Hola a tod@s.
Esta semana El Cultural viene más modesto, con una sola reseña de poesía.
En el apartado previo que solemos analizar, Juan Palomo (JP) no dice nada esta vez sobre el mundo poético, y la verdad es que se hace aburrida su columna dedicándole todo un párrafo a esa escritora prescindible llamada Lucía Etxebarría. Por otra parte, tenemos la sensación de que haga lo que haga Visor, JP nunca dirá ni mú. ¿Autocensura o censura sin más?.
La defensa numantina que hace Luis María Anson de Cebrián más bien parece una defensa a la entrada que tuvieron tanto él como Cebrián en la Academia, algo sobre lo que JP tampoco dijo nada en su día. Claro, todo fue un proceso perfectamente transparente, en el que, como de nadie es sabido, fueron los propios periodistas los que a través de sus órganos colegiales presentaron los dos mejores candidatos. Ah, ¿qué no fue así?. Lástima. Quizás además de proponer medidas para mejorar el Cervantes habría que mirar también las actitudes propias, señor Anson. Y su columna tiene ese aire de excusatio non petita...
En lo único que estamos de acuerdo con usted es que El País tiene una linea editorial, sobre todo en lo económico, de derechas. Pero eso ya lo dijimos. ¿Y en qué lado del espectro político deja esto a su querido El Mundo?.
Y para terminar, si hablamos de farsas, como usted dijo del premio Cervantes, ¿no fue también su querida transición una inmejorable representación teatral?.
En fin, dejemos la política y disculpas por este paréntesis.
Esta semana tenemos sólo una crítica de poesía. Se trata del libro de José Antonio Muñoz Rojas "Las Sombras". Edita Pre-Textos. La crítica la realiza Francisco Díaz de Castro.
Francisco, que sepamos, publicó un poemario, "La canción del presente", en Pre-Textos. Nuestra nota sobre objetividad:
Objetividad a priori del crítico en este caso según nuestra opinión: 4 / 10
La crítica, por otra parte, detallada y con valor añadido, es buena, señor de Castro.
Nuestra objetividad, por otra parte, se ve afectada ya que nos cuesta valorar a una persona que lleva tantísimos años escribiendo poesía y que tiene una edad tan avanzada. En otras palabras, seremos moderados.
Así que el señor Muñoz Rojas, por supuesto, tiene todo nuestro respeto y admiración por una vida dedicada en buena parte a la poesía, también a la prosa, indepedientemente de que como poeta, a este modesto colectivo, su poesía no le guste especialmente. Ya hemos hablado en otras ocasiones de la poesía de la generación del 36, una generación que ha tenido la desgracia de caer en medio de dos generaciones mucho más brillantes como la del 27 y la del 50. La poesía de José Antonio es preciosista, bella, esteticista, neorenacentista, y ha ido centrándose cada vez más en el interior del hombre sin olvidar su lado más horaciano, su vínculo con el campo.
El libro que nos presenta esta vez por Pre-Textos, que ha recuperado una parte importante del legado literario de este poeta, es un libro que algunos considerarán de prosa poética y otros de prosa simplemente. A nosotros, dependiendo del poema, nos parece una cosa u otra. El mayor mérito del libro es su capacidad para transmitirnos emociones, lo cual no es desdeñable, ni mucho menos. Por el lado negativo, se nos hace algo reiterado la insistencia sobre el concepto sombra expresado de una y mil manera, así como la falta de riesgo poético en fondo y forma, y, quizás, la falta de originalidad. Da la sensación de que hemos leído antes el libro, aunque no lo hayamos hecho. Y así cuando se llega al antepenúltimo poema del libro, con un título que parece cerrar el libro, los dos poemas restantes cuesta terminarlos. A destacar también que buena parte de estos poemas en prosa, o prosa, ya habían sido publicados con anterioridad.
En conclusión, un libro para amantes fieles de la poesía de José Antonio, que gustará también a aquellas personas a quienes les apetezca leer poesía sencilla, esteticista, sin pretensiones, y emotiva.
Valoración del libro Las Sombras: 6 / 10