martes, 26 de febrero de 2008

Lista de candidatos a mejores poemarios 2007

Queridos amigos:

Os presentamos la lista de candidatos a mejores poemarios de 2007, tanto en lengua española editada en España como traducciones. Si alguna persona observa un error o alguna ausencia que debería de cubrirse, por favor dirigiros a nuestro buzón de correo: buzondewitt@gmail.com

Como puede observarse son casi 350 poemarios los que estamos terminando de leer, lo cual pensamos que es una muestra bastante representativa del universo poético de 2007 aunque es evidente que cubrir la totalidad de lo publicado es imposible.

Por supuesto, muchísimas gracias a las editoriales que nos han cedido de manera gratuita sus ejemplares, así como a los poetas que de manera individual nos han enviado sus poemarios. Por supuesto, gracias también a todos los que habéis mandado vuestra votación. Solamente por vosotros vale la pena este esfuerzo que está siendo mucho mayor del que esperábamos en un principio.

Iremos desvelando a los premiados por partes y en distintas fechas. En primer lugar, anunciaremos los premios a los críticos (a los que sólo habéis votado vosotros), a continuación los premios a los poemarios escritos directamente en español y finalmente a los poemarios traducidos. El orden tiene que ver con lo adelantado que llevamos el trabajo. Y hacerlo por partes, pues por aquello de la emoción.

Por motivos de sobrecarga de trabajo, y muscular, nos estamos retrasando un poco en las críticas y contracríticas de la pasada semana, y de hecho hemos pedido ayuda a alguno de nuestros habituales del blog.

Gracias a todos de nuevo y esperamos estar a la altura de vuestra enorme confianza. Un beso enorme.

Pd.- Perdón porque el título de los poemarios no se vea entero. Cosas de las limitaciones de blogger

LISTA DE CANDIDATOS A MEJORES POEMARIOS 2007

Autor Título Editorial
1 Adam Zagajewski (1945) Antenas Acantilado
2 Adolfo Burriel La memoria es el viaje Vitruvio
3 Adonis (1930) Primer cuerpo…último mar Huerga y Fierro
4 Agueda Iris (1961) Poesía de mujer Grafein Ediciones
5 Agustín Sánchez Aguilar (1971) Los dioses y los cuervos Algaida
6 Akiko Yosano (1878-1942) Poeta de la pasión Hiperión
7 Al Berto (1948-1997) El miedo Pre-textos
8 Alejandro Jodorowsky (1929) Solo de amor Visor
9 Alejandro López Andrada (1957) La tierra en sombra Visor
10 Alfonso Berrocal (1973) La habitación del huesped Vitruvio
11 Alicia González Rodríguez (1971) Satisfacciones del exclavo Celya
12 Alvaro Tato (1978) Cara máscara Hiperión
13 Ana Becciu (1948) La visita y otros libros Bruguera
14 Ana Isabel Conejo Alonso (1970) Rostros Hiperión
15 Ana Isabel Conejo Alonso (1970) Colores La Garúa
16 Ana Pérez Cañamares (1968) La alambrada de mi boca Baile del Sol
17 Andres Neuman (1977) Gotas negras. Gotas de Sal Berenice
18 Andres Neuman (1977) Sonetos del extraño Cuadernos del vigía
19 Angel Guinda (1948) Claro interior Olifante Ediciones
20 Ángela Álvarez Sáez (1981) Las versiones del tigre Vitruvio
21 Ángeles López (1969) Mishima, locura por el mundo Huerga y Fierro
22 Anne Carson (1950) Hombres en sus horas libres Pre-textos
23 Anne-Marie de Berglund (1952) El alba en pedazos Alhulia
24 Antología Poesía amorosa china Calambur
25 Antonio Cisneros (1942) Un crucero a las islas galápagos Pre-textos
26 Antonio Daganzo (1976) Que en limpidez se encuentre Vitruvio
27 Antonio Fernández Lera (1952) Las huellas del agua Trea
28 Antonio Gracia (1946) La urdimbre luminosa Aguaclara
29 Antonio Méndez Rubio (1967) Para no ver el fondo Ediciones Idea
30 Antonio Orihuela (1965) Durruti en Budilandia Baile del Sol
31 Antonio Praena Segura (1973) Poemas para mi hermana Rialp
32 Antonio Rigo (1957) Pan con aceite y otros poemas Calima
33 Anunciada Fernández de Córdova La percepción inquietante Visor
34 Arcadio Ortega Muñoz (1938) La hora del té Alhulia
35 Augusto Rodríguez (1979) Cantos contra un dinosaurio ebrio La Garúa
36 Aurora García Rivas (1948) La sombra del alcaudón Vitruvio
37 Aviva Doron (1949) El viento recuerda Sial/Fugger
38 Barry Gifford (1946) Las cuatro reinas La Fábrica Editorial
39 Beatriz Russo (1971) La prisión delicada Calambur
40 Begoña Callejón Aliaga (1976) Extraña claridad Devenir
41 Begoña Montes Zofío (1962) Entre aguas Vitruvio
42 Belén Reyes Redondo (1964) Atrévete a olvidarme Olifante Ediciones
43 Benjamín Prado (1961) Marea humana Visor
44 Billy Collins (1941) Lo malo de la poesía y otros poemas Bartleby Editores
45 Billy Collins (1941) Navegando a solas por la habitación DVD
46 Blaise Cendrars (1887-1961) Prosa del transiberiano Demipage
47 Bolo Ese montón de dudas llamado chatarra Amargord
48 Braulio Ortiz Poole (1974) Defensa del pirómano EH Ediciones
49 C.K. Williams (1936) Reparación Bartleby Editores
50 Care Santos (1970) Disección Torremozas
51 Carlos Alcorta (1959) Sutura Hiperión
52 Carlos Alfaro Gutiérrez (1947) Libro de Oc Vitruvio
53 Carlos Contreras Elvira (1980) Bildungsroman Point de lunettes
54 Carlos Eugenio López (1954) Teoremas Visor
55 Carlos Germán Belli (1927) Sextinas, villanelas y baladas Visor
56 Carlos Hermoso Asignaturas que nunca aprobé Jirones de Azul
57 Carlos Javier Morales (1967) Nueva Estación Biblioteca Nueva
58 Carlos Marzal (1961) Electrones Cuadernos del vigía
59 Carlos Pardo (1975) Echado a perder Visor
60 Carlos Pintado (1974) Habitación a oscuras Vitruvio
61 Carmen Ana (1959) Vitral Torremozas
62 Carmen Arduña Acariciando el sur Huerga y Fierro
63 Carmen Borja (1957) Libro del retorno Lumen
64 Carmen Real Prado (1952) De la alquimia Torremozas
65 Cecilia Eudave Sirenas de mercurio Amargord
66 César Cunqueiro González-Seco (1941) No Eurídice de nuevo Trea
67 Cesar Ibáñez París (1963) Églogas invernales Vitruvio
68 Chantal Maillard (1951) Hilos Tusquets
69 Christoph Martin Wieland (1733-1813) Juno y Ganímedes Bartleby Editores
70 Clara Janés (1940) Espacios traslúcidos Casariego
71 Concha Castro (1968) Es tiempo de vivir Torremozas
72 Concha Martinez Miralles (1962) Libertad condicionada Torremozas
73 Dai Wangshu (1905-1950) Mis recuerdos La poesía, señor hidalgo
74 Daniel Aldaya Marín (1976) SMS Calambur
75 Daniel Macías Díaz (1965) Las aventuras de Imperio Sevilla Baile del Sol
76 David Álvarez Mar eterno Libertarias
77 David Coll Rodríguez (1971) La sed inmortal Jirones de Azul
78 David Escamilla (1969) La casa del tiempo Huerga y Fierro
79 David González (1964) Algo que declarar Bartleby Editores
80 David Moreno Hernández (1978) Parole, parole y otras palabras Trashumantes
81 Denise Levertov (1923-1997) Arenas del pozo La poesía, señor hidalgo
82 Diana Bellesi (1946) La voz en bandolera Visor
83 Diego González (1970) Mudanzas en los bolsillos Ellago
84 Diego Martínez Torrón (1950) Adagio al sol Algaida
85 Diego Medrano Fernández (1978) El viento muerde La Garúa
86 Dolan Mor (1968) Nabokov's butterflies Editorial Aqua
87 Dolors Alberola (1952) El ojo y el tiempo Vitruvio
88 Domingo López (1967) Suburbia Point de lunettes
89 Eduardo Castro (1948) Razón de vida Alhulia
90 Eduardo Castro (1948) Razón de vida Alhulia
91 Eduardo Jordá (1956) Instante FJML Vandalia
92 Eduardo Lizalde (1939) A la caza del tigre Visor
93 Eduardo López Pascual (1939) El tiempo que nos queda Vitruvio
94 Eduardo Milán (1952) Índice al sistema del arrase Baile del Sol
95 Eduardo Mitre (1943) Vitrales de la memoria Pre-Textos
96 Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí Bartleby Editores
97 Eduardo Moga (1962) Haikus del tren El Gaviero
98 Eladio Orta (1957) Antisonetos Baile del Sol
99 Elena Burgos Teorema Libertarias
100 Elvira Calvo Pájaro del sueño Libros del minotauro
101 Emilio Arnao (1966) Entre la carne y la rosa Calima
102 Emilio Ruiz Barrachina (1963) Arroyo Sial/Contrapunto
103 Enrique Juncosa (1961) Bahía de las banderas Pre-Textos
104 Enrique Villagrasa González (1957) Líneas de Luz Olifante Ediciones
105 Ernesto Pérez Zúñiga (1971) Cuadernos del hábito oscuro Candaya
106 Eugenia Muñoz M. Ser de mujer Torremozas
107 Eusebio Lahoz Rozas (1976) Envío sin cargo Renacimiento
108 Ezequías Blanco Rubio (1952) Los caprichos de Ceres Devenir
109 Faustino Barriuso (1950) Una súbita esquina Hiperión
110 Federico Gallego (1953) Los poetas invisibles y otros poemas Visor
111 Fernando Aínsa Amigues (1937) Aprendizajes tardíos Renacimiento
112 Fernando Anaya (1975) Mecánica del desvelo Huerga y Fierro
113 Fernando Cañas (1964-2004) Diamante roto EH Ediciones
114 Fernando Gómez Aguilera (1962) Manchas ciegas Icaria
115 Fernando Ortiz (1947) Galería de espejos Hiperión
116 Fernando Quiñones (1930-1998) Crónicas de Al-Andalus EH Ediciones
117 Fernando Sánchez Mayo (1956) El alma en los ojos Asociación Cultural Astro
118 Francisca Aguirre (1930) Nanas para dormir desperdicios Hiperión
119 Francisco Alvarez Velasco Las aguas silenciosas Trea
120 Francisco Cenamor (1965) Asamblea de palabras Vitruvio
121 Francisco Croissier (1958) Esta noche en el baile Baile del Sol
122 Francisco Onieva Ramírez (1976) Perímetro de la tarde Rialp
123 Francisco Seijo (1967) Arritmias Vitruvio
124 François Cheng (1929) La escritura poética china seguido de una antología de poemas de los Tang. Pre-Textos
125 Gabriel Insausti (1969) Vida y milagros Pre-Textos
126 Gabriel Moreno (1977) Londres y el susurro de las amapolas Editorial Omicron
127 Georg Johannesen (1931-2005) Antología poética : Ars moriendi, Ars vivendi y otros poemas Bassarai Ediciones
128 Germán Guirado (1975) Menos tú El Gaviero
129 Ghérasim Luca (1913-1994) El inventor del amor / La muerte muerta La poesía, señor hidalgo
130 Gioconda Belli (1948) Fuego soy apartado y espada puesta lejos Visor
131 Giuseppe Ungaretti (1888-1970) El dolor Igitur
132 Gloria Nistal Rosique Poemas del amor diverso Sial/Fugger
133 Gonzalo Escarpa (1977) Fatiga de materiales Trashumantes
134 Gottfried Benn (1886-1956) Obras completas I, II y III Calima
135 Gracia Iglesias Lodares (1977) Distintos métodos para hacer elefantes Amargord
136 Guillermo de Jorge (1976) Corporeidad de la luz Ediciones Idea
137 Guojian Chen (1939) Lo mejor de la poesía amorosa china Calambur
138 Harold Pinter (1930) Poemas (2007) Visor
139 Héctor Álvarez (1948) Tirando de la cadena Poesía eres tú
140 Héctor Arnau (1976) Y el hambre y los ciegos Huesos Húmeros
141 Henrik Nordbrandt (1945) Armenia Bassarai Ediciones
142 Hermann Broch (1886-1951) En mitad de la vida Igitur
143 Herme Donis (1951) Latidos Amargord
144 Hilda Doolittle (1886-1961) Helena en Egipto Igitur
145 Hugo Gutierrez Vega (1934) Antología con dudas Visor
146 Ignacio Caparrós (1955) Templos vacíos Renacimiento
147 Ignacio Elguero (1964) Materia Hiperión
148 Indio Zammit Elegí fracasar Bohodón Ediciones
149 Inmaculada Luna (1966) El círculo de Newton Baile del Sol
150 Inmaculada Sánchez Alarcón (1968) Pasos en el aire Devenir
151 Isabel Pérez Montalbán (1964) Siberia propia Bartleby Editores
152 Isel Rivero (1941) Las noches del cuervo Vitruvio
153 Isidro Hernández (1975) El ciego del alba Pre-Textos
154 Isusko Larrinaga (1974) Bilbainadas Celya
155 Itziar Minguez Arnaiz (1972) Luz en ruinas Visor
156 Ives Bonnefoy (1923) Tarea de esperanza. Antología Pre-Textos
157 Jack Kerouac (1922-1969) Libro de jaikus Bartleby Editores
158 Jacobo Serradilla Spínola A veces camino en el sentido contrario Jirones de Azul
159 Jaime Alejandre El rencor Amargord
160 Jaime García Maiquez (1973) Otro cantar Pre-Textos
161 Jane Kenyon (1947) De otra manera Pre-Textos
162 Javier Corcobado (1963) Yo quisiera ser un perro El Gaviero
163 Javier García Rodríguez (1965) Estaciones KRK Ediciones
164 Javier Martín Ríos (1970) Arde Shanghai Alhulia
165 Javier Peñas Navarro (1956) Agua tinta en sangre Vitruvio
166 Je-Chun Park (1945) La canción del dragón y otros Verbum
167 Jesús Fernández Palacios (1947) Signos y segmentos Calambur
168 Jesús Fonseca (1952) Con palabras de carne Sial/Fugger
169 Jesús Jiménez Dominguez (1970) Fundido en negro DVD
170 Jesús Losada (1962) Los paréntesis imantados Celya
171 Joan Margarit (1938) Casa de misericordia Visor
172 Joaquín Benito de Lucas (1934) Los senderos abiertos Rialp
173 Joaquín Iriarte Callejas El segundo principio de la termodinámica Ediciones Idea
174 Joaquín Ortega Parra (1934) Morir es un estado permanente Aguaclara
175 Joaquín Pérez Azaustre (1976) El precio de una cena en Chez Moritz Algaida
176 Jorge de Arco (1967) La constancia del agua La Garúa
177 Jorge Galán (1973) Breve historia del alba Rialp
178 Jorge González Aranguren (1938) Qué perezosos pies Trea
179 Jorge Martín (1981) Más x que un sex-shop Vitruvio
180 Jorge Riechmann (1962) Conversaciones entre alquimistas Tusquets
181 Jorge Valdés (1955) Los alebrijes Hiperión
182 Jorie Graham (1950) La errancia DVD
183 José Alcalá-Zamora (1939) Versos del amor muerto Sial/Contrapunto
184 José Antonio Bable (1962) Presente anterior Pre-Textos
185 José Antonio Muñoz Rojas (1909) Las sombras Pre-Textos
186 José Antonio Ramírez Lozano (1950) Corambo DVD
187 José Barba Aquí el Mediterráneo Vitruvio
188 José Carlos Llop Carratalá (1956) La avenida de la luz Lumen
189 José Cereijo (1957) Música para sueños Pre-Textos
190 José Corredor-Matheos (1929) Un pez que va por el jardín Tusquets
191 José Daniel Espejo (1975) Música para ascensores Editora regional de Murcia
192 José Fernández de Soto (1960) Aprender a irse Hiperión
193 José Luis Alegre Cudós (1951) Poemas Olifante Ediciones
194 José Luis de Juan (1956) Versión del Este DVD
195 José Luis de la Vega Allende (1953) Poesía de miedo Olifante Ediciones
196 José Luis Gómez Toré (1973) Fragmento de un cantar de gesta Pre-Textos
197 José Luis Martínez (1959) Florecimiento del daño Visor
198 José Luis Olaya Cerca de tu memoria Gatoverde Ediciones
199 José Luis Vidal Carreras (1954) Horas y uvas Aguaclara
200 José Lupiañez (1955) La edad ligera EH Ediciones
201 José María García Domínguez y otros Sonidos secretos Jirones de Azul
202 José María Muñoz Quirós Ternura extraña Asociación Cultural y Poética "Atril" de Salamanca
203 José María Prieto 50 koan contemporáneos Miraguano
204 José María Prieto Haiku a la hora en punto Vitruvio
205 Josefa Parra Ramos (1965) La hora azul Visor
206 Josela Maturana (1959) Principio de la desolación EH Editores
207 Juan Antonio González Iglesias (1964) Eros es más Visor
208 Juan Antonio Marín (1968) Ciudad iluminada Vitruvio
209 Juan Carlos Abril (1974) Crisis Pre-Textos
210 Juan Carlos Friebe (1968) Las briznas Point de lunettes
211 Juan Carlos López Cantos Los ingenios del tedio Devenir
212 Juan José Almagro Iglesias (1966) El hombre bañera Bartleby Editores
213 Juan Pedro Carrasco García (1964) Puertas mal cerradas Vitruvio
214 Juan Polo Laso (1935) Mi voz enajenada Vitruvio
215 Juanjo Barral (1962) 1028 olas Baile del Sol
216 Julen A. Carreño (1984) La inquietud de las estatuas Hiperión
217 Julia Uceda (1925) Zona desconocida FJML Vandalia
218 Julio César Quesada Galán (1978) Tres veces luz La Garúa
219 Julio Espinosa (1974) NN Gens
220 Julio Martínez Mesanza (1955) Entre el muro y el foso Pre-Textos
221 Julio Prieto (1968) Sedemas Vitruvio
222 Karmelo Iribarren (1959) Ola de frío Renacimiento
223 Laura Rodríguez Pombo (1980) Dedos de hojalata Vitruvio
224 Leonor Martín Merchán Tálamo Asociación Cultural y Poética "Atril" de Salamanca
225 Leopoldo Alas (1962) Concierto del desorden Calambur
226 Lucas Rodríguez Luis (1978) Sueños de síntesis Baile del Sol
227 Luis Artigue (1974) Tres, dos, uno, jazz Fundación Jorge Guillén
228 Luis Bagué Quilez (1978) Un jardín olvidado Hiperión
229 Luis Frayle Delgado (1931) Canciones del arco Verbum
230 Luis Luna (1975) Cuaderno del guardabosque Amargord
231 Luis Rogelio Nogueras (1945-1986) Hay muchos modos de jugar Visor
232 Luisa Futoransky (1939) Següana Barrosa EH Ediciones
233 Mada Alderete Vincent (1959) La casa sin llaves Baile del Sol
234 Magdalena Lasala (1958) Y ahora tú pasas la mano osadamente Huerga y Fierro
235 Manuel Gahete Jurado (1957) Mitos urbanos Algaida
236 Manuel García (1966) Poemas para perros Point de lunettes
237 Manuel Jurado López (1942) En cielo ajeno Algaida
238 Manuel Jurado López (1942) El hombre inesperado Celya
239 Manuel Lara Cantizani (1969) El invernadero de nieve DVD
240 Manuel Martínez García Ellas, pronombre pasional Calima
241 Manuel Moya (1960) Interior con islas Pre-Textos
242 Manuel Padorno (1933-2002) Edernia Tusquets
243 Marga Clark (1944) El olor de tu nombre Huerga y Fierro
244 Margarita Souviron La palabra que nombra Torremozas
245 María Antonia González Macho El delirio del ángel Editora regional de extremadura
246 María Antonio Ortega (1954) Imaginaciones y rarezas, postales, recuerdos, souvenirs Devenir
247 María do Cebreiro Rábade (1976) Objetos perdidos Trea
248 María Eloy García (1972) Cuanto dura cuanto El Gaviero
249 María García Zambrano (1973) El sentido de este viaje Aguaclara
250 María Jesús Mingot (1959) Hasta mudar en nada Bartleby Editores
251 Ajo Ajo II. Micropoemas Arrebato Libros
252 María Luisa Blanco En tu mirada Poesía eres tú
253 María Paz Moreno (1970) Invernadero Renacimiento
254 María Rosal (1961) Discurso del método Aguaclara
255 María Rosal Fernán-Núñez (1961) Síntomas de la devastación Algaida
256 María Salgado (1984) Ferias Universidad Popular José Hierro
257 María Salvador Cabrerizo (1986) El origen de la simetría Icaria
258 María Sanz (1956) Luna de capricornio Aguaclara
259 Mariano Peyrou (1971) Estudio de lo visible Pre-Textos
260 Mariano Valverde Ruíz (1958) El fuego del instinto Vitruvio
261 Mario Benedetti (1920) Canciones del que no canta Visor
262 Mario Campaña (1959) Aires de Ellicott City Candaya
263 Marta López Vilar (1978) De sombras y sombreros olvidados Amargord
264 Marta López Vilar (1978) La palabra esperada Hiperión
265 Martín López-Vega (1975) Gajos Pre-Textos
266 Matías Miguel Clemente (1978) Los Límites La Garúa
267 Mercedes Gómez Blesa (1964) Los nuevos bárbaros Huerga y Fierro
268 Migue Angel Gara (1970) Gérmenes y momentos Amargord
269 Miguel Angel Muñoz Sanjuán (1961) Cartas consulares Calambur
270 Miguel Argaya Roca La ciudad, el deshielo, la palabra Devenir
271 Miguel Bermejo (1952) Lúpulo Fernandes de Silva Icaria
272 Miguel Galanes (1951) La vida por dentro Huerga & Fierro
273 Miguel García Posada (1944) Días precarios Visor
274 Miguel Salas Díaz (1983) La luz Hiperión
275 Miguel Veyrat (1938) Instrucciones para amanecer Calima
276 Milan Richter (1948) El silencio de los árboles en Hyde Park La poesía, señor hidalgo
277 Mills Fox Edgerton (1931) Dame la mano Vitruvio
278 Miquel López Crespí (1946) El sueño herido Devenir
279 Miriam Jurado (1977) La muchacha del mar Rojo Renacimiento
280 Nacho Buzón (1977) Suite de una estrella Baile del Sol
281 Nathan Zach (1930) Continente perdido Visor
282 Nemesio Martín Santamaría Viejo, hidalgo y pobre Aguaclara
283 Olga Guadalupe Mella De amor tan solo Vitruvio
284 Olga Xirinacs Díaz (1936) La casona en el parque Editorial Omicron
285 Omar García Obregón (1966) Resistencia en la tierra Verbum
286 Omar Lara (1941) Papeles de Harek Ayun Visor
287 Oscar Curieses (1972) Sonetos del útero Bartleby Editores
288 Pablo Guerrero (1946) Escrito en una piedra Visor
289 Paula Nogales Romero (1966) Vicios Ocultos Baile del Sol
290 Pedro Enriquez (1956) Ciudad en obras Alhulia
291 Pedro Guerrero Ruiz (1945) Levedad de la ceniza Aguaclara
292 Pedro Luis Ladrón de Guevara (1959) Escarcha sobre la lápida Huerga y Fierro
293 Pepa Cantarero Cortés Conversaciones con el nicho 612 Devenir
294 Peru Saizprez (1971) Un corazón con pelos Arrebato Libros
295 Philip Larkin (1922-1985) Las bodas de Pentecostés Lumen
296 Pilar Sanabria (1963) Efectos personales Celya
297 Rafael Cadenas (1930) Obras entera en verso y prosa. Pre-Textos
298 Rafael Camarasa (1963) Cromos Demes
299 Rafael Fombellida (1959) Canción oscura Pre-Textos
300 Rafael González Serrano (1955) Presencias figuradas Vitruvio
301 Rafael José Diaz (1971) Antes del eclipse Pre-Textos
302 Ramón García Mateo (1960) Como otros tienen una patria Algaida
303 Raúl Quinto (1978) Grietas. Poemas del Cabo de Gata La Garúa
304 Renée Vivien (1877-1909) Poemas Igitur
305 Reyes Cáceres Molinero Vivir en ámbar Verbum
306 Ricardo Díez Pellejero (1971) El cielo del sol mecido Olifante Ediciones
307 Rodolfo Häsler (1958) Cabeza de ébano Igitur
308 Rodolfo Hinostraza (1941) Poesía completa Visor
309 Rodrigo Galarza (1972) Odiseo en Lavapies Amargord
310 Rodrigo Galarza (1972) 17 tangos y algo más Amargord
311 Rómulo Bustos (1954) Sacrificiales Ventisiete letras
312 Rosa Diaz (1946) Los campos de Dios Alhulia
313 Rosana Curiel Defossé (1957) El buen amor siempre tiene dientes en la boca Baile del Sol
314 Rubén Bonifaz Nuño (1923) Luz que regresa Visor
315 Rubén Martín (1980) Radiografía del temblor Renacimiento
316 Rufino Félix Morillón La soledad de las arenas Algaida
317 Ryszard Kapuscinski (1932-2007) Poesía completa Bartleby Editores
318 Sagrario Torres Calderón (1922-2006) Esta espina dorsal estremecida Torremozas
319 Sandro Penna (1906-1977) Cruz y delicia. Extrañezas Lumen
320 Santiago Aguaded Landero (1962) Libro de los mendigos Baile del Sol
321 Sara Herrera Peralta (1980) La selva en que caí Torremozas
322 Sara Mesa Villalba (1976) Este jilguero agenda Devenir
323 Seamus Heaney (1939) Distrito y circular Visor
324 Sebastiano Grasso (1963) El talco bajo las bailarinas Huerga y Fierro
325 Silvano Andrés de la Morena (1953) Castilla, roca y verbo Celya
326 Siri Hustvedt (1955) Leer para ti Bartleby Editores
327 Soledad Fariña (1943) Se dicen palabras al oído Torremozas
328 Soledad Zurera López (1947) La blusa violeta JCL Barrio de Maravillas
329 Stephen Spender (1909-1995) Ausencia presente y otros poemas Lumen
330 Teresa Domingo Català (1967) Compasión en el tiempo de los locos Editorial Omicron
331 Tina Escaja (1965) Código de barras Celya
332 Tomás Hernández Molina (1946) Última Línea Hiperión
333 Tomás Segovia (1927) Llegar Pre-Textos
334 Varios Pulir huesos Galaxia Gutenberg
335 Varios Jaikus inmortales Hiperión
336 Varios Luna en la hierba Hiperión
337 Varios La diferencia entre Pepsi y Coca-Cola. Antología Vitruvio
338 Verónica Volkow (1955) Litoral de tinta Renacimiento
339 Vicente Martín Martín (1945) Soliloquios en gris Amarú Ediciones
340 Vicente Martín Martín (1945) He aquí que aún me queda el dolor Vitruvio
341 Vinyet Panyella (1954) Taller Cézanne La Garúa
342 Viola Fischerová (1935) Antología poética Bassarai Ediciones
343 Violeta C. Rangel (Manuel Moya) (1960) Cosecha roja Baile del Sol
344 W.H. Auden (1907-1973) Los señores del límite Galaxia Gutenberg
345 William Carlos Williams (1883-1963) Los cuadros de Brueghel Lumen
346 William Ospina (1954) Poesía 1974-2004 La otra orilla
347 Xelo Candel Vila La arena Torremozas
348 Yaiza Martínez Montesdeoca (1973) El hogar de los animales Ada Devenir
349 Yannis Ritsos (1909-1990) Fedra Acantilado

martes, 19 de febrero de 2008

Babelia, tercera semana de febrero, 2008. Arenas del pozo. Denise Levertov,

Una sola reseña de poesía la pasada semana en Babelia. El libro se titula "Arenas del pozo", lo escribió Denise Levertov y lo traduce José Manuel Rodríguez Herrera. Edita La Poesía, señor hidalgo. La reseña la escribe Martín López-Vega, que hace un par de guiños a sus amigos, pero al que hay que agradecerle que haya sacado este poemario a la luz, poemario que afortunadamente nos había sido enviado como parte del concurso de mejores poemarios 2007.

La objetividad de Martín la suponemos alta en este caso: 10/ 10

Y la objetividad del colectivo Addison de Witt en este caso también creemos que lo es: 9 / 10

Hace poco hablamos de los poetas y de la metáfora. Denise Levertov (1923-1997) no es una poeta que se prodigue en un lenguaje metafórico, aunque sí profundamente visual y descriptivo. Su lenguaje es sencillo y directo pero a la vez contiene una gran intensidad lírica y un ritmo musical sorprendente. En este sentido, atención señores del fundamento endecasílabo, Denise decidió romper con el erróneamente entendido equivalente a nuestro endecasílabo, el pentámetro yámbico anglosajón, e investigar en la línea abierta de innovación métrica creada por William Carlos Williams. Pero quizás su característica más importante sea su lenguaje visionario, lenguaje que la entronca y la hace heredera, en este aspecto obviamente, de dioses de la categoría de Hart Crane o Walt Whitman.

Para Denise, la poesía es "una cierta clase de iluminación de revelaciones que ayudan a sobrevivir, a sobrevivir en espíritu a la vez que en cuerpo". Ve a los poemas capaces de "iluminar lo que sentimos pero que no sabemos que sentimos hasta que es articulado".

Precisamente la importancia del ritmo y la música en la poesía de Denise quizás ha llevado a que hasta la fecha no haya sido una poeta traducida al español, dada su enorme dificultad. Pero el traductor, José Manuel Rodríguez Herrera realiza un notable esfuerzo por llevar el tono de la poeta a nuestra lengua y, además, la edición es bilingüe, lo que permite además disfrutar en su plenitud del lenguaje poético y musical de la autora, para la cual los encabalgamientos son cruciales, algo que resulta muy difícil de plasmar en la traducción.

Denise vivió practicamente todas las guerras brutales del siglo XX y lo hizo desde una postura activa tanto en lo que se refiere a su antibelicismo como a su preocupación por el medio ambiente. Aunque durante años su poesía se tiñó de una fuerte orientación política, siempre mezclada de un sentido visionario y casi profético, en sus últimos años, periodo al que pertenece este libro, se ubicó en una especie de plataforma espiritual que le permitió observar el mundo con una enorme comprensión, evitando el nihilismo, y alcanzar momentos de alegría, pero también de apertura al misterio y a la belleza. Así se explica ella sobre un tema que hemos tratado en varias ocasiones en este blog: la posibilidad de escribir sin mirar el horror. La poeta lo responde con una pregunta:

"The yellow tulip in the room's warmth opens./ Can I say it and not seem to taunt/ all who live in torment?"

A la vez es capaz de disfrutar de sus sentidos y de tratar de penetrar en el centro del espíritu, como base de la totalidad. Una base espiritual que pone en nuestras manos:

"...when you seem to yourself/ nothing but a flimsy web/ of questions, you are given/ the questions of others to hold/ in the emptiness of your hands,/ songbird eggs that can still hatch/ if you keep them warm..../ You are given the questions of others/ as if they were answers/ to all you ask."

La poeta encuentra a Dios en la naturaleza pero también "en las pasiones humanas, crueldades, conceptos, crímenes, y en el ejercicio de la virtud". Sin embargo es la naturaleza la que cataliza todas estas fuerzas y nos permite notar la presencia de lo divino. Para ella la naturaleza es una realidad paralela a la actividad humana, una fuente de renovación y retiro.

"Un mundo
que, aunque coincidente, es paralelo al nuestro.
Lo llamamos «Naturaleza» y al tiempo nos cuesta
admitir que nosotros también somos «Naturaleza»".

El poemario "Arenas del pozo" está construido sobre la base de "Evening Train", su antecesor, que conmemoraba su mudanza a la costa del Pacífico norte, a Seattle, y su admiración a la naturaleza circundante. En Denise se refleja un impulso por penetrar en el mundo espiritual que se filtra en el mundo físico, a través precisamente de una intensa observación de la naturaleza. Cada poema es casi un ejercicio espiritual para sobrevivir al mundo y para revelar la alegría y evidencia de lo que para ella es un seguro creador.

Levertov se convirtió al catolicismo en sus últimos años, aunque siempre lo hizo alejada de dogmas, siempre coqueteando con la duda y la creencia, lo conocido y lo desconocido. Pero más que en el catolicismo, su herencia espiritual más importante proviene del movimiento hasídico, con claras influencias orientales.

"I see no reason why purgatory / may not be reincarnation"

"Arenas del Pozo" se divide en ocho partes. Vamos a ser breves esta vez porque el libro es largo y tampoco queremos extendernos demasiado y acabar aburriendo.

La primera parte, "Primavera de cuervos", es una muestra clara de esa fusión de naturaleza y espiritualidad ya comentada, no exenta de preguntas incómodas a su Creador:

"Como si el mundo fuera un pensamiento
de Dios y después dejara
de pensar. La atención divina
distraída."

Imagen y reflexión se aúnan en el magnífico comienzo de "Manos vacías":

"Por la noche los cimientos se hunden.
La imagen de Dios se forjó
a golpes de aleación. Un leve estrépito
al rodar de su nicho."

Con el título de la segunda parte, "Visitas al otro mundo paralelo", la poeta hace referencia a una visión de la naturaleza dualista en su incorporación del ser humano. En algunos poemas, la sombra de William Carlos Williams es muy evidente como en el caso de "El autobús de las 6:30". Impresionante por otra parte el poema "Noche de San Juan":

"...
la montaña
se aparta de tanta pompa,
de tanta vanidad superficial,
y va a la deriva sobre el horizonte,
fantasmal, irresoluta, más parecida
a una polilla blanca y frágil
que a la tensión masiva
de rocas, de su osamenta, bajo
su carne de nieve."

Y sorprende también su capacidad para detener cada instante:

"Los copos,
suaves en el aire apaciguado,
no cesaban de caer. El silencio
se hizo más y más profundo. El día, corto,
quedó suspendido, interminable."

La tercera parte del libro, "Debería ser visible", breve en relación a las otras, comienza con el poema "Protestas en una zona nuclear", que termina con un intento de acercamiento de la poeta con la tierra:

"Poco a poco
mi rechazo fue relajándose, aprendí
casi a amar
la tierra seca y hostil, su polvorienta vegetación
de matorrales secos, esparcidos por un viento que no cesa;
sentí ganas de inclinarme
a besar ese rostro de lepra."

En esta parte la poeta se acerca también a la naturaleza exterior a la tierra, al espacio, como si el hombre fuera observado desde el exterior.

Anamnesis es la cuarta parte. En ella destaca el poema "Anamnesis en la falla", que termina así:

"En cada pájaro
un viaje tempestuoso.

En cada cruz
inclinada, sueños
humanos,
nubes,
el cambio
de estaciones.

Y en cada tumba.

En cada éxtasis,
ímpetu. Edificio
oscuro, luz de fondo, mayor que
casa o tumba. Oro
blanco en su aura. "

La quinta parte, "Representaciones", consiste en un sólo poema con varias partes, de un contenido narrativo bastante elevado, y por tanto, con un menor interés poético para nosotros. En dos poemas la autora vuelve al pasado. Destaca por su calidad el poema final, "Tiempo recuperado", de una enorme belleza formal.

La sexta parte, también breve, se titula Raga y gira en torno al placer de la música, con homenajes a Haydn, Brückner, Bäch, etc.

En la séptima parte, Viento del sur, Denise se centra en mayor medida en la unidad de la naturaleza y el hombre, y en como la observación es tanto un estado del ser como del llegar a ser. En esta parte, Levertov también medita sobre el carácter sagrado de ese regalo que llamamos lenguaje, y hay numerosos guiños metapoéticos.

Lenguaje primario

Si queda algún rastro de la lengua de Ur entre nosotros,
furtiva como un pterodáctilo pigmeo
en el bosque, avistado a veces al alba,
posado en cables de teléfono, o como
peces prehistóricos descubiertos en la gruta
más profunda del océano, esa sería la exclamación,
universal en cualquier sonido, la triunfante,
de asombro, esa interjección infantil, «¡Esto!, ¡Esto!»,
que muestra y propone un objeto, el que sea,
la afirmación antes de ser nombrada.

Esta penúltima parte termina con el poema "Himno a la oscuridad" que comienza de esta brillante forma:

"La belleza gruñe en la fértil penumbra.
No turbes
su brillo. Las sombras
no son ardides diseñados
para confundirte. Crecen
con sutil sencillez desde su raíz,
silencio.

Y las palabras que
soltamos antes de que podamos dudar
de su rareza son puentes flotantes
(¡rápido!, ya estás al otro lado) para
oscurecer su luz,
deslustre en plata vieja,
bronce sepultado."

En la última parte, "Cerca de un lago", Levertov muestra de manera más clara su evocación de la fe cristiana a través de unos poemas que enseñan el camino recorrido por la autora desde la sorpresa hasta la adoración:

"Las aves flotan en las corrientes de aire.
¿Aliento sagrado? No, no es el aliento de Dios,
pareciera, pero Dios
es el aire envolviendo la entera
circunferencia del ser.
Somos nosotros quienes respiramos, dentro, fuera, dentro, lo
sagrado,
hojas agitadas, nuestras alas
elevándose, erizadas
..."

El tono del poemario a estas alturas roza el misticismo, siempre bienvenido para este grupo paradójicamente ateo:

"Que el milagro
es posible,
posible y esencial,
vale para todos los
«puristas de la imaginación»,
poetas o no.
¿Pueden las mentes intricadas
nutrirse
de conceptos,
como epifitos que florecen
en un alto dosel?
¿Pueden
subsistir con la luz,
con la mitad
de la metáfora que no está
enraizada en el polvo, los granos
de arena,
el barro carnal?
..."

Aún así hay varios poemas donde se muestra una religión a veces dubitativa pero firme al final, y de esa firmeza nace su último poema: "Misterio supremo".

Hay que agradecer a la editorial "La poesía, señor hidalgo" el que nos haya traído este magnífico volumen de poesía de Denise Levertov, inédita en España. Esta poeta escribió un gran número de poemarios y sería interesante que algún editor se animara a sacar al mercado una antología de esta autora, testigo directo y visionario de una de las etapas más convulsas de la historia de la humanidad. Para aquellos que quieran saber más de ella, u orientarse sobre la posible antología, aquí dejamos un excelente artículo disponible en Internet sobre la autora:

http://findarticles.com/p/articles/mi_qa3777/is_199710/ai_n8769833/pg_1


En conclusión, un libro especialmente recomendable de una poeta que por fin llega traducida a nuestro país. Un poemario que aúna a la vez mística y cotidianidad, capaz de atrapar la epifanía del momento espiritual y sensitivo. En él, los lectores encontrarán esa iluminación de revelaciones que ayuda a sobrevivir, a sobrevivir en espíritu a la vez que en cuerpo. Poesía, en resumen.

Valoración del libro "Arenas del pozo": 8,5 / 10

Gracias a todos y feliz semana.

domingo, 17 de febrero de 2008

El Cultural, tercera semana de Febrero, 2008. Luis García Montero. Vista Cansada

Hola a todas y todos,

Cómo hemos comenzado el año. Mediattack.

Nos toca dios esta semana. Hablar de dios no es fácil, especialmente desde el ateísmo más crudo.

El cómo ha llegado Luis García Montero a su estatus actual daría para demasiado espacio y quizás sería aburrido. Si algo distingue a este señor, muy por encima de su capacidad como poeta, es su capacidad de seducción a poetas más mayores y por supuesto su extraordinaria habilidad para las relaciones sociales, como cualquiera que haya hablado con él habrá podido comprobar. A continuación un poco de biografía. Estaremos encantados de rectificar en todo aquello en lo que nos equivoquemos.

Una primera pregunta: ¿Luis eligió de manera casual a Rafael Alberti para su tesis doctoral?. ¿Habría elegido a Rafael si no hubiera estado vivo?. Pregunta imposible de responder. El cómo una persona pasa de hacer una tesis sobre un poeta tan popular como lo fue Rafael y logra convertirse en su secretario personal es una primera prueba de la habilidad de Montero para las relaciones sociales.

Leíamos hace no mucho un artículo que tiene ya tiempo y que no hemos podido encontrar. En él se hablaba del momento en el que, en un aula repleta de gente, en Madrid, creemos que un curso de verano, Rafael básicamente nombraba a Luis su sucesor, como si la poesía fuera una suerte de monarquía por elección. Desde ese momento, la carrera de Montero no hizo sino subir. En 1982 ganó el opusino premio Adonais por la obra "El jardín extranjero", premio no exento de polémica. De hecho la decisión se retrasó por la acalorada discusión que hubo dentro de la sala de deliberaciones, quizás porque el libro de Luis no era el mejor poemario.

Desde ahí Luis siguió publicando con la ayuda de Hiperión hasta que Visor lo lanzó al estrellato definitivo con el premio Loewe de 1994, que el año anterior había ganado su íntimo amigo Felipe Benítez Reyes, casualidades de la vida. Casualidades también, en el 96 Felipe cambió a Tusquets y dos años más tarde lo hizo Luis.

Llegados al presente, tras una boda también bendecida por la diosa fortuna que sin duda le abrió todavía más al universo mediático de los todopoderosos de la cultura popular, llegamos como último capítulo al hecho de que parece que Ángel González nombró a Luis albacea de su obra. Hasta aquí termina este brevísimo apunte biográfico que culmina con el lanzamiento de la colección de poesía "Palabra de honor".

Esta colección no es otra colección más. Esta colección recién inaugurada es la apuesta madrileña para hacer frente al monopolio Tusquets, y crear un duopolio en cuanto a poetas mediáticos candidatos al nacional se refiere. En este sentido, es muy importante destacar que el propio Luis García Montero, junto con Chus Visor en segundo plano, va a ser el director de la colección de poesía. Y que ya se nos anuncian nuevos nombres de la colección entre los que destaca el de su amigo Felipe. Por tanto, estamos básicamente ante una operación de toma de poder para lograr la colección de poesía más importante de España, que a su vez va a estar dirigida por un poeta que si ya era poderoso antes, ahora va a ser verdaderamente el nuevo dios, el new Pope, porque todo el mundo poético va a querer estar en ella. Tiempo al tiempo. Luis es una persona muy inteligente. La importancia que ha tenido Tusquets en los últimos años ha sido enorme y él no tenía control. Destaca especialmente que los últimos premios nacionales concedidos se han alejado mucho de su línea poética, de la de sus amigos, y de Visor. Y aquí se trata de que las aguas vuelvan a su cauce y que Visor y Luis controlen mejor el "canon mediático" y digan qué tiene o no tiene calidad, porque quien la tenga será "palabra de honor" y quien no, será la nada. O Tusquets en el mejor de los casos. El resto, a mendigar premios y favores, a hacer ensayos de alabanza, para acceder al círculo de los elegidos.

Una sola cosa antes de empezar con la crítica propiamente dicha. La inflación también ha llegado a la poesía. El libro de García Montero, tan de izquierdas él, pero ya sabemos que tipo de izquierda, se vende en la Casa del Libro a 18 euros. Un poemario a 18 euros nos parece un escándalo, por mucho que lleve tapas duras, quién las quiere, y por mucho que la portada tenga ese aire gris de cortina recortada de hotel moderno que resulta tan poco atractivo fuera de su sitio natural.

Y comenzamos. La crítica la realiza el crítico residente en Visor Francisco Díaz de Castro. La objetividad del premio Melilla se mantiene en la línea de otras veces:

Objetividad a priori del crítico en este caso en nuestra opinión: - 10 / 10

Que cada uno lea la crítica y opine. Creemos que se define por sí misma.

A destacar también el panegírico y publicidad que se le hace a la editorial en el Cultural, como ya mencionasteis. Efectivamente, huele a pinza de esas extrañas, y como diría monseñor, antinatura. Realmente la trinidad Montero-Anson-Visor acojona un poco. Demasiado poder.

Nuestra objetividad, aunque curiosamente Luis nos cae bien en las distancias cortas, ya dijimos que es un maestro social, la pondremos a la altura de Francisco para no resultar sospechosos: -10 / 10.

Para los nuevos, el hecho de que nos pongamos esa nota significa que vamos a luchar por ser objetivos. No que vamos a tratar de destrozar el libro.

Comienza el libro con una dedicatoria a Almudena y con una cita en inglés de Eliot. Por favor, última broma con malicia, que alguno se haga pasar por extranjero y le hable a Luis en inglés y rápido. Para saber si ha habido progresión en su manejo del idioma.

El poemario está dividido en seis partes. La primera, Preguntas, de tan sólo dos poemas. En el primero Luis se dirige a un lector futuro, preocupado aparentemente por el olvido, y en el segundo, nos habla del tiempo y la memoria, que serán dos apoyos sobre los que girará el poemario. Se intuye ya en este comienzo que en general el poeta, como lo hacía Vicente Gallego la semana pasada, se va a apoyar, pensamiento único, en una métrica basada especialmente en el heptasílabo y el endecasílabo, aunque con un corsé menos apretado y amanerado que el del valenciano. El segundo poema es uno de los mejores del libro, especialmente en su final: "El tiempo es una mesa revuelta y una lámpara / que saca la cabeza de las sombras / igual que un nadador cuando respira".

Comienza la segunda parte del libro, la mejor de todo el poemario, denominada Infancia. Y es su primer poema, 1958, quizás el mejor del libro, tanto por la originalidad de la composición, tan ausente en el resto del poemario, como por el acierto de buena parte de los versos. Utiliza en este poema Luis una figura retórica que utilizará en el resto del poemario, con un uso y abuso nada acertado, pero que en este poema logra lucir. Nos referimos a la prosopopeya. Comienza el poema magníficamente: "Las fechas no son números, / o tal vez son el sueño / de números que sienten el tiempo sucedido".

Se observa además que en el poemario Luis mezclará reflexiones con poesía biográfica ("Nací muy de mañana"). Y se adivina también uno de los grandes defectos de Luis como poeta. Su incapacidad, en general, para lograr buenas metáforas y crear buenas imágenes, a pesar de los numerosos intentos. Ya hay un ejemplo en este mismo poema: "Yo no voy a juzgarlos, ni siquiera / en las magistraturas del amor, / dispuestas por oficio...").

El siguiente poema, "Ciudad nativa", está lleno de logros y de fallos, aunque el poeta sigue más acertado de lo que será la norma en el resto del poemario. De nuevo, un final muy logrado: "Hay recuerdos y árboles forzados a crecer / con la madera deshojada / de un lápiz de colores".

"Infancia", el siguiente poema, es el único que está construido en una única estrofa y en una única frase, de la que cuelgan multitud de subordinadas. El tono elegíaco es fuerte y roza la sentimentalidad amanerada pero consigue salvarse de ella, aunque caerá más tarde. A "Infancia" le sigue un poema dedicado a su padre, "Coronel García", mejor que el que dedica a su madre, poema largo como muchos de los que llenan el poemario, en el que el poeta consigue construir una atmósfera elegíaca a la que acompañan buenos versos: "El niño vive un mundo propio, / un tiempo que se queda sorprendido al bajar la marea, / como el agua parada entre las rocas". Un aburrido poema sobre el franquismo, "Un idioma", es seguido de otro de los mejores poemas del libro "Las comparaciones no son odiosas", en el que se mezcla la elegía con la reflexión, y las numerosas prosopopeyas se ven tocadas a veces con pequeñas pinceladas surrealistas. De la misma calidad y actitud es "Asientos reservados", que tiene uno de los mejores momentos del poemario: "Durante algunos años / aquel país de pétalos y espinas / giraba más deprisa que la Tierra".

Paradójicamente, esta segunda parte, la mejor del libro como habíamos dicho, tiene un penúltimo poema bastante regular, "No te quedes aquí", en el que parece que los recuerdos comienzan a repetirse. Y termina la segunda parte con un poema realmente muy flojo, "Domingos por la tarde", una evocación al fútbol, en el que el poeta parece haber escogido primero las palabras futboleras y haber escrito a continuación el poema. Un par de ejemplos: "A veces las infancias escapan de sí mismas / corren por la lluvia como en fuera de juego". O: "pero hay olas que tienen esa espuma / de las alineaciones".

La tercera parte, La Ciudad Que No Quiso Ser Palacio, es ya mucho más irregular que la segunda en cuanto a calidad. Los dos primeros poemas pasan casi desapercibidos, aunque anotamos para la lista del ego: "buscaba.../.../la ley de gravedad que fijase mi nombre". A estos dos primeros poemas le sigue uno de los mejores poemas de esta parte, "Primeros Versos", aunque se comienza a apreciar que cuando Luis sale del tono narrativo para cambiar al lírico, siempre suele utilizar los mismos sustantivos, lo cual denota cierta falta de recursos. En este caso, como en muchos otros, será la palabra "viento" la usada. En "Café Español", Luis continua abusando de la prosopopeya, y ya no lo hace de manera efectiva: "A la mesa del fondo / se acercaron mis años a preguntar por mí". "Universidad" es el otro buen poema de esta tercera parte. Aunque no es ni mucho menos un poema redondo ( "Almirantes bohemios de los amaneceres" es un verso bastante afectado), consigue comunicar bien sus sentimientos y de nuevo nos sorprende con lo que, visto de cerca, parece cierto surrealismo: "Maestros de verdad / son los que hacen posible que las aulas se llenen / de rosales helados, de ciudades / y hogueras minuciosos". El tono del poemario cae estrepitosamente cuando el poeta se torna político.

En "Defensa de la política", Luis logra el efecto contrario del que buscaba. Nos dice: "Cuando somos corruptos te llamamos corrupta. / Nuestra pobre avaricia tarda poco...". Hable por usted, Luis. Nosotros tenemos otros pecados que no tienen por qué ser los mismos que los suyos.

De tono panfletario y de nuevo fallido en su objetivo es el poema "Democracia", que comienza además con unos versos perfectamente cursis: "Venga a mí tu palabra / en los labios abiertos que me buscan / para morder la rosa de los amaneceres".

El poema "Rafael Alberti" resulta fallido. Esperábamos más de un poema dedicado a alguien que fue tan importante para el poeta. Además, termina Luis haciéndose un homenaje así mismo. Por segunda vez, la primera fue en el poema de su padre coronel, dice, pero esta vez para sí: "Orgulloso de mí, / vuelvo a ser el muchacho...". Y termina diciendo: "Una vez más me siento el elegido". Da cierto pavor este egocentrismo en vez de hablar del homenajeado.

Como anécdota secundaria, dice: "prefiero los aciertos a la mediocridad / del que cuenta los días y las sílabas". Como si tú no las contarás, querido amigo.

Y termina este parte con el poema "Primer amor", en donde el poeta falla para transmitirnos lo que otros grandes poetas sí que nos han transmitido al hablar del primer amor. El poema nos deja indiferentes. De nuevo, la ya a estas alturas irritante prosopopeya: "Yo contraté la noche para cerrar las puertas".

La cuarta parte lleva por título "Segundo tiempo", es la más larga y quizás donde se refleja en mayor medida la ausencia de genialidad de este poeta, al escribir sobre temas universales, como el anterior del primer amor, y poder por tanto comparar con otros poetas que sí han sido geniales en el tratamiento de dichos temas. En "Democracia Dos" el poeta nos anuncia que ya no cree en el comunismo y hace un leve intento de poesía económico-social ("El agua moja hoy / ... / las tarjeta de crédito que miran a otra parte"). A continuación, un homenaje a otro poeta, en este caso a Gil de Biedma en el poema titulado "Jaime", que resulta un poema fallido, de nuevo, por su incapacidad de comunicar ni en lo poético ni en lo narrativo. Le sigue el poema "Nueva York", también de un lirismo fallido, y donde se nota una preocupante falta de talento para hablar de la gran ciudad. La misma ausencia de brillantez, y de falta de comunicación, se repite en "Los hijos" o en "Morelia". El breve poema "Otras dudas" acentúa la caída en picado del poemario: "Lo peor / no es perder la memoria / sino que mi pasado / no se acuerde de mí". El siguiente poema, "Una mañana", confirma la impresión de que estamos leyendo las caras b, los descartes, de un poemario que si hubiera sido más breve habría ganado en intensidad y en calidad: "Envejecer / es una forma de buscar trabajo / en un difícil melodrama". En el poema "Las ciudades", de nuevo se le escapa el ego al autor: "me faltan doctores que citar con orgullo". Y de nuevo el nivel del poema es muy bajo cuando habla de temas generales, aunque los mezcle con experiencias propias: "Fui pisando mis dudas / en la madera de los escalones".

"Madrid", una ciudad sobre la que tan bien se ha escrito, de nuevo decepciona. Para los amantes de la anécdota, en este poema Montero menciona a sus famosos taxis. Está dedicado a varios visores incluyendo el primero.

"Mar Muerto", dedicado a Joan Margarit, que también va a publicar en esta colección, es el único poema bueno de esta larga parte. En éste sí funciona la alegoría y hay comunicación poética y poesía: "Resulta más difícil / flotar sobre la lluvia de una tarde". La palabra lluvia como otro de los sustantivos fetiche que el poeta utiliza cuando abandona la narración para hacerse más lírico.

Los tres siguientes poemas continúan la línea general "de relleno", con algún que otro verso especialmente amanerado: "...el jazmín sereno de la inmortalidad, / sus pétalos blindados por el sol de la tarde".

"Colliure", que el poeta visitó con Ángel González, es el último poema bueno de esta parte, aunque está lejos de alcanzar la altura poética que el asunto merece.

En el penúltimo poema de esta parte, "Resumen de los hechos", el poeta termina con el gran descubrimiento de que "al final sólo importan el amor y la muerte". Y termina Luis con "Despedida por hoy", donde, hablando de sí mismo, nos vuelve a recordar su ego: "Fue la posteridad / el sueño más rotundo de aquel joven".

La quinta parte, Punto y seguido, continúa el tono de la anterior, con una mayoría de poemas de escaso valor poético. A este grupo pertenecen los primeros poemas: "Aniversario", "Direcciones", "Memoria de la felicidad", dedicado a Felipe Benítez Reyes y su mujer, y "Pesadilla". De nuevo la agotadísima prosopopeya: "Una vieja escribiente perturbada / es la imaginación. Conozco su costumbre / de copiar y borrar /...". Y los pocos momentos líricos, de nuevo construidos con las mismas palabras fetiche del autor: "a caminar por esta playa / cuando seamos viento". El tono de bajo perfil continua hasta un pequeño poema, "Mi futuro y Heráclito" que parece un oasis en este final ya desencantado del libro: "Imprevisible amor de muchos años. / Nadie besa dos veces / a la misma mujer". Pero la alegría dura poco, y ya el siguiente poema, "No sé viajar sin ti" es uno de los peores del libro, reflejando una preocupante falta de originalidad y brillantez en las metáforas fallidas del poema: "Ordené las preguntas / en la parte derecha del cajón". El siguiente poema, "Maletas perdidas" adolece de los mismos fallos: "Una corriente viva de precios y etiquetas, / minuciosa lo mismo que la lluvia, / ordenará las perchas de lo que no seremos". Y que decir de esta comparación en "Parecidos": "Se parecen los árboles al bosque / como tu cuerpo se parece a ti". Termina esta parte con "La legitimidad del sol nevado", buen reflejo de lo que es el conjunto del poemario. Algunos atisbos de buen hacer ("Sin embargo las noches deberían saber / que una repetición de oscuridad / no es toda la memoria") se pierden en un conjunto en donde, en el mejor de los casos, nos quedamos indiferentes.

Termina el poemario en su sexta parte, Vista Cansada, que da título al libro, y que se compone de dos poemas. El primer poema, "Las Huellas", es un perfecto ejemplo de la mayoría de poemas del libro. Ausencia de genio, abuso de la prosopopeya y cierto egocentrismo ("Igual que estas palabras escritas con orgullo"). Y termina el libro con el poema "Vista Cansada", que en realidad parece pertenecer ya a otro libro. Muestra un desengaño y un cierto pesimismo que aparecen por primera vez. Insiste en la personificación ("Pierde el tiempos sus llaves / y yo busco mis gafas") pero es un buen poema. El poeta comunica y entendemos los motivos de su desilusión y pesimismo. Luis trata de cuidar los finales de sus poemas y de sus libros, y en este caso lo consigue.

En conclusión, "Vista Cansada" es un poemario muy irregular, con algunos buenos poemas, sin duda, en donde Luis muestra su oficio, pero nada más. Ni el poemario ni el poeta son genios. En el mejor de los casos Luis García Montero es un poeta que a veces escribe poemas buenos, nunca geniales. Y en general es un poeta clásico en su concepción métrica, de un valor lírico muy limitado, a veces excesivamente narrativo, muy centrado en una experiencia vital que realmente no tiene el interés que han tenido las experiencias vitales de los grandes poetas confesionales, que sorprende a veces por el uso de unas metáforas y unas imágenes pobres, y cuya capacidad técnica es también limitada. No es un poeta malo, como dicen muchos. Creemos que eso es simplificar su poesía. Pero el lugar que ocupa Luis en nuestra poesía, y el que va a ocupar todavía más en su nuevo puesto de director de la colección Palabra de Honor, no se corresponde en absoluto con el lugar que debería de tener, en nuestra opinión, teniendo en cuenta la calidad de su poesía.

Valoración del libro "Vista cansada": 6 / 10

lunes, 11 de febrero de 2008

Vicente Gallego. Si temierais morir. Babelia, El Cultural, segunda semana de 2008

Como siempre, antes de empezar, queda ya muy poco tiempo para que podáis votar a los mejores poemarios de 2007. Os animamos a hacer un último esfuerzo y a mandar vuestros votos. Muchas gracias.

Antes de empezar también, queríamos poner a la luz una conversación, con el permiso de la persona, aunque no tenemos el permiso para decir su nombre, que tuvimos hace poco con un/una premiado/ada con un nacional de poesía. Nos hablaba esta persona, curiosamente dado quien es, de que los monopolios en ningún sitio son buenos, y en poesía tampoco. Nos comentaba que desde el año 2000, de los ocho premios nacionales concedidos, cinco habían sido publicados en Tusquets. Aunque no nos dijo el porcentaje, efectivamente que más un 60% de los premios vayan a parar a la misma editorial parecería indicar que o sólo Tusquets hace un buen trabajo y los demás hacen lo que pueden, o que hay gato encerrado.

Afortunadamente los premiados más recientes han sido muy plurales en su concepción de la poesía, pero habría que pensar más en por qué ocurre esto. Nos comentaba esta persona que, curiosamente, aunque Internet tuviera sus problemas, veía una cosa positiva. Cuando dentro de 50 años alguien analice la poesía española de comienzos de siglo XXI, no analizará tan sólo las reseñas de poesía de los periódicos sino que mirará también lo que se escribía en ese mundo tan real como el papel llamado Internet. Y nos comentaba, "menos mal, porque si no ese alguien pensará que todos los que hacían críticas estaban de acuerdo en un pensamiento único que resulta descorazonador". Así que, para ti que lees esto cuando ya al menos nosotros ya no estaremos, que sepas que de pensamiento único, nada. Y que por eso, precisamente por eso, estamos aquí. Un abrazo desde el pasado.

Y comenzamos con Babelia, que trae una única reseña de poesía: "Si temierais morir", de Vicente Gallego. Edita Tusquets. Realiza la crítica Ángel Luis Prieto de Paula. Ángel Luis es el primero de los cuatro críticos que aparece en las tapas del mismo libro alabando el poemario. Su objetividad es probable que esté en un nivel medio siendo optimistas:

Objetividad a priori del crítico en nuestra opinión: 6 / 10

Respecto a la nuestra, de todos es conocida nuestras reticencias hacia los premios Loewe y Ciudad de Melilla. Ambos premios adornan el curriculum del poeta: 5 / 10.

A pesar de ser el primer crítico citado, también aparece Luis Antonio..., en la crítica Ángel Luis no parece entusiasmado con el libro. Tampoco parece lo contrario. Quizás es difícil en tan poco espacio que les dejan expresar lo que uno quiere, pero no cabe duda que Ángel Luis tiene capacidad de sobra como escritor para meter en un sms una reseña. Quizás no ha querido ser más claro.

El poemario se divide en dos partes: Antes, y Ahora.

Antes comienza con un poema, "Humo de pajas", dedicada a Carlos Marzal, amigo de Vicente, en lo poético, en lo premiado y en lo parapoético. De hecho, la escritura de ambos se parece cada vez más y más.

Este primer poema es un buen comienzo, aunque desgraciadamente está por encima del nivel de calidad del resto del poemario. El tono reflexivo, la figura del padre, sea ésta real como en este caso, o espiritual como en otros casos, serán puntos comunes del resto del libro.

Algunos de los posibles defectos del poemario, que apenas se dejan entrever en el primer poema, aparecen con mayor determinación ya en el segundo, dedicado a Miguel Angel Velasco (de un plumazo los tres Loewes seguidos). El tono reflexivo continúa, pero se anticipa que la profundidad de las reflexiones va a ser escasa y que, por el contrario, el lenguaje va a estar muy alejado de lo que se podría denominar "cotidiano". El léxico de Gallego va a estar profundamente afectado por un barroquismo, muy del gusto de algunos poetas de la misma zona, que va a lastrar enormemente su capacidad de transmisión poética. Como ejemplo de lo primero: "¡Si nos lo hubieran dicho / que estar vivos sería / un asunto tan serio!". Como ejemplo de lo segundo: "donde sonaba ayer el agua queda".

El segundo ejemplo viene a demostrar no sólo el conservadurismo léxico sino también el conservadurismo métrico, muy propio de todos los miembros afines de su generación, en la que parece que no hay salida fuera del heptasílabo y del endecasílabo, alias silva. Esto lleva a que el autor haga un uso frecuente del hipérbaton y de palabras rebuscadas para ajustarse al patrón métrico. En su conjunto, todo queda con una textura antigua, falsamente clásica. Si buena parte de la poesía moderna a nivel mundial se escribe como una reflexión compleja utilizando palabras sencillas, en el caso de este último libro de Vicente Gallego nos encontraríamos justo en la orilla opuesta.

Sólo hay que atender al comienzo del tercer poema: "Quién obliga / este afán". Ya en el cuarto poema comienza a aburrirnos el poemario. Miramos el resto de páginas que quedan, hasta la 120, en un gesto que repetiremos muchas veces hasta acabar el libro. Hacía mucho tiempo que un libro de poesía no se nos hacía tan pesado de leer, tan aburrido, y nos aportaba tan poco, tanto en lo poético como en lo humano.
"Esta vida / no es vida, es sólo menester". Nos sorprende la falta de originalidad, el eco, no la voz.

Y en el quinto poema ya, asoma sin timidez otro de los grandes problemas que, a nuestro juicio, posee el poemario. Comenzamos a atar cabos cuando ya casi al final del poemario aparecerá un poema dedica al crítico Francisco Díaz de Castro y recordamos la crítica del mismo al libro de Miguel García Posada. Ambos libros pecan de un amaneramiento estilístico que quizás se podría soportar si ocurriera en un sólo verso pero en este libro se repite con abrumadora frecuencia. Ejemplo en este quinto poema: "En tu campana azul, aurora rosa, / la vírgula del sol despliega el mundo /". Y de nuevo la falta de originalidad, tanto en los versos "...se satura / el cielo de azafranes" como a nivel reflexivo "la vida siempre urgente...".

Y el amaneramiento, la excesiva ornamentación del verso, su sonido antiguo que no clásico, la constricción que supone el corsé métrico ("va en compaña de muertos"), se repite a lo largo de todo el poemario hasta la extenuación, hasta que de tanto almíbar ya el azúcar no se puede disolver. A modo de breve muestra: "Si una chispa pudiera / ... / de mil penas de amor prender la música"; "Entre dos nubes peina / el arpa de la luz los corazones / que ahora miran arriba y allí ven / la madrugada arpista pulsadora"; "y con sus palmas limpias ha extendido / el mantel sin doblez del firmamento."; "De un aire que pasaba, enamorado; del pétalo en la tromba"; "en su blanco organdí la carne grave"; "y allí, en la caracola / doliente del oído"; "Ni una onda tremola en desacuerdo"; "la rosa y el jazmín de la inocencia"; "jamas perdidamente / se embriagó ningún enamorado / como éste libando / el agua que le dabas de azucenas.".

Ocurre lo mismo con la construcción reflexiva de los poemas, casi naif en algunos casos: "Llegamos sin quererlo; / partimos sin querer"; "Me he mirado despacio / y no me encuentro."; "¿Qué haría el que primero / hallara el don del fuego..."...

Y ocurre también lo mismo con las metáforas que escribe el poeta, a nuestro juicio, muchas veces fallidas por la imagen y/o por su falta de originalidad tanto temática como constructiva: "Ya viene a reclamar / la lámpara del juicio su derecho"; "y ahora doma / -para que no alborote - / al potro de la idea"; "En este gran colmado / donde todo se vende"; "No han de verlo mis ojos / al que prende esta dura / vela larga de sed / en el vaso del alma"; un involuntario homenaje a Bart Simpson "Tú eres antes que el Uno / y multiplicas / por cero cuanto aquí parece ser".

Entre este panorama poético que parece un fallido homenaje al barroco del siglo de oro ("Jamás imaginé que se pudiera, / tan de gusto y favor, / ser así sometido", "ha obtenido su ser y halla custodia / en celda de topacio"), hay algún poema que nos gusta. En "El soñador", Vicente consigue transmitir poesía, hablando además de uno de los temas más difíciles y en donde más sencillo es caer en la cursilería: el amor a los hijos. Qué pena que el tono más sobrio y más poético de este poema, y decimos poético en lo que se refiere a transmisión de sentimientos y no a carga retórica, no sea el tono dominante del libro sino la excepción que en pocos otros sitios encontramos: "cuando el ceñido apuro de vivir / se despasa un botón y respiramos"

Termina la primera parte con el poema espiritual "Padre", que a pesar de la metáfora fallida del ajedrez, o del homenaje involuntario a los Simpson, es de los mejores del libro, pero estamos ya agotados, y lo que es peor, aburridos, del poemario. Hay métrica, ritmo, pero siempre el mismo, hay un abundante aparato retórico demasiado visible, el barroquismo mal entendido agota, la falta exagerada de comunicación poética, de descubrimiento, ya nos ha cansado. No ha habido emoción, ni acercamiento al misterio, ni nada.

La segunda parte, de un tono más optimista (el agua ya no ahoga, / me lava y refresca; "y en la boca pondré de mi cadáver / la rama siempre verde"; "Ya no miro, / celebro y acompaño...), incide en los mismos problemas de la primera. Al margen de la estética, una poesía reflexiva debería estar basada en pensamientos que tuvieran algo de novedoso, o en su concepto o en su forma de expresión. Nada de esto hay en el poemario. El lenguaje nos aleja de él ("la endecha de mi amado", "Decliné componendas", "me prodigué en los desatinos", "Negadme, si gustáis", "como sirve el tesoro su alcancía"; "oculta la resina lanceolada", "al trueque de su último denario"; "a broza su saliva"; "...¿Cómo puede / amargarnos la prez de las medidas?; ) y parece confirmar lo que dice en uno de sus poemas: "todas huecas, palabras".

Un poemario que podría ser de uno de esos libros escritos por poetas posteriores al siglo de oro que trataban de imitarlo pero sin la brillantez ni el oficio de los originales. Ni por el lenguaje ni por las referencias, parece que estemos en el siglo XXI. Y no porque el poemario sea intemporal, sino porque ya ha nacido viejo, como un niño de barba blanca.

En resumen, un poemario reflexivo en el que las reflexiones ni son originales ni son escritas de manera original, una métrica repetitiva que además obliga a continuos retorcimientos sintácticos forzados, un léxico, a veces también forzado por el corsé métrico, tan poco natural como rebuscado, una profunda falta de comunicación de la poesía que podría llevar el poeta dentro, y, finalmente, el aburrimiento al que enseguida llega el lector en un poemario al que le sobran páginas, hace que nuestra valoración no pueda ser ni mucho menos positiva:

Valoración de "Si temierais morir": 4 / 10

Esta fue la única crítica de Babelia de poesía aunque curiosamente tanto la edición digital como la escrita tenían el nuevo libro de relatos de Muramaki en la sección poesía. Evidentemente la crítica la hace uno de los críticos de narrativa.

Y para terminar, vamos a ser muy breves con El Cultural. Una única reseña de poesía, dedicada a la enésima antología de Hiperión. Por supuesto, nombres muy interesantes en la antología al lado de nombres que no nos interesan. No hay nada nuevo, ni vemos motivos para reseñar un libro cuyos autores tienen multitud de poemarios a la disposición en cualquier librería. Muchos nombres Hiperión, por supuesto. Una línea más para el cv de quienes lo necesiten, que no son todos. Y otra reseña más de una persona que se está convirtiendo por méritos propios en el crítico que nadie quiere que le toque. ¿Resultan creíbles los halagos que grita José Luis Moreno cuando anuncia a un artista al escenario?. Pues eso.

sábado, 26 de enero de 2008

El Cultural y Babelia, 4ª semana de enero, 2008. Secretos de poesía: Diarios indios, de Chantal Maillard, por Ander

Queridos amigos y amigas:

Ya hablamos en 2007 que a lo largo de 2008 trataríamos de introducir novedades, en la medida de nuestras posibilidades.

En este sentido, 2008 es un año en el que queremos profundizar en la crítica a libros que, por las razones que sean (editoriales pequeñas, distribución, saturación editorial...) hayan pasado desapercibidos a pesar de tener una enorme calidad. Esa fue la principal razón para crear los premios a mejores poemarios de 2007. Y en la medida en que contemos con vuestra colaboración y con la de los editores para valorar las novedades de 2008, haremos reseñas de libros que tengan una valoración muy positiva por nuestra parte y que hayan pasado desapercibidos.

En el caso de esta semana, el ejemplo es muy especial. Para empezar, se trata de un libro de una autora muy conocida editado por una editorial de prestigio y de buena distribución. Y además no es un libro de poesía estrictamente hablando. Es un libro inclasificable. Pero creíamos que era una oportunidad inaugurar esta sección, que hemos llamado "Secretos de poesía", con un libro de la calidad de Diarios Indios, de Chantal Maillard.

Como aspecto más novedoso, si cabe, la crítica la realiza uno de nuestros lectores, Ander, que sabe de filosofía muchísimo más que el colectivo en su conjunto. Entre las variadas ventajas que tiene la aniquilación del yo cuando se forma un colectivo está la ausencia de celos o envidias por la brillantez de los demás. La crítica de Ander es brillante e inaugura una etapa en la que de vez en cuando entrarán nuestros lectores para hacer reseñas.

Antes de eso, hacemos un breve repaso por las reseñas de El Cultural y de Babelia, que esta semana no han venido cargadas de novedades en cuanto a nombres.

El Cultural ofrece en primicia unos poemas inéditos de Camilo José Cela que son una prueba palpable de lo que decíamos hace una semana. Pocos son los genios poéticos a los 20 años y desde luego Camilo no era uno de ellos. Una puerta a la esperanza para aquellos que sueñan con el Nobel.

La reseña de la semana va dedicada a Rubén Darío, en una reedición de su poesía completa editada por Galaxia Gutenberg. Poco o nada queda por decir sobre la poesía de Rubén y sobre la enorme influencia que ejerció sobre poetas clave españoles. En la reseña, Antonio Colinas tira para casa y resalta los aspectos más rítmicos de la poesía del nicaragüense. Dice Antonio que "el ritmo es la condición fundamental del verso verdadero", cuando la condición fundamental debería ser la propia poesía, de la que el ritmo, o también la arritmia señor Colinas, es una característica más. Y si algo tienen los versos de Rubén Darío es poesía por todos los lados. Quizás algunos de sus poemas envejecen mal con el tiempo por su excesivo rebuscamiento léxico, falta de naturalidad y obsesión por un determinado canon de belleza. Pero, en general, creemos que es un poeta que se quedará en la historia tanto por su poesía como por su influencia.

Respecto a Babelia, comienza con un extenso artículo sobre Juan Gelmán que incluye algunos poemas inéditos, un buen artículo de su mentor para la obtención del Cervantes del pasado año, Antonio Gamoneda, y un sonrojante artículo de publicidad a Visor del Loewe Luis García Montero titulado "Palabra de honor" que es como Visor va a denominar a una nueva colección de poesía para celebrar su 40 cumpleaños. Como dice con toda subjetividad Luis, "conviene celebrar los milagros laicos". Y de milagro habría que calificar el protagonismo de algunos poetas salidos de esa cantera si comparamos su presencia con su calidad poética. Por cierto, ¿habrán reparado en que palabra de honor es un tipo de escote?.

En cuanto a las reseñas, hay una breve reseña de Ángel Luis Prieto de Paula a dos libros de aforismos de Juan Ramón Jiménez, uno publicado por Visor y otro por Comares (La Veleta es el nombre de la colección, señores de Babelia). Sólo en 2006 se habían publicado otros dos libros sobre los aforismos de Juan Ramón, uno por Ediciones Beta III Milenio y otro por la Fundación de cultura Luis Ortega Brú. De los aproximadamente 4000 aforismos que contiene la "ideolojía" ambos libros realizan una selección de los más conocidos. Como en el caso de Rubén Darío, poco podemos añadir a la figura de Juan Ramón, cuya poesía ha envejecido mejor que la de Rubén por su sobriedad y, esto sí es un milagro, su lirismo. Cualquiera de las ediciones, como casi todo lo escribió este señor, es necesaria e imprescindible. Sobre la crítica de Ángel Luis, continua aumentando el número de cuñas de lo que comienza a ser un cierto fundamentalismo estético, en el que dentro de nada, conforme lo vaya estrechando más y más, no van a caber ni siquiera su poetas favoritos. Desconcertante e innecesario.

Hay, finalmente, una crítica de Luis Antonio a dos libros relacionados con la poesía beat. Uno de ellos ya fue reseñado hace tiempo en este blog. Es el "Libro de Jaikus" de Jack Kerouac. En realidad, la única referencia al libro está en el título porque luego Luis Antonio nos habla de Kerouac y nos deja tres líneas de crítica en las que dice "simpático o monótono". Se nos hace difícil conjugar ambas cosas pero nosotros tan sólo somos criaturas terrenales.

Dice Luis Antonio que "mucho más variado de forma", evidentemente porque no es un libro de haikus, es la antología de Jesús Aguado "No pasa nada. Los beat y oriente", editado por Amelia Romero editora, en su colección de El Bardo (de nuevo se confunde una colección con el nombre de la editorial...). La antología está basada en la antología de Carole Tonkinson "Big sky mind: buddhism and the beat generation". Jesús Aguado tiene dos antologías magníficas y muy recomendables sobre poesía hindú, gracias al profundo conocimiento que tiene sobre el subcontinente. Quizás esta antología aporta menos que otras del autor, en tanto que el número de antologías sobre la generación beat comienza a ser incalculable. Es posible que la mayor originalidad de la antología sea utilizar el nexo común del budismo y del orientalismo. Desde el punto de vista poético, muchos poemas ya habían sido publicados en otras ediciones y algunos quizás no habían sido editados por una calidad poética dudosa para nuestro particular gusto. Ya hemos hablado otras veces en este blog sobre la generación beat y nuestro postura, a nivel general, es que sus vidas resultan mucho más interesantes que su obra poética. Pero para lectores amantes de este generación y nostálgicos, sin duda el libro contiene una buena selección de poetas, en especial interesante por aquellos menos traducidos.

Y ya sin más dilación, inauguramos nuestra sección "Secretos de poesía" con la crítica de Ander a Diarios Indios:

Diarios indios (Pre-Textos, 2005), de Chantal Maillard, es la segunda entrega de lo que se ha configurado como una especie de trilogía involuntaria: ubicado entre Filosofía en los días críticos (2001) y Husos. Notas al margen (2007), tiene sin embargo la singularidad de aparecer como una especie de isla en la obra de la poeta y ensayista. A diferencia de los otros dos, Diarios indios no ha sido el germen de ningún poemario; Filosofía en los días críticos es la fuente indirecta de Lógica borrosa y Husos el crisol del que emerge, transfigurado, el poemario Hilos. Por lo tanto, Diarios indios no tiene un espejo poético en que mirarse y queda como discurso autocontenido, sin puntos de fuga, y sin embargo se inserta en un proceso de depuración estilística radical, que desde la “prolijidad” de Filosofía en los días críticos desemboca en la aspereza y la ruptura del lenguaje en Husos y su posterior declinación poética.

A su vez, Diarios indios está compuesto por tres cuadernos que dan cuenta de otros tantos viajes a la india: “Jaisalmer” (1992), “Bangalore” (1996) y “Benarés” (1999) fraguan, así, tres estancias en otras tantas ciudades del subcontinente indio.
Podríamos definir esta obra singular, extraña e inclasificable, como un “diario de viajes filosófico” que entroncaría vagamente con la genealogía del Michaux de Un bárbaro en Asia o el Bruce Chatwin de Los trazos de la canción. Sin embargo, Maillard se aleja de la distanciada ironía del primero y del análisis de los mitos del segundo. Y avisa en el prólogo: “Los cuadernos que componen este libro no son crónicas de viaje. Tampoco son el resultado de un experimento antropológico, ni mucho menos se proponen fomentar una espiritualidad exótica. Dan cuenta tan sólo de un punto de vista, o más bien de un punto de estar, un punto en el que estarse para, desde la mayor extrañeza, atemperar el juicio que precede, siempre, a la experiencia, y procurarle a la mirada, dentro de lo posible, un medio de neutralidad”.

Nos encontramos ante un proceso de introspección consagrado a revelar los mecanismos mentales, sus trampas, su ambigüedad esencial. Este proceso tropieza, en primer lugar, con la conciencia del deseo, deseo que ha de entenderse no sólo como apego a las formas mudables del mundo fenoménico, sino como adhesión incondicional al “yo” que, ilusoriamente, nos conforma. A continuación, encuentra la siguiente objeción: ¿cómo observar al yo que observa? ¿No sería necesario otro yo que observara al primero, y luego un tercer yo para observar al segundo, y así ad nauseam? La autora sortea parcialmente esa hipotética refutación de su método en los siguientes términos: “Identificarse con los propios estados mentales es la condición natural del ser humano; observarlos no es propio de esa condición, es el resultado de un entrenamiento, algo así como un ejercicio de esquizofrenia controlada. La escritura de mis “diarios” no es sino el testimonio de una voluntad comprometida en ese empeño; son una obra en marcha que terminará al tiempo que mi capacidad de observarme y dar cuenta de ello”.

No hay, por lo tanto, una instancia o conciencia superior que englobe estratos inferiores, sino una íntima escisión, una frontera antinatural y premeditada.
Ese proceso no impugna la presencia acuciante, a veces visceral, del mundo exterior, que en “Jaisalmer” se ofrece como extrañamiento, en “Bangalore” provoca una reacción de rabia y en “Benarés” se refleja con una especie de ecuanimidad. Por ello, el estilo cambia de un cuaderno a otro: expectante en el primero, deja paso a letanía en el segundo y se sumerge en la contemplación distante en el tercero.

En “Jaisalmer”, primer viaje, la autora renuncia al eros y toma partido por el thanatos, no necesariamente negativo como lo ha lastrado el pensamiento occidental. El thanatos facilita el extrañamiento, la mirada volcada en el umbral de la conciencia, a punto de quebrarse, de extralimitarse… pero queda, pese a todo, dentro de sí misma:

“El tiempo de las cosas se mide por su sombra, y sólo el que no tiene sombra es eterno. El desierto, por eso, es eterno. Con el sol en el cenit un hombre pierde su sombra. Puede decirse que entonces se le otorga la posibilidad de estar en su propio centro, de no distinguirse de sí mismo. Por un instante, es un iluminado. Pero a luz le gusta jugar en la llanura. Basta que aquel hombre levante un brazo: hallará su sombra debajo. Cualquier movimiento lo habrá de delatar. Basta con que quiera verse a sí mismo y comprobar la ausencia de su sombra: aparecerá la huella de su rostro a sus pies. Nadie puede estar iluminado y verse a sí mismo. El ser y el conocer no pueden ser simultáneos si existe una llanura o una línea de horizonte. Ser y conocer simultáneamente sólo es posible en el vacío porque en el vacío no hay nadie”.

“Bangalore” asume el aprendizaje de la compasión como una tarea primordial en el camino. Para llegar a uno mismo, es menester llegar primero a los demás, dar el rodeo por el otro para descubrirnos mejor. Como señala la autora, no se trata de la compasión cristiana; es un sentimiento que tiene que ver con cierta fiereza primordial, desprovista de cualquier idea ética o imperativo categórico.
El mundo sigue ahí:

“Violaron a una niña inglesa, anoche, en Bangalore. A él, le mataron. Dicen que fue casualidad, que no estaban juntos, que sus almas se habían separado mucho antes. Pero no lo creo. Yo los vi, a ambos, cruzando la tarde, ayer, ella sosteniendo una pereza azul en su vientre; él, unos anteojos dorados. Tan sólo los separaba la tela de algodón transparente que cubría sin ocultarla la estela de su cuerpo.
No fue causalidad, fue aquella blancura del tejido. Hay veces que la vida no soporta tanta blancura”.

“Benarés”, cronológicamente el último cuaderno, está dividido en dos partes. “48 ghats” traza un itinerario por las escalinatas que bajan al Ganges. En cada una de ellas, la observadora se detiene y nos hace partícipes de sus impresiones. Asombra el modo en que se deslastra de los prejuicios de la sentimentalidad occidental: todo es observado con la imparcialidad de quien contempla un mundo cuyas fuerzas precipitadas, que en Occidente rápidamente asimilamos al bien o al mal, no provocan la respuesta moral automática y preconcebida con la que nos defendemos de lo ajeno en virtud de una inmunología preventiva meticulosamente inoculada. Los niños vuelan las cometas, los ascetas amasan boñigas, la perra negra se alimenta de fetos en el Ganges… el observador no siente horror ante ello, no juzga: todos los estímulos han quedado igualados por una mirada ecuánime, que contempla sin perplejidad las mudanzas del mundo:

“La perra negra es especialista en fetos. Tiene tiña como casi todos los perros de Benarés, pero sabe como ninguno rastrear los fetos hinchados que las aguas devuelven a la orilla. Aquí está. Empieza por el cerebro. Una joven japonesa se acerca a la escena, se pone la cámara en la cara. Duda. No se atreve a disparar. Los intestinos ya se escapan por el cuello derramándose entre las guirnaldas amarillas y las bolsas de plástico que se estancan en el ghat y un olor nauseabundo corre como una brisa rozando el papel en el que escribo. El suelo de piedra ya cobra el tono rosa de la sangre aguada. La perra se relame. Da unos pasos a lo largo del ghat y vuelve al festín que ya es un tronco abierto por la espalda. Tres niños juegan a sumergir guirnaldas a su lado. La perra cumple con el cielo, restituye la carne a otra carne, lo impuro a lo impuro, devuelve a la totalidad la parte que le corresponde. Ya no puede reconocerse a qué ha pertenecido el trozo de carne que bambolea entre la pata derecha del animal y su hocico. El sol se está poniendo despacio en los escalones. Los niños juegan”.

Las respuestas automáticas de rechazo y repugnancia quedan desactivadas y la mirada emerge liberada. Ha sido desnudada hasta el tuétano y, acantilada, está dispuesta a invertir su dirección. “Diario de Benarés”, segunda parte de “Benarés” y conclusión del libro, “describe el itinerario de una conciencia observadora que acaba siendo objeto de su propia observación”. Para ello, se despoja de todo sentimiento y todo deseo, se aquieta, se remansa, se vuelca en el ahora. La descripción del proceso se acompaña con una reflexión profunda sobre la naturaleza del deseo, sobre cómo éste engendra la multiplicidad, la diferencia, la escisión y, a la postre, se erige en motor genesiaco de toda divinidad. Lo cual lleva a la autora a gritar: “¡Muéstrame tu dios y te diré cuál es el color de tu miedo!”. Sigue un ataque frontal a las religiones y a las servidumbres que las propician, pues los seres humanos “tienen poca fuerza para la orfandad”. Y caen las máscaras: “Jehová: uno de los dioses que ocupan la parte superior izquierda del mandala tántrico. El error: confundir a uno de los devas (dioses) con el Absoluto. El dios de los judíos: un deva vengativo en guerra contra los asuras (demonios). Un dios que necesita la ayuda de los hombres: ellos son su alimento. Al rezarle le dan su fuerza, le entregan su energía. Los dioses se alimentan de las preces de sus “fieles”” […] El error del hebraísmo: hacer de uno (de los dioses) el Uno. El error de Cristo: asumir el hebraísmo. El error de muchos cristianos: confundir a Jehová con el Dios del Cristo o, incluso, con la síntesis última del racionalismo”.

El proceso de escisión es tal que incluso genera paradojas o poéticas de la percepción:
“Me apuntaron a mí, pero ahí donde llegó el dardo no había nadie.
¿O sí lo había?
Yo acechaba, detrás del árbol.
Vi algo caer.”

De regreso del viaje, parece que el umbral que define ambas conciencias –la conciencia y la conciencia observadora– vuelve a espesarse y a investirse de la ceguera que rige nuestra vida. A tientas se vuelve de otro mundo, de un mundo radicalmente ajeno que sirvió de excusa para una íntima ordalía, y acaso para una derrota, no menos secreta.

Uno de los últimos párrafos revela que persiste el deseo de protección, que quizá la mirada que pretendió desencarnarse ha fracasado y naufraga en la orfandad, en la niñez que denunciaba:

“Por haber sufrido, tal vez, o inmerecidamente me concedieron un ángel (es una manera de decir; todo es una manera de decir).

Cuando un ángel cae, al principio sufre porque no sabe nada salvo la tarea encomendada. Después, poco a poco va recuperando la visión y el poder. Cuando lo recupera del todo, entonces se va. Dicen que ha muerto, pero no: es que le han vuelto a crecer las alas.

No estoy lista aún para que recuperes del todo la visión. ¿No ves cuánta confusión anida todavía en mi pecho, que me hace confundir, como por necesidad, el objeto al que la llama se dirige con el propio fuego?”.

Y ya el libro deja a esa escritura, muy limpia y despojada de ornamentos, al borde del abismo del lenguaje: en Husos ya no habrá que limpiar el verbo, sino dinamitarlo, romper las cadenas lógicas de sentido y los ensamblajes predecibles que dan cuenta del mundo.

¿Qué ocurre con el poema si cae desde un sexto piso?
Pero esto es otra historia.

miércoles, 23 de enero de 2008

Babelia, tercera semana de 2008. Julen Carreño. La inquietud de las estatuas

Hola a todos y todas:

La pasada semana Babelia publicó una sola reseña de poesía. Hubo además una reseña de un libro de artículos de Pablo García Baena.

El libro reseñado tiene por título "La inquietud de las estatuas", lo escribe Julen Carreño y edita Hiperión. El libro fue premio Antonio Carvajal. No tenemos ningún problema con la composición de jurado, salvo que no nos gustan los editores en ellos. Nos imaginamos que las citas de Hölderlin sí le gustarían a Munárriz. Este premio a veces es trampolín en Hiperión para otros más importantes de la casa, así que existe la posibilidad de que sigamos viendo a Carreño en futuros premios Hiperión.

La crítica la realiza Luis Antonio, que como decía nuestra abuela está "hasta en la sopa". Sobre la crítica poco tenemos que decir. De los dos párrafos el primero es un poco biográfico, nos imaginamos que para aprovechar el poco espacio, y en el segundo, tras otra larga introducción general, por fin nos dedica unas palabras al libro. De todo lo que escribe, sólo detenernos un segundo el lo que dice sobre el irracionalismo. Desde luego, el irracionalismo, que según el crítico domina el libro, apenas aparece en el mismo. Así que si alguien va a comprar este libro por su irracionalismo, por favor busque en otro sitio. Y luego cuando habla de irracionalismo fácil, no sabemos si se refiere al del libro, o en general. Si se refiere al del libro, más que fácil habría que hablar de fallido. Y si se refiere en general, al menos pongamos que es tan fácil imaginar como contemplar. Al menos. Lo difícil es hacer buena poesía, sea irracionalista o sea realista.

Respecto a la objetividad, en ambos casos la consideramos elevada, porque se trata de un poeta desconocido para todos.

Comenzamos. El libro de Julen Carreño, en nuestra modesta opinión, tiene muchos de los defectos de la poesía de una persona joven y pocas de las virtudes.

Se nota, en primer lugar y de manera destacada, una falta de estilo propio, así como un intento de imitación de poetas varios en una amalgama dispar. Por la cantidad de citas que tiene el poemario, excesiva, como si el poeta quisiera señalar que ha leído, nos imaginamos que la digestión intelectual está siendo lenta.

Abundan las imágenes fallidas, las metáforas que no evocan y un irracionalismo que nosotros llamaríamos mejor dislocamiento, porque el irracionalismo es algo muy grande y no es lo que escribe este chico.

Como ejemplos de metáforas: "La Memoria es un asiento contable / de Pérdidas y Ganancias"; "esas manos / violentadas de raíces / que se empeñan en fingir atardeceres": "El niño perdido llora su invalidez / mientras escruta las faldas del paseo, / como quien demanda un probador vacante".

Como ejemplos de dislocamiento: "Por la noche acechan cuervos de ceniza las copas"; "algún perro apóstata muerto"; "soy / una tortuga panza arriba; el eructo / demandante de un sapo"; "Que somos fetos de sátiras inaptas"

A veces el poeta utiliza un estilo visionario, pretencioso, que resulta desalentador, como si el visionario trabajara en realidad en una línea telefónica de lectura de tarot: "He visto volar a una cometa / como el fantasma que arrastra sus cadenas".

También hay multiples referencias culturalistas en varios poemas, denotando que el poeta sigue no tiene claro el terreno en el que anda, y va tanteando todos los estilos que puede.

En otros poemas, el poeta trata de situarnos en un plano más expresionista, pero su exceso y su falta de freno, hace que el estilo que resulta sea más bien el de un cierto patetismo, o agonismo , como diría Ángel Luis. Ejemplos: "Un viejo / abraza el mastil que le empala"; "como un muerto que engulle carne muerta"; "aquel estadio de sangre en las paredes/ goteando en círculos perfectos"; "dócil como un gato en la cuneta"

Otro de los terrenos que trata de pisar el poeta, también con poca fortuna, es la poesía social, con poemas como "Para encontrar". El melting pot, las ganas de meterle al poema todo lo que le cabe hasta ahogarlo, terminan matando al poema.

En otros, parece que el poeta intenta una poesía aparentemente humorística, para nosotros fallida. Por ejemplo, este poema completo: "El viento adúltero / y las bolsas del parque / bailan un tango". O en el siguiente: "Que de niños nos enseñen a atarnos / los cordones / lo encuentro una broma de mal gusto / en un mundo que calza mocasines"; "Me temo / que este gel con extracto de kiwi / no burla el hedor de mi conciencia", o este poema que hasta tiene su lado machista: "Cuando por fin me decido a quererte / tú vas / y te desnudas sin que te lo pida".

Algunos poemas tratan de terminar con un pequeño fuego artificial, que no termina de funcionar. Ejemplos: "Las ratas" o "Aquellas Mentes". Y en momentos, introduce tecnicismos como "Piensas en" o algunos términos económicos que salpican el libro sin aportar nada claro.

El poeta, por el lado positivo, se mueve mejor en la poesía figurativa y confesional, a veces casi con aspecto de diario ("Leía a Poe en el porche trastornado..."). Se nota que le surge de manera natural, como le sale una ironía a veces acertada. En este sentido destaca el poema "Al prostíbulo añil de garganta". También destaca algún poema en el que hace una cierta referencia a la alienación del hombre, como "Después de atarnos", con una referencia a Dámaso.

También están por encima de la media del libro los poemas con algún contenido religioso. Al parecer, no estamos seguros, el autor ha estudiado derecho en la Universidad de Navarra y la experiencia se nota. Algunos poemas como "El árbol de Judas" tratan lo religioso con una ironía que es de agradecer. En otro poema de contenido religioso, quizás el pensamiento más lúcido del libro: (rezamos por la resurrección / y aún / no hemos desclavado al Cristo). En otros, sin ironía, el poeta también sale bien parado, como en el poema de corte confesional "Cierro los ojos".

Hay algún acierto poético, por supuesto: "Como si el agua pudiera llevarseme / no sé, el nombre /a la bañera de otro resucitado".

Pero el tono general es el de un poeta en estado todavía muy embrionario, sin un estilo propio, a veces con talento, pero la mayoría de las veces sin él. Resulta extraño que el poeta haya publicado a su edad tres poemarios. Quizás el autor debería de reflexionar y pararse un poco antes de sacar un nuevo libro. La historia de la poesía está llena de grandes poetas cuya obra de toda una vida cabe en un libro de 200 páginas, o incluso menos. No hay prisa. Hay que asimilar tanta lectura. E incluso releer.

Valoración del libro "La inquietud de las estatuas", de Julen Carreño: 4 / 10

sábado, 19 de enero de 2008

El Cultural. Tercera semana de enero, 2008. "La prosa del mundo". Luis Antonio de Villena. Crítica y contracrítica

Hola a todas y todos:

Vaya comienzo de año que llevamos. No acabamos de salir de una y nos encontramos así, de sopetón, con el ya famoso libro de Luis Antonio (LAV). ¡¡¡Queremos paz y tranquilidad!!! En fin, comencemos. Agárrense que vienen curvas.

Esta semana El Cultural trajo dos reseñas de poesía, la del libro de LAV y una antología de poetas persas del mítico Cansino Assens que ha sacado su fundación y con la que nos hemos encontrado con los problemas de distribución de siempre. A partir de ahora, cuando se nos pierda la contracrítica de un libro por problemas de distribución, cuando ya obre en nuestro poder, sólo lo criticaremos, si lo conseguimos, en el caso de que sea un libro que realmente valga la pena dar a conocer a nuestros lectores según nuestro criterio.

A parte de esto, en la sección de breves Ainhoa nos deja siete líneas para Oliverio Girondo, Hugo Gutiérrez Vega e Itziar Mínguez, estos dos últimos , como no, de Visor, y el primero de Renacimiento, libro al que dedicamos un largo artículo hace meses. El sólo hecho de que el libro de Oliverio aparezca en la sección de breves cuando llevamos semanas y semanas con muchos libros mediocres ocupando, evidentemente no siempre, las grandes reseñas, nos indica que la persona que decide la distribución de espacio en la sección de poesía sabe tanto de poesía como nosotros de física subatómica. Por cierto, que el libro de Oliverio ha tenido un enorme éxito.

Para la antología que frases célebres de esta crítica que ninguno de nosotros sabemos muy bien que hace aquí: "A la vanguardia sólo le sirve una poesía que permita detonar una revolución, escribir poemas en forma de rana o decir tonterías". No se nos ocurre una tontería más grande que las propias de esta mujer.

Vamos a tratar de acabar el mal rollo en los tres siguientes párrafos. Ya hemos hablado en varias ocasiones sobre el II Premio Viaje al Parnaso, tanto reproduciendo la denuncia de los tres finalistas al premio y a la editorial Visor como las patéticas e inmorales, que palabra tan pasada de moda, declaraciones de Luis Antonio a la revista Leer. Las recordamos: "Nos podemos preguntar, de paso, si es bueno que las editoriales y las instituciones pacten los premios. Porque es una costumbre generalizada".

Pues bien, algo que un país con cierto nivel de ética llevaría al oscurantismo de por vida a un autor, aquí no significa nada. Y decimos que no significa nada por lo siguiente. El Cultural, esta semana, ha decidido realizar una reseña de este libro, todavía caliente de la imprenta. En primer lugar, desde que se destapó el escándalo que inunda Internet en decenas de foros y blogs, El Cultural no ha dicho ni una sola palabra al respecto. Ni siquiera el famoso Juan Palomo, que denunció con razón un caso mucho menos grave como el de Martín López-Vega, ha dicho algo sobre un tema que ha sido el más comentado por todo el mundo poético los últimos dos meses. Algunos de nosotros hemos participado en algún jurado de premios últimamente y no os podéis imaginar lo que decían gente muy relevante de la poesía, incluyendo nacionales, jurados de nacionales, etc. Que todo esto lo haya silenciado el Cultural, y por supuesto el País que es donde ahora LAV trabaja, nos da un ejemplo clarividente de lo que es la realidad informativa de la prensa escrita, quizás la más partidista y subjetiva de los países más desarrollados del mundo. No os podéis retratar mejor queridos. La amistad por encima del deber de información. La ética, ¿para las clases de la universidad?. ¿O sólo para los matrimonios gays, señor Anson?. Se entiende ahora mejor que quieran quitar la asignatura de educación para la ciudadanía porque adoctrina. No sea que alguien se vaya a quejar de su comportamiento. Nada como la educación católica fundamentalista. Eso sí que no es adoctrinamiento.

Nos recuerdan las palabras de Oscar Wilde, que le vienen tan al pelo a nuestra poesía y a nuestro periodismo: "The difference between literature and journalism is that journalism is unreadable, and literature is not read”

Si antes hemos hablado de amistad, nos imaginamos que también será la amistad la que ha llevado a que la crítica al libro de LAV la realice nada más y nada menos que Francisco Díaz de Castro, que llevaba mucho tiempo sin hacer crítica de Visor, en concreto desde que nos llevamos las manos a la cabeza hace meses. Recordamos. Francisco ha sido ganador en 2004 del Premio Ciudad de Melilla que controla Visor. Igual que existe un premio de la crítica, también existe un premio para los críticos y este es el Ciudad de Melilla. Algunos críticos ganadores: Clara Janés, Benjamín Prado, Luis Antonio de Villena, Miguel García Posada, Francisco Díaz de Castro...Toma ya. Para que cortarse, digan que sí. Francisco también ha sido jurado de varios premios Visor. Así que, ¿nos puede decir alguien la objetividad que puede tener Francisco a la hora de valorar un libro premiado de Visor, cuando él es premiado por Visor, jurado de Visor, en una casa como El Cultural en donde además el presidente presume de su amistad con Jesús García Sánchez alias "Chus Visor", en donde esta editorial recibe un trato exquisito tanto en cuanto a número de reseñas como al trato que se les da?. Efectivamente la reseña de Francisco es positiva y, por supuesto, no hay ni la más mínima referencia al escándalo del premio. Ojalá pudiéramos incumplir nuestro código ético y gritar los adjetivos que remueven en nuestra bilis. Nos quedaremos con un simple ¡¡Vergüenza ajena!!. La Nausée.

Dice Luis Antonio en el poema "Virgilio Piñera" de este libro: "Periodista, dije, es el llamado a dar fe". Y nosotros esbozamos una ligera sonrisa.

Valoración de la objetividad a priori del crítico, en este caso, en nuestra opinión: 0 / 10

La valoración de nuestra objetividad está a la par: 0 / 10

Y hasta aquí el mal rollo, por nuestra parte. Vayamos al libro.

En el postfacio, el autor declara varias cosas y pensamos que escribe lo contrario de lo que piensa. Efectivamente, la prosa del mundo es una expresión hegeliana, que es de donde el autor reivindica el origen del título. Algo más cercano estaría el mismo título de Maurice Merleau-Ponty, pero nos imaginamos que será una causalidad. El poeta declara también que el sujeto poético no suele ser él, pero conociéndolo bastante y teniendo amigos comunes, pensamos que hay mucho de biográfico en este libro. (Para connoiseurs en blanco y negro, acho que não, incluso en rumano). Y termina diciendo: "Contra el valle de lágrimas el jardín de Epicuro. Que pocos estamos en ello". En realidad el libro es de un pesimismo bastante rotundo salvo quizás por un solo poema: "Gandaya".

El libro está dividido en 94 poemas/relatos, organizados por orden alfabético, en casi doscientas páginas, y dependiendo del relato y de la habilidad de autor, podemos hablar de prosa (entre muchos podríamos nombrar "Caída de Imperio", "El Poeta", "Mendigos", "Trípode") o de prosa poética.

A nivel temático tres son los grandes temas del libro:

a) El amor, especialmente el amor homoerótico, con ciertos toques pornográficos ("¡Huele a lefa virgen ese maldito cuarto!, "cuando los dedos ensanchan un esfínter...", tu lefa sobre mi estómago), amor que con frecuencia se produce entre un hombre joven, muchas veces prostituto, y un hombre ya entrado en la madurez ("Yo trampeo para vestir de lujo al chavalito...y para que después, caliente aún, cuando se pegue a mi en la cama, no le importe el aliento de un viejo, y metiendo bien la lengua, me diga empalmado el muy cabrón..."). El lugar suele ser un bar o un prostíbulo ("Viejas-viejos de tintes pelirrojos y añejo cigarrillo...¡Me es dulce veros, noctámbulos, en el puticlub, tan cotidianos..."), lugar común de muchos poemas ("Bendita y triste industria prepotente del sexo en el paraíso de la infelicidad").

b) La vejez o el paso del tiempo, vistos con frecuencia desde un punto de vista esteta, mucho más que epicuriano. Hay alusiones a la nostalgia, a la memoria. Quizás son los poemas en donde habla de la vejez y de la crueldad de la vida (como "Carmen", "El Inmaduro", "Largo viaje de un día hacia la noche", y quizás el mejor del libro, "Viejos") los más logrados, en donde el autor muestra una lucidez que debería explorar en otros campos.

c) En menor medida, hay varios poemas dedicados a las religiones y a las diferentes iglesias, en especial la católica ("Dogma","Galileos", "La España Imperial Católica", "La Fe"), a la familia (Familia, Iconoclasta, Las Antiguas Madres ) y a lo social ("Otro Mundo es Posible", "Panfleto", "Parados"), éstos últimos de los peores del libro.

Uno de los principales problemas de "La prosa del mundo", y no tiene nada que ver con un acercamiento orientalista a los ciclos de las estaciones, es que los temas se repiten con muchas frecuencia, y no solo los temas sino la forma en la que se describen distintos personajes. Es como si de un mismo poema encontráramos cuatro o cinco variaciones dentro del libro.

En este sentido, una de las repeticiones más frecuentes tiene que ver con la descripción del cuerpo masculino. La utilización de los términos espada o sable para definir al cuerpo aparece en varias ocasiones. Un caso especial ocurre con la palabra muslo, obsesivamente utilizada a lo largo del poemario ("recia solidez del muslo"; "muslos prietos y largos"; "el sudor de los muslos en los muslos", obsesión que luego nos aclara LAV por la referencia a Platón, a Teognis y al coito "inter-femora"). También se repite casi idénticamente la descripción de los cabellos, en donde la expresión "cabellos enredados" o "revueltos" se repite casi en cada descripción masculina. También repite en dos poemas diferentes el celiniano "la vejez es lo que sobra de la vida"; y la lengua y los labios siempre están "húmedos". Cómo no. Le falta mucha más riqueza y variedad a los poemas/relatos.

El autor dice en su postfacio que la diferencia entre la prosa y prosa poética la proporciona el ritmo. Sin embargo, el ritmo del poemario no está muy logrado. En general, LAV utiliza varias figuras retóricas muy conocidas en poesía en prosa:

a) Polisíndeton: Abundante a lo largo del poemario: "Violó y bailó y y bendijo y naufragó..."; "y el pecho se regala, y las piernas y el placer de la carne".

b) Asíndeton de la mano de enumeraciones: Quizás esta sea una de las sorpresas, y de los grandes fallos del poemario. En ocasiones, el autor trata de tropicalizar su escritura, en una fallida imitación de Álvaro Mutis o de Rafael Cadenas. Introduce localismos hispanoamericanos (como en "El fusilamiento de Torrijos") y en reiteradas ocasiones nos trata de introducir sin éxito en los paraísos terrenales de Brasil o del Caribe: "Son tigres cuando el matador sabe el sentido de su hazaña, cóndores en la venganza y la rapiña, rapaces y sucias como gallinazos cuando el macho...". Se queda a mitad de camino. Es difícil que una enumeración resulte completamente fallida, y las suyas no fallan del todo, pero se quedan a años luz de las enumeraciones de los poetas mencionados anteriormente, o de cualquier poeta medio de estos países. Veamos otro ejemplo de enumeración: "Un crisol, un melting-pot de crónica y sentimientos, de vísceras herbales y carne sazonada de áspera vida en lonchas. Leyendas y verdades, fábula y batallas, horror, delirio, fragmentos de conversación, esposo-esposa, chico-chica...". Es como si en mitad del Sambódromo de Río de Janeiro, Luis Antonio saliera con su ropa habitual y tratara de seguir el ritmo de los bailarines.

c) Anáfora: Hay de todo tipo: "De sus otras casi infinitas posibilidades. Un nuevo amor. Una nueva belleza. De un continente nuevo. De una luz distinta". En "Delicias Facere" insiste con el sintagma "El cuerpo de los chicos" en numerosas ocasiones, y ocurre lo mismo en "Lautréamont" con el verbo "Abandonarse". En "Icárica": "...ni seguir, ni ser, ni medrar, ni trepar, ni trabajar, ni competir, ni luchar, ni esforzarte...".

d) Otras veces el autor juega con frases cortas muy seguidas, en donde a veces abundan los cambios de plano, tanto a nivel espacial como de narrador/personaje o incluso de tiempo verbal. También usa las frases subordinadas.

El ritmo recae en demasía en estas figuras retóricas y se olvida por completo, y no acierta, en el ritmo acentual de las frases, con lo que la poética rítmica se pierde en unos cuantos relatos.

A nivel estilístico, se repiten marcas de la casa de siempre: cultismos, mitología y personajes históricos (Eros y Hércules, Troya, Sibila, Álvaro de Luna), algún latinajo para estudiantes de ESO, varias terminaciones o comienzos en máximas ("si sabes mirar, todo es poesía") y, lo peor, un venecianismo de un alto nivel de cursilería ("...miró al cielo. Ahora veteaba colores de gacela con amarillo de frangipán"; "Hubiera jurado que en los labios y en el pelo llevaba diamantes"; "las verdosas lagunas se infectaban de pululante belleza lunar"; "Porque perder es una leyenda romántica, un maridaje con el esplendor...de la vida"; "sus muslos separados como cálices de flor"; "ha sido una felina belleza, piel de lirios",; "¿qué rumor de músicas trae el viento, qué torre de canción?")

A lo anterior habría que sumar:

a) Comparaciones de principiante: "su cuerpo era como una afilada espada"; "Habló del sexo y la ternura parados en la adolescencia, como un bonito tren eléctrico que descarriló"

b) Metáforas principiante: "Copuló con la guitarra en el escenario"; "la Muerte es un naipe cotidiano en la baraja"; "incendiaban de fuego el aroma de su paz".

c) Y algo de humor involuntario: "miraban como las gatas que no ven al ratón"; "un atractivo muchacho de maduras borrascas"...

d) Expresiones gastadas: "olerle como olor a salitre"; "A veces tengo que ir recogiendo pedazos de mí mismo"; "¿Somos hoy más felices?".

En algunas ocasiones, como no podía ser menos en las casi 200 páginas del libro, LAV acierta, sin duda: "Es el oro molido sobre los párpados de los muertos"; "Y los polvos cubren el rostro de rosa flamingo"...

Y por terminar, hay multitud de erratas que destrozarían a nuestra querida Luisa. Parece que es verdad que se dieron mucha prisa en terminar el libro.

LAV tiene oficio, se nota que lleva muchos años escribiendo, salva los muebles en muchas ocasiones, es efectista, hay sin duda poemas buenos entre los más de noventa del libro ("Olga Rudge", "Peter-19" como buen y escaso ejemplo del cambio de yo poético, "Simón" como único tropicalismo que funciona, "Tema: la Fe", y los poemas donde habla de la vejez y de la crueldad de la vida como "Carmen", "El Inmaduro", "Largo viaje de un día hacia la noche", y "Viejos").

Pero el libro es muy repetitivo, cansa, tanto porque se repiten en demasía situaciones muy parecidas, como por el hecho de que hasta el interior de los poemas/relatos es repetitivo. El intento de tropicalizar varios poemas no está conseguido salvo en un caso. Además, el ritmo se basa en la acumulación de figuras retóricas que fatigan, sin que se haya prestado la atención debida al ritmo acentual. Hay, asimismo, frases, o versos, que por sus metáforas o comparaciones, resultan impropios de alguien que lleva tanto tiempo escribiendo. Y son especialmente irritantes la cursilerías venecianas que tanto lastran a este escritor.

Nos gustaría casi terminar con una pequeña anécdota. Se repite en varios puntos del libro la obsesión del poeta con los mendigos (incluso hay dos poemas titulados "Mendigos" y "Mendigos anónimos"), y sobre todo, la posibilidad de convertirse él mismo en mendigo. Como le dice su psiquiatra, "sueños de niño rico", que podrían explicar ciertas conductas del autor. O como dice el autor: "A la nada vacía del lúgubre y psiquiátrico esteta".

Terminamos con una cita del libro. A buen entendedor, pocas palabras bastan: "Toda mercaduría es macabra y plebeya".

Valoración del libro "La prosa del mundo": 5,5 / 10

miércoles, 16 de enero de 2008

Editores, lectores y autores: sigue abierto el plazo de recepción de votos y poemarios para elegir a los mejores de 2007

Continúa la convocatoria para nombrar a los mejores libros inéditos de poesía, en el sentido de que no sean reediciones, editados en España en 2007 por autores vivos y en lengua castellana, sean de poetas españoles o latinoamericanos, así como los mejores libros de poesía traducidos de cualquier idioma y editados en España.

Para poder hacer con mayor justicia esta lista, nos gustaría que entraran el mayor número de libros editados en España, con independencia de que hayan sido o no reseñados en los suplementos culturales que seguimos. Para ello necesitamos que nos mandéis lo más rápido posible un documento word o pdf con el poemario/s que hayáis publicado. Y si sois editores, nos podéis mandar los poemarios que queráis, pero siempre, por favor, cada poemario en un correo distinto. La dirección a la que debéis mandar los libros es: recepciondepoemarios@gmail.com

Sabemos que siempre será imposible recibir todos los libros publicados en España y que por tanto se quedarán en el silencio joyas que merecerían una atención mayor. Pero aspiramos al menos a descubrir libros que por distribución o por las razones que sean, económicas también, no hayan llegado hasta nosotros.

En este sentido es importante señalar que no habrá discriminación ni positiva ni negativa respecto a las grandes editoriales. Es decir, un libro publicado en una pequeña editorial no tendrá peor trato que un libro publicado en Tusquets. Pero tampoco lo contrario. En nuestra lista Addison de Witt de mejores libros de 2007 sólo entrarán aquellos libros que hayan sido valorados unánimemente y de manera muy positiva por los cinco miembros del jurado. Habrá un máximo de siete libros en cada una de las dos listas de premiados.

Pero la lista más importante de libros es la que vosotros mismos vais a hacer. Cada poeta o lector que quiera enviará un correo electrónico a votarlibros@gmail.com en la que incluirá hasta siete libros inéditos editados en España en 2007 por autores vivos en castellano, españoles o latinoamericanos, y otros siete de libros traducidos y editados también en España. Si podéis, enviad la lista en formato de hoja Excel como documento adjunto. Si no, mandarlo como texto normal. Es importante resaltar que siete es un número máximo. Si sólo se os ocurren dos, por ejemplo, mandad esos dos.

En vuestra lista también podréis incluir las cinco críticas que más os hayan gustado del año, junto con su crítico, en cualquier medio. Tenéis también la opción de incluir las cinco que menos os hayan gustado, junto con su crítico, también en cualquier medio. El número de cinco es un número máximo pero podéis enviar menos. Si creéis que no se debe votar a las peores críticas, no poned nada. Si el número de correos sin premiar críticas "malas" es mayor que el de correos premiando críticas "malas", se quedará desierto ese premio.

Para aquellos que nos leen, que nos mandan correos y que todavía no han publicado, ya os anunciamos que a mediados de 2008 haremos algo para vosotros para que pongáis un poema por cabeza y los lectores y nosotros podamos votar a los que más nos gusten.

Y en 2008 también trataremos de hacer al menos una crítica mensual de un libro que no haya sido reseñado en los grandes medios. Ya os daremos una dirección de correo para que nos mandéis los poemarios para este asunto en concreto. Sólo haremos públicas los libros que nos gusten mucho. Así que podéis estar tranquilos mandando vuestros poemarios que no vamos a sacar los colores a nadie. Pero esto será ya en 2008 y lo anunciaremos con detalles a su debido tiempo.

Si tenéis amigos con poemarios buenos, decidles que nos los manden por email. Y vosotros animaros también. Nos da igual formato word o pdf. Pero es condición esencial que hayan sido publicados en 2007. Corred la voz. ¡¡¡Queremos leer el mayor número de poemarios posible!!!.

Resumen:

Plazo de recepción de poemarios: Desde hoy hasta el 15 de febrero de 2008.

Plazo de recepción de votos a poemarios: Desde hoy hasta el 15 de febrero de 2008.

Plazo de publicación de los resultados: Durante los meses de marzo/abril de 2008.

Categorías de premios:

1) Premio Nacional Ausiás March, otorgado por el público, a los mejores poemarios publicados en España en lengua castellana, tanto por autores españoles como por autores latinoamericanos, durante 2007. No se valorarán reediciones. Se considerará reedición aquel libro cuyo contenido haya sido publicado con anterioridad al menos en aproximadamente un 25%. Hasta siete poemarios.

2) Premio Nacional Gilgamesh, otorgado por el público, a los mejores poemarios traducidos al castellano y editados en España durante 2007. Hasta siete poemarios.

3) Premio Nacional Ausiás March a los mejores poemarios publicados en España en lengua castellana durante 2007. Hasta siete poemarios.

4) Premio Nacional Arthur Rimbaud a los mejores poemarios traducidos al castellano y editados en España durante 2007. Hasta siete poemarios.

5) Premio Contracrítica del Público a las mejores críticas de poesía 2007. Hasta cinco críticos con su reseña concreta de un poemario.

6) Premio Contracrítica del Público a las peores críticas de poesía 2007. Hasta cinco críticos con su reseña concreta de un poemario. Este premio sólo se hará público si el número de correos señalando las peores críticas del año es mayor al número de correos que no incluyan a ningún crítico en esta categoría.

7) Premio Especial del Jurado: Por acuerdo de los cinco miembros del jurado se podrá otorgar un Premio Especial del Jurado a aquel libro que, a pesar de ser una reedición total o parcial, suponga un hito especial en el panorama poético de nuestro país.

Importe de los premios: Ni el jurado ni los premiados recibirán ningún retribución económica.

Dirección de recepción de copias de poemarios: recepciondepoemarios@gmail.com

Dirección de votaciones para poemarios y críticos (si podéis en Excel): votarlibros@gmail.com

Transparencia: Para el caso de las votaciones del público, se informará de los porcentajes y votos obtenidos por cada uno de los premiados. En el caso de los premios otorgados por el colectivo, los libros que hayan obtenido cinco votos serán los ganadores. Los libros con cuatro votos serán accésit. Los libros con tres votos serán finalistas. Y los libros con dos votos serán semifinalistas.
Se publicarán además los votos completos de los cinco miembros del jurado. Efectivamente, habrá algún espabilado que vote más de una vez utilizando varias cuentas. Aunque intentaremos controlarlo a través de las direcciones IP, como muchos utilizan dinámicas y las cambian, algún doble voto se nos escapará. Asumimos que la votación no será científicamente perfecta, y tampoco el resultado, y en el futuro trataremos de afinar más.

Gracias a todos. En caso de duda con las bases, preguntad y, sobre todo, votad y enviad poemarios.

Besos y abrazos.

lunes, 14 de enero de 2008

Campeonato Mundial de Poetas Pesados 2008 - Salamanca - 25 de enero

El amigo Ben Clark nos ha pasado su anuncio de campeonato mundial de poetas pesados. Dado que el ambiente está enrarecido, nos ha parecido buena idea relajarlo con este video y su propuesta. Por supuesto, quienes tengan la suerte de estar por Salamanca el día del combate, creemos que valdrá la pena.



http://delversoyloadverso.blogspot.com/2008/01/poetas-pesados-2008.html