jueves, 31 de enero de 2008

El Cultural, última semana de enero, 2008. Primer cuerpo...último mar. Adonis. Miguel García Posada con Dias Precarios. Babelia.

Hola todo el mundo:

Antes de nada, queda poco para que se acabe el plazo de las votaciones. Por favor, queremos más votos. No os cortéis. Votad. Decidselo a amigos, enemigos, poetas, lectores. Venga, no seáis tímidos. Muchas gracias.

Tres reseñas de poesía la pasada semana en El Cultural de las que dos son novedad en este blog y una ya había sido criticada. Tres en Babelia de las que dos ya habían sido criticadas.

Comenzamos con el libro más importante para nosotros de los reseñados la semana pasada. Se trata de "Primer cuerpo...último mar". Escribe el poemario Adonis. Traduce Rosa Isabel Martínez Lillo. Edita Huerga & Fierro Editores. Escribe la reseña Antonio Colinas.

No hay conflictos de objetividad por ninguna parte, así que vamos al grano. La crítica de Antonio, muy buena en general. Es el mejor de El Cultural con diferencia sobre el resto. Aún así, esperamos que el libro le haga ser más abierto de miras y caiga menos en las generalizaciones, ya que suele ser demasiado conservador en lo rítmico-métrico.

Antes de comenzar, una brevísima nota biográfica para los pocos que no sepan quien es el poeta en cuestión. Adonis, ha sido finalista en los últimos tres años del Nobel de literatura. Su nombre real es Ali Ahmad Sa'id, y de todas las teorías sobre su seudónimo, nos quedamos con la que explica que nadie aceptaba sus obras en Occidente debido a su nombre, y de ahí el cambio. El poeta es sirio como sirio podría ser el origen del culto a Adonis, otro de los muchos dioses resucitados. Sin embargo, el pensamiento del poeta es universal y cualquiera de sus ensayos son altamente recomendables, incluso desde la discrepancia. Tiene una mente privilegiada, centrada en la importancia de la feminidad y en la crítica al modo de vida occidental.

Su propia autobiografía es recomendable (Identité Inachevée), creemos que no editada en España y seguro que best-seller si le dan el Nobel, y nos recuerda a una infancia y juventud similares a la de Miguel Hernández, trabajando duramente en el campo (Miguel como pastor y Adonis como agricultor), aunque con la suerte, a parte de cuestiones bélicas, de que un poema leído al rey en una visita a una remota villa le permitió a Adonis todo un lujo para su humilde origen: la educación.

"Primer cuerpo...último mar" es un poemario que trata fundamentalmente sobre el amor, aunque con extensiones a otros territorios que lo enriquecen enormemente, sobre todo porque es muchas ocasiones el amor se considera como una totalidad. El autor, quizás, tiene en cuenta las palabras de Ibn al-'Arabi, el místico sufí de Al-Andalus , que dijo que "ver a Dios en la forma de una preciosa mujer es la visión más perfecta de todas". Una opinión que nos recuerda a Dante.

El poemario tiene, como suelen tener los libros de Adonis, una estructura aparentemente simple, pero de una enorme complejidad simbólica, con una cosmogonía propia, que vamos a dejar apartada de momento aunque se puede discutir en el apartado de comentarios si queréis. El libro lo vamos a reseñar de forma breve por razones de espacio pero, como casi todos los libros de Adonis, admite tesis doctorales completas. Recordamos a Ángel Luis, que sabéis que nos gusta a pesar de los pesares crecientes, que hace poco criticaba a los poemarios con estructura. Nada peor que las generalizaciones, profesor. Hay poemarios fragmentarios maravillosos, poemarios con estructuras complejísimas infumables, y todo lo contrario.

Tras una breve obertura, comienza el poema con "Vocabulario abreviado para ellas", donde nos imaginamos que la traductora habrá tenido que hacer magia para encajar las distintas piezas. Nos quedamos con la letra O, tan femenina:

"El cuerpo femenino
no acabará jamás de cambiar sus fronteras,
dilatándose".

La primera parte extensa del libro viene a continuación: Música - I, que contiene 38 poemas, todos ellos de extensión breve. Es quizás la parte que menos nos gusta del conjunto del libro, excesivamente anclada en la tradición árabe (en esto discrepamos de Antonio) y dónde se echa a veces de menos la originalidad tan característica del poeta.

En la historia de la poesía se pueden contar casi con los dedos de la mano los poetas que han sabido cantar al amor (y no hablamos de sexo, ni del desamor) y salir indemnes. La poesía de esta primera parte nos suena, curioso para un innovador como Adonis, algo antigua, con un barroquismo que roza lo rococó, de una sentimentalidad excesiva y escuchada. Quizás el poeta, con su enorme oficio, lo haga como juego de contrarios frente a otras partes del libro. Pero para quien lea a Adonis por primera vez, puede ser sorprendente el tono de esteticismo extremo y enorme clasicismo de su lenguaje.

Algunos ejemplos sin ánimo exhaustivo: "En tu boca la luz, y la sombra / en una rosa está"; "Despertar, cual arroyo su curso deletreando / yendo de flor que llora en flor".

Por supuesto, también hay excelentes versos de amor:

"Los amantes van echando sus nombres
a tinteros cuya tinta conoce solamente cuando perecerán".

De vez en cuando el poeta no puede evitar darnos joyas como el poema 5, el 13 o el 14, ya de contenido más erótico. Además, conforme va avanzando el poemario en esta parte, el amor se va haciendo menos puro, viene lo erótico, el dolor, y el poemario mejora: "me quito los zapatos, tú también, aquí y ahora, sobre el lecho, con el agua
chorreando por los cuerpos". O:

"Una estrella, que pasa por las tumbas
de nombres que ni el viento
recordará jamás,
se fue tras abrazarme".

Termina por tanto, mucho mejor esta larga Música-I, de lo que comenzó. En el penúltimo poema:

"Quizá,
no haya en la tierra amor
sino el que imaginamos
que, un día, ganaremos.

No ceses de bailar, amor, poesía,
hasta la muerte misma".

La siguiente parte del poemario se titula Ola - I, y es una de las mejores del poemario, sino la mejor. El poeta se olvida del barroquismo y esteticismo excesivo de Música-I, se olvida del poema corto, y nos entrega un poema en cinco hojas, letra pequeña, en la que sin descanso, de manera torrencial, nos somete a una poesía alucinógena, un canto al amor, a la fusión de los contrarios y naturalezas, a divinidades extinguidas, sincretismo de lo terrenal y lo espiritual, conversión de lo femenino en el todo y unión con lo masculino, en un lenguaje adictivo, profético, misterioso. Salvático. Elegir un verso de este poema sería una amputación y un sacrilegio.

Música - II se compone de 49 poemas y se sitúa tras Ola-I. En esta parte, el tono elevado de Música - I se relaja y aparecen más firmemente elementos de desamor, surrealismo y otras de las claves de la poesía de Adonis. Ya en el poema 2:

"Imagino que soy una canción
ondeando entre las curvas de la caña.
Me mezclo con la luz en la alcoba del sol
o en la jaima del árbol".

Y alguna declaración de rebeldía:

"...
no quiero que mi amor y sus asuntos se entiendan fácilmente,
no quiero pertenecer a estirpe ni identidad alguna.

Sólo que seamos lenguas
de la desobediencia, y nuestros miembros...alfabeto"

Maravilloso el poema que comienza:

"Abro la puerta, entre un aire que visita los dibujos colgados
y roza sus extremos".

O el que termina:

"Amor, la luz, ¿de dónde viene
cuando el cielo traiciona al propio cielo?".

Conforme van avanzando los poemas, el exultante amor del comienzo se transforma en desamor, dolor, tedio, y surgen los mejores poemas de Música II, que se cierra con el siguiente excelente poema:

"Crepúsculo tomando el instante del cuello,
metiéndolo en un hoyo:
todas las profecías de mi amor se ponen boca abajo,
semi-asfixiadas.

Los soles que la vida continúa buscando
se esconden en el rostro de un niño
que surge, cual lucero, de la feminidad de sus ensueños".

Sin llegar a arrollarnos con su extraordinario caudal verbal, Adonis logra pequeñas joyas en cada uno de los breves poemas, que penetran en la raíces más profundas de lo indefinible llamado amor.

La siguiente parte, Ola-II, no llega a la intensidad de Ola-I, pero también es un gran poema. En ella, el poeta nos da una clave, de las muchas posibles, de los miles de mensajes posibles del poemario, de varios de las palabras-símbolos que nos ha ido escribiendo: la ola, el hueco, etc. Todo ello con versos de una belleza deslumbrante:

"Ella
empezó a seducirle hasta hacerle arribar a unas costas en donde se perdían los navíos"].

En Música III, con 41 poemas, el poeta ya nos introduce conceptos como la vejez ("¿Cómo he llegado a viejo? ¿Por qué me siento extraño?), la separación ("y ambos, mañana moriremos / en un lecho lejano") y la soledad ("Enamorado / Mas sólo con vacío entre los ojos") , aunque en varios poemas hay saltos temporales a los comienzos como en el poema 14. Y como denominador común de la ideología del poeta: "y la feminidad siguiera existiendo cual principio".

También hay nuevas referencias al niño, recuerdos que deben pesar muchísimo sobre el poeta, que suenan a esperanza:

"Para rezar así,
con la esperanza de aquel niño perdido que está dentro y se apiaden de mí todas mis penas".

De las tres partes de Música, quizas la tercera sea la mejor, donde mayor deja ver el poeta sus sentimientos, tras una vidas de exilio, pero también de amor. El amor como eje de su cosmovisión, alrededor del cual gira todo lo demás. Nos atrevemos a poner nuestro poema preferido de esta parte. Excelente este 25, cargado de lirismo:

"Me voy -
un durar trazaré
para mi marcha, un durar
como giro de ave
en el espacio. Me cansé de palabras, de sus locuras,
de morir en amor,
en su perdida tierra,

me cansé de los dioses".

La siguiente parte del poemario, Alfabeto, quizás sea una de las claves del poemario según nos dice la traductora. Es muy posible y de nuevo alabamos a Rosa Isabel por el dolor de cabeza que le debe haber causado la traducción. A nosotros, nos parece un Alfabeto irregular, con algunos poemas impresionantes, como el denominado "E" o el "Ll", pero en donde también vemos algunos de los defectos, subjetivos claro está, que señalamos en la primera parte de Música. Nos quedamos con estos tres versos de la letra "Z":

"Nuestros sentidos,
antes y después de nuestro encuentro,
son profecías".

Y termina el poemario con otro maravilloso poema lleno de claves simbólicas titulado "Talisman" en donde destaca una vanguardista y erótica descripción de distintas partes del cuerpo. El triángulo como resumen de geometrías y dualidades. El mejor Adonis, el atrevido y el que busca nuevos terrenos poéticos, para el final. Para los que crean que las vanguardias han muerto, que se froten los ojos.

Respecto a la traducción, nuestros conocimientos de árabe son demasiado limitados como para atrevernos a decir nada. A Adonis lo hemos leído en español pero sobre todo en francés en las traducciones, que los entendidos califican de excelentes, de Anne Wade Minkowski. El trabajo de traducción de este libro debe haber sido brutal y no sabemos que se habrá perdido en el camino, especialmente en el Alfabeto y en el Vocabulario. Tampoco sabemos si el uso a veces arcaizante de determinadas figuras como el hipérbaton o de algunas palabras (mas en lugar de pero, cual en lugar de como) corresponden al sentido original del poeta. En cualquier caso, nos parece un reto digno de elogio la traducción de Rosa Isabel.

En conclusión, "Primer cuerpo...último mar" es un poemario que trata sobre todo del amor, que puede serlo todo, aunque por supuesto va más alla de él, o mejor dicho, explora otros territorios adyacentes. Lo mejor del poemario se encuentra cuando Adonis, como ha hecho de manera más profunda en otros poemarios como "El libro", se vuelve complejo, creativo, innovador, hermético, torrencial, místico, surreal y profeta. Es cuando la poesía de Adonis se convierte en visión, "ru'ya", en "un salto hacia afuera del orden establecido", cuando Adonis se hace grande. Cuando nos recuerda que el sufismo y el surrealismo tienen mucho en común. Es ese Adonis, que encontramos por supuesto en este libro, aunque nos hubiera gustado verlo en toda su presencia, el poeta extraordinario y sublime. Sin duda, un libro muy recomendable.

Valoración de "Primer cuerpo...último mar": 8 / 10


Seguimos.

El Cultural parece inmerso, en algunos aspectos, y en lo que a poesía se refiere, en una carrera hacia la nada que puede tener consecuencias sobre su credibilidad.

La crítica que supera casi todo lo superable la realiza esta semana Francisco Díaz de Castro sobre el libro de Miguel García Posada "Días precarios", el libro anterior a "Inclemencias", ganador del premio Ciudad de Melilla que edita Visor, y que, junto con el famoso Parnaso, ha sido la comidilla de todos los jurados durante buena parte del final de año.

Miguel García Posada es Presidente de la Asociación Española de Críticos Literarios. En este país en el que todo vale, ¿a nadie le chirrían los oídos porque el presidente de los críticos se presente a un premio literario?. ¿A nadie le chirrían porque se presente, el presidente de los críticos, al premio Melilla que suelen ganar los críticos?. Nos referimos a: Luis Antonio de Villena, Clará Janés, Benjamín Prado, Francisco Díaz de Castro y por supuesto, el presi de todos: don Miguel García Posada.

Y encima de todo, ¿cómo cxñx, con perdón, tiene El Cultural las santas narices de que la crítica de un libro de Visor, de un premiado Melilla, la haga otro premio Visor, otro premio Melilla?. ¿Se ríen de nosotros?. ¿No hay otros críticos que puedan hacer la reseña?. ¿Tiene que ser un Visor a otro Visor?.

En fin, soltadas las culebras:

Valoración de la objetividad del crítico en nuestra opinión en este caso: - 10 / 10.

Valoración de la objetividad del colectivo en este caso: - 10 / 10

Portada-homenaje a la cursilería. Eso sí, describe perfectamente lo que vamos a encontrar.

El poemario se divide en cuatro partes, la primera de las cuales da título al conjunto del libro.

Esta primera parte está constituída por una serie de poemas que comienzan con la palabra "Sueño", algunos de carácter elegíaco sobre personas ya fallecidas. Otros son reflexiones no originales sobre el dolor, el deseo, etc.

Falta emoción en esta primera parte, cansa el monótono ritmo del endecasílabo extenuada ya por tanta pobreza métrica, aburre, carece de capacidad para transmitir intensidad lírica. Y a veces el poeta tiene que forzar el léxico para mantener el número de sílabas y nos regala palabras como: conduele. Los versos pasan unos tras otro como si leyéramos una receta médica o una revista antes de entrar al dentista. O incluso un cuento infantil en el mejor de los casos: "la luna es un espejo, el sol un artificio". No destacan ni por buenos ni por malos. Simplemente pasan sin dejar una sola huella. Es como si el poeta fuera incapaz de explicar líricamente lo que para él es el dolor y el deseo, por poner dos ejemplos.

El poeta consigue remontar con tres poemas aceptables: "Sueño del innombrable", donde se intuye a Franco, "Sueño del amante de hotel" y "Sueño del amante viejo", que son tres pequeños oasis (con alguna cursilería tipo "Sus manos centellean en el aire del sueño, / con sus caricias rozan el fiel de las estrellas"), que pronto se rompen por poemas que parecen forzados, escurridos para sacar algo sin que de ellos salga nada, como es el caso de "Sueño de los marineros del Carmen", el aburrimiento extremo de "Sueño de una agonía", y otro poema, "Sueño de marzo", sobre la Semana Santa sevillana, que el poeta salva en los últimos versos: "y lo hacen creer que fuera alienta / el ángel salvador, / no la mentida sombra que habrá de conducirlo / hasta la nada". Termina esta primera parte con un homenaje voluntarioso a Cervantes, en dónde el poeta desgraciadamente crítica lo que le quizás podría serle muy familiar.

La segunda parte, más breve, se titula "Reuniones" y abre con el poema del mismo nombre, de una sentimentalidad muy cargada, lastrada además por un lenguaje amanerado: "Oh delicadas sombras, / mi memoria alimenta vuestra vida"; o como otro ejemplo: "Carezco de testigo, oh cordiales espíritus, / a quien ceder el dulce banderín / de los recuerdos". Un confesionalismo que haría temblar a los maestros norteamericanos. En el siguiente poema se insiste en el amaneramiento cuando se describe su casa de infancia: "Mi casa era una esencia y un palacio / en el aire perdido; era una rosa / fragante en el recuerdo...". Y no sólo eso, sino que un cierto fundamentalismo retórico-métrico lleva a expresiones que hacía decenios que no leíamos: "Querían libres ser". El siguiente poema, "Balada de las sombras", compuesto en cuartetos rimados, es uno de los peores poemas que hemos leído en mucho tiempo. Parece, a nuestro modesto entender, un ejercicio escolar. Un ejemplo:

"Bailad, sí, bailad, benditas del alma,
oh sombras doradas, todo corazón.
Hermanas, bailad, que todo está en calma
y somos felices a proa y babor."

Toma ya. Ayyy...

El siguiente poema, "A la cordura", en el que autor menciona un "pedantuelo" que podría ser alguien más cercano de lo que el autor piensa, termina de esta manera: "Oh dignidad del cuerdo, / sabroso pan por el que yo me pierdo". Curiosa silva.

Desafortunadamente, el lado más "divertido" de la poesía de Miguel se acaba y nos regala a continuación dos sáficos que pasan sin pena ni gloria, entre cierto rebuscamiento léxico tan propio del autor: "Hija de opaco tremedal confuso, labrada en aire, en azulenco éter,". Unos lo llaman riqueza del lenguaje. Nosotros preferimos la dictadura de la métrica mediante el arcaísmo. Termina esta segunda parte con un "Post-scríptum".

La tercera parte, "Del fin", está compuesta por ocho sonetos. El atrevimiento estilístico es nulo. Desde el punto de vista poético y de pensamiento, están llenos de lugares comunes, pero del Siglo de Oro, como Séneca, donde brilla la originalidad por su ausencia y falta pulso poético. Son sonetos sin vida. Más que de nihilismo, señor crítico, habría que hablar de la nada. Y el último soneto, un mero ejercicio de palabras.

La cuarta y última parte se titula Coda. Comienza con un buen poema, "De la armonía", como muchos, lastrado por la monotonía métrica apenas recortada por algún heptasílabo. El siguiente poema, "Conjeturas", dividido en quintetos, vuelve a lugares comunes reescritos en mil ocasiones. El azar, los dioses jugando a los dados, etc. Algo similar ocurre con "De la consolación" y baja todavía más en "De la dignidad", con la gastada imagen sístole y diástole: "la sístole y diástole del alma derrumbándose...".

El penúltimo poema, "Voces", también lleno de lugares comunes, consigue sin embargo sacarnos del letargo y comunicarnos algo de poesía en el desencanto que transmite. Nos sobran las anáforas pero casi nos da igual a estas alturas.

Y termina el poemario con el poema titulado "Hijas", que comienza muy bien en su primera estrofa, pero que en su segunda y última tan sólo demuestra que el crítico tiene una muy elevada opinión de sí mismo.

En definitiva, no hay intensidad expresiva y la hondura moral no parece creíble. No hay riqueza de imágenes ni de matices. No podemos estar en mayor desacuerdo con el crítico. No vemos nada de lo que ve. Nosotros vemos lugares comunes transitados hasta la extenuación, falta de originalidad temática y estilística, amaneramiento estético, psicosis métrica y algún que otro poema por encima de la media. Como conjunto, un libro no recomendable.

Valoración del poemario "Días precarios", de Miguel García-Posada: 3,75 / 10

Y termina El Cultural con una reseña de un libro ya reseñado la semana pasada, y que esta semana tiene la suerte de ser alabado por Ainhoa Sáenz de Zaitegui, a la que parece que le gusta la foto. Si cuando decimos que Maite es muy lista...

Babelia nos ofrece tres reseñas. Un poco de cotilleo, venga, que hace tiempo que estamos muy académicos. La primera, firmada por Martín López Vega, del libro de Seamus Heaney, el ya reseñado "Distrito y circular". La segunda de Manuel Rico sobre el libro de Jesús Jiménez "Fundido en negro". Dios los cría y los junta también. Después del follón de Martín con Manuel Rico (recordamos que Martín dijo que los poetas no querían que Manuel los reseñara porque no se enteraba de nada, Manuel estalló, Martín se disculpó, Juan Palomo salió en defensa de Martín porque había trabajado en El Cultural, etc, etc), toma ya, Martín en Babelia y al ladito de Manuel, letra con letra. Parece un broma del mismísimo diablo. En fin, nos imaginamos que en DVD estarán contentos y como prueba de hermandad, reseña a DVD para empezar bien. Con buenas relaciones tras su paso por El Cultural, y ahora en Babelia, ¿qué más se puede pedir?.

Bueno, DVD tiene a los reyes magos exhaustos pero nosotros sí podemos pedir más. ¿Una reseña de Martín Lopez Vega a Luis Antonio, a quien llamó la Paris Hilton de la poesía?. Por favor, señor director, aunque sea para el día de los inocentes, haga que nuestros sueños sean realidad.

Respecto a las reseñas, se quedan muy unidimensionales, sin aristas. De acuerdo que no hay mucho espacio pero la vida tiene matices, y la poesía más. Queremos críticas, no reseñas de contraportada.

Y el último libro, "En voz alta. Las poetas de las generaciones de los 50 y los 70", editado por Hiperión y antologado por Sharon Keefe, no lo hemos encontrado este fin de semana. Parece que salió al mercado hace tiempo. Aprovechando que era carnaval podríamos haber ido a la librería Hiperión y pasar desapercibidos pero nos ha cogido lejos esta vez. Si alguno tiene el libro y quiere comentar, bienvenido sea. Si lo encontramos pronto, lo añadiremos.

Y esto es todo. Que tengáis una semana terriblemente feliz.

Besos.

sábado, 26 de enero de 2008

El Cultural y Babelia, 4ª semana de enero, 2008. Secretos de poesía: Diarios indios, de Chantal Maillard, por Ander

Queridos amigos y amigas:

Ya hablamos en 2007 que a lo largo de 2008 trataríamos de introducir novedades, en la medida de nuestras posibilidades.

En este sentido, 2008 es un año en el que queremos profundizar en la crítica a libros que, por las razones que sean (editoriales pequeñas, distribución, saturación editorial...) hayan pasado desapercibidos a pesar de tener una enorme calidad. Esa fue la principal razón para crear los premios a mejores poemarios de 2007. Y en la medida en que contemos con vuestra colaboración y con la de los editores para valorar las novedades de 2008, haremos reseñas de libros que tengan una valoración muy positiva por nuestra parte y que hayan pasado desapercibidos.

En el caso de esta semana, el ejemplo es muy especial. Para empezar, se trata de un libro de una autora muy conocida editado por una editorial de prestigio y de buena distribución. Y además no es un libro de poesía estrictamente hablando. Es un libro inclasificable. Pero creíamos que era una oportunidad inaugurar esta sección, que hemos llamado "Secretos de poesía", con un libro de la calidad de Diarios Indios, de Chantal Maillard.

Como aspecto más novedoso, si cabe, la crítica la realiza uno de nuestros lectores, Ander, que sabe de filosofía muchísimo más que el colectivo en su conjunto. Entre las variadas ventajas que tiene la aniquilación del yo cuando se forma un colectivo está la ausencia de celos o envidias por la brillantez de los demás. La crítica de Ander es brillante e inaugura una etapa en la que de vez en cuando entrarán nuestros lectores para hacer reseñas.

Antes de eso, hacemos un breve repaso por las reseñas de El Cultural y de Babelia, que esta semana no han venido cargadas de novedades en cuanto a nombres.

El Cultural ofrece en primicia unos poemas inéditos de Camilo José Cela que son una prueba palpable de lo que decíamos hace una semana. Pocos son los genios poéticos a los 20 años y desde luego Camilo no era uno de ellos. Una puerta a la esperanza para aquellos que sueñan con el Nobel.

La reseña de la semana va dedicada a Rubén Darío, en una reedición de su poesía completa editada por Galaxia Gutenberg. Poco o nada queda por decir sobre la poesía de Rubén y sobre la enorme influencia que ejerció sobre poetas clave españoles. En la reseña, Antonio Colinas tira para casa y resalta los aspectos más rítmicos de la poesía del nicaragüense. Dice Antonio que "el ritmo es la condición fundamental del verso verdadero", cuando la condición fundamental debería ser la propia poesía, de la que el ritmo, o también la arritmia señor Colinas, es una característica más. Y si algo tienen los versos de Rubén Darío es poesía por todos los lados. Quizás algunos de sus poemas envejecen mal con el tiempo por su excesivo rebuscamiento léxico, falta de naturalidad y obsesión por un determinado canon de belleza. Pero, en general, creemos que es un poeta que se quedará en la historia tanto por su poesía como por su influencia.

Respecto a Babelia, comienza con un extenso artículo sobre Juan Gelmán que incluye algunos poemas inéditos, un buen artículo de su mentor para la obtención del Cervantes del pasado año, Antonio Gamoneda, y un sonrojante artículo de publicidad a Visor del Loewe Luis García Montero titulado "Palabra de honor" que es como Visor va a denominar a una nueva colección de poesía para celebrar su 40 cumpleaños. Como dice con toda subjetividad Luis, "conviene celebrar los milagros laicos". Y de milagro habría que calificar el protagonismo de algunos poetas salidos de esa cantera si comparamos su presencia con su calidad poética. Por cierto, ¿habrán reparado en que palabra de honor es un tipo de escote?.

En cuanto a las reseñas, hay una breve reseña de Ángel Luis Prieto de Paula a dos libros de aforismos de Juan Ramón Jiménez, uno publicado por Visor y otro por Comares (La Veleta es el nombre de la colección, señores de Babelia). Sólo en 2006 se habían publicado otros dos libros sobre los aforismos de Juan Ramón, uno por Ediciones Beta III Milenio y otro por la Fundación de cultura Luis Ortega Brú. De los aproximadamente 4000 aforismos que contiene la "ideolojía" ambos libros realizan una selección de los más conocidos. Como en el caso de Rubén Darío, poco podemos añadir a la figura de Juan Ramón, cuya poesía ha envejecido mejor que la de Rubén por su sobriedad y, esto sí es un milagro, su lirismo. Cualquiera de las ediciones, como casi todo lo escribió este señor, es necesaria e imprescindible. Sobre la crítica de Ángel Luis, continua aumentando el número de cuñas de lo que comienza a ser un cierto fundamentalismo estético, en el que dentro de nada, conforme lo vaya estrechando más y más, no van a caber ni siquiera su poetas favoritos. Desconcertante e innecesario.

Hay, finalmente, una crítica de Luis Antonio a dos libros relacionados con la poesía beat. Uno de ellos ya fue reseñado hace tiempo en este blog. Es el "Libro de Jaikus" de Jack Kerouac. En realidad, la única referencia al libro está en el título porque luego Luis Antonio nos habla de Kerouac y nos deja tres líneas de crítica en las que dice "simpático o monótono". Se nos hace difícil conjugar ambas cosas pero nosotros tan sólo somos criaturas terrenales.

Dice Luis Antonio que "mucho más variado de forma", evidentemente porque no es un libro de haikus, es la antología de Jesús Aguado "No pasa nada. Los beat y oriente", editado por Amelia Romero editora, en su colección de El Bardo (de nuevo se confunde una colección con el nombre de la editorial...). La antología está basada en la antología de Carole Tonkinson "Big sky mind: buddhism and the beat generation". Jesús Aguado tiene dos antologías magníficas y muy recomendables sobre poesía hindú, gracias al profundo conocimiento que tiene sobre el subcontinente. Quizás esta antología aporta menos que otras del autor, en tanto que el número de antologías sobre la generación beat comienza a ser incalculable. Es posible que la mayor originalidad de la antología sea utilizar el nexo común del budismo y del orientalismo. Desde el punto de vista poético, muchos poemas ya habían sido publicados en otras ediciones y algunos quizás no habían sido editados por una calidad poética dudosa para nuestro particular gusto. Ya hemos hablado otras veces en este blog sobre la generación beat y nuestro postura, a nivel general, es que sus vidas resultan mucho más interesantes que su obra poética. Pero para lectores amantes de este generación y nostálgicos, sin duda el libro contiene una buena selección de poetas, en especial interesante por aquellos menos traducidos.

Y ya sin más dilación, inauguramos nuestra sección "Secretos de poesía" con la crítica de Ander a Diarios Indios:

Diarios indios (Pre-Textos, 2005), de Chantal Maillard, es la segunda entrega de lo que se ha configurado como una especie de trilogía involuntaria: ubicado entre Filosofía en los días críticos (2001) y Husos. Notas al margen (2007), tiene sin embargo la singularidad de aparecer como una especie de isla en la obra de la poeta y ensayista. A diferencia de los otros dos, Diarios indios no ha sido el germen de ningún poemario; Filosofía en los días críticos es la fuente indirecta de Lógica borrosa y Husos el crisol del que emerge, transfigurado, el poemario Hilos. Por lo tanto, Diarios indios no tiene un espejo poético en que mirarse y queda como discurso autocontenido, sin puntos de fuga, y sin embargo se inserta en un proceso de depuración estilística radical, que desde la “prolijidad” de Filosofía en los días críticos desemboca en la aspereza y la ruptura del lenguaje en Husos y su posterior declinación poética.

A su vez, Diarios indios está compuesto por tres cuadernos que dan cuenta de otros tantos viajes a la india: “Jaisalmer” (1992), “Bangalore” (1996) y “Benarés” (1999) fraguan, así, tres estancias en otras tantas ciudades del subcontinente indio.
Podríamos definir esta obra singular, extraña e inclasificable, como un “diario de viajes filosófico” que entroncaría vagamente con la genealogía del Michaux de Un bárbaro en Asia o el Bruce Chatwin de Los trazos de la canción. Sin embargo, Maillard se aleja de la distanciada ironía del primero y del análisis de los mitos del segundo. Y avisa en el prólogo: “Los cuadernos que componen este libro no son crónicas de viaje. Tampoco son el resultado de un experimento antropológico, ni mucho menos se proponen fomentar una espiritualidad exótica. Dan cuenta tan sólo de un punto de vista, o más bien de un punto de estar, un punto en el que estarse para, desde la mayor extrañeza, atemperar el juicio que precede, siempre, a la experiencia, y procurarle a la mirada, dentro de lo posible, un medio de neutralidad”.

Nos encontramos ante un proceso de introspección consagrado a revelar los mecanismos mentales, sus trampas, su ambigüedad esencial. Este proceso tropieza, en primer lugar, con la conciencia del deseo, deseo que ha de entenderse no sólo como apego a las formas mudables del mundo fenoménico, sino como adhesión incondicional al “yo” que, ilusoriamente, nos conforma. A continuación, encuentra la siguiente objeción: ¿cómo observar al yo que observa? ¿No sería necesario otro yo que observara al primero, y luego un tercer yo para observar al segundo, y así ad nauseam? La autora sortea parcialmente esa hipotética refutación de su método en los siguientes términos: “Identificarse con los propios estados mentales es la condición natural del ser humano; observarlos no es propio de esa condición, es el resultado de un entrenamiento, algo así como un ejercicio de esquizofrenia controlada. La escritura de mis “diarios” no es sino el testimonio de una voluntad comprometida en ese empeño; son una obra en marcha que terminará al tiempo que mi capacidad de observarme y dar cuenta de ello”.

No hay, por lo tanto, una instancia o conciencia superior que englobe estratos inferiores, sino una íntima escisión, una frontera antinatural y premeditada.
Ese proceso no impugna la presencia acuciante, a veces visceral, del mundo exterior, que en “Jaisalmer” se ofrece como extrañamiento, en “Bangalore” provoca una reacción de rabia y en “Benarés” se refleja con una especie de ecuanimidad. Por ello, el estilo cambia de un cuaderno a otro: expectante en el primero, deja paso a letanía en el segundo y se sumerge en la contemplación distante en el tercero.

En “Jaisalmer”, primer viaje, la autora renuncia al eros y toma partido por el thanatos, no necesariamente negativo como lo ha lastrado el pensamiento occidental. El thanatos facilita el extrañamiento, la mirada volcada en el umbral de la conciencia, a punto de quebrarse, de extralimitarse… pero queda, pese a todo, dentro de sí misma:

“El tiempo de las cosas se mide por su sombra, y sólo el que no tiene sombra es eterno. El desierto, por eso, es eterno. Con el sol en el cenit un hombre pierde su sombra. Puede decirse que entonces se le otorga la posibilidad de estar en su propio centro, de no distinguirse de sí mismo. Por un instante, es un iluminado. Pero a luz le gusta jugar en la llanura. Basta que aquel hombre levante un brazo: hallará su sombra debajo. Cualquier movimiento lo habrá de delatar. Basta con que quiera verse a sí mismo y comprobar la ausencia de su sombra: aparecerá la huella de su rostro a sus pies. Nadie puede estar iluminado y verse a sí mismo. El ser y el conocer no pueden ser simultáneos si existe una llanura o una línea de horizonte. Ser y conocer simultáneamente sólo es posible en el vacío porque en el vacío no hay nadie”.

“Bangalore” asume el aprendizaje de la compasión como una tarea primordial en el camino. Para llegar a uno mismo, es menester llegar primero a los demás, dar el rodeo por el otro para descubrirnos mejor. Como señala la autora, no se trata de la compasión cristiana; es un sentimiento que tiene que ver con cierta fiereza primordial, desprovista de cualquier idea ética o imperativo categórico.
El mundo sigue ahí:

“Violaron a una niña inglesa, anoche, en Bangalore. A él, le mataron. Dicen que fue casualidad, que no estaban juntos, que sus almas se habían separado mucho antes. Pero no lo creo. Yo los vi, a ambos, cruzando la tarde, ayer, ella sosteniendo una pereza azul en su vientre; él, unos anteojos dorados. Tan sólo los separaba la tela de algodón transparente que cubría sin ocultarla la estela de su cuerpo.
No fue causalidad, fue aquella blancura del tejido. Hay veces que la vida no soporta tanta blancura”.

“Benarés”, cronológicamente el último cuaderno, está dividido en dos partes. “48 ghats” traza un itinerario por las escalinatas que bajan al Ganges. En cada una de ellas, la observadora se detiene y nos hace partícipes de sus impresiones. Asombra el modo en que se deslastra de los prejuicios de la sentimentalidad occidental: todo es observado con la imparcialidad de quien contempla un mundo cuyas fuerzas precipitadas, que en Occidente rápidamente asimilamos al bien o al mal, no provocan la respuesta moral automática y preconcebida con la que nos defendemos de lo ajeno en virtud de una inmunología preventiva meticulosamente inoculada. Los niños vuelan las cometas, los ascetas amasan boñigas, la perra negra se alimenta de fetos en el Ganges… el observador no siente horror ante ello, no juzga: todos los estímulos han quedado igualados por una mirada ecuánime, que contempla sin perplejidad las mudanzas del mundo:

“La perra negra es especialista en fetos. Tiene tiña como casi todos los perros de Benarés, pero sabe como ninguno rastrear los fetos hinchados que las aguas devuelven a la orilla. Aquí está. Empieza por el cerebro. Una joven japonesa se acerca a la escena, se pone la cámara en la cara. Duda. No se atreve a disparar. Los intestinos ya se escapan por el cuello derramándose entre las guirnaldas amarillas y las bolsas de plástico que se estancan en el ghat y un olor nauseabundo corre como una brisa rozando el papel en el que escribo. El suelo de piedra ya cobra el tono rosa de la sangre aguada. La perra se relame. Da unos pasos a lo largo del ghat y vuelve al festín que ya es un tronco abierto por la espalda. Tres niños juegan a sumergir guirnaldas a su lado. La perra cumple con el cielo, restituye la carne a otra carne, lo impuro a lo impuro, devuelve a la totalidad la parte que le corresponde. Ya no puede reconocerse a qué ha pertenecido el trozo de carne que bambolea entre la pata derecha del animal y su hocico. El sol se está poniendo despacio en los escalones. Los niños juegan”.

Las respuestas automáticas de rechazo y repugnancia quedan desactivadas y la mirada emerge liberada. Ha sido desnudada hasta el tuétano y, acantilada, está dispuesta a invertir su dirección. “Diario de Benarés”, segunda parte de “Benarés” y conclusión del libro, “describe el itinerario de una conciencia observadora que acaba siendo objeto de su propia observación”. Para ello, se despoja de todo sentimiento y todo deseo, se aquieta, se remansa, se vuelca en el ahora. La descripción del proceso se acompaña con una reflexión profunda sobre la naturaleza del deseo, sobre cómo éste engendra la multiplicidad, la diferencia, la escisión y, a la postre, se erige en motor genesiaco de toda divinidad. Lo cual lleva a la autora a gritar: “¡Muéstrame tu dios y te diré cuál es el color de tu miedo!”. Sigue un ataque frontal a las religiones y a las servidumbres que las propician, pues los seres humanos “tienen poca fuerza para la orfandad”. Y caen las máscaras: “Jehová: uno de los dioses que ocupan la parte superior izquierda del mandala tántrico. El error: confundir a uno de los devas (dioses) con el Absoluto. El dios de los judíos: un deva vengativo en guerra contra los asuras (demonios). Un dios que necesita la ayuda de los hombres: ellos son su alimento. Al rezarle le dan su fuerza, le entregan su energía. Los dioses se alimentan de las preces de sus “fieles”” […] El error del hebraísmo: hacer de uno (de los dioses) el Uno. El error de Cristo: asumir el hebraísmo. El error de muchos cristianos: confundir a Jehová con el Dios del Cristo o, incluso, con la síntesis última del racionalismo”.

El proceso de escisión es tal que incluso genera paradojas o poéticas de la percepción:
“Me apuntaron a mí, pero ahí donde llegó el dardo no había nadie.
¿O sí lo había?
Yo acechaba, detrás del árbol.
Vi algo caer.”

De regreso del viaje, parece que el umbral que define ambas conciencias –la conciencia y la conciencia observadora– vuelve a espesarse y a investirse de la ceguera que rige nuestra vida. A tientas se vuelve de otro mundo, de un mundo radicalmente ajeno que sirvió de excusa para una íntima ordalía, y acaso para una derrota, no menos secreta.

Uno de los últimos párrafos revela que persiste el deseo de protección, que quizá la mirada que pretendió desencarnarse ha fracasado y naufraga en la orfandad, en la niñez que denunciaba:

“Por haber sufrido, tal vez, o inmerecidamente me concedieron un ángel (es una manera de decir; todo es una manera de decir).

Cuando un ángel cae, al principio sufre porque no sabe nada salvo la tarea encomendada. Después, poco a poco va recuperando la visión y el poder. Cuando lo recupera del todo, entonces se va. Dicen que ha muerto, pero no: es que le han vuelto a crecer las alas.

No estoy lista aún para que recuperes del todo la visión. ¿No ves cuánta confusión anida todavía en mi pecho, que me hace confundir, como por necesidad, el objeto al que la llama se dirige con el propio fuego?”.

Y ya el libro deja a esa escritura, muy limpia y despojada de ornamentos, al borde del abismo del lenguaje: en Husos ya no habrá que limpiar el verbo, sino dinamitarlo, romper las cadenas lógicas de sentido y los ensamblajes predecibles que dan cuenta del mundo.

¿Qué ocurre con el poema si cae desde un sexto piso?
Pero esto es otra historia.

miércoles, 23 de enero de 2008

Babelia, tercera semana de 2008. Julen Carreño. La inquietud de las estatuas

Hola a todos y todas:

La pasada semana Babelia publicó una sola reseña de poesía. Hubo además una reseña de un libro de artículos de Pablo García Baena.

El libro reseñado tiene por título "La inquietud de las estatuas", lo escribe Julen Carreño y edita Hiperión. El libro fue premio Antonio Carvajal. No tenemos ningún problema con la composición de jurado, salvo que no nos gustan los editores en ellos. Nos imaginamos que las citas de Hölderlin sí le gustarían a Munárriz. Este premio a veces es trampolín en Hiperión para otros más importantes de la casa, así que existe la posibilidad de que sigamos viendo a Carreño en futuros premios Hiperión.

La crítica la realiza Luis Antonio, que como decía nuestra abuela está "hasta en la sopa". Sobre la crítica poco tenemos que decir. De los dos párrafos el primero es un poco biográfico, nos imaginamos que para aprovechar el poco espacio, y en el segundo, tras otra larga introducción general, por fin nos dedica unas palabras al libro. De todo lo que escribe, sólo detenernos un segundo el lo que dice sobre el irracionalismo. Desde luego, el irracionalismo, que según el crítico domina el libro, apenas aparece en el mismo. Así que si alguien va a comprar este libro por su irracionalismo, por favor busque en otro sitio. Y luego cuando habla de irracionalismo fácil, no sabemos si se refiere al del libro, o en general. Si se refiere al del libro, más que fácil habría que hablar de fallido. Y si se refiere en general, al menos pongamos que es tan fácil imaginar como contemplar. Al menos. Lo difícil es hacer buena poesía, sea irracionalista o sea realista.

Respecto a la objetividad, en ambos casos la consideramos elevada, porque se trata de un poeta desconocido para todos.

Comenzamos. El libro de Julen Carreño, en nuestra modesta opinión, tiene muchos de los defectos de la poesía de una persona joven y pocas de las virtudes.

Se nota, en primer lugar y de manera destacada, una falta de estilo propio, así como un intento de imitación de poetas varios en una amalgama dispar. Por la cantidad de citas que tiene el poemario, excesiva, como si el poeta quisiera señalar que ha leído, nos imaginamos que la digestión intelectual está siendo lenta.

Abundan las imágenes fallidas, las metáforas que no evocan y un irracionalismo que nosotros llamaríamos mejor dislocamiento, porque el irracionalismo es algo muy grande y no es lo que escribe este chico.

Como ejemplos de metáforas: "La Memoria es un asiento contable / de Pérdidas y Ganancias"; "esas manos / violentadas de raíces / que se empeñan en fingir atardeceres": "El niño perdido llora su invalidez / mientras escruta las faldas del paseo, / como quien demanda un probador vacante".

Como ejemplos de dislocamiento: "Por la noche acechan cuervos de ceniza las copas"; "algún perro apóstata muerto"; "soy / una tortuga panza arriba; el eructo / demandante de un sapo"; "Que somos fetos de sátiras inaptas"

A veces el poeta utiliza un estilo visionario, pretencioso, que resulta desalentador, como si el visionario trabajara en realidad en una línea telefónica de lectura de tarot: "He visto volar a una cometa / como el fantasma que arrastra sus cadenas".

También hay multiples referencias culturalistas en varios poemas, denotando que el poeta sigue no tiene claro el terreno en el que anda, y va tanteando todos los estilos que puede.

En otros poemas, el poeta trata de situarnos en un plano más expresionista, pero su exceso y su falta de freno, hace que el estilo que resulta sea más bien el de un cierto patetismo, o agonismo , como diría Ángel Luis. Ejemplos: "Un viejo / abraza el mastil que le empala"; "como un muerto que engulle carne muerta"; "aquel estadio de sangre en las paredes/ goteando en círculos perfectos"; "dócil como un gato en la cuneta"

Otro de los terrenos que trata de pisar el poeta, también con poca fortuna, es la poesía social, con poemas como "Para encontrar". El melting pot, las ganas de meterle al poema todo lo que le cabe hasta ahogarlo, terminan matando al poema.

En otros, parece que el poeta intenta una poesía aparentemente humorística, para nosotros fallida. Por ejemplo, este poema completo: "El viento adúltero / y las bolsas del parque / bailan un tango". O en el siguiente: "Que de niños nos enseñen a atarnos / los cordones / lo encuentro una broma de mal gusto / en un mundo que calza mocasines"; "Me temo / que este gel con extracto de kiwi / no burla el hedor de mi conciencia", o este poema que hasta tiene su lado machista: "Cuando por fin me decido a quererte / tú vas / y te desnudas sin que te lo pida".

Algunos poemas tratan de terminar con un pequeño fuego artificial, que no termina de funcionar. Ejemplos: "Las ratas" o "Aquellas Mentes". Y en momentos, introduce tecnicismos como "Piensas en" o algunos términos económicos que salpican el libro sin aportar nada claro.

El poeta, por el lado positivo, se mueve mejor en la poesía figurativa y confesional, a veces casi con aspecto de diario ("Leía a Poe en el porche trastornado..."). Se nota que le surge de manera natural, como le sale una ironía a veces acertada. En este sentido destaca el poema "Al prostíbulo añil de garganta". También destaca algún poema en el que hace una cierta referencia a la alienación del hombre, como "Después de atarnos", con una referencia a Dámaso.

También están por encima de la media del libro los poemas con algún contenido religioso. Al parecer, no estamos seguros, el autor ha estudiado derecho en la Universidad de Navarra y la experiencia se nota. Algunos poemas como "El árbol de Judas" tratan lo religioso con una ironía que es de agradecer. En otro poema de contenido religioso, quizás el pensamiento más lúcido del libro: (rezamos por la resurrección / y aún / no hemos desclavado al Cristo). En otros, sin ironía, el poeta también sale bien parado, como en el poema de corte confesional "Cierro los ojos".

Hay algún acierto poético, por supuesto: "Como si el agua pudiera llevarseme / no sé, el nombre /a la bañera de otro resucitado".

Pero el tono general es el de un poeta en estado todavía muy embrionario, sin un estilo propio, a veces con talento, pero la mayoría de las veces sin él. Resulta extraño que el poeta haya publicado a su edad tres poemarios. Quizás el autor debería de reflexionar y pararse un poco antes de sacar un nuevo libro. La historia de la poesía está llena de grandes poetas cuya obra de toda una vida cabe en un libro de 200 páginas, o incluso menos. No hay prisa. Hay que asimilar tanta lectura. E incluso releer.

Valoración del libro "La inquietud de las estatuas", de Julen Carreño: 4 / 10

sábado, 19 de enero de 2008

El Cultural. Tercera semana de enero, 2008. "La prosa del mundo". Luis Antonio de Villena. Crítica y contracrítica

Hola a todas y todos:

Vaya comienzo de año que llevamos. No acabamos de salir de una y nos encontramos así, de sopetón, con el ya famoso libro de Luis Antonio (LAV). ¡¡¡Queremos paz y tranquilidad!!! En fin, comencemos. Agárrense que vienen curvas.

Esta semana El Cultural trajo dos reseñas de poesía, la del libro de LAV y una antología de poetas persas del mítico Cansino Assens que ha sacado su fundación y con la que nos hemos encontrado con los problemas de distribución de siempre. A partir de ahora, cuando se nos pierda la contracrítica de un libro por problemas de distribución, cuando ya obre en nuestro poder, sólo lo criticaremos, si lo conseguimos, en el caso de que sea un libro que realmente valga la pena dar a conocer a nuestros lectores según nuestro criterio.

A parte de esto, en la sección de breves Ainhoa nos deja siete líneas para Oliverio Girondo, Hugo Gutiérrez Vega e Itziar Mínguez, estos dos últimos , como no, de Visor, y el primero de Renacimiento, libro al que dedicamos un largo artículo hace meses. El sólo hecho de que el libro de Oliverio aparezca en la sección de breves cuando llevamos semanas y semanas con muchos libros mediocres ocupando, evidentemente no siempre, las grandes reseñas, nos indica que la persona que decide la distribución de espacio en la sección de poesía sabe tanto de poesía como nosotros de física subatómica. Por cierto, que el libro de Oliverio ha tenido un enorme éxito.

Para la antología que frases célebres de esta crítica que ninguno de nosotros sabemos muy bien que hace aquí: "A la vanguardia sólo le sirve una poesía que permita detonar una revolución, escribir poemas en forma de rana o decir tonterías". No se nos ocurre una tontería más grande que las propias de esta mujer.

Vamos a tratar de acabar el mal rollo en los tres siguientes párrafos. Ya hemos hablado en varias ocasiones sobre el II Premio Viaje al Parnaso, tanto reproduciendo la denuncia de los tres finalistas al premio y a la editorial Visor como las patéticas e inmorales, que palabra tan pasada de moda, declaraciones de Luis Antonio a la revista Leer. Las recordamos: "Nos podemos preguntar, de paso, si es bueno que las editoriales y las instituciones pacten los premios. Porque es una costumbre generalizada".

Pues bien, algo que un país con cierto nivel de ética llevaría al oscurantismo de por vida a un autor, aquí no significa nada. Y decimos que no significa nada por lo siguiente. El Cultural, esta semana, ha decidido realizar una reseña de este libro, todavía caliente de la imprenta. En primer lugar, desde que se destapó el escándalo que inunda Internet en decenas de foros y blogs, El Cultural no ha dicho ni una sola palabra al respecto. Ni siquiera el famoso Juan Palomo, que denunció con razón un caso mucho menos grave como el de Martín López-Vega, ha dicho algo sobre un tema que ha sido el más comentado por todo el mundo poético los últimos dos meses. Algunos de nosotros hemos participado en algún jurado de premios últimamente y no os podéis imaginar lo que decían gente muy relevante de la poesía, incluyendo nacionales, jurados de nacionales, etc. Que todo esto lo haya silenciado el Cultural, y por supuesto el País que es donde ahora LAV trabaja, nos da un ejemplo clarividente de lo que es la realidad informativa de la prensa escrita, quizás la más partidista y subjetiva de los países más desarrollados del mundo. No os podéis retratar mejor queridos. La amistad por encima del deber de información. La ética, ¿para las clases de la universidad?. ¿O sólo para los matrimonios gays, señor Anson?. Se entiende ahora mejor que quieran quitar la asignatura de educación para la ciudadanía porque adoctrina. No sea que alguien se vaya a quejar de su comportamiento. Nada como la educación católica fundamentalista. Eso sí que no es adoctrinamiento.

Nos recuerdan las palabras de Oscar Wilde, que le vienen tan al pelo a nuestra poesía y a nuestro periodismo: "The difference between literature and journalism is that journalism is unreadable, and literature is not read”

Si antes hemos hablado de amistad, nos imaginamos que también será la amistad la que ha llevado a que la crítica al libro de LAV la realice nada más y nada menos que Francisco Díaz de Castro, que llevaba mucho tiempo sin hacer crítica de Visor, en concreto desde que nos llevamos las manos a la cabeza hace meses. Recordamos. Francisco ha sido ganador en 2004 del Premio Ciudad de Melilla que controla Visor. Igual que existe un premio de la crítica, también existe un premio para los críticos y este es el Ciudad de Melilla. Algunos críticos ganadores: Clara Janés, Benjamín Prado, Luis Antonio de Villena, Miguel García Posada, Francisco Díaz de Castro...Toma ya. Para que cortarse, digan que sí. Francisco también ha sido jurado de varios premios Visor. Así que, ¿nos puede decir alguien la objetividad que puede tener Francisco a la hora de valorar un libro premiado de Visor, cuando él es premiado por Visor, jurado de Visor, en una casa como El Cultural en donde además el presidente presume de su amistad con Jesús García Sánchez alias "Chus Visor", en donde esta editorial recibe un trato exquisito tanto en cuanto a número de reseñas como al trato que se les da?. Efectivamente la reseña de Francisco es positiva y, por supuesto, no hay ni la más mínima referencia al escándalo del premio. Ojalá pudiéramos incumplir nuestro código ético y gritar los adjetivos que remueven en nuestra bilis. Nos quedaremos con un simple ¡¡Vergüenza ajena!!. La Nausée.

Dice Luis Antonio en el poema "Virgilio Piñera" de este libro: "Periodista, dije, es el llamado a dar fe". Y nosotros esbozamos una ligera sonrisa.

Valoración de la objetividad a priori del crítico, en este caso, en nuestra opinión: 0 / 10

La valoración de nuestra objetividad está a la par: 0 / 10

Y hasta aquí el mal rollo, por nuestra parte. Vayamos al libro.

En el postfacio, el autor declara varias cosas y pensamos que escribe lo contrario de lo que piensa. Efectivamente, la prosa del mundo es una expresión hegeliana, que es de donde el autor reivindica el origen del título. Algo más cercano estaría el mismo título de Maurice Merleau-Ponty, pero nos imaginamos que será una causalidad. El poeta declara también que el sujeto poético no suele ser él, pero conociéndolo bastante y teniendo amigos comunes, pensamos que hay mucho de biográfico en este libro. (Para connoiseurs en blanco y negro, acho que não, incluso en rumano). Y termina diciendo: "Contra el valle de lágrimas el jardín de Epicuro. Que pocos estamos en ello". En realidad el libro es de un pesimismo bastante rotundo salvo quizás por un solo poema: "Gandaya".

El libro está dividido en 94 poemas/relatos, organizados por orden alfabético, en casi doscientas páginas, y dependiendo del relato y de la habilidad de autor, podemos hablar de prosa (entre muchos podríamos nombrar "Caída de Imperio", "El Poeta", "Mendigos", "Trípode") o de prosa poética.

A nivel temático tres son los grandes temas del libro:

a) El amor, especialmente el amor homoerótico, con ciertos toques pornográficos ("¡Huele a lefa virgen ese maldito cuarto!, "cuando los dedos ensanchan un esfínter...", tu lefa sobre mi estómago), amor que con frecuencia se produce entre un hombre joven, muchas veces prostituto, y un hombre ya entrado en la madurez ("Yo trampeo para vestir de lujo al chavalito...y para que después, caliente aún, cuando se pegue a mi en la cama, no le importe el aliento de un viejo, y metiendo bien la lengua, me diga empalmado el muy cabrón..."). El lugar suele ser un bar o un prostíbulo ("Viejas-viejos de tintes pelirrojos y añejo cigarrillo...¡Me es dulce veros, noctámbulos, en el puticlub, tan cotidianos..."), lugar común de muchos poemas ("Bendita y triste industria prepotente del sexo en el paraíso de la infelicidad").

b) La vejez o el paso del tiempo, vistos con frecuencia desde un punto de vista esteta, mucho más que epicuriano. Hay alusiones a la nostalgia, a la memoria. Quizás son los poemas en donde habla de la vejez y de la crueldad de la vida (como "Carmen", "El Inmaduro", "Largo viaje de un día hacia la noche", y quizás el mejor del libro, "Viejos") los más logrados, en donde el autor muestra una lucidez que debería explorar en otros campos.

c) En menor medida, hay varios poemas dedicados a las religiones y a las diferentes iglesias, en especial la católica ("Dogma","Galileos", "La España Imperial Católica", "La Fe"), a la familia (Familia, Iconoclasta, Las Antiguas Madres ) y a lo social ("Otro Mundo es Posible", "Panfleto", "Parados"), éstos últimos de los peores del libro.

Uno de los principales problemas de "La prosa del mundo", y no tiene nada que ver con un acercamiento orientalista a los ciclos de las estaciones, es que los temas se repiten con muchas frecuencia, y no solo los temas sino la forma en la que se describen distintos personajes. Es como si de un mismo poema encontráramos cuatro o cinco variaciones dentro del libro.

En este sentido, una de las repeticiones más frecuentes tiene que ver con la descripción del cuerpo masculino. La utilización de los términos espada o sable para definir al cuerpo aparece en varias ocasiones. Un caso especial ocurre con la palabra muslo, obsesivamente utilizada a lo largo del poemario ("recia solidez del muslo"; "muslos prietos y largos"; "el sudor de los muslos en los muslos", obsesión que luego nos aclara LAV por la referencia a Platón, a Teognis y al coito "inter-femora"). También se repite casi idénticamente la descripción de los cabellos, en donde la expresión "cabellos enredados" o "revueltos" se repite casi en cada descripción masculina. También repite en dos poemas diferentes el celiniano "la vejez es lo que sobra de la vida"; y la lengua y los labios siempre están "húmedos". Cómo no. Le falta mucha más riqueza y variedad a los poemas/relatos.

El autor dice en su postfacio que la diferencia entre la prosa y prosa poética la proporciona el ritmo. Sin embargo, el ritmo del poemario no está muy logrado. En general, LAV utiliza varias figuras retóricas muy conocidas en poesía en prosa:

a) Polisíndeton: Abundante a lo largo del poemario: "Violó y bailó y y bendijo y naufragó..."; "y el pecho se regala, y las piernas y el placer de la carne".

b) Asíndeton de la mano de enumeraciones: Quizás esta sea una de las sorpresas, y de los grandes fallos del poemario. En ocasiones, el autor trata de tropicalizar su escritura, en una fallida imitación de Álvaro Mutis o de Rafael Cadenas. Introduce localismos hispanoamericanos (como en "El fusilamiento de Torrijos") y en reiteradas ocasiones nos trata de introducir sin éxito en los paraísos terrenales de Brasil o del Caribe: "Son tigres cuando el matador sabe el sentido de su hazaña, cóndores en la venganza y la rapiña, rapaces y sucias como gallinazos cuando el macho...". Se queda a mitad de camino. Es difícil que una enumeración resulte completamente fallida, y las suyas no fallan del todo, pero se quedan a años luz de las enumeraciones de los poetas mencionados anteriormente, o de cualquier poeta medio de estos países. Veamos otro ejemplo de enumeración: "Un crisol, un melting-pot de crónica y sentimientos, de vísceras herbales y carne sazonada de áspera vida en lonchas. Leyendas y verdades, fábula y batallas, horror, delirio, fragmentos de conversación, esposo-esposa, chico-chica...". Es como si en mitad del Sambódromo de Río de Janeiro, Luis Antonio saliera con su ropa habitual y tratara de seguir el ritmo de los bailarines.

c) Anáfora: Hay de todo tipo: "De sus otras casi infinitas posibilidades. Un nuevo amor. Una nueva belleza. De un continente nuevo. De una luz distinta". En "Delicias Facere" insiste con el sintagma "El cuerpo de los chicos" en numerosas ocasiones, y ocurre lo mismo en "Lautréamont" con el verbo "Abandonarse". En "Icárica": "...ni seguir, ni ser, ni medrar, ni trepar, ni trabajar, ni competir, ni luchar, ni esforzarte...".

d) Otras veces el autor juega con frases cortas muy seguidas, en donde a veces abundan los cambios de plano, tanto a nivel espacial como de narrador/personaje o incluso de tiempo verbal. También usa las frases subordinadas.

El ritmo recae en demasía en estas figuras retóricas y se olvida por completo, y no acierta, en el ritmo acentual de las frases, con lo que la poética rítmica se pierde en unos cuantos relatos.

A nivel estilístico, se repiten marcas de la casa de siempre: cultismos, mitología y personajes históricos (Eros y Hércules, Troya, Sibila, Álvaro de Luna), algún latinajo para estudiantes de ESO, varias terminaciones o comienzos en máximas ("si sabes mirar, todo es poesía") y, lo peor, un venecianismo de un alto nivel de cursilería ("...miró al cielo. Ahora veteaba colores de gacela con amarillo de frangipán"; "Hubiera jurado que en los labios y en el pelo llevaba diamantes"; "las verdosas lagunas se infectaban de pululante belleza lunar"; "Porque perder es una leyenda romántica, un maridaje con el esplendor...de la vida"; "sus muslos separados como cálices de flor"; "ha sido una felina belleza, piel de lirios",; "¿qué rumor de músicas trae el viento, qué torre de canción?")

A lo anterior habría que sumar:

a) Comparaciones de principiante: "su cuerpo era como una afilada espada"; "Habló del sexo y la ternura parados en la adolescencia, como un bonito tren eléctrico que descarriló"

b) Metáforas principiante: "Copuló con la guitarra en el escenario"; "la Muerte es un naipe cotidiano en la baraja"; "incendiaban de fuego el aroma de su paz".

c) Y algo de humor involuntario: "miraban como las gatas que no ven al ratón"; "un atractivo muchacho de maduras borrascas"...

d) Expresiones gastadas: "olerle como olor a salitre"; "A veces tengo que ir recogiendo pedazos de mí mismo"; "¿Somos hoy más felices?".

En algunas ocasiones, como no podía ser menos en las casi 200 páginas del libro, LAV acierta, sin duda: "Es el oro molido sobre los párpados de los muertos"; "Y los polvos cubren el rostro de rosa flamingo"...

Y por terminar, hay multitud de erratas que destrozarían a nuestra querida Luisa. Parece que es verdad que se dieron mucha prisa en terminar el libro.

LAV tiene oficio, se nota que lleva muchos años escribiendo, salva los muebles en muchas ocasiones, es efectista, hay sin duda poemas buenos entre los más de noventa del libro ("Olga Rudge", "Peter-19" como buen y escaso ejemplo del cambio de yo poético, "Simón" como único tropicalismo que funciona, "Tema: la Fe", y los poemas donde habla de la vejez y de la crueldad de la vida como "Carmen", "El Inmaduro", "Largo viaje de un día hacia la noche", y "Viejos").

Pero el libro es muy repetitivo, cansa, tanto porque se repiten en demasía situaciones muy parecidas, como por el hecho de que hasta el interior de los poemas/relatos es repetitivo. El intento de tropicalizar varios poemas no está conseguido salvo en un caso. Además, el ritmo se basa en la acumulación de figuras retóricas que fatigan, sin que se haya prestado la atención debida al ritmo acentual. Hay, asimismo, frases, o versos, que por sus metáforas o comparaciones, resultan impropios de alguien que lleva tanto tiempo escribiendo. Y son especialmente irritantes la cursilerías venecianas que tanto lastran a este escritor.

Nos gustaría casi terminar con una pequeña anécdota. Se repite en varios puntos del libro la obsesión del poeta con los mendigos (incluso hay dos poemas titulados "Mendigos" y "Mendigos anónimos"), y sobre todo, la posibilidad de convertirse él mismo en mendigo. Como le dice su psiquiatra, "sueños de niño rico", que podrían explicar ciertas conductas del autor. O como dice el autor: "A la nada vacía del lúgubre y psiquiátrico esteta".

Terminamos con una cita del libro. A buen entendedor, pocas palabras bastan: "Toda mercaduría es macabra y plebeya".

Valoración del libro "La prosa del mundo": 5,5 / 10

miércoles, 16 de enero de 2008

Editores, lectores y autores: sigue abierto el plazo de recepción de votos y poemarios para elegir a los mejores de 2007

Continúa la convocatoria para nombrar a los mejores libros inéditos de poesía, en el sentido de que no sean reediciones, editados en España en 2007 por autores vivos y en lengua castellana, sean de poetas españoles o latinoamericanos, así como los mejores libros de poesía traducidos de cualquier idioma y editados en España.

Para poder hacer con mayor justicia esta lista, nos gustaría que entraran el mayor número de libros editados en España, con independencia de que hayan sido o no reseñados en los suplementos culturales que seguimos. Para ello necesitamos que nos mandéis lo más rápido posible un documento word o pdf con el poemario/s que hayáis publicado. Y si sois editores, nos podéis mandar los poemarios que queráis, pero siempre, por favor, cada poemario en un correo distinto. La dirección a la que debéis mandar los libros es: recepciondepoemarios@gmail.com

Sabemos que siempre será imposible recibir todos los libros publicados en España y que por tanto se quedarán en el silencio joyas que merecerían una atención mayor. Pero aspiramos al menos a descubrir libros que por distribución o por las razones que sean, económicas también, no hayan llegado hasta nosotros.

En este sentido es importante señalar que no habrá discriminación ni positiva ni negativa respecto a las grandes editoriales. Es decir, un libro publicado en una pequeña editorial no tendrá peor trato que un libro publicado en Tusquets. Pero tampoco lo contrario. En nuestra lista Addison de Witt de mejores libros de 2007 sólo entrarán aquellos libros que hayan sido valorados unánimemente y de manera muy positiva por los cinco miembros del jurado. Habrá un máximo de siete libros en cada una de las dos listas de premiados.

Pero la lista más importante de libros es la que vosotros mismos vais a hacer. Cada poeta o lector que quiera enviará un correo electrónico a votarlibros@gmail.com en la que incluirá hasta siete libros inéditos editados en España en 2007 por autores vivos en castellano, españoles o latinoamericanos, y otros siete de libros traducidos y editados también en España. Si podéis, enviad la lista en formato de hoja Excel como documento adjunto. Si no, mandarlo como texto normal. Es importante resaltar que siete es un número máximo. Si sólo se os ocurren dos, por ejemplo, mandad esos dos.

En vuestra lista también podréis incluir las cinco críticas que más os hayan gustado del año, junto con su crítico, en cualquier medio. Tenéis también la opción de incluir las cinco que menos os hayan gustado, junto con su crítico, también en cualquier medio. El número de cinco es un número máximo pero podéis enviar menos. Si creéis que no se debe votar a las peores críticas, no poned nada. Si el número de correos sin premiar críticas "malas" es mayor que el de correos premiando críticas "malas", se quedará desierto ese premio.

Para aquellos que nos leen, que nos mandan correos y que todavía no han publicado, ya os anunciamos que a mediados de 2008 haremos algo para vosotros para que pongáis un poema por cabeza y los lectores y nosotros podamos votar a los que más nos gusten.

Y en 2008 también trataremos de hacer al menos una crítica mensual de un libro que no haya sido reseñado en los grandes medios. Ya os daremos una dirección de correo para que nos mandéis los poemarios para este asunto en concreto. Sólo haremos públicas los libros que nos gusten mucho. Así que podéis estar tranquilos mandando vuestros poemarios que no vamos a sacar los colores a nadie. Pero esto será ya en 2008 y lo anunciaremos con detalles a su debido tiempo.

Si tenéis amigos con poemarios buenos, decidles que nos los manden por email. Y vosotros animaros también. Nos da igual formato word o pdf. Pero es condición esencial que hayan sido publicados en 2007. Corred la voz. ¡¡¡Queremos leer el mayor número de poemarios posible!!!.

Resumen:

Plazo de recepción de poemarios: Desde hoy hasta el 15 de febrero de 2008.

Plazo de recepción de votos a poemarios: Desde hoy hasta el 15 de febrero de 2008.

Plazo de publicación de los resultados: Durante los meses de marzo/abril de 2008.

Categorías de premios:

1) Premio Nacional Ausiás March, otorgado por el público, a los mejores poemarios publicados en España en lengua castellana, tanto por autores españoles como por autores latinoamericanos, durante 2007. No se valorarán reediciones. Se considerará reedición aquel libro cuyo contenido haya sido publicado con anterioridad al menos en aproximadamente un 25%. Hasta siete poemarios.

2) Premio Nacional Gilgamesh, otorgado por el público, a los mejores poemarios traducidos al castellano y editados en España durante 2007. Hasta siete poemarios.

3) Premio Nacional Ausiás March a los mejores poemarios publicados en España en lengua castellana durante 2007. Hasta siete poemarios.

4) Premio Nacional Arthur Rimbaud a los mejores poemarios traducidos al castellano y editados en España durante 2007. Hasta siete poemarios.

5) Premio Contracrítica del Público a las mejores críticas de poesía 2007. Hasta cinco críticos con su reseña concreta de un poemario.

6) Premio Contracrítica del Público a las peores críticas de poesía 2007. Hasta cinco críticos con su reseña concreta de un poemario. Este premio sólo se hará público si el número de correos señalando las peores críticas del año es mayor al número de correos que no incluyan a ningún crítico en esta categoría.

7) Premio Especial del Jurado: Por acuerdo de los cinco miembros del jurado se podrá otorgar un Premio Especial del Jurado a aquel libro que, a pesar de ser una reedición total o parcial, suponga un hito especial en el panorama poético de nuestro país.

Importe de los premios: Ni el jurado ni los premiados recibirán ningún retribución económica.

Dirección de recepción de copias de poemarios: recepciondepoemarios@gmail.com

Dirección de votaciones para poemarios y críticos (si podéis en Excel): votarlibros@gmail.com

Transparencia: Para el caso de las votaciones del público, se informará de los porcentajes y votos obtenidos por cada uno de los premiados. En el caso de los premios otorgados por el colectivo, los libros que hayan obtenido cinco votos serán los ganadores. Los libros con cuatro votos serán accésit. Los libros con tres votos serán finalistas. Y los libros con dos votos serán semifinalistas.
Se publicarán además los votos completos de los cinco miembros del jurado. Efectivamente, habrá algún espabilado que vote más de una vez utilizando varias cuentas. Aunque intentaremos controlarlo a través de las direcciones IP, como muchos utilizan dinámicas y las cambian, algún doble voto se nos escapará. Asumimos que la votación no será científicamente perfecta, y tampoco el resultado, y en el futuro trataremos de afinar más.

Gracias a todos. En caso de duda con las bases, preguntad y, sobre todo, votad y enviad poemarios.

Besos y abrazos.

lunes, 14 de enero de 2008

Campeonato Mundial de Poetas Pesados 2008 - Salamanca - 25 de enero

El amigo Ben Clark nos ha pasado su anuncio de campeonato mundial de poetas pesados. Dado que el ambiente está enrarecido, nos ha parecido buena idea relajarlo con este video y su propuesta. Por supuesto, quienes tengan la suerte de estar por Salamanca el día del combate, creemos que valdrá la pena.



http://delversoyloadverso.blogspot.com/2008/01/poetas-pesados-2008.html

domingo, 13 de enero de 2008

Babelia, segunda semana de 2008. José Corredor-Matheos. Un pez que va por el jardín

Hola amigas y amigos:

Empezamos con Babelia porque el libro reseñado por El Cultural no lo hemos encontrado en las librerías y el autor se ha ofrecido amablemente a enviarlo por correo.

Esta semana Babelia si paró en la poesía. Una única reseña de un libro, más un reportaje sobre la poesía del periodista Ryszard Kapuscinski.

La reseña de poesía la realiza Ángel Luis Prieto de Paula sobre el libro de José Corredor-Matheos "Un pez que va por el jardín". Edita Tusquets. No vemos nada que afecte a priori a la independencia del crítico:

Valoración a priori de la independencia del crítico en este caso: 9 / 10

Respecto a nuestra objetividad, se ve afectada. Nos cuesta valorar a una persona que lleva tanto escrito, que tiene su edad y que tiene las narices de publicar un poemario a los 78 años.

Autovaloración de nuestra objetividad en este caso: 5 / 10

Respecto a la crítica de Ángel Luis, nos parece correcta en general, sin haberle sacado una parte importante del jugo al libro, y sólo estaríamos en desacuerdo en dos puntos. En primer lugar, el crítico dice que es un poemario "deshinchado de retórica". En realidad, hay bastante retórica, la normal en un poemario, alguna utilizada de manera sutil y otra algo menos. Y luego, cabría pedirle al profesor que o bien deje de meter cuñas una semana tras otra contra no sabemos muy bien quién ("saqueados por versificadores de recetario" versus "poetas auténticos" en esta semana) o que se moje y dé nombres, apellidos y alguna que otra razón. Últimamente Ángel está bastante mejor en sus ensayos que en sus reseñas. Opinión personal de este modesto grupo.

José ha escrito un poemario mirando al cielo, esperanzador, alegre, de una envidiable paz con el mundo, un poemario que, paradójicamente, (olé por Luisa de nuevo, no falla una) a veces parece escrito por un niño sabio e inocente.

La parte primera del poemario es un buen ejemplo de lo que acabamos de decir. El poeta dirige su mirada al cielo y se fija una y otra vez en él, en los pájaros, tanto como nombre general, como con especies concretas como la paloma, las gaviotas, más tarde el gorrión...

El primer poema, en este sentido, da una buena pincelada de lo que va a ser el resto del libro desde el punto de vista temático: la alegría y paz que le producen la naturaleza y los animales, la repetición constante de los sustantivos pájaros, cielo, nubes, viento; la abundancia de preguntas, algunas retóricas; el inicio del poema en descripción que se convierte en reflexión, versos heptasílabos que a veces terminan la sintaxis en tetrasílabos y a veces en pentasílabos, antropomorfismo de animales y elementos de la naturaleza, etc.

Así, este primer poema termina con el poeta indicando que "No he de preguntarme / nada más, /sino unirme ya al viento / y a la paloma, / al aire de su vuelo." Una declaración de principios, de comunión total con la naturaleza, y de renuncia a cualquier tipo de complejidad filosófica. El viento, en este sentido, como fuerza invisible, anónima pero poderosa, tendrá un notable protagonismo a lo largo del poemario. En este sentido, el poeta se declara en el siguiente poema "...amigo del viento / y de las nubes, amigos de los árboles."

El tono optimista del poemario a veces se adivina en un sólo verso, como cuando el poeta dice "...él y yo compartimos / la caída y el vuelo". Cualquier elemento de la naturaleza, como el ladrido de un perro, le sirve a José para acercarse a la felicidad de la paz: ¿Qué es lo que sabe el perro, / que adivino, de pronto, / y me llena de paz?." Y de ahí a una de las varias metamorfosis que el sujeto poético sufre a lo largo del poemario: "he empezado a ladrar,/ ladrar, agradecido".

Insiste el poeta en esta línea en el poema que comienza con "Si a este inocente pájaro / nada le importa más / que gozar del instante / e ignora... / que ha de morir", para hacerse una pregunta que el mismo se contesta al formularla: "¿por qué habrá de importarme / a mí, si es mi vida / corta como la suya / y soy feliz también / bajo esta fina lluvia, / ignorándolo todo?". La ignorancia, el desconocimiento, la vida animal, o infantil, como la clave de la paz y la felicidad del poeta, en reflexiones de cierta base estoica, muy sencillas, casi de pensamiento de niño, porque eso y no otra cosa es lo que busca el poeta.

Y termina esta primera parte con un aviso, sutil, sobre la brevedad de la vida, y la cercanía de la muerte que el poeta podría intuir: "Los versos siempre ignoran, / como tú, como el viento, / cuándo van a cesar".

En la segunda parte del poemario, el poeta realiza varias reflexiones metapoéticas a la vez que se muestra algo menos optimista. Comienza asumiendo el fracaso de la poesía, de su poesía, con los versos que abren el primer poema: "Tus palabras no son / las que esperabas. / No abren las heridas / más profundas, / ni los gozos más íntimos...". Incluso llega a decir, como si la poesía le llevara atrás en su felicidad conseguida en la naturaleza, que "la misma paz posible / o imposible, / siempre están por llegar". El cielo pasa a tener un color triste "Contemplo el cielo gris". Es como si el poeta volviera sobre sus pasos, como dice más adelante, en un mundo en el que parece que Dios no existe: "mientras las nubes siguen / su camino / por ese cielo inmóvil". Pero el poeta parece que ha aprendido, y así lo dice en uno de los mejores poemas del libro: "Hasta que un día aprendes, / y lo haces de golpe, / como si ya estuvieras despidiéndote / de todo para siempre."

Resulta curiosa la aproximación que hace el poeta al mar. En la primera parte se pregunta si sabrá volar, y en esta segunda, el mar desaparece: "Miraba, absorto, el mar, / pero el mar ya no está." Aunque puede tener varias interpretaciones, la valoración que hace de todo lo que vive en el cielo, hace pensar que el mar, por deseo del poeta, ha aprendido a volar como forma de despegarse de lo terrenal.

Y de nuevo, un perro, un ser supuestamente irracional, lleva al poeta al optimismo en el poema que termina esta segunda parte, en el que José se desdobla por primera vez en el poemario para verse desde fuera: "Te cruzas con un hombre / que sonríe feliz, /.../Y ese hombre eres tú." El poeta insiste en la nada como clave: "Qué gran felicidad / el poder sonreír / cuando lo olvidas todo".

La parte tercera del poemario abunda en poemas que están inspirados en cuadros de diversos autores, en donde aparecen temas recurrentes, como la soledad o la propia reflexión sobre la pintura ("...pintar es sentir / el duro escalofrío / de la pura belleza"),

El autor rescata la felicidad de personajes y cuadros, insistiendo en la nada como clave (...allí donde no hay nada, / todo brilla.), en el vacío (espejo del vacío, / donde me reconozco), en la esperanza (nos será devuelta / la vida arrebatada) y en la resurrección metafórica a través de un nuevo desdoblamiento del yo (he de adentrarme solo / en el desierto, / para desenterrar mi cuerpo / de la arena).

En la parte cuarta, el poeta nos sitúa en el triunfo de haber llegado donde quería (Qué extraña sensación / de que estoy finalmente / donde debo de estar). José comienza a identificarse ahora con los árboles, como un nuevo paso hacia la nada que es el todo. Y dice refiriéndose a ellos: "¿Viven fuera de mí, / o acaso son sus vidas / y la mía / una única vida?". En otro poema, con un nuevo desdoblamiento de la personalidad, dice: "Salir del tren y verme / abrazar los olivos, / desde el tren que se aleja".

El poeta llega a la cumbre del pensamiento de un niño adulto en su poema "Me hacen feliz los verdes de las hojas". Y termina juntando de nuevo paz y vacío: "Y qué paz, la de ver / cómo desapareces / tú también, / sin dejar de mirarla".

En la quinta parte, el poeta nos introduce el otoño como gran metáfora, y de nuevo vuelve con alegría, la que le da la lluvia en varios de los poemas. Y se siente, por fin, árbol: "Qué dolor alejarme / de estos árboles / y olvidar lo que soy: / sólo un árbol en busca / de raíces". E insiste en el siguiente poema: "y qué ha sido también / de aquel que era yo / cuando todas mis hojas / eran verdes? /.../ y lo siento en la savia / de mis venas". Y siempre con espíritu de cántico y felicidad: "que no el sauce ni nada / de lo que fuera mío / he de considerarlo /perdido para siempre". Y termina diciendo en otro poema: "Porque eres ya un árbol, / y contemplas el tiempo, / suspendido en tus ramas".

Y el optimismo llega a su cumbre en este otoño en el que el poeta agradece la lluvia y todo lo que le ofrece la naturaleza: "La lluvia te ha llenado / los pulmones / de algo que es un dolor / en todo semejante / a la alegría".

En la parte sexta, la noche oscureciéndose, ¿la vida que se acaba?, tampoco es obstáculo para que el poeta haya alcanzado su pequeño nirvana: "Sin embargo, qué paz, / qué sensación / de que todo está bien". Hay una pequeña reflexión sobre la muerte en "No, los muertos no hablan", uno de los mejores poemas del libro. En otro, el poeta vuelve a su infancia de adulto con un juego: "Ponerte a ver el mundo. / Ir contando sus piezas. / Y al final descubrir / que falta una".

La séptima y parte final es un buen corolario. En el primer poema, el poeta se hace pez, árbol y pájaro, y se extraña de su humanidad. En el tercero, se siente más cercano al gorrión "que del hombre que pasa / con el rostro nublado / por las sombras". Y se define de una manera muy bella: "Yo no soy más que un pájaro / que no sabe volar".

Insiste el poeta en el valor de la nada: "No piensas ya en nada, / y ahora aciertas". Y de ahí se entiende fácilmente que para el poeta "No hay diferencia alguna / entre la sombra y tú, / entre la luz y tú".

Y ya en el último poema, el poeta nos revela su mirada de niño: "Todo lo que vas siendo / te sorprende /.../ Caminas muy despacio, / para que todo pueda / sorprenderte". Y termina de una hermosa manera, detenido, en la felicidad, en la sabiduría que por fin el poeta ha logrado.

En definitiva, estamos ante el poemario de un poeta que nos da un resumen, la conclusión, de sus reflexiones, dejando un pensamiento sencillo, escueto, que trata de transmitir en un canto a la naturaleza, a la sencillez, a la felicidad frente a la complejidad y la tristeza que representa la humanidad.

Lo que más valoramos del poeta es que, sin duda, logra transmitir poesía en sus poemas. Sentimos sus sentimientos, nos hacemos partícipes de sus emociones y de sus ilusiones, con el mérito añadido de que podamos no estar de acuerdo en sus sencillas reflexiones. En definitiva, la parte que más valoramos del poemario de José es, precisamente, ese concepto que todavía no hemos llegado a explicar bien: la poesía que subyace debajo de los poemas.

Respecto a lo que menos nos gusta, por una parte encontramos cierta monotonía en el ritmo prosódico del poemario. Le falta riqueza y variedad métrica. Se echa a veces de menos, además, ciertas dosis de brillantez a las que el poeta nos tenía acostumbrados. Por otra parte, hay una excesiva insistencia en los mismos términos y reflexiones, que se repiten demasiado y que también aportan monotonía. Asimismo, resultan algo sorprendentes ciertos versos, leídos ya muchas veces (gusto a tierra mojada; en los pliegues del aire; y el otoño se viste / con sus oros). Hay algunos juegos de palabras que no funcionan y que resultan extraños en un poeta de esta talla (Con Miró, miro y veo; nada en la nada / se sostiene) y, finalmente, un cierto abuso de las paradojas, lo que lleva a que pierdan fuerza (Todos, son míos todos / los colores, y ninguno; sombras que van creciendo / sobre el campo / que no pueden ser sombras, y nada te parece / posible o imposible; Estás en un lugar / que no es lugar, / un tiempo que no es tiempo).

En resumen, un poemario que contiene lo más importante, poesía, pero que podría haber ido mucho más lejos si se hubieran evitado los problemas que hemos comentado. Un libro recomendable, en cualquier caso, que invita al optimismo de este poeta bueno y entrañable que es José Corredor-Matheos.

Larga vida te contemple, poeta.

Valoración del libro "Un pez que va por el jardín": 6,75 / 10

sábado, 12 de enero de 2008

Pequeño homenaje a Ángel Gonzalez y Pepín Bello


Empezamos mal el año con tanta muerte y ley de vida. Este es nuestro más que humilde homenaje. Empezamos por el poeta Ángel González.

Antes del poema elegido, os dejamos algunos enlaces en donde se puede escuchar o ver a Ángel recitando:

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/video.shtml

http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_poema1.php&pid=11379

http://www.youtube.com/watch?v=SKm22WyGHGs

http://amediavoz.com/poetas.htm

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/voces.shtml


Cadaver ínfimo

Se murió diez centímetros tan sólo:
una pequeña muerte que afectaba
a tres muelas careadas y a una uña
del pie llamado izquierdo y a cabellos
aislados, imprevistos.
Oraron lo corriente, susurrando:
«Perdónalas, Señor, a esas tres muelas
por su maldad, por su pecaminosa
masticación. Muelas impías,
pero al fin tuyas como criaturas.»
Él mismo estaba allí,
serio, delante
de sus restos mortales diminutos:
una prótesis sucia, unos cabellos.
Los amigos querían consolarle,
pero sólo aumentaban su tristeza.
«Esto no puede ser, esto no puede
seguir así. O mejor dicho:
esto debe seguir a mejor ritmo.
Muérete más. Muérete al fin del todo.»
Él estrechó sus manos, enlutado,
con ese gesto falso, compungido,
de los duelos más sórdidos.
«Os juro
—se echó a llorar, vencido por la angustia—
que yo quiero morir mi sentimiento,
que yo quiero hacer piedra mi conducta,
tierra mi amor, ceniza mi deseo,
pero no puede ser, a veces hablo,
me muevo un poco, me acatarro incluso,
deducen que estoy vivo,
mas no es cierto:
vosotros, mis amigos,
deberíais saber que, aunque estornude,
soy un cadáver muerto por completo.»

Dejó caer los brazos, abatido,
se desprendió un gusano de la manga,
pidió perdón y recogió el gusano
que era sólo un fragmento
de la totalidad de su esperanza.

(De su poemario Tratado de urbanismo, Barcelona, El Bardo, 1967)

De Pepín Bello, os dejamos una entrevista y un artículo interesantes de un ser humano entrañable:

http://www.elmundo.es/larevista/m84/textos/bello1.html

http://www.residencia.csic.es/bol/num6/pepin.htm

Descansen en paz.




viernes, 11 de enero de 2008

El peor poema del siglo

¡Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
y un solo corazón.

Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad.

¡Viva España!
desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad.

Gloria a los hijos
que a la Historia dan
justicia y grandeza
democracia y paz.


Tiene narices que en un país donde pegas una patada y sale un poeta, este bodrio infumable vaya a ser el himno de España. No es que el tema del himno sea nuestra primera, ni trigésimosexta, preocupación, pero cuando hemos leído esto, hemos pensado en Leonardo Dantés como primer posible autor. Bueno, la versión de Dantés era mejor:

http://www.youtube.com/watch?v=6Fskjs_XWWI

Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a las personas que, cobrando, han elegido este himno que sin duda lleva a alturas insospechados el nivel de caspa y esperpento de nuestra querida nación.

¿Habría alguna manera de que la mayoría de españoles, que no votamos la Constitución porque no teníamos edad, pudiéramos elegir algo sobre el país en el que queremos vivir?.

Vergüenza ajena.

martes, 8 de enero de 2008

Crítica de "Eros es más". Juan Antonio González Iglesias. Visor. XIX Premio Loewe

Nos lo habíais pedido a través de diversos canales y aquí está la crítica a "Eros es más", el libro que tanto Babelia como El Cultural han elegido como el mejor poemario del año. Publica Visor.

Hemos copiado los comentarios que algunos ya habíais hecho sobre el libro en otra parte del blog, de forma que la información esté concentrada y mejor ubicada.

El jurado del XIX Premio Loewe fue el siguiente: Carlos Bousoño como presidente de honor, María Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Víctor García de la Concha, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero y Jesús García Sánchez (Chus Visor).

De ellos, todos menos Paco Brines han publicado en Visor. De ellos, Victor, Jaime, Luis Antonio y Guillermo han sido premiados por Visor. En otras palabras, jurado puramente Visor y con una ligera tendencia culturalista. Interesante un poema dedicado a un miembro del jurado e incluido en el libro.

Por su parte, y como suele ser tradición en los premios Visor, el ganador ya había ganado anteriormente un premio de esta casa, el premio Generación del 27. Conocemos las casualidades de la casa y poco más cabe añadir a las mismas.

Antes de empezar, nuestra nota de objetividad a priori. Dado que estamos hablando del premio Loewe y de Visor, seamos sinceros: 1 / 10 de nota de objetividad a priori.

Y ya con todas las cartas sobre la mesa comenzamos este análisis del libro poema por poema, aprovechando que Babelia, una semana más, se olvidó de la poesía.

Comienza el libro con un breve prólogo del autor sobre el origen del título. Muchos poetas están en contra de explicar cualquier cosa relacionada con su poesía. A nosotros, por el contrario, nos encanta. Una historia interesante y bonita de inicio.

Empieza el poemario con el poema "Exceso de vida", poema que algunos habéis alabado con mucha rotundidad y otros lo contrario. El poema comienza con tres versos magníficos: "Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte. / Pero lo que presiento no se parece en nada / a la común tristeza". A partir de ahí, sin embargo, el poema se va diluyendo poco a poco por un exceso de sentimentalismo que llega a rozar la cursilería y, lo que es peor, con versos que no aportan nada nuevo al terreno poético del amor sino que suenan a leídos muchas veces en poemarios olvidados, incluso a versos escuchados en alguna radio-fórmula: "los besos que quedaron sin darse", "en mi vida no cabe este exceso de vida".

De hecho, el propio poeta, hablando a su yo poético, le dice en el siguiente poema, "Contracandela": "Fiarme una vez más de las viejas metáforas". Sabemos de la formación clasicista del poeta. Quizás sería bueno que desconfiara algo más de esas viejas metáforas para que su poesía avanzara.

Resulta discutible la tesis sobre la que sustenta el poeta su tercer poema, "Teoría de la fiesta" al aseverar que la fiesta se parece al universo porque es única. Se le nota la edad y el ser miembro a una generación distinta a la nuestra. Seguro que el alumno que menciona al final del poema le habría dicho que hay fiestas que duran días y lugares, y que tienen algo de multiplicidad de universos. Como demuestran las modernas teorías físicas de universos múltiples. En el apartado poético, este poema pasa sin más con la excepción de dos versos bellos y acertados "una vez que se ha revelado inservible la serie de los números naturales,/o la reiteración del santoral sobre las cabezas perfectas".

Mejora notablemente el nivel Juan Antonio en su siguiente poema, You Light Up My Life, una poema de tono narrativo en su comienzo que logra su máxima expresión lírica casi al final, cuando el tono narrativo cambia al reflexivo: "creo que el filósofo no se refiere/sólo a la epifanía en el espacio,/al golpe único de la materia...". Nos sobra la repetición final de los primeros dos versos. No será la única.

En "La tabla de la diversidad de los días", el poeta comienza de manera elegante y original para ir difuminándose, en su metadiscurso, hasta la cita intertextual de Valery, a quien hubiera sido mejor dejar dormido en sus versos. Idealismo por una parte, irregularidad en la calidad, por otra, marcan este poema.

"Octubre, mes sin dioses" es un canto con cierta originalidad a dicho mes, con algún verso brillante "las escalas coinciden con nuestras estaturas" y alguno ya leído "Escribamos las cosas con letras minúsculas". De nuevo, el poeta se nos muestra irregular aunque su reflexión poética tiene, en este caso, una mayor originalidad.

En "Doncel con dálmata" de nuevo el poeta comienza muy bien: "Con la seguridad de los que han sido / dibujados por una sola línea". Pero a partir de ahí, tanto el estruendo poético que nos producen las nike air como el final, tan importante como el principio querido poeta, en donde la ausencia de originalidad hace que el poeta funda a las dos criaturas en una sola, nos decepcionan.

"Cuestión cuya respuesta no importa" haciendo honor a su título, pasa por nuestros dedos sin dejar huella. De nuevo una reflexión metapoética traída desde la anécdota filosófica y la insistencia en la minúscula, preocupación que debe ser de carácter metafísico porque el libro titula los poemas completamente en mayúscula y Juan Antonio hace un uso ortodoxo de las mismas. De nuevos, versos ya oídos en algún olvido: "y este raro / placer que proporcionan / las cosas del espíritu /...

En "Ha estado en la vendimia" el poeta vuelve a repetir la figura retórica de comenzar y acabar el poema con los mismos versos. Lo que queda en el medio nos deja indiferentes.

En "Felicidad natural" hay ciertos ecos horacianos del beatus ille, estropeados por una anáfora que se hace pesada y antigua.

El poema "Demasiadas cosas" es uno de los mejores del libro. El poeta es original, moderno, no abusa de estructuras retóricas gastadas ni de versos usados, y, lo más importante, conmueve y emociona. Habla en él de la persona asceta, con algunos versos tan buenos como: "Cada casualidad se convierte en un vínculo".

El siguiente poema, "El tiempo engendra décadas, está dedicado a todo un gran poeta: Rafael Pérez Estrada. Comienza de nuevo el poeta muy bien: "El Tiempo engendra décadas / lo mismo que el Poder engendra caballos" pero al resto del poema no está a la altura de su comienzo.

En "Campus Americano", Juan Antonio hace una descripción larga, para lo que suele ser la media del poemario, de la vida en una universidad americana y termina con una breve reflexión sobre el tiempo, nada original y que no traspasa las fronteras de la página, es decir, está muy lejos de emocionar el poeta en su cuarenta cumpleaños. La segunda referencia a la resurrección, la primera se encuentra en "Exceso de vida", tampoco está trabajada como para sacar la punta que podría haber sacado.

"En los ojos del asceta", el poeta insiste en su edad y hace una breve reflexión sobre el paso del tiempo. De nuevo, lo que más falla es la poesía. No hay transmisión.

"Stripper vestido", la desilusión de la bajada del escenario de un stripper, tiene cosas muy interesantes. Para empezar, cierta ironía ("Al vestirse ha hecho voto de pobreza") que se echa de menos en otras partes del poemario, cierta maldad ("no se le acerca nadie") y algún verso magnífico ("Acaba de entrar en el tiempo lineal de la historia").

En el poema "Es la segunda vez", en el que el poeta narra el encuentro con un pájaro azul, los toques pop que Juan Antonio introduce no terminan de quedarle bien ("Su breve cuerpo es más / azul que las cabinas telefónicas / de Qwest.). Es como si un piloto acostumbrado a conducir coche de época se sentara a los mandos de un moderno monoplaza. Y resulta sorprendente, casi una broma, esta comparación: "más azul que el cielo de este día". O usamos comparaciones gastadas hasta la saciedad o lo comparamos con "la señal del carril bici", en un intento popero en que tanto al poeta como al poema se les sale la cadena, por seguir con las metáforas malas.

"Difícilmente" es un poema de varios versos pero que forma una única frase. Cierta reflexión implícita sobre el papel de la poesía y del periodo que te toca vivir. No aporta nada.

"Vltimvs romanorvm" es una breve narración sobre una canción de Robbie Williams en la que pronuncia unas palabras de San Agustín. Un brevísimo canto a la carne, que se queda a mitad, como si esperáramos que algo nos fuera a emocionar en algún momento. Pero no lo hace.

El poema "Málaga" va dedicado a María Victoria Atencia, una de los miembros del jurado. Qué bonito. De nuevo un poema de corte horaciano, de alegría, de canto a la vida, de lo sencillo, pero todo, de nuevo, leído ya muchas veces, sin atisbo de originalidad, lo que hace difícil que la poesía llegue.

En "Destinados al olvido", el poeta, a través de un banco y de su inscripción, hace una pequeña reflexión sobre el tiempo y el olvido. El nivel poético sube respecto a la media del libro y en la tercera vez que el poeta usa la palabra resurrección, su uso es mucho más acertado. Hay por fin otoño de verdad en el poema. Hay poesía.

"Correspondencia" saca de nuevo una anécdota universitaria, de biblioteca, para alabar tanto a Frontón como a Marco Aurelio, y de paso, todo lo que representan. Se pasa con cierta indiferencia.

"En el jardín cristiano" un breve paseo por una mansión moderna nos lleva de lleno al corazón de Eros con claras referencias bíblicas. Pero le falta algo al poema para que la fruta que a Juan Antonio le es apetecible por primera vez lo sea también para nosotros.

"Si me despierto en medio de la noche" continua la referencia al Eros en un tema muy tratado en la poesía: la contemplación del amado mientras duerme. A pesar de ser un tema manido, Juan Antonio nos logra situar en la cama con su amado y nos hace partícipes de sus sentimientos y desvelos. El mismo nos dice en unos versos muy acertados: "En medio de la noche, / tengo de pronto un indeterminado / número de minutos / para quererte / con el aturdimiento y la clarividencia / de los desvelados". Lástima que de nuevo, el poeta abuse de la retórica y comience y termine el poema con los mismos dos versos. Innecesario. Aún así, uno de los mejores poemas del libro.

"Aikido" habla de nuevo de la relación alumno-maestro que aparecía en el poema de Marco Aurelio y Frontón. No tiene mayor interés.

"40" nos habla de modo descriptivo de lo que hicieron tres personajes al cumplir los cuarenta años. Parece que el poeta se da ánimos a sí mismo. Nos parece bien pero como poema nos pasa sin rozarnos. Debe ser la edad. Esperemos que de los tres ejemplos, ni se le ocurra el tercero ni haga caso al primero. El segundo le pega más.

"Cumplimiento" es un breve ejercicio de ingenio, gracioso en el buen sentido. La vida como paradoja.

En "El reinado de Adriano" el poeta nos describe algunas de las cosas que le inquietan del mundo que le ha tocado vivir, pero es tal la brevedad, y son tan comunes los lugares, y tan paradójico que esto se escriba en un libro premiado con el Loewe, que no sentimos la cercanía que deberíamos sentir con el poeta, teniendo inquietudes parecidas.

En " Arte de traducir", el poeta, traductor, hace una reflexión sobre su oficio. Sin importancia.

En "Jueves Santo" el poeta "yuxtapone" una procesión de Semana Santa con unas personas desnudas en la playa que se encuentran cerca. Aunque la idea es original el desarrollo se queda a medias, en nuestra opinión. Lástima. Cuarta vez que el poeta comienza y termina un poema con el mismo verso.

"Gimnasta" es un poema narrativo, sobre como puede cambiar la vida un sólo acontecimiento, en este caso, ganar una medalla y pinchar en una discoteca. Sólo hay transmisión narrativa sin que haya comunicación poética. No nos llega.

"In joyful memory" podría ser muy bien el último poema del libro, pero es el penúltimo. En él, el poeta reflexiona sobre el amor en un tono similar al del prólogo. Un pequeño canto al amor. Hermoso y optimista.

El último poema del libro es "Hay algo en el amor", un bello poema reflexivo sobre el amor, sobre su lado físico, y sobre su lado metafísico, lado que el poeta insinúo desde el primer poema. Es un buen colofón.

En resumen, nos encontramos con un libro irregular, algo deslavazado por el hecho de que algunos muchos poemas se alejan, o aparentan alejarse, de la temática principal del libro (la ausencia de estructura es nefasta señor Angel Luis y realmente poco funcional), con cuatro o cinco poemas buenos, no extraordinarios, con algunos versos sueltos también de gran calidad, pero en el que detectamos grandes carencias. Por una parte, le falta originalidad al libro (el uso etimológico, es de perogrullo señor Angel Luis, y el uso contemporáneo, pocas veces coinciden), tanto a nivel poético como a nivel reflexivo. Le falta también brillantez al poemario. Hay un abuso de ciertas figuras retóricas que dan un toque antiguo al conjunto y que no aportan nada. Sólo en el encabalgamiento, sutil, el poeta se muestra realmente bueno. Y le falta interés en muchas ocasiones. Hay muchos poemas que nos dejan indiferentes, y que pierden en la reelectura.

Sinceramente, no creemos que "Eros es más" sea el mejor poemario publicado en 2007. Nos parece, a nosotros, un libro sobrevalorado. Pensamos que la crítica no ha leído todo lo que debía y que ha habido mucho conservadurismo en esta elección. ¿Es un libro malo?. No. No lo es. Pero está lejos, muy lejos, de ser un libro brillante, excelente y/o original. De ahí nuestra nota:

Valoración del libro "Eros es más": 6,25 / 10

Recordamos que sigue abierto el plazo para votar y mandar poemarios. Queremos más y más votos. Muchas gracias