cuando muere la tarde"...
El libro comienza a recuperarse en la tercera parte, "Entonces la muerte", cuando el poeta comienza a quitar innecesarios adornos a su lenguaje y habla de manera clara de lo que lleva bastantes poemas queriendo decir dando rodeos con el atardecer, el otoño, el ocaso y similares: su preocupación existencial por la muerte, tema recurrente en la poesía del extremeño. Tanto el primer poema, en donde el poeta aúna su angustia existencial con el otro gran tema de su poética, la naturaleza, como en los dos siguientes, en donde la memoria de la muerte es nítida y poética, Álvaro logra tres poemas buenos, muy por encima de lo leído hasta el momento.
Aunque sin llegar al nivel de las dos primeras partes, la cuarta, titulada "Lugares del otoño", vuelve a la retórica gastada: "las aguas enlodadas / del río de la infancia: el del olvido", "El que hoy comenzaste es un largo viaje / por el río del tiempo." Cuando el poeta baja del Parnaso, como en el poema 5, la mejora es tan notable que parece mentira que éste sea la excepción y no la regla.
Aún así, la segunda mitad de "Lugares de otoño" es claramente mejor que la primera, y anuncia, independientemente del registro temporal, la mejor parte del libro: "Imaginario". Inspirado en la pintura de Godofredo Ortega Muñoz, el poeta desciende por fin a la tierra y desnuda su poesía de abalorios para hablar precisamente de un paisaje hermoso por su sencillez, su aridez y su carácter desértico. Llegando a veces casi a una orientalización minimalista que lo acerca al renga, Álvaro avanza por ese territorio de sequedades y su poesía y el tema se adaptan esta vez sí al mensaje poético. Esas retamas, esos terrenos duros, en donde paisaje y pensamiento lúcido se unen, son lo mejor del libro.
La última parte, "Desde fuera" comienza con unos de los mejores poemas del libro, "Stevenson, Skerryvore", donde el paisaje interior se traslada al mar, en una naturaleza que continua siendo inhóspita pero bella a la vez. Las múltiples referencias literarias en esta parte, de nuevo marca de la casa, y la multitud de lugares que se conforman en los poemas, tienen un resultado desigual, con poemas buenos, como "Hotel Kreuz", "Plaza de Garrovillas" o "Dos robles jóvenes", y poemas donde cae en los errores ya señalados, como en "Mariñas de Sada", con los versos retorcidos y forzados métricamente "como si de tapices / al cabo se tratasen", "Cáparra" o "Puente de Alcántara".
"Desde fuera", en su conjunto, no deja un buen sabor de boca y sí cierta rabia. Desde fuera, valga la redundancia, se aprecia que el poeta puede dar mucho más de sí, y no se entiende bien la enorme diferencia que hay entre los poemas buenos y los poemas que caen en el rebuscamiento vacuo y en la completa falta de originalidad. Ahora que, como dice el poeta, comienza su otoño, Álvaro tiene dos caminos delante de él (o argentinos o incultos o las dos cosas, vamos): el poeta sencillo pero hondo que se funde con su paisaje o el poeta que se viste pomposo y recargado sobre un fondo baldío. Dependiendo de él y sólo de él, el tiempo lo situará en el lugar que le corresponda.
Valoración del libro "Desde fuera": 5 / 10
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Eloy Sánchez Rosillo. "Oír la luz"

Queridos amigos y amigas:
Comenzamos por el final. ¿Qué le pasa a Tusquets? ¿Qué rumbo ha cogido su colección de poesía?...
El poemario que pasamos a comentar es "Oír la luz". Lo escribe Eloy Sánchez Rosillo y edita Tusquets. La reseña la escribió en primer lugar Ángel Luis Prieto de Paula en Babelia.
Eloy es un poeta afable, simpático y buena gente. Nos daremos una objetividad de acuerdo a ese perfil: 6 / 10. Respecto a la objetividad del crítico, en nuestra opinión, profesor reseñando a profesor, compañero a compañero, no puede ser muy alta. ¿Igualamos? Bien: 6/10
En rojo, extraíble y desechable, el libro contiene un aviso que nos hace temernos lo peor: "Una de las obras poéticas más genuinas de las últimas décadas. Una voz, una palabra limpia, bruñida, auténtica." Firma: Miguel García-Posada. Desgraciadamente, nuestros peores augurios se van a cumplir.
¿Qué le ocurre a la crítica española oficialista para alabar un libro como éste? ¿Dónde ha quedado su objetividad, su conexión con el siglo en el que vivimos? Necesitamos comenzar de cero. La poesía española, en su aspecto crítico, pide un relevo generacional urgente para evitar la esclerosis múltiple que se ve en sus alturas mediáticas.
Marginales, se llama la colección. Ya. ¿Al margen de qué? "Nuevos textos sagrados" de subtítulo de colección. ¿Se puede ser más pretencioso y a la vez más incongruente? Ni marginales ni sagrados. Con las excepciones que ya hemos comentado en otras ocasiones, podríamos empezar a hablar de prescindibles. Textos encumbrados prescindibles.
El libro de Eloy, salvo por algunos escasos poemas, cumple con todos los defectos de los últimos números de la colección, acentuándolos en algunos casos e igualándolos en otros, no sin algún aspecto original propio del poeta. De nuevo, la obsesión temática con la luz, sin trazas de originalidad ni en forma ni en fondo, una luz que se convierte en una metáfora obsesiva del libro, luz capaz de curar a la humanidad de todos sus problemas, y que se corresponde con una subtrama supuestamente mistérica que nunca llega a ser tal.
En primer lugar, denominador común de unos poetas que casi podrían denominarse, educadamente, nuevos formalistas, el lenguaje es, en general, artificial y amanerado, llegando a la cursilería en varias ocasiones. Salteados, sin vocación de ser exhaustivos salvo que alguien nos lo reclame: "una alamo / encendido al sol, la golondrina / que vuela en el jardín de un lado a otro", "En este instante pasa una muchacha / por delante de mi melancolía", "la inapresible flor de la esperanza", "se alcen en la remota heredad de la aurora", "Siempre es nueva la dicha de los ojos / cuando vuelve la aurora."; o el gongorismo: "La luz del día le arrancaba súbita / mágicos centelleos de oro limpio, / esquirlas de diamante."
Incluso hay alguna reminiscencia borbónica: "me conmueve y me llena el corazón / de alegría y consuelo." También un homenaje, no sabemos si voluntario o involuntario, a Victor Manuel: "Las palabras de amor que pronunciaron / tantos y tantos labios, ¿dónde están?" Y algún poema casi escolar como "Apunte de una nube", que describe las variadas formas de una nube y que supone la sima de todo el poemario.
En segundo lugar, a pesar del amaneramiento del lenguaje, en muchas ocasiones, paradójicamente, o no, el texto cae en lo narrativo. Hay varios ejemplos pero pondremos sólo uno: "He soñado esta noche que volvía / a una ciudad de Italia en la que estuve / todo un verano de mi juventud. / Me ocurrieron allí cosas hermosas, / y fui dichoso entonces como apenas / haya alcanzado nunca a serlo / tan plenamente." Otros poemas sobrecargados narrativamente y que podrían pasar por prosa pura en otra disposición espacial serían "Invierno", "Porque nada termina", "Observación del alma" o "La feria del sol".
Como suele ser habitual en este grupo de poetas, la complacencia métrica es total y el lenguaje se ve sometido no pocas veces al triste y monótono cómputo de sílabas impares.
Cuando el poeta no cae en lo narrativo sino que intenta reflexionar, las reflexiones son todo lo contrario a lo que llamaríamos una reflexión profunda. Si un poeta decide poner por escrito sus pensamientos, lo mínimo sería que estos aportaran algo de originalidad o de profundidad. Ocurre justo lo contrario. En "Los trabajos del alma" sabemos que el alma está ocupada en sus propios asuntos. Bien. En "De la naturaleza de las cosas" se hace una referencia heraclitiana sin mayor aporte, y que encontramos en algún otro poema. En "Correspondencias" el poeta escribe sobre el concepto milenario ying-yang...
La misma falta de originalidad se aprecia cuando el poeta decide usar la retórica y comienza a tirar de toda una serie de clichés que ya no aguantan más. Sintagmas como "manantial del tiempo". O versos como "la incadescencia en que el amor destruye", "que en el cielo encendían y apagaban / intermitentemente las estrellas", "y a la mágica luna, que mostraba en las noches / su faz entre las nubes", "abril no es sólo abril, /sino algo más, inmenso, incalculable", "El sol de la mañana entraba allí a raudales /.../ahora en mi corazón lo noto entrar", "Hasta el mar se le acerca mansamente / y le lame los pies", etc.
Incluso algún poema es en sí mismo un cliché, como el que habla de la pérdida de oportunidad a través de la metáfora de perder un tren y titulado "Trenes". El propio poeta da la clave del origen de tanto cliché en su metapoético "Una palabra y otra".
Y la especialidad del poeta, los poemas elegíacos, nos cuentan experiencias que en general resultan intranscendentes por su carácter anecdótico, sean los gallos o las estaciones que se repiten una y otra vez. No canta en el pecho la elegía como dice el poeta. En otras ocasiones, la personalización del verano, "Adios, verano", o de los recuerdos, resulta muy desafortunada.
Sí, hay poemas por encima de la media como "Mirar", el sinestésico que da título al libro "Oír la luz", el narrativo pero poético "En la casa de Keats", o los dos poemas en los que habla de su madre, "Madres", y sobre todo, "Irreparablemente". Pero en general es un libro que nace viejo, lugar común de muchos otros lugares comunes lejanísimos, falto de brillantez, de ingenio y, sobre todo, de poesía. Más que pedirle ayuda a la "Señora", como hace el poeta, para escribir sus nuevos versos, no estaría de más actualizar esas lecturas de los maravillosos Keats o Dickinson que menciona con algo que pertenezca al tiempo que nos ha tocado vivir.
Abran paso.
Valoración del libro "Oír la luz": 3,5 / 10
sábado, 28 de junio de 2008
Antonio Colinas. Desiertos de la luz. El Cultural

Hola a todos:
De las dos reseñas de poesía que trae El Cultural esta semana, dejamos la de Camilo José Cela para los amantes de la disciplina inglesa. Nos centraremos en el último poemario de Antonio Colinas, "Desiertos de la luz". Publica Tusquets. Realiza la crítica Túa Blesa.
Colinas es crítico de El Cultural y no es mal crítico desde luego. Pero la objetividad que puede tener un compañero suyo la ponemos en cuarentena. Ser crítico de poesía siendo poeta no da dinero, o da muy poco. Pero da un inmenso poder poético. Por eso hay tortas en la cola de entrada a los suplementos y los más "listos" de nuestros jóvenes compañeros van haciendo su hueco en suplementos, webs y diarios de menor calado. En ese juego que tan poco nos gusta está el señor Colinas, por mucho que se dedique a poesía extranjera.
Objetividad a priori del crítico, en este caso, en nuestra opinión: 2 / 10
Como resumen de la reseña de Túa, este final con una metáfora brillante y arrebatadora: "Quien se aventure a atravesar estos desiertos sin duda quedará iluminado por su luz poética.". Arrebatados quedamos.
Nuestra objetividad se ve influenciada por este hecho: 4 / 10
Vamos a hacer esta contracrítica más breve de lo habitual porque nos ha aburrido tanto el libro, nos ha irritado hasta tal extremo, especialmente en su primera parte, que no queremos contagiar nuestro aburrimiento haciendo un análisis poema a poema.
De hecho, uno de los primeros errores del libro es la insistencia del autor sobre los mismos temas, las mismas palabras, los mismos finales, hasta que rápidamente lamentamos tener que quedarnos hasta el final del libro en vez de devolverlo inmediatamente a la librería. Como si fuera una litografía numerada, cada poema parece uno más de una serie 1/x.
Ya nos habían advertido nuestros amables lectores de que la foto de Antonio mirando el cielo, como poseído por un haz divino, era sospechosa. Y nada más y nada menos que eso es lo que ha ocurrido. El Espíritu Santo se ha apoderado del alma del poeta, y de algunas cosas más porque como intento de libro místico, una de nuestras debilidades, el libro es un auténtico fiasco. Como libro de poesía, también.
A veces se habla de Machado, con cierta mala leche, como el mejor poeta del siglo XIX. Quizás habría que considerar si Colinas podría ser, desde luego no el mejor, pero sí un poeta muy anterior a los tiempos que vivimos.
El libro se divide en dos partes. La primera, y todavía peor que la segunda, se titula "Cuaderno de la vida". La segunda, "Cuaderno de la luz".
Los mayores errores del libro, según nuestro juicio crítico, son la sobreabundancia de clichés, la falta de recursos técnicos, la falta de originalidad en la temática, la falta de originalidad en la forma, la métrica forzada y anquilosada, el amaneramiento, etc
Cuando nos referimos a clichés queremos decir esto exactamente: "Nuestra patria debiera ser el mundo"; "tú germinabas silenciosamente / en mi interior"; "y cantaba, cantaba / tu palabra en la luz y en las sombras sonoras"; "que me abren la granada / cárdena de su sangre"; "nuestra sed de infinito"; "es un espacio en que la nada es todo / y el todo es la nada"; "portando entre las palmas de sus manos / una llama"; "donde el ocaso viene a posar / las brasas de los suyos", "...y por estas brasas / del sol último enrojeciendo el horno del pórtico"; "Y era el otoño de él"; "Era el otoño ya maduro de ella"...
Como dice el propio poeta, "tanta y tanta palabra desgastada".
En el aspecto técnico, el texto abusa hasta lo insospechado tanto del oxímoron como de la paradoja, tan de moda por lo que parece: "pero el hombre aún no sabe que no sabe", "un fuego /que arde y que no quema", "en un tiempo sin tiempo"; "antes que esta luz /.../se torne negra"; "saber que este cuadrado / de la plaza es un círculo de hogueras"; "que arde / sin arder, que quema / sin quemar"; "...palomas con escarcha / que arden sin arder...", "pero a la vez tus dedos eran llamas,"; "hasta llorar por siempre de alegría / lágrimas negras", olé el Cigala; "...música que suena / para aquel que no escucha, que le habla / a quien no habla y que muy dulcemente / le abre los ojos para siempre a aquel / que los tiene cerrados a la luz."; "¿Acaso estás ofreciendo su nada a una nada / que es todo para él?"; "esas eternas piedras vivas / que están muertas, / esas eternas piedras muertas / que están vivas"; "en la que, siendo noche, luce el día"; "de un vivir sin vivir"...
Alguna metáfora es realmente de taller de poesía: "y que nos va quedando poca leña / entre las manos para alimentar / la mínima hoguera del espíritu."; "en la quilla / del mirador"; "si la quilla del barco que es esta azotea"; "fundiéndose en el mismo horno de cobre del sol"...
Por supuesto, no falta el amaneramiento, muy en la línea de los algunos de los últimos libros de Tusquets: "respirar dulcemente la música que huye / a los prados remotos del firmamento"; "Si pudiese apoyar mi frente en ti / y perder el sentido! / ¡Si pudiese / extraviarme por siempre en tu pureza"; "donde / dialogan los rayos y el pinar"; "como si en ellos bebiese mi rostro / tardes del paraíso"; "¡tanto cielo azul / tallado a diamante..."; "Y si fuésemos sólo ese color /escarlata de la flor del granado"...
Cuando hablamos de métrica forzada hablamos de "mas Dios es la no guerra"; "Se alza entonces una brisa süave /.../ que no cae, mas que en bruma se deshace"; "sea un bello cuadrado: ágora de más vida". El léxico y la sintaxis se retuerce lo que haga falta con tal de que la cifra de sílabas sea impar. Da igual que todo suene igual y además antiguo. La métrica es mucho más que eso, señores. Es una ciencia y un arte, no una mísera regla de tres.
Todo ello saturado de palabras que se repiten, algunas hasta la saciedad, como luz, hoguera, fuego, música, misterio, laberinto, oro, piedra/s, cigarra...
Hay algún poema que aislado, olvidando que ya ha sido de alguna manera leído en otro lugar del poemario, funciona, como puede ser el caso de "Desiertos de la luz", "En el Mar Muerto", "En Bruselas" o "Tiempo del cielo". Y también hay poemas que sonrojan, y que nos llevan a preguntarnos para qué sirve un editor, o si debería cambiar el nombre de su profesión, como es el caso de "La lámpara de barro", una "originalísima" variación sobre el Padrenuestro.
Acabamos el libro, y al contrario que los buenos místicos, no queremos saber nada más de la luz de Antonio, de su hoguera, su fuego, su verdad y descubrimientos en las tierras de Israel. Un poeta grande se distingue del resto por su originalidad de forma y fondo. En nada de esto se distingue Antonio y nos trae además uno de los peores poemarios que hemos leído desde hace tiempo, que establece una peligrosa línea de continuidad con el Vicente Gallego de "Si temierais morir" y que le pone en bandeja a Visor el mercado poético de los grandes nombres mediáticos. Poemarios como éste hacen bueno a Montero y a Benítez Reyes.
Valoración del libro "Desiertos de la luz": 3,5 / 10
PD.- Tras dos semanas de sequía, vuelve Babelia con poesía. Una larga reseña del último libro de Ángel González...
lunes, 11 de febrero de 2008
Vicente Gallego. Si temierais morir. Babelia, El Cultural, segunda semana de 2008
Antes de empezar también, queríamos poner a la luz una conversación, con el permiso de la persona, aunque no tenemos el permiso para decir su nombre, que tuvimos hace poco con un/una premiado/ada con un nacional de poesía. Nos hablaba esta persona, curiosamente dado quien es, de que los monopolios en ningún sitio son buenos, y en poesía tampoco. Nos comentaba que desde el año 2000, de los ocho premios nacionales concedidos, cinco habían sido publicados en Tusquets. Aunque no nos dijo el porcentaje, efectivamente que más un 60% de los premios vayan a parar a la misma editorial parecería indicar que o sólo Tusquets hace un buen trabajo y los demás hacen lo que pueden, o que hay gato encerrado.
Afortunadamente los premiados más recientes han sido muy plurales en su concepción de la poesía, pero habría que pensar más en por qué ocurre esto. Nos comentaba esta persona que, curiosamente, aunque Internet tuviera sus problemas, veía una cosa positiva. Cuando dentro de 50 años alguien analice la poesía española de comienzos de siglo XXI, no analizará tan sólo las reseñas de poesía de los periódicos sino que mirará también lo que se escribía en ese mundo tan real como el papel llamado Internet. Y nos comentaba, "menos mal, porque si no ese alguien pensará que todos los que hacían críticas estaban de acuerdo en un pensamiento único que resulta descorazonador". Así que, para ti que lees esto cuando ya al menos nosotros ya no estaremos, que sepas que de pensamiento único, nada. Y que por eso, precisamente por eso, estamos aquí. Un abrazo desde el pasado.
Y comenzamos con Babelia, que trae una única reseña de poesía: "Si temierais morir", de Vicente Gallego. Edita Tusquets. Realiza la crítica Ángel Luis Prieto de Paula. Ángel Luis es el primero de los cuatro críticos que aparece en las tapas del mismo libro alabando el poemario. Su objetividad es probable que esté en un nivel medio siendo optimistas:
Objetividad a priori del crítico en nuestra opinión: 6 / 10
Respecto a la nuestra, de todos es conocida nuestras reticencias hacia los premios Loewe y Ciudad de Melilla. Ambos premios adornan el curriculum del poeta: 5 / 10.
A pesar de ser el primer crítico citado, también aparece Luis Antonio..., en la crítica Ángel Luis no parece entusiasmado con el libro. Tampoco parece lo contrario. Quizás es difícil en tan poco espacio que les dejan expresar lo que uno quiere, pero no cabe duda que Ángel Luis tiene capacidad de sobra como escritor para meter en un sms una reseña. Quizás no ha querido ser más claro.
El poemario se divide en dos partes: Antes, y Ahora.
Antes comienza con un poema, "Humo de pajas", dedicada a Carlos Marzal, amigo de Vicente, en lo poético, en lo premiado y en lo parapoético. De hecho, la escritura de ambos se parece cada vez más y más.
Este primer poema es un buen comienzo, aunque desgraciadamente está por encima del nivel de calidad del resto del poemario. El tono reflexivo, la figura del padre, sea ésta real como en este caso, o espiritual como en otros casos, serán puntos comunes del resto del libro.
Algunos de los posibles defectos del poemario, que apenas se dejan entrever en el primer poema, aparecen con mayor determinación ya en el segundo, dedicado a Miguel Angel Velasco (de un plumazo los tres Loewes seguidos). El tono reflexivo continúa, pero se anticipa que la profundidad de las reflexiones va a ser escasa y que, por el contrario, el lenguaje va a estar muy alejado de lo que se podría denominar "cotidiano". El léxico de Gallego va a estar profundamente afectado por un barroquismo, muy del gusto de algunos poetas de la misma zona, que va a lastrar enormemente su capacidad de transmisión poética. Como ejemplo de lo primero: "¡Si nos lo hubieran dicho / que estar vivos sería / un asunto tan serio!". Como ejemplo de lo segundo: "donde sonaba ayer el agua queda".
El segundo ejemplo viene a demostrar no sólo el conservadurismo léxico sino también el conservadurismo métrico, muy propio de todos los miembros afines de su generación, en la que parece que no hay salida fuera del heptasílabo y del endecasílabo, alias silva. Esto lleva a que el autor haga un uso frecuente del hipérbaton y de palabras rebuscadas para ajustarse al patrón métrico. En su conjunto, todo queda con una textura antigua, falsamente clásica. Si buena parte de la poesía moderna a nivel mundial se escribe como una reflexión compleja utilizando palabras sencillas, en el caso de este último libro de Vicente Gallego nos encontraríamos justo en la orilla opuesta.
Sólo hay que atender al comienzo del tercer poema: "Quién obliga / este afán". Ya en el cuarto poema comienza a aburrirnos el poemario. Miramos el resto de páginas que quedan, hasta la 120, en un gesto que repetiremos muchas veces hasta acabar el libro. Hacía mucho tiempo que un libro de poesía no se nos hacía tan pesado de leer, tan aburrido, y nos aportaba tan poco, tanto en lo poético como en lo humano.
"Esta vida / no es vida, es sólo menester". Nos sorprende la falta de originalidad, el eco, no la voz.
Y en el quinto poema ya, asoma sin timidez otro de los grandes problemas que, a nuestro juicio, posee el poemario. Comenzamos a atar cabos cuando ya casi al final del poemario aparecerá un poema dedica al crítico Francisco Díaz de Castro y recordamos la crítica del mismo al libro de Miguel García Posada. Ambos libros pecan de un amaneramiento estilístico que quizás se podría soportar si ocurriera en un sólo verso pero en este libro se repite con abrumadora frecuencia. Ejemplo en este quinto poema: "En tu campana azul, aurora rosa, / la vírgula del sol despliega el mundo /". Y de nuevo la falta de originalidad, tanto en los versos "...se satura / el cielo de azafranes" como a nivel reflexivo "la vida siempre urgente...".
Y el amaneramiento, la excesiva ornamentación del verso, su sonido antiguo que no clásico, la constricción que supone el corsé métrico ("va en compaña de muertos"), se repite a lo largo de todo el poemario hasta la extenuación, hasta que de tanto almíbar ya el azúcar no se puede disolver. A modo de breve muestra: "Si una chispa pudiera / ... / de mil penas de amor prender la música"; "Entre dos nubes peina / el arpa de la luz los corazones / que ahora miran arriba y allí ven / la madrugada arpista pulsadora"; "y con sus palmas limpias ha extendido / el mantel sin doblez del firmamento."; "De un aire que pasaba, enamorado; del pétalo en la tromba"; "en su blanco organdí la carne grave"; "y allí, en la caracola / doliente del oído"; "Ni una onda tremola en desacuerdo"; "la rosa y el jazmín de la inocencia"; "jamas perdidamente / se embriagó ningún enamorado / como éste libando / el agua que le dabas de azucenas.".
Ocurre lo mismo con la construcción reflexiva de los poemas, casi naif en algunos casos: "Llegamos sin quererlo; / partimos sin querer"; "Me he mirado despacio / y no me encuentro."; "¿Qué haría el que primero / hallara el don del fuego..."...
Y ocurre también lo mismo con las metáforas que escribe el poeta, a nuestro juicio, muchas veces fallidas por la imagen y/o por su falta de originalidad tanto temática como constructiva: "Ya viene a reclamar / la lámpara del juicio su derecho"; "y ahora doma / -para que no alborote - / al potro de la idea"; "En este gran colmado / donde todo se vende"; "No han de verlo mis ojos / al que prende esta dura / vela larga de sed / en el vaso del alma"; un involuntario homenaje a Bart Simpson "Tú eres antes que el Uno / y multiplicas / por cero cuanto aquí parece ser".
Entre este panorama poético que parece un fallido homenaje al barroco del siglo de oro ("Jamás imaginé que se pudiera, / tan de gusto y favor, / ser así sometido", "ha obtenido su ser y halla custodia / en celda de topacio"), hay algún poema que nos gusta. En "El soñador", Vicente consigue transmitir poesía, hablando además de uno de los temas más difíciles y en donde más sencillo es caer en la cursilería: el amor a los hijos. Qué pena que el tono más sobrio y más poético de este poema, y decimos poético en lo que se refiere a transmisión de sentimientos y no a carga retórica, no sea el tono dominante del libro sino la excepción que en pocos otros sitios encontramos: "cuando el ceñido apuro de vivir / se despasa un botón y respiramos"
Termina la primera parte con el poema espiritual "Padre", que a pesar de la metáfora fallida del ajedrez, o del homenaje involuntario a los Simpson, es de los mejores del libro, pero estamos ya agotados, y lo que es peor, aburridos, del poemario. Hay métrica, ritmo, pero siempre el mismo, hay un abundante aparato retórico demasiado visible, el barroquismo mal entendido agota, la falta exagerada de comunicación poética, de descubrimiento, ya nos ha cansado. No ha habido emoción, ni acercamiento al misterio, ni nada.
La segunda parte, de un tono más optimista (el agua ya no ahoga, / me lava y refresca; "y en la boca pondré de mi cadáver / la rama siempre verde"; "Ya no miro, / celebro y acompaño...), incide en los mismos problemas de la primera. Al margen de la estética, una poesía reflexiva debería estar basada en pensamientos que tuvieran algo de novedoso, o en su concepto o en su forma de expresión. Nada de esto hay en el poemario. El lenguaje nos aleja de él ("la endecha de mi amado", "Decliné componendas", "me prodigué en los desatinos", "Negadme, si gustáis", "como sirve el tesoro su alcancía"; "oculta la resina lanceolada", "al trueque de su último denario"; "a broza su saliva"; "...¿Cómo puede / amargarnos la prez de las medidas?; ) y parece confirmar lo que dice en uno de sus poemas: "todas huecas, palabras".
Un poemario que podría ser de uno de esos libros escritos por poetas posteriores al siglo de oro que trataban de imitarlo pero sin la brillantez ni el oficio de los originales. Ni por el lenguaje ni por las referencias, parece que estemos en el siglo XXI. Y no porque el poemario sea intemporal, sino porque ya ha nacido viejo, como un niño de barba blanca.
En resumen, un poemario reflexivo en el que las reflexiones ni son originales ni son escritas de manera original, una métrica repetitiva que además obliga a continuos retorcimientos sintácticos forzados, un léxico, a veces también forzado por el corsé métrico, tan poco natural como rebuscado, una profunda falta de comunicación de la poesía que podría llevar el poeta dentro, y, finalmente, el aburrimiento al que enseguida llega el lector en un poemario al que le sobran páginas, hace que nuestra valoración no pueda ser ni mucho menos positiva:
Valoración de "Si temierais morir": 4 / 10
Esta fue la única crítica de Babelia de poesía aunque curiosamente tanto la edición digital como la escrita tenían el nuevo libro de relatos de Muramaki en la sección poesía. Evidentemente la crítica la hace uno de los críticos de narrativa.
Y para terminar, vamos a ser muy breves con El Cultural. Una única reseña de poesía, dedicada a la enésima antología de Hiperión. Por supuesto, nombres muy interesantes en la antología al lado de nombres que no nos interesan. No hay nada nuevo, ni vemos motivos para reseñar un libro cuyos autores tienen multitud de poemarios a la disposición en cualquier librería. Muchos nombres Hiperión, por supuesto. Una línea más para el cv de quienes lo necesiten, que no son todos. Y otra reseña más de una persona que se está convirtiendo por méritos propios en el crítico que nadie quiere que le toque. ¿Resultan creíbles los halagos que grita José Luis Moreno cuando anuncia a un artista al escenario?. Pues eso.
miércoles, 10 de octubre de 2007
Olvido García Valdés, premio nacional de poesía. Crítica
Tenemos cosas buenas que decir y cosas no tan buenas sobre este premio. Vamos a empezar por lo malo para intentar quedarnos con un buen sabor de boca al final.
Para empezar, y sin extendernos demasiado para no repetirnos otra vez, nos creemos que deba existir un premio nacional, ni de poesía ni de fotografía ni de papiroflexia. Es una manera que tiene el Estado de meter sus narices en la cultura y en el arte que pensamos que tiene más puntos negativos que positivos. ¿Quién es el Estado para decir que poemario, novela o lo que sea es el mejor del año?. ¿Por qué?. ¿De qué manera?. ¿Y no habrá otras cincos obras tan buenas?. ¿Y quién lo representa?. ¿Y qué intereses tiene?...........
En fin, sabemos que estamos en minoría. Todo el mundo quiere un nacional en su vitrina y una edición en Tusquets. Olvidemos por tanto nuestra tirria subjetiva y minoritaria y centrémonos en el premio de este año. Para empezar, el jurado. No hemos leído ningún artículo donde estuviera la composición completa del mismo, salvo en la propia página del Ministerio y en el BOE. Veamos lo que decía el BOE (el pequeño currículum de cada uno es aportación nuestra):
...se establece que los miembros del Jurado serán designados por Orden del Ministro de Cultura, a propuesta del Director General competente, teniendo en consideración las propuestas formuladas por las instituciones, academias, corporaciones o asociaciones profesionales y formando también parte del mismo el autor premiado en la anterior convocatoria.
Los miembros que componen el Jurado encargado de la concesión del Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía correspondiente a 2007 serán los siguientes:
Presidente: Don Rogelio Blanco Martínez, Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas: es un cargo político. Es ensayista y profesor. Es leonés. Sí, como el presi. No es poeta.
Vicepresidenta: Doña Mónica Fernández Muñoz, Subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Es un cargo político. No es poeta.
Vocales:
1) Propuestos por las entidades correspondientes:
Don Andrés Sorel, miembro de la Asociación Colegial de Escritores.Estudió Magisterio y Filosofía y Letras. Exiliado por motivos políticos en París. Es Secretario General de la Asociación Colegial de Escritores de España. Es también ensayista y narrador. No es poeta.
Don Luis García Jambrina, miembro de la Asociación Española de Críticos Literarios: crítico de poesía de ABC y narrador. No es poeta.
Don Francisco Morales Nieva, miembro de la Real Academia Española: Es autor teatral, escenógrafo, director de escena, narrador y dibujante. No es poeta.
Don Jon Kortazar Uriarte: miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca, vicepresidente de Eusko Ikaskuntza, profesor de literatura vasca en la Universidad del Pais Vasco. Como maldad morbosa para ciertos lectores, escribe de vez en cuando en Gara o al menos eso dice esta página: http://www.susa-literatura.com/katkritikak.html. No es poeta.
Don David Jou i Mirabent, miembro del Instituto de Estudios Catalanes: Es poeta, lamentamos sinceramente no conocer su obra, y físico.
2) Propuestos por el Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas entre personas relacionadas con el mundo de la cultura:
Doña Juana Vázquez Marín: Doctora en Filología y Licenciada en periodismo. Hoy por hoy colabora en El País. Es poeta. Su CV: http://juana-vazquez-marin.neurona.com/
Doña Juana Castro Muñoz: Maestra especialista en Educación Infantil. Poeta.
Doña Francisca Aguirre Benito: Poeta.
Don Manuel Llorente Manchado: a parte de su participación en el jurado, en Google solo hemos encontrado un libro suyo titulado Si la Palabra fuera un espejo. ¿Poesía o prosa?. No sabemos nada más de él.
3) Autor galardonado en la edición anterior: Don José Manuel Caballero Bonald.
Es decir, el jurado estaba compuesto por trece, vaya, miembros. De los trece miembros, seis son directamente nombrados por el ministerio, seis son representaciones de distintos organismos que tienen que tener el visto bueno del ministerio y uno es el ganador del pasado año.¿Qué no nos gusta de esta composición a parte de la propia composición?.
a) El gobierno de turno casi tiene garantizada, de entrada la mayoría, por las personas que ha colocado a través del Director General.
b) La idea de que estén representadas las distintas academias de la lengua puede ser una medida políticamente correcta pero no tiene nada que ver con asegurar un jurado de la mayor calidad literaria posible. Tiene que ver con la política, que es de lo que trata este premio.
c) Con todos nuestros respetos a los poetas seleccionados, creemos que la calidad de los mismos es, utilizando el mismo lenguaje políticamente correcto, mejorable en varios casos.
¿Qué más podríamos añadir?. Bueno varias cosas:
a) Lo sabido por todos, el ministro de cultura era el director del Instituto Cervantes, donde trabaja la poeta. No nos gusta.
b) Se percibe desde fuera, y con alguna excepción, cierta homogeneidad política en la composición del jurado.
c) Como todos sabemos Olvido está casada con Miguel Casado, poeta muy próximo a Gamoneda, poeta muy próximo al presidente del gobierno y al padre del presidente del gobierno.
d) El Jueves, 8 de diciembre de 2005 a las 18:30 h, en el 31 de la Rue des Chalets, Toulouse, es decir, en el Instituto Cervantes de esa ciudad, Fanny Rubio trató de ´Dulcinea y los círculos del sol´, Soledad Puértolas de ´D. Quijote ante las mujeres: La excusa de Dulcinea´y Juana Vázquez de ´Orígenes de la mujer moderna en el Quijote´. Juana Vázquez ha sido miembro del jurado y nos imaginamos que cobraría por esta conferencia. Desconocemos si en aquellas fechas Olvido era ya directora de este Instituto. Y no sabemos por tanto si se también hicieron amigas. Juana es también colaboradora de El País.
e) Como ya dijimos hace unos días, El Cultural de la pasada semana, se apunta un tanto, que esperamos que mantengan cuando los socialistas dejen de gobernarnos, ya que anticipó la ganadora del premio. Quizás este punto sea el más sonrojante de todos. Estas cosas no pueden ocurrir en un país serio:
http://www.elcultural.es/HTML/20071004/Letras/Letras21326.asp
f) El País, nada más dar EFE la noticia, sacó en seguida la noticia muy adornada con poemas con permiso de Tusquets, una ilustración...Muy eficientes y muy rápidos.
Bueno, y hasta aquí el mal rollo de este premio, que es mucho y nos resulta desagradable. Como siempre decimos, quizás sea todo fruto de la casualidad, en este mundo de tantas causalidad como es el de los premios literarios. Pero la mujer del César, no de Molina sino en general, no tiene sólo que ser virtuosa. ¡¡¡Tiene que parecerlo!!!.
Y hasta aquí todo lo que no nos gusta. Vayamos a lo que nos gusta.
Nos gusta la poeta Olvido García Valdés y el libro ganador. Y nos gusta porque es un libro original, es atrevido, es profundo, es elegante, tiene estilo y voz propia. Nos gusta su irracionalismo, su excelente manejo de la yuxtaposición, su cuidado y acertado léxico, ese aire de obra inacabada de muchos poemas que enlazan tanto con la pintura moderna...Como todos los libros, no es perfecto y no seríamos nosotros si no lo dijéramos. Hay cierta vanguardia por vanguardia, ciertos usos del hipérbaton innecesarios y cierta retórica algo pasada con excesiva abundancia de aliteraciones, poliptotos, similicadencias, que hace que la respiración del poema suena a veces más artificial que real. En este sentido la poeta podría haberse atrevido a un mayor vanguardismo rítmico.
Pero sí, en general, es un buen libro sin duda. Y es bueno premiar además los libros atrevidos que se publican en España y supone sin duda un cambio sobre años de sopor en el premio nacional, años que terminaron con la elección de Chantal.
¿Es el mejor libro de 2006?. No creemos que nadie en su sano juicio pueda realizar tal afirmación. En 2006 habrá 4, 5, 6, 8 libros de calidad similar, que merecerían un premio de tal magnitud y nada debería, y menos el Estado, decir que uno de ellos es mejor que todos los demás. Así que si el Estado quiere mantener este premio, quizás debería ampliar la nómina de autores y premiar varios poemarios, en vez de seguir con esa obsesión competitiva y desgraciadamente humana del número uno, del ganador, como si el arte fuera una competición deportiva. Eso, y dotar de mucha mayor transparencia y equidad al premio en todos sus aspectos. Mandaremos nuestro modesto código deontológico al ministro y al director del libro, para que al menos sepan que las cosas se pueden hacer de otra manera. Aunque nos imaginamos que ya lo saben...
En otro orden de cosas, aquí están los enlaces a las dos críticas que se hicieron el pasado año del libro. La primera es de Túa, así que, ¿imagináis como era?. Acertasteis. Positiva. La segunda, de Antonio Ortega, también positiva. Las dos críticas flojitas. Mucha repetición de verso, mucho palabra pomposa y nada de proteína. Antonio está en mejor forma ahora. Ojalá Túa la recupere también.
http://www.elcultural.es/Historico_articulo.asp?c=18395
http://www.elpais.com/articulo/narrativa/guardar/vida/elpepuculbab/20060812elpbabnar_11/Tes
Uno de los miembros de nuestro equipo, no sabemos si por mala leche o porque también quiere ganar el nacional y ser expulsada del colectivo, nos pregunta como da una el salto desde Ave del Paraíso Ediciones en 2001, que si no recordamos mal era editorial tuya y de tu marido, a Tusquets en 2006. Bueno, como habrá algún chat en el que participes, te hará la pregunta directamente.
Tenemos por cierto un mensaje a Tusquets. Un mensaje ecologista. Ya sabemos señores de su inmenso poderío en donde la palabra "Marginales" suena a broma macabra para el resto. Pero en los tiempos que corren, que cada poema empiece en página impar hace que el libro tenga casi el doble de páginas de lo que debiera. Qué derroche de papel. Qué cantidad de páginas en blanco. Sabemos que a su generación estas cosas no les importan tanto como a la nuestra, pero ya que han publicado recientemente a un ecologista, que no sabemos si esto se le habrá pasado, por favor, no derrochen de esa manera.
Y para terminar este largo post, un mensaje con todo nuestro cariño para Olvido García Valdés. Olvido, con lo tranquila que tú estabas, quién te mandaba meterte en este follón. No hacía falta que nadie te dijera lo buena que eres. Lo eres. ¿Por qué te presentaste?. ¿Por qué te dejaste convencer?. ¿Por qué la maldita vanidad?.
Decías es una entrevista no hace tanto: “En poesía, para triunfar, hay que perder”. Y ahora, ¿qué vas a hacer?.
viernes, 7 de septiembre de 2007
El Cultural, Primera Semana de Septiembre
Por otra parte, interesante como poco el comentario de Juan Palomo respecto al premio de Rosa Regás. Comportamientos de este tipo son los que llevamos denunciando hace tiempo y lo seguiremos haciendo hasta que nos sangren los dedos. La náusea podría haber titulado el libro la ilustre señora.
http://www.elcultural.es/HTML/20070906/Letras/Letras21110.asp
Una sóla crítica de poesía en este primer número post-veraniego. Aparecen también algunos de los poetas mediáticos, entre otros muchos seres mediáticos y post-mediáticos, homenajeando a Umbral con un adjetivo. Muy trabajados los adjetivos de Margarit ("Poético") y del novelista Millán ("Mortal y Rosa"). Vanguardista hasta la extenuación Benítez Reyes con su "Extroensimismado". Un adjetivo que define a toda una generación.
El libro criticado es un libro de inéditos titulado "Edenia" del poeta canario Manuel Padorno. Publica Tusquets. La crítica la realiza Francisco Diaz de Castro, que hace una buena crítica del libro.
Independencia del crítico en este caso: 8/10
Padorno fue un poeta prolífico en sus últimos años de vida, además de un buen pintor, una persona afable y un viajero, todo lo cual aparece reflejado de una u otra manera en su obra. El libro que ahora publica Tusquets tiene algo de épica tropical y de construcción de un universo imaginario que en algunos momentos nos recuerda vagamente al Neruda de Canto General, lejos de la altura del genio chileno, pero sí ofreciendo un universo propio en el que se consigue entrar y disfrutar, cosa nada fácil. Conservador en el lado más técnico de su poesía, Padorno logra que nos sintamos a gusto y que disfrutemos de su poética esteticista y mítica, algo barroca en su insularidad, atractiva.
Valoración del libro Edenia: 6,5/10