viernes, 25 de julio de 2008

Itziar Mínguez Arnáiz. Luz en ruinas. Babelia: tercera y cuarta semanas de julio.


La semana pasada Babelia trajo una sola reseña de poesía y ésta semana ninguna. En su línea.

El libro de la pasada semana es "Luz de ruinas", escrito por Itziar Mínguez Arnáiz, accésit del premio Jaime Gil de Biedma, premio que ya comentamos en su momento. Edita Visor.

El jurado estuvo compuesto por Luis María Anson (varias veces miembro de jurados de Visor), Juan Van Halen (premio Tiflos de Visor), Antonio Colinas (con muchos libros publicados en Visor), Juan Manuel de Prada (habitual de Telemadrid y demás medios objetivos), Guillermo Carnero (premio Loewe con Visor), Clara Janés (premio Ciudad de Melilla con Visor), Chus Visor, Gonzalo Santonja (varios libros publicados en Visor) y Javier Santamaría (presidente de la diputación). En fin, un jurado de la casa.

El premio lo ganó Juan Manuel González con un libro que a este colectivo le pareció realmente malo:

http://criticadepoesia.blogspot.com/2008/05/hilda-doolittle-con-triloga-juan-manuel.html

El libro de Itziar, sin ser un buen libro, está desde luego bastante por encima del libro ganador. Viendo la composición del jurado, no es extraño.

La reseña la escribió Martín López Vega. Ignoramos la objetividad que puede tener respecto a Itziar. Más difícil es su objetividad respecto a Visor. En cualquier caso, no nos atrevemos a ponerle nota de objetividad. Si alguien tiene más información, que la aporte.

Nuestra objetividad con Itziar es total. Con Visor y sus premios, no. Valoración de nuestra objetividad: 3 / 10

La reseña de Martín , excepto por el final que se saca de la manga, forzado, bastante bien, estemos o no de acuerdo con su diagnóstico.

El libro se abre con una cita de Ángel González, sin duda, y perdón por la pequeña maldad querida Itziar, todo un acierto para un libro que se presenta a un premio Visor.

Como puede leerse en la contraportada, el libro "es la historia de un médico que se instala en el pueblo de sus antepasados". Y es aquí donde radica el problema principal del problema. El libro es una "historia". En otras palabras, para este colectivo, el libro es una narración. Y es una narración que cae en la prosa de manera continua, mayor punto de desacuerdo con Martín. Recordamos una entrevista de uno de los miembros del jurado, Antonio Colinas, en la que decía que la diferencia entre un libro de poesía y uno de narrativa era que si se ponían los versos del libro de poesía en una sola línea y parecía un relato, era un relato, no un poemario (la cita no es exactamente así pero Antonio nos perdonará nuestros pecados, como poeta casi religioso que es).

Pues bien, la sensación en la mayoría de poemas del libro es esa. Parece un relato que se ha cortado en líneas para que parezca un poema, pero el resultado no engaña. Esto es un relato corto. Ni siquiera prosa poética, o lo que nosotros entendemos como tal. Especialmente descuidado nos parece el ritmo del poema. El verso libre requiere un oído especial para darle ritmo al verso. No es algo anárquico. En este libro, no conocemos su libro anterior, el ritmo no existe. Si alguien piensa que no puntuar un libro y poner mayúsculas al comienzo de todos los versos es tener estilo, quizás tengamos una definición de estilo diferente. La prosodia falla gravemente.

Las cosas empeoran cuando la poeta trata de usar metáforas o usar un lenguaje, convencionalmente, más poético. Como suele ser el caso de unos cuantos libros últimamente, abundan los clichés, y falta talento y originalidad.

"¿Qué llevas en esa maleta?
El pasado"

"Arrastras esa maleta
Sobrecargada de pasado"

"...las mariposas huyen
Del alfiler
Que las hace eternas"

Pasa lo mismo con algunas metáforas:

"Y te hace extrañar
El perfume amargo de la contaminación"

"Metes la fotografía en ese bolsillo
Que late al mismo ritmo de tu corazón"

"La fotografía vieja
Roída por el ratón del tiempo"

"Hay sábanas
Que cubren los muebles
Fantasmas caseros"

"Llevan el mapa del tiempo
En el rostro"

Aún así, hay varios poemas que funcionan: "A esta hora en la ciudad", "Desde que la luz te permite ver", "Es cierto que sobra horizonte en esta ciudad" o "No hay manera de volver al sueño". En estos poemas la parte lírica consigue vencer a la narrativa y da pena pensar que el libro podría ser mucho mejor si mantuviera el nivel de estos poemas.

Hay también algún verso, difícil de encontrar, que sí muestra una mayor originalidad:

"Pero es hermosa
Como todas las grietas de la carne"

"Me desvela el ruido celestial /
Del camión de la basura"

Itziar tiene un buen ojo para los detalles, "Encima de la cama / La sombra de un crucifijo", incluso algún cliché está bien utilizado como el que termina un poema con "Llueve sobre mojado".

Pero quizás donde mejor se maneja la escritora es en el manejo del ritmo narrativo. El libro se lee con interés, alguna veces creando suspense, como en el poema "Nunca has visto nada tan espectacular", y se nota en general su profesión de guionista en casi todo el libro, incluso en algunos detalles como cuando el sujeto poético sube al desván y "La escalera cruje a cada paso que das / La trampilla chirría...". De acuerdo, también son estereotipos pero a nivel de ritmo la escritora reluce.

En definitiva, un libro que como poemario es un libro fallido por la narratividad que inunda buena parte del libro y la ausencia de dominio de técnicas básicas de la escritura poética, en especial de la prosodia y el lenguaje metafórico. Hay algunos poemas y versos que están claramente por encima del resto del libro, y en los que la escritora consigue un lirismo que se echa de menos en el resto del libro. Como narradora Itziar es posible que escriba buenos relatos en el futuro. Como poeta parece menos dotada tanto a nivel técnico como a nivel de talento natural. En la medida que ahonde en los aciertos que se encuentran en el libro, podrá crecer. Si no, siempre le quedará la narrativa.

Valoración del libro "Luz en ruinas": 5 / 10

viernes, 18 de julio de 2008

Saul Williams. El cultural, segunda semana de julio.


Hola,

Revisamos la tercera semana de julio en El Cultural. Una de las dos críticas es, cómo no, para Visor. El libro se titula "Los manuscritos de un EMCEE muerto" y está escrito por Saul Williams.

La reseña la escribe Ainhoa, especialista en este tipo de aventuras. Comienza con la tontería de que Byron o William Carlos Williams serían raperos hoy en día, sorprendente ejercicio de lucidez y esoterismo. Luego llama el poeta "Borges de la negritud" lo que nos lleva a desear preguntarle a cuantos poemas negros conoce de la historia de la literatura norteamericana y/o por su conocimiento de Borges. En fin, ese tipo de cosas que producen verguenza ajena a este colectivo. Tratándose de Visor, y de esta señora:

Objetividad a priori de la crítica en nuestra opinión en este caso: 3 / 10.

Igualamos la apuesta.

Quizás la mejor forma de definir a Saul es como actor. Un actor bastante bueno. De hecho una película en la que él era protagonista, Slam, ganó el premio a la mejor película dramática en Sundance. Se le puede ver también de secundario en K-PAX.

Su buen hacer como actor, y su interés por la poesía, le llevaron a que pronto fuera conocido en los circuitos de poesía alternativa en los Estados Unidos. Aunque su poesía, en esa época, es básicamente una larga enumeración de sustantivos, la fuerza del actor en sus performance, producía la sensación de que la poesía era bastante mejor que lo que en realidad era tras ser leída. Eso, y un mensaje político cargado a la izquierda, para deleite de un público mayoritariamente negro, bastaba. Aquí podéis ver una muestra palpable de lo que decimos:

http://www.youtube.com/watch?v=jzY2-GRDiPM

El tiempo pasa y hoy en día Saul es una miniestrella del hip-hop, su música suena en los anuncios de Nike, y el mensaje izquierdista suena más a reclamo publicitario que otra cosa. Su música, que él mismo llama rap industrial, aunque él escoge como referencias a grupos infinitamente mejores como The Mars Volta o Radiohead, ha sido producida últimamente nada más y nada menos que por Trent Reznor, el mítico líder de Nine Inch Nails. La canción que escogió Nike es esta:

http://www.youtube.com/watch?v=l1llNYAlYrc

Como se puede observar, es una música basada en el estribillo, lo que lo aleja enormemente de sus supuestas influencias, y lo único que queda es un poco industrial en su hip-hop, algo que se descubrió hace más de 20 años. Como si el trip-hop no hubiera sucedido.

Como cantante de hip-hop está muy lejos de ser considerado un maestro. Mucho menos como poeta. Pero por las razones que sean su poderoso marketing ha llegado hasta aquí. Nos imaginamos por quién.

EMCEE, no traducido en el título no se sabe muy bien por qué, proviene de MC, en su origen maestro de ceremonias. En el lenguaje urbano el acrónimo ha extendido su significado desde "mic controller" (el que controla el micro) hasta "move the crowd" (el que anima a la peña). Para entendernos, y aunque no sea exacto, podríamos traducirlo por rapero.

Saul Williams por tanto crea un paralelismo con los manuscritos del mar muerto, sólo que estos, evidentemente, falsos manuscritos que Saul intenta desvelar y relatar se han encontrado en el metro, mientras el artista miraba un grafiti, no en una cueva de Oriente Medio, y han sido escritos por un MC que ha muerto. Hasta aquí lo mejor del libro: el título y la idea, que se expone en una especie de prólogo. A continuación, la parte importante del libro dividada en siete largos poemas-título, subdivididos a su vez en poemas de menor tamaño. El libro termina como una especie de diario del supuesto escritor de los escritos, desde 1994 a 2001.


El mayor problema de este libro es que Saul sobresale como performer, da igual que lea un poema de Keats o la lista de la compra, pero su poesía leída en un libro, pierde toda su fuerza y saca a relucir los numerosos fallos de la misma:

1) Ritmo monótono: Una de las virtudes del hip-hop no es precisamente su variedad métrica. Por eso, entre muchas cosas, querida Ainhoa, William Carlos Williams nunca habría sido rapero. En este sentido la prosodia de Saul no sólo no es innovadora sino que, leída, resulta todavía más monótona que escuchada, especialmente en un libro largo como éste. Si a esto añadimos la imposibilidad de traducir el ritmo a un idioma tan peleado con los monosílabos como el español, la supuesta gracia se pierde por completo. No es Langston Hughes.

2) Recursos estilísticos: La riqueza estilítica del poeta es muy baja. Existe un abuso exasperante de las enumeraciones, de las aliteraciones, del retruécano, de unos juegos de palabras pretendidamente graciosos, de una la rima fácil e infantil en su uso. Es evidente a lo largo de todo su libro la enorme falta de autoexigencia de sus versos y prosas.

3) Ausencia de innovación y abundancia de clichés hiphoperos(?): En algunos momentos el autor intenta darle la vuelta a temas clásicos del mundo hip-hop pero no lo consigue en ningún caso. Especialmente en el caso de los diarios, pastiches seudometafísicos, la ausencia es significativa. Por lo demás, el resto del libro apenas trae nuevas referencias al mundo hip-hop, sino que, al contrario, se restriega en el trabajo de los demás con una abundante intertextualidad de cualquier tipo y procedencia, abundancia de frases hechas, clichés, etc. No es Dc. Dre.

4) Pretenciosidad vacua: El poema, sin apenas contenido lírico, cae en la narratividad en numerosas ocasiones. Llega tarde para ser controvertido, Dr. Dre casi podría ser su padre, musicalmente está lejísimos tanto de grupos como Massive Attack o Beastie Boys, o de la excelente escritura de Eminem, y más que de un poeta, habría que hablar de un rimador, ni si siquiera un versificador. Si a esto le unimos que el tipo es bastante pretencioso, qué más se puede pedir.

5) Repetición de sí mismo: Una parte significativa de los poemas presentados ya habían sido publicados por el autor anteriormente. A su vez, el artista se repite una y otra vez en el libro. Repetición sobre repetición puede ser la clave del hip-hop más malo.

6) Especialmente desagradable resulta la reinterpretación del mito bowiano de Ziggy Stardust convertido ahora en un Niggy Tardust que lleva el patetismo a nuevas cumbres.

Un ejemplo de todo lo que queremos decir son estos versos de uno de los poemas más famosos del libro "NGH WHT", uno de los pocos verdaderamente nuevos:

BCH NGH. Gun trigga. Dick's bigga. Why
fuck? Killer. Blood spiller. Mack
truck. Bad luck, fuckin with this black buck.
Bigger Thomas, I promise. Leave a corpse in
the furnace."

Sea una imitación del gangsta rap o una fallida burla, es realmente decepcionante. Como lo es también cuando trata de ubicarse en los terrenos de la poesía erótica:

"I'm about to slide up in the kingdom
of God with no protection."

El artista, en la introducción, comienza diciendo en su primera frase: "No hay una música más poderosa que el hip-hop". De tal reduccionismo llegamos a tener que leer libros de esta categoría, pésimos representantes de la actual poesía norteamericana

Valoración del libro "Los manuscritos de un EMCEE muerto": 3 / 10

Sobre la traducción, la traductora comenta que ante la imposibilidad de imitar las rimas, aliteraciones y demás, ha optado por el significado. Teniendo en cuenta el vacío del significado y de la propia traducción incapaz evidentemente de imitar en nada la monótono musicalidad del poemario, mejor habría sido dejarlo pasar.

El otro libro de la semana, de Kepa Murua, estamos a la espera de recibirlo. Como solemos hacer cuando nos retrasamos, realizaremos la crítica en el caso de que ésta sea positiva.

Saludos a todos.

lunes, 14 de julio de 2008

Antes del eclipse. Rafael-José Díaz. Babelia. El Cultural. Dos primeras semanas de julio (corregido)


En las dos últimas semanas, han aparecido cinco reseñas de poesía en El Cultural y Babelia. Una ya ha sido criticada, la de Yves Bonnefoy.

El Cultural nos trajo esta semana el libro "Roto Madrid", escrito por Amalia Bautista y con fotografías de José del Río. La reseña de Díaz de Castro nos parecía curiosa cuanto menos. Fuímos a la librería, hojeamos detenidamente el libro, se puede leer en diez minutos, y nos preguntamos qué coño le está pasando a cierta parte de la crítica. Parecía un libro de taller de poesía escrito por una alumna no muy aventajada. Ni siquiera merece contracrítica. Ahí está en las librerías para que cada cual se forme su opinión. Increible.

Babelia trajo la pasada semana una reseña de un libro de 2007, escrita por Antonio Ortega. Aunque Antonio tiene cierta tendencia a incluir libros de amigos suyos o personas cercanas a él, ignoramos si Rafael-José lo es, suele tener buen gusto así que confiamos en él y nos hicimos con el libro. Desgraciadamente el libro no ha sido ni mucho menos lo que esperábamos, como puede leerse en la reseña más abajo. Hubiéramos preferido no hacer la reseña pero habría sido mentir a los lectores, por mal que nos sienta criticar a una editorial que sigue siendo una de nuestras favoritas.

Esta semana Babelia trajo dos reseñas. Una es de Ángel Luis Prieto de Paula sobre dos libros de Manuel Rico. Uno de ellos es una novela, género que este blog no trata, y el otro es un libro, "Monólogo del entreacto", antología de su poesía, que casi debe llevar un año en librerías. Parece que el profesor Prieto de Paula se ha encargado de los asuntos espinosos de la casa, es decir, los escritores que escriben para Babelia, Luis Antonio de Villena antes, ahora Manuel Rico. Allá él. Nuestra opinión sobre Manuel como poeta es conocida de todos y éste libro ya salió en El Cultural si no recordamos mal. Como ensayista nos gusta. Como narrador no lo conocemos. Como poeta, no nos gusta nada. Y como director de colección de poesía, tiene muy buen gusto.

La otra reseña es sobre un libro que sí vamos a reseñar en cuanto lo recibamos. Se trata de Poesía (1974-2004) de William Ospina que publica la editorial Belacqva (la "u" es una "v", señores de Babelia).

"Antes del Eclipse (2003-2005)", del también traductor Rafael-José Díaz, publicado en Pre-textos, se divide en siete partes sin título. El libro combina tanto poemas en prosa como poemas en verso.

En su primera parte el poeta habla de la soledad, del amor y del erotismo. El lenguaje está lejos del habla cotidiana y suena artificial ("la luna derramada en el pozo de mi frente", "con su sueño, en la flama") a lo que se añade un léxico pomposo y una abundancia de clichés ("aprendieron a desconocerse").

El mejor tono se encuentra en algunos poemas cortos, generalmente cuartetos, donde el tono lírico se mantiene sin necesidad de alambiques:

"El peso del amor en la balanza oscura:
una brisa delgada, una navaja
finísima que corta el corazón
y lo acerca a la muerte duplicando su vida."

La segunda parte es un poema, que se entiende como un homenaje a las víctimas del 11-M, en el que, aparte de las buenas intenciones del poeta, vuelven a aparecer los clichés ("brisa de ceniza que se agolpa") y el exceso lírico ("espaldas engastadas en el hierro").

La tercera parte comienza con un largo poema en prosa que se extiende en exceso y no logra captar el interés lector. Le siguen tres nuevos cuartetos donde, a pesar del tono forzado, el poeta sigue mostrando que es donde mejor se mueve. Pero ya incluso en los poemas cortos se nota el agotamiento de la fórmula:

"Detrás de esas montañas (es un niño quien habla)
hay una luz que nace cada día
y cada día muere conmigo al acostarme."

El poeta insiste en su estilo: clichés ("no es este el mismo viento...") y metáforas que rozan lo cursi o lo sobrepasan ampliamente ("...ante el altar del horizonte").

La parte cuarta está compuesta sólo de poemas de cuatro versos, y ésta vez, los problemas que veíamos en los poemas más largos se extienden a los cortos, en especial por la abundancia de clichés. Es verdad que el tono lírico es intenso pero la ausencia de originalidad y de verdadero espíritu creador anula buena parte de esa fuerza:

"En el fondo del día está la luz
que nunca has encontrado.
Cierra los ojos, duerme, y en el sueño
verás tu cuerpo arder en esa luz."

La parte quinta, es muy similar a las anteriores. Predominio de los cuartetos, y predominio de clichés: "que el viento dibuje en un rostro", "el alma / se cubre como el cielo de nubes y de sombras"; y de versos adornados: "toda aquella luz flotaba sobre el mar, trazando un sendero entre el agua y el cielo."

La sexta parte se abre con el poema que da título al libro, "Antes del eclipse", un poema en el que el tono se hace más narrativo pero en el que Díaz insiste en lo mismo: "La plaza parecía / mecida por el viento", "Unas nubes pasaban por delante, / enredando sus hilos con la luz apacible".

En el resto de poemas, rastro del mismo tono excedido "Mariposa / que aletea incansable en los bordes del último segundo" y, eso sí, un poema que nos saca del ambiente rosa chicle que impregna las páginas. Se trata de un poema dedicado a una prostituta de Jinámar, muy por encima de la media del libro.

La última parte no incluye ninguna novedad respecto al tono del conjunto del libro: "la isla del alma a la que has vuelto", "¿No transforma las flores de este antiguo hospital / en labios perfumados o mejillas rendidas?".

En el último poema del libro el poeta escribe:

"EL ÚNICO milagro de esta tarde
es no haberme extraviado

entre tantas palabras destruidas
..."

Un libro, en definitiva, que trata en todo momento de mantener un elevado tono lírico, pero lo hace a costa de un lenguaje gastado hasta la saciedad, reiterativo en temas y formas de poemas mil veces leídos y olvidados, y que salvo por algún poema corto y por un poema largo en concreto, nos hace preguntarnos cómo es posible que una persona nacida en 1971 escriba de una forma tan clásica y usada. La poesía de Rafael reflejada en este libro, los anteriores no los hemos leído, representa lo que las personas alejadas de la poesía piensan que ésta todavía es.

Rafael-José Díaz es un buen traductor del francés, y sus traducciones de Philippe Jaccottet son excelentes, incluida la que realizó para Pre-textos. Rafael es la persona que más libros ha traducido de Jaccottet al castellano hasta el momento así que nos imaginamos que llevarlo a Pre-Textos fue importante para la editorial. En este sentido, Rafael también nos aclara que no existe ninguna relación causal entre su traducción de Jaccottet para Pre-Textos y su posterior publicación en la colección de Pre-Textos como poeta.

Y como poeta, en nuestra opinión, no está ni mucho menos a la altura sus traducciones.

Valoración de "Antes del eclipse": 3,5 / 10

domingo, 6 de julio de 2008

Yves Bonnefoy. Tarea de esperanza. Antología poética. El Cultural


Esta semana El Cultural nos trae un libro completamente prescindible de un autor cuyo único interés radica en su biografía, en las personas que conoció, y en algunos aspectos de sus "performance". Como aspirante a poeta, por mucho que intente compensar su total ausencia de brillantez tratando de llamar la atención sobre como se bebe la sangre de la menstruación o "cagan" en nuestra boca una vez que nos han cortado la cabeza, no tiene para nosotros ningún interés. Si a eso añadimos que la crítica la realiza una experta en mundo bíblico y beatnik, curiosa pero no tan alejada coincidencia, abandonamos por completo la actualidad rabiosamente modelna que El Cultural nos ofrece de su segunda editorial favorita, o primera, ya veremos como termina el año.

Así que nos retrotraemos en el tiempo a un libro cuya crítica realizó Antonio Colinas hace ya unos meses, cuando estábamos metidos hasta las rodillas leyendo libros para los mejores premios 2007. El libro es "Tarea de esperanza" y es una antología de toda la obra de Yves Bonnefoy con la excepción de su último libro. Traduce Arturo Carrera.

Independencia del crítico en nuestra opinión: 9 / 10

Nosotros tampoco tenemos problemas de objetividad en este caso.

Como viene siendo habitual en libros de este tamaño, más de 500 páginas, vamos a abstenernos de hacer una análisis detallado para no extendernos en exceso.

Comienza el libro con el poemario "Anti-Platón". Nos detenemos brevemente en este libro porque merece la pena. En contra de la opinión de la crítica, para nosotros Anti-Platón puede ser el mejor poemario de toda la carrera de Yves. La manera en la que interpreta y lee el surrealismo, y la extraordinaria elegancia que utiliza cuando lo vuelca en versos, es apabullante. Al contrario de lo que piensa Colinas, que se alegra de que el poeta abandonara el surrealismo porque conducía a la "esclerosis creativa", de nuevo la paja en el ojo ajeno, no podemos sino lamentar que el poeta no siguiera retorciendo el tono de "Anti-Platón" hasta llevar el surrealismo a nuevas alturas. Como filósofo, o estudioso de la filosofía que es, el poeta está absolutamente en contra del concepto platónico de ideas, que él ve como obstáculos. Así comienza el libro:

"Se trata de este objeto: cabeza de caballo más grande de lo natural donde se incrusta toda una ciudad, sus calles y sus murallas corriendo entre los ojos, adaptando el meandro..."

Su siguiente poemario, "Del movimiento y la inmovilidad de Douve" es quizás su poemario más famoso hasta la reciente aparición de "Las tablas curvadas". En él se inventa un personaje, Douve, a través del cual el poeta se enfrente a la muerte. Douve no es sólo una persona, sino que adapta varias formas a lo largo del poemario. Sin abandonar el surrealismo, Yves viene a resistir la muerte sin la presencia neoplatónica de un Dios trascendente. Lo hace además con un esteticismo muy alejado de la cursilería y sin embargo bello, que destaca muy especialmente en la primera parte, "Teatro":

IX
"Blanca bajo una bóveda de insectos, mal iluminada,
de perfil,
El vestido manchado por el veneno de las lámparas,
Te descubro tendida,
La boca más alta que un río quebrándose a los lejos sobre
la tierra"

En "Ayer reinante desierto" (1958) destacan poemas como "El puente de hierro", "La belleza" o "La imperfección es la cima". En Devoción (1959), el poeta enumera y describe sus devociones, y destacamos el poema I ("a los trenes mal iluminados de cada atardecer"). En Piedra Escrita (1965) destacan "Juan y Juana", "La paciencia, el cielo" y "La luz transformada":

"Es Juan y Juana y de sus caras grises
Cae el yeso del día y vuelvo a ver
El vidrio de los antiguos veranos."

Su siguiente poemario es ya de 1975, "En el señuelo del umbral". Los poemas se hacen muy largos, probablemente en exceso, y se cargan de un enorme simbolismo. Tras un libro de relatos, llegamos a otro de los poemarios importante del libro: "Lo que fue sin luz" (1987). Son poemas en los que, tras el abandono de Provenza, el poeta habla de recuerdos a los que se añade un aire onírico:

"Este recuerdo me asedia, que el viento gira
De golpe, allá lejos, sobre la casa cerrada.
Un estruendo de tela sobre el mundo,
Se diría que la trama del color,
Acaba de desgarrarse hasta el fondo de las cosas"

Sin duda el mejor poema de este libro es "Pasando cerca del fuego", una hermosa reflexión sobre el amor. Es muy posible que éste libro marque ya lo que será buena parte del estilo del poeta en el resto de su poesía. La poesía se hace más sencilla, generalmente con un fondo rural, y los objetos cotidianos son transformados en algo trascendente.

A este libro le sigue "Allá donde cae la flecha" (1988), en donde a veces el poema tiene como marco una metáfora gigante en la que el poema es incrustrado como si fuera un cuadro dentro de un marco. En general los poemas son más sencillos y abundan las referencia metalingüísticas. De "La vida errante" (1993) quizás destaca la original reescritura que el poeta hace del mito de Helena.

Y ya en 2001 llegamos a su poemario más famoso desde que escribió "Del movimiento y la inmovilidad de Douve" y el que le llevó a la consagración en su país: "Las tablas curvadas". El libro es el poemario final de una trilogía, y es casi resumen de la carrera del poeta, en el que ofrece una gran variedad de estilos y formas poéticas, que van desde la rima hasta el maravilloso poema en prosa que da título al libro. Unas tablas curvadas que pertenecen a un barco que navega por un mundo hundido a veces, de inquietantes presencias, en especial las de los niños, con una referencia específica a San Cristobal en el poema en prosa (¿por qué este tipo de libros no llevan una buena lista de notas como en otros países?), y con otras referencias cruzadas como Ceres o incluso Woodsworth. En el poemario, formal en su mayor parte, y de gran sencillez, el poeta consigue fusionar estados como la vida y la muerte, la esperanza y la desesperación, y la oscuridad y a luz.

Es imposible realizar una valoración en profundidad de una obra tan vasta como la de este poeta en tan poco tiempo. Yves Bonnefoy es sin duda un poeta importante dentro de la poesía de la segunda mitad del siglo XX. Formalmente ha sido un gran experimentador de diversas variaciones de la métrica francesa. Además, una poesía reflexiva como la suya se enriquece de sus conocimientos de filosofía. Sus etapas más surrealistas son para nosotros las mejores, en especial los dos primeros poemarios. En sus últimos libros, el poeta tiene la tendencia a escribir todos sus poemas con las mismas palabras fetiche, lo que hace que en poemarios largos como "Las tablas curvadas" la lectura pueda llegar a hacerse pesada. Es como si la poesía del poeta hubiera dejado de evolucionar durante las últimas décadas o hubiera evolucionado poco. Aún así, estamos ante un libro de poesía muy por encima de la media que traemos a este blog, con muchos poemas de una gran altura lírica, y sin duda es un libro recomendable:

Valoración del libro "Yves Bonnefoy. Tarea de esperanza. Antología poética": 8, 25 / 10

miércoles, 2 de julio de 2008

Nada grave. Ángel González. Babelia


Hola amigos:

Por fin Babelia trajo una reseña de poesía tras dos semanas de sequía. Se trata de un ¿libro póstumo? de Ángel González titulado "Nada grave". Escribe la reseña Ángel Luis Prieto de Paula.

No tenemos dudas sobre la objetividad de Ángel Luis respecto al poeta: 8 / 10

Nuestra objetividad, nos imaginamos que un poco como le ha pasado al crítico, se ve quizás afectada por el hecho de que estamos hablando de un poeta que admiramos y de una persona que ha fallecido hace relativamente poco tiempo. Puedo ser un sentimiento irracional pero así somos los humanos: 7 / 10

La crítica de Ángel Luis, aunque con un poco de relleno, es de lo mejor que ha escrito en bastantes meses. Olvidamos pero no perdonamos la crítica a Luis Antonio de Villena por "La prosa del mundo", la última que recordamos de él, no porque lo alabara, está en su perfecto derecho a hacerlo, sino porque no dijo ni una sola palabra sobre el famoso escándalo. Pero esta vez su crítica rezuma honestidad, está descargada de esa prosa catedralicia que a veces le pesa, y sólo podemos decir que enhorabuena. Buena reseña, profesor.

El prólogo de este brevísimo libro lo escriben, firmando con iniciales no sabe muy bien por qué, Luis García Montero y Chus Visor, los directores de la colección. El prólogo parece a veces una excusatio non petita toda vez que intenta justificar la existencia de un libro, que a nuestro modesto entender, nunca sabremos si al poeta le habría gustado ver impreso y, por supuesto, si le habría gustado revisar. Por otra parte, parece anunciarse veladamente un nuevo libro del autor, lo que los prologuistas llaman un "calendario lírico". El albacea sabrá lo que hace.

"Nada grave" es el excelente título de un poemario muy breve, no tanto por el número de poemas, que también, como por su escasa extensión. Efectivamente el tono vital del poemario está en consonancia con "Otoños y otras luces", es decir, está marcado por un profundo pesimismo, en ocasiones nihilista, en el que el habitual tono irónico del poeta se ha perdido definitivamente. Sin embargo, "Otoño y otras luces" era un muy buen poemario independientemente de su pesimismo. Como insinúa acertadamente el crítico, tampoco "Áspero mundo" era precisamente un canto a la alegría y es de 1956. Pero la calidad literaria de "Otoño y otras luces", que, entre otro libros, se mereció mucho más el premio nacional que los pesados metales de Marzal, está claramente por encima de los poemas de este libro, que en muchos casos parecen esbozos o primeros apuntes de un poema. Por tanto, no compartimos en absoluto la opinión de los directores de la colección cuando dicen que los poemas "están a la altura de la mejor poesía de Ángel González". Afortunadamente, la poesía de Ángel está muy encima de la calidad media de este libro.

Quizás entre los poemas que merecen destacarse estaría el poema que se ha ubicado como dedicatoria, o que era una dedicatoria, vaya usted a saber, en donde sí se deja traslucir esa ironía, ese humor negro tan característico del poeta.

"La única palabra
que entiendo y que pronuncio
es ésta
que con todo mi amor hoy te dedico:
nada"

También destacaríamos varios de los poemas que habían aparecido en la revista Litoral: "Yo insistente", "Una sombra" y "Hoy" al que añadiríamos el poema "Nunca", quizá el mejor del libro junto con la dedicatoria:

"Y prevalezca la sencilla gracia
de la doncella viva, fugaz, irrepetible,
su sonrisa tan clara,
su alegría,
que ella no sabe efímera, y por tanto
es en su ser presente inmortal un instante."

En estos textos si se hace evidente que el poema está trabajado y revisado. Aunque no están a la altura en cuanto a calidad de textos anteriores, son buenos poemas.

En muchos otros poemas, sin embargo, en especial en los muy breves, el poema es más una sencilla reflexión, casi un apunte, que podría convertirse en un poema más largo pero donde percibimos la sensación de esbozo, de borrador.

Este pequeño libro tiene, para nosotros, más un interés de coleccionista que un interés puramente poético o literario. Se percibe el carácter provisional de muchos poemas y aún los más destacados están lejos de lo mejor de la obra del poeta, incluyendo su último poemario. Lo interesados en la poesía de Ángel González tienen casi por el mismo precio la obra completa, "Palabra sobre palabra" publicada en Seix Barral.

Valoración del libro "Nada grave": 6 / 10

Como última curiosidad, entre los nuevos poemarios de la colección "Palabra de honor" se ha "colado" por fin una mujer, Piedad Bonnet, que antes no figuraba dentro de los siguientes números. Nos alegramos por ella.

sábado, 28 de junio de 2008

Antonio Colinas. Desiertos de la luz. El Cultural


Hola a todos:

De las dos reseñas de poesía que trae El Cultural esta semana, dejamos la de Camilo José Cela para los amantes de la disciplina inglesa. Nos centraremos en el último poemario de Antonio Colinas, "Desiertos de la luz". Publica Tusquets. Realiza la crítica Túa Blesa.

Colinas es crítico de El Cultural y no es mal crítico desde luego. Pero la objetividad que puede tener un compañero suyo la ponemos en cuarentena. Ser crítico de poesía siendo poeta no da dinero, o da muy poco. Pero da un inmenso poder poético. Por eso hay tortas en la cola de entrada a los suplementos y los más "listos" de nuestros jóvenes compañeros van haciendo su hueco en suplementos, webs y diarios de menor calado. En ese juego que tan poco nos gusta está el señor Colinas, por mucho que se dedique a poesía extranjera.

Objetividad a priori del crítico, en este caso, en nuestra opinión: 2 / 10

Como resumen de la reseña de Túa, este final con una metáfora brillante y arrebatadora: "Quien se aventure a atravesar estos desiertos sin duda quedará iluminado por su luz poética.". Arrebatados quedamos.

Nuestra objetividad se ve influenciada por este hecho: 4 / 10

Vamos a hacer esta contracrítica más breve de lo habitual porque nos ha aburrido tanto el libro, nos ha irritado hasta tal extremo, especialmente en su primera parte, que no queremos contagiar nuestro aburrimiento haciendo un análisis poema a poema.

De hecho, uno de los primeros errores del libro es la insistencia del autor sobre los mismos temas, las mismas palabras, los mismos finales, hasta que rápidamente lamentamos tener que quedarnos hasta el final del libro en vez de devolverlo inmediatamente a la librería. Como si fuera una litografía numerada, cada poema parece uno más de una serie 1/x.

Ya nos habían advertido nuestros amables lectores de que la foto de Antonio mirando el cielo, como poseído por un haz divino, era sospechosa. Y nada más y nada menos que eso es lo que ha ocurrido. El Espíritu Santo se ha apoderado del alma del poeta, y de algunas cosas más porque como intento de libro místico, una de nuestras debilidades, el libro es un auténtico fiasco. Como libro de poesía, también.

A veces se habla de Machado, con cierta mala leche, como el mejor poeta del siglo XIX. Quizás habría que considerar si Colinas podría ser, desde luego no el mejor, pero sí un poeta muy anterior a los tiempos que vivimos.

El libro se divide en dos partes. La primera, y todavía peor que la segunda, se titula "Cuaderno de la vida". La segunda, "Cuaderno de la luz".

Los mayores errores del libro, según nuestro juicio crítico, son la sobreabundancia de clichés, la falta de recursos técnicos, la falta de originalidad en la temática, la falta de originalidad en la forma, la métrica forzada y anquilosada, el amaneramiento, etc

Cuando nos referimos a clichés queremos decir esto exactamente: "Nuestra patria debiera ser el mundo"; "tú germinabas silenciosamente / en mi interior"; "y cantaba, cantaba / tu palabra en la luz y en las sombras sonoras"; "que me abren la granada / cárdena de su sangre"; "nuestra sed de infinito"; "es un espacio en que la nada es todo / y el todo es la nada"; "portando entre las palmas de sus manos / una llama"; "donde el ocaso viene a posar / las brasas de los suyos", "...y por estas brasas / del sol último enrojeciendo el horno del pórtico"; "Y era el otoño de él"; "Era el otoño ya maduro de ella"...

Como dice el propio poeta, "tanta y tanta palabra desgastada".

En el aspecto técnico, el texto abusa hasta lo insospechado tanto del oxímoron como de la paradoja, tan de moda por lo que parece: "pero el hombre aún no sabe que no sabe", "un fuego /que arde y que no quema", "en un tiempo sin tiempo"; "antes que esta luz /.../se torne negra"; "saber que este cuadrado / de la plaza es un círculo de hogueras"; "que arde / sin arder, que quema / sin quemar"; "...palomas con escarcha / que arden sin arder...", "pero a la vez tus dedos eran llamas,"; "hasta llorar por siempre de alegría / lágrimas negras", olé el Cigala; "...música que suena / para aquel que no escucha, que le habla / a quien no habla y que muy dulcemente / le abre los ojos para siempre a aquel / que los tiene cerrados a la luz."; "¿Acaso estás ofreciendo su nada a una nada / que es todo para él?"; "esas eternas piedras vivas / que están muertas, / esas eternas piedras muertas / que están vivas"; "en la que, siendo noche, luce el día"; "de un vivir sin vivir"...

Alguna metáfora es realmente de taller de poesía: "y que nos va quedando poca leña / entre las manos para alimentar / la mínima hoguera del espíritu."; "en la quilla / del mirador"; "si la quilla del barco que es esta azotea"; "fundiéndose en el mismo horno de cobre del sol"...

Por supuesto, no falta el amaneramiento, muy en la línea de los algunos de los últimos libros de Tusquets: "respirar dulcemente la música que huye / a los prados remotos del firmamento"; "Si pudiese apoyar mi frente en ti / y perder el sentido! / ¡Si pudiese / extraviarme por siempre en tu pureza"; "donde / dialogan los rayos y el pinar"; "como si en ellos bebiese mi rostro / tardes del paraíso"; "¡tanto cielo azul / tallado a diamante..."; "Y si fuésemos sólo ese color /escarlata de la flor del granado"...

Cuando hablamos de métrica forzada hablamos de "mas Dios es la no guerra"; "Se alza entonces una brisa süave /.../ que no cae, mas que en bruma se deshace"; "sea un bello cuadrado: ágora de más vida". El léxico y la sintaxis se retuerce lo que haga falta con tal de que la cifra de sílabas sea impar. Da igual que todo suene igual y además antiguo. La métrica es mucho más que eso, señores. Es una ciencia y un arte, no una mísera regla de tres.

Todo ello saturado de palabras que se repiten, algunas hasta la saciedad, como luz, hoguera, fuego, música, misterio, laberinto, oro, piedra/s, cigarra...

Hay algún poema que aislado, olvidando que ya ha sido de alguna manera leído en otro lugar del poemario, funciona, como puede ser el caso de "Desiertos de la luz", "En el Mar Muerto", "En Bruselas" o "Tiempo del cielo". Y también hay poemas que sonrojan, y que nos llevan a preguntarnos para qué sirve un editor, o si debería cambiar el nombre de su profesión, como es el caso de "La lámpara de barro", una "originalísima" variación sobre el Padrenuestro.

Acabamos el libro, y al contrario que los buenos místicos, no queremos saber nada más de la luz de Antonio, de su hoguera, su fuego, su verdad y descubrimientos en las tierras de Israel. Un poeta grande se distingue del resto por su originalidad de forma y fondo. En nada de esto se distingue Antonio y nos trae además uno de los peores poemarios que hemos leído desde hace tiempo, que establece una peligrosa línea de continuidad con el Vicente Gallego de "Si temierais morir" y que le pone en bandeja a Visor el mercado poético de los grandes nombres mediáticos. Poemarios como éste hacen bueno a Montero y a Benítez Reyes.

Valoración del libro "Desiertos de la luz": 3,5 / 10

PD.- Tras dos semanas de sequía, vuelve Babelia con poesía. Una larga reseña del último libro de Ángel González...

sábado, 21 de junio de 2008

Goethe. Elegías romanas. Hiperión. Tercera semana de junio de 2008. El Cultural


Una reseña de poesía esta semana en El Cultural. El libro es "Elegías romanas", de Johann Wolfgang von Goethe. Publica Hiperión y traduce el propio editor, Jesús Munárriz, en la que es su segunda versión de este libro, con cuya primera traducción el propio Jesús admite que no se quedó contento. Por cierto, deseamos a Jesús un pronto y muy duradero reestablecimiento.

La crítica está firmada por Antonio Colinas, que ésta vez se queda demasiado en lo descriptivo y apenas entra en el texto, dando detalles que ya habíamos leído en el prólogo. Sobre su objetividad con Hiperión, a la hora tanto de elegir publicar esta reseña de un libro ya editado como de la propia reseña, suponemos que estará aproximadamente a la altura de la nuestra: 4 /10

La traducción de Jesús, buena.

Recordamos que hace poco recibimos un correo que de alguna manera nos venía a decir que era fácil "meterse" con los poetas de ahora, en concreto hablaba de nuestra crítica de Ada Salas, que no fue precisamente negativa, pero que habría que vernos con un clásico. Bueno, pues ya ves querida lectora que tus deseos se han cumplido.

Las "Elegías Romanas" constituyen un poemario de 24 poemas que narran en parte la experiencia de Goethe en su anhelado viaje a Italia entre 1786 y 1788. Cuando el poeta alemán visita Italia, ya había publicado su "Werther" y era probablemente el escritor más conocido de Europa, y quizás el que contaba con el mejor mecenazgo, el del entonces casi adolescente gran duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach. De su estancia en Italia también saldrían las "Elegías venecianas" y el diario de viajes "Italienische Reise".

Goethe llegó a Italia con un hambre desmesurada tanto de clasicismo como de vida. Su estancia en las gris Weimar le hizo que quizás su viaje a Italia fuera realizado con la mayor de las pasiones. El mismo recuerda su estancia en Weimar de esta manera al comenzar el poema VII:

"¡Oh qué feliz me siento aquí en Roma! Me acuerdo de cuando
el día gris me cercaba a traición en el Norte,
cuando el cielo opaco y pesado se hundía sobre mi cráneo..."

Estamos ante un libro no culturalista como dice Colinas, barriendo para casa, sino plenamente neoclásico, como respuesta propia del poeta a su "Werther" y al significado que tuvo esta obra en el movimiento romántico europeo. La métrica utilizada, una adaptación del hexámetro y pentámetro latinos al idioma alemán con una fortuna irregular, y las clarísimas referencias a los tres poetas elegíacos por excelencia, Tibulo, Propercio y Catulo, además de alguna referencia ovidiana, y frecuentes preguntas retóricas enumerando a dioses, convierten al libro en un ejemplo de neoclasicismo. El mismo habla de la métrica en dos partes del poemario:

"y han contado con mimo en su espalda latinos hexámetros"

"A ti, hexámetro, a ti, pentámetro, confiado os sea
cómo me alegra de día, qué feliz me hace de noche"

Ya en el primer poema, con ecos ovidiano, el poeta nos cuenta que "Aún contemplo palacios, iglesias, ruinas, columnas.../ ¡Pero esto pasará pronto! ¡Luego será sólo un templo, / el templo de Amor."

Dicho y hecho, ya en el segundo poema el poeta ha encontrado amante y habla de "mi amada". Dice de ella, con una cierta ironía respecto al dinero que de nuevo remite a Ovidio:

"le alegra que no escatime el oro...
Mejor servida está ahora su mesa; ni le faltan vestidos
ni un coche le falta que la lleve a la ópera"

El poema III también es importante en este libro, en primer lugar porque introduce el tema del sexo por primera vez ("¡No te pese querida habérteme entregado tan pronto!"), y en segundo lugar, porque a la manera de los clásicos, razona y ejemplifica utilizando como base la mitologia
clásica.

Dentro de los rasgos de este Goethe italianizado, otra de sus características importantes es su paganismo, paganismo que escribe expresamente en el poema IV:

"Devotos somos los amantes, rendimos tácito culto a todo demonio,
pretendemos que nos sean propicios cada dios, cada diosa."

Y otra de las características que lo emparente con los clásicos latinos es el sentido del humor, y la propia ironía. Y así, cuando habla en el poema V (cuya nota se ha pasado por error al poema 6 en esta edición) de que el amor le quita tiempo para ilustrarse, él mismo se responde:

"¿Y no aprendo acaso a la vez que atisbo las formas
del seno gracioso, y mi mano por las caderas se mueve?"

Este sentido del humor también se ve en el siguiente poema en el reproche que la amada le hace sobre el disfraz elegido para ir a visitarla por la noche, y se verá en el conjunto del poema XVI.

"¿No has escogido por broma tú mismo un disfraz religioso?
¡Y había de ser un prelado!"

Los poemas del VIII al XI son más cortos de lo habitual en este libro. El IX es un canto puro al amor y el X una comparación del amor frente al dinero y el poder, cosas a las que nunca renunció el escritor, que de nuevo remite a los clásicos. El XI contiene una sútil referencia a Príapo, acompañada de una nota que de nuevo se ha colado en el siguiente poema.

El tono elevado de canto al amor no cesa en el poema XII: "Pues dos amantes son ellos solos todo un pueblo reunido", ni tampoco en el siguiente la referencia al pasado como base de la que se nutre el poeta, no sólo desde el punto de vista literaria sino también vital:

"¡Vive feliz y así en ti la antiguedad vivirá!"

En el poema XV de nuevo una referencia clásica, que incluso nuestros propios escritores del barroco imitaron, cuando pretenden que el tiempo se acelere para encontrarse con la amada:

"¡Qué lejos queda la noche! ¡Aún cuatro horas de espera!"

En XVIII el poeta se separa del canallesco Ovidio, para hablar de una fidelidad en el amor, que obviamente el poeta no llevó a la práctica durante su estancia italiana:

"...a quien es fiel le guarda idéntica fidelidad..
La juventud impulsiva prefiere seductores obstáculos; yo,
de un bien seguro disfrutar mucho tiempo tranquilo"

Tras un clásico enfrentamiento entre la Fama y el Amor, llegan los cuatro últimos poemas, censurados en una época muy concreta, a pesar de que comparados con otros textos clásicos, podríamos hablar del genial Aristófanes, la sexualidad es bastante comedida.

El poema XXI contiene un rechazo clásico a la riqueza y termina con este verso más tierno que escandaloso:

"Nos divierten las alegrías del auténtico amor desnudo
y el sonido chirriante, armonioso, de la cama que traquetea".

Al poema XX, una reflexión en clave simbólica de las enfermedades venéreas, le sigue un poema que termina con una referencia a Marcial que el propio traductor anota, y termina el poemario en su poema XXIV, aquí ya claramente mucho más atrevido, con el discurso de un dios de la fecundidad, Príapo, que termina catuliano o aristofiano, lo que se prefiera:

"Por eso también a ti te ha de rebosar desde el centro medio pie de largo
la espléndida verga cuando a la amada le ofrezcas,
y no ha de cansarte el miembro hasta que de las doce
posturas que Fileno con arte ideó disfrutéis."

"Elegías romanas" es un poemario divertido, interesante en su visita al mundo clásico, pero para nosotros no pasa de ser un excelente y jovial ejercicio de recreación y copia de los tres elegíacos clásicos italianos, con algún añadido ovidiano o de otras fuentes ya comentadas. Goethe era un enorme escritor e incluso cuando imitaba, o casi copiaba, lo hacía muy bien. Pero evidentemente "Elegías romanas" es una obra menor dentro del complejo universo literario de este genio, cuya culminación es quizás la primera obra posmoderna de la historia de la literatura. Su brutal, genial, eterno y extraordinario "Fausto".

Valoración de "Elegías romanas": 7,5 / 10

lunes, 16 de junio de 2008

Max Blecher (1909-1938). Cuerpo transparente


Hola amigos, amigos y demás:

En dos semanas Babelia ha publicado tan sólo una crítica de poesía, crítica además ubicada dentro de una crítica de narrativa. La reseña la realiza Ignacio Vidal-Folch. No vemos ni conocemos problemas de objetividad por ningún sitio. Nos preguntamos, eso sí, qué ha sido de los críticos clásicos de la casa. Y de la poesía.

El libro en cuestion se trata de "Cuerpo transparente", y está escrito por el rumano Max Blecher. Edita "Ediciones de la rosa cúbica". Traduce Joaquín Garrigós.

Es difícil valorar un poeta cuyo único poemario tiene 15 poemas, aparte de algún poema suelto más que rescata esta edición. Se nos podrá decir que la obra de San Juan de la Cruz también fue brevísima, pero casos como el de San Juan se producen uno cada milenio.

Max Blecher vivió tan sólo 29 años, y los diez últimos lo hizo inmovilizado por una escayola como consecuencia de una tuberculosis ósea. Su labor como narrador es bastante más conocida que como poeta, aunque la obra completa de este libro bilingüe nos ofrece a un poeta que podría haber dado mucho de sí en otras circunstancias vitales.

La poesía de Max está claramente impregnada por movimientos muy concretos de la poesía de su época. Hay muchos matices surrealistas en varios de los poemas. A modo de ejemplo:

"vitrinas lunares con ángeles y sables"
"aguilas aleteando blancas sobre las montañas del sueño"

Y también hay elementos de escritura automática, que le emparejan directamente con Breton:

"El caballo es la mujer de agua camafeo
Con pechos de nubes
Con el gesto real como una zarpa
En el cerebro
Y bandera en el sueño descolorido de la muerte
Isla en la mañana locura fría
...
El caballo entra el caballo sale
...
Con orejas de aire
Y pendientes de gorriones
..."

Curiosamente también puede entreverse ecos postmodernistas en algunos versos, normalmente acompañados de imágenes surrealistas:

"Tu mirada interior lleva una barca y me la envía
cargada de terciopelo de ojos negros y diamantes"

"El vestido del mar en la concha del zafiro mueves o deslizas
navío o acróbata, tú, río vertical con la diadema
del pelo azul cascada de helechos y de gritos"

En general el tono suele ser lírico con alguna pequeña excepción como la parte titulada "París y otros poemas", y en algunos poemas el surrealismo y la escritura automática son llevados hasta casi el extremo como en el caso de "Poema grotesco".

Hay también algún poema metapoético, en donde el poeta define de diversas maneras a la palabra, "dibujos indescifrables de esta escritura / Como mis manos, como tus ojos cerrados."

Y también hay imágenes bien logradas y escritas:

"...ayer al anochecer
se ahorcó un ángel en un momento de felicidad
y sus alas caídas chirrían bajo tus pies..."

"Buques como cabezas de ahogados con el cigarrillo aún en la boca"

"Los niños, por la tarde, volando su cometa, sostienen en la mano un hilo de saliva a través del cual el soldado no les envía nada..."

Entre los mejores poemas del libro destacaríamos "Eternidad" junto con "En la orilla".

"Por un momento", ya en dentro de los poemas sueltos, es un poema original de rebobinado del tiempo si tenemos en cuenta cuándo fue escrito: "mi corazón retrocede hacia la noche del feto y se transforma en sexo".

Y sorprende que en todo el poemario, el tono general no hable del dolor del poeta, ni de sus gravísimos problemas físicos, sino que hasta incluso se atreve a mencionar la palabra más sagrada:

"Amor red del mundo en la que los hombres atrapados
Danzan como payasos serios y enloquecidos"

Sólo a veces el poeta nos hace ver algo de su larga agonía:

"Tus manos en mi cabeza
Como dos piedras en una sola tumba"

Pero tiene un tono neutro, con la excepción del último poema, como puede leerse en estos versos:

"En vano intento silbar
Es como si atravesara la masa de una melancolía
Y como si siempre hubiera sido así
A medias hermoso y a medias triste"

Acaba hermosamente el libro: "toda la calle...me tomó por un fraile en busca de un volumen de aire tranquilo para depositar sus sortijas".

Como decíamos al principio, es difícil valorar un poeta con una obra tan corta. El libro que se nos presenta, sin embargo, es un excelente ejemplo de poesía surrealista, escrito por un autor que llevaba la poesía en sus venas, que presenta poemas muy buenos, sin apenas fallos, de una gran liricidad, y que tan sólo necesita de una voz más propia, que sin duda el poeta habría logrado viviendo más, para convertirse en una poesía muy grande. A pesar de su brevedad, un libro recomendable.

Valoración del libro "Cuerpo transparente": 7 / 10

martes, 10 de junio de 2008

Manuel Vázquez Montalbán, Poesía completa 1963-2003. El Cultural

Hola hermanos:

La pasada semana El Cultural nos trajo una reseña de poesía además de una reseña de un ensayo sobre poesía.

Nos centraremos en el libro de poesía. Se trata de "Poesía Completa 1963-2003 Memoria y Deseo" de Manuel Vázquez Montalbán. Publica Península.

La crítica la realiza Túa Blesa. Nos vemos a priori conflictos de objetividad por ninguna de las partes, pero si alguien tiene más información, que lo diga por favor. La reseña de Túa, en su línea habitual, poco acertada, plana y sin matices ni atrevimiento. Se vuelve a meter a un poeta, en este caso Manuel, en el que parece el gran cajón de sastre de la poesía cuando no se sabe qué decir, Eliot y Pound, lo cual, para nosotros es un error en el caso de Pound, al margen de guiños intertextuales, que incluyen otros muchísimos autores, salvo que el Pound que hayamos leído nosotros sea distinto.

Comienza el libro con un buen prólogo de Manuel Rico. Es un prólogo bien escrito, con interesantes matices sobre la historia reciente de la poesía con los que estaríamos bastante de acuerdo, está documentado, y demuestra, Manuel, que te mueves bien en el terreno del ensayo.

El primer poemario de Manuel, quizás el más famoso, lleva por título el excelente "Una educación sentimental". Comienza con el antologado título: "Nada quedó de abril", verso al que el propio poeta nos remitirá en la última parte de su obra. El verso no sólo se inspira en el primer verso de "The waste land" de Eliot sino que el tercer verso, como puede observarse, dice "Memoria y deseo", justo el nombre de la antología, pequeño detalle que tanto parece que se ha olvidado:

"APRIL is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing

Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain."

Comienza el poemario en su primera parte, "El libro de los antepasados", con una cita estupenda de Espriu. Ya sólo los dos primeros poemas son un buen resumen de la técnica del poeta: frecuentes cambios de plano espaciotemporal, a veces los realizará en un mismo verso, entorno urbano, descripciones numerosas, enumeraciones, ambiente de postguerra, referencias a la publicidad, al cine, la radio y la música, uso de varios idiomas, ausencia de puntuación, en definitiva, un estilo estilo muy propio, que apenas cambiaría con los años, y que convierte a Manuel en una figura singular de la poesía española contemporánea.

A veces el tono roza lo narrativo como en "SOE" o lo elegíaco como "In memoriam". Una buena primera parte, que entre otra muchas personas, habla de:

"míticos seres sin una pierna o llenos de vieja
metralla soportable"

La segunda parte da título al libro, "Una educación sentimental". Además de hablarnos del amor, destaca especialmente por el uso de la ironía y del humor socarrón que tan bien manejaba el poeta. Dos ejemplos. El primero es el comienzo del poema "Françoise Hardy":

"Coches aparcados, la noche
colgada de las fachadas, cantan
como licenciados en ciencias
exactas"

El segundo es un ejemplo que auna el tono melancólico de partes de la poesía con la ironía del autor:

" porque
la mala alimentación y la falta de yodo suelen
abocar al hombre en la melancolía"

Y es que en un misma estrofa el poeta puede ser irónico, irreverente y nihilista:

"...
castos cálculos de menstruos regulares,
celosos termómetros de infiel temperatura,
vaginas díscolas, hijos imprevistos
atribuibles
a la voluntad de Dios, Padre al fin,
y al cabo
lento días sin preguntas, sin
respuestas, pequeño y gran mundo en orden
porque sí
porque sí
la vaciedad del mundo..."

La tercera y última parte se titula "Ars amandi" y contiene los mejores poemas de amor y desesperación escritos por el poeta, en los dieciocho poemas que contiene:

"en habitaciones con lirios apagados
de vez en cuando el corazón
falseará un latido"

Casi siempre con un tono melancólico:

"agradecer la soledad que me has quitado
que te he quitado"

y algún verso genial: "noches sin adjetivar"

Y como suele ser habitual en Manuel, cuida especialmente tanto los finales de los poemas, como los finales de cada una de las partes de un libro. Y por supuesto, el final de un poemario:

"duérmete lejana
duérmete, demasiado cobardes para morir
al último acorde del toque de silencio, cierra
los ojos para vivir, cierra
los ojos para matar".

La guerra, la postguerra, la supervivencia del amor y el humor en esas condiciones son los protagonistas principales de esta primer parte del poemario, al que le sigue un segundo libro, "Liquidación de restos de serie" más vanguardista, en la que la forma ocupa a veces el sitio del fondo.

El tercer poemario del libro es "Movimientos sin éxito". El conjunto de poemas no está a la altura del primer poemario de Manuel, aunque encontramos elementos interesantes, especialmente en la profundización y mejora de los recursos técnicos del poeta. La heterodoxia es casi brutal y en momentos se podría hablar casi de un culturalismo cotidianizado y a veces burlado ("astillas de cedro de hundidas naves fenicias / y las letras de cambio desparramadas"). El tono a veces es más narrativo como en el poema "El suicido de Aliosha Karamazov", otras es reflexivo como "El silencio, al anochecer", y a veces hasta el poeta se ríe de la poesía con el final en "la la la" de "Movimientos sin éxito". Destaca el poema "Hippy blues", con alguna imagen de bello irracionalismo:

"y agitar las cadenas de viejas bicicletas
contra la sombra inmensa del pájaro metálico"

y otras de alocado irracionalismo:

"mi reino no era de este mundo, poseía
plantaciones de luníes y blancos montes de Venus
barbechos encarnados en un asteroide, fuentes
de alquitrán dulce en las cumbres de Júpiter"

El tono irónico también se da ("y yo amo a los extranjeros porque no les entiendo") aunque en menor medida, como se dan la referencias económicas ("una fábrica de Yorkshire produjo / un cepillo de dientes más de lo previsto") y políticas.

El cuarto poemario es "Coplas a la muerte de mi tía Daniela". En realidad el personaje de Daniela es una excusa para construir un poemario de verso mucho más corto que los anteriores, aunque los poemas siguen siendo largos, poemario basado en la pre y postguerra. Este libro se ve lastrado por la excesiva profusión de nombres propios, que más que construir un collage como dice el crítico, producen una fragmentación excesiva en la que se pierde parte de la fuerza poética del poema. Como ya hemos dicho anteriormente, el poeta en los últimos versos da un giro importante y nos presenta la poesía alta que es capaz de hacer:

"y entonces
quisiera marcharme
donde desde siempre
nos esperan
abiertos
puertos sin naves
de regreso
.
.
la fuerza de un hombre
será la fuerza
de los hombres
inútiles
los buenos propósitos
la nostalgia
los remordimientos

el recuerdo"

En el quinto poemario de ecos proustianos ironizados en el título, "A las sombras de las muchachas sin flor", "poemas del amor y del terror", siendo el amor la primera parte y el terror la segunda, Manuel vuelve con su singular estilo a hablar del amor. Los dos mejores poemas son los que abren y cierran el libro, que comienza así:

"Si te pusieras al trasluz
muchacha azul
comprobarían las escamas irisadas
con las que cierras los ojos
y te cubres las fisuras
de ahogada"

El amor es confundido a propósito con una bailarina de discoteca, con mujeres anónimas e inaccesibles, se habla del sexo en un poema no muy afortunado ("Seis y nueve"), se reflexiona sobre la anatomía femenina, se homenajea a Chavela Vargas, se cae de nuevo en el nihilismo y se termina una primera parte remontando de nuevo en el final:

"cuando seas muy vieja
y yo me haya muerto
rompe espejos retratos recuerdos
ponte bragas de corista diadema de acanto
sal desnuda al balcón y méate en el mundo
antes que te fusilen las ventanas cerradas."

En los poemas del terror, hay un sentido más negro del humor, a veces un malditismo algo forzado ("eructa y recupera el aire / con la mano / mientras defeca lenta / mansamente / sobre tu mousse de chocolate"), expresionismo en las imágenes ("y algún ojo murió en adobo", "gotea un nacar casi ciego", "Los partidarios del asesinato / encalan con pus"), algún poema dedicado expresamente a la publicidad ("Terry me va") y un último y cuidado buen poema para cerrar, "Epílogo para ahogados", que termina con un verso referencial a todo el libro:

"es preciso elegir entre memoria y deseo".

El sexto poemario es Praga. Como el propio poeta dice, "Praga es Praga, pero también Barcelona o cualquier otra ciudad a la vez exterior e interior, capaz de generar una morbosa relación erótica entre el amo y el esclavo, entre memoria y deseo."

Algunos poemas de Praga, como el que inicia el libro, tienen el mismo defecto que otros poemas que encontramos en el libro. Se alargan en exceso sin que el poeta pueda mantener la intensidad lírica. A veces el yo poético es el propio Kafka, que también podría ser otro escritor, en un nuevo poema en donde lo narrativo pesa en exceso, y en el que hay algún guiño metapoético ("todo lenguaje es un tamtam / que pide socorro en una lengua").

Cuando el poeta adapta un tono más lírico, el poemario se recupera, como el poema número 3:

"PODÍA SER LA MUCHACHA DE ARENA
moajada a la espera
de la muerte en el sol
desmigadas carnes en caída
lenta la pleamar trasiega
carnales arenas

o la verdad Total la Historia
como un cubo que se crece
hasta encerrar la tierra
falsificando
su maltratada curvatura de luna
ciega"

Quizás en este poemario, como excepción, el mejor poema no sea el último sino el número 5. Aquí, como en muchas parte del conjunto de la obra completa, se aprecia como el poeta repite versos que el mismo ha escrito en otros lugares, pero lo hace no de manera gratuita sino con oficio. Manuel, curiosamente, en este poemario pero también en otros, más que recuerdos de palabras concretas de Eliot, nos recuerda en su estilo a lo mejor del movimiento beat. En cualquier caso, el poeta logra alturas importantes en sus versos:

"en cada esquina un laberinto
en cada portal un muchacho que vuelve

para qué ser yo si era vuestro
el aroma del tiempo si era vuestro
el tiempo
aquel país de otoño y buenas noches mamá

aquella ciudad de horarios y reencuentros"

El séptimo poemario es "Pero el viajero que huye", el libro que según el propio autor cerraba el círculo de la memoria y el deseo, y que termina con el poema titulado "Definitivamente nada quedó de abril", como cierre circular de aquel primer poema "Nada quedó de abril". Este séptimo poemario es bastante irregular en cuanto a su calidad. Comienza con varios poemas inusualmente cortos para el estilo del poeta, con un estilo también alejado del suyo propio ("San Juan se la menea / en las cuevas de Patmos / de los santos tengo envidia / de ver como se la menea en el aire"). Sea en un tono más lírico o más contenido, los primeros poemas son de los más flojos de la producción del poeta ("las palabras descansan en la bandeja", "cuando yo iba de luto por la muerte del mundo"). El nivel sube algo en el último poema de la primera parte, y también lo hace en la segunda parte ("Abandonados a las puertas de las peores galaxias"), excelente título. Los poemas siguen siendo cortos pero la comunicación lírica es mayor, como lo es el acierto de los versos ("el que contempla estrellas / para no ver las ratas"), el tono se vuelve cosmológico en ocasiones, reflexivo, casi filosófico ("podríamos dejar de ser históricos / e intentar ser inocentes"), a veces tratando de imaginar el futuro ("será la Tierra un lugar de regreso"), otras veces social, duro e irónico ("ni la violada de El Salvador será Miss Playboy / en abril / aunque abril siga siendo el mes más cruel"), a veces simplemente genial:

"calcula cómo calcular lo incalculable
por ejemplo
cuántos deben morir cada día en Etiopía
para que nos salga social
de pronto
la poesía"

Y termina esta parte con un poema visionario de magnífico final.

La tercera parte, y última, comienza con otro poema desgraciadamente visionario, en el que de alguna manera anticipa su propia muerte en Bangkok:

"...el extranjero que espera vida o muerte
ignorado en un rincón de Asia"

En general el tono es similar en esta parte a un diario de viajes, excelentemente cerrado con el poema que empieza por "Definitivamente nada quedó de abril", "siquiera el derecho / a su añoranza"

El octavo poemario, "Ciudad", quizás sea nuestro preferido. Como también escribe el poeta, "Yo escribí un poema sobre una ciudad y al acabarlo me di cuenta de que estaba dedicado a la ciudad de la Memoria...versa sobre las ciudades del cuerpo, del alma, de la memoria personal, terrestre, la memoria original de la materia en el tiempo, de la ciudad de la Historia..."

El libro tiene siete poemas numerados del uno al siete. La memoria es sinónimo aquí de tiempo, tiempo anterior y actual, ya que la verdadera ciudad aquí es un fondo, casi un decorado. El poema "El uno" comienza brillantemente:

"Bajo la piel del párpado
el decorado se sumerge
porque la noche
complica la soledad..."

En "El dos" surge la pregunta de si la memoria es salvación o hundimiento, o "un reloj de arenas movedizas". Aún así, el poeta afirma que "sólo serás libre al llegar a Memoria". "El tres" adolece quizás de una excesiva obsesión por la numerología, que carga la segunda parte del poema. En "El cuatro" el tono es elevado, casi abrumador, cosmológico, se insiste como anteriomente en la astronomía, "duro problema el de la materia oscura", para terminar rozando lo místico:

"Oh ciudad del futuro Oh ciudad de los sabios
no habrá ciudades necesarias sin profetas."

En "El quinto" el mar se hace referencia junto con el tiempo, referencias que en "El seis" acaban con un "no se sabe no se vuelve". "El siete", que tiene un comienzo menos elevado, termina con un grito del que nos sentimos voz:

"no quedó piedra sobre piedra cuando los bárbaros
decidieron prohibir cualquier paisaje que proclama
¡SUBVERSIÓN!

De fondo, en cada uno de los poemas de "Ciudad", estrofas de la canción de Glenn Miller "Canta el petirrojo en diciembre". Aunque hay un cierto abuso de la repetición de versos enteros en esta parte, la más acusada de toda su obra, "Ciudad" es un poemario corto pero complejo que invita a la reelectura y que está entre lo mejor de su producción.

Tras el penúltimo y buen poemario "Construcción y deconstrucción...", el libro termina, salvo por unos poemas sueltos, con Rosebud, la palabra mítica de Ciudadano Kane, libro con unos versos muy fragmentados, ubicados en la postguerra, en los que vuelve el humor, el sexo, el amor y el desamor y predomina el tono elegíaco subyacente con fondo de cuplé. El poema se cierra más en su semántica, y termina, qué bien finalizaba los libros este hombre, así:

"ADIOS ADIOS SILUETAS CONSTRUIDAS
con más memoria que deseo acaso
mas tu serás el aura que abandona
como abandona la última mirada
que te sumerge en el aceite de la muerte"

Si no es sencillo valorar un libro, menos lo es valorar una obra completa. No cabe duda, para el que lea este libro, que Manuel Vázquez Montalbán era un poeta antes que nada, y no un poeta cualquier sino uno de los mejores poetas de su generación. La poesía de Manuel tiene personalidad propia, ritmo propio, belleza, denuncia, humor, amor, elegía, memoria...Como su estilo, su temática es variada y heterogénea. ¿Qué le faltó a Manuel para tener un mayor éxito en vida como poeta? Difícil pregunta que quizás otros sepan contestar mejor. Por el lado negativo, quizás se le pueda echar en cara la falta de evolución estilística a lo largo de su carrera. Igualmente podría hablarse de algunos poemarios salvados por unos pocos poemas, que el poeta, hábilmente ubicaba en lugares estratégicos. A pesar de todo, de que quizás no fuera capaz de mantener el nivel que conseguía en algunos poemas, y que por tanto, será difícil que la crítica lo termine considerando como entre los más grandes poetas, Vázquez Montalbán era un excelente poeta. Que no es poco. Y este libro, a 16 euros en la caseta de la editorial en la Feria del Libro, a pesar de sus tapas duras y sus casi 500 páginas, es muy recomendable.

Valoración del libro "Poesía completa 1963-2003 Memoria y Deseo": 8 / 10

jueves, 5 de junio de 2008

Darío Jaramillo. Cuadernos de música. El Cultural

Hola a todos:

La pasada semana El Cultural, aparte de olvidarse del aniversario de Juan Ramón y no olvidar el aniversario de su querido, y de hoja caduca, premio Loewe, nos ofreció dos reseñas de poesía. Una de ellas, el premio semanal que El Cultural reseña de Visor, criticado por el premio Melilla de Visor, Francisco Díaz de Castro, con cita final de Vicente Gallego, ni nos molestamos en reseñarlo. Sólo con echar una ojeada al libro en la librería entenderéis por qué. Y a parte es nuestra pequeña manera de protestar por los premios Visor, por la calidad de los mismos, por la actitud de El Cultural, porque un premiado por Visor realice la crítica en El Cultural...Como financia el Ayuntamiento, o sea todos, tampoco creemos que les importe.

El otro libro de la semana, bastante más interesante, es el nuevo poemario de Darío Jaramillo "Cuadernos de música". Edita Pre-Textos. Nos vemos problemas de objetividad por ninguna de las partes. La reseña la realiza Joaquín Marco, que aprovecha bien el espacio y ha leído con rigor e inteligencia el libro. Muy por encima de la media de sus compañeros de El Cultural. Quizás le falta algo más de espíritu crítico para terminar de cerrar una buena reseña.

"Cuadernos de música", es como anticipa el título, una colección de poemas sobre la música, tan enraizada la una con la otra y en el que el poeta presenta cuatro "Cuadernos de música", el último una especie de coda final en la que el poeta vuelve al tema favorito de anteriores libros: el amor.

El primer cuaderno del libro son "Piezas para piano". El nivel general de los diez poemas que constituyen esta primera parte es bueno. Por un lado, se establece un clima general de sosiego y paz, marcado desde el mismo comienzo del primer poema ("La quietud absoluta elimina el tiempo en esta música"). Son frecuentes la utilización de las imágenes como parte de un lenguaje simbolista ("Textura de sauce en otro viento. / Agitación de algarrobo. / Música de clorofila, coqueta al tacto, / seductora."), imágenes que a veces beben del surrealismo ("Sostengo en la otra una inmóvil gota de mercurio"; "Arde un árbol escarlata"), y asociación de la música con Dios con una clara intención mística:

"Digo liturgía, y culto y ceremonia.
Digo comunión y sacramento, iniciación y voto.
Digo rito y estoy diciendo esta armonía.
Esperamos a Pentecostés pero no tenemos prisa.
El piano lo traerá cuando llegue el instante."

Los aspectos que menos nos gustan de esta primera parte son dos. En primer lugar, hay un abuso de dos figuras retóricas en concreto que deben ser administradas con cuentagotas para lograr su efectividad, algo que el poeta no hace. Nos referimos a la sinestesia, de la que contamos cuatro ejemplos en diez poemas ("pero la palabra tiene el color de la jacaranda florecida"); y nos referimos también a la paradoja, de nuevo otro poemario cargados de paradojas, de la que contamos seis al menos en esta primera parte ("tacto que tantea y no toca", "y en un luego sin luego..."). En segundo lugar, el lenguaje utilizado por el poeta en ocasiones lleva una carga de uso importante, sin que se le dé una nueva salida al mismo ("Brisa de seda", "destrozo rumbos", "silencio de algodón", etc).

En la segunda parte, "Piezas para violonchelo", el lenguaje ahonda más en su carga mística y, las sinestesias ("Verde es el silencio interior que provoca esta música, / verde con un verde de todos los colores") y paradojas ("juego de palabras sin palabras"), están están mejor distribuídas y con mayor acierto. El tema de la música y la poesía es un tema muchas veces tratado por muchísimos autores. En este sentido, se echa en falta una mayor dosis de originalidad. Por ejemplo, "No fue el verbo en el principio" seguido de lo que el poeta considera que fue el principio es algo que hemos leído ya en muchas ocasiones. Igualmente ocurre respecto al lenguaje usado sin nuevas salidas que comentamos anteriormente ("El viento mece las sombras", "un recinto construido en el aire por estas notas"). El lenguaje, en ocasiones, suena excesivamente artificial y retórico.

Se siente más cómodo el poeta, o al menos transmite mejor su capacidad lírica, cuando ahonda en su misticismo:

"Ronroneo místico.
Esquivo rumor para conectar a los ángeles esquivos.
Ración felina de Dios, iniciación".

Igualmente:

"Entrar en lo sagrado.
Sin salir de la tierra
sentir que es de Dios este cuerpo mortal
y sentirlo con un regocijo verdadero".

Por supuesto, a veces el poeta sorprende con versos geniales ("y un aliento cálido y frutal que canceló la infancia") o con enumeraciones muy acertadas:

"El tiempo se desploma y no lo vemos,
piedra traslúcida, luna de nada, tortuga y halcón.
El tiempo nos abarca, nos rebasa y avanza."

Termina el apartado músical en el tercer cuaderno, de nuevo dedicado al piano. En esta parte, la música deja el protagonismo simbólico a la luz y sus sombras. Son 21 poemas, algunos de ellos de dos versos. El lenguaje tiende a lo esencial en esta parte en la que el poeta ya no escribe con las figuras retóricas antes señaladas, y en el que el ejercicio de lirismo se ve a veces sobrepasado por un léxico sobrecargado y esteticista ("Nieve perfumada de los almendros en flor", "Bailan los rosales con la brisa"). Aunque hay momentos muy buenos ("Es el amanecer, / es el primer amanecer del mundo, / la luna en el poniente, / los potros soñolientos"), quizás sea la parte más floja de las tres dedicadas a la música.

Y cierra el libro "Some presents moments of the future", nueva paradoja, con dos versiones. En la primera el poeta imagina el encuentro con su amada. Utilizando un lenguaje erótico pero contenido, el poeta cuenta literalmente las horas. El poema no nos convence debido a su falta de originalidad, no sólo por el planteamiento sino especialmente, de nuevo, por el léxico utilizado ("Desde ya mis dedos codician acercarse a tus abismos", "Vamos a volar...", "ebrios de nuestro galope interminable", "ebrios de ti") y termina con una paradoja tampoco especialmente original ("y caerás hacia arriba"). La segunda versión está a años luz de la primera, rebosante de versos acertados, con un planteamiento lírico mucho más efectivo, alejada de estereotipos, y que acaba de esta forma magnífica:

"duremos este tú y yo,
beso, saliva y piel,
duremos."

No es "Cuadernos de música" el mejor libro del autor. Al libro le falta originalidad en muchas partes del poemario y le falta una mayor riqueza de recursos. Aún así, hay poemas muy buenos a lo largo del todo el libro, libro que de nuevo, como viene siendo habitual últimamente, es bastante irregular. Nuestra valoración, por tanto, se queda en ese lado templado que no nos gusta especialmente.

Valoración del libro "Cuadernos de música": 6,5 / 10