domingo, 13 de enero de 2008

Babelia, segunda semana de 2008. José Corredor-Matheos. Un pez que va por el jardín

Hola amigas y amigos:

Empezamos con Babelia porque el libro reseñado por El Cultural no lo hemos encontrado en las librerías y el autor se ha ofrecido amablemente a enviarlo por correo.

Esta semana Babelia si paró en la poesía. Una única reseña de un libro, más un reportaje sobre la poesía del periodista Ryszard Kapuscinski.

La reseña de poesía la realiza Ángel Luis Prieto de Paula sobre el libro de José Corredor-Matheos "Un pez que va por el jardín". Edita Tusquets. No vemos nada que afecte a priori a la independencia del crítico:

Valoración a priori de la independencia del crítico en este caso: 9 / 10

Respecto a nuestra objetividad, se ve afectada. Nos cuesta valorar a una persona que lleva tanto escrito, que tiene su edad y que tiene las narices de publicar un poemario a los 78 años.

Autovaloración de nuestra objetividad en este caso: 5 / 10

Respecto a la crítica de Ángel Luis, nos parece correcta en general, sin haberle sacado una parte importante del jugo al libro, y sólo estaríamos en desacuerdo en dos puntos. En primer lugar, el crítico dice que es un poemario "deshinchado de retórica". En realidad, hay bastante retórica, la normal en un poemario, alguna utilizada de manera sutil y otra algo menos. Y luego, cabría pedirle al profesor que o bien deje de meter cuñas una semana tras otra contra no sabemos muy bien quién ("saqueados por versificadores de recetario" versus "poetas auténticos" en esta semana) o que se moje y dé nombres, apellidos y alguna que otra razón. Últimamente Ángel está bastante mejor en sus ensayos que en sus reseñas. Opinión personal de este modesto grupo.

José ha escrito un poemario mirando al cielo, esperanzador, alegre, de una envidiable paz con el mundo, un poemario que, paradójicamente, (olé por Luisa de nuevo, no falla una) a veces parece escrito por un niño sabio e inocente.

La parte primera del poemario es un buen ejemplo de lo que acabamos de decir. El poeta dirige su mirada al cielo y se fija una y otra vez en él, en los pájaros, tanto como nombre general, como con especies concretas como la paloma, las gaviotas, más tarde el gorrión...

El primer poema, en este sentido, da una buena pincelada de lo que va a ser el resto del libro desde el punto de vista temático: la alegría y paz que le producen la naturaleza y los animales, la repetición constante de los sustantivos pájaros, cielo, nubes, viento; la abundancia de preguntas, algunas retóricas; el inicio del poema en descripción que se convierte en reflexión, versos heptasílabos que a veces terminan la sintaxis en tetrasílabos y a veces en pentasílabos, antropomorfismo de animales y elementos de la naturaleza, etc.

Así, este primer poema termina con el poeta indicando que "No he de preguntarme / nada más, /sino unirme ya al viento / y a la paloma, / al aire de su vuelo." Una declaración de principios, de comunión total con la naturaleza, y de renuncia a cualquier tipo de complejidad filosófica. El viento, en este sentido, como fuerza invisible, anónima pero poderosa, tendrá un notable protagonismo a lo largo del poemario. En este sentido, el poeta se declara en el siguiente poema "...amigo del viento / y de las nubes, amigos de los árboles."

El tono optimista del poemario a veces se adivina en un sólo verso, como cuando el poeta dice "...él y yo compartimos / la caída y el vuelo". Cualquier elemento de la naturaleza, como el ladrido de un perro, le sirve a José para acercarse a la felicidad de la paz: ¿Qué es lo que sabe el perro, / que adivino, de pronto, / y me llena de paz?." Y de ahí a una de las varias metamorfosis que el sujeto poético sufre a lo largo del poemario: "he empezado a ladrar,/ ladrar, agradecido".

Insiste el poeta en esta línea en el poema que comienza con "Si a este inocente pájaro / nada le importa más / que gozar del instante / e ignora... / que ha de morir", para hacerse una pregunta que el mismo se contesta al formularla: "¿por qué habrá de importarme / a mí, si es mi vida / corta como la suya / y soy feliz también / bajo esta fina lluvia, / ignorándolo todo?". La ignorancia, el desconocimiento, la vida animal, o infantil, como la clave de la paz y la felicidad del poeta, en reflexiones de cierta base estoica, muy sencillas, casi de pensamiento de niño, porque eso y no otra cosa es lo que busca el poeta.

Y termina esta primera parte con un aviso, sutil, sobre la brevedad de la vida, y la cercanía de la muerte que el poeta podría intuir: "Los versos siempre ignoran, / como tú, como el viento, / cuándo van a cesar".

En la segunda parte del poemario, el poeta realiza varias reflexiones metapoéticas a la vez que se muestra algo menos optimista. Comienza asumiendo el fracaso de la poesía, de su poesía, con los versos que abren el primer poema: "Tus palabras no son / las que esperabas. / No abren las heridas / más profundas, / ni los gozos más íntimos...". Incluso llega a decir, como si la poesía le llevara atrás en su felicidad conseguida en la naturaleza, que "la misma paz posible / o imposible, / siempre están por llegar". El cielo pasa a tener un color triste "Contemplo el cielo gris". Es como si el poeta volviera sobre sus pasos, como dice más adelante, en un mundo en el que parece que Dios no existe: "mientras las nubes siguen / su camino / por ese cielo inmóvil". Pero el poeta parece que ha aprendido, y así lo dice en uno de los mejores poemas del libro: "Hasta que un día aprendes, / y lo haces de golpe, / como si ya estuvieras despidiéndote / de todo para siempre."

Resulta curiosa la aproximación que hace el poeta al mar. En la primera parte se pregunta si sabrá volar, y en esta segunda, el mar desaparece: "Miraba, absorto, el mar, / pero el mar ya no está." Aunque puede tener varias interpretaciones, la valoración que hace de todo lo que vive en el cielo, hace pensar que el mar, por deseo del poeta, ha aprendido a volar como forma de despegarse de lo terrenal.

Y de nuevo, un perro, un ser supuestamente irracional, lleva al poeta al optimismo en el poema que termina esta segunda parte, en el que José se desdobla por primera vez en el poemario para verse desde fuera: "Te cruzas con un hombre / que sonríe feliz, /.../Y ese hombre eres tú." El poeta insiste en la nada como clave: "Qué gran felicidad / el poder sonreír / cuando lo olvidas todo".

La parte tercera del poemario abunda en poemas que están inspirados en cuadros de diversos autores, en donde aparecen temas recurrentes, como la soledad o la propia reflexión sobre la pintura ("...pintar es sentir / el duro escalofrío / de la pura belleza"),

El autor rescata la felicidad de personajes y cuadros, insistiendo en la nada como clave (...allí donde no hay nada, / todo brilla.), en el vacío (espejo del vacío, / donde me reconozco), en la esperanza (nos será devuelta / la vida arrebatada) y en la resurrección metafórica a través de un nuevo desdoblamiento del yo (he de adentrarme solo / en el desierto, / para desenterrar mi cuerpo / de la arena).

En la parte cuarta, el poeta nos sitúa en el triunfo de haber llegado donde quería (Qué extraña sensación / de que estoy finalmente / donde debo de estar). José comienza a identificarse ahora con los árboles, como un nuevo paso hacia la nada que es el todo. Y dice refiriéndose a ellos: "¿Viven fuera de mí, / o acaso son sus vidas / y la mía / una única vida?". En otro poema, con un nuevo desdoblamiento de la personalidad, dice: "Salir del tren y verme / abrazar los olivos, / desde el tren que se aleja".

El poeta llega a la cumbre del pensamiento de un niño adulto en su poema "Me hacen feliz los verdes de las hojas". Y termina juntando de nuevo paz y vacío: "Y qué paz, la de ver / cómo desapareces / tú también, / sin dejar de mirarla".

En la quinta parte, el poeta nos introduce el otoño como gran metáfora, y de nuevo vuelve con alegría, la que le da la lluvia en varios de los poemas. Y se siente, por fin, árbol: "Qué dolor alejarme / de estos árboles / y olvidar lo que soy: / sólo un árbol en busca / de raíces". E insiste en el siguiente poema: "y qué ha sido también / de aquel que era yo / cuando todas mis hojas / eran verdes? /.../ y lo siento en la savia / de mis venas". Y siempre con espíritu de cántico y felicidad: "que no el sauce ni nada / de lo que fuera mío / he de considerarlo /perdido para siempre". Y termina diciendo en otro poema: "Porque eres ya un árbol, / y contemplas el tiempo, / suspendido en tus ramas".

Y el optimismo llega a su cumbre en este otoño en el que el poeta agradece la lluvia y todo lo que le ofrece la naturaleza: "La lluvia te ha llenado / los pulmones / de algo que es un dolor / en todo semejante / a la alegría".

En la parte sexta, la noche oscureciéndose, ¿la vida que se acaba?, tampoco es obstáculo para que el poeta haya alcanzado su pequeño nirvana: "Sin embargo, qué paz, / qué sensación / de que todo está bien". Hay una pequeña reflexión sobre la muerte en "No, los muertos no hablan", uno de los mejores poemas del libro. En otro, el poeta vuelve a su infancia de adulto con un juego: "Ponerte a ver el mundo. / Ir contando sus piezas. / Y al final descubrir / que falta una".

La séptima y parte final es un buen corolario. En el primer poema, el poeta se hace pez, árbol y pájaro, y se extraña de su humanidad. En el tercero, se siente más cercano al gorrión "que del hombre que pasa / con el rostro nublado / por las sombras". Y se define de una manera muy bella: "Yo no soy más que un pájaro / que no sabe volar".

Insiste el poeta en el valor de la nada: "No piensas ya en nada, / y ahora aciertas". Y de ahí se entiende fácilmente que para el poeta "No hay diferencia alguna / entre la sombra y tú, / entre la luz y tú".

Y ya en el último poema, el poeta nos revela su mirada de niño: "Todo lo que vas siendo / te sorprende /.../ Caminas muy despacio, / para que todo pueda / sorprenderte". Y termina de una hermosa manera, detenido, en la felicidad, en la sabiduría que por fin el poeta ha logrado.

En definitiva, estamos ante el poemario de un poeta que nos da un resumen, la conclusión, de sus reflexiones, dejando un pensamiento sencillo, escueto, que trata de transmitir en un canto a la naturaleza, a la sencillez, a la felicidad frente a la complejidad y la tristeza que representa la humanidad.

Lo que más valoramos del poeta es que, sin duda, logra transmitir poesía en sus poemas. Sentimos sus sentimientos, nos hacemos partícipes de sus emociones y de sus ilusiones, con el mérito añadido de que podamos no estar de acuerdo en sus sencillas reflexiones. En definitiva, la parte que más valoramos del poemario de José es, precisamente, ese concepto que todavía no hemos llegado a explicar bien: la poesía que subyace debajo de los poemas.

Respecto a lo que menos nos gusta, por una parte encontramos cierta monotonía en el ritmo prosódico del poemario. Le falta riqueza y variedad métrica. Se echa a veces de menos, además, ciertas dosis de brillantez a las que el poeta nos tenía acostumbrados. Por otra parte, hay una excesiva insistencia en los mismos términos y reflexiones, que se repiten demasiado y que también aportan monotonía. Asimismo, resultan algo sorprendentes ciertos versos, leídos ya muchas veces (gusto a tierra mojada; en los pliegues del aire; y el otoño se viste / con sus oros). Hay algunos juegos de palabras que no funcionan y que resultan extraños en un poeta de esta talla (Con Miró, miro y veo; nada en la nada / se sostiene) y, finalmente, un cierto abuso de las paradojas, lo que lleva a que pierdan fuerza (Todos, son míos todos / los colores, y ninguno; sombras que van creciendo / sobre el campo / que no pueden ser sombras, y nada te parece / posible o imposible; Estás en un lugar / que no es lugar, / un tiempo que no es tiempo).

En resumen, un poemario que contiene lo más importante, poesía, pero que podría haber ido mucho más lejos si se hubieran evitado los problemas que hemos comentado. Un libro recomendable, en cualquier caso, que invita al optimismo de este poeta bueno y entrañable que es José Corredor-Matheos.

Larga vida te contemple, poeta.

Valoración del libro "Un pez que va por el jardín": 6,75 / 10

sábado, 12 de enero de 2008

Pequeño homenaje a Ángel Gonzalez y Pepín Bello


Empezamos mal el año con tanta muerte y ley de vida. Este es nuestro más que humilde homenaje. Empezamos por el poeta Ángel González.

Antes del poema elegido, os dejamos algunos enlaces en donde se puede escuchar o ver a Ángel recitando:

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/video.shtml

http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_poema1.php&pid=11379

http://www.youtube.com/watch?v=SKm22WyGHGs

http://amediavoz.com/poetas.htm

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/voces.shtml


Cadaver ínfimo

Se murió diez centímetros tan sólo:
una pequeña muerte que afectaba
a tres muelas careadas y a una uña
del pie llamado izquierdo y a cabellos
aislados, imprevistos.
Oraron lo corriente, susurrando:
«Perdónalas, Señor, a esas tres muelas
por su maldad, por su pecaminosa
masticación. Muelas impías,
pero al fin tuyas como criaturas.»
Él mismo estaba allí,
serio, delante
de sus restos mortales diminutos:
una prótesis sucia, unos cabellos.
Los amigos querían consolarle,
pero sólo aumentaban su tristeza.
«Esto no puede ser, esto no puede
seguir así. O mejor dicho:
esto debe seguir a mejor ritmo.
Muérete más. Muérete al fin del todo.»
Él estrechó sus manos, enlutado,
con ese gesto falso, compungido,
de los duelos más sórdidos.
«Os juro
—se echó a llorar, vencido por la angustia—
que yo quiero morir mi sentimiento,
que yo quiero hacer piedra mi conducta,
tierra mi amor, ceniza mi deseo,
pero no puede ser, a veces hablo,
me muevo un poco, me acatarro incluso,
deducen que estoy vivo,
mas no es cierto:
vosotros, mis amigos,
deberíais saber que, aunque estornude,
soy un cadáver muerto por completo.»

Dejó caer los brazos, abatido,
se desprendió un gusano de la manga,
pidió perdón y recogió el gusano
que era sólo un fragmento
de la totalidad de su esperanza.

(De su poemario Tratado de urbanismo, Barcelona, El Bardo, 1967)

De Pepín Bello, os dejamos una entrevista y un artículo interesantes de un ser humano entrañable:

http://www.elmundo.es/larevista/m84/textos/bello1.html

http://www.residencia.csic.es/bol/num6/pepin.htm

Descansen en paz.




viernes, 11 de enero de 2008

El peor poema del siglo

¡Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
y un solo corazón.

Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad.

¡Viva España!
desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad.

Gloria a los hijos
que a la Historia dan
justicia y grandeza
democracia y paz.


Tiene narices que en un país donde pegas una patada y sale un poeta, este bodrio infumable vaya a ser el himno de España. No es que el tema del himno sea nuestra primera, ni trigésimosexta, preocupación, pero cuando hemos leído esto, hemos pensado en Leonardo Dantés como primer posible autor. Bueno, la versión de Dantés era mejor:

http://www.youtube.com/watch?v=6Fskjs_XWWI

Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a las personas que, cobrando, han elegido este himno que sin duda lleva a alturas insospechados el nivel de caspa y esperpento de nuestra querida nación.

¿Habría alguna manera de que la mayoría de españoles, que no votamos la Constitución porque no teníamos edad, pudiéramos elegir algo sobre el país en el que queremos vivir?.

Vergüenza ajena.

martes, 8 de enero de 2008

Crítica de "Eros es más". Juan Antonio González Iglesias. Visor. XIX Premio Loewe

Nos lo habíais pedido a través de diversos canales y aquí está la crítica a "Eros es más", el libro que tanto Babelia como El Cultural han elegido como el mejor poemario del año. Publica Visor.

Hemos copiado los comentarios que algunos ya habíais hecho sobre el libro en otra parte del blog, de forma que la información esté concentrada y mejor ubicada.

El jurado del XIX Premio Loewe fue el siguiente: Carlos Bousoño como presidente de honor, María Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Víctor García de la Concha, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero y Jesús García Sánchez (Chus Visor).

De ellos, todos menos Paco Brines han publicado en Visor. De ellos, Victor, Jaime, Luis Antonio y Guillermo han sido premiados por Visor. En otras palabras, jurado puramente Visor y con una ligera tendencia culturalista. Interesante un poema dedicado a un miembro del jurado e incluido en el libro.

Por su parte, y como suele ser tradición en los premios Visor, el ganador ya había ganado anteriormente un premio de esta casa, el premio Generación del 27. Conocemos las casualidades de la casa y poco más cabe añadir a las mismas.

Antes de empezar, nuestra nota de objetividad a priori. Dado que estamos hablando del premio Loewe y de Visor, seamos sinceros: 1 / 10 de nota de objetividad a priori.

Y ya con todas las cartas sobre la mesa comenzamos este análisis del libro poema por poema, aprovechando que Babelia, una semana más, se olvidó de la poesía.

Comienza el libro con un breve prólogo del autor sobre el origen del título. Muchos poetas están en contra de explicar cualquier cosa relacionada con su poesía. A nosotros, por el contrario, nos encanta. Una historia interesante y bonita de inicio.

Empieza el poemario con el poema "Exceso de vida", poema que algunos habéis alabado con mucha rotundidad y otros lo contrario. El poema comienza con tres versos magníficos: "Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte. / Pero lo que presiento no se parece en nada / a la común tristeza". A partir de ahí, sin embargo, el poema se va diluyendo poco a poco por un exceso de sentimentalismo que llega a rozar la cursilería y, lo que es peor, con versos que no aportan nada nuevo al terreno poético del amor sino que suenan a leídos muchas veces en poemarios olvidados, incluso a versos escuchados en alguna radio-fórmula: "los besos que quedaron sin darse", "en mi vida no cabe este exceso de vida".

De hecho, el propio poeta, hablando a su yo poético, le dice en el siguiente poema, "Contracandela": "Fiarme una vez más de las viejas metáforas". Sabemos de la formación clasicista del poeta. Quizás sería bueno que desconfiara algo más de esas viejas metáforas para que su poesía avanzara.

Resulta discutible la tesis sobre la que sustenta el poeta su tercer poema, "Teoría de la fiesta" al aseverar que la fiesta se parece al universo porque es única. Se le nota la edad y el ser miembro a una generación distinta a la nuestra. Seguro que el alumno que menciona al final del poema le habría dicho que hay fiestas que duran días y lugares, y que tienen algo de multiplicidad de universos. Como demuestran las modernas teorías físicas de universos múltiples. En el apartado poético, este poema pasa sin más con la excepción de dos versos bellos y acertados "una vez que se ha revelado inservible la serie de los números naturales,/o la reiteración del santoral sobre las cabezas perfectas".

Mejora notablemente el nivel Juan Antonio en su siguiente poema, You Light Up My Life, una poema de tono narrativo en su comienzo que logra su máxima expresión lírica casi al final, cuando el tono narrativo cambia al reflexivo: "creo que el filósofo no se refiere/sólo a la epifanía en el espacio,/al golpe único de la materia...". Nos sobra la repetición final de los primeros dos versos. No será la única.

En "La tabla de la diversidad de los días", el poeta comienza de manera elegante y original para ir difuminándose, en su metadiscurso, hasta la cita intertextual de Valery, a quien hubiera sido mejor dejar dormido en sus versos. Idealismo por una parte, irregularidad en la calidad, por otra, marcan este poema.

"Octubre, mes sin dioses" es un canto con cierta originalidad a dicho mes, con algún verso brillante "las escalas coinciden con nuestras estaturas" y alguno ya leído "Escribamos las cosas con letras minúsculas". De nuevo, el poeta se nos muestra irregular aunque su reflexión poética tiene, en este caso, una mayor originalidad.

En "Doncel con dálmata" de nuevo el poeta comienza muy bien: "Con la seguridad de los que han sido / dibujados por una sola línea". Pero a partir de ahí, tanto el estruendo poético que nos producen las nike air como el final, tan importante como el principio querido poeta, en donde la ausencia de originalidad hace que el poeta funda a las dos criaturas en una sola, nos decepcionan.

"Cuestión cuya respuesta no importa" haciendo honor a su título, pasa por nuestros dedos sin dejar huella. De nuevo una reflexión metapoética traída desde la anécdota filosófica y la insistencia en la minúscula, preocupación que debe ser de carácter metafísico porque el libro titula los poemas completamente en mayúscula y Juan Antonio hace un uso ortodoxo de las mismas. De nuevos, versos ya oídos en algún olvido: "y este raro / placer que proporcionan / las cosas del espíritu /...

En "Ha estado en la vendimia" el poeta vuelve a repetir la figura retórica de comenzar y acabar el poema con los mismos versos. Lo que queda en el medio nos deja indiferentes.

En "Felicidad natural" hay ciertos ecos horacianos del beatus ille, estropeados por una anáfora que se hace pesada y antigua.

El poema "Demasiadas cosas" es uno de los mejores del libro. El poeta es original, moderno, no abusa de estructuras retóricas gastadas ni de versos usados, y, lo más importante, conmueve y emociona. Habla en él de la persona asceta, con algunos versos tan buenos como: "Cada casualidad se convierte en un vínculo".

El siguiente poema, "El tiempo engendra décadas, está dedicado a todo un gran poeta: Rafael Pérez Estrada. Comienza de nuevo el poeta muy bien: "El Tiempo engendra décadas / lo mismo que el Poder engendra caballos" pero al resto del poema no está a la altura de su comienzo.

En "Campus Americano", Juan Antonio hace una descripción larga, para lo que suele ser la media del poemario, de la vida en una universidad americana y termina con una breve reflexión sobre el tiempo, nada original y que no traspasa las fronteras de la página, es decir, está muy lejos de emocionar el poeta en su cuarenta cumpleaños. La segunda referencia a la resurrección, la primera se encuentra en "Exceso de vida", tampoco está trabajada como para sacar la punta que podría haber sacado.

"En los ojos del asceta", el poeta insiste en su edad y hace una breve reflexión sobre el paso del tiempo. De nuevo, lo que más falla es la poesía. No hay transmisión.

"Stripper vestido", la desilusión de la bajada del escenario de un stripper, tiene cosas muy interesantes. Para empezar, cierta ironía ("Al vestirse ha hecho voto de pobreza") que se echa de menos en otras partes del poemario, cierta maldad ("no se le acerca nadie") y algún verso magnífico ("Acaba de entrar en el tiempo lineal de la historia").

En el poema "Es la segunda vez", en el que el poeta narra el encuentro con un pájaro azul, los toques pop que Juan Antonio introduce no terminan de quedarle bien ("Su breve cuerpo es más / azul que las cabinas telefónicas / de Qwest.). Es como si un piloto acostumbrado a conducir coche de época se sentara a los mandos de un moderno monoplaza. Y resulta sorprendente, casi una broma, esta comparación: "más azul que el cielo de este día". O usamos comparaciones gastadas hasta la saciedad o lo comparamos con "la señal del carril bici", en un intento popero en que tanto al poeta como al poema se les sale la cadena, por seguir con las metáforas malas.

"Difícilmente" es un poema de varios versos pero que forma una única frase. Cierta reflexión implícita sobre el papel de la poesía y del periodo que te toca vivir. No aporta nada.

"Vltimvs romanorvm" es una breve narración sobre una canción de Robbie Williams en la que pronuncia unas palabras de San Agustín. Un brevísimo canto a la carne, que se queda a mitad, como si esperáramos que algo nos fuera a emocionar en algún momento. Pero no lo hace.

El poema "Málaga" va dedicado a María Victoria Atencia, una de los miembros del jurado. Qué bonito. De nuevo un poema de corte horaciano, de alegría, de canto a la vida, de lo sencillo, pero todo, de nuevo, leído ya muchas veces, sin atisbo de originalidad, lo que hace difícil que la poesía llegue.

En "Destinados al olvido", el poeta, a través de un banco y de su inscripción, hace una pequeña reflexión sobre el tiempo y el olvido. El nivel poético sube respecto a la media del libro y en la tercera vez que el poeta usa la palabra resurrección, su uso es mucho más acertado. Hay por fin otoño de verdad en el poema. Hay poesía.

"Correspondencia" saca de nuevo una anécdota universitaria, de biblioteca, para alabar tanto a Frontón como a Marco Aurelio, y de paso, todo lo que representan. Se pasa con cierta indiferencia.

"En el jardín cristiano" un breve paseo por una mansión moderna nos lleva de lleno al corazón de Eros con claras referencias bíblicas. Pero le falta algo al poema para que la fruta que a Juan Antonio le es apetecible por primera vez lo sea también para nosotros.

"Si me despierto en medio de la noche" continua la referencia al Eros en un tema muy tratado en la poesía: la contemplación del amado mientras duerme. A pesar de ser un tema manido, Juan Antonio nos logra situar en la cama con su amado y nos hace partícipes de sus sentimientos y desvelos. El mismo nos dice en unos versos muy acertados: "En medio de la noche, / tengo de pronto un indeterminado / número de minutos / para quererte / con el aturdimiento y la clarividencia / de los desvelados". Lástima que de nuevo, el poeta abuse de la retórica y comience y termine el poema con los mismos dos versos. Innecesario. Aún así, uno de los mejores poemas del libro.

"Aikido" habla de nuevo de la relación alumno-maestro que aparecía en el poema de Marco Aurelio y Frontón. No tiene mayor interés.

"40" nos habla de modo descriptivo de lo que hicieron tres personajes al cumplir los cuarenta años. Parece que el poeta se da ánimos a sí mismo. Nos parece bien pero como poema nos pasa sin rozarnos. Debe ser la edad. Esperemos que de los tres ejemplos, ni se le ocurra el tercero ni haga caso al primero. El segundo le pega más.

"Cumplimiento" es un breve ejercicio de ingenio, gracioso en el buen sentido. La vida como paradoja.

En "El reinado de Adriano" el poeta nos describe algunas de las cosas que le inquietan del mundo que le ha tocado vivir, pero es tal la brevedad, y son tan comunes los lugares, y tan paradójico que esto se escriba en un libro premiado con el Loewe, que no sentimos la cercanía que deberíamos sentir con el poeta, teniendo inquietudes parecidas.

En " Arte de traducir", el poeta, traductor, hace una reflexión sobre su oficio. Sin importancia.

En "Jueves Santo" el poeta "yuxtapone" una procesión de Semana Santa con unas personas desnudas en la playa que se encuentran cerca. Aunque la idea es original el desarrollo se queda a medias, en nuestra opinión. Lástima. Cuarta vez que el poeta comienza y termina un poema con el mismo verso.

"Gimnasta" es un poema narrativo, sobre como puede cambiar la vida un sólo acontecimiento, en este caso, ganar una medalla y pinchar en una discoteca. Sólo hay transmisión narrativa sin que haya comunicación poética. No nos llega.

"In joyful memory" podría ser muy bien el último poema del libro, pero es el penúltimo. En él, el poeta reflexiona sobre el amor en un tono similar al del prólogo. Un pequeño canto al amor. Hermoso y optimista.

El último poema del libro es "Hay algo en el amor", un bello poema reflexivo sobre el amor, sobre su lado físico, y sobre su lado metafísico, lado que el poeta insinúo desde el primer poema. Es un buen colofón.

En resumen, nos encontramos con un libro irregular, algo deslavazado por el hecho de que algunos muchos poemas se alejan, o aparentan alejarse, de la temática principal del libro (la ausencia de estructura es nefasta señor Angel Luis y realmente poco funcional), con cuatro o cinco poemas buenos, no extraordinarios, con algunos versos sueltos también de gran calidad, pero en el que detectamos grandes carencias. Por una parte, le falta originalidad al libro (el uso etimológico, es de perogrullo señor Angel Luis, y el uso contemporáneo, pocas veces coinciden), tanto a nivel poético como a nivel reflexivo. Le falta también brillantez al poemario. Hay un abuso de ciertas figuras retóricas que dan un toque antiguo al conjunto y que no aportan nada. Sólo en el encabalgamiento, sutil, el poeta se muestra realmente bueno. Y le falta interés en muchas ocasiones. Hay muchos poemas que nos dejan indiferentes, y que pierden en la reelectura.

Sinceramente, no creemos que "Eros es más" sea el mejor poemario publicado en 2007. Nos parece, a nosotros, un libro sobrevalorado. Pensamos que la crítica no ha leído todo lo que debía y que ha habido mucho conservadurismo en esta elección. ¿Es un libro malo?. No. No lo es. Pero está lejos, muy lejos, de ser un libro brillante, excelente y/o original. De ahí nuestra nota:

Valoración del libro "Eros es más": 6,25 / 10

Recordamos que sigue abierto el plazo para votar y mandar poemarios. Queremos más y más votos. Muchas gracias

sábado, 22 de diciembre de 2007

Nos despedimos hasta enero de 2008. ¡¡¡Felices Fiestas a todos!!!

Se nos queda pendiente tan sólo una crítica de El Cultural porque la reseña de Babelia de hoy ya estaba comentada.

Os deseamos a todos que los paséis muy bien en estas fiestas, que seáis muy malos, que comáis y bebáis y améis como si se fuera a acabar el mundo, y, sobre todo, sed muy felices.

No seríamos nosotros si no os recordáramos los premios a los mejores poemarios y críticas en 2007. Hemos recibido ya en torno a 40 poemarios tanto de autores como de editoriales, a las que desde aquí agradecemos su colaboración, pero necesitamos muchos más. Ocurre lo mismo con los votos. Necesitamos muchísimos más votos. Animar a amigos, poetas y quien sea para que la participación sea la más elevada posible. Muchísimas gracias a todos por vuestra participación.

Un beso y un abrazo muy grande. Hasta pronto.

viernes, 14 de diciembre de 2007

El Cultural, segunda semana de diciembre, 2007. Pablo García Casado. Y un Babelia sin reseñas.

Antes de empezar, por favor, ¡¡¡¡¡¡necesitamos más poemarios y votos!!!!!. Vamos a hacer un esfuerzo entre todos. Hablad (guiño a Luisa) con vuestros amigos, con vuestros editores. Queremos secar nuestras pupilas leyendo. Venga, animaros, no os cortéis y mandad vuestros poemarios. Cuando pasen unos días de cada noticia volveremos a poner el aviso de los premios arriba del todo. Lo decimos para que no os sorprenda el baile. Y votad. A algunos se os está olvidando en vuestras votaciones los libros traducidos y los críticos. Si podéis, incluirlos también. Gracias a todos. Hemos mandado petición de libros a más de 30 editoriales y algunas ya nos han mandado sus poemarios. Y respecto a cómo van a ir las votaciones, no podemos decir nada hasta el final. Pero está muy repartido de momento. Y muy interesante. Vamos a ser muy pesados con esto. Pedimos disculpas por anticipado.

Antes de entrar en materia también decir que Santiago Trancón, uno de los tres finalistas del ya famoso premio "Viaje del Parnaso", nos ha mandado un mail para todos aquellos que se quieran solidarizar en una carta al ministro de cultura. La dirección es: contracorrupcion07@gmail.com. Seguro que ponen en esta entrada el contenido de la carta para que tengáis más claro sus propósitos.

Sobre El Cultural, antes de las reseñas, nada interesante para el gremio por parte de Juan Palomo. De amiguismo sin concesiones se puede calificar la propaganda del último libro de Arturo Pérez-Reverte que hace Luis María en su columna. Nada como la entrañable amistad de la Academia para arrimar los hombros entre todos. Como Arturo no tenía bastante apoyo con el grupo Prisa/Sogecable, toma ayudita de El Mundo/Unidad Editorial/Grupo Recoletos. En fin, nosotros, si fuéramos los Reyes Magos, sólo regalaríamos el libro como sustituto al carbón.

Vamos con lo nuestro. Esta semana una única reseña de poesía. El libro se titula "Dinero", lo escribe Pablo García Casado y lo publica DVD. La reseña la realiza el profesor Francisco Díaz de Castro.

Como decía una lectora nuestra en otro sitio, al final va a resultar que "Robin Hood" tenía razón, y DVD tiene en El Cultural, considerando los pocos libros que publica al año, el mejor trato de todas las editoriales de poesía, incluida Visor. Chus, hijo mío, llama a tu amigo Luis María y dile cuatro cosas. Esto no puede ser. No hay derecho. Es injusto.

Bueno, pues considerando esta situación, y también la propia reseña, nuestra nota de objetividad no va a ser muy buena:

Objetividad de la crítica en este caso: 4 / 10

Por lo que se refiere a nosotros, no tenemos ningún problema con Pablo. El trato de favor de El Cultural a DVD sí afecta nuestra objetividad, especialmente en lo que se refiere a la reseña: 5 / 10

Antes de meternos en harina, tres cosas sobre la contraportada. Señor editor, o quien haya redactado la misma, el libro "Dinero" no introduce la idea del dinero en la poesía española, como parece dar a entender en su texto. ¿Estamos locos?. ¿Es que nadie ya nadie lee a los poetas del Siglo de Oro?. ¿Incluso a los pre-renacentistas?. Sin hablar de toda la poesía social del siglo XX. O del XXI.

Segundo. Respecto al curriculum del autor. ¿Nos puede explicar alguien que es eso de ser finalista del premio nacional?. ¿Hay una lista oficial de finalistas?. ¿Dónde?. ¿Cómo?. ¿Quienes fueron los finalistas este año?. ¿Por qué no nos hemos enterado?. ¿En qué número del BOE aparece?. Lo decimos porque cada vez conocemos más presuntos finalistas del nacional y por más que miramos el BOE no los encontramos. Que alguien nos informe por favor porque es evidente que nuestras limitadas mentes no comprenden nada.

Y tercero, y ya entramos con el libro propiamente dicho, "Dinero", para nosotros, no es un libro de poemas. Tampoco es un libro de prosa poética. No estamos de acuerdo cuando el redactor de la contraportada escribe: "asumiendo el riesgo de que se afirme que esa realidad no es materia poética". Cualquier realidad, especialmente la que se trata en este libro, ha sido y es materia poética. No es, al menos en este libro, "la poética de la antirretórica" lo que define este libro. Es que no es un libro de poemas ni de poesía en prosa. Así de sencillo. Es un libro de micro-relatos. Y lo decimos sin que eso suponga un menosprecio al libro ni al campo del micro-relato, tan digno como cualquier otro. Pero estaría bien avisar a los posibles compradores.

Existe una tendencia, falsamente moderna, de llamar poesía en prosa a cosas que nada tienen que ver con la poesía en prosa y que harían levantar al mismísimo Baudelaire o Rimbaud de su tumba con el consiguiente golpe. A este ritmo, en aras de la modernez, acabaremos llamando prosa poética a la factura de la luz. Pues no. La modernidad, y la poesía en prosa, es otra cosa.

Como ya hemos comprado el libro, y aunque esta no sea una página de contracrítica de micro-relatos, vamos a hacer nuestro trabajo que para eso no nos pagan. Por cierto, el libro, como lo que es, anticipamos que está bien.

Nos gusta la portada, Sergio. Apúntate un tanto. Sin embargo, la foto que le hace Thomas Canet al autor y que no aparece en el libro pero sí en El Cultural, nos parece, con todos nuestros respetos al fotógrafo, una putada para el autor, pero es lo que tiene ser moderno. El riesgo.

Comienza el libro en su primera parte con el bíblico título de "Con el sudor de tu frente", que al final será leit-motiv de casi todos los relatos.

El libro es una descripción de lo que la mayoría de los humanos hace todos los días, de sus miserias y sus derrotas, vertebrados a través de la cotidianidad, desde la compra diaria del supermercado, pasando por los jefes, las ventas, los préstamos, etc. También se adentra a veces en el territorio de los bajos fondos ("Negro") y de la casas de la prostitución. El escritor lo hace a través de pequeños retratos de pensamientos y descripciones de múltiples personajes.

Pablo utiliza una prosa fría que acompaña perfectamente al mundo que está retratando. A veces, y son los relatos más logrados, nos da el lado humano de la persona en una pequeña línea, tras una descripción de elementos cotidianos. Pertenecen a este grupo relatos como "Casa" o "Puerta fría". El escritor yuxtapone en muchos relatos conversaciones con el propio texto, y lo hace de manera sencilla y efectiva como en "¿No has pensado en prepararte unas oposiciones?". El narrador, en general, consigue hacer creíble las situaciones y personajes, aún con algún pequeño desliz exagerado (cláusula hiperbólica de "Villa Magna"). La ausencia de tono moralizante apoya la hondura narrativa de los relatos (como en el caso de "Himno" o "El buen samaritano") y le da un realismo verídico y documentalista. Igualmente, cuando es necesario, se transmite muy bien la sensación de agobio como en el caso de "Familia". Y también, precisamente, se habla de cómo afecta el tedio y el trabajo al entorno familiar a través de la infidelidad o la prostitución ("Seda, "Copacabana").

Es, curiosamente, cuando el escritor trata de forzar la prosa y convertirla en prosa poética, cuando Pablo trata de ser poeta, cuando las cosas fallan. Esto ocurre, por ejemplo, en el poema "La lluvia" o en "Himno", en el que el abuso de la anáfora hace pesada y antigua la lectura, en especial en el primero. O el patetismo del poema Kuwait en lo referente al niño. Cuando Pablo abandona su prosa austera para ir un poco más allá, tampoco le sale bien ("el agua de la ducha quebrarse contra el cuerpo", "ajeno a la jauría de los locutores, lejos del olor de la sangre", "por ti las madrugadas y el estiercol", "evitando nuestra presencia como se evita un contagio", "objetos huérfanos de nosotros" o la totalidad del microrelato "Naúfrago"). Tampoco nos apasiona cuando el escritor simplemente reproduce un pensamiento o un discurso sin más como en el caso de "Una nueva filosofía" o de "Felicidad". Pero afortunadamente, en la mayor parte de los relatos el escritor se limita a narrar y se olvida de la poesía, haciendo que el balance sea claramente positivo.

En resumen, un libro que se lee con interés y ritmo, demasiado corto, que entretiene, que está bien escrito cuando el autor no se acuerda de que lleva el título de poeta marcado en algún sitio, y aunque no sea original, ni pretenda serlo a pesar de la contraportada, se lee e incluso relee con cariño. Da la impresión de que el cuerpo te está pidiendo una novela, Pablo.

Nuestra nota valora el libro como libro de micro-relatos, no como libro de poesía, en cuyo caso la nota sería distinta:

Valoración de libro de micro-relatos "Dinero": 6,75 / 10

Como crítica "verde" a la edición, el libro sólo tiene 38 páginas de micro-relatos, páginas que además, en muchas ocasiones, están ocupadas tan sólo en un cuarto de página (incluso en una línea). De acuerdo que el libro cuesta 8 euros, pero el coste por palabra es, por decirlo educadamente, muy alto. Y hay sensación de malgasto de papel, es decir, de árboles. Sugerencia. O se juntan los poemas o se usa papel reciclado, que además a este libro le iba perfectamente.

Respecto a la crítica de Francisco, no nos gusta. No porque él hable de poesía y poemas y nosotros no. Podríamos entrar en una discusión sin fin sobre este punto, y sus argumentos, para un tercero, pueden ser tan válidos como los nuestros. Pero debería usted de leer un poco más de poesía española actual. La "perspectiva crítica" y la alienación del hombre en el trabajo están muy presentes en la poesía contemporánea actual. Otra cosa es que usted no las lea. No entendemos cómo puede decir lo contrario salvo, quizás, y ojalá nos equivoquemos, por falta de lectura, algo grave para alguien que se dedica, entre otras cosas, a esto. La frase "uno de los más firmes valores de su promoción", sin razonamiento detrás que la apoye, es un síntoma de falta de objetividad.

Por lo que se refiere a Babelia, hemos revisado el suplemento varias veces y no hemos encontrado ninguna crítica de poesía. Hay de narrativa y de ensayo, pero poesía, lo que se dice poesía, como la portada. Desierto. Será para compensar que nos dejaron contentos la semana pasada. Eso sí, dentro de la lista de libros para regalar hay un par de libros de poesía, pero no están reseñados.

Y para terminar, qué pesados somos, recordad por favor la lista de mejores poemarios de 2007. Corred la voz, votad, enviad poemarios...Y acordaros de los críticos también. Ellos también tienen su corazoncito. Gracias.

Feliz semana a todos.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Babelia, segunda semana de Diciembre, 2007

Portadón para Alberti esta semana. No podemos hacer mucha contracrítica del contenido del reportaje. Todo lo que sea hablar de poesía nos parece excelente, independientemente de que para la mayoría de poetas no se aporte nada nuevo. Pero es un reportaje bonito, trabajado y bien hecho.

La lucha que llevan por sacar algún inédito El Cultural, con Valle-Inclán esta vez, y Babelia, con Rafael Alberti en este número, no tiene demasiada importancia literaria. Quizás sí periodísticamente pero ahí no entramos nosotros.

Quizás en lo que más de acuerdo estamos de todas las personas que escriben en este número es que hay que trabajar más en los poetas menos populares como Larrea, Villalón o Hinojosa. Este año se ha hecho un esfuerzo con Moreno Villa, por ejemplo, pero ha estado muy mal publicitado.

Se menciona también a Emilio Prados, pero éste creemos que ha tenido en los últimos años un reconocimiento bastante importante, y necesario, en comparación con otros compañeros que han quedado más ocultos.

Respecto a las reseñas, no hay mucho que comentar. No hay reseñas de nuevos libros de poesía.

Buena reseña a las nuevas obras completas de Pedro Salinas, incluyendo teatro, narrativa y ensayo, por parte de Ángel Luis Prieto de Paula. Algún día le recordaremos las luminarias y los chisporroteos metafóricos de algunos de los poetas que gusta, pero salvo este pequeño olvido, buena crítica, profesor.

Aunque no entran dentro de la poesía, más que interesantes, por ejemplo, el libro que, bien reseñado por Antonio Ortega, publica la editorial Menoscuarto sobre la prosa narrativa breve de Federico García Lorca. También interesante la biografía de una poeta que ha quedado olvidada entre tanto genio: Ernestina de Champourcin. Publica una editorial que suele cuidar a las mujeres: Torremozas. Y de un interés más limitado pero no menos interesante para algunos, un estudio y antología de las traducciones de los miembros del 27 publicada por la Fundación José Manuel Lara.

Semana sin reseñas de novedades de poesía pero un esfuerzo más que encomiable de Babelia por hacer un pequeño, siempre será pequeño, pero emocionante y hermoso homenaje a tantos poetas que amamos. Gracias.

domingo, 9 de diciembre de 2007

El Cultural, primera semana de Diciembre, 2007. José Luis Gómez Toré

Hola,

Una crítica esta semana y tres breves reseñas.

Comenzamos por la crítica que hace Túa Blesa al libro de José Luis Gómez Toré "Fragmentos de un cantar de gesta". Publica Pre-Textos.

Que sepamos Túa no tiene conflictos de objetividad con Pre-Textos como demostró hace poco con el libro de José Cereijo. Quizás la saña con Cereijo, nombrado por cierto en los múltiples agradecimientos de este libro (hay que hacer grupo como sea), la compensa con este libro, que a nosotros nos ha gustado bastante menos que al crítico. Quizás su opinión se haya visto también afectada por el buen ensayo que hizo José Luis sobre Paco Brines.

Objetividad a priori del crítico en este caso según nuestra opinión: 6,5 /10

Nuestra objetividad sobre Túa ya es conocida. Es uno de los dos críticos de El Cultural que menos nos gusta.

Comenzamos. El hecho más importante que nos hace que el libro no nos guste se explica de manera sencilla y poco técnica. Hemos dicho en varias ocasiones que, para este colectivo, la poesía debe conmocionar, hacer temblar, de miedo, de emoción, de felicidad, de desencanto, de algo. Hemos terminado de leer este poemario y estamos igual. El poeta no nos ha conseguido transmitir prácticamente nada. No hay emoción. No hay poesía por mucho que el libro esté escrito a base de poemas.

Si en libro que comentábamos la semana pasada hablábamos de brillantez y fallos, en el libro de José Luis no se atisba la brillantez por ningún sitio. No es un poeta dotado por los dioses.

El libro incide hasta extremos cansinos, que logran su punto más bajo en el último poema del libro, Ciudad del Nómada, en repetirnos hasta la saciedad palabras como agua, sed, aire, relacionadas entre sí o con lo que al poeta le apetezca. Cansa.

El poeta, además, juega con cartas ya muy gastadas por otros poetas, y no les da ningún valor nuevo: rocío, fuego, rito, luz, pájaro, sombra, nieve, sol, licor, nómada, sueño, manos, espejo...

La falta de originalidad del poemario no sólo se ve en el uso del léxico sino incluso en versos, que hemos leído ya muchas veces de una u otra forma escritos: "el otro lado de la claridad, que me borra despacio / Bajo un bosque de párpados; en las grietas del tiempo; escapan las monedas de este día; Tu y yo, empapados / de silencio; Sol negro; Manos que pesan la ceniza..."

Hay, debe estar de moda, un abuso de la figura de la paradoja y oxímoron: "como quien pisa nieve, / en el verano; aunque hoy no he nacido todavía; el rostro ya borroso / de multitud o de nadie; Hemos llegado / a un país que no existe; su obscenidad sagrada; hijos ahora los dos de este silencio / donde habláis; y este quedarte aquí / porque te marchas lejos..."

Y ya en menor medida, comparaciones flojas ("como un perdón la lluvia"), metáforas que nos parecen fallidas ("con un dolor de sombra"; "con el duro vestido de sus sílabas"), excesos líricos ("vulnerado de polen y luz; fundación en la melancolía; Fuimos cetro sin reino, estandarte de asolada justicia"), y algún que otro retorcimiento con sabor arcaico ("Hay en tu voz veneros de imprudencia; Reclama un diezmo urgente de pureza"). Resulta también algo cansina la insistencia en la sustitución del verbo conocer por saber, así como el exceso de adjetivos.

Evidentemente, no todo es malo, aunque en nuestra opinión pese más lo malo que lo bueno. Hay poemas que pasan claramente el corte, "Sacrificio" ("En qué lengua, / en que infancia de nuestra niñez / se dice la renuncia") o "Extranjero en Delhi" ("como esta belleza que persigue / su último reflejo en un río de aceite") serían dos ejemplos.

Y hay versos bellos, que uno va escogiendo y guardando: "Soy / el enemigo de los pájaros / y soy su algarabía / y soy el hueco / que dejan en el aire; y nos vigila / con su único ojo, / con su abismo; en el cruce en penumbra de esta calle /con la senda del bosque; Aquel que lee las aguas atesora / callada lentitud. / Duerme en sus manos / la blancura perfecta del silencio / el silencio como vuelo de garzas, / el rumor de algún sol; Porque sé que la hazaña del guerrero / fue llorar su victoria; Bajo el día los árboles /guardan para nosotros / un resplandor nocturno entre sus ramas..."

El ritmo de los versos, debe ser de lo poco que estamos de acuerdo con Túa, también está conseguido.

Pero, resumiendo, cerramos el libro sin que apenas la poesía nos haya tocado en los más de treinta poemas del libro, y sin que el poeta haya logrado hacer flotar al mundo que subyace bajo los versos. Le faltan recursos técnicos al poeta pero, sobre todo, lo más importante, le falta mucha poesía a sus poemas.

Nos queda un regusto amargo de hacer esta crítica así, dura. Pero tenemos que ser sinceros con lo que pensamos. Si te sirve de algo, nuestra opinión, José Luis, ni es dogmática, ni va a misa.

Valoración del libro "Fragmentos de un cantar de gesta": 4,5 / 10

Mucho más interesante la sección de breves que escribe nuestra amiga Ainhoa. No se entiende muy bien que estos libros vayan en breves y el otro a gran formato pero bueno. Dios sabe como funcionan las cosas en esta casa.

El libro "Sacrificiales", de Rómulo Bustos, como casi todo lo que escribe este señor, imprescindible. Si queréis leer una poesía original, bien escrita, y poética en el mejor sentido de la palabra, éste es el libro. Edita Veintisiete Letras. Cualquier comparación es odiosa pero necesaria...A partir de aquí, intentar conseguir su poesía reunida. El título: Oración del Impuro. Y si alguien sigue pensando que, en general, se hace mejor poesía en España que en Latinoamérica, quizás cambie de opinión.

El segundo libro es una reedición de la antología del crítico Ángel Rupérez "Lírica inglesa del siglo XIX". Si no estáis familiarizados con Blake, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Keats, Tennyson, Rossetti...éste es un buen comienzo.

Y finalmente, el libro del americano C.K. Williams "Reparación". Un poeta del grupo de los Gallagher, Plumly y similares, que gustara sobre todo a aquellos lectores que les gusta la poesía del detalle, con un cierto componente narrativo y en el que por debajo de la cotidianidad palpita un mundo mucho más interesante. Un buen poeta y un libro recomendable.

Buena semana a todo el mundo

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Babelia, primera semana de Diciembre, 2007 (modificado)

Y terminamos una semana movidita con la reseña que realiza Ángel Luis Prieto de Paula del libro "Metalingüísticos y sentimentales. Antología de la poesía española (1966-2000). 50 poetas hacia un nuevo siglo." La autora es Marta San Pastor. Edita Clásicos de Biblioteca Nueva.

Conflicto de objetividad. Y esta es la modificación que hacemos gracias al comentario de uno de vosotros. Como sólo leemos las páginas de Babelia de poesía, el resto nos quema en las manos en especial la derezona editorial, se nos había pasado que Marta San Pastor es colaboradora de El País, además de prologuista de uno de los antologados, y también colaborador de El País, nuestro entrañable Manuel Rico. Ver los detalles en el comentario dejado por anónimo.

Objetividad teórica del crítico en este caso en nuestra opinión: 3 / 10

El gusto de Ángel por las antologías nos separa de él. Tampoco es que tengamos que permanecer en matrimonio católico pero entendemos que hay libros más importantes que reseñar que esta antología en la que la autora no aporta nada. No estamos de acuerdo en que "la antología sea "inteligentemente ecléctica" sino más bien reduccionista y pobre. Sí tiene razón Ángel cuando dice que se "ha respetado los prestigios añejos y a los caciques de cada equipo". Como de un amiguismo que suele frecuentar el crítico habría que considerar la cuña publicitaria sobre Bagué. Una crítica floja en nuestra opinión.

La obra abarca poemas publicados entre 1966 y 1996 por autores nacidos entre 1939 y 1966. La lista es la siguiente:

Antonio Martínez Sarrión. Pág. 95

Manuel Vázquez Montalbán. Pág. 108

Clara Janés. Pág. 124

José María Álvarez. Pág. 135

Agustín Delgado. Pág. 145

Diego Jesús Jiménez. Pág. 156

Juan Luis Panero. Pág. 173

Antonio Carvajal. Pág. 182

Antonio Hernández. Pág. 197

Justo Jorge Padrón. Pág. 207

Félix de Azúa. Pág. 217

José-Miguel Ullán. Pág. 225

Pere Gimferrer. Pág. 237

Aníbal Núñez. Pág. 252

Jorge Urrutia. Pág. 259

Antonio Colinas. Pág. 274

Jenaro Talens. Pág. 285

Guillermo Carnero. Pág. 300

Ana María Moix. Pág. 319

Ángel Guinda. Pág. 328

Leopoldo María Panero. Pág. 337

Eloy Sánchez Rosillo. Pág. 355

Fanny Rubio. Pág. 367

Luis Alberto de Cuenca. Pág. 375

Olvido García Valdés. Pág. 387

Ana Rossetti. Pág. 396

Jaime Siles. Pág. 407

Luis Antonio de Villena. Pág. 423

Javier Egea. Pág. 437

Abelardo Linares. Pág. 445

César Antonio Molina. Pág. 453

Manuel Rico. Pág. 470

Andrés Sánchez Robayna. Pág. 485

Andrés Trapiello. Pág. 501

Pedro Casariego Córdoba. Pág. 510

Julio Llamazares. Pág. 520

Concha García. Pág. 527

Juan Carlos Suñén. Pág. 536

Juan Carlos Mestre. Pág. 546

Luis García Montero. Pág. 559

Blanca Andreu. Pág. 577

Felipe Benítez Reyes. Pág. 587

Carlos Marzal. Pág. 596

Benjamín Prado. Pág. 604

Amalia Iglesias. Pág. 616

Jorge Riechmann. Pág. 626

Vicente Gallego. Pág. 637

Juan Antonio González Iglesias. Pág. 647

Ada Salas. Pág. 658

Luisa Castro. Pág. 663

Nos vais a permitir que no opinemos sobre los nombres que aparecen y que pensamos que no deberían de aparecer y, viceversa, los que no aparecen y deberían hacerlo. Dejamos ese juego para vosotros ya que tampoco se trata de que descubramos todos nuestros gusto así de sopetón. Sería aburrido.

De la larga lista, sí diremos que nos faltan unos veinte nombres y nos sobran unos treinta y cinco siendo generosos. Es una lista conservadora, nada atrevida, fruto de una visión, en general, comercial de la poesía, aduladora, servil, con unos cuantos críticos, y hasta un político, hábilmente metidos en ella. Quizás pueda servir a personas completamente alejadas de la poesía contemporánea y que quieran tener una primera toma de contacto. También es el regalo de Navidad indispensable que cada uno de los 50 elegidos podrá hacer a amigos, familia, suegras y demás parientes. Un buen negocio para la editorial.

Siempre pensamos que vale la pena comprar directamente la obra de los poetas que interesan y dejar esta guías para los primerizos. Las antologías pueden tener sentido cuando o bien tratan de sacar gente desconocida a la luz o cuando vienen de países en los que es difícil y costoso comprar la obra de treinta poetas. Ahora bien, esta antología, a parte de para que la autora tenga nuevos amigos, o trate bien a los antiguos, no tiene mucho sentido, y menos para una reseña.

Como ninguno de los que aquí escribe estaba vivo en 1966, por favor, que nadie nos diga que nos morimos de envidia.

Del resto de Babelia, a parte de la fotografía a toda portada del decimonónico Pérez-Reverte mirando al infinito con cara de interesante, hay que tratar bien a los escritores de la casa Prisa, poco más. (El siguiente comentario que venía ha sido borrado por un error nuestro del que tardaremos en sobreponernos. Nuestra maléfica mente confundió a Ángel Crespo con Ángel Rupérez. De acuerdo que habían tres ángeles rondando en nuestra lamentable cabeza pero no hay excusa. Mil disculpas y perdones a Antonio Ortega y al resto de ángeles).

Esta semana, uno de los primeros espadas de Babelia ha estado flojo flojo. Y encima viene la Navidad.

martes, 4 de diciembre de 2007

Luis A. de Villena:"...podemos preguntar...si es bueno que las editoriales y las instituciones pacten premios.Porque es una costumbre generalizada"

Nos habían hablado de esta frase pero no nos la podíamos creer hasta que esta mañana hemos bajado al kiosko y hemos comprado el número 188 de la revista Leer, que dedica un artículo completo al famoso caso Premio Parnaso de Valdepeñas, incluyendo una pequeña entrevista.

Nos habíais pedido un comentario sobre dos premios recientes y hemos querido comenzar con estas declaraciones, más importantes, y sobre el propio premio Parnaso. En concreto, la frase de Luis Antonio en la revista Leer es: "Vivimos en un mundo dominado por el dinero y donde las editoriales, es verdad, se arriesgan poco. Nos podemos preguntar, de paso, si es bueno que las editoriales y las instituciones pacten los premios. Porque es una costumbre generalizada".

Hemos contado hasta 1000 antes de seguir hablando, porque cualquiera de nuestros comentarios iniciales iba a contener un insulto o algo parecido. La poesía no es dinero, no es poder, no es salir en una foto con la barbilla bien alzada, no es engañar a los sueños de cientos de jóvenes que se gastan su dinero en fotocopias, no son las gastadas antologías, ni el pacto de premios, ni siquiera los putos premios.

Nos parece una desfachatez esas declaraciones, pero como son verdad, al menos esperamos que a nadie le quepa la menor duda de la realidad de los premios importantes en España a partir de ahora.

La pena es que no pasará nada. Los jóvenes se seguirán presentando a los premios con la esperanza de ser algún día parte del pastel que ahora ven desde abajo.

Nuestra actitud desde este momento es animar a todo el mundo a que no se presente a ni un solo premio donde no exista la máxima transparencia en todo el proceso de concesión. Y en estos momentos esa transparencia no existe en ningún premio importante de poesía. Vosotros sois los que podéis hacer cambiar las reglas con vuestro silencio, con vuestra rebeldía civil y cívica. Ya basta de sectas, de endogamias, de monipodios y de todos estos cánceres que pululan por nuestro país poético. Acabar con ello, por favor.

Qué asco.

En referencia a los dos premios que citabais, pues sí. El premio Ricardo Molina, edita Hiperión, lo ha ganado Ada Salas, que es una histórica de Hiperión desde el 94 que ganó el premio Hiperión. Una casualidad. Y es una buena poeta. Y el premio Ciudad de Torrevieja, editado por Plaza&Janés, lo ha ganado Coloma Fernández Armero, una narradora que escribía su primer poemario y que había publicado dos novelas con Plaza&Janés. Otra casualidad. Por cierto que de nuevo Pepe Caballero Bonald en este premio al que dijo que no volvería. Pepe, coño, estás en el Parnaso, estás de nuevo en el Torrevieja. A tu edad y con tu carrera, ¿qué necesidad tienes de esto?.

Sinceramente creemos que hemos llegado a un nivel tal que no se puede seguir excavando. En vuestras manos, sobre todo, está el cambiar esta situación. Respecto a los tres compañeros del premio Parnaso de Valdepeñas, si como decís en el correo que nos habéis enviado hay algún poema ya publicado con anterioridad, (el libro del premio, asombraros, ya se ha publicado), creemos que tenéis casi el deber de llevar este asunto a los tribunales y que ellos decidan. Ya es hora de pegar un portazo y os lo han puesto bien fácil.

Día triste.