Nos lo habíais pedido a través de diversos canales y aquí está la crítica a "Eros es más", el libro que tanto Babelia como El Cultural han elegido como el mejor poemario del año. Publica Visor.
Hemos copiado los comentarios que algunos ya habíais hecho sobre el libro en otra parte del blog, de forma que la información esté concentrada y mejor ubicada.
El jurado del XIX Premio Loewe fue el siguiente: Carlos Bousoño como presidente de honor, María Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Víctor García de la Concha, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero y Jesús García Sánchez (Chus Visor).
De ellos, todos menos Paco Brines han publicado en Visor. De ellos, Victor, Jaime, Luis Antonio y Guillermo han sido premiados por Visor. En otras palabras, jurado puramente Visor y con una ligera tendencia culturalista. Interesante un poema dedicado a un miembro del jurado e incluido en el libro.
Por su parte, y como suele ser tradición en los premios Visor, el ganador ya había ganado anteriormente un premio de esta casa, el premio Generación del 27. Conocemos las casualidades de la casa y poco más cabe añadir a las mismas.
Antes de empezar, nuestra nota de objetividad a priori. Dado que estamos hablando del premio Loewe y de Visor, seamos sinceros: 1 / 10 de nota de objetividad a priori.
Y ya con todas las cartas sobre la mesa comenzamos este análisis del libro poema por poema, aprovechando que Babelia, una semana más, se olvidó de la poesía.
Comienza el libro con un breve prólogo del autor sobre el origen del título. Muchos poetas están en contra de explicar cualquier cosa relacionada con su poesía. A nosotros, por el contrario, nos encanta. Una historia interesante y bonita de inicio.
Empieza el poemario con el poema "Exceso de vida", poema que algunos habéis alabado con mucha rotundidad y otros lo contrario. El poema comienza con tres versos magníficos: "Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte. / Pero lo que presiento no se parece en nada / a la común tristeza". A partir de ahí, sin embargo, el poema se va diluyendo poco a poco por un exceso de sentimentalismo que llega a rozar la cursilería y, lo que es peor, con versos que no aportan nada nuevo al terreno poético del amor sino que suenan a leídos muchas veces en poemarios olvidados, incluso a versos escuchados en alguna radio-fórmula: "los besos que quedaron sin darse", "en mi vida no cabe este exceso de vida".
De hecho, el propio poeta, hablando a su yo poético, le dice en el siguiente poema, "Contracandela": "Fiarme una vez más de las viejas metáforas". Sabemos de la formación clasicista del poeta. Quizás sería bueno que desconfiara algo más de esas viejas metáforas para que su poesía avanzara.
Resulta discutible la tesis sobre la que sustenta el poeta su tercer poema, "Teoría de la fiesta" al aseverar que la fiesta se parece al universo porque es única. Se le nota la edad y el ser miembro a una generación distinta a la nuestra. Seguro que el alumno que menciona al final del poema le habría dicho que hay fiestas que duran días y lugares, y que tienen algo de multiplicidad de universos. Como demuestran las modernas teorías físicas de universos múltiples. En el apartado poético, este poema pasa sin más con la excepción de dos versos bellos y acertados "una vez que se ha revelado inservible la serie de los números naturales,/o la reiteración del santoral sobre las cabezas perfectas".
Mejora notablemente el nivel Juan Antonio en su siguiente poema, You Light Up My Life, una poema de tono narrativo en su comienzo que logra su máxima expresión lírica casi al final, cuando el tono narrativo cambia al reflexivo: "creo que el filósofo no se refiere/sólo a la epifanía en el espacio,/al golpe único de la materia...". Nos sobra la repetición final de los primeros dos versos. No será la única.
En "La tabla de la diversidad de los días", el poeta comienza de manera elegante y original para ir difuminándose, en su metadiscurso, hasta la cita intertextual de Valery, a quien hubiera sido mejor dejar dormido en sus versos. Idealismo por una parte, irregularidad en la calidad, por otra, marcan este poema.
"Octubre, mes sin dioses" es un canto con cierta originalidad a dicho mes, con algún verso brillante "las escalas coinciden con nuestras estaturas" y alguno ya leído "Escribamos las cosas con letras minúsculas". De nuevo, el poeta se nos muestra irregular aunque su reflexión poética tiene, en este caso, una mayor originalidad.
En "Doncel con dálmata" de nuevo el poeta comienza muy bien: "Con la seguridad de los que han sido / dibujados por una sola línea". Pero a partir de ahí, tanto el estruendo poético que nos producen las nike air como el final, tan importante como el principio querido poeta, en donde la ausencia de originalidad hace que el poeta funda a las dos criaturas en una sola, nos decepcionan.
"Cuestión cuya respuesta no importa" haciendo honor a su título, pasa por nuestros dedos sin dejar huella. De nuevo una reflexión metapoética traída desde la anécdota filosófica y la insistencia en la minúscula, preocupación que debe ser de carácter metafísico porque el libro titula los poemas completamente en mayúscula y Juan Antonio hace un uso ortodoxo de las mismas. De nuevos, versos ya oídos en algún olvido: "y este raro / placer que proporcionan / las cosas del espíritu /...
En "Ha estado en la vendimia" el poeta vuelve a repetir la figura retórica de comenzar y acabar el poema con los mismos versos. Lo que queda en el medio nos deja indiferentes.
En "Felicidad natural" hay ciertos ecos horacianos del beatus ille, estropeados por una anáfora que se hace pesada y antigua.
El poema "Demasiadas cosas" es uno de los mejores del libro. El poeta es original, moderno, no abusa de estructuras retóricas gastadas ni de versos usados, y, lo más importante, conmueve y emociona. Habla en él de la persona asceta, con algunos versos tan buenos como: "Cada casualidad se convierte en un vínculo".
El siguiente poema, "El tiempo engendra décadas, está dedicado a todo un gran poeta: Rafael Pérez Estrada. Comienza de nuevo el poeta muy bien: "El Tiempo engendra décadas / lo mismo que el Poder engendra caballos" pero al resto del poema no está a la altura de su comienzo.
En "Campus Americano", Juan Antonio hace una descripción larga, para lo que suele ser la media del poemario, de la vida en una universidad americana y termina con una breve reflexión sobre el tiempo, nada original y que no traspasa las fronteras de la página, es decir, está muy lejos de emocionar el poeta en su cuarenta cumpleaños. La segunda referencia a la resurrección, la primera se encuentra en "Exceso de vida", tampoco está trabajada como para sacar la punta que podría haber sacado.
"En los ojos del asceta", el poeta insiste en su edad y hace una breve reflexión sobre el paso del tiempo. De nuevo, lo que más falla es la poesía. No hay transmisión.
"Stripper vestido", la desilusión de la bajada del escenario de un stripper, tiene cosas muy interesantes. Para empezar, cierta ironía ("Al vestirse ha hecho voto de pobreza") que se echa de menos en otras partes del poemario, cierta maldad ("no se le acerca nadie") y algún verso magnífico ("Acaba de entrar en el tiempo lineal de la historia").
En el poema "Es la segunda vez", en el que el poeta narra el encuentro con un pájaro azul, los toques pop que Juan Antonio introduce no terminan de quedarle bien ("Su breve cuerpo es más / azul que las cabinas telefónicas / de Qwest.). Es como si un piloto acostumbrado a conducir coche de época se sentara a los mandos de un moderno monoplaza. Y resulta sorprendente, casi una broma, esta comparación: "más azul que el cielo de este día". O usamos comparaciones gastadas hasta la saciedad o lo comparamos con "la señal del carril bici", en un intento popero en que tanto al poeta como al poema se les sale la cadena, por seguir con las metáforas malas.
"Difícilmente" es un poema de varios versos pero que forma una única frase. Cierta reflexión implícita sobre el papel de la poesía y del periodo que te toca vivir. No aporta nada.
"Vltimvs romanorvm" es una breve narración sobre una canción de Robbie Williams en la que pronuncia unas palabras de San Agustín. Un brevísimo canto a la carne, que se queda a mitad, como si esperáramos que algo nos fuera a emocionar en algún momento. Pero no lo hace.
El poema "Málaga" va dedicado a María Victoria Atencia, una de los miembros del jurado. Qué bonito. De nuevo un poema de corte horaciano, de alegría, de canto a la vida, de lo sencillo, pero todo, de nuevo, leído ya muchas veces, sin atisbo de originalidad, lo que hace difícil que la poesía llegue.
En "Destinados al olvido", el poeta, a través de un banco y de su inscripción, hace una pequeña reflexión sobre el tiempo y el olvido. El nivel poético sube respecto a la media del libro y en la tercera vez que el poeta usa la palabra resurrección, su uso es mucho más acertado. Hay por fin otoño de verdad en el poema. Hay poesía.
"Correspondencia" saca de nuevo una anécdota universitaria, de biblioteca, para alabar tanto a Frontón como a Marco Aurelio, y de paso, todo lo que representan. Se pasa con cierta indiferencia.
"En el jardín cristiano" un breve paseo por una mansión moderna nos lleva de lleno al corazón de Eros con claras referencias bíblicas. Pero le falta algo al poema para que la fruta que a Juan Antonio le es apetecible por primera vez lo sea también para nosotros.
"Si me despierto en medio de la noche" continua la referencia al Eros en un tema muy tratado en la poesía: la contemplación del amado mientras duerme. A pesar de ser un tema manido, Juan Antonio nos logra situar en la cama con su amado y nos hace partícipes de sus sentimientos y desvelos. El mismo nos dice en unos versos muy acertados: "En medio de la noche, / tengo de pronto un indeterminado / número de minutos / para quererte / con el aturdimiento y la clarividencia / de los desvelados". Lástima que de nuevo, el poeta abuse de la retórica y comience y termine el poema con los mismos dos versos. Innecesario. Aún así, uno de los mejores poemas del libro.
"Aikido" habla de nuevo de la relación alumno-maestro que aparecía en el poema de Marco Aurelio y Frontón. No tiene mayor interés.
"40" nos habla de modo descriptivo de lo que hicieron tres personajes al cumplir los cuarenta años. Parece que el poeta se da ánimos a sí mismo. Nos parece bien pero como poema nos pasa sin rozarnos. Debe ser la edad. Esperemos que de los tres ejemplos, ni se le ocurra el tercero ni haga caso al primero. El segundo le pega más.
"Cumplimiento" es un breve ejercicio de ingenio, gracioso en el buen sentido. La vida como paradoja.
En "El reinado de Adriano" el poeta nos describe algunas de las cosas que le inquietan del mundo que le ha tocado vivir, pero es tal la brevedad, y son tan comunes los lugares, y tan paradójico que esto se escriba en un libro premiado con el Loewe, que no sentimos la cercanía que deberíamos sentir con el poeta, teniendo inquietudes parecidas.
En " Arte de traducir", el poeta, traductor, hace una reflexión sobre su oficio. Sin importancia.
En "Jueves Santo" el poeta "yuxtapone" una procesión de Semana Santa con unas personas desnudas en la playa que se encuentran cerca. Aunque la idea es original el desarrollo se queda a medias, en nuestra opinión. Lástima. Cuarta vez que el poeta comienza y termina un poema con el mismo verso.
"Gimnasta" es un poema narrativo, sobre como puede cambiar la vida un sólo acontecimiento, en este caso, ganar una medalla y pinchar en una discoteca. Sólo hay transmisión narrativa sin que haya comunicación poética. No nos llega.
"In joyful memory" podría ser muy bien el último poema del libro, pero es el penúltimo. En él, el poeta reflexiona sobre el amor en un tono similar al del prólogo. Un pequeño canto al amor. Hermoso y optimista.
El último poema del libro es "Hay algo en el amor", un bello poema reflexivo sobre el amor, sobre su lado físico, y sobre su lado metafísico, lado que el poeta insinúo desde el primer poema. Es un buen colofón.
En resumen, nos encontramos con un libro irregular, algo deslavazado por el hecho de que algunos muchos poemas se alejan, o aparentan alejarse, de la temática principal del libro (la ausencia de estructura es nefasta señor Angel Luis y realmente poco funcional), con cuatro o cinco poemas buenos, no extraordinarios, con algunos versos sueltos también de gran calidad, pero en el que detectamos grandes carencias. Por una parte, le falta originalidad al libro (el uso etimológico, es de perogrullo señor Angel Luis, y el uso contemporáneo, pocas veces coinciden), tanto a nivel poético como a nivel reflexivo. Le falta también brillantez al poemario. Hay un abuso de ciertas figuras retóricas que dan un toque antiguo al conjunto y que no aportan nada. Sólo en el encabalgamiento, sutil, el poeta se muestra realmente bueno. Y le falta interés en muchas ocasiones. Hay muchos poemas que nos dejan indiferentes, y que pierden en la reelectura.
Sinceramente, no creemos que "Eros es más" sea el mejor poemario publicado en 2007. Nos parece, a nosotros, un libro sobrevalorado. Pensamos que la crítica no ha leído todo lo que debía y que ha habido mucho conservadurismo en esta elección. ¿Es un libro malo?. No. No lo es. Pero está lejos, muy lejos, de ser un libro brillante, excelente y/o original. De ahí nuestra nota:
Valoración del libro "Eros es más": 6,25 / 10
Recordamos que sigue abierto el plazo para votar y mandar poemarios. Queremos más y más votos. Muchas gracias